Presencia militar iraní en una frontera sensible:

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 17/2/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1769022-presencia-militar-irani-en-una-frontera-sensible

 

La relativa tranquilidad que hasta no hace mucho reinaba en derredor de las estratégicas Alturas del Golán se ha transformado de pronto en un ambiente de ansiedad. Ocurre que últimamente la presencia militar iraní en el distrito sirio de Quneitra -aledaño a las Alturas del Golán- ha estado creciendo notoriamente.

Los incidentes armados -y con explosivos- comenzaron a intensificarse allí en marzo de 2014, cuando milicianos de Hezbollah hicieron explotar una bomba en la frontera. Y, poco después, atacaron e hirieron a cuatro soldados israelíes, en esa misma zona.

En octubre pasado, los atentados se reiteraron. Y el 15 de enero de este año, el Secretario General de Hezbollah: Hassan Nasrallah, del riñón iraní, amenazó -pública y abiertamente- con la continuación de esos incidentes.

El régimen del clan Assad -cuya supervivencia hoy depende de Teherán- nada puede (ni presumiblemente quiere) hacer para cambiar el tenso estado de cosas en el Golán.

Si Irán consolidara su presencia en esa zona, la posibilidad de que de pronto se abriera un nuevo polo de apoyo e infiltración terrorista en la frontera sería importante. A lo que cabe sumar, según advierte Ely Karmon desde las columnas del «Times» de Israel, la amenaza de que, también allí, se instalen cientos de misiles que, en este caso contrabandeados desde Jordania, apunten a Israel. Lo que sería grave.

El régimen del clan Assad -cuya supervivencia hoy depende de Teherán- nada puede (ni presumiblemente quiere) hacer para cambiar el tenso estado de cosas en el Golán.

El ataque israelí del 18 de enero pasado -que ultimara a seis militares iraníes y a seis comandantes de Hezbollah- parece haber sensibilizado aún más el frágil estado de cosas en la zona aledaña al Golán. Además, la jerarquía militar de los fallecidos en ese episodio y la cercanía de las elecciones israelíes agregaron dramatismo a las cosas. Y motivaron la represalia del 28 de enero pasado, acaecida en la disputada zona de las Granjas de Shebaa, cuando Hezbollah disparara un misil antitanque Kornet contra una columna militar israelí, dejando como saldo dos muertos y siete heridos entre quienes integraban ese contingente.

Tras ese último ataque, Hassan Nasrallah amenazó públicamente con poner en marcha nuevas represalias violentas en el exterior, aludiendo expresamente al cruento atentado que, en 1992, hiciera añicos la Embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires. Lo que, por todo lo que significa, no debe pasar inadvertido.

Porque Irán y Hezbollah son, en rigor, responsables de un largo listado de atentados contra representaciones diplomáticas israelíes en el exterior. En Baku, Bangkok, y Nueva Delhi. Así como en Kenia y Nigeria. Y hasta en Lima, Perú, el año pasado.

A lo que naturalmente se suma ahora la sospechosa «retirada» -hace muy pocos días- de un diplomático iraní que prestaba servicios en la ciudad de Montevideo y habría sido «invitado» por las autoridades uruguayas a dejar el país de los orientales cuando se advirtió su presencia en la cercanía de la representación diplomática israelí en Montevideo.

La novedad a destacar es que Irán está operando activamente en la propia frontera israelí y es ya una amenaza directa para Israel. Lo que supone un cambio cualitativo en el conflicto de Medio Oriente a tener en cuenta.

Naturalmente, sin olvidar otros tipos de atentados terroristas. Como el acontecido del aeropuerto de Burgas, en Bulgaria. Y el similar que fuera felizmente frustrado en al aeropuerto de Larnaca, en Chipre.

La novedad a destacar es que Irán está operando activamente en la propia frontera israelí y es ya una amenaza directa para Israel. Lo que supone un cambio cualitativo en elconflicto de Medio Oriente a tener en cuenta.

Entre otras cosas, porque la reciente dramática toma de Yemen por parte de los llamados «Houtis» -que responden a Irán- debe tomarse como una nueva alerta acerca de la intensidad -y decisión- con las que las autoridades iraníes prosiguen incansablemente su camino estratégico, en busca de transformarse en la potencia regional más importante, en un mundo, como el musulmán, que sumergido en un conflicto faccioso que ya se ha extendido enormemente..

