LA TRAGEDIA Y SUS AUTORES

Por Sergio Sinay: Publicado el 4/3/16 en: http://sergiosinay.blogspot.com.ar/2016/03/la-tragedia-y-sus-autores-por-sergio.html

 

(Prólogo a la nueva edición corregida y aumentada del libro La sociedad de los hijos huérfanos, de reciente aparición)

Tres chicos de entre 12 y 14 años murieron en accidentes de cuatriciclos en el mes que fue de mediados de diciembre de 2015 a mediados de enero de 2016. Uno de ellos en Hualfin (Catamarca), otro en Tres Lomas (Buenos Aires) y el restante, y más difundido por los medios, en el balneario de Cariló. No fueron casos excepcionales, sino apenas la repetición de una tragedia que se cumple en cada verano. Desde que Esquilo, Sófocles y Eurípides, grandes autores griegos, perfeccionaran los mecanismos de este género (en los siglos IV y V antes de Cristo), sabemos que la tragedia se refiere a mecanismos que los dioses ponen en marcha, generalmente como castigo a los excesos de los humanos, y que esos mecanismos marcharán hacia un terrible final sin que nadie pueda detenerlo. Al contrario, cada acción de los protagonistas durante la trama conduce inexorablemente a ese final.

Cuando los padres abandonan sus funciones de liderazgo, cuando dejan de poner norte y propósito a la crianza de sus hijos, cuando pretenden tercerizar sus funciones procurando que las asuman el colegio, los gobernantes, Internet, la televisión, las niñeras, los psicólogos, cuando se desentienden de sus responsabilidades, cuando aspiran a  convertirse en pares (falsos amigos) de sus hijos, cuando transforman las relaciones con ellos en simples transacciones comerciales (“Te compro esto o lo otro a cambio de tu cariño, o de que te portes bien o de que no te lleves materias”), cuando esas y otras conductas parentales se naturalizan y se convierten en norma, se desencadenan en la vida real (y no ya en los escenarios en que se representan Edipo, Antígona, Medea o incluso las grandes e inmortales obras de Shakespeare, como Macbeth o Hamlet) los mecanismos de la tragedia.

Las muertes que cada año sufren o provocan los chicos en cuatriciclos son perfectas tragedias. Como lo es la epidemia de comas alcohólicos que cada fin de semana se registra en clínicas y hospitales, de los cuales dan cuenta los médicos de guardia, resultado previsible de las “previas” que la publicidad de los vendedores de alcohol alientan bajo eufemismos como “encuentro” u otros parecidos. Frente a esa “moda” y frente al dogma de que no hay diversión si no hay alcohol, una mayoría de padres muestra indolencia, pasividad, desidia y hasta un temor pusilánime a intervenir y poner normas y límites. En el mejor de los casos esta actitud puede llamarse irresponsable y en el peor criminal (porque acaso le quepa la figura de abandono de persona).

Los mecanismos de la tragedia aletean también en la violencia escolar, en las muertes de chicos que conducen alcoholizados los autos que sus padres les prestan o les regalan sin condiciones (estas catástrofes aumentan año a año y son noticia rutinaria los fines semana en todo el país); hay tragedia, además, en la dramática dimensión que alcanza la drogadicción juvenil (ante padres que insisten en no ver o  en decir imperdonablemente que eso les ocurre a otros chicos pero no a los propios). Y aunque no lo parezca, los ingredientes de la tragedia se cuecen incluso en el voraz consumismo infantil, fogoneado por un marketing que carece de escrúpulos éticos (aunque se llene la boca con excusas en las que aparecen palabras como “motivación”, “aspiración”, “tendencias”, etc.) y cuenta con la complicidad de padres a quienes no les cabe la justificación de la ingenuidad.

