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Ola progresista y corrupta en América Latina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 21/5/17 en: http://economiaparatodos.net/ola-progresista-y-corrupta-en-america-latina/

 

Los sistemas intervencionistas son corruptos por definición. Por eso detestan tanto el libre mercado

No terminó de estallar el escándalo de las coimas que habría autorizado Temer que estalló otro escándalo: Dilma y Lula habrían cobrado U$S 150 millones de coimas para obtener créditos blandos del banco estatal de fomento.

En Argentina, donde la justicia parece ser más lenta que en Brasil, tenemos los casos de López revoleando bolsos en los conventos con dólares provenientes de la obra pública, a Lázaro Báez procesado por corrupción en la obra pública, al igual que Cristina Fernández y hasta la impresentable Hebe de Bonafini. Además, en Salta, Milagro Sala también está procesada por defraudación al estado con fondos público y el listado sigue.

En los últimos 15 años parte de América Latina fue asolada por una ola populista llamada progresismo. Los excelentes precios internacionales de las commodities permitieron que gobiernos llamados progresistas llegaran al poder y se mantuvieran en el mismo gracias a los recursos extras que recibían por los precios de exportación. Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador cayeron en manos de estos gobiernos que, supuestamente, venían a defender a los pobres. Sin embargo sus políticas económicas naufragaron y, en algunos casos, han generado verdaderas crisis humanitarias como es el caso de Venezuela, donde la dictadura chavista es de un salvajismo que hacía rato no se veía en el mundo.

Ahora bien, el denominador común de todos estos casos de corrupción es que en nombre del progresismo los gobiernos intervinieron en la economía ya sea redistribuyendo ingresos, otorgando subsidios, privilegios de todo tipo, regulando, en fin estableciendo un sistema económico donde la firma de un funcionario público decretaba el éxito económico de una persona o sector o bien su muerte. El éxito de una empresa no depende de abastecer bien al consumidor en estos sistemas intervencionistas populistas denominados progresistas, sino que depende del favor del funcionario público. Es el burócrata, en cualquier nivel del estado en que se encuentra, el que con su sello y firma decide quiénes son los ganadores y quiénes son los perdedores del sistema económico.

Por ejemplo, si hay créditos con tasas menores a las de mercado que otorga el estado, es un bocado delicioso para los corruptos de siempre administrar esos fondos. ¿Por qué distribuir bajo algún criterio caprichoso esos escasos créditos subsidiados si finalmente pueden repartirse en base a la coima que le paguen al que tiene que firmar?

Se sabe que en períodos de controles de precios o de importaciones y demás regulaciones, florecen los estudios “económicos” que detrás de un disfraz de profesionalismo, en rigor se dedican a hacer contactos con los funcionarios del caso para lograr sus firmas para autorizar un aumento de precio, una importación o cualquier otro trámite burocrático. Esos “asesores económicos” suelen pasearse por los programas de televisión haciendo declaraciones políticamente correctas para agradar el gobierno de turno y tratando de dar una imagen de profesional equilibrado. Venden un personaje pero en realidad su negocio más rentable es hacer el contacto entre la empresa que necesita un aumento de precios, un subsidios o los que sea y el funcionario que aprueba el privilegio. Las coimas corren por todos lodos en esos sistemas intervencionistas. Hasta ha habido casos de legisladores que lanzaron proyectos de regulación que perjudicaban a algún sector en particular para coimear al sector. ¿Cómo? Pidiendo un precio para retirar el proyecto de ley.

Los sistemas intervencionistas son corruptos por definición. Por eso detestan tanto el libre mercado. Porque donde hay un estado limitado, se reducen notablemente los casos de corrupción por la sencilla razón que el funcionario de turno no tiene la autoridad para declarar ganadores y perdedores. Su firma no tiene ese poder en un gobierno limitado. Por eso los “progresistas” detestan el libre mercado y un gobierno limitado. Les arruina el negocio.

