La democracia como proceso de descubrimiento: ¿existe una economía “austriaca” de la política?

Por Martín Krause. Publicada el 19/10/16 en: http://bazar.ufm.edu/la-democracia-como-proceso-de-descubrimiento-existe-una-economia-austriaca-de-la-politica/

 

Existe, por supuesto, una “teoría económica de la política”, que se suele llamar “Teoría de la Elección Pública” o “Public Choice”. Ahora bien, ¿existe una teoría económica ‘austriaca’ de la política? Esto lo trata Michael Wohlgemuth en el interesante artículo titulado “La democracia como un proceso de descubrimiento: hacia una “economía austriaca” del proceso político” (Libertas 34, 2001).

Comienza con dos citas”

“Es en sus aspectos dinámicos, mas que los estáticos, donde se prueba el valor de la democracia… El ideal de la democracia descansa en la creencia de que la visión que dirigirá al gobierno emerge de un proceso independiente y espontáneo”.

Friedrich A. Hayek (1960: 109)

“Las perspectivas que ofrecen algunos de los análisis sobre ordenes espontáneos que ocurren fuera de situaciones de equilibrio pueden resultar útiles en aplicaciones a la política como a la economía”.

Y comenta:

“No existe una Economía Austríaca de la democracia. Es cierto que economistas austríacos como Hayek, von Mises o Lachmann han estudiado a los sistemas e ideas políticas. El estado, su poder e instituciones, su papel en la protección o destrucción del orden espontáneo del mercado se encuentra en el centro de tratamientos clásicos como La Constitución de la Libertad (Hayek, 1960), Ley, Legislación y Libertad (Hayek, 1973; 1976; 1979), Socialismo (Mises 1936/76), Gobierno Omnipotente (Mises, 1944) o El legado de Max Weber (Lachmann, 1970). Y aun más notablemente, todo el proyecto de la teoría económica de la democracia es considerado a menudo como habiéndose iniciado con un “austríaco”: con la formulación de Schumpeter sobre Otra Teoría de la Democracia (1942: cap. 22)1.

Sin embargo, parece correcto decir que no existe una economía de la política específicamente austríaca. Lo que hoy se conoce como la economía de la política (esto es, el análisis positivo de la política aplicando las mismas herramientas y conceptos utilizados para el análisis positivo de los fenómenos económicos) no es economía austríaca sino neoclásica. La impresión común que brindan los economistas austríacos -aunque esto refleja una visión relativamente simplista y sesgada del asunto- es que los austríacos se interesan exclusivamente de conclusiones políticas normativas derivadas de su ideal sobre los procesos del mercado libre. Los austríacos no tienen renombre por analizar la política como es utilizando sus conceptos y herramientas austríacas específicas en una teoría del proceso político. Por lo tanto, parece haberse desarrollado una división del trabajo intelectual que ha producido dos áreas distintas de preocupación teórica: si quieres saber lo que los políticos no deberían hacer o poder hacer, pregúntale a los austríacos. Si quieres saber lo que los políticos hacen, cómo y porqué lo hacen, pregunta a los economistas de la Elección Pública (Public Choice).

Sin embargo, nuestra afirmación de que los austríacos no han estudiado sistemáticamente el funcionamiento de los procesos políticos con las mismas herramientas analíticas y conceptos básicos que utilizan para el estudio de los procesos de mercado debe ser afinada aun más. Hayek, Mises o Kirzner han estudiado los problemas de la planificación e intervención política utilizando los mismos conceptos derivados de las condiciones de la acción humana: la falta de conocimiento de los actores, la coordinación de planes individuales sujeta a las reglas del juego, y las posibilidades e incentivos para actuar bajo esas reglas. La inhabilidad de las agencias políticas (digamos, en un régimen de socialismo de mercado) para mimetizar los procesos reales del mercado o para dirigir exitosamente al orden espontáneo del mercado hacia fines políticos preconcebidos ha sido una aplicación muy destacada y exitosa de la economía austríaca al estudio de la política. En verdad, los argumentos políticos presentados en el debate sobre el cálculo produjeron resultados empíricamente valiosos que muchas evaluaciones neoclásicas de la política no parecen poder brindar.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Douglass North (1920-2015): una evolución hayekiana sobre el origen y desarrollo de las instituciones

Por Martín Krause. Publicada el 11/1/16 en: http://bazar.ufm.edu/douglass-north-1920-2015-una-evolucion-hayekiana-sobre-el-origen-y-desarrollo-de-las-instituciones/

 

Con los alumnos de la materia “Economía e Instituciones” de OMMA Madrid vemos el aporte de Douglass North, economista e historiador, quien recibiera el Premio Nobel en Economía en 1993 junto a Robert Fogel, por sus aportes al desarrollo de lo que ahora se denomina “Economía Institucional”. North falleció recientemente, el 23 de Noviembre de 2015.

