G20: políticos (y homicidas) se entretienen

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 15/11/18 en:  https://www.horapunta.com/g20:-politicos-y-homicidas-se-entretienen

 

Los aeropuertos de Buenos Aires cerrarán para recibir a las aeronaves de los países que participarán en la cumbre del G20, entre el 30 de noviembre y 1 de diciembre.

Además, habrá una zona de exclusión aérea sobre la ciudad, sus alrededores y el Río de la Plata. Y dos portaaviones de EE.UU. custodiarán desde el Atlántico, cerca de Punta del Este, y el Pacífico, a la altura de Valparaíso.

A esto se suma que el día 30 será feriado y se cerraran numerosas calles, con lo que los ciudadanos comunes -los supuestos mandantes de los políticos- verán muy complicada su actividad y, además, deberán pagar -en esta Argentina con 30% de la población pobre y en aumento- esta fiesta que costará, solo al gobierno argentino, más de 200 millones de dólares.

Llegarán 52 aeronaves, de los 19 países del grupo más cinco invitados como observadores. Los líderes de Australia, Chile, Indonesia, Rwanda, Brasil, Senegal, Italia, Holanda y México arribarán en aviones similares a los Airbus A320 o Boeing 737. Los del Reino Unido, Canadá, España, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, China, Corea del Sur, EE. UU. Francia, India, Turquía, Jamaica, Japón y Sudáfrica llegarán con aparatos similares a los Airbus A340, Boeing 767 o Ilyushin Il-96.

EE.UU. aterrizará once aeroplanos contando el Air Force One, destinado a Donald Trump (y su hija) que reducirá su estadía a pocas horas para asistir a la toma de posesión del presidente mexicano. El segundo país que más aeronaves traerá será Arabia Saudita: seis de gran porte. La comitiva estadounidense será la más numerosa con 800 personas, luego China con 500 y Rusia con 200. Por cierto, los equipos de avanzada de EE.UU. (1600 personas), China (1000) y Rusia (800) recorren la ciudad desde hace más de dos meses. Y los mandatarios de estos tres países se alojarán en hoteles que cerrarán para atender solo a estas comitivas.

Sin dudas habrá chispazos. Por casos, entre Trump, por su guerra comercial con Xi Jinping, y entre Vladimir Putin y Theresa May que acusa al Kremlin de asesinar por envenenamiento al exespía ruso Serguei Skripal en Londres. Aún no se sabe quién representará al reino saudita, podría ser el príncipe heredero Mohammed Bin Salman. Pero da igual quién sea, porque el asesinato de Jamal Khashoggi fue un crimen de Estado ya que se realizó mediante engaño de las autoridades, en un recinto estatal y los burócratas del gobierno saudí intentaron taparlo.

Pero también la izquierda se entretiene. Entre el 19 y 23 de noviembre, en Buenos Aires, se realizará el “Primer foro mundial del pensamiento crítico” organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), reunión conocida como “contra cumbre” aunque los organizadores lo niegan, con la presencia, entre otros, de Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, José Mujica, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, el expresidente colombiano Ernesto Samper y los españoles Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, y el juez Baltasar Garzón.

Por cierto, ya sabemos el final. Otra cumbre inútil como la última en Hamburgo, pero durante la que gastarán, reirán, pasearán y se harán fotos. Y no se darán por enterados de que los pueblos se integran solos cuando ellos no lo impiden con fronteras, aduanas y todo tipo de restricciones coactivas, que podrían eliminar sin viajar… sin juntarse con homicidas ¿o es que pertenecen a la misma “hermandad”?

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Hay que bajar el gasto, no subir los impuestos

Por Iván Carrino. Publicado el 19/7/18 en: http://www.ivancarrino.com/hay-que-bajar-el-gasto-no-subir-los-impuestos/

 

Los ajustes que se basan en la caída del gasto público son más sostenibles y reactivan la economía.

Argentina nuevamente está entre la espada y la pared por sus problemas fiscales.

Con un gran desequilibrio de las cuentas públicas, el gobierno de Macri necesita de cientos de miles de dólares de endeudamiento para poder seguir funcionando, pero a diferencia de lo que pasaba meses atrás, esos dólares hoy ya no están disponibles.

Las condiciones financieras internacionales cambiaron, y hoy el dólar se convirtió en un bien más escaso, lo que hizo que su precio subiera violentamente. Las consecuencias de este “shock” todavía están por verse, pero seguramente implicarán recesión, mayor inflación y, lamentablemente, un mayor nivel de pobreza.

Ahora bien, a la hora de darle una solución al agujero fiscal, algunos proponen bajar el gasto público, otros proponen subir más los impuestos, y hay otros que opinan que deben combinarse ambas fórmulas.

De acuerdo con los “impuestadores”, el esfuerzo debe ser compartido por todos, y algunos sectores deberían aceptar de buena manera que les suban los impuestos (o que no se los bajen, como estaba previsto).

Este grupo olvida que la carga tributaria que tolera el sector privado en Argentina está entre las más altas del mundo y que ese esfuerzo del que hablan lo vienen haciendo hace años, financiando un estado que cada vez se come una mayor porción de la riqueza nacional.

Por último, también ignoran una lección de la historia: que para ajustar las cuentas públicas, es mucho más eficiente reducir el gasto público que subir los impuestos.

Estímulo vs. Ajuste

En el año 2009, un momento en que el gobierno de los Estados Unidos lanzaba el más masivo estímulo fiscal de la historia reciente, los profesores de Harvard Alberto F. Alesina y Silvia Ardagna se propusieron investigar qué impacto tenía la política fiscal en la economía.

Más precisamente, querían entender el efecto de los “estímulos fiscales” y los “ajustes fiscales” (definidos éstos como un año en donde el resultado primario ajustado por el ciclo económico empeora/mejora en un 1,5% del PBI o más) sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas y el crecimiento económico.

Lo que estos académicos deseaban encontrar era la respuesta a las siguientes preguntas: ¿qué es mejor para promover el crecimiento, un estímulo fiscal basado en el aumento del gasto o uno basado en el recorte de impuestos? ¿Qué es mejor  para reducir el déficit y la deuda, una baja del gasto público o un aumento de los impuestos? Y, por último: ¿resienten la actividad económica los ajustes fiscales basados en una baja del gasto?

Para responder dichas preguntas, indagaron en los datos de 21 países de la OCDE (entre ellos, Estados Unidos, Holanda, Nueva Zelanda, Alemania, Francia y Finlandia) para un período de 37 años, desde 1970 al año 2007.

Sus conclusiones son más que interesantes y de importancia crucial para nuestra coyuntura local.