Estos populistas progres que han circulado en los últimos años por gran parte de América Latina, primero endulzaron al pueblo dándole dádivas. Cuantos más pobres, más dádivas y más votos cautivos. Mientras la gente recibía las dádivas y otros compraban el televisor o el celular en cuotas, estos progresistas robaban a cuatro manos. Para ellos el progresismo es un negocio redondo del que pueden hacer fortunas. Ser gobierno significa un gran negocio personal. Llegar a la presidencia de la nación dejó de ser un servicio público para transformarse en una gigantesca máquina de corrupción y de acumular fortunas. Las regulaciones, la obra pública y los fondos destinados a programas sociales son cifras millonarias que aportan una caja de corrupción fenomenal. Ya ni siquiera defienden el intervencionismo estatal y la distribución de burros que son, por el contrario son muy vivos, porque defender el intervencionismo y la distribución del ingreso les ha generado fortunas inimaginables a buena parte de la dirigencia política.

En síntesis, América Latina ha sufrido una oleada de populismo progre no por una cuestión ideológica, sino que esos delincuentes manipularon a pueblos incultos (la falta de educación en los pueblos es otro ingrediente fundamental para que florezca estos sistema corruptos) y vieron la oportunidad de hacerse la América.

La corrupción fue el objetivo de sus campañas políticas. El envoltorio fue el progresismo que vendieron como gente que venía a establecer la justicia social. El resultado pueblos más pobres, oprimidos y países que deberán soportar un largo período recuperación hasta que la gente pueda volver a tener un nivel de vida digno.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

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Abal Medina: cómo vender humo con emergencia social

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 20/11/16 en: http://economiaparatodos.net/abal-medina-como-vender-humo-con-emergencia-social/

 

“Cuando no sabes hacia donde navegas, ningún viento es favorable” Séneca 

Abal Medina, actual senador que perteneció al gobierno más corrupto e inepto de la historia argentina, presentó un proyecto de ley que empieza de esta forma: “Artículo 2º. Instruyese al Ministerio de Desarrollo Social a crear un millón (1.000.000) de nuevos puestos de trabajo”. Al leer este artículo uno no puede menos que lamentarse de haber perdido 6 años estudiando economía cuando la cosa era tan fácil de solucionar. Se escribía en un papel: ordeno crear puestos de trabajo y listo.

Cuando uno ve este tipo de cosas, se da cuenta que estamos en manos de gente totalmente incapacitada para ejercer un cargo público, al menos incapacitada para ejercerlo sin hacerle daño a la población. O tal vez le hacen daño deliberadamente a la población para perjudicar al gobierno.

Sin duda que la economía argentina tiene que generar un verdadero tsunami de inversiones porque necesita resolver un problema de desocupación que consiste en darle salida laboral al flujo y al stock. ¿A qué me refiero con el flujo y el stock? El flujo es que cada año se incorporan al mercado laboral unos 250.000 jóvenes. Es decir, hay que tener inversiones eficientes que generen una demanda laboral de, al menos, 250.000 nuevos puestos de trabajo. Pero además hay que resolver el stock de no menos de 2 millones de empleados públicos (en los tres niveles de gobierno) que el kirchnerismo disfrazó de ocupados en cargos públicos que no producen nada útil para el contribuyente. Y, finalmente, hay que crear puestos de trabajo para los millones de personas que viven de planes sociales y se acostumbraron a no trabajar.

Claramente que semejante problema, que es realmente monumental, no se soluciona con el voluntarismo que pretende aplicar Abal Medina. Por otro lado, cuando uno lee detenidamente el proyecto de ley aprobado, no encuentra cómo piensa crear esos puestos de trabajo. En rigor, Abal Medina vende su ley como la idea de pasar de la cultura del subsidio a la cultura del trabajo, pero en rigor lo único concreto que pide Abal Medina en su proyecto de ley es un aumento de salarios con la creación del Salario Social Complementario y un incremento del 15% de los valores vigentes, en cada mes, de la Asignación Universal por Hijo y Asignación por Embarazo para Protección Social. Se manda un escrito de 10 páginas para, en definitiva, esconder un aumento de los llamados planes sociales y ni siquiera cuantifica ni el monto del gasto ni la forma de financiarlo. Sobre crear en serio trabajo, su proyecto se limita a vender humo.