North

North, quien comenzara con una aproximación claramente “neoclásica” y economicista sobre el origen de las instituciones, basando su análisis en modificaciones “exógenas” a los incentivos económicos existentes en la sociedad, evolucionó hacia una visión que enfatiza el papel de las ideas, acercándose así a la visión clásica tradicional que sostuvieran Mises, Hayek y Milton Friedman. Veamos, por ejemplo, de su artículo con Robert Thomas, publicado originalmente en The Economic History Review, de 1970  y luego en castellano en Libertas 10: “Una teoría del crecimiento del mundo occidental”:

“En este artículo nos proponemos ofrecer una nueva explicación del crecimiento económico del mundo occidental. Si bien el modelo que presentamos tiene implicaciones igualmente importantes para el estudio del desarrollo económico contemporáneo, centraremos nuestra atención en la historia económica de las naciones que formaron el núcleo del Atlántico Norte entre los años 1100 y 1800. En pocas palabras, postulamos que los cambios en los precios relativos de los productos y los factores de producción, inducidos inicialmente por la presión demográfica malthusiana, y los cambios en la dimensión de los mercados, dieron lugar a una serie de cambios fundamentales que canalizaron los incentivos hacia tipos de actividades económicas tendientes a incrementar la productividad. En el siglo XVIII estas innovaciones institucionales y los cambios concomitantes en los derechos de propiedad introdujeron en el sistema cambios en la tasa de productividad, los cuales permitieron al hombre de Occidente escapar finalmente al ciclo malthusiano. La llamada “revolución industrial” es, simplemente, una manifestación ulterior de una actividad innovadora que refleja esta reorientación de los incentivos económicos”.

Y veamos ahora su visión en 2003, en un artículo publicado por Cato Institute: “Instituciones, ideología y desempeño económico”: http://www.elcato.org/instituciones-ideologia-y-desempeno-economico

“El argumento central de este ensayo es que las instituciones, junto con la ideología, dan forma al desempeño económico. Las instituciones afectan el desempeño económico al determinar (junto con la tecnología usada) el costo de transacción y de producción. Las instituciones se componen de reglas formales, restricciones informales, y características del cumplimiento de éstas. Mientras que las reglas formales pueden cambiarse de la noche a la mañana por la comunidad, las restricciones informales cambian muy lentamente. Ambas son moldeadas en última instancia por las percepciones subjetivas de la gente sobre el mundo que los rodea; a la vez, estas percepciones determinan opciones explícitas entre las reglas formales y las restricciones informales evolutivas. En las secciones siguientes desarrollaré esta estructura analítica, la cual utilizaré para diagnosticar el desempeño contrastante de las economías occidentales de mercado con las del tercer mundo y con las economías socialistas.”

 

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

North & Thomas: Una teoría económica del crecimiento del Mundo Occidental

Por Martín Krause. Publicado el 25/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/north-thomas-una-teoria-economica-del-crecimiento-del-mundo-occidental/

 

Los alumnos leen a North & Thomas: “Una Teoría Económica del crecimiento del Mundo Occidental”: http://www.proglocode.unam.mx/system/files/Douglass%20North%20y%20Robert%20Thomas%20-%20Una%20teor%C3%ADa%20econ%C3%B3mica%20del%20crecimiento_0.pdf

Comentan el contenido y luego van algunas preguntas:

1. La lectura comienza por explicar los históricos ciclos de expansión geográfica y su efecto en la productividad y los precios. En resumen, en la medida que aumentaba la población si la producción no le excedía a esta (o se integraba al sistema) disminuían las utilidades, los salarios y el nivel de vida aumentando el hambre y las enfermedades y las catástrofes sociales.

2. En ese proceso se comienza el proceso de inter-regionalización y especialización que servían para impulsar la productividad que no se escapaba del dilema malthusino cuando se alcanzaba alta densidad poblacional. Para ello se inserta el cambio tecnológico como herramienta.

3. Siendo las instituciones económicas y su funcionamiento determinantes para el desempeño crecimiento económico la misma esta en función de la innovación y sus derivados (economías a escala y reducción de costos por transacción).

4. Sin embargo, la innovación que provocaba cambio institucional o de reglas no estaba exenta del proceso político.

5. El aparato gubernamental con su poder coercitivo resulto ser el mecanismo mas eficaz para los comerciantes y empresarios que utilizaban al primero para gestionar sus intereses.

6. La expansión del comercio obedeció a factores como el crecimiento demográfico, la colonización y regionalización.

7. Nace de forma limitada el concepto de propiedad o posesión privada de la tierra dado el valor que se le dio a la misma mediante la renta.

8. Ante los costos de transacciones por falta de información del mercado se desarrollan procesos alternos para obtener información que redujera costos.

9. En Occidente se desarrolla todo un sistema de propiedad privada, patentes, protección propiedad intelectual y cumplimiento legal de contratos, uso de concesiones y subsidios que elevó la innovación y las tasas de rendimiento de las actividades económicas.

10. Esa reorganización acumulativa de disposiciones secundarias generó el ambiente para el cambio de la estructura institucional creando un balance entre lo privado y lo colectivo.

Preguntas

 

  1. ¿Como la teoría Malthus se aplicaría a la realidad que tenemos en nuestros países de reducción de tasas natalidad y aumento en longevidad?

Respuesta: Es cierto que el trabajo de North & Thomas presenta una visión “malthusiana” en algunos aspectos, pero referida al período previo al capitalismo. Ya que esa “condena” de Malthus cae con la innovación y la iniciativa empresarial. Gracias a ella los recursos no son escasos sino abundantes, y la producción crece más rápido que la población. Por eso, desde la época en que Malthus escribiera (alrededor de 1800) el PIB per cápita mundial en promedio ha crecido de unos 300 dólares anuales a unos 7000 dólares, y la población mundial ha crecido de unos 1000 a unos 7000 millones de habitantes.