Según Alesina y Ardagna:

Nuestros resultados sugieren que los recortes tributarios son más expansivos que los aumentos del gasto en los casos de estímulo fiscal. Para los ajustes fiscales, mostramos que los recortes de gastos son mucho más efectivos que los aumentos de impuestos para estabilizar la deuda y evitar las recesiones económicas. De hecho, descubrimos varios episodios en los que la reducción del gasto público adoptada para bajar el déficit se vio asociada a períodos de crecimiento económico, no recesiones.

En números concretos, el trabajo encontró que en los “estímulos fiscales expansivos” –es decir, aquellos que resultaron en un mayor crecimiento de la actividad económica- el gasto total subió aproximadamente 1 punto del PBI, mientras que la recaudación cayó más de 2,5% del PBI.

Por el contrario, cuando el gasto subía cerca de 3% del PBI pero la recaudación permanecía constante, no había un efecto expansivo.

Crecer con Ajuste

Al analizar procesos de ajuste del déficit, los autores se centraron en dos puntos. Por un lado, si dicho ajuste fue exitoso en términos de reducir de manera sustentable el desequilibrio de las cuentas públicas y el nivel de deuda. Por el otro, si dicho ajuste se vio asociado a episodios de recesión.

En este último tema, los resultados son nuevamente sorprendentes. Los episodios de ajuste considerados expansivos en términos de actividad económica fueron aquellos caracterizados por el recorte del gasto público. Concretamente, en dichos episodios el gasto primario cayó en 2% del PBI, mientras que la recaudación solo subió 0,34%. Por el otro lado, en los ajustes fiscales considerados no expansivos el gasto cayó solo 0,7% del PBI, pero la recaudación subió 1,2%.

A la luz de estos datos, Alesina y Ardagna sostienen:

De aquí que los ajustes que se hacen por el lado del gasto tengan efectos mejores sobre el crecimiento que los que se hacen con base en el aumento de la recaudación

Los autores continúan indagando en qué tipo de ajuste fiscal es más exitoso en términos de reducir el déficit y la deuda. Aquí, nuevamente, concluyen que el recorte del gasto es la forma más segura de resolver un desequilibrio presupuestario.

Tras décadas de crisis fiscales, en Argentina todavía debatimos si tenemos que tener déficit o no. Peor aún, también debatimos si el déficit no debería cerrarse cobrando más impuestos.

Esperemos que los datos de estos 21 países analizados por los profesores de Harvard nos ayuden a pensar mejor las cosas.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE

¿Qué es un aumento de precios abusivo?

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/6/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/06/26/que-es-un-aumento-de-precios-abusivo/

 

Una vez más se recurre al discurso de confrontación con las empresas

El flamante ministro de Producción, Dante Sica, acaba de advertir que se va a sancionar a las empresas que tengan comportamientos abusivos con respecto a los precios y que habilitarán un call center para recibir denuncias por incrementos de precios.

Si hay algo que ha destruido la economía Argentina, sumergiéndola en una larga decadencia, es el discurso por el cual la economía es un juego de suma cero en el cual si uno gana es porque el otro pierde.

En 83 años de existencia del BCRA se destruyeron 5 signos monetarios, tuvimos una inflación promedio anual del 52% y ante semejante destrozo monetario, fruto de los permanentes desequilibrios fiscales, siempre se apela al mismo discurso de los grupos concentrados, los abusos en las remarcaciones y frases por el estilo.

El rol de todo gobierno, generalmente olvidado

Como veremos enseguida, es un grosero error económico hablar aumentos abusivos de precios, pero antes es importante resaltar que la función de un gobierno es contribuir a la paz social y no generar enfrentamientos entre los diferentes sectores de la sociedad.

Es más, un gobierno no debe desinformar o des-educar a la población inventando enemigos imaginarios para no mostrar la realidad. Lo que corresponde es que diga que la causa de los aumentos de precios está en la emisión monetaria que lleva a cabo el BCRA para financiar el déficit fiscal y que ese déficit existe porque la recaudación no alcanza para cubrir el gasto público.

Y que el gasto público es alto porque el Estado está sobredimensionado en personal, se mantiene sin límites de tiempo a gente que vive de los llamados planes “sociales” y un sistema jubilatorio que está colapsado por la irresponsabilidad del gobierno anterior de haber incluido 3,5 millones de personas sin que hubiesen realizados aportes a lo largo de su vida.

Abusos de gasto público y de impuestos

Insisto, lo que hay que meterse en la cabeza, es que los países comienzan cambios profundos modificando los valores que imperan en la sociedad que son los que van a definir las instituciones que regirán la vida de los habitantes, es decir las reglas de juego sobre las que se construirá el progreso económico. Si no cambiamos el discurso de confrontación que nos viene destruyendo hace 70 años, no veo posible terminar con la decadencia e iniciar un proceso de crecimiento de largo plazo.

Yendo a las declaraciones del ministro de Producción Dante Sica sobre los abusos en los precios, primero habría que definir qué es aumentar abusivamente los precios. ¿Cuál es el parámetro que utilizan para definir si algo es abusivo o no? Es más, antes de hablar de abuso en la suba de precios, habría que hablar de los abusivos impuestos que el Estado aplica a los contribuyentes.

Y también habría que hablar de la abusiva expansión monetaria que lleva a cabo el BCRA. De acuerdo al último informe monetario diario al momento de redactar estas líneas, se observa que la base monetaria creció el 32,9% anual y los agregados monetarios el 35%, me refiero a M1, M2, etc. ¿Aumentos de precios abusivos o expansión monetaria desenfrenada?

Hablar de abuso en los aumentos de precios cuando lo que ocurre es que se abusa de la maquinita de imprimir billetes y la moneda se deprecia, es tener un mal diagnóstico del problema económico o bien desinformar a la población llevándolo a un enfrentamiento estéril.

El rol del mercado en una economía sana

Si alguien aumenta los precios, pero hay disciplina monetaria, lo que ocurrirá es que bajará la cantidad de unidades vendidas. Tendrá menos ventas al no convalidarse los aumentos de precios con expansión monetaria.

Además, con la inestabilidad económica que tenemos en la Argentina, la ausencia de moneda y la inseguridad jurídica, ¿quién puede establecer cuál es la tasa de rentabilidad que hay que pedirle a una inversión que se hunde en el país? ¿O me van a decir que el riesgo de hundir una inversión en la Argentina es igual que hacerlo en Holanda, Australia o Irlanda?

Por otro lado, no son los costos de producción los que determinan los precios, sino que son los precios que la gente está dispuesta a pagar por cada producto, los que determinan los costos de producción en que puede incurrir una empresa. Simple teoría subjetiva del valor que es la que regula las decisiones de realizar intercambios. Solo compro un producto si lo valoro más que los pesos que entrego. Si le doy menos valor, no hago el intercambio, y si le otorgo el mismo valor, tampoco porque estoy en un punto de indiferencia.