Frente a este tipo de propuestas claramente demagógicas, tenemos a un gobierno paralizado por la competencia populista. Creyendo que la elección de medio término del próximo año solo puede ganarse con las mismas herramientas económicas que usó el kirchnerismo, Cambiemos sigue con un gasto público que asfixia al sector privado y una carga tributaria que paraliza cualquier proyecto de inversión y, por consiguiente, de nuevos puestos de trabajo.

Cambiemos apuesta a llegar a las elecciones de 2017 con una economía levemente en alza. Para ello espera que el blanqueo genere algún tipo de reactivación en el mercado inmobiliario, que la soja, el maíz y el trigo muevan la economía y que tomando deuda externa la obra pública estimule algo la actividad. Con eso se da por conforme para llegar a octubre de 2017 con un kirchnerismo que, posiblemente, termine desarticulado. Es difícil imaginar candidatos a diputados y senadores k presentables siendo que Cristina Fernández se rodeó de los peores elementos de la sociedad para gobernar. Su estilo autoritario la llevó a buscar a colaboradores dispuestos a cometer cualquier acción perversa con tal de agradar a su líder. El resultado es que CF no tiene candidatos potables para presentar. ¿A quién va a presentar como candidatos que le sean incondicionales? ¿A Boudou, D’Elía, Hebe de Bonafini o Aníbal Fernández? El peronismo no k irá por su lado, tal vez alineado con Massa o Urtubey, de manera que con llegar sin un desborde económico, Cambiemos puede tener buenas chances de ganar las elecciones del próximo año, aunque tampoco tiene tantas espadas ganadoras. En todo caso lo favorece el hecho de no tener a nadie de fuste enfrente.

Mientras tanto, Cambiemos se escuda en que solo mira para adelante y no busca revanchismos dejando intacta la cantidad de empleados públicos que no baja porque dicen que mientras no se creen puestos de trabajo en el sector privado no pueden reducir el plantel estatal. En rigor están enrollados. Si para reducir la cantidad de empleados públicos primero tiene que haber inversiones, eso exige que bajen los impuestos. Y para bajar los impuestos sin agrandar el déficit, tienen que bajar el gasto, pero como no quieren bajar el gasto imaginan una reactivación milagrosa que les evite hacer las reformas estructurales. Mientras tanto el sector privado sigue perdiendo puestos de trabajo. El ajuste lo sufre el sector privado y el sector público sigue gordo y pipón.

El argumento que utiliza el gobierno para sostener a los más de 2 millones de empleados públicos que fueron incorporados por el kirchnerismo de no buscar revancha es bastante endeble, porque ese exceso de personal tiene un costo. No es gratis. Alguien lo paga. Y lo paga el sector privado con impuestos y caída del ingreso. No hay argumento moralmente sostenible para mantener ese exceso de personal porque el sector privado sufre despidos y pérdida de poder adquisitivo.

En síntesis. De un lado de la política está la ignorancia típica del populismo que puede verse en el proyecto de ley presentado por Abal Medina y por otro lado, un Cambiemos que, por ahora, no está dispuesto a cambiar la política económica de fondo heredada del kirchnerismo dada las especulaciones políticas de cara a las elecciones de 2017.

Para terminar, el gobierno se la pasa hablando de hacer una buena gestión. Si no se sabe hacia dónde se va. Cuál es la visión global del país, el gobierno va a seguir navegando (gestionando) bien, pero sin rumbo. Como decía Séneca: “cuando no sabes hacia donde navegas, ningún viento es favorable”.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

El derrumbe del candidato inevitable.

