Mi deuda con Juan Carlos Cachanosky (1953-2015)

Por Adrián Ravier.  Publicado el 3/1/18 en: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/mi-deuda-con-juan-carlos-cachanosky-1953-2015

 

Fue en 1999. Tenía 20 años. Estaba en la fotocopiadora de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Vi a un costado un diario blanco y negro titulado Atlas del Sud, editado entonces por la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, de la cual Gabriel Salvia era su director ejecutivo. En la contratapa se destacaba un seminario intensivo sobre la Escuela Austriaca de Economía, que se dictaría el sábado siguiente en ESEADE, y su disertante era Juan Carlos Cachanosky. Me llevé el diario y convencí a algunos compañeros de la Facultad para que me acompañaran. Aquel fue mi primer encuentro con quien fue un gran amigo y un gran maestro en estas ideas y en esta tradición de pensamiento. También fue entonces la primera vez que pisé ESEADE, donde aproveché para pedir folletos sobre las distintas maestrías que se ofrecían, más allá de que todavía tenía tres años de licenciatura por delante. Fue tal el impacto de aquel seminario que desde ese día mantuve un deseo constante por llevar adelante estudios de posgrado en esa casa de estudios, lo que finalmente pude hacer gracias a una beca que me ofreció Martín Krause, el entonces rector de la institución.

En 2003 Juan Carlos Cachanosky fue mi profesor de Historia Crítica del Pensamiento Económico. El curso fue fascinante porque nos llevó de forma intensiva desde la Antigua Grecia hasta la actualidad, citando con mente abierta y espíritu crítico a Aristóteles, Santo Tomás, diversos autores de la escolástica, el mercantilismo, los fisiócratas, el gran Adam Smith y el pensamiento clásico, Marx y el socialismo utópico y científico, el marginalismo, Menger y la Escuela Austriaca, Marshall y la economía matemática, Keynes y el keynesianismo, Milton Friedman y la Escuela de Chicago, entre otros. Es el día de hoy que comienzo mis cursos con una síntesis de aquella materia, para que el alumno tenga una foto de la evolución del pensamiento económico, antes de introducirnos en forma sistematizada en la ciencia económica.

La bibliografía de esa materia era extensa, con varios artículos escritos por él mismo, publicados en Libertas, la revista académica de ESEADE. Juan Carlos se había integrado al Departamento de Investigaciones de esta institución apenas se conformó, con Ezequiel Gallo como su director. Libertascomenzó a publicarse a partir de 1984, y ya en el primer número se puede encontrar un artículo sobre “La Escuela Austriaca de Economía” de su autoría. En las memorias que escribió Alberto Benegas Lynch (h) se resumen estos hechos.

Juan Carlos completó una licenciatura en Economía en la UCA, en Buenos Aires, y luego viajó a Estados Unidos, donde se doctoró también en Economía con Hans Sennholz como tutor. En la entrevista que tuve la fortuna de hacerle para repasar su vida comentó que Sennholz se resistió bastante al comienzo a dirigir su trabajo de tesis, pero luego cedió, cuando Juan Carlos planteó como tema algunas críticas a la economía matemática.

Al principio Sennholz estuvo muy duro para aceptarme, pero cuando le propuse el tema del uso de las matemáticas en economía accedió inmediatamente. Cuando terminé la defensa me dijo que este era un tema sobre el que Mises le había pedido que escribiera pero que, como no había tenido tiempo, se sentía en falta con su maestro. Cuando le propuse el tema entonces sintió que era una manera de cumplir con su promesa a Mises.

Lo cierto es que hoy hay en la profesión una fuerte tendencia heterodoxa contra la economía matemática, pero en 1985 sus observaciones tenían mucha mayor resistencia, al margen de que aún los críticos no han llegado lo suficientemente lejos. “La ciencia económica y la economía matemática”, Parte I y Parte II merece ser publicado como libro y estudiado por toda la profesión.

Juan Carlos fue un economista completo. Experto en historia del pensamiento económico y metodología, pero muy profundo también en cuestiones micro y macroeconómicas o en teoría monetaria. Quizás por su afán en la historia del pensamiento económico siempre prefería y recomendaba ir a las fuentes. “No lean bibliografía secundaria sobre Adam Smith. Lean la fuente primaria”, era su primera sugerencia a los jóvenes investigadores. Los clásicos por algo son clásicos. Cuando le preguntaba, por ejemplo, sobre su opinión acerca del famoso debate entre la banca libre con reservas fraccionarias o banca libre con encaje 100 %, siempre prefería referenciar los argumentos de Rothbard, y nunca a sus seguidores modernos.

Sus investigaciones por supuesto se extendieron también a otros temas, como resumió recientemente Martín Krause en sus propias memorias.

Después de ESEADE, Juan Carlos se convirtió en decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Pasaba seis meses allí y seis meses en Argentina, donde también expandía las actividades de formación corporativa hacia América Latina y el mundo.

Fue en 2007 cuando recibí por primera vez una invitación para dictar un curso de maestría presencial en la web. Al completarlo, Juan Carlos me preguntó si me había sentido cómodo, como para saber si podía contar conmigo en posteriores ocasiones. Mi respuesta fue afirmativa y, a partir de allí, fui sumando cursos diversos e incrementando mi relación profesional y personal con él.

En ese entonces, y mientras completaba mi doctorado, ya había decidido mi vocación por la academia, pero Juan Carlos tuvo mucho que ver en facilitar ese proceso. Tras dos años en el Departamento de Investigaciones de ESEADE y tres años en la Fundación Hayek, un cambio en la dirección de esta última institución me llevó a hablar con Juan Carlos sobre la posibilidad de trabajar en sus proyectos. Pasó menos de un mes hasta que recibí una llamada suya, junto a Giancarlo Ibargüen, rector de la UFM, para invitarme a instalarme en Guatemala como profesor e investigador a tiempo completo. Mi segundo hijo acababa de nacer, y con mi esposa preferíamos vivir en Argentina. Juan Carlos abrió entonces un plan B, invitándome a dictar cursos virtuales, y viajar a Guatemala dos veces al año. Esa alternativa fue, de hecho, la que me llevó a trasladarme con mi esposa a La Pampa, de donde ella es originaria, ya que mi trabajo sería on line, y cada tanto debía viajar, dejando a mi familia en compañía de los suyos.