El famoso “remarcan por las dudas”, no es otra cosa que una forma que tiene el productor para defender su capital de trabajo. El productor (sea comerciante o fabricante) sabe que luego de vender tiene que reponer insumos o la mercadería que vendió. Como desconoce cuál será el costo de reposición dada la depreciación de la moneda producida por el BCRA, cuando tenga que volver a comprar mercaderías o insumos corre el riesgo de que los pesos recibidos no le alcancen para pagarlos y se termine consumiendo su capital de trabajo.

El consumidor compara bien los precios antes de comprar (NA)

El consumidor compara bien los precios antes de comprar (NA)

Unidad de cuenta y reserva de valor

El otro argumento es que las empresas remarcan productos que no tienen insumos importados. En primer lugar es una simple afirmación sin comprobación empírica. ¿Qué datos o serie histórica hay que demuestren tal comportamiento? Y, en todo caso, si así ocurriera la explicación sería que la gente adoptó el dólar como moneda. ¿O alguien va a negar que el argentino usa el dólar como su verdadera moneda?

Afirmar que se van a aplicar sanciones a quienes “abusen” con los aumentos de precios implica generar incertidumbre jurídica. Cómo decía antes, ¿cuál va a ser la vara para mediar el “abuso”? Por otro lado, no es el Poder Ejecutivo el que declara culpable e inocente a una empresa, sino el Poder Judicial. Al menos así funciona una República. El Ejecutivo no puede ser juez y parte. Y, ¿cuál sería la ley que se estaría violando para decir que hay aumentos abusivos? ¿En qué lugar de dicha ley dice cuándo un aumento es abusivo?

Más que estar controlando supuestos abusos de aumentos de precios, mecanismo que fue adoptado a la largo de 4.000 años en la historia de la humanidad (Robert L. Schusttinger – Eamonn F. Butler), con sus reiterados fracasos para frenar la inflación, y nuestra última y patética versión fue aplicada por Guillermo Moreno, el nefasto secretario de comercio de la era kirchnerista,me parece que lo mejor que puede hacer el Gobierno en bien de los consumidores, es equilibrar sus cuentas, bajando el gasto público, teniendo disciplina monetaria, reestructurando el Estado y aplicando un sistema tributario pagable por el contribuyente.

Si logra esos objetivos, conseguirá evitar que se deprecie la moneda, la economía gane en competitividad y los salarios reales crezcan por esa mayor productividad de la economía.

Las amenazas dejémoslas para la antigua forma de hacer política económica, tratando de controlar los precios a los palazos. Es un sistema muy primitivo que ha dado acabadas muestras de no funcionar.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

El recurso natural por excelencia (la basura no existe)

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 20/9/17 en: https://elnuevodiario.com.do/recurso-natural-excelencia-la-basura-no-existe/

 

¿Qué país es rico en recursos naturales? Pues el “recurso natural” excelente es el ser humano, la mente humana y su capacidad creadora. Eso explica que Japón, tan pequeño, sea una potencia y que Holanda logre ser el segundo exportador global de productos agrícolas, teniendo solo el 2% del territorio de Argentina que posee, en las pampas, algunas de las tierras más fértiles del mundo. Es que allí el mejor recurso natural es mejor “explotado”, o sea, las personas tienen más libertad -menos “regulaciones” estatales- y pueden maximizar el desarrollo de sus capacidades.

Por caso, como resultado de la nueva ley alemana que permite que pequeños productores vendan energía, pueblos como Wildpoldsried, de solo 2600 habitantes, producen siete veces más energía de la que consumen a partir de molinos de vientos, placas solares y los excrementos fermentados de sus vacas, hierbas, manzanas podridas, patatas y biomasa en general. Así, la cooperativa local, en 2016, ganó seis millones de euros vendiendo energía sobrante.

Ahora, uno de los sectores donde mejor se ve lo destructiva que resulta la “regulación” estatal es en el manejo de los residuos. Lo común es que los gobiernos “regulen” la recolección, tratamiento y destino de la basura. El resultado -además del mayor daño ecológico- es que los ciudadanos pagan por la recolección cuando los hogares deberían recibir dinero por la venta de sus desechos.

México tiene la planta recicladora de PET (materia prima de los envases plásticos de bebidas) más grande del mundo, PetStar. Verdek, también mexicana, recicla 400 toneladas de Tetra Pak por mes, produciendo una tonelada de celulosa blanca y 350 kilos de poli aluminio cada dos horas. De los neumáticos desechados se obtiene small, material para obra civil, combustible para cementeras, acero, losetas, etc. El 40% de los residuos son orgánicos que pueden convertirse en abonos para agricultura o en biogás -metano- si fermenta. Scrapital –“La basura no existe”- es un portal para el reciclaje donde se puede comprar y vender desperdicios.

La ciudad de Monclova, México, cobra a las empresas privadas la recolección de basura. Mientras que, en muchos países, la cadena comienza con los llamados “cartoneros”, hurgadores de basura que venden lo que juntan a los “intermediarios” -acopiadores, galponeros- quienes la clasifican y la venden a las industrias que la compactan o directamente la reciclan.

Según el Banco Mundial, cada día el mundo produce 3,5 millones de toneladas de residuos sólidos hogareños. Y todo eso tiene un valor y deberían pagarnos por nuestra basura, si el mercado -recolección, disposición y tratamiento- de los desperdicios estuviera lo suficientemente desregulado y privatizado. Solamente en Europa, según la Comisión Europea, una gestión eficiente de los residuos supondría la creación de 2,4 millones de empleos y un negocio de US$ 200.000 millones anuales.

Cómo será de rentable la basura que en muchas ciudades existen robos al punto que el 75% de los 53 millones de toneladas de basura electrónica globales anuales -según la ONU- desaparece del circuito oficial, y una red de tráfico -empresas fantasmas incluidas- se encarga de mover un negocio extraordinario incluido el comercio internacional. En el libro ‘Junkyard Planet’, Adam Minter asegura que el reciclaje mueve US$ 500.000 millones anuales en el mundo y emplea a más gente que cualquier industria exceptuando la agricultura.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

¿Hay que preocuparse por el déficit comercial?

Por Iván Carrino. Publicado el 26/2/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1987744-hay-que-preocuparse-por-el-deficit-comercial

 

-Donald Trump está preocupado por el déficit comercialcon México. ¿Tiene razón?

-El déficit de Estados Unidos con México en 2016 fue de casi US$ 60.000 millones y para el presidente norteamericano esto demuestra que el acuerdo de libre comercio entre los dos países “benefició a un solo lado”. Sin embargo, Trump se equivoca y, en este tema, su pensamiento atrasa 241 años. Es que en 1776, Adam Smith publicó La riqueza de las Naciones, donde rechazó los argumentos de los mercantilistas, que buscaban tener una balanza comercial positiva. Para Smith, este argumento era “sofista”, porque suponía que “aumentar la cantidad de metales preciosos requería más la atención del gobierno que preservar o aumentar la cantidad de cualquier otra mercancía útil que la libertad de comercio, sin tal atención, nunca no suministra en la cantidad adecuada”. Según el pensador escocés, el dólar es un bien más de la economía y es la oferta y la demanda del mercado la que determina su cantidad.