Por Ricardo Lopez Göttig: Publicado el 28/10/14 en: http://labandaoccidental.blogspot.com.ar/2015/10/el-derrumbe-del-candidato-inevitable.html

 

Tras varios meses en los que se buscó instalar la idea de que Daniel Scioli era el presidente “inevitable“, ya casi consagrado en las urnas, el desempeño que tuvo en la primera vuelta resultó decepcionante para los propios, que se están hundiendo en la desazón.
La retórica de la épica política, carente de sustancia, los llevó a su propio callejón sin salida. A pesar de que Daniel Scioli es el más presentable de los candidatos del Frente Para la Victoria, esto no alcanzó para que lograra salir del estrecho círculo del kirchnerismo.
Convenció a los convencidos, pero no logró salir de ese margen.
Mauricio Macri, en cambio, logró ubicarse como el candidato con más expectativas para ganar la presidencia.
El escenario que veníamos planteando desde hace tiempo, de que el centro de la disputa era la Provincia de Buenos Aires, fue el que prevaleció. Allí, la candidata a gobernadora María Eugenia Vidal triunfó cómodamente sobre Aníbal Fernández, derrumbando esa idea instalada por muchos analistas políticos de que no había corte de boleta en el distrito más poblado de Argentina. Ya lo adelantamos: esa aseveración era falsa, y se comprobó abundantemente el domingo.
Daniel Scioli, que hizo toda su carrera política bajo el ala de presidentes -Menem, Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner- no puede desarrollar su propia personalidad como candidato a la primera magistratura. Siempre se transformó en una copia del presidente de turno, como un Zelig de la política argentina. En el momento crucial en que estuvo al frente del escenario, sólo, como protagonista, no supo ya quién era él. De allí esa aseveración tan extraña de que habrá “más Scioli que nunca”.
El triunfo de María Eugenia Vidal le ha dado una estocada letal a las ambiciones presidenciales de Daniel Scioli, a lo que se suma el desbande desordenado del Frente Para la Victoria, con acusaciones a su propio candidato. Una persona honorable defiende a su partido y candidato hasta el último momento, en las buenas y en las malas; pero esto no es así en estos días. Acostumbrados a ser una máquina de agravios, una metralla de agresión verbal, se han lanzado histéricamente a lanzar una campaña del miedo sin sustento, mostrando una debilidad pasmosa.
Sergio Massa, de reconocida habilidad, interpretó rápidamente el mapa y probablemente negocie un acuerdo de gobernabilidad con Mauricio Macri. Y así lo harán, en menor grado, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Sáa. Cambiemos, entonces, se convertirá en el eje de una gran coalición de gobierno que puede y debe restaurar la plena vigencia de las instituciones, la independencia del Poder Judicial y el funcionamiento del Congreso como el gran escenario de los debates por venir.
¿Qué debería hacer Mauricio Macri de cara a la segunda vuelta? En principio, no prestar demasiada atención a Daniel Scioli, que está enfrascado en discusiones con Hebe de Bonafini, Carta Abierta y el resto del kirchnerismo duro. Debe ir al debate, tal como lo ha hecho poco tiempo atrás con los otros candidatos de la oposición. Mauricio Macri debe seguir hablando a los ciudadanos, ganar su confianza, ir proyectando sus grandes metas para la presidencia. Mientras Scioli se desvanece y no puede recuperar la iniciativa, Macri está transmitiendo una gran confianza de cara al mañana. En esto lo ayuda María Eugenia Vidal, la nueva estrella de la política argentina, fortalecida por su triunfo tras meses del ninguneo más desembozado por parte de sectores del periodismo y de la política.

 

Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en Historia, egresado de la Universidad de Belgrano y de la Universidad Karlova de Praga (República Checa). Ex investigador Senior part time del Departamento de Investigaciones y Profesor titular de Teoría Social en la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

Crónicas de viaje: Viet Nam

Por Martín Krause. Publicado el 2/6/14 en: http://bazar.ufm.edu/cronicas-de-viaje-viet-nam/

 

AÑORANDO AL COMUNISMO

A medida que el avión se acercaba a Hanoi, crecía el fervor revolucionario y las añoranzas de los 70. Era visitar aquél ícono de la lucha anti-imperialista, recordar esas marchas de estudiantes que querían cambiar el mundo. Porque los reformistas se quedaban luchando por más apuntes, ingreso irrestricto sin siquiera estudiar, más todas las fechas de exámenes recuperatorios posibles hasta que el profesor los apruebe por cansancio. Otra cosa era salir a la calle gritando: “¡Por uno, por dos, por muchos más Vietnam!”.