El peor mensaje

Son todas tragedias, porque desde el comienzo se sabe cómo será el final y porque ese final nunca es, ni puede ser, feliz. Además tiene un nombre: hijos huérfanos.  Ellos son las víctimas. Hijos que sufren la peor de las orfandades, aquella que se padece cuando los padres están vivos pero ausentes de sus funciones. Hijos dejados a la deriva, sin límites, con mensajes confusos acerca de las coordenadas para guiarse en la vida, sin liderazgo moral, sin una educación en valores que sea provista por los padres desde sus propias actitudes. Un chico que maneja un cuatriciclo a una edad en que no puede hacerlo, en un lugar en el que no puede hacerlo y carente de toda protección (la más elemental, un casco) es un chico al cual el padre que le proveyó ese cuatriciclo le transmitió un mensaje claro: las leyes están para violarlas, todo se puede (sólo basta con desearlo), la vida de aquellos a quienes puedas dañar no vale nada (los otros no importan) y la tuya tampoco. Vivir no es encontrar un sentido y dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontraste, dice ese mensaje. Vivir es simplemente pasarla bien y no importa cómo.

La primera edición de este libro (varias veces reeditado luego) es del año 2007. Lo escribí en aquel momento guiado por una profunda preocupación y, lo confieso, por una acentuada indignación provocadas por el panorama de desolación, riesgos y desamparo en el que veía transitar sus infancias y adolescencias a la mayoría de los niños y adolescentes de esta sociedad. Una sociedad de hijos huérfanos, independientemente de su ubicación en el espectro social y económico. Este no es un problema de chicos pobres (aunque la pobreza aporta sus ingredientes) ni de chicos ricos (aunque la riqueza aporta también sus ingredientes). No es un problema de chicos cuyos padres trabajan mucho (esa no es excusa), o son demasiado jóvenes y “no saben” (esta otra excusa no es válida a partir de que se tienen hijos). Es un problema de chicos nacidos y criados en una cultura que en todas sus capas sociales es hoy individualista, hedonista, donde cada quien (aun cuando la paternidad o la maternidad le recuerden que es responsable de otras vidas) está sumergido en el ejercicio egoísta de pasarla bien, de usar al otro o descartarlo, de transar económica, afectiva o sexualmente.

Desde aquella primera edición (que para mi sorpresa y esperanza fue el inicio de una fecunda vida para el libro, que interesó y movilizó a muchas más personas de las que hubiera imaginado), las cosas no cambiaron demasiado. Y acaso empeoraron. Porque una cosa es estar enfermo y no saberlo (motivo por el cual uno puede actuar de maneras que empeoran su enfermedad) y otra mucho más grave es conocer el diagnóstico y acelerar las conductas que lo agravarán. Y creo que viene ocurriendo esto último. Las noticias y datos sobre la orfandad funcional que es el tema de este libro están a la vista a cada minuto en los medios, en la realidad, en nuestro entorno cercano, en los espacios que habitamos y transitamos, en el mundo en que vivimos. Son innegables, resultan imposibles de esquivar, no es necesario que vayamos en su búsqueda, vienen hacia nosotros. Nos interpelan. Sin embargo una masa crítica de padres los sigue ignorando o continúa eludiendo y desviando responsabilidades.

Luminosas minorías

Una masa crítica es, en la física, la cantidad de combustible a partir de la cual se puede producir una reacción nuclear en cadena. Y traducido a la sociología se refiere al número de personas alcanzado el cual se desata un fenómeno social. En el caso del que me ocupo en este libro, la conducta evasiva de unos pocos padres respecto de sus responsabilidades y funciones no hubiera generado una sociedad de hijos huérfanos. Pero cuando el número de padres que manifiesta esa actitud supera al de aquellos otros que se abocan a sus roles y funciones con compromiso, responsabilidad, presencia y atención, el resultado es predecible y comprobable. La tragedia está a la orden del día.