-¿No hay que preocuparse por el saldo de la balanza comercial?

-No realmente. Cuando un país tiene déficit comercial y “pierde dólares”, eso muestra que los ciudadanos en ese país tienen más dólares de los que demandan y que, por ello, deciden canjearlos por bienes y servicios en el mercado internacional. Concentrarse en el dinero que queda en México o en Estados Unidos es mirar un solo lado de la transacción. Del otro lado hay bienes y servicios y el comercio genera beneficios para ambas partes. En nuestros hogares, todos los años tenemos un déficit comercial con el supermercado. Le damos más dinero del que él nos da a nosotros. Sin embargo, a cambio de nuestro dinero recibimos los bienes que deseamos para vivir.

-¿Cómo está la Argentina con este tema?

-La Argentina tuvo un superávit comercial en 2016, pero con datos mixtos. Por el lado negativo, nuestras importaciones cayeron cerca de 7% anual, reflejando la recesión. Por el lado positivo, nuestras exportaciones avanzaron por primera vez en 5 años gracias al fin del cepo y las retenciones. Lo que verdaderamente importa para analizar una economía, en realidad, es el valor total del comercio. Es decir, la suma de las importaciones y exportaciones. En ese rubro, EE.UU. es el campeón mundial, ya que exporta e importa bienes y servicios por un valor total de US$ 5 billones. Le siguen China, Alemania, Inglaterra, Japón, Francia, Holanda, Hong Kong e Italia. O sea -salvo China- nada menos que las economías más desarrolladas y prósperas del mundo. Es una muestra más de que el comercio genera riqueza y que nosotros tenemos mucho camino por recorrer en este sentido.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Europa no se hizo rica gracias al Estado de Bienestar

Por Iván Carrino. Publicado el 20/11/16 en: http://www.ivancarrino.com/europa-no-se-hizo-rica-gracias-al-estado-de-bienestar/

 

El viernes pasado estuve debatiendo sobre la coyuntura económica en C5N con, entre otros, el economista y profesor de la Universidad de Buenos Aires, Andrés Asiain. (El debate completo puede verse en este link).

Cuando yo sugerí que los países ricos y desarrollados (como los europeos), no conocen la pobreza como la conocemos nosotros (34% de la población que no puede comprar una Canasta Básica), dije que eso era porque no habían tomado medidas intervencionistas como inflación, control de precios, y porque se habían enriquecido gracias al comercio internacional.

Frente a esto, Asiain respondió:

Europa tenía hasta la Segunda Guerra Mundial a su población en la miseria y el hambre, fue después que se instaló un estado que empezó a hacer políticas públicas de intervención, de seguridad social, de subsidios, de controles de precios, etc., que logró crear el Estado de Bienestar que mejoró la vida de los europeos y que hoy lo están destruyendo

Bien, lo que dice Asiain es básicamente el conocimiento popular en la materia, pero  parte del famoso error de confundir correlación con causalidad. Es decir, se piensa que dado que Europa Occidental es un continente rico, y que hay allí políticas “de Bienestar”, son esas políticas las que lo hacen rico.

El argumento, sin embargo, no es cierto. En realidad, la Segunda Guerra Mundial hundió a Europa Occidental en la miseria por unos años, pero éste ya era un continente rico en comparación con el resto del mundo desde principios de la década del 20. Eso puede verse con claridad en el gráfico de abajo, armado en base a los datos de PBI per cápita recopilados por Angus Maddison.

Gráfico 1. PBI per cápita de Europa Occidental vs. América Latina y la Unión Soviética

 

europa

Elaboración propia en base a Angus Maddison

 

Los 12 países de Europa Occidental son Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza e Inglaterra. Estos países ya venían acumulando riqueza gracias a la Revolución industrial y su apertura al comercio internacional, cosa que evidencian los gigantescos puertos de Hamburgo en Alemania y Rotterdam en Holanda.

Como se ve, ya en 1920 eran mucho más ricos que los países de América Latina tomados como promedio y que la Unión Soviética, en datos disponibles comparables para la misma época y medidos en dólares constantes internacionales. Creo que el gráfico es suficiente para mostrar que la frase “Europa tenía hasta la Segunda Guerra Mundial a su población en la miseria y el hambre”  no se corresponde con la realidad. Es más, podríamos decir que Europa era rica hasta la SGM, y se hundió en la miseria gracias a ella. Esta situación la pudo superar después, pero no por el Estado de Bienestar, sino por el crecimiento económico derivado de la situación de estabilidad y paz posterior al conflicto.

El Estado de Bienestar redistribuye la riqueza, pero hay que crearla en primer lugar, y para eso se necesita libre comercio y capitalismo. Además, en cualquier índice de libertad económica los países europeos superan a nuestro país, por lo que podemos decir tranquilamente que, a pesar de su Estado de Bienestar, tienen mucha más confianza en el liberalismo que la política económica argentina.

¿Te preguntarás qué pasaba con Argentina en esos años?

Gráfico 2. PBI per cápita de Europa Occidental vs. América Latina,  la Unión Soviética y Argentina

europa

Elaboración propia en base a Angus Maddison

Sí, éramos casi tan ricos como Europa antes de la Segunda Guerra. Una vez que estalló el conflicto, ellos se empobrecieron y nosotros, al mantenernos neutrales, la sacamos barata. Pero ya el populismo estaba latente en el país y luego el camino fue siempre divergente.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Argentina necesita más liberalismo que nunca

Por Iván Carrino. Publicado el 7/10/16 en: http://www.ivancarrino.com/argentina-necesita-mas-liberalismo-que-nunca/

 

El liberalismo es la corriente de pensamiento económico que sacó al mundo de la pobreza. Nada menos. Antes de la Revolución industrial, a principios de 1800, la pobreza en el mundo superaba el 90% de la población. Pero gracias al desarrollo del capitalismo y la globalización, en 2015 este número se redujo 80 puntos, al 10% del total. En poco más de 100 años, la civilización alcanzó un grado de desarrollo que jamás antes había sido posible, con una mayor cantidad de población y mayor esperanza de vida.

A pesar de los agoreros y apocalípticos, Adam Smith se alzó vencedor.

Por el contrario, el intervencionismo, con sus variantes socialistas, desarrollistas y populismos de izquierda y derecha, llevan al fracaso de los países. En su afán de gastar más de lo que se ingresa e hiperregular la economía, siempre termina igual. O con incontrolables niveles de inflación, o con crisis de deuda, o con un sistema productivo colapsado como el caso de la Venezuela actual.