Ese espíritu rebelde había renacido al ver las fotos de la visita de Cristina Kirchner visitando los túneles de Cu Chi, donde los revolucionarios resistieran a los imperialistas franceses primero, y gringos después. Que la presidencia haya elegido ese símbolo no es menor, es señalar que lo más característico de ese país ha sido la lucha por la independencia y el socialismo. Podría haber sido una foto en la Ciudad Imperial de Hue, después de todo la monarquía recorre mucho más la historia de este país que la revolución.

Podría interpretarse también como un saludo al actual régimen, ya que la visita incluía, por supuesto, reuniones con las principales autoridades del país. Era, como manifestó Hebe de Bonafini en una carta que le enviara a la presidenta, “reivindicar la revolución”.

Lo era, por supuesto, pero, ¿qué revolución? Por cierto, los presidentes no pueden “caminar la calle”. Los buscan, los llevan a salones VIP, los trasladan en limusinas a hoteles cinco estrellas y conversan con funcionarios del gobierno. El resto de los mortales, sobre todo cuando no conseguimos dólares oficiales, tiene que ir de a pie. Pero esto, tal vez, nos brinda una perspectiva diferente.

Por uno, por dos…

A poco de salir del moderno aeropuerto Noi Bai en la capital vietnamita la primera sorpresa es encontrar una agencia de automóviles vendiendo Rolls Royce. ¿Cómo encaja esto con una revolución igualitarista? Está claro que no puede haber RR para todos y todas, son autos para minorías. ¿Y qué minorías puede haber en un país como éste? Lo primero que se cruza por la mente son funcionarios o jerarcas del partido, tal vez diplomáticos extranjeros, ya que Hanoi es la capital y sede del cuerpo diplomático. Pero cuando también se encuentran en la puerta del Hotel Continental de Ho Chi Minh City, o hay Mercedes Benz y Lexus en las calles de Hoi An, algo está pasando. Es más, los alrededores de este hotel en la ex Saigón, donde Graham Greene escribiera “The Quiet American”, son un gran shopping abierto con marcas tales como Ermenegildo Zegna, Dior, Bulgari, Hermes, Polo Ralph Lauren, Luis Vuitton, Versace, las mismas que no se animan a venir a la Argentina o, si lo hicieron, ahora se van. Hay dos revistas de golf: Vietnam Golf Magazine y Golf & Life, ambas en inglés y vietnamita.

Y no todo son marcas internacionales para grupos ABC1. Las calles de esta ciudad están engalanadas con luces de todos los colores para celebrar el Año Nuevo Lunar gracias al apoyo (que aparece explícitamente en los carteles), de Domino’s Pizzas, Burger King, Dunkin Donuts y Popeye’s.

Lo que sí hay para todos y todas son motos: decenas, cientos, miles. Y todas parecen salir al mismo tiempo por las calles de Hanoi, donde cruzar una avenida parece más difícil que cruzar el Río de la Plata a nado. Pero no hay un programa “Motos para Todos”, más bien son financiadas por Honda, Suzuki y varias marcas chinas irreconocibles. Con solo ver el tránsito de Hanoi puede ser que los planificadores gubernamentales se hayan dado cuenta que ordenar eso es imposible, y mucho menos ordenar los mercados.

Esos mercados explotan por doquier en la ciudad. Dada la cantidad de productos importados de todo tipo que se encuentran en las calles parece que la revolución no ha incluido un Moreno. Es más, ¡los dólares se transan libremente! ¡Existe un solo tipo de cambio y no preguntan ni el nombre a quien compra o vende!

Todos los billetes vietnamitas (la moneda es el dong), tienen la cara de Ho Chi Minh. No sé si es el mejor homenaje, ya que el billete más alto es de 500.000 y eso son solo unos 25 dólares. Pero al menos parece que no tienen vergüenza en sacar denominaciones tan altas, nosotros ya estamos penando con los de 100, ¿será que no quieren emitir de 500 o 1000 para no deshonrar a Evita? En verdad, no parece que estuvieran tratando al líder revolucionario como él mismo quería: prefería ser cremado, pero todo modelo “nacional y popular” necesita del culto a la personalidad y allí terminó el líder embalsamado en un horrible mausoleo.