Lo que ocurre ahora en las cercanías de las Alturas del Golán sugiere además que, para Irán, las fronteras entre Siria y el Líbano podrían pronto ser redefinidas. De hecho, probablemente.

Por esto sus fuerzas están ya operando en Quneitra, de la mano de las de Hezbollah y del régimen «alawita» de los Assad. Frente a ellas combaten los rebeldes sirios, liderados por Bashar al-Zoubi (un ex oficial del ejército sirio apoyado por los Estados Unidos y Jordania), que en las últimas semanas parecen haber estado cediendo terreno y posiciones. Sin olvidar a los grupos afiliados aAl-Qaeda (con la denominación de «Jabhat Al-Nusra») que también tienen presencia en la vecindad del Golán.

Sin que, por el momento al menos, se haya detectado la presencia de contingentes del Estado Islámico , lo que podría volatilizar aún más a esa particular región, hoy transformada en un capítulo más del auténtico caos -de enorme peligrosidad- en que se ha transformado buena parte de Medio Oriente. Que más aún, es una Caja de Pandora más, de la que no puede sacarse la vista, ni por un sólo instante...

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El sangriento conflicto sirio

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 10/5/13 en http://www.lanacion.com.ar/1580343-el-sangriento-conflicto-sirio

La guerra civil siria ha generado una tragedia humanitaria que parecería no tener límites. Más de 70.000 muertes se han acumulado. Y más de cuatro millones de personas han sido desplazadas de sus hogares. Esto quiere decir que nada menos que uno de cada tres sirios ha tenido que abandonar el lugar en que vivía. Casi siete millones de sirios necesitan hoy asistencia para poder sobrevivir, de los cuales la mitad son niños. Un millón de sirios ha dejado ya su país. Ocurre que Siria puede estar al borde de la desintegración y que la violencia aumenta. Aparece ahora, como veremos enseguida, la posibilidad de que el escenario del conflicto se amplíe y que el número de sus actores aumente. Además Siria está sin Internet, ni telefonía. Aislada. Y frente al horror que suponen los aparentes ataques con armas químicas, por parte de ambos bandos.

El viernes y el domingo pasados, dos durísimos ataques aéreos, inmediatamente atribuidos a Israel, contra blancos en territorio sirio evidenciaron la enorme complejidad de lo que está ocurriendo en Siria. Pese a que Israel no confirma ni niega haber participado en ellos, ambos ataques aéreos tienen que ver con la comprensible preocupación israelí de que Irán -a través de Siria y especulando con la posible caída del régimen de los Assad- pueda entregar a Hezbollah misiles de gran poder de destrucción o armas químicas o biológicas que puedan, en el futuro, ser utilizadas contra Israel. Además de los 60.000 que, se calcula, ya tiene Hezbollah en sus inventarios. Como ocurriera en 2006, cuando un tercio de la población de Israel debiera acudir a los refugios y una intensa lluvia de misiles fuera disparada desde el interior del Líbano, algunos de los cuales alcanzaran las inmediaciones de Haifa.

 El primer ataque aéreo fue el perpetrado contra algunas instalaciones y depósitos del aeropuerto internacional de Damasco, el viernes pasado. Hizo volar por los aires a una partida de misiles de fabricación iraní allí depositados. Los «Fateh-110», que -de no haber sido destruidos de ese modo- se habrían sumado a los pocos de ese tipo que parecerían estar ya en poder de Hezbollah, aumentado dramáticamente su peligrosidad y poder de fuego.

Hablamos de misiles propulsados con combustible sólido, precisos y dotados de una alta movilidad. Capaces -por su alcance- de impactar en la propia Tel-Aviv, si se disparan desde el territorio controlado por Hezbollah. Los «Fateh-110» son mucho más peligrosos que los conocidos «Scud D» que, con alcance limitado a Eilat, han partido de las bases de Hezbollah.

Un ataque aéreo similar, recordemos, había sido realizado en el pasado mes de enero contra un convoy de camiones que cruzaba el territorio sirio y se dirigía hacia el Líbano, transportando aparentemente misiles antiaéreos de fabricación rusa. En este caso, los denominados SA-17, capaces de complicar la labor de la aviación israelí. El convoy resultó totalmente destruido.