Desde ese momento trabajar con Juan Carlos fue un placer extraordinario. De las lecciones en economía que aprendí en el aula en ESEADE, pasé a aprender lecciones en otros ámbitos, desde los negocios hasta la vida misma. Juan Carlos jamás hablaba de firmar contratos. Le bastaba la palabra. Trabajaba 24 horas al día, viajando por el mundo para conseguir acuerdos con importantes universidades a las que representar con diversos programas en América Latina. Periódicamente convocaba a sus profesores a una reunión virtual, donde nos comentaba sobre las novedades, siempre con el mejor humor y un optimismo infinito. Nunca faltaba la mención de Boca Junios, su “pequeño” equipo del que fue hincha, aunque no fanático. Y al menos conmigo, nunca faltaba la discusión acerca de Richard Cantillón y Adam Smith, enfatizando la figura de este último por sobre la del primero, a quien yo considero el verdadero padre de la economía

Al dejar Juan Carlos la dirección de la Escuela de Negocios de la UFM, recuperó tiempo para impulsar otros proyectos como formación corporativa, programas de maestría y doctorado con universidades de Suiza, Escocia y España, entre los más importantes.

Los alumnos de Juan Carlos y formación corporativa se extendieron entonces por el mundo, llevando aquellas ideas que aprendió desde joven hacia destinos múltiples y diversos.

Juan Carlos fue un gran economista, quizás el mejor de los que he conocido. Pero también fue un empresario de las ideas, quien encontró en la educación virtual la forma de sortear las barreras que los ministerios de Educación imponen a un desarrollo natural y competitivo del mercado educativo universitario y, especialmente, de posgrado. Habría que ver si OMMA no es en definitiva un derivado de sus tempranas iniciativas, sin desmerecer el esfuerzo de Gabriel Calzada y todo su equipo.

Se han cumplido ya dos años de su desaparición física, pero el recuerdo permanece en todos los que lo conocimos y cotidianamente en las redes, cuando sus lectores referencian su extraordinario trabajo.

 

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

F.A.Hayek, Free-Market Think Tanks, And Intellectual Entrepreneurs

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 16/3/17 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2017/03/16/f-a-hayek-free-market-think-tanks-and-intellectual-entrepreneurs/#5d916ae552dc

 

I still recall the first time I heard F.A. Hayek (1899-1992) deliver a major lecture: it was in 1981 at the main hall in the classic building of the old Argentine Stock Exchange. During his presentation, he defended unemployment insurance, especially for those in risky occupations. I was so “radical” at the time after having studied all the books of Ludwig von Mises, Hayek’s mentor and colleague. Hayek’s statement shocked me. I handed in a card with my question and to my surprise, the moderator read it out loud. I’d written, “Ludwig von Mises wrote that in a free and unhampered market occupations with higher risks for unemployment already get a premium in salary, wouldn’t that invalidate the reason you stated?” I was even more surprised when Hayek answered, “as usual, my master was right.” Throughout my life, I’ve had the privilege of meeting many important intellectuals. Intellectual humility is seldom one of their traits. Hayek was different. I decided to learn from his example and began focusing on reading every one of Hayek’s work available to me.

Back in 2014, I wrote about the many think tanks and educational organizations named after Ludwig von Mises. At the time, I listed 25 Mises Institutes around the world. Most of them are still active, though many rely on the talents of one leader and will need to plan transitions for when their founder is no longer present. To my knowledge, the last Mises Institute to pop up was Mises Cuba. Early in February, two of their members were detained and later sent to the Melena II jail, a maximum security prison for political dissidents.

F.A. Hayek overlooking the Pacific Ocean from a cliff during his visit to Lima, Peru, in 1979 invited by Hernando de Soto (Institute for Liberty and Democracy)

F.A. Hayek overlooking the Pacific Ocean from a cliff during his visit to Lima, Peru, in 1979 invited by Hernando de Soto (Institute for Liberty and Democracy)

 

F.A. Hayek is another economist of tremendous relevance in the world of think tanks. Although he never used the term, he was also an intellectual entrepreneur. He inspired others to work professionally to produce and disseminate policy solutions consistent with sound economics and the philosophy of freedom. In addition to his academic publications, which earned him a Nobel Prize in Economics in 1974, his other major claim to fame was the founding of the Mont Pelerin Society in 1947.

Mises’s work inspired the creation of many groups that now carry his name. Hayek, on the other hand, inspired more programs, awards, and scholarships than think tanks. The Hayek Foundation in Slovakia, and the Hayek Institutes in Austria, Italy, and Romania are exceptions. There was also an ambitious effort to build and consolidate a Hayek Foundation in Argentina, but it was dependent on an endowment set up by an aging donor and the heirs changed their minds, so the think tank floundered.

The seeds for the F. A. Hayek Foundation were planted in 1991 but the foundation was formally launched in 1992, during the second year of Slovakia’s economic and political transformation. Jan Oravec, one of the founders and key leaders, explains that at the beginning of the transition from communism, the debate was, “the market versus the mixed economy and radical, fast versus the gradual approach.” The intellectual climate was “crucial in understanding why we opted for Hayek’s name.”

The founders of the think tank supported radical reforms towards the market economy. Oravec adds, “our opponents supported a naive concept of ‘cherry picking’ from both systems and implementing them cautiously and gradually. At that time, Hayek was, in our country, a symbol of pro-market thinking, someone who., better than any of us, formulated and explained the superiority of markets over central planning.” Cultural reasons also helped: “Hayek was of Austrian origin, with experience from our region, very close to us. In addition, he died in March 1992. That resonated much still in May, when we established The F. A. Hayek Foundation.” Oravec is now president of the Entrepreneurs’ Association of Slovakia, which is teaming up with the Hayek Foundation in the Athena project to help reform primary and secondary education. Friends of freedom wish them the same success as they had when helping pass a flat tax in Slovakia.