A la luz de los datos, es claro que el camino que debe tomar el país es el de la libertad económica. Además, está visto que los países más libres son los que mejor calidad de vida ofrecen a su población. Las 5 naciones que encabezan el Índice de Desarrollo Humano (Noruega, Australia, Suiza, Dinamarca y Holanda) tienen altos niveles de libertad económica. Respetan los derechos de propiedad, comercian libremente con el mundo, no tienen inflación y no controlan precios destruyendo la rentabilidad de las empresas.

Ahora para alcanzar a estos países, el gobierno de Mauricio Macri necesita ser mucho más agresivo en su compromiso con la libertad de lo que ha sido hasta ahora. ¿Por qué? Porque contamos con un pasado que genera muchas dudas entre los inversores del mundo y los propios argentinos.

Desde la creación del Banco Central en 1935, la inflación anual equivalente fue de 55%, con dos episodios hiperinflacionarios y el cambio de seis signos monetarios. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el país estuvo en situación de default, o de incumplimiento de sus compromisos de deuda, 36 años, el 52% del tiempo transcurrido. Expropiaciones, privatizaciones, re-estatizaciones e impuestazos también han sido protagonistas de nuestra historia reciente, y hoy la presión tributaria alcanza niveles insospechados.

El gobierno de Cambiemos lleva diez meses en el poder. En ese lapso, eliminó de un plumazo el cepo cambiario, quitó la mayor parte de las absurdas retenciones a la exportación, intenta ajustar las atrasadas tarifas de los servicios públicos, bajar la inflación, y reducir gradualmente el déficit fiscal. Como frutilla del postre, organizó en Buenos Aires un Foro de Inversión y Negocios que buscó seducir a los empresarios para que inviertan en el país.

Todo esto es positivo. Pero incluso sumándolo todo, es posible que los inversores nos sigan mirando con desconfianza. Hazte la fama…

Por eso, la única alternativa que nos queda es mostrar un compromiso mucho mayor con los principios básicos de la libertad económica. Los impuestos tienen que bajar drásticamente, y para ello se debe renunciar a mega-proyectos de gasto político. La economía debe desregularse, e innovaciones como Uber deben ser parte de nuestra vida cotidiana, no víctima de reglamentos hechos a la medida de las mafias. El comercio debe abrirse, y de manera unilateral, sin necesidad de negociar “contrapartidas” con otros países.

Abrirse es bueno: nos permite comprar más barato del exterior y a su vez vender más caro. El comercio genera siempre beneficios para las partes que comercian y es totalmente falaz que genere desempleo en términos agregados.

Argentina está frente a una coyuntura histórica. Los ojos de los inversores están puestos sobre nosotros, pero el gobierno teme ser catalogado de liberal o, peor aún, de “neoliberal”.

Así que mi recomendación es sencilla: estimado presidente, libérese de los prejuicios y haga lo que tiene que hacer. En un mundo competitivo como el de hoy, hay que ser doblemente agresivos para captar inversiones. Y ese objetivo solo se conseguirá con más libertad económica, no con mensajes ambiguos y demagogia política.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Lenta conformación de la coalición militar contra el Estado Islámico

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 10/12/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1852450-lenta-conformacion-de-la-coalicion-militar-contra-el-estado-islamico

 

La reacción -de espanto e indignación- generada por los atentados terroristas perpetrados en Paris el 13 de noviembre pasado derivó, como cabía esperar, en inmediatas conversaciones para conformar una única coalición militar capaz de enfrentar con éxito al horror del Estado Islámico. El presidente de Francia, Francois Hollande, asumió un rol protagónico en ese esfuerzo, con maratones que lo llevaron de un extremo al otro del mundo.

Existe ahora un consenso básico en la comunidad internacional: es hora de afrontar conjuntamente ese inmenso peligro. Lo sucedido en San Bernardino, en los Estados Unidos, ha confirmado que, desgraciadamente, todos estamos expuestos a riesgos de vida que no son remotos, sino inmediatos.

Se trata de interrumpir la metástasis del Estado Islámico y poner fin a sus atentados. De lo contrario, el mundo se transformará en un infierno. Por esto Rusia, al sumarse al esfuerzo común superando diferencias, recuerda que algo similar hizo el mundo, en su momento, contra el nazismo.

La necesidad de estructurar y operar una gran coalición militar con capacidad de ser efectiva se resolvió al día siguiente de los atentados de París, en la reunión de urgencia celebrada en Viena por 20 países, que incluyeran a los Estados Unidos y a Rusia. La semana siguiente, el propio Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por iniciativa francesa, aprobó -unánimemente- el uso de la fuerza contra el Estado Islámico.

La tarea prosigue lentamente y se espera que para Navidad la coalición pueda estar conformada. Entre tanto, se han acordado -y se siguen acordando- los mecanismos de coordinación de las distintas operaciones militares en curso. Especialmente las aéreas.

La movilización política convocada por Francia ha tenido buen resultado, pero la coordinación del andar militar requiere de más esfuerzos. Y, desde que hay conciencia que ésta es una guerra patológica, que no se gana actuando solos desde el aire, es necesario poder aunar la acción adicional de una fuerza de tierra con componentes de gran diversidad. Heterogénea. Con las fuerzas alawitas del Clan Assad; los contingentes de Irán y los milicianos de Hezbollah; las altamente efectivas fuerzas irregulares kurdas; y algunas milicias sunnis de los grupos moderados.

Una tarea nada fácil, porque los obstáculos son enormemente complejos. A modo de ejemplo solamente, los kurdos prefieren, por razones étnicas, no operar en aquellas áreas en las que la población local es de mayoría árabe sunni.

La base de la coalición será presumiblemente el esfuerzo militar ya existente que, en los papeles, incluye a 65 países que opera desde el verano de 2014 y que desde entonces ha realizado unas seis salidas aéreas diarias, en promedio. El 80% de las cuales han sido protagonizadas por aviones de EE.UU., que lleva sobre sus hombros un enorme peso. Por esto sumar a la políticamente aislada Rusia es clave. Y lograr que las contribuciones de todos sean efectivas es el objetivo de corto plazo.

El gran obstáculo ha sido, hasta ahora al menos, la inclusión de las fuerzas sirias alawitas que responden a los Assad, puesto que ellos son responsables de crímenes de lesa humanidad que incluyen la utilización de armas químicas contra civiles inocentes de su propio pueblo. No obstante, lo que antes fuera una negativa occidental rigurosa parece de pronto haber comenzado a encontrar flexibilidad, al menos de corto plazo.

Tanto Irán como Rusia apoyan -abierta y firmemente- a los Assad e insisten en la necesidad de contar con sus contingentes en el terreno. Lo cierto es que Rusia, unida al dolor francés por el derribo de uno de sus aviones comerciales que volaba sobre el Sinaí, coordina sus acciones a través de Francia, pero continúa bombardeando a las fuerzas islámicas moderadas alzadas contra los Assad, lo que para Occidente es inaceptable. Además, ha intensificado sus bombardeos incluyendo a sus misiles Kalibr, de larga distancia, que son lanzados desde buques de guerra rusos emplazados muy lejos del territorio sirio. Vladimir Putin acaba de sugerir que “de ser necesario” ellos podrían volar con ojivas nucleares contra el Estado Islámico. A lo que Rusia acaba de sumar la apertura de una segunda base operativa en tierra, en Siria misma. En Jmeimin, a no más de 30 minutos de cualquier rincón de Siria.

Veamos cómo, en líneas generales, han ido progresando las cosas en los países de mayor capacidad de contribución militar.

Alemania, que desde el 2005 no ha participado en operaciones militares de este tipo, se ha comprometido a un apoyo explícito. Modesto quizás, pero bastante más que un aporte simbólico. Concretamente, aportará seis aviones Tornado de reconocimiento, que sin embargo no bombardearán objetivos en tierra siria. A lo que sumará el concurso de una fragata misilística que apoyará la labor del portaviones francés “Charles de Gaulle” que ya opera en el área desde el mar Mediterráneo, así como los servicios de inteligencia a ser provistos por un satélite militar adicional y la disponibilidad de un enorme avión de reabastecimiento de combustible en el aire para optimizar así la utilización de los cazabombarderos franceses. A lo que agrega aumentar el número de entrenadores militares que ya trabajan en el terreno, junto a las fuerzas kurdas.

En Gran Bretaña, el primer ministro David Cameron ha obtenido, con amplitud, la necesaria aprobación parlamentaria para comenzar a bombardear objetivos en suelo sirio que le había sido denegada desde el 2013. Ocurre que el 59% de los británicos hoy aprueban esa medida. Con su tradicional efectividad, apenas 11 horas después de la aprobación parlamentaria, aviones Tornado británicos -estratégicamente emplazados en la base de Akrotiri, en Chipre, apoyados por los modernos Typhoon- comenzaron sus acciones de bombardeo contra las instalaciones petroleras en Siria hoy en manos del Estado Islámico.

Francia, por su parte, ha intensificado sus bombardeos. Cada vez más. Es el segundo mayor contribuyente al esfuerzo bélico. El país galo participa en las acciones militares contra el Estado Islámico desde septiembre de 2014. Primero en Irak, pero luego extendió su accionar a Siria. Tiene unos 3.500 efectivos militares movilizados. Hoy es responsable del 5% de los bombardeos, que realiza con aviones Rafale y Mirage 2000. Contra una participación del orden del 80% norteamericana. Hablamos de algo menos de 3.000 incursiones aéreas francesas que han sido realizadas, en las que participa el portaviones Charles de Gaulle, ahora con 38 cazas a bordo.

Estados Unidos lideran la acción militar y tienen sobre sus hombros el peso principal del esfuerzo. Sus aviones de bombardeo operan fundamentalmente desde la base turca de Incirlik, pero también desde el portaviones Harry Truman. Cuenta, además, con unos 3.500 soldados en tierra, incluyendo a algunas “fuerzas especiales” que trabajan junto a las milicias kurdas. Y provee a todos información militar de inteligencia, así como pertrechos y bombas.

También operan, esporádicamente, algunos aviones turcos; cuatro aviones F-16 aportados por Holanda; unos pocos efectivos daneses; y aviones canadienses que aparentemente pronto dejarían la escena como consecuencia de la victoria de la oposición en las recientes elecciones parlamentarias en su país.

A lo que cabe agregar un componente con aristas espinosas: el de la participación iraní, país que -pese a negarlo oficialmente- tiene a sus tropas combatiendo en el territorio de Siria y en Irak. A lo que suma la participación de contingentes libaneses de Hezbollah, que responden a sus órdenes. La coordinación de sus acciones es un verdadero rompecabezas. Pero está ocurriendo a través de países que actúan a la manera de intermediarios.

Por ahora las monarquías sunnis del Golfo, directamente envueltas en la guerra civl de Yemen, casi no contribuyen a la lucha militar contra el Estado Islámico y sobre ellas sigue vigente la sospecha de que no han cortado los flujos financieros que salen de sus países y llegan a manos del fundamentalismo islámico. La sensación es preocupante en el sentido de que no están haciendo todo lo que deberían y que no actúan con la transparencia que se requiere para disipar las dudas que aún existen. Arabia Saudita, Bahrain y los Emiratos enviaron hace meses sus aviones a bombardear junto a los norteamericanos, rodeados por nubes de cámaras de televisión, pero lo cierto es que desde hace un rato que no lo hacen.

El Estado Islámico, mientras tanto, a la luz de lo que luce como una intensificación de las acciones militares en su contra, tanto en Siria como en Irak, ha abierto un frente alternativo: en Libia, en derredor de la ciudad de Sirte, emplazada sobre el Mar Mediterráneo. Está ocupada por sus milicias desde principios de año. La región es rica en hidrocarburos, desde que allí se concentra el 66% de la producción libia.

La decisión de participar en la coalición militar que se organiza contra el Estado Islámico pertenece a uno de los capítulos más difíciles de la política exterior: aquel que tiene que ver con la gravísima decisión de entrar en guerra. Con todo lo que ello supone en términos de vidas humanas y destrucción. Por esto no puede nunca ser precipitada, sino meditada.

No obstante, paso a paso, la coalición militar va tomando forma. Y la confrontación con el Estado Islámico, requerida por la violencia inhumana que esa organización ha desatado, parece haber adquirido la urgencia que hasta ahora no había tenido.

 

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

“El Estado Benefactor está terminado”: al borde de la bancarrota, algunos políticos se animan a decirlo

Por Martín Krause. Publicado el 13/8/15 en: http://bazar.ufm.edu/el-estado-benefactor-esta-terminado-al-borde-de-la-bancarrota-algunos-politicos-se-animan-a-decirlo/

 

De vez en cuando, algún político decide nadar contra la corriente. Por cierto, es muy probable que lo haga cuando ya está contra las cuerdas y la realidad, generalmente económica, lo obliga a hacerlo. Pero, en fin, no es común encontrar un gobierno que decida lanzarse contra las vacas sagradas, entre las que ocupa un lugar prominente el estado benefactor. La noticia llega ahora de Holanda. Así la comenta BBC Mundo:

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/09/130925_economia_holanda_estado_benefactor_lps

“Es uno de los países que mejor representa el Estado de bienestar europeo, ese sistema de seguridad social estatal promovido a partir de la posguerra que garantizó altos niveles de equidad en el viejo continente.

Pero el nuevo rey de Holanda, Guillermo Alejandro, manifestó en su primer discurso ante el Parlamento que el “Estado de bienestar clásico de la segunda mitad del siglo XX está terminado” y debe ser sustituido por “una sociedad participativa”.