A su vez, el tercer bombardeo aéreo, el realizado a primera hora del domingo pasado, fue probablemente el más duro de todos los de cualquier tipo registrados desde que comenzara la guerra civil siria, en marzo de 2011.

Una gigantesca bola de fuego, producto de una serie de fortísimas explosiones, casi simultáneas, conmovió a la ciudad de Damasco y sacudió a sus habitantes. La gigantesca llamarada brotó sobre el complejo militar de Jamraya, en las cercanías del monte Qasioun. Allí está emplazado un instituto de investigación militar, el llamado «Centro Sirio de Investigación y Estudios Científicos» que, se sospecha, incluye un depósito de armas químicas y biológicas. También fueron alcanzados los cuarteles de la temida Cuarta División del ejército sirio, comandada por Maher Assad, el hermano del presidente. Y los de la Guardia Republicana, otra tropa de elite que responde al clan de los Assad. Las informaciones sugieren que habría un centenar de muertos y numerosos heridos entre los militares.

De este modo, después de cuatro décadas de relativa tranquilidad, la frontera noreste de Israel se ha llenado de peligro, tensión y nerviosismo.

Hassan Nasrallah, el líder de Hezbollah, después de haber negado insistentemente la participación de sus aguerridas milicias en la guerra civil siria, pocos días antes de los bombardeos recientes, ha confirmado que ellas ahora combaten junto a las fuerzas del gobierno en varias regiones de Siria, incluyendo en Qusayr, en la provincia de Homs, cercana a la frontera con el Líbano, donde se concentran los sirios «shiitas».

Queda visto que los ataques aéreos mencionados parecerían, al menos en apariencia, tener más que ver con el conflicto latente entre Irán, Hezbollah e Israel, que se desarrolla desde hace rato en las sombras, que con la guerra civil siria. Ellos evidencian la firmeza de la decisión del gobierno israelí de no permitir que, desde Siria, se arme -aún más- a las milicias de la organización «shiita» libanesa.

 Tanto Irán, como Siria y Hezbollah, en respuesta a los ataques aéreos y como cabía esperar, emitieron toda suerte de amenazas contra Israel, a la que acusan de ser la responsable de los ataques aéreos. No sería sorpresivo que la respuesta sirio-iraní adquiera la forma de episodios terroristas fuera de Israel. Como sucediera en el pasado. Para la Argentina, un momento particularmente delicado, que exige una actitud de alerta.

En su territorio, Israel ha convocado a dos mil reservistas, preventivamente. Y desplegado, además, cerca de su frontera con el Líbano, dos baterías de misiles interceptores defensivos: los denominados: «Domos de Hierro». Además, ha puesto en alerta a sus misiones diplomáticas de todo el mundo. Una parte de la población israelí ha vuelto a solicitar máscaras antigas, en actitud de preocupación. Todo esto está sucediendo, como si un segundo round del enfrentamiento de 34 días que ocurriera en 2006 fuera una posibilidad no demasiado remota.

La alternativa de que el sangriento conflicto sirio se extienda a la región parece haber crecido, repentina, pero no inesperadamente. La sombra de Irán está presente, de la mano de la preocupación por la posibilidad de que el clan Assad pierda el control sobre Siria, o de una parte sustancial de ella. Una sensación de alta fragilidad es inevitable.

Pero, pese a todo, hay un rayo de esperanza: los Estados Unidos y Rusia acaban de acordar, en Moscú, celebrar una conferencia de paz sobre Siria, la que tendría lugar antes de que finalice el mes en curso. Dentro de los llamados «parámetros de Ginebra», esto es apuntando a formar un gobierno de transición para pacificar al país. Garantizar la supervivencia del gobierno de los Assad ya no es más una condición previa para las conversaciones. Pero sus representantes no serían excluidos de las conversaciones.

Las noticias que sugieren que Rusia, en paralelo, estaría vendiendo en forma inminente al gobierno sirio cuatro sistemas de misiles S-300, de defensa antiaérea, parece contradecir las posibilidades de alcanzar pronto una solución negociada. Los Estados Unidos y Rusia tienen, sin embargo, un interés común: evitar que, a la eventual caída de los Assad, Siria de pronto caiga en manos de un régimen islámico de corte fundamentalista, con todo lo que ello significaría para la expansión del terrorismo en la región y fuera de ella.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.