Hayek Institutes around the world:

There is no room to describe here all the programs of Hayek Institutes in detail. What follows is just a summary.

Well known in classical liberal circles, the Hayek Institute in Austria is behind the Free-Market Road Show, which brings speakers to numerous countries. One year before his death, Hayek recommended the founding the  institute which took place in 1993. The institute also gives a yearly Hayek Lifetime Achievement Award.   Its homonym in Romania, founded in 2011 in Iasi, has an active publication and translation agenda, not only of Hayek’s books but also works by Murray Rothbard, Carl Menger, and other Austrian or Austrian-inspired authors. Their annual meeting is usually in May, and they will be soon hosting the “Free-Market Road Show” with their Austrian peers.

Hayek inspired a businessman of his time, Antony Fisher, to become an intellectual entrepreneur. Fisher founded the Institute of Economic Affairs in the UK, what is now the Manhattan Institute in New York, and several others. Fisher loved the Austrian economics of Mises and Hayek, but for him, arguments should be about right or wrong, not about Mises vs. Hayek vs. Friedman. He did not like partisan disputes and was not involved in opening any Hayek or Mises Institutes.

The Manhattan Institute, which was founded by Antony Fisher in 1978, has a Hayek Book Prize that honors the publication that best reflects Hayek’s vision of economic and individual liberty. The Fraser Institute, where Fisher played an important role during its early years, has a program, Essential Hayek, which explains Hayek’s teachings to the educated layperson in simple terms and with short videos.

Country Effort Organization Type
Austria Hayek Institut Hayek Institut Think Tank
Brasil Instituto Hayek Brasil Instituto Hayek Brasil Facebook Page
Canada Essential Hayek Fraser Institute Think Tank Program
Chile Cátedra Friedrich A. Hayek Universidad Adolfo Ibáñez Academic Program
Italy Fondazione Hayek Italia Fondazione Hayek Italia Think Tank
Romania Hayek Institute Institul Friedrich Hayek Romania Think Tank
Slovakia F.A. Hayek Foundation Nadácia F.A. Hayeka Think Tank
United Kingdom LSE Student Union Hayek Society London School of Economics Student outreach
United Kingdom Hayek Annual Memorial Lecture Institute of Economic Affairs Think Tank Program
USA Hayek Fund for Scholars Institute for Humane Studies Academic Program
USA Hayek Center Greg Ransom blog Personal blog
USA Hayek Lecture and Book Prize Manhattan Institute Think Tank Program
USA Hayek PPE Mercatus Academic Program
USA Collected Works of F.A. Hayek University of Chicago Publications
USA On Line Library of Liberty Liberty Fund Publications
       

During a visit to Lima, Peru, in 1979, Hayek encouraged Hernando de Soto to get in touch with Fisher. De Soto founded the Instituto Libertad y Democracia which changed development economics for good. Today, universities and university-based centers are also helping preserve and disseminate Hayek’s legacy. In Guatemala, the New Media center at the Universidad Francisco Marroquín (UFM) is the host of an educational video in English and Spanish describing Hayek’s major contributions. The video, entitled “Hayek’s Freedom Philosopher,” has been used in many classes; before a change in the video platform, it had been viewed over 30K times. The media center also hosts an outstanding collection of Hayek interviews, most conducted by eminent figures such as the late Nobel Laureate James Buchanan as well as the late Robert Bork. In Chile, the Universidad Adolfo Ibáñez, where he was an Honorary Professor, recently created a Hayek Chair. Axel Kaiser, executive director of Fundación Progreso, and prolific author, is the director of the Cátedra Friedrich A. Hayek.

In the United States, two centers affiliated with George Mason University have their own programs named after Hayek: Mercatus and the Institute for Humane Studies (IHS). The former has the “F. A. Hayek Program for Advanced Study in Philosophy, Politics, and Economics” (which wins the award as the prize with the longest name), usually known as Hayek PPE. I asked Peter Boettke, current President of the Mont Pelerin Society and director of the program, about its goals. He said, “we have long described our research emphasis with the PPE label (philosophy, politics, and economics). Hayek’s work stood in this tradition, as can be seen in his books, studies in PPE, and then [his book] New Studies.  Since my student days, I found inspiration in these works, so I thought this was the way we should train young economic scholars to be able to contribute to scholarship along these lines. So the [Hayek’s name] was used to signal methodological and analytical commitments as well as social philosophical questions.”

IHS has a Hayek Fund, which provides small grants to help with conference fees and other career-related expenses for PhD students or junior faculty members who have previously participated in its programs. There are also material tributes to Hayek: two Hayek Auditoriums, one at the Cato Institute and one at UFM. Hayek also lent his name to and was part of several think tanks, usually with an academic focus, from the Walter Eucken Institute in Germany, to the honorary presidency of the Academic board of the Centro de Estudios Públicos in Chile.

Hayek taught at major universities in Chicago, Freiburg, and London. The University of Chicago, which owns many of Hayek’s copyrights, has a publishing project titled “The Collected Works of F.A. Hayek.” The current general editor is Bruce Caldwell, who has produced outstanding versions of Hayek’s books. The London School of Economics, where Hayek taught between 1931 and 1950, has a student group named after him. I could not find a single program named after Hayek at the University of Freiburg.

In 1981, F.A. Hayek visited Argentina for the release of a Spanish edition of his book "New Studies", here with the author Alejandro Chafuen, at ESEADE business school. Hayek was the president of ESEADE's academic council until his death in 1992.

Alejandro Chafuen

In 1981, F.A. Hayek visited Argentina for the release of a Spanish edition of his book “New Studies”, here with the author Alejandro Chafuen, at ESEADE business school. Hayek was the president of ESEADE’s academic council until his death in 1992.

