Los períodos de brechas cambiarias superiores a 100% tienen en común crisis económicas y políticas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/10/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/10/20/los-periodos-de-brechas-cambiarias-superiores-a-100-tienen-en-comun-crisis-economicas-y-politicas/

La diferencia de precios entre el dólar oficial y el libre se ubica entre los picos históricos, con una distancia extrema del 200% para el caso del exportador de soja

En la Argentina se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política que se reflejan en la depreciación del peso y revalorización del dólar (EFE)

En la Argentina se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política que se reflejan en la depreciación del peso y revalorización del dólar (EFE)

En la serie de 49 años sobre los saltos del tipo de cambio libre y los picos de brecha cambiaria, la primera conclusión a la que se puede llegar es que, salvo que se sea un maniático de las conspiraciones, se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política, originado en la falta de moneda y en un Estado que se ha transformado en un confiscador serial de los activos líquidos de la población cuando se queda sin reservas disponibles en el Banco Central.

En el gráfico puede verse que actualmente la singular brecha cambiaria supera la que se registró durante la hiperfinlación de 1989 y los primeros meses del gobierno de Carlos Menem hasta 1990, casi igualando la amplitud observada en 1982, luego de la guerra de Malvinas.infobae-image

El primer gran pico que se ve es en 1975, a dos meses de haberse producido el “rodrigazo”, como se denominó al salto del ritmo de aumento de los precios y caída del poder de compra de los salarios, por la olla a presión que había dejado la política de estabilización de José Ber Gelbard, llegó al 278%. Y después de la sucesión de los ministros Ernesto Corvalán, Pedro Bonani y nuevamente Corvalán en el término de un mes, asume en el cargo Antonio Cafiero, desde el 14 agosto de 1975 hasta el 3 de febrero de 1976; y luego Emilio Mondeli, por menos de 50 días.

Otro importante salto en la brecha cambiaria tuvo lugar entre agosto y septiembre de 1982, bajo las conducciones en la cartera económica de José María Dagnino Pastore y Jorge Wehbe, respectivamente, llegó al 126%. Fue luego de que la Argentina perdiera la guerra de Malvinas y se produjera una ruptura en la Junta Militar en junio de ese año cuando se retiran la Armada y la Fuerza Aérea y queda solo el Ejército al mando del Proceso. Es decir, ese salto cambiario también se da en el contexto de una gran crisis política, al igual que en 1975, cuando la presidente Isabel Perón no podía dominar un país envuelto en una crisis económica y política, con enfrentamientos armados con la guerrilla que quería derrocar al gobierno.

El tercer pico de brecha cambiaria se da en marzo de 1989, cuando ya se había producido la crisis del 6 de febrero de ese año en que el Banco Central dejó de vender dólares para frenar su suba. La distancia entre la cotización oficial y en el mercado libre alcanzó el 99% y se mantuvo en ese rango durante 4 meses.

Luego se repite el escenario en mayo de 2013 con un rango de 77%, se repite en octubre de 2014 con 74% y también en octubre de 2015, con otro pico de 67 por ciento.

Fenómenos repetidos

Si se analizan los picos de brecha cambiaria, aparecen dos denominadores comunes: 1) en cada pico la crisis económica estuvo acompañada de una crisis política, y 2) cuando la brecha bajó luego del pico, fue porque el tipo de cambio oficial alcanzó al libre.

Claramente, el comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador del grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico.El comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico (Nicolás Stulberg)El comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico (Nicolás Stulberg)

Cuando esta semana el ministro Martín Guzmán, ante la pregunta de un periodista sobre cuántas reservas propias tenía el BCRA, contestó que esa información la manejaban ellos y se negó a hacerla pública, hizo recordar a Juan Vital Sourrouille, ministro de Economía de Raúl Alfonsín, cuando al anunciar el bautizado Plan Primavera de estabilización, en 1988, ante una pregunta similar contestó lo mismo: esa información la manejaban ellos y que no tenían por qué darla a conocer.

Así, la economía argentina es un déjà vu en materia de política económica por la sencilla razón que, ante el mismo problema, siempre se adoptan las mismas medidas que demostraron ser ineficaces.

Es muy común que ante la disparada del tipo de cambio libre los gobiernos reaccionen diciendo que es un golpe de mercado, especulación y argumentos por el estilo para redoblar la apuesta en los controles y medidas que lo único que logran es acentuar la desconfianza, la ampliación de la brecha cambiaria y el estallido final.

Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza. ¿Qué tasa de interés cubre hoy la expectativa de aumento del tipo de cambio como para deshacerse de dólares y colocarse a tasa? Y si por algún milagro llegase a tener efecto, el estallido posterior va a ser más potente porque la salida de los que apostaron a la tasa va a ser por el capital invertido más los intereses devengados. Es decir, la presión sobre el mercado de cambios se potenciará.Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza (Reuters)Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza (Reuters)

En síntesis, no hay medida cambiaria aislada que pueda revertir la desconfianza en el peso.

Solo podrá calmarse el mercado si se tiene un plan económico consistente, con un equipo económico de prestigio y, fundamentalmente, un gobierno que genere confianza y le dé respaldo a ese plan y equipo económico respetando la división de poderes, Judicial y Legislativo y renuncie a la pretensión de aumentar la presión tributaria. De las tres condiciones, la última no está disponible por el momento.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

De cómo el FMI destruye a la Argentina

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 25/4/19 en: https://www.elcato.org/de-como-el-fmi-destruye-la-argentina?fbclid=IwAR0VHyQeUHfuB0qkUOKc8M2AHT3SreIuqJRsXlfdQMk8sbY-pVNF5OXumbg

 

Alejandro A. Tagliavini dice que el FMI financia estatismos fracasados, permitiéndoles continuar con sus políticas mal concebidas cobrándoles intereses más bajos.

 

El Washington Post y The New York Times, entre otros, replicaron una columna de la agencia AP que asegura que «la incertidumbre económica» en Argentina, catapultada entre otras cosas por “una inflación anual de casi el 50%, una de las peores del mundo», provoca que los jóvenes, en busca de trabajo, al preguntárseles «si… estarían interesados en vivir en el extranjero, alrededor del 80%te dice que sí».

La situación es tan bizarra y deprimente que hoy, en el país “granero del mundo” en donde la pobreza supera al 30% de la población, se discuten cosas como si los pobres pueden o no buscar comida en la basura. Sucede que el gobierno de Buenos Aires intentaba colocarles un cerrojo a los contenedores callejeros de desperdicios, con la excusa de evitar que buscaran dentro de ellos ensuciando las calles con los restos.

Lo cierto es que el Estado ha crecido hasta niveles récord con lo que, literalmente, ha saqueado al país por vía de impuestos, inflación –exceso de emisión monetaria para solventar gastos del gobierno– y endeudamiento.

En junio del 2018, al confirmarse un acuerdo stand by con el FMI, twitee “que Dios nos ayude, US$ 50.000 M –que vamos a pagar con creces los ciudadanos, sobre todo los pobres– para financiar un gobierno adicto al estatismo y a cercenar libertades”. Por cierto, en el pasado Argentina tuvo más de treinta acuerdos y así, desde entonces, el FMI financia gobiernos inviables.

Quienes sostienen que el FMI es promercado –siguiendo la propaganda oficialista– son incoherentes: por supervivencia, este organismo necesariamente será promotor de quién le da vida, los Estados miembros, a costa de sus sectores privados –sus mercados– que lo financian con impuestos que, por cierto, recaen con más fuerza sobre los más pobres ya que los ricos los derivan, necesariamente, hacia abajo: subiendo precios, bajando salarios, dejando de invertir demandando menos mano de obra, etc.

El FMI es pro “establishment” –sobre todo, pro “patria financiera”– que usa y abusa de la coacción estatal para obtener privilegios –contra el mercado, los casi 50 millones de argentinos– como las Leliq, unos bonos que el gobierno ofrece a los bancos por los que paga una exagerada tasa cercana al 70%, y para comprar esos bonos los bancos pagan un 43% por plazos fijos a los ciudadanos comunes, una diferencia de más de 25 pp.

El FMI financia estatismos fracasados, para que continúen, cobrando intereses más bajos. Mientras que la reciente caída de los bonos del gobierno argentino implica que su renta llega a un 17% anual en dólares, con el “riesgo país” casi en 900 puntos básicos, sin el FMI, el gobierno argentino tendría que pagar 9% más sobre la tasa de EE.UU. para obtener un préstamo, con lo que no podría continuar con el “modelo” económico y debería cambiar radicalmente hacia uno de crecimiento real del PBI.

Y lo peor está por venir. La economía seguirá cayendo porque se agranda el peso (impuestos, inflación, endeudamiento/tasas altas) del Estado ineficiente sobre el mercado. El crédito al sector privado ronda el 15% del PBI cuando en Chile supera el 110% y en EE.UU. el 62%. El resto se lo lleva el Estado. En cuanto a la inflación, el gobierno implícitamente reconoció el grave fracaso de su política –que ahora profundiza– al fortalecer “Precios cuidados”, un eufemismo para denominar un vergonzante control estatal de precios.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.