Caminar los mercados de Hanoi incluso podría desalentar a Axel Kicillof sobre las posibilidades de planificar la economía y ni hablar de manipular un índice de precios. Los precios se conversan, pero no entre funcionarios de la agencia de estadísticas, sino entre compradores y vendedores. Tarde o temprano, todos saben por dónde está el precio de mercado. Cualquier cosa se puede conseguir en ellos… ¡incluso medias reses de perro! Al verlas, uno se pregunta si llegaremos a algo parecido luego de varios años de políticas que llevan a la reducción del stock ganadero y a que exportemos menos carne que Paraguay.

Imposible planificar esos mercados. Pero donde el estado dice que debería estar ni se lo ve. El caótico tránsito es un claro ejemplo: los semáforos no se respetan ni siquiera con el policía uniformado parado en el medio de la calle. Los cables de todo tipo que se acumulan en las calles muestran que no hay tal cosa como gestión del espacio urbano. Y si de ausencias o fallas del estado se trata, Vietnam sufre ahora una situación dramática, pero no por responsabilidad propia sino de su vecino. Resulta que la política de un solo hijo en China ha llevado a la escasez de mujeres en ese país ya que las parejas chinas prefieren tener un varón y abortan cuando tienen mujeres. Esta escasez de mujeres es tal que ha generado un creciente tráfico donde se secuestran mujeres vietnamitas para llevarlas allí, tanto sea como esposas o como prostitutas.

Por muchos más Vietnam

La mística de la revolución está presente. Aún pueden verse esos carteles con obreros y obreras revolucionarias con los brazos en alto y banderas flameando, aunque la mayoría se venden ahora como arte retro en locales principalmente para turistas. Claro, la simbología revolucionaria es algo así como el bombo para nosotros: algo que siempre está, aunque ya no sabemos bien qué significa.

El principal mensaje, sin quererlo tal vez, se encuentre en el Museo de Memorias de la Guerra, una impresionante muestra de cómo el ser humano puede hundirse en la peor degradación de su naturaleza y terminar cometiendo los peores crímenes: Agente Naranja, desfoliantes, torturas; todo ello por parte de un gobierno, como el norteamericano, que presume una tradición de respeto a los derechos y la libertad. Irónicamente, el museo vietnamita recuerda a los norteamericanos, en medio de todas esas fotos terribles de las víctimas, aquella famosa frase de su Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Cuando los norteamericanos olvidaron estas palabras perdieron la guerra. Cuando se fueron y, con el tiempo, retomaron el comercio y las inversiones, ganaron la paz. Con la guerra, el norte conquistó al sur, pero con la apertura económica el capitalismo del sur conquistó al norte.

Hoy, la revolución vietnamita está en los mercados. Un 80% de los puestos de trabajo se crean en el sector privado. La mayoría de las empresas que se crean son familiares. Así lo era la familia dueña del hotel en Hoi An. Y ya habían progresado bastante: además del hotel, tenían un restaurante sobre la playa y una tienda de ropas. Estaban más atentos a lo que uno escribe en Trip Advisor que al último congreso del Partido Comunista.

Una para Macri: en Saigón hay distintas empresas de taxis, cada una con sus colores. Aun cuando las tarifas sean iguales, esto permite competir por la calidad y confiabilidad de los servicios. ¿Competir? No es algo que agrade a los taxistas porteños, ni gobierno existe que lo haya intentado. Los vietnamitas tienen menos prejuicios.