What might explain the difference in the diverse appeal of Hayek and Mises in having their names used as free-market think tank brands? Could it be the more open-ended conclusions and unanswered questions in Hayekian teachings compared with the apparent certainty of Misesian economics? Could it be that certainty has more appeal as a driving force for a think tank? Hayek seems much more moderate and cautious in reaching conclusions. He accepts the creation of a safety net, as long as some conditions are met, like open entry and no monopoly in the provision of the services. Hayek respects tradition and evolution. Mises also accepted transitory middle-of-the-road solutions, among others, retaliatory tariffs and gradual rather than radical liberalization (in his plan for Mexico). These were usually offered when he acted as a consultant more than a theoretician. Nevertheless, in his main treatise, Human Action, Mises defended military conscription, as at the time he was writing, Western civilization was being challenged by the National Socialist and Communist menace.

I regard Peter Boettke as the major driving force in Austrian economics today. At Grove City College, he studied under Hans Sennholz, a leading disciple of Von Mises, but Boettke is also very comfortable with Hayekian approaches to economics and the philosophy of freedom. I asked Boettke about the different inspiration that one gets from Mises and Hayek.

Boettke thinks that indirectly, Hayek inspired more think tanks that focus on policy work while those who like more ideological work tended to follow Mises. He writes, “I think Mises is a more galvanizing ideological figure, whereas Hayek inspires scholars and academics,” and adds “I think Mises can also inspire academics, witness [Israel] Kirzner but also all his students from Vienna including Hayek. But this requires more work. We don’t immediately see the Mises of Theory of Money and Credit, or Epistemological Problems, or even Socialism, Liberalism, Interventionism, Bureaucracy, and Omnipotent Government. We don’t read how he gave rise to Lionel Robbins, Fritz Machlup, Gottfried Haberler, or Oskar Morgenstern, but instead we read him as an icon who opposed any deviation from laissez-faire. So he becomes a galvanizing figure.” I concur with his views.

At the end, given Hayek’s role in inspiring Fisher, and the latter’s role in creating an organization that helps individuals start and manage institutes , one can conclude that both Mises and Hayek have been a great inspiration for think tanks and academic centers. The intellectual entrepreneurs who work for a free society have a rich intellectual fountain in F. A. Hayek.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Juan Carlos Cachanosky (1953-2015)

Por Iván Carrino. Publicado el 2/1/16 en: http://www.ivancarrino.com/juan-carlos-cachanosky-1953-2015-2/

 

El 31 de diciembre por la noche falleció Juan Carlos Cachanosky. Un gran economista, profesor y defensor de las ideas de la libertad a quien tuve el honor de conocer.

Juan Carlos fue profesor de mi papá cuando estudiaba en la Escuela Superior en Economía y Administración de Empresas, a mediados de los años ’80. Lo curioso es que en el mismo curso se encontraba estudiando también la que, al cabo de unos años, terminaría siendo mi madre, por lo que siempre hago el chiste de que mi hermana y yo somos “hijos de ESEADE”.

Mi viejo siempre me habló bien del maestro Cachanosky, así como también de todos los que enseñaban allí en esa época, hoy ilustres académicos y referentes del pensamiento liberal y de la economía de la Escuela Austriaca en Argentina.

Es por ello que para mí fue todo un lujo cuando, no hace mucho tiempo atrás, comencé a trabajar en la Fundación Libertad y Progreso junto con Iván Cachanosky, su hijo “del medio”.

Con Iván trabamos una muy buena amistad y, por supuesto, siempre charlamos sobre la economía, el liberalismo y todos esos temas complejos que el debate de las ideas ponen sobre la mesa. Recuerdo que en más de una oportunidad, frente a la escasa salida que le veía a algún tema de debate, le preguntaba: “¿Qué dice tu viejo al respecto?”, “¿Lo hablaste con él?”.

Juan Carlos estudió en los Estados Unidos con Hans Sennholz, quien había sido discípulo directo de Ludwig von Mises, y siempre estuvo en contacto con grandes referentes del liberalismo económico a nivel mundial. ¿Cómo no iba yo a aprovechar la oportunidad de preguntarle a Iván por la opinión de su padre, siendo que éste se trataba de tamaña figura?

Tiempo después, tuve el honor de que Juan Carlos presenciara una exposición mía en el V Congreso Internacional sobre la Escuela Austriaca llevado a cabo en la UCA de Rosario. Me hizo un comentario después de mi ponencia que ahora no recuerdo, aunque luego me acerqué a él y entre risas me recordó algo sobre el economista norteamericano Murray Rothbard. Era una persona con un gran sentido del humor.

Curiosamente fue el año pasado cuando tuve la posibilidad de compartir con el Doctor Cachanosky un coloquio en donde tratamos el debate en torno a la crisis del ’30 (y la de 2008) desde las posiciones de Keynes y de Hayek, un campo que Juan Carlos tenía bien estudiado. Allí insistió con el concepto que volví a leer en esta entrevista acerca de quién paga las consecuencias de la crisis:

La expansión de la base monetaria por parte de la Fed es lo que ayuda a generar peores expectativas acerca del futuro, porque semejante expansión monetaria lleva a pensar que el problema es muy grave. Mantener empresas deficitarias estatizándolas o subsidiándolas posterga el problema y pasa la carga al resto de la población. Siempre alguien mantiene la existencia de empresas en déficit. La pregunta es ¿van a ser los dueños o el resto de la población?

Fue para mí un verdadero placer y aprendizaje participar de ese debate.

Juan Carlos Cachanosy se fue a la temprana edad de 62 años. Nos deja a todos una buena cantidad de trabajos académicos (que resume aquí Martín Krause), artículos de divulgación e incluso debates en video (como éste sobre epistemología o éste sobre marxismo) para los que nos interesan la economía y las ideas acerca de cómo tener un país mejor.

Por último, también quedan Nicolás Iván, sus brillantes hijos quienes han decidido seguir sus pasos, y su destacado y reconocido hermano y colega, Roberto.

Se fue un grande y, si bien lloro su partida, también agradezco haber podido conocerlo y aprender de su mensaje.

JCC

 

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Juan C. Cachanosky (1953 – 2015): See you in our next morning walk

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 4/1/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/01/04/juan-c-cachanosky-1957-2015-see-you-in-our-next-morning-walk/

 

Foto - 20

These are probably the most difficult lines I’ll have to write in a very long time, if not ever. In a premature way, JCC, my dad, died on December 31st, 2015. Frank Sinatra was probably his favorite singer. And his version of “May Way” probably his favorite song. He certainly lived his life his way. He died in peace doing what he loved most, doing economics and spreading the ideas of classical liberalism. For him to work during the afternoon of the last day of the year was the most natural thing to do. He achieved what most want but not everyone can: A loving family that will miss him dearly, more friends than one can count, and international academic recognition despite not being know for his “academic journal papers.” He did it, indeed, his way.

Surely my personal experience with him is different to those of many. I’m not only his son, I’m also an economist with an academic career and is impossible for me to separate both things. If anything, I rather focus on my personal experience (introspection maybe?) than on a summary of his personal life which others are more suitable to tell. I want to remember him by reflecting, maybe for the first time, how much he influenced me on key points of my life.

I cherish warm reminiscences with him since I have use of my memory. From playing video games together in our first Commodore 64 (mid 80s version of a PC), to our morning walkings along Pinamar’s beach, the both of us and sometimes with my sibllings where I would ask him all sort of questions (economics, history, philosophy, physics, etc.) Those morning walk were among the favorite part of my days and remain as one of my most cherished memories of our old times. How much I’d love to have one last walk with him.

My first contact with economics was, of course, through him. But not without some initial mistakes on my part. In elementary school (as I was told by my mom I think), we were asked what our dads do for work. At my turn I said that “My dad is a communist (producing a white-pale face in our teacher, and quietly moving on).” In Spanish, communist and economist sound similar enough for a younger version of me to get confused. I know now, that if dad didn’t kick me out from home, his patience was indeed almost unlimited. When I started high school I wanted to become an astronomer due to an astronomy book my mom gave my for my birthday. Years later I passed that book to my sister, who actually started astronomy and then moved to physics. By mid high school I shifted my interested from astronomy to physics after reading different physics books from my dads bookshelf (George Gamow is what I remember most.) Then I could do a specialization in astronomy (astrophysics) if I felt inclined to (I now realize my sister might be living my parallel life. I gave her a few economics books too, but apparently I don’t have my dad’s magic powers). I wanted to understand how this huge universe of which we are an insignificant dot in space is possible and works by itself (I can’t say I ever was a religious person). But in mid high school we were required to write a short essay on a controversial topic; meaning an essay that would be open to debate different opinions in class. I saw that as an opportunity to explore some economics: what dad does for life that gets him all this respect I see in people around him! I chose to write why to build new machines does not increase unemployment. I couldn’t pin down by myself why that would be the case. Two things happened.

First, he walked me through the value added process of production with more capital or higher technology step-by-step to the point that a young 14 year old kid would say “duh!” (I actually think it might been on a napkin.) The conclusion that machines do not produce unemployment didn’t surprise me, I was expecting that already. But the strength of an argument that did not require to much (any?) empiric had an effect that left a strong impression in a mind that was used to think about empiric problems of physics. How do you show something that cannot be shown and still be convincing? I don’t know, and now never will, if he realized that in retrospection a 20 minutes talk produced the most important inflection point in my life. It wasn’t the explanation, it was how it was explained. I’m not surprised of all the positive comments we received the last few days of him as professor. There was no lecture by him I would attended were I wouldn’t learn something new, even if it was on a topic I’ve heard him lecture before.

The second thing that a happened is that he gave me four books to read. If I recall the order correctly (1) a cartoon-type book by Luis Pazos which I can’t remember the title, (2) Hazzlit’s Economics in One Lesson, (3) Hayek’s Individualism and Economic Order and (4) Mises’s Planning for Freedom. After these readings there was no question on my mind. It doesn’t matter how hard physics and astronomy might be, economics deals with unintended consequences of living things that do not react to the law of nature. In my mind economics became the really hard (difficulty) science (from some time I entertained the idea of doing both careers, economics and physics, but this delusion didn’t last long.) Dad never asked me or pushed to follow one path or the other, he wanted me to do whatever I wanted to; I’m sure he was happy when I finally told him I wanted to be an economist too in one of our summer morning walks in the beach. I just couldn’t take my mind out of it, and I still can’t. To paraphrase his friend Peter Boettke, dad lived and transpire economics. During my remaining years at high school I read everything I could from his bookshelf. As you can imagine, a lot of Hazzlit, Hayek, Mises, Friedman, etc,. But mostly, I’ve read and re-read, and then re-read, everything he wrote. For me he was THE economist and I wanted to be able to think as clearly as he did. Even today I feel I’m influence by his way of thinking when I write an op/ed or work research papers.

As I said, I was always curious why an economic argument that deals with living things instead of empirical regularity can be so strong. That “apriori thing” my dad would talk about led me in my last year in high school to work on “rewriting” my own way (to the best I could do as a young high school student) Popper’s Conjectures and Refutations. This put me in contact with Mario Silar and opened a still healthy appetite for epistemological problems of economics. This epistemological appetite led to me work with one my dad’s closest friends, who I now also consider a good close friend, Gabriel Zanotti. Gabriel was my masters advisor at ESEADE, where dad spent so many years teaching economics and principles of classical liberalism. Recently Gabriel and I wrote a paper together on the implications of Machlup’s reading of Mises’ epistemology (as wonkish as it gets!) I consider this, now in Journal of the History of Economic Thought, as one of the my best papers so far.

As I was about to finish high school, in one of his so many international trips he had a connection in New York, he went all the way to FEE to buy a copy of Human Action which gave me as an end of high-school gift. I read it of the first time that summer before starting college. While I had an intuition and general understanding of the apriori in economics, this was the first time I’ve read about praxeology by Mises and I don’t know I could have gone through those pages without working before hand on Popper, which wouldn’t have occurred with the impact the machine-unemployment napkin-long argument left in my head. I say the first time because I was so well impressed by Human Action that I read it every summer even after finishing my college degree. I’ve read this book only six times. I say only because after I asked dad, he told me that he thought he had read it around 9 times (but who’s counting, right?). It seems I still have some catch-up to do… Needless to say, this is my most cherished piece in my bookshelf. There’s a joke I’ve heard but can’t remember from who: “An Austrian doesn’t lend even to his best friend neither his guitar, his girlfriend, nor his Human Action.” I don’t have a guitar, I play the piano. I’m single (who knows, hopefully not for long). But sure as hell I’m not lending my copy of Human Action.

This personal detour is no accidental. All these reading and interaction with my dad led me to start my economics career, also at the Pontificia Universidad Católica Argentina, as an Austrian economist first (Menger, Bohm-Bawerk, Mises, Hayek, Kirzner), and only then as a trained mainstrem economist. For better and for worse, this has always affected how I think about economic problems, what questions to ask, and how to answer them.

There are four papers from dad that merit, I think, special mention. All of them published in Libertas. This journal was discontinued a few years ago and he was still trying to bring it back to life the same day he left this world. The last email I received by him was addressed to a “club of academic libertarians” discussing the feasibility of using Libertas as the title of a new journal:

1-. Mathematical Economics vs Economic Science I & II

The title is no accidental. This paper is the outcome of his doctoral dissertation under the direction of Hans Sennholz (himself a doctoral student of Mises). I still know of no answers to some of the arguments he puts forward in this work. I also don’t know of an English written text that rise similar arguments to his. Hopefully I’ll find the time to continue this line of work at some point in my career. The doctoral committee, I should add, was composed of mathematicians as well. When dad defended his dissertation I was only one, or maybe two, years old and stayed at home with mom. The defense took place in Grove City. Pete Boettke can share colorful recollection of the defense as he was himself there and was the first doctoral dissertation he observed. I’ve heard his colorful recollection before, it’s worth listening to.

2-. Theories of Value and Price I & II

The best reference I know about history of thought in what respects to theories of value and price. It is because of these papers that every time I hear anyone say “labor theory of value” I feel the urge to scream. Classic economists, from Smith to J. S. Mill did not have a labor theory of value, they had a cost-theory of price. The cost part is not even just labor and, of course, price is not value. For the classics, value was subjective, they just didn’t have a theory about it and that’s why they were immerse in their circular reasoning (which they knew about). If you don’t believe me, be a scholar and read the classics first hand yourself. Or read his papers on this subject. I also learned about marginal theory of value from these papers, and is because of these papers that every time I teach with a textbook that uses the famous food or water example to explain marginal theory I can’t resist the need to explain why such examples are actually wrong (yes, most economic textbook get marginal theory of value inaccurately, no surprise about dad’s skepticism on mathematical economics). I can’t deal with the idea of a student of mine that does nor properly understand what marginal theory is about (the value of similar good satisfying different needs, not different goods satisfying the same need: number of glasses of water to satisfy a unique need, being thirsty).

3-. The Great Depression

Also my first reference for the Great Depression. If there were an English version of this paper it would certainly be an assigned reading in my macro courses. I’ve learned many things from this paper. One lesson I always remember is that there is no such thing as fixing the price of gold or an international system of fixed exchange rates under gold standard. This explanation is flavored with his unique and self-reliant irony. If it weren’t for this paper I would had a very hard time understanding some of the monetary literature like Larry White’s and George Selgin’s free banking, which was my first research topic when I first started to write academic papers. It was my good friend Adrian Ravier who first pushed me into this topics, but was dad who got me ready to deal with them.

4-. Value Based Management

This is one of his latest papers (1999), also one that seems to have gone somewhat unnoticed. In this paper he applies finance to economic analysis; think of micro vs finance and macro vs finance, not of financial economics. Being his son I couldn’t resist everything he wrote and I read this peace just as I did with all others. This paper left a seed in my head for many years: apply finance to economics (not economics to finance). If economics wants to deal with real world problems, the assumptions have to simplify the real world without changing the problem to be solved in the process (Hayek’s points in The Use of Knowledge in Society). Conventional micro simplifies but also modifies the problem to be solved. Finance, however, is how entrepreneurs actually make decisions. During a discussion about the rational expectations critique to ABCT with Pete Leeson as he was visiting Suffolk University, where I was a doctoral student working with Ben Powell, this paper came to my head and I used its line of reasoning to answer Leeson’s criticism of ABCT. Soon after (a few days actually) I wrote a rebuttal to the RE critique using a EVA(R) as the financial framework [now in The Review of Austrian Economics]. It was this paper that also put me in contact for the first time with Anthony Evans in the U.K., with whom I interact with from time to time. In this paper I cite dad as the only work I know doing a similar application to mine (well, it was his application actually). Now this finance application to capital theory is my largest research project, one I’m still working along with Peter Lewin in a set of so far 7 papers. At the moment of reading his paper, in 1999, I couldn’t phantom that this would become, so far from home, a research project more than 10 years later. I’m only sorry that he didn’t live long enough to see how far this project is going [Spoiler for Peter Lewin: The seed has transformed into a book structure in my head I still need to discuss with him]. In some sense, I can’t help feeling I’m carrying out what was his original idea. I wish he would have had more time to read my papers with Pete to give us his comments.


I wasn’t, of course, a typical student of him. I wasn’t also his typical colleague. I only worked briefly at his firm, CMT Group, after quitting Reuters and before moving to the U.S. to become one of Ben Powell students. But his passion for economics and teaching was as alive as ever up to the very end.

The eternal optimist, always with a smile ready for everyone. Professor in numerous universities in Argentina, and many countries in Latin America. He leaves students and friendly colleagues all around the world. Humble to the limit.

He died too young and with plenty of energy that will go unused, but I know we’ll share again our morning walks in the after life and I’ll tell him what I did since that first napkin when I was only 14 years old.

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Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

ENTREVISTA A JUAN CARLOS CACHANOSKY

Entrevista realizada en 2009 por Adrián O. Ravier. Publicada en: http://www.unioneditorial.es/images/stories/pdfs/151231_cachanosky.pdf

 

Juan Carlos Cachanosky obtuvo el título de Ph. D. en Economía del International College, en California, EE.UU., bajo la dirección de Hans Sennholz, y la Licenciatura en Economía en la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Es co-fundador de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en Rosario,  Argentina; y, en coordinación con Carol Morgan, fundó la Cía. Corporate Training, con el objetivo de organizar cursos de postgrado presenciales en la web en todo el mundo. Fue decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín y, durante el período comprendido de 1999 a 2005, fue director del Centro Henry Hazlitt (CHH), que pertenece a la misma casa de estudios. También fue Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE y la UCA de Rosario, además de publicar decenas de artículos en revistas científicas especializadas. En 2011 Unión Editorial publicará su libro Ensayos de Teoría Económica, en el que compila una selección de sus ensayos más importantes.

AR: ¿Cómo fue su primer contacto con las ideas de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: El primer contacto con la Escuela Austriaca fue a los 17 años leyendo la revista Newsweek, que publicaba una columna de Henry Hazlitt. En el colegio el profesor de contabilidad me había hecho keynesiano. Pero Hazlitt empezó a sacudir las estanterías. A través de Hazlitt conocí los nombres de Mises y Hayek y de la Foundation for Economic Education. Escribí una carta (en esa época) a Leonard Read, que me contestó muy amablemente invitándome a ir a FEE y me dio el teléfono de Alberto Benegas Lynch (padre). Benegas Lynch me prestó varios libros de los austriacos, ya que a fines de los 70 no era tan fácil conseguirlos. A partir de allí fui leyendo más y más austriacos. En la UCA conocí a Alejandro Chafuen e hicimos equipo. El Contra Almirante Sánchez Sañudo abría en esa época la Escuela de Educación Económica, a la cual me incorporé, y asistía a todas las conferencias que organizaba.

AR: ¿Cómo era Alberto Benegas Lynch (padre)? Hoy sabemos que hizo mucho para instalar estas ideas en la Argentina.

Cachanosky: Alberto Benegas Lynch (padre) fue el que trajo las ideas de la Escuela Austriaca a Argentina. Él estuvo como diplomático en la Embajada Argentina en USA y allí conoció a Henry Hazlitt, Mises y entró en contacto con FEE. Sobre todas las cosas ABL era un hombre de principios incondicionales. Esto implica alguien que puede cambiar de ideas pero no por conveniencia política u oportunismos. Transmitía mucho entusiasmo y ayudaba mucho a la gente a través del Centro de Estudios sobre la Libertad. El Centro publicaba la revista Ideas Sobre la Libertad con artículos de autores con ideas liberales. Gracias a ABL la Escuela Austriaca se difundió en Argentina. También trajo a Ludwig von Mises a dar 6 conferencias en la UBA.

AR: ¿Cómo llegó a ESEADE y cómo fueron aquellos primeros años en esa institución?

Cachanosky: En mayo de 1978 Alberto Benegas Lynch (h) me invitó a incorporarme al Departamento de Investigaciones de la Sociedad Rural Argentina. Él ya estaba en proceso del lanzamiento de ESEADE, que inició el primer máster privado en Argentina en agosto de 1978. Alberto me invitó también a incorporarme parttime al Departamento de Investigaciones de ESEADE junto con Alejandro Chafuen. Luego se fueron incorporando otros investigadores, Gabriel Zanotti, Fredy Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann, Ricardo Rojas, Enrique Aguilar. El objetivo era investigar con mucha libertad de acción los temas sobre que enseñábamos en las clases. La incorporación de Ezequiel Gallo dio al departamento un vuelco fundamental con una serie de seminarios internos y jornadas. La revista Libertas se convirtió en un símbolo de ESEADE y las investigaciones se publicaban allí. Libertas le dio mucha fama a ESEADE en toda Latinoamérica, en los círculos liberales.

AR: ¿Y por aquellos años también desarrolló su doctorado junto a Hans Sennholz? Cachanosky: A mediados de 1980 fui a ver a Hans Sennholz en Grove City. Comencé con el doctorado a principios de 1981. A fines de abril hice la defensa y en octubre de 1983 me dieron el título. Al principio Sennholz estuvo muy duro para aceptarme, pero cuando le propuse el tema del uso de las matemáticas en economía accedió inmediatamente. Cuando terminé la defensa me dijo que este era un tema sobre el que Mises le había pedido que escribiera pero que, como no había tenido tiempo, se sentía en falta con su maestro. Cuando le propuse el tema entonces sintió que era una manera de cumplir con su promesa a Mises.

AR: ¿Podría sintetizar las ideas centrales de esta tesis doctoral?

Cachanosky: La idea central de la tesis es mostrar que el uso de la matemática en economía nació con el objetivo de hacer a esta ciencia más rigurosa, pero terminó siendo exactamente al revés. El uso de la matemática no solo llevó a teorías que no logran explicar la realidad, sino que además son inconsistentes y contradictorias dentro del mismo modelo independientemente de que puedan o no explicar el mundo. El uso de la matemática en economía ha producido mala teoría.

AR: Hayek decía que este error nos dejó con generaciones perdidas de economistas. ¿Diría que no hay nada de valor en los economistas que han seguido una tradición diferente a la de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Coincido con Hayek en lo de las generaciones perdidas. Creo que el siglo XX fue el «siglo negro» de la ciencia económica por el protagonismo que tomaron teorías alejadas de la realidad y por lo tanto sin poder explicativo del mundo. De todas maneras creo que hay economistas que no se ajustan necesariamente el pensamiento de la Escuela Austriaca que han influido y contribuido mucho al avance de la teoría económica. Entre ellos Edwin Canan, Jacques Rueff, Frank Knight, Jacob Viner, Benjamin Anderson, Joseph Schumpeter, Milton Friedman y James Buchanan.

