Brexit: ¿oportunidad o amenaza?

Por Adrián Ravier. Publicado el 30/06/16 en: http://www.elcato.org/brexit-oportunidad-o-amenaza

 

Adrián Ravier explica que si el Reino Unido logra negociar tratados de libre comercio para gozar de la misma integración económica con Europa que cuando estaba dentro de la Unión Europea, el Brexit habrá sido una oportunidad. Pero que considera esto algo poco probable.

Brexit es un término que deriva de dos palabras: British [en referencia a los británicos] y Exit [salida], lo que resume el posible abandono de los británicos a la Unión Europea. Es temprano aun, sin embargo, para afirmar que Brexit implica la “definitiva” salida de Inglaterra de la Unión Europea. Mientras los mercados se asustan, caen las bolsas, se desploman la libra y el euro, y sube el riesgo en la región, hay movilizaciones para volver a votar e intentar revertir la decisión.

Brexit ya está mostrando consecuencias profundas, tanto económicas como políticas, pero en esta nota me propongo argumentar que Brexit no es en sí mismo, una buena o una mala decisión, sino que dependerá de las políticas que se tomen en los próximos meses que Brexit se convierta en una oportunidad o una amenaza para los británicos.

Se sabe que todo bloque económico genera beneficios para sus miembros, que en el caso de la Unión Europea significó libre movilidad de bienes y servicios, capitales y personas. El problema de estos bloques, sin embargo, es que la política hacia fuera de los países miembros suele ser bastante proteccionista, lo que significa una pérdida de oportunidad de extender los mercados y aprovechar la división internacional del trabajo. La Unión Europea ha representado una enorme oportunidad para los países rezagados como Portugal, Irlanda, Grecia o Irlanda, en el sentido de alcanzar cierta convergencia en los ingresos y salarios de estos países con los más ricos de la Unión, como Alemania, Francia e Inglaterra. Sin embargo, Bruselas no se ha caracterizado por seguir una política a favor de los mercados. Por el contrario, ha contribuido en expandir el Estado de Bienestar, ha fomentado una presión tributaria excesiva, ha ampliado las regulaciones y la burocracia sobre la actividad económica, y ha impedido desarrollar acuerdos de libre movilidad de bienes y servicios, capitales y personas con el resto del mundo. Un párrafo aparte implicaría la administración que el Banco Central Europeo hace del Euro, aunque Inglaterra ya se mantuvo bastante al margen de sus políticas monetarias al mantener la libra.

Si Inglaterra sale de la Unión Europea, y decide buscar acuerdos bilaterales que mantengan los privilegios con la misma Unión Europea, pero al mismo tiempo lo extiende hacia el Nafta, América Central y el Caribe, América del Sur, Asia y Africa, entonces Brexit habrá sido el primer paso hacia el éxito, implicando ello, incluso, una lección para sus socios europeos. Si por el contrario, Inglaterra se mantiene aislada, perdiendo los beneficios del bloque económico, pero no avanzando además en otros acuerdos con el resto del mundo, entonces Brexit será una amenaza, un golpe al mercado, pues se achican los mercados para todos los socios europeos, y especialmente para Inglaterra.

Chile puede ser ahora mismo un ejemplo para Inglaterra. Mientras se rehusó a integrar elMercosur, desarrolló un tratado de libre comercio que permite que hoy se habla del Mercosur + Chile. En paralelo Chile integra un acuerdo con los países de miran al pacífico, además del NAFTA, la Unión Europea y Asia, entre los acuerdos más importantes que sostiene. Su política lejos de verse limitada por mantenerse fuera del Mercosur, le ha permitido abrir sus mercados mucho más lejos que los miembros de este bloque, convirtiéndose hoy en la primera economía latinoamericana en atraer capitales con su consecuente crecimiento económico.

Los mercados no recibieron bien la noticia. Brexit, por ahora, parece ser el inicio de una política proteccionista para Gran Bretaña, de la cual Escocia e Irlanda esperarán desligarse. Hablar de la Unión Europea + Inglaterra parece por ahora muy lejano. Brexit entonces amenaza la calidad de vida de los británicos.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Plan global versus medidas aisladas

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 10/3/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1878076-plan-global-versus-medidas-aisladas

 

Pasados 3 meses desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, es indudable que el clima tanto político como económico ha cambiado. Se terminaron los discursos desde el atril y por cadena retándonos y se pasó al diálogo.

Por otro lado, los profesionales nombrados en el área de Economía no van a actuar como Kicillof, Moreno y compañía, lo cual disminuye el grado de incertidumbre de los agentes económicos.

El discurso del presidente Macri el 1° de marzo ante el Congreso, de unos 60 minutos, hizo una necesaria descripción de la herencia recibida de los 12 años del populismo k. Seguramente no fue todo lo extensa que debería haber sido y, posiblemente con razón, porque describir la destrucción económica del kirchnerismo hubiese insumido demasiadas horas. Sigo creyendo que la gente todavía no tiene conciencia o desconoce la profundidad del destrozo económico institucional de estos 12 años. En 30 minutos Macri describió, a grandes rasgos, la herencia recibida. La segunda media hora la dedicó más a formular algunas propuestas de reforma electoral, de la justicia y educación.