Las noticias del día se refieren a conversaciones para firmar un tratado de libre comercio con Corea del Sur. ¡Vietnam ha superado a la Argentina en el Índice de Libertad Económica! En el indicador que elabora la Heritage Foundation junto al Wall Street Journal, Argentina se encuentra en el puesto 166 de 178 países con un índice de 44,6, mientras que Vietnam ocupa el lugar 147º con un score de 50,8. Nuestro país se encuentra entre los de economías “reprimidas” mientras que Vietnam lo hace entre los de economías “mayormente no libres”. Los primeros lugares de ese indicador no están geográficamente lejos a este país, son Hong Kong y Singapur, seguidos de Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá. Argentina apenas supera a Chad, Guinea Ecuatorial y República del Congo.

Durante los 20 años que se ha publicado este índice Vietnam ha mejorado 9 puntos. La tasa máxima del impuesto a las ganancias es 35%, y 25% para las empresas, pero la corrupción está extendida y el sistema judicial responde a la voluntad del partido. La inflación es del 9,1% anual (y parece que es un índice creíble) y el país recibe unos 8.400 millones de dólares en inversiones extranjeras. La Argentina, en cambio, ha perdido 23,4 puntos en los últimos 20 años, todos ellos desde 2003, recibe unos 12 mil millones de dólares en inversión extranjera, aunque esto es 1,7% del PBI en comparación de 2,6% para Vietnam. La tasa máxima de ganancias para empresas es más alta que en el país socialista. En nuestro caso, la corrupción también está extendida y parte del sistema judicial responde a La Cámpora.

Es cierto, Vietnam es una dictadura, no hay oposición, ni hay elecciones. Acá hay elecciones, oposición, no tanto. No obstante, cada tanto tenemos la oportunidad de cambiar, aunque no siempre lo hagamos bien. Salvo por eso, si veo el desempeño de estos dos países durante los últimos veinte años, da para salir a calle de nuevo: ¡Por uno, por dos, por muchos más Vietnam!, aunque si fuéramos algo más exigentes bien podríamos salir a gritar: ¡Por uno, por dos, por muchas más Australias! Claro, no tiene el glamour, pero que bien que viven los australianos.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Es el gasto público, te guste o no.

Por José Benegas. Publicado el 2/5/14 en http://josebenegas.com/2014/05/02/es-el-gasto-publico-te-guste-o-no/

 

Los llamados niveles de pobreza son similares, algunos dicen incluso superiores a los del 2001. Digo llamados porque es el objetivo bajito que se pone el estado para auditar su “política social” Para medirse a sí mismo es humilde al extremo, para exigirle al mercado es Torquemada.

La industria demanda menos empleos y tiene menos puestos que en el 2000, plena recesión, nos cuenta Daniel Sticco hoy en Infobae.com basado en datos del indeK. Sumemoslé alta inflación y consumo del capital instalado que había tras una década de una relativa apertura.

¿Qué tienen el período de la década del noventa con estos 14 años? A los comentaristas públicos, seguidores del humor futbolístico de ocasión de un país chanta les encanta decir la frase “esto es igual al menemismo”. Se la festejan entre ellos. La otra es que cuando esta señora millonaria tiene que pagar las cuentas de su apropiación del estado y su demagogia de manual es que hay un “giro a la derecha”. La fiesta es de izquierda y las cuentas son de derecha.

Es cierto que tienen algo en común el fin de la década del 90 y esta de los bandidos. Dos cosas para ser más precisos:

1. Descontrol en el gasto público. En el primer caso se ahogó a un mercado fortalecido en el inicio del período y en el segundo se ahogó a un mercado abierto por condiciones extraordinarias y una capacidad instalada de la recesión precedente, que a su vez se encaró con una brutal caída de salarios y la licuación de aquél gasto público vía devaluación.

El gasto público empobrece. Es un costo general sobre la actividad de todos. Cuando llevamos una tabla desde el aserradero a la obra en construcción, hay un plus de esfuerzo (¿dicen 40%?) que hay que hacer para que esa acción nos beneficie del mismo modo que si no tuviéramos unos mantenidos a cuestas. Cuando nos pagan por ese trabajo nos damos cuenta encima que tampoco nos rindió como esperábamos porque hay otro porcentaje (¿otro 40%?) al que se lo comen imprimiendo billetes. Ese es nuestro empobrecimiento que consiste en que tener algo nos cueste más y que cada vez más cosas no valga la pena hacerlas porque el costo supera al beneficio. Al margen una masa de la población se cae de la economía. Y antes de esta pérdida de empleos y de pobreza oficial, en la era chiflada se comieron el capital, las AFJP, el valor extraordinario de las exportaciones y el Banco Central.