En este relanzamiento de La sociedad de los hijos huérfanos he renovado unas pocas cifras pero no he modificado conceptos. En verdad, más que una actualización se trata de agregados. En general elegí dejar algunas pasmosas cifras de 2007 que cito en el libro para pintar el panorama de la violencia adolescente, de la drogadicción, de la mala alimentación, del uso tóxico de medios electrónicos y nuevas tecnologías, del consumismo desmadrado y de otras disfuncionalidades y opté por agregarle datos actualizados a fin de que se pueda observar la permanencia y el avance del fenómeno. El profesor José Pepe Presti (quien afortunadamente se incorporó a mi vida durante mi educación secundaria) marcha hacia sus 90 años de edad con la misma lucidez y el mismo fervoroso compromiso que entonces con la causa de la educación y de los hijos, por lo cual el apéndice de este libro que lo incluye se repite sin modificaciones y con toda su vigencia ejemplar.

Este prólogo, que se agrega ahora, ratifica, y acaso aumenta, mi preocupación, mi inquietud, mi dolor y mi indignación ante la indiferencia, la reiterada y pétrea indolencia de tantos padres en el abandono de sus funciones de educadores, de transmisores de valores, de líderes éticos, de orientadores existenciales en la vida de sus hijos. Padres vivos de hijos huérfanos.

 

Semana a semana, mes a mes, año a año, viajo por el país doy charlas, hablo con docentes doloridos por esta misma cuestión y con padres que, en minoría, con tesón, con coraje moral, se mantienen firmes como faros en la tormenta y honran su maravillosa condición. Son esos padres y esos docentes los que mantienen encendidas fogatas de esperanza en los oscuros e impenetrables bosques de la indiferencia y la irresponsabilidad. Muchos de ellos extienden su función parental más allá de sus propios hijos y cubren con ella a algunos de los tantos huérfanos que nos rodean. Son una brújula, indican la dirección y el camino. Pensé en ellos durante mi nueva inmersión en estas páginas y espero que de alguna manera les ayude a continuar en la tarea de dejarle a la sociedad hijos que mañana sean padres nutrientes, presentes, guías confiables, educadores de generaciones que no queden huérfanas. Mientras otros padres (una mayoría) se desentienden, esta vigorosa minoría persiste en hacer del mundo un lugar mejor.

 

Sergio Sinay es periodista y escritor, columnista de los diarios La Nación y Perfil. Se ha enfocado en temas relacionados con los vínculos humanos y con la ética y la moral. Entre sus libros se cuentan “La falta de respeto”, “¿Para qué trabajamos?”, “El apagón moral”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “En busca de la libertad” y “La masculinidad tóxica”. Es docente de cursos de extensión en ESEADE.

The Most Influential Think Tanks In The United States: A New Social Media Ranking

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 16/12/15 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/12/16/the-most-influential-think-tanks-in-the-united-states-a-new-social-media-ranking/

 

TheBestSchools.org, an online resource for campus and online education, has just released a ranking of the 50 most influential think tanks in the United States. I have written that the think tank and university worlds are beginning to overlap. Some universities are creating internal think tanks, some think tanks are offering university-type programs, and there is an increased number of efforts where think tanks and universities collaborate in educational products and services. It does not come as a surprise, at least for me, that this “school web portal” decided to devote some time to focus on U.S. think tanks.

Like other rankings, this new effort treats “think tanks as principally in the business of selling their ideas.” But it focuses on social media more than any other previous ranking. The authors reason that “in this age of the Internet, in which every think tank has a website,” we “can regard think tanks as in the business of search engine marketing, i.e., as attempting to market their ideas over the Internet and especially through their website.”

Early each year I compile statistics and write about the impact of conservative and libertarian think tanks in social media. Fourteen such groups appear in this list. Although my analysis of social media impact uses more measurements than TheBestSchools.org, some of the results are similar, especially the top four free market groups: Heritage Foundation, Cato, Mises Institute and American Enterprise Institute. Mises Institute is the one with the smaller budget ($4 to 5 million), and they can rightly claim that, at least in social media measurements, they provide more “bang for the buck.” In addition to the superb collection of scholarly books and studies in the Austrian tradition, especially by Ludwig von Mises, Murray Rothbard, and their disciples, Mises Institute sometimes releases provocative articles, defying politically correctness and attracting wide readership. This increases its social media impact, but who is to say that think tanks were only created to influence the academic and policy elites?