Entre las declaraciones de estos 3 meses y el discurso del 1° de marzo uno puede concluir que el nuevo gobierno no parece tener en mente presentar un plan económico global, anunciado de una sola vez de manera de orientar el rumbo económico. No estoy diciendo que todo tiene que ser anunciado y aplicado en 24 horas, me refiero al rumbo económico que va a aplicar el gobierno. Qué se va a hacer en materia fiscal, tanto por el lado del gasto como de la carga tributaria y el mismo endiablado sistema impositivo hoy vigente, la integración económica al mundo, cómo se va a reducir la inflación, etcétera.

Que el ministro de Hacienda diga que el gasto va a disminuir 1,8 puntos del PBI no dice demasiado. Primero, porque dudo que alguien sepa cuál es nuestro real PBI, segundo porque no se explica en qué rubros se va a reducir el gasto y tercero porque, tomando el PBI que uno imagina que están tomando, luce bastante poco para el nivel de descontrol fiscal que se heredó del kirchnerismo, lo cual conduce a pensar que no es tan claro que la inflación pueda ser dominada durante el año en curso.

La estrategia del gobierno parece apuntar a ir anunciando medidas aisladas. Atacando problemas puntuales de la economía. Por ejemplo, anuncia un aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias para los que trabajan en relación de dependencia, pero desconocemos si se piensa permitir el ajuste por inflación de los balances de las empresas dado que siguen pagando impuestos sobre utilidades inexistentes y si los autónomos van a seguir siendo explotados impositivamente como hasta ahora. No son temas menores porque con esta carga tributaria y con este sistema impositivo no es fácil imaginar ese flujo de inversiones en el sector real de la economía que tanto le hace falta a la Argentina y al que apuesta el gobierno de Macri.

No creo que el camino para salir del desastre heredado consista en medidas puntuales. Es más, considero que pueden llevar a contradicciones. Por ejemplo, se aumentan las tarifas de energía y el gasto público bajará unos $ 100.000 millones en subsidios, pero, al mismo tiempo, la ausencia de un plan fiscal consistente se traduce en un aumento del stock de LEBACs que tomando una tasa promedio del 30% anual se traduce en un gasto público de $ 120.000 millones. En todo caso el costo político de corregir la distorsión tarifaria que dejó Cristina Kirchner se diluye en un aumento del gasto cuasi fiscal. Por eso insisto que tratar de dominar la inflación con endeudamiento del BCRA vía LEBACs aumenta el gasto público y genera un problema adicional a futuro además de los heredados y eso se debe a la ausencia de un plan en el flanco fiscal que corrija estructuralmente el déficit.

La ventaja de anunciar un plan económico en su conjunto y de una sola vez consiste en evitar este tipo de contradicciones dentro de la política económica y, al mismo tiempo, despeja el horizonte de los agentes económicos. Además, si es bien comunicado y tiene consistencia, el cambio de expectativas puede acelerar la recuperación económica disminuyendo el costo social de pagar la cuenta que dejó el kircherismo. Dicho de otra manera, es más duro para la gente soportar una política gradualista como la que parece proponer el gobierno que una política de shock que muestre un camino concreto, adoptando medidas más rápidamente, en forma coordinada, con mayor profundidad y en forma global.

Insisto, creo que la receta gradualista y sin un plan concreto tiene un costo social mucho mayor a un plan económico de shock, entendiendo por plan de shock anunciar en una sola vez todas las medidas que se irán tomando.

Las variables económicas no funcionan en compartimentos estancos. Están todas relacionadas y, si uno toca una variable, inevitablemente impacta en el resto. Un buen plan económico tiene que contemplar justamente esa interrelación, algo que no se logra anunciando medidas aisladas.

Por supuesto que se podrá argumentar las restricciones políticas que puede tener Macri, restricciones que uno no puede ignorar. No obstante a veces las restricciones políticas son más temores a adoptar ciertas medidas económicas que restricciones reales.

Como dicen Willam Hutt en su libro El Economista y la Política: “Muchas veces los economistas terminan asesorando a los políticos en base a la supuestas restricciones políticas, para que los políticos terminen actuando como si no los hubiese asesorado un economista”. Cuando los economistas terminan aceptando un alto grado de “restricciones políticas” el plan económico que arman es una serie de parches con medidas inconsistentes.

Por otro lado, suponer que la política prevalece por sobre la economía implica no recordar que los gobiernos que han fracasado en Argentina, fracasaron por comprar el argumento de lo políticamente incorrecto y naufragaron por la economía.

En síntesis, no está en debate la incomparable mejora que hay en los funcionarios públicos y el mismo presidente comparando con lo que tuvimos en los 12 años. Lo que está en debate es si las medidas que se están adoptando responden a un plan global y si tienen la suficiente intensidad y profundidad como para dominar el enorme destrozo económico heredado.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE