La escasez en el baño de los venezolanos

Por Pablo Guido. Publicado el 24/5/13 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 Hace unos días el Congreso venezolano tuvo que permitir la importación de papel higiénico ya que la escasez del noble producto era importante. Así el gobierno decidió la compra de 50 millones de unidades del producto en falta.  Ante la escasez de los rollos de papel el ministro de Comercio dijo: “No hay deficiencia en la producción, sino una demanda excesiva que ha generado compras nerviosas, producto de la campaña mediática para perturbar al país”, agregando posteriormente que “la oposición no doblegara al gobierno”.  A buen entendedor pocas palabras: según el gobierno venezolano la escasez del papel higiénico es producto de una conspiración de los partidos de oposición que quieren desestabilizar el país. O algo así. Hace unos días el presidente Maduro explicaba que la escasez del producto en cuestión se debía a que los venezolanos estaban comiendo más.

Mas allá de las risas que pueden provocar las palabras del gobierno venezolano la verdad es que si los venezolanos estuvieran comiendo mas dicho comportamiento probablemente se hubiera notado (o no, no soy especialista en nutrición ni en el rubro sanitario) en la mayor demanda de papel higiénico. Lo cual hubiera incrementado el precio del bien en el mercado. Dicho aumento en los precios tendría que haber generado un alerta en los empresarios que fabrican o importan el producto para llevar más papel higiénico al mercado y así lograr mayores beneficios. Una de dos, o hay alguna dificultad para fabricar el producto o hay algún problema para importarlo. Es probable que pasen las dos cosas: por un lado, el control de precios a los bienes de la “canasta” básica de consumo (en la cual estaría el papel higiénico) y, por el otro, la existencia de importantes barreras comerciales a la compra del bien en los mercados del exterior.

Claro que cualquiera de las dos causas mencionadas seria un problema para el gobierno ya que debería reconocer que sus decisiones no fueron acertadas. Por eso le asignan culpas a conspiradores de la oposición o a algún complot internacional que quiere destituir al gobierno. Lo cierto acá es que después de 12 años de “socialismo del siglo XXI” los venezolanos tienen problemas para limpiarse el cuerpo después de ir al baño con un producto que en cualquier país del mundo, donde el sistema de precios funciona libremente, se consigue en cualquier almacén de mala muerte.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.