  1. La expansión geográfica de la sociedad fue una solución histórica a los problemas de sobrepoblación y generaba productividad. Como se explicaría la productividad ante la nueva realidad del mundo con los avances tecnológicos y la reducción de la población. Véase reducción en matricula de estudiantes en escuelas, pueblos sin residentes, desempleo, etc.

Respuesta: aumenta la productividad per cápita debido a la mayor inversión en capital. Cada individuo es ahora más productivo gracias a que utiliza conocimientos, maquinarias y herramientas que le permiten producir mucho más, y mejor, que antes.

  1. Entiende que la movilidad social es distinta hoy día a como lo era en el periodo de la lectura. Entiéndase por movilidad social la posibilidad de una persona de moverse en el esquema de poder económico por medio de la educación, profesión, etc.

Respuesta: por cierto esto ha cambiado en el capitalismo. Antes, el que nacía agricultor moría agricultor, y así sus hijos y nietos. Y el que nacía señor, transmitía eso a sus herederos. En una sociedad de mercado eso no está fijo, las familias ricas pueden terminar con herederos pobres y otros hacerse ricos de la nada. Lamentablemente, todo tipo de privilegios y regulaciones crean un “capitalismo de amigos” que más se parece a los privilegios de la Edad Media.

  1. Menciona que el costo que implica la instalación de un agente en un puerto extranjero es el mismo, sin importar que el intercambio comercial sea del orden de 1,000 o de 1,000,000 de libras. Considera el autor que al día de hoy las leyes aduaneras y los aranceles de importación son realmente eficientes con respecto a las reglas institucionales de la alta Edad Media y posteriores para proteger la competitividad? Ya que,  no obstante, aun luchamos contra un viejo problema: la piratería.

Respuesta: En esa época la necesidad de contar con agentes respondía a un problema de información. Hoy eso se ha superado, aunque aún se necesiten agentes para controlar los despachos, o promover nuevos negocios. Es más, las empresas se han internacionalizado, produciendo ya en otros países y, ahora, produciendo a nivel global. Los problemas de entonces no estaban tanto vinculados con la piratería de los productos sino con garantizar el despacho y el cobro, ya que en ese entonces no había “marcas” para piratear.

2)            Entre las décadas a mitad del siglo XI se decretó la orden de Los Caballeros Templarios para salvaguardar la tierra santa y la tierra prometida. Cuidaban las riquezas de la gente y llevaban las mercancías del vendedor al lugar del comprador sin importar la distancia y las zonas peligrosas. El comercio más seguro fomentó la expansión comercial interregional. Considera el autor que esta forma de ofrecer seguridad para la expansión de los mercados en aquella época, fue también un factor determinante para promover las actividades económicas de mayor productividad? Hoy en día, no requerimos de Caballeros Templarios, sino de mejoras a las leyes que promuevan la inversión.

Respuesta: De alguna forma, los Caballeros Templarios fueron precursores de un sistema bancario internacional que se desarrollaría posteriormente, en particular en Venecia.

3)            El autor considera que la teoría de su modelo descansa en las fuerzas del mercado y en el poder coercitivo del gobierno. Quizá esta fuerza cooperativa fue crucial en los periodos del desarrollo y expansión comercial desde el siglo XI; sin embargo, que piensa el autor que hoy en día los empresarios son en cierta medida los provocadores del proteccionismo por parte del gobierno? Será que el gobierno está de acuerdo en una mayor recaudación de impuestos a costa del egoísmo empresarial de conseguir mayores ganancias, en lugar de fomentar el verdadero objeto social?

Respuesta: En ese entonces, los emprendedores capitalistas querían “entrar” al mercado y se enfrentaban a las trabas y privilegios existentes en favor de la aristocracia rural, por un lado, y los gremios de artesanos, por el otro. Los autores comentan que la eliminación de estas barreras explica en buena parte la posterior “Revolución Industrial”. En la actualidad, lo que se menciona es lo que suele llamarse “capitalismo de amigos”, con privilegios y barreras al ingreso de competidores: subsidios, proteccionismo.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La Nueva Economía Institucional – Douglass North

Por Martín Krause. Publicado el 12/7/14 en: http://bazar.ufm.edu/la-nueva-economia-institucional-douglass-north/

 

Los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I leen a Douglass North, “La Nueva Economía Institucional”. Una alumna comenta su contenido:

North

“La moderna economía institucional tiene como premisa integrar la teoría neoclásica teniendo en cuenta las bases de las instituciones y analizar como estas cambian. Son más amplias que las opciones tradicionales las cuales examinan solo precio y cantidad. Una economía de este tipo es un estudio contractual tanto político como económico que presentan regularidades en las interacciones entre agentes y atenúan las consecuencias de cambios en los precios relativos. En otras palabras, implican un mecanismo para hacer cumplir los contratos.”