Leading Conservatives Libertarian TT in TBS Ranking

Despite the claim in the title of the ranking that these are the 50 most influential US think tanks, the organization recognizes that they do not measure the “intrinsic merit of a think tank and its intellectual program” but its “cash value” measured by the popularity of a think tank’s official website, ranked against all other websites, as determined by the average number of monthly visitors (specifically, organic search traffic), number of keywords/phrases for which the site ranks, and the monetary value of the traffic as gauged by those keywords.” This is the key measurement ofSEMrush.com. TheBestSchools.org, uses that web tool to determine how well their portal was doing “in attracting and holding visitor traffic” so they decided to measure think tanks.

Although they state that in preparing the ranking they considered the average yearly revenue; the average number of printed media references per year by outside organizations; and the number of categories in which a think tank was ranked by the2014 Global GoTo Think-Tank Index, a simple analysis of their ranking shows that those elements were not weighed. They just relied on one SEMrush measurement. The top two groups in the list, the Belfer Center at Harvard, and the Earth Institute at Columbia, do not merit their ranking. Those who prepared the data took the entire traffic of Harvard and Columbia as the traffic for these centers. The Heritage Foundation, ranked third, should be really ranked first. In addition, the information for some of the think tanks is incomplete or wrong. Acton Institute, for example, appears on several categories in the 2014 GoTo Think Tank Index, but the analysis mentions none. Another issue of the rankings is that it does not provide information on when the data was compiled and does not include many think tanks, like Hudson Institute, which beats several on the list. TheBestSchools.org will be correcting its analysis.

Michael Rae, of Canadian based Lexicom, an expert on free-market social media efforts, has been using SEMrush.com for six months. The more that think tanks use paid advertising to promote their social media posting, the more useful the tool will become. Regarding the ranking, Rae says that the “disparity between the top and bottom of the rankings in terms of web traffic, seems to indicate that it really is a ‘winner takes all’ world online, at least for web pages.” Many on this new list are indeed some of the most influential US think tanks, but a more accurate ranking of the best ones is yet to be produced.

Adriana Peralta collaborated on this article.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

 

“Tuve que dejar Cuba porque no podía comprar un huevo al día”

Por Belén Marty: Publicado el 14/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/14/tuve-que-dejar-cuba-porque-no-podia-comprar-un-huevo-al-dia/

Juan Afonso, médico cubano radicado en Chile, asegura que hay dos sistemas de medicina en la isla: La del pueblo y la de la clase dirigente, para la propaganda

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Juan Afonso es médico general cubano. A él nadie le contó nada: él vivió, estudió y trabajó en Cuba bajo el sistema comunista de salud. Lejos de pregonar las bondades de la medicina en la isla, asegura que se tuvo que exiliar en Chile por que en Cuba con el sueldo que tenía no le alcanzaba ni para comprar un huevo por día.

Habla una perfecta mezcla de cubano con chileno o ya más bien chileno con palabras cubanas, porque hace 20 años que vive en el país andino. Hoy está radicado en la localidad de Talca, a 280 kilómetros de Santiago de Chile, y trabaja en su propio consultorio; también hace turnos para el sistema de atención primaria de urgencias.

Antes de llegar a Chile, Afonso cumplió con una misión internacional en Laos, donde uno de sus mayores sueños era poder volver a Cuba y que el régimen le concediera el derecho de poder comprarse un coche. Confiesa que hasta pensó en escaparse en balsa.

Afonso se acercó a PanAm Post al leer un reportaje sobre el sistema de salud cubano publicado por este portal el 30 de septiembre, y quiso contar su experiencia como galeno de la isla.