Obviamente, el monarca no hablaba a título personal sino en representación del gobierno de coalición entre liberales (derecha) y laboristas (centro-izquierda) que ganó las elecciones a fines del año pasado con un mensaje de austeridad.

Según Diederik Boomsma, de la conservadora Fundación Edmund Burke en Holanda, el mensaje apunta a un cambio impostergable.

“El Estado no puede ocuparse de todo. Cuando el gobierno habla de una sociedad participativa está promoviendo que una red de ciudadanos se haga cargo de cosas que hasta ahora suministraba el Estado. Si alguien está desempleado, su red familiar y de amigos pueden darle los contactos para encontrar trabajo en vez de esperar que lo haga el Estado con impuestos que pagamos todos y afectan el crecimiento económico”, le dice Boomsma a BBC Mundo.

Críticas a la “maquinita”

El Estado de Bienestar se consolidó en Europa como un intento de garantizar que el conjunto de la sociedad, incluídos los más pobres, tuviera acceso a servicios básicos como salud, educación, pensión y seguro de desempleo, todo financiado con impuestos.

La actual crisis sobrevino cuando a la carga impositiva se le añadió la profunda crisis económica que sacudió a Europa a partir del estallido financiero mundial de 2008.

Las anécdotas de excesos en el Estado de bienestar, siempre jugosas, se multiplicaron por los medios de comunicación y los partidos políticos holandeses que reivindicaban la austeridad. Una de las más citadas se refiere a los que cobran el seguro de desempleo, aunque no lo necesitan o trabajan en negro.

“El Estado de bienestar corrompe a la gente que recibe los beneficios porque los hace dependientes de esta ayuda, al Estado porque crea una burocracia gigantesca y a la sociedad porque nadie hace nada por el resto”, comenta Boosma.

El primer ministro Mark Rutte reprendió recientemente a los holandeses que trataban al Estado como una “maquinita de la felicidad”.

Según los críticos, uno de los más acabados ejemplos de esta “maquinita” es la propuesta del socialista Alderman Peter Verschuren en 2008 para que se aumentara la ayuda estatal de modo que los beneficiarios pudieran reemplazar sus viejos televisores por los más modernos de pantalla plana.”

Aunque habrá que ver cómo resulta esta reforma, ya que incluso integrantes del mismo gobierno plantean más reformar que reducir o eliminar:

“Desde la coalición gubernamental el Partido Laborista alerta que no se trata de abolir el sistema sino de mejorarlo, como le indica a BBC Mundo René Cuperus, de la fundación laborista Wiardi Beckman Stichting. “La necesidad de reforma no viene sólo de ahora. En los 90 había un millón de receptores del beneficio de invalidez para un país con una población de 16 millones de personas. Esto se ajustó y cambió. Algo similar se está haciendo ahora”, añade.

Pero si bien los excesos existen, el discurso del rey no cayó del cielo. El primer ministro holandés criticó a los ciudadanos que trataban al Estado como una “maquinita de la felicidad”. Este septiembre el parlamento de Holanda se embarca en una incierta batalla para la aprobación de un ajuste de 6.000 millones de euros, que incluye una reducción de los subsidios de salud, las pensiones y las ayudas por desempleo.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La caída del precio del petroleo, y sus consecuencias:

Por Guillermo Luis Covernton.  

 

La evolución de los precios del petróleo se ha convertido, en los últimos meses, en un tema que atrae la atención permanente de los medios de prensa. Es que, en promedio, el precio actual del crudo es levemente algo más de la mitad de lo que cotizaba hacen apenas meses.

Varias veces por semana encontramos artículos en los que se analizan sus causas y consecuencias y también, desde luego, las opiniones de expertos de todo tipo.

Lo interesante del caso es ver como las doctrinas económicas equivocadas, de los últimos 80 o 100 años, se han enraizado de tal modo en la opinión pública, que casi cualquier hipótesis puede ser dada por aceptable y casi cualquier interpretación puede generar dudas.

Estas reflexiones se me han presentado, a raíz de un reciente artículo de Moisés Naím, publicado en El País, de España: http://elpais.com/elpais/2015/01/02/opinion/1420219111_960203.html

En el mismo se hacen algunas reflexiones acertadas, otras son sencillamente opiniones y otras son hipótesis que, probablemente, con el paso de los meses, se revelarán como muy aventuradas y sin fundamento.

Se afirma, acertadamente;  que la crisis del petróleo de los años ´70 provocó cambios geopolíticos muy importantes, y que esta situación de precios actuales podría ser igualmente influyente.

Sin ánimo de polemizar con tan distinguido y reconocido analista, me atrevería a puntualizar que, como economistas profesionales tenemos la obligación de esclarecer a la opinión pública. Y de diferenciar lo diferente.

La primera diferenciación que creo pertinente destacar, es que la suba del precio del petróleo, durante los años ´70s se debió a una reducción programada de la producción, con motivos especulativos, programada por un “cartel” de exportadores. Los llamados “países de la OPEP” pretendieron hacer abuso de posición dominante en un mercado, actuando coordinadamente en detrimento de los consumidores. En cambio, la actual caída del precio del mismo commodity, parece deberse sencillamente a la maduración de una gran cantidad de proyectos de inversión, en general privados, y a la aplicación de nuevas tecnologías de producción, que abaratan los costos de explotación.

Parece haber un acuerdo importante en que las tecnologías que permiten explotar hidrocarburos alojados en rocas de esquisto, es decir, lo que se conoce como “shale gas” o también “shale oil”, ha logrado poner en producción grandes yacimientos que anteriormente, al no ser extraíbles, o solo a costos muy altos, hacían imposible su explotación económica. Y estaban preservados como reserva estratégica, para casos extremos, como pueden ser conflictos bélicos.

Hecha esta primera diferenciación, deberíamos luego analizar  si es correcto afirmar que algunos países saldrían beneficiados, (por ejemplo los grandes consumidores, que producen poco), y otros tantos saldrían perjudicados, (los grandes productores cuyo consumo es marginal, respecto a su volumen de producción, y por ende son grandes exportadores netos). O si, contrariamente, se puede afirmar que los beneficios serán para “todos”.

Hay una tentación muy grande en afirmar que pueda haber aquí una verdadera confabulación de ciertas naciones, (USA, Gran Bretaña, Holanda, Noruega), desarrolladas y de economías más maduras, en contra de otras tantas, (Venezuela, Irán, Rusia y los Países Árabes), para “dominarlas”…

Voy a tratar de analizar todo esto, al margen de las pasiones y con cierto grado de criterio científico, para tratar de sacar algunas conclusiones.

Si algunos salieran ganando y otros salieran perdiendo, podríamos decir que el fenómeno es neutral y va a ser valorado o condenado, de acuerdo a la posición particular de cada uno. Si esto trajera progreso y bienestar para todos, podríamos decir que es una conquista del progreso humano.

Por ello creo que es importante analizarlo desde la más elemental teoría económica, que en este caso, nos haría tomar conciencia de que el fenómeno es definitivamente beneficioso para “todo” el mundo. Y cuando digo “todo” el mundo me refiero para cualquier ciudadano del mundo que apele a la resolución de sus problemas desde la racionalidad económica y el respeto por sus semejantes. Es decir, “para todas las personas de buena voluntad”.

Volvamos  a las fuentes. Digamos, al dominio de “Economía 101″, es decir, los principios esenciales que se deben enseñar en el primer curso del primer año de una carrera de grado, en cualquier universidad.

Los bienes son aquellos entes materiales o incorpóreos que nos permiten satisfacer nuestras necesidades. Si disponemos de menos cantidad de las que precisamos, adquieren valor. Sino, son libres, es decir gratuitos, como el aire que respiramos, en la mayoría de los casos.

La posibilidad de disponer ahora de mayores cantidades de petróleo, que antes eran inaccesibles, a costos menores que sus precios de venta es el producto del avance tecnológico. Una forma de capital que se llama conocimiento científico o técnico nos pone entre manos algo que antes no existía. Eso es tan positivo como el aumento de los rendimientos de la agricultura, por el mejor dominio de prácticas agronómicas, o por la adecuación de cada especie o variedad a cada ecosistema.

Definitivamente, somos todos más ricos: Ahora sabemos hacer cosas que antes no conocíamos. Necesitaremos menos medios monetarios o enajenar menos cantidades de otros bienes, para conseguir la misma cantidad de energía que demandábamos antes.

¿No habrán ganadores y perdedores? La sana economía nos debe enseñar que el principal problema del ser humano es la asignación de los recursos. No la escasez de los recursos, como tantas veces, equivocadamente, han afirmado algunos que pasan por expertos.

Para un médico, el problema es mejorar la calidad y duración de la vida de sus pacientes. No la muerte. Porque sobre lo primero puede tomar decisiones conducentes. Sobre lo segundo, nada puede hacer. La muerte siempre estará presente. Nunca será eliminada ni vencida. Del mismo modo, para un aerodinamista, el problema no es la ley de la gravedad, que es imposible de neutralizar. Sino, como hacer para que vuelen las naves más pesadas que el aire.

Para el economista, la escasez no es el problema. En todo caso, un ingeniero que consiga obtener el mismo compuesto químico a partir de extraerlo de algún recurso sobre abundante y a bajo costo, hace mucho más por disminuir la escasez que un economista. Y si por alguna cuestión o descubrimiento, el petroleo se pudiera obtener, por hallazgos o por síntesis química, en cantidades mayores que las requeridas, podría pasar  a ser un “bien libre”, eventualmente, y conseguirse gratuitamente, como el agua potable en algunas regiones.

Para el economista, el problema es la asignación. Es como determinar cuanto, de ciertos insumos, debemos afectar a que tipo de producciones. Que dosis de capital conviene aplicar a cada sistema de producción. Que sistemas de producción alternativos elegir, entre los más capital intensivos y de más alta productividad, o los menos productivos, pero que afectan menos recursos a invertir, muchas veces escasos.

La caída del precio del petróleo, sin dudas generará que ciertas inversiones sean reasignadas. ¡Esa es la magia del capitalismo liberal! Que los empresarios ganan o pierdan en tanto y en cuanto aciertan en sus asignaciones de factores o se equivocan. No sabemos si el petróleo seguirá bajando o se estabilizará. Los proyectos de inversión seleccionados, para prosperidad o bancarrota de quienes los encaren a sus propios riesgos, serán los que lo determinen. Eso en un marco de economías de mercado, propiedad privada y cumplimiento de contratos. Que es el marco que impera en los países que han expandido sus producciones a partir de la implementación de estos sistemas avanzados de explotación de hidrocarburos, que antes no existían.

Como podemos ver, y si persistimos en tratar de determinar si los ganadores generarán perdedores o si todos ganaremos, es clave entender que la economía de mercado, con libre comercio y respeto por la propiedad y los contratos, no es un juego de suma cero. Se descubren sistemas y alternativas productivas. Que luego son adoptadas e imitadas, o en el peor de los casos, nos obligan a migrar a otras actividades, como empresarios que somos y a asignar de forma diferente nuestros recursos.

Es decir: Para todas aquellas personas que pretendan vivir en sistemas republicanos, con respeto por la propiedad privada y democracia, con respeto por el disenso, las minorías y los derechos individuales inherentes a la persona humana, estas son todas buenas noticias. A diferencia de lo que ocurría con la crisis del petróleo de los años ´70s.

Por supuesto: Si Ud. es un Yihadista de ISIS, que se financia robando el producto de los yacimientos desarrollados  y refinerías construídas con capitales ajenos, la baja del precio del petróleo va a ser una tragedia. Si Ud. es un dictador caribeño que se financia manejando como un títere a una dictadura de un país vecino, al que le ha impuesto su gobernante, para explotar sus ingentes reservas de petróleo en beneficio propio, mejor es que busque otro socio. Aunque ese socio haya sido su peor enemigo, mientras sea rico y próspero. Si Ud. es un dictador que al estilo de Saddam Husein, pretende invadir países vecinos y apoderarse de recursos naturales, está perdido.

El progreso tecnológico, el desarrollo de los sistemas avanzados de producción de alta tecnología, agrandan las brechas institucionales: Los países que tienen una gran riqueza institucional, acaparan inversiones y tecnología. Nadie invierte para que lo confisque un fundamentalista o un comunista. Pero, en cambio, los países cuya miseria y paupérrimo desarrollo institucional los hace inelegibles para la aplicación de estas tecnologías, tienen dos posibilidades: O cambian, o verán alejarse, cada vez más, a los capitales y tecnologías que les permitirían parecerse en el largo plazo y con trabajo, a los más prósperos y avanzados del mundo.

El progreso, la cultura, el avance tecnológico, y en resumen, los frutos del capitalismo obligan a dedicarnos a la paz, el trabajo esforzado y el estudio dedicado. Los tiranos, los demagogos, los impulsores del hipócrita estado de “bienestar”, que solo empobrece, los fundamentalistas y xenófobos, no tienen cabida en una sociedad que apoya sus cimientos en la colaboración social libre y voluntaria, con respeto por los contratos y por la propiedad privada de los medios de producción y de sus ganancias. Y de los sistemas de precios que generan los procesos de mercado.

En ese sentido, creo que la evolución del mercado del petróleo es una buena noticia para todas las personas de buena voluntad. Que por esa misma evolución, están siendo más ricas día a día. Aunque, en el camino, algunos tengan que redefinir sus planes de negocio, enhorabuena. Para mejorar la asignación de los siempre escasos bienes económicos.

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.