“Donde no hay costos de transacción, no hay instituciones (ejemplo de ello es la economía neoclásica). Los pilares sobre los que subyacen las instituciones son los individuos maximizadores de su utilidad, los costos del intercambio que pueden ser reducidos haciendo el intercambio posible. El cambio institucional puede estar dado por modificaciones en la contratación. Debe ser teórica y basada en una teoría positiva sólida. El óptimo de Pareto no tiene sentido si no podemos especificar que es un gobierno eficiente si bien es posible asignar eficiencia a una serie de derechos de propiedad. La libertad de mercados no lleva necesariamente a la eficiencia de los mismos. Para ellos se requiere un sistema legal bien constituido que sea imparcial.”

Es muy interesante esta frase: “El óptimo de Pareto no tiene sentido si no podemos especificar que es un gobierno eficiente si bien es posible asignar eficiencia a una serie de derechos de propiedad”; ya que si entendemos que las valoraciones son subjetivas las mejoras paretianas solamente pueden darse a través de intercambios voluntarios. El criterio de Pareto descarta la coerción, ya que establece que algunos mejoren su situación “sin que empeore la situación de los demás”, pero no habría que usar la coerción si la gente pensara que con un estado mejora su situación. Ejemplo: la tributación sería voluntaria en un mundo paretiano.

Por eso la economía neoclásica deja de lado Pareto e incorpora el criterio de Kaldor-Hicks que introduce la compensación de aquellos que pierdan pero en términos potenciales: los beneficios de los que ganan serían mayores de los costos de los que pierden (típico cálculo utilitarista) aun cuando los primeros no lleguen a compensar a los segundos. Pero este criterio es insostenible, introduce comparaciones interpersonales de utilidad, asume que la política hará ese cálculo evaluando el “bienestar general”, que se pueden conocer las preferencias de los individuos sin que estas se revelen por medio de intercambios en los mercados, etc.

Algunos autores que hemos leído piensan que ese criterio no existe. Otros, como Buchanan, parten de que el óptimo en términos de decisión colectiva sería la unanimidad, ya que solamente con ella se puede evitar que una decisión colectiva genere externalidades negativas para algunos. Pero obtener la unanimidad es muy costoso y haría imposible prácticamente tomar cualquier decisión colectiva. Por eso Buchanan & Tullock sostienen que debería haber dos niveles de decisión: uno “constitucional” con la mayoría que apruebe las reglas generales se acerque lo máximo posible a la unanimidad; y luego otro nivel de decisiones “menos peligrosas” respecto a los derechos individuales, tales como decisiones de gestión pública o administrativas, que se tomarían por mayorías simples.

Lo cierto es que, como dice North, este tema no puede ser dejado de lado y simplemente asumir un “dictador benevolente” que ejerce el monopolio de la coerción en pos del bien común.

Preguntas de los alumnos:

  1. Teniendo en cuenta que la escuela escolástica le daban mucha importancia a los contratos dejando de lado problemas meramente económicos, ¿Se podría decir acaso que, combinado con la evolución de la teoría económica a lo largo de las décadas, aquí estaríamos viendo parte de la herencia de la corriente de Santo Tomas?Cuando se enfocaban en los contratos, por el contrario, era para ver si encubrían algún tipo de usura porque condenaban el interés.
  2. Respuesta: Solamente en el sentido que Aquino y los escolásticos le prestaban su mayor atención al tema de las justicia, tanto sea de las acciones individuales, como también de las relaciones de unos con otros (asimilable al ‘rule of law’). Reconocían la importancia de la propiedad y los contratos, pero no tenían una visión de ellas como “instituciones”, si su rol en el funcionamiento de la sociedad y los mercados.
  3. Sabemos que buena parte de autores institucionalistas americanos tienen una visión crítica darwiniana ¿Cuánta influencia tiene la teoría darwiniana en el concepto de institución?
  4. Respuesta: Mucha en algunos autores institucionalistas porque entienden que éstas son evolutivas. Pero la idea de la evolución es previa a Darwin, proviene de los escoceses (Ferguson, Hutcheson, Hume), de ellos la toma Darwin para llevarla a las ciencias naturales.
  5. ¿Es posible que se pueda sobrevivir hoy en día bajo las creencias puramente neoclásicas, solo teniendo en cuenta mediciones acerca del placer o el dolor de la gente?
  6. Respuesta: Supongo que la pregunta se refiere a la supervivencia de la teoría. Se puede, pero hace agua.
  7. ¿El autor cree que las diferencias institucionales entre aquellos países desarrollados y lo no desarrollados desempeñan un papel importante en los mayores niveles de desarrollo alcanzado? ¿Cómo se lograría un buen marco teórico para poder generar, y mantener, a las nuevas y buenas instituciones?
  8. Respuesta: Este ya existe, es todo el gran mundo de la economía institucional, un paraguas amplio bajo el cual entran tanto los austriacos como Public Choice, Law & Economics, Economía de los Derechos de Propiedad, y la NEI.
  9. ¿Qué tipo de modificaciones se deben realizar para poder generar buenas instituciones? ¿Prestándole más atención a los cuatro pilares que Ud. nos indica o cambios tanto políticos como educativos en la Sociedad para luego ir por los pilares?
  10. Respuesta: Hay varias teorías para explicar esto. North originalmente enfatizaba el cambio de precios relativos para explicar los cambios institucionales, pero más adelante se inclinó por el papel que cumplen los valores e ideas.
  11. ¿Las nuevas instituciones de qué forman nos garantizan un crecimiento económico y social sostenido?
  12. Respuesta: Como dice North, permiten coordinar las acciones de la gente en sociedad, y los mercados son eso, gente coordinando entre sí. Otorgan previsibilidad en las acciones de los demás, un elemento necesario para la inversión y, por ende, para el progreso.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Alberdi se plantea cómo proteger los principios de libertad económica de la Constitución

Por Martín Krause. Publicado el 15/5/14 en: http://bazar.ufm.edu/alberdi-se-plantea-como-proteger-los-principios-de-libertad-economica-de-la-constitucion/

Rige en Argentina la Constitución de 1853 inspirada por Alberdi. Está claro que poco tiene que ver la organización actual de la sociedad argentina con los principios que inspiraron a quien inspirara esa constitución. Sin embargo, para Alberdi, ella contenía “un sistema completo de política económica”. Así lo dice:

Alberdi 2

“La Constitución Federal Argentina contiene un sistema completo de política económica, en cuanto garantiza, por disposiciones terminantes, la libre acción del trabajo, del capital, y de la tierra, como principales agentes de la producción, ratifica la ley natural de equilibrio que preside al fenómeno de la distribución de la riqueza, y encierra en límites discretos y justos los actos que tienen relación con el fenómeno de los consumos públicos. Toda la materia económica se halla comprendida en estas tres grandes divisiones de los hechos que la constituyen.”

“Esparcidas en varios lugares de la Constitución, sus disposiciones no aparecen allí como piezas de un sistema, sin embargo de que le forman tan completo como no lo presenta tal vez constitución alguna de las conocidas en ambos mundos.”

¿Acaso no se dio cuenta Alberdi que el espíritu de esa Constitución podía ser alterado luego por las leyes y otras medidas gubernamentales que se aprobaran. Al respecto, esto dice:

“Conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio, es concedido el goce de las libertades económicas. La reserva deja en manos del legislador, que ha sido colono español, el peligro grandísimo de derogar la Constitución por medio de los reglamentos, con sólo ceder al instinto y rutina de nuestra economía colonial, que gobierna nuestros hábitos ya que no nuestros espíritus. Reglamentar la libertad no es encadenarla. Cuando la Constitución ha sujetado su ejercicio a reglas, no ha querido que estas reglas sean un medio de esclavizar su vuelo y movimientos, pues en tal caso la libertad sería una promesa mentirosa, y la Constitución libre en las palabras sería opresora en la realidad.”

“Todo reglamento que es pretexto de organizar la libertad económica en su ejercicio, la restringe y embaraza, comete un doble atentado contra la Constitución y contra la riqueza nacional, que en esa libertad tiene su principio más fecundo.”

Este tema es toda una preocupación en esta obra. Más adelante, en una sección titulada “Garantías de la Constitución contra las derogaciones de la ley orgánica – Base constitucional de toda ley económica”, dice:

“De dos medios se ha servido la Constitución para colocar sus garantías económicas al abrigo de los ataques derogatorios de la ley orgánica: primero ha declarado los principios que deben ser bases constitucionales y obligatorios de toda ley; después ha repetido para mayor claridad explícita y terminantemente, que no se podrá dar ley que altere o limite esos principios, derechos y garantías con motivo de reglamentar su ejercicio.”

No obstante, esto no le parecía suficiente, y más adelante agrega:

“En efecto, el sistema económico de la Constitución argentina debe buscar su más fuerte garantía de estabilidad y solidez en el sistema económico de su política exterior, el cual debe ser Un medio orgánico del primero, y residir en tratados de comercio, de navegación, de industria agrícola y fabril con las naciones extranjeras. Sin esa garantía internacional la libertad económica argentina se verá siempre expuesta a quedar en palabras escritas y vanas.”

Aun así todo eso fue insuficiente. Hemos visto en otros posts la importancia de los valores e ideas en la evolución de las sociedades. Si estos cambian, no hay ninguna disposición constitucional o tratado internacional que pueda detener esa marea de cambio. No lo pudo en el caso de la Argentina. Otros valores e ideas comenzaron a prevalecer en la sociedad y, tarde o temprano, el cambio se produjo (y también cien años de estancamiento y retroceso).

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Ucrania busca renacer

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 26/2/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1667230-ucrania-busca-renacer

 

Las urnas nunca aseguran que quienes resultan electos gobiernen luego respetando las instituciones y los valores esenciales de la democracia. Incluyendo el respeto de los derechos humanos y las libertades civiles y políticas de los ciudadanos, que a todos corresponden por igual. Tanto a quienes concuerdan con la visión del circunstancial oficialismo, como a quienes difieren con ella, incluyendo a quienes están ubicados en sus antípodas.

El conmovedor caso de Ucrania así lo demuestra. El ahora ex presidente Víctor Yanukovich fue en su momento electo en comicios casi normales, para transformarse paulatinamente en un líder totalitario. Yanukovich fue -paso a paso- dejando de lado todo compromiso con la democracia, reemplazándolo por una deriva autoritaria que ciertamente se aceleró en los últimos tiempos, empujada por las nostálgicas ambiciones de grandeza -y las maniobras geopolíticas consiguientes- del presidente ruso, Vladimir Putin.

Como consecuencia, en los últimos tres meses se generó una vertiginosa espiral de protestas callejeras a las que Yanukovich enfrentó (como es habitual en los regímenes marxistas) con dura violencia represiva. Todo tuvo su epicentro en la simbólica plaza Maiden de la ciudad de Kiev, la capital del país, que se transformó en un incandescente corazón rebelde tan pronto como Yanukovich decidió desatar -con sus fuerzas de seguridad y matones a sueldo- la violencia para acallar las protestas. La furia popular se extendió al resto del país, incluyendo -en los últimos días- al este del mismo, donde la influencia rusa es significativa. Este último episodio, propio de la Guerra Fría, terminó entonces por contagiar a toda Ucrania.

Las muertes que siguieron a la lamentable decisión de Yanukovich, encendieron definitivamente el ánimo de los corajudos manifestantes y alimentaron una decisión apasionada de no cejar en sus esfuerzos. Cualesquiera fueran los riesgos a enfrentar. Hasta la posibilidad real de morir en la empresa.

Lo cierto es que el sostenido desafío popular culminó en la destitución de Yanukovich por el Parlamento (Rada) ucraniano, donde hasta los legisladores oficialistas (como también lo hicieran las fuerzas armadas del país) le dieron la espalda, dejándolo absolutamente solo. Más aún, obligándolo a escapar de Kiev, quedando la ciudad en manos de grupos heterogéneos de civiles que, con cascos deportivos y armados apenas con palos, comenzaron a “custodiarla”.

Ya en Kharkiv -ciudad del noreste del país, en la que la influencia rusa es enorme- el presidente depuesto intentó, sin éxito, escapar a Rusia y al tiempo de escribir estas líneas está escondido en algún lugar de Ucrania, con paradero desconocido, aunque con orden de captura por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad.

El parlamento ucraniano -ante la repentina deserción de un Yanukovich que al intuir un posible final “a la Ceausescu” decidió correr- lo destituyó “por abandono de sus funciones constitucionales”. Y convocó a elecciones presidenciales para el 25 de mayo próximo. Además, regresó a la Constitución del 2004, reduciendo de ese modo el enorme poder concentrado en el Ejecutivo y, como también era de esperar, dictó una amplia amnistía para aquellos que estaban detenidos como consecuencia de las protestas. Asimismo, ordenó liberar a la líder opositora Julia Timoshenko, quien desde hacía dos años y medio estaba presa por haber -presuntamente- abusado de su poder cuando ejerciera la presidencia del país, con relación a la compra de gas natural a Rusia.

Con su salud seriamente comprometida, utilizando una silla de ruedas y visiblemente deteriorada por su encarcelamiento (que sugestivamente ocurriera también en la ciudad de Kharkiv) la legendaria Julia Timoshenko, luego de liberada, celebró -en Kiev- el triunfo de las protestas, agradeció -emocionada- a su pueblo y adelantó simultáneamente su candidatura presidencial.

En el conflicto ucraniano, la Unión Europea -con la participación fundamental de Polonia, Alemania y Francia- alentó a quienes ansiosamente procuraban su apoyo para no quedar sumergidos en el totalitarismo. Rusia, en cambio, endosó abiertamente a Yanokovich. Y hasta se negó a suscribir los acuerdos interinos en cuya negociación había previamente participado.

Las protestas, cabe recordar, comenzaron cuando, tres meses atrás, Yanikovich imprevistamente cerró la puerta al acercamiento de Ucrania a la Unión Europea. Ocurre que -cuando se cumplen 25 años desde la caída del Muro de Berlín, comienzo de la implosión de la Unión Soviética- está claro que para los ucranianos la pertenencia a Europa significa una garantía -no menor- de protección de sus libertades individuales y de sus derechos humanos. Así como la defensa de las instituciones democráticas.

Por ello, las emociones se encendieron instantáneamente luego de ese episodio, en lo que rápidamente se transformó en una lucha por no regresar a las utopías, preservar la libertad y mantener a Ucrania entre los países democráticos. Lo que supone rechazar la uniformidad colectivista y abrazar la pluralidad democrática así como combatir la generalizada cleptocracia, fenómeno cada vez más evidente en los gobiernos autoritarios, que ha sido constante en Ucrania, desde la independencia, en 1991. Como lo certifica concretamente el extravagante palacio que Yanukovich se construyera en la localidad de Mezhigorie, en las afueras de Kiev.

La memoria alimentó entonces la lucha desigual del pueblo ucraniano. Lo que quizás no debiera sorprender demasiado porque una democracia sin memoria es vulnerable, no sólo moral sino políticamente. Y encendió vivamente el nacionalismo, con todo lo que esto significa. Bien o mal.

Pese al derrocamiento de la dictadura, no serán nada sencillas en el camino que Ucrania tiene por delante. El país y su economía son campos minados. De aquellos que obligan a caminar mirando sólo a los propios pies, postergando el futuro y concentrando fuertemente la atención en el presente. Lo que está lejos de ser ideal.

En lo inmediato, Ucrania debería conformar un gobierno de transición, idealmente con la participación de tecnócratas reconocidos. Y evitar caer en las cacofonías. Por el momento, el parlamento ucraniano ha designado a dos políticos cercanos a Timoshenko en cargos absolutamente claves. A Arsán Avákov, como presidente del parlamento, y a Olexandr Turchinov, como nuevo presidente interino. A su vez, el nuevo ministro de defensa es el ex Jefe del Estado Mayor del Ejército ucraniano, el general Vladimir Zamana, quien -pese a las presiones rusas y de Yanukovich- se negara a reprimir a su pueblo.

Muchos ex altos funcionarios de la hoy administración desplazada de Yanukovich han escapado a Rusia. Como el ex primer ministro, Mykola Azarov. Esta es una señal inequívoca de que saben que han perdido la esperanza respecto de poder cabalgar los cambios que están sucediendo en Ucrania

Si se decidiera mantener el calendario que apunta a tener elecciones presidenciales el próximo 25 de mayo, hay por lo menos cuatro candidatos en la “grilla de largada”. Arseniy Yatsenyuk, del Movimiento de la Tierra de Nuestros Padres; Vitali Klitschko, un ex campeón mundial de boxeo, ahora líder de la Alianza Democrática para la Reforma de Ucrania; Oleg Tyagnibok, del nacionalista partido Svoboda y Julia Timoshenko, según ella misma acaba de anunciar. Esto parecería un exceso de diversidad ante un momento plagado de dificultades -incluyendo la virtual quiebra de la economía- en el que se requiere paso firme e identidad sustancial de visiones para poder alejarse de la crisis. Por esa razón, sería positivo que se pudieran conformar coaliciones o alianzas capaces de proyectar estabilidad, al menos de corto plazo.

A lo que cabe agregar la necesidad de contar con apoyo externo. Incluyendo el de Rusia, que ya lo comprometiera (aunque interesadamente) en tiempos de Yanukovich. Este país tiene sus ojos puestos en Crimea, donde (en la ciudad de Sebastopol) está emplazada la base de su importante Flota del Mar Negro, con la que Rusia proyecta su potencia militar a Siria y al Mediterráneo. Y acaricia sueños geopolíticos, ahora frustrados. También debería contarse con los Estados Unidos, que hasta el momento han asumido una actitud de relativo poco compromiso con la situación de Ucrania. Y con la Unión Europea que, en cambio, ha contrabalanceado -aunque discretamente- el abierto endoso ruso a las ambiciones de Yanukovich.

Lo sucedido en Kiev impactará en el mundo, más allá de las fronteras de Ucrania. Porque, por ejemplo, podría fortalecer la decisión de quienes -en Caracas y otras ciudades venezolanas- han tomado la decisión de protestar pacíficamente contra el autoritarismo marxista que los asfixia y posterga. Saliendo del hartazgo que genera una larga década de insultos, demonizaciones, maltrato y hasta explotación. En defensa de las libertades que les han sido cercenadas. Y aspirando a regresar a una democracia que, en Venezuela, ha sido desarticulada, hasta hacerla irreconocible. Conscientes de que si el futuro que les espera es el de Cuba, vivirán condenados a la miseria a la que conducen una ideología y un modelo perimidos que, sin embargo, tienen todavía alguna vigencia en rincones de América latina. Precisamente en aquellos en los que los derechos humanos y las libertades esenciales de los ciudadanos son ignorados o conculcados.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Tres décadas de democracia: Argentina y el mundo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/2/14 en: http://economiaparatodos.net/tres-decadas-de-democracia-argentina-y-el-mundo/

 

Los problemas económicos son inocultables. Sólo un kirchnerista empedernido puede insistir en ignorar lo evidente

Mientras el mejor gobierno de los últimos 200 años está ocupado decidiendo quién debe ser el locutor de Fútbol Para Todos y cuál debe ser el logo televisivo, el país incrementa sus inocultables signos de serios problemas económicos y sociales. Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de los 30 años de democracia Argentina. No viene mal refrescar la importancia que en el largo plazo tienen las instituciones. ¿Qué pasó en Argentina y el mundo en estos 30 años en términos de bienestar económico? ¿Cómo le ha ido a la Argentina respecto a otros países? Debe ser claro que “democracia” no es sinónimo de libertad, ni de república, ni de buena gestión económica.

La década del ochenta terminó con una seria hiperinflación y un gobierno que entregó el poder antes de tiempo dada la inestabilidad de sus propias políticas. Un desbordado gasto público financiado con emisión monetaria y planes económicos inconsistentes (ej. Plan Primavera) dieron lugar a una década del 90 dónde la adicción política (esta vez del peronismo) al gasto público obligó a reformas llevadas a cabo por necesidad más que por convicción. La destrucción de la moneda llevó al gobierno a adoptar una Caja de Conversión heterodoxa manifestado en la Ley de Convertibilidad. Ante la imposibilidad de usar el BCRA a discreción, el gobierno se volcó a la venta de activos (privatizaciones) y créditos externos para financiar el gasto público. Al momento de tener que elegir entre un default histórico, devaluación fuera de escala y confiscación de los dólares en los bancos o una reducción racional del gasto la dirigencia política de turno eligió lo primero. No se puede decir que no se hayan inspirado en sus antecesores históricos; la devaluación es más una patología que una excepción en la historia Argentina. Luego de efímeros presidentes tras la caída de De La Rúa, el Kirchnerismo se encontró con el acceso a créditos externos cerrados, una importante capacidad ociosa y una opinión pública no muy favorable hacia instituciones internacionales y el mal llamado “neoliberalismo de los 90.” El Kirchnerismo pudo hacer uso de este contexto para financiar una nueva fiesta de consumo cuyos costos quedaron escondidos tras la utilización de la capacidad ociosa y el consumo del capital invertido en infraestructura durante la década gobernada por el “innombrable.” El aumento del gasto público, sin embargo, no fue revisado y esta vez se recurrió a la expropiación de activos y flujos (ej. AFJP, retenciones, etc.) y a la emisión monetaria cuando estos recursos comenzaron a escasear. Bien podría decirse que en estas tres décadas el radicalismo de Alfonsín y el peronismo de Menem y los Kirchner difieren en los modos de financiar el gasto público, pero no en los vicios políticos de fondo.

Estas tres décadas también vinieron acompañadas de una crónica devaluación institucional que ha llegado a los límites que actualmente el Kirchnerismo impone, donde se ha llegado al absurdo institucional de programas como “cuidar los precios” y “apagones de consumo” acompañado de afiches por agrupaciones afines al Kirchnerismo. Por más abstracto que parezca hablar de instituciones como “confianza, derechos de propiedad e igualdad ante la ley”, lo cierto es que es el marco institucional el que define el crecimiento y desarrollo a largo plazo de un país. La gestión puede ser mejor o peor, y el país puede andar marginalmente mejor o peor, pero no es puramente buena gestión lo que puede transformar a Corea del Norte en Corea del Sur, son las instituciones. Aquellos partidos políticos que confunden gestión con instituciones erran sensiblemente al diagnóstico.

El siguiente gráfico muestran al evolución desde 1980 hasta la fecha del PBI real per cápita (PPP) [ajustado por “costo de vida”] para (1) Argentina [azul], (2) el mundo [negro], (3) Chile [violeta], (4) Canadá [rojo], y (5) Australia [verde]. Salvo el errático comportamiento de Argentina, todas las series muestran una relativa estable tendencia creciente. Gracias a la intervención del Indec, la serie de Argentina no tiene datos más allá del 2006. No obstante se pueden tomar algunas lecciones importantes.

Si bien este gráfico admite muchas lecturas interesantes, quiero enfocarme en algunas conclusiones que considero importantes.

1-. Se puede apreciar una tendencia decreciente para la década del ochenta que se revierte rápidamente a partir de 1991. Es patente la importancia de tener un sistema monetario que inspire confianza. Si bien no existe tal cosa como el sistema monetario perfecto, la Ley de Convertibilidad fue un shock institucional con efectos positivos al lado de la hiperinflación del gobierno de Alfonsín. Sin embargo, un sistema monetario como el de la convertibilidad no es compatible un crónico déficit fiscal. Es un error de diagnóstico responsabilizar a la convertibilidad de la crisis del 2001, más allá de otros problemas que el diseño pueda tener.

2-. Recién en el año 1996 se alcanzan los niveles de PBI per cápita del año 1980. El desmanejo económico costó 16 años que no se puede recuperar para volver simplemente al mismo punto de partida.

3-. La crisis del 2002 retrocedió la serie a los niveles de 1991 (he hizo caer a Argentina casi a los niveles del mundo.) Es decir, en término de PBI per cápita, el gasto público del peronismo llevó a esta serie a su punto de partida.

4-. Lo que se aprecia luego de la crisis del 2001 es un recupero de la economía con algo de crecimiento genuino (especialmente el sector agrícola.) Es tan errado ver en los años post-2001 puro crecimiento económico como ver únicamente recupero sin nada de crecimiento en ciertos sectores productivos. Lo que sí es un error es el vicio Kirchnerista de continuamente compararse con el 2001-2003 y capitalizar el rebote de una fuerte crisis como propio. La Argentina post-2001 no se recuperó gracias al Kirchnerimo, lo hizo a pesar del Kirchnerismo.

5-. Durante el período 1980-2007 Argentina incrementó su PBI per cápita (PPP) en un 116%, Australia lo hizo en un 167%, Canadá un 155%, Chile un importante 234% y el mundo un 156%. Argentina no sólo creció a un ritmo menor al de Chile, que varios sectores Argentinos tanto gustan de criticar, sino que gracias a las crisis auto-provocadas Argentina creció a un velocidad menor a la del resto el mundo. En términos relativos, esto quiere decir empobrecimiento. Mientras, países como Australia y Canadá que tanta critica han sufrido por parte del gobierno poseen un PBI per cápita (PPP) de alrededor de tres veces el Argentino para el año 2006.

Los problemas económicos son inocultables. Sólo un kirchnerista empedernido puede insistir en ignorar lo evidente. Pero los problemas ecónoicos no son de origen puramente económico, son de origen institucional. Con instituciones ineficientes la pregunta no es sí va a haber o no problemas, sino cómo se van a manifestar. Por último, el nivel de desazón que sufre la sociedad Argentina al transitar un nuevo período de serias complicaciones económicas muestran que el largo plazo, eventualmente, se hace presente. Mientras Argentina siga eligiendo populismo de corto plazo, el mundo seguirá mostrando líneas ascendentes mientras que Argentina seguirá mostrando oscilaciones con una tendencia estable en lugar de creciente.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.