2. Sus alternativas políticas. En ambos casos estas décadas terminan siendo explicadas por sus posibles sucesores de modo al revés al real. La Alianza pensaba que el problema de Menem eran las privatizaciones, la falta de control de la economía y de reparto de dinero a la capa empobrecida por el propio estado. Es decir el diagnóstico era al revés y así terminó esa experiencia. La actual oposición está pensando en un kirchnerismo bueno, más repartismo como solución, más gasto y menos responsabilidad.

El relato argentino, no el K, es así. Empieza en el propio menemismo pero podríamos ir más atrás y cada consigna es consecuencia de la o las anteriores:

1. “Ahora que la economía está pum para arriba, es hora de hacer peronismo tradicional y darle al gasto público” (1995, crisis del Tequila).

2. “La recesión es porque éste es el primero y gran gobierno corrupto de la Argentina, hay que parir una república de buenos” (Carrió – Verbisky – opinadores). “Hay que aumentar los controles, los impuestos, obtener más financiamiento” (2000 – Alianza), y “calidad institucional” (gente sin patillas – ongs de corrección política).

3. “El problema fue el mercado, la locura de creer que la gente produce sin un general económico a cargo. También la convertibilidad y la corrupción. Cuidado con los bancos que se están llevando la plata” (jueces federales deteniendo camiones de caudales pensando que el crack era salida de dinero físico – 2001 Duhalde – Clarín – Unión Industrial).

4. “Nunca existió el gobierno de la Alianza. LLegó Kirchner a poner fin a la década menemista, la corrupción y la falta de calidad institucional. Viva el estado. Kirchner tiene un estilo”. “La corte menemista se voltea en nombre de la calidad institucional y la independencia del poder judicial”. “Abajo los militares, arriba los terroristas, Hebe de Bonafini es la abuelita de caperucita”. “Kirchner está argentinizando” (capturar empresas de modo extorsivo para entregarla a amigos). “Lo importante es que se termine el menemismo” (2003/2005, abrumadoramente todos)

5. “El campo es malo” (Kirchner). “Kirchner cambió” (el campo – Clarín). “Kirchner no es el príncipe encantador y es un poquito autoritario” (A dos Voces). “No hay inflación, son reacomodamientos de precios”. “Está bien que mienta con los índices, es re piola, nos está haciendo zafar de de pagarle a los tenedores de bonos ajustados” (2007).

6. “Clarín es la explicación de todos los problemas, problemas no existen, solo mentiras de los medios” (Kirchner). “Lo importante es ponerle buena onda” (PRO). “Lo importante es repartirle plata a la gente” (Carrió) “¿Qué les pasó?” (Tenembaum) (2007-2011). “El problema es no repartir: Asignación Universal por Hijo”.

7. “Comer chancho es afrodisíaco, vamos por todo” (CFK). “Cristina tiene que terminar su mandato” (2011). “Nestor era distinto”.

8. Que roben, que mientan, que destruyan la economía, que liquiden la moneda, pero cuiden a Cristina (Papa Francisco).

9. “El problema es que el gobierno fue menemista y hace falta que lleguen unos socialistas de verdad que además le pongan onda”. “No al giro a la derecha” (UNEN). “Volver al primer kirchnerismo con las viudas del kirchnerismo” (Massa)

Es una apretada síntesis de sucesión de dogmas. Tengo la impresión de que cuando las cosas se hacen igual de mal y se miente de la misma manera, todo termina igual. En un caso se comieron la apertura, las privatizaciones y la desregulación, aunque estos beneficios no se perdieron. En el otro se perdió el llamado viento de cola, el capital ya instalado, la facilidad de la licuación del gasto público de la devaluación, las AFJP, las reservas del Banco Central, la moneda y la razón.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.