¿Cómo definiría al sistema de salud cubano?+

El sistema médico cubano no es saludable, valga la redundancia. Yo tengo familia, gente a la que quiero en Cuba, y quisiera que eso se arreglara, pero nada puede arreglarse si no se va a la esencia de lo que está pasando.

Muchísima gente de talento se ha ido para Estados Unidos u otros países. Gente buena, especialista, ha tenido que irse. No es que no quieran a su país y han abandonado a sus hermanos, es que hay que ser práctico. Si te estás muriendo de hambre en tu país y ves que se están riendo de ti, no te mejoran el sueldo, y te hacen hacer turnos sin pagarte, ¿qué es lo que vas a hacer?

Yo veía a mis profesores, que si se hubieran ido en 1959 a Estados Unidos, ahora tendrían mucha plata, casas con piscina… pero se quedaron allí. Se sacrificaron, formaron miles de médicos.

Cuando yo vi como maltrataban a aquellos médicos sacrificados por una cúpula de parásitos, de burócratas, me dije: “¿qué hago yo en este país? Yo no tengo alma de esclavo”. Yo no me arrepiento. Hoy por hoy no puedo entrar a mi país y ahora que estoy hablando menos menos. Me meten preso.

Uno tiene que ser coherente. Yo estoy hablando solamente de cosas que viví, de experiencias propias. Ojalá algún día Raúl se ponga la mano en el corazón y se siente a hablar con los médicos. Yo me acuerdo que hace unos 20 años Raúl pidió opiniones al pueblo y creo que no leyó ninguna respuesta. El Gobierno se ha burlado de nuestro pueblo durante mucho tiempo ya.

¿Cuánto gana un médico como usted en Cuba?

Respecto al sueldo del médico te voy a decir algo, a mí no me hubiera gustado tener que irme de mi país. Yo me fui porque no ganaba para comerme un huevo al día. Yo me acuerdo de la crisis argentina de 2001, cuando la gente no podía sacar dinero de los bancos, y recuerdo de ver a un hombre en la televisión que decía “mire lo que tenemos que comer” y mostraba en la televisión dos paquetes de fideos. Cuando vi eso me acordé de la crisis que vivimos en Cuba cuando se fueron los rusos en la época del 90 y que pasamos un hambre terrible. Recuerdo que yo tenía un paquete de fideos y era el hombre más feliz de la tierra.

El hambre en los años 93 y 94 fue terrible. En ese momento yo ganaba 18 dólares al mes, en un país donde las cosas no son más baratas que en otro país. Tengo un amigo cubano que es dermatólogo aquí también en Chile y él le decía al zapatero, “mire hoy le voy a comprar el zapato izquierdo”. Se lo decía en broma. Pero era una broma muy cierta. Yo me acuerdo que un neumático para mi bicicleta que la tomaba para ir a ver a mis enfermos y que era mi único medio de transporte valía unos 400 pesos cubanos, que es más o menos lo que ganaba yo por mes.

Yo entonces empecé a informarme, a escuchar Radio Martí y un amigo fiscal me dijo que debería dejar de hablar [mal del régimen] porque iban a meterme en la cárcel. No hay división entre el poder judicial y el poder ejecutivo en Cuba.

¿Por qué cree que continúa pegando fuerte la propaganda castrista en salud pública pese a las obvias carencias médicas?

Lo han sabido hacer muy bien. Han vendido una salud ideal que no existe. El Gobierno se aprovechó de internet y de los medios de comunicación y de la apertura que hay en la prensa de estos países democráticos.

Hay mucha falacia atrás de esa propaganda porque después de que la Unión Soviética se retiró la salud pública quedó en una debacle terrible. Se hicieron cosas horrendas. Los hospitales están semidestruidos y el Gobierno no invierte en ellos. Están los mismos equipos médicos de hace 20 o 30 años. Ni hablar del personal médico, muchos se han ido en estas misiones a Bolivia, Venezuela. Buscan limpiar la imagen del régimen con esas misiones. Los mandan como si ellos fueran los salvadores de este mundo.

¿Qué sucede con los médicos que desertan?

Muchos médicos se toman lo que nosotros llamamos “la Coca-Cola del olvido”. Pero el Gobierno cubano tiene con qué chantajearnos. A la gente que se porta mal y habla la verdad no la dejan regresar a su país. Son los dueños del pasaporte. Pueden impedir a uno traer a su familia para el nuevo país.

Pero los médicos dentro de Cuba tampoco dicen nada…

La mayoría de los turistas que van a Cuba miran para otro lado. Se podrá terminar con esa propaganda cuando los médicos puedan hablar sin que les tomen represalias por ello.

Cuénteme alguna experiencia como médico en Cuba…

Afonso vive hace 20 años en Chile. (Afonso)

Si aquí en Chile pasan cosas y se les paga bien a los médicos, imagínese cómo va a funcionar una medicina que tiene al médico pensando que tiene que ir a buscar parafina para encender el mechero para cocinar. Son necesidades tan precarias las que tiene un médico ahí que conspiran contra la calidad de la salud.

Le voy a contar algo que me han contado a mí. Parece que en una reunión de la Juventud [Comunista] se puso de pie un deportista olímpico y dijo que le parecía que los médicos debían trabajar gratis los turnos extra. Todo el mundo aplaudió y ahí se aprobó eso. No hay ningún sindicato que defienda a los médicos.

Nosotros nos quejábamos a eso de las 11 o 12 de la noche por que nos dolían las tripas del hambre que teníamos y nadie nos daba nada. Como mucho nos daban un pan.

Finalmente, ¿es verdad lo que muestra el documental del estadounidense Michael Moore sobre la salud cubana?

Con respecto a ese documental pues es fácil de explicar. En Cuba existen dos medicinas. Existe la medicina del pueblo, adonde va mi familia, adonde va mi mamá y mis familiares más cercanos; y existe la medicina que es donde va la clase dirigente del país, que viven mejor que los capitalistas.

Ahí fueron esos extranjeros. Ahí tienen médicos que los mandan a capacitar a Canadá y a países de Europa y que tienen todas las facilidades, inclusive acceso a Internet. Cosas que no tienen el resto de los médicos que atienden al pueblo. Esos hospitales donde atienden a los extranjeros son como hoteles cinco estrellas. Por el contrario, el hospital donde va el cubano la persona debe llevar de todo: frazadas, la cubeta para recoger el agua, todo.

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Argentina impulsa ley para abrir el mercado de las telecomunicaciones:

Por Belén Marty: Publicado el 30/10/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/10/30/argentina-impulsa-ley-para-abrir-el-mercado-de-las-telecomunicaciones/

 

Con el objetivo fomentar ciertas telecomunicaciones (televisión por cable, internet, telefonía móvil y fija) y declararlas como un servicio público sujeto a regulaciones, el Gobierno argentino presentó este jueves en el Palacio de Hacienda el proyecto de ley denominado Argentina Digital.

La iniciativa fue presentada en conferencia de prensa por el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, el ministro de Economía Axel Kicillof, el ministro de Planificación Julio de Vido y el secretario de Comunicaciones Noberto Berner.

El proyecto de ley autorizaría a todas las empresas de telecomunicaciones a ofrecer, además de los tradicionales servicios de telefonía, también el servicio de televisión por cable y por internet. Actualmente las empresas de telefonía pueden proveer servicios de internet pero no de televisión (ya sea por cable o por internet); y las empresas de cable pueden ofrecer internet y televisión pero tienen prohibido vender servicios de telefonía (móvil y fija).

Para de Vido, la iniciativa promueve “el derecho humano a las telecomunicaciones, reconocer a las tecnologías de la información y las comunicaciones, como un factor preponderante en la independencia tecnológica y productiva de la Nación”.

Este proyecto, que no tendría injerencia en el contenido de los servicios ofrecidos, es una actualización a la Ley de telecomunicaciones vigente desde 1972. “Lo que ha avanzado la tecnología en los últimos cuatro o cinco años es enorme y abrumador; es indispensable, es esencial, que en la República Argentina tengamos una regulación acorde a las nuevas tecnologías”.

Por su parte, el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación (Afsca), Martín Sabbatella, indicó que la nueva ley permitirá a todos los actores participar en igualdad de condiciones y competir libremente en el mercado.

Esta iniciativa —que promete un arduo debate en el Congreso— haría que estos tres servicios (internet, telefonía móvil y fija y cable) lleguen a todos los hogares a través de un solo acceso, es decir, la misma red.

¿Qué dice la ley propuesta?

En primer lugar, el proyecto declara de interés publico el desarrollo y la regulación de las tecnologías de la información —es decir, aquellos servicios de transmisión de datos, texto, videos, voz. Además aclara en su artículo primero que la norma “excluye de su objeto cualquier tipo de regulación de los contenidos, cualquiera fuere su medio de transmisión”.

Con este “servicio universal” el Estado argentino deberá garantizar que el conjunto de servicios de tecnología de información y comunicación (TIC) ofrezcan “calidad a precios justos”.

El artículo 8 expresa que la prestación del servicio se realizará en un régimen de competencia. Sin embargo, agrega que para ello se necesitará obtener previamente una licencia habilitante otorgada por la autoridad de aplicación, a ser determinada por el Poder Ejecutivo.

Más aún, en el caso de que un grupo de medios quisiera ofrecer servicios de comunicación audiovisual y también servicios de tecnología de la información deberá —según explica el artículo 10— conformar unidades de negocio separadas y llevar la contabilidad por separado de ambos servicios. También establece no incurrir en practicas “anticompetitivas como los subsidios cruzados con fondos provenientes de las distintas unidades de negocios”.

Otro artículo destacado es el 74, que ordena revalidar sus licencias en un plazo de dos años a las empresas que proveen actualmente servicios de telecomunicaciones, durante los cuales Argentina estará atravesando elecciones presidenciales.

Más regulaciones

Con el artículo 56, el Gobierno establecerá, en caso de aprobarse la iniciativa en el Congreso, una velocidad mínima de transmisión para los planes de internet que podrán ofrecer las empresas. Este concepto de calidad, sin embargo, aún no fue establecido, sino que se fijará dentro de los 180 días posteriores a la publicación de la ley.

Si bien el artículo 48 establece que “los licenciatarios de los servicios TIC fijaran libremente sus precios” estos deberán ser “justos y razonables”. Además establece que la autoridad de aplicación “por razones de interés publico” podrá regular los precios.

En cuanto a la regulación estatal, Sabbatella indicó que “la democracia necesita que todo lo que tenga que ver con la comunicación se regule para que haya más acceso y pluralidad”.

La ley también fija el fin de las llamadas “de larga distancia”. De esta manera pretenden que el valor de la llamada sea el mismo a cualquier parte del territorio nacional.

Señalan discrecionalidad excesiva del Estado

Henoch Aguiar, exsecretario de Comunicaciones (1999-2001) expresó durante una entrevista que los poderes del Estado sobre las TIC “son demasiado amplios”. Explicó que en el caso de que una empresa decida transferir una licencia tendrá que pedir autorización a la autoridad dependiente del Ejecutivo.

Martín Becerra, profesor universitario e investigador, aseguró que uno de los puntos sobresalientes del proyecto es que las telefónicas podrán prestar servicios audiovisuales y permite a su vez a los licenciatarios audiovisuales ofrecer servicios de telecomunicaciones. Según Becerra, los distintos Gobiernos podrían interpretar de manera diferente ciertos artículos del proyecto y pidió que el Congreso los modifique.

Por su parte, Beatriz Busaniche, miembro de la Fundación Vía Libre, especializada en las nuevas tecnologías, expresó la misma preocupación sobre la arbitrariedad en el proyecto de ley.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.