AR: Friedman es uno de los autores más criticados por la Escuela Austriaca. ¿Qué aspectos positivos encuentra en este autor?

Cachanosky: Friedman fue criticado por algunos economistas de la Escuela Austriaca por su enfoque metodológico fundamentalmente y por su defensa de un sistema monetario centralizado. En cuanto a «política» económica no veo mayores diferencias entre austriacos y Milton Friedman. Me parece que Friedman hizo excelentes aportes para mostrar que la inflación es un fenómeno solamente monetario, que no puede haber inflación sin expansión monetaria. También fue muy claro en cuanto a los efectos negativos de la intervención del estado en la economía. Inclusive en el terreno monetario hacia el final se volvió un poco más hacia el pensamiento hayekiano. En el fondo algunos austriacos que defienden el regreso al patrón oro también son intervencionistas. Es el mercado el que finalmente debe decidir qué moneda quiere.

AR: Publicó varios ensayos académicos en Libertas. Uno de los más importantes es aquel sobre la crisis del 30. Allí se presenta crítico del trabajo de Friedman y Schwartz. ¿Podría resumir las ideas centrales de aquel trabajo?

Cachanosky: La idea central del artículo sobre la Crisis del 30 es que las distintas políticas monetarias, cambiaras, de comercio internacional, etc., provocaron durante la década de 1920 una mala asignación de los recursos productivos. Una mala asignación de los recursos productivos implica que tarde o temprano una gran cantidad de inversiones van a enfrentar un problema de flujo de caja y, por lo tanto, entran en crisis. Los créditos otorgados por los bancos no se pueden recuperar en su totalidad, las acciones de las empresas que asignaron mal los recursos caen y se genera un problema de liquidez para las empresas y el sistema financiero. La «consecuencia» de todo esto es destrucción de capital que hace subir la tasa de interés y se contrae el crédito. El consumo y la inversión caen como «consecuencia» de las previas malas inversiones. Por el contrario Keynes y Friedman sostienen que la caída del consumo y de la oferta monetaria es la «causa» del problema. Estos dos economistas ven como causa lo que los Mises y Hayek ven como consecuencia. AR: ¿Y en qué se distingue aquella depresión de la actual crisis global? Cachanosky: Fuera de los datos de lugar y circunstancia es lo mismo. En la Gran Depresión la Fed había reducido la tasa de interés en el mercado con el objeto de impulsar las exportaciones de USA y ayudar a Inglaterra a recuperar la paridad de preguerra. En la actual crisis la Fed redujo las tasas para impulsar el mercado inmobiliario. Los bancos centrales y los economistas keynesianos no parecen comprender que la política monetaria no puede bajar la tasa de interés y mantenerla baja indefinidamente. Las tasas siempre «rebotan» para ajustarse a la tasa de interés natural, el mayor riesgo y las expectativas de devaluación. Cuando las tasas suben entonces la crisis sale a la luz. El pro – blema es cómo los gobiernos reaccionan frente a la crisis, dejan que el mercado se sanee o intervienen para sanearlo. En el segundo caso, que fue el de la Gran Depresión, los problemas se multiplican, las crisis se profundizan y se alargan en el tiempo porque los gobiernos insisten en mantener vivas inversiones que destruyen capital mediante subsidios, créditos baratos, protecciones varias, etc. Las inversiones improductivas no las mantiene el gobierno en sí mismo, sino la población. El gobierno solo toma de un sector productivo para darle a sectores no productivos. Una diferencia importante entre esta crisis y la Gran Depresión es que en los 30 los países cerraron sus economías. El comercio internacional se derrumbó y esto fue fatal para el saneamiento de la economía. Por ahora esto no está ocurriendo con la actual crisis. Pero sí se notan medidas que no ayudan a solucionar el problema.

AR: ¿Qué reflexión le merece que la Fed esté expandiendo la base monetaria para evitar un proceso de deflación?

Cachanosky: La expansión de la base monetaria por parte de la Fed es lo que ayuda a generar peores expectativas acerca del futuro, porque semejante expansión monetaria lleva a pensar que el problema es muy grave. Mantener empresas deficitarias estatizándolas o subsidiándolas posterga el problema y pasa la carga al resto de la población. Siempre alguien mantiene la existencia de empresas en déficit. La pregunta es ¿van a ser los dueños o el resto de la población? Si la empresa es reconvertible entonces tiene que haber alguien dispuesto a invertir en el proyecto. De lo contrario es que el mercado no cree. Cuando el Estado sale a rescatar estas empresas está manteniendo en el tiempo la destrucción de capital. Por el momento esta expansión monetaria está siendo atesorada por los bancos por la incertidumbre existente. La gran pregunta es qué va a ocurrir con esos fondos cuando las expectativas negativas se reviertan. ¿Va la Fed a reducir la base monetaria o ese dinero saldrá al mercado provocando una fuerte depreciación del dólar?

AR: ¿Y qué propone entonces la Escuela Austriaca para paliar esta difícil situación?

Cachanosky: La crisis se debe a un aumento importante de las inversiones erróneas debido a una disminución artificial de la tasa de interés por parte del banco central. Las malas inversiones destruyen capital, cualquier empresario que haya cometido un error sabe muy bien esto. La manera de solucionar el problema es liquidar las malas inversiones. Pretender mantener estas malas inversiones con expansión monetaria prolonga la destrucción de capital. Esta solución keynesiana no arregla el problema, sino que lo posterga y lo empeora. La mejor solución es que el mercado reasigne los recursos productivos. La recesión es, en realidad, el remedio al problema

AR: Además de los errores de la Fed, ¿qué otros factores contribuyen a la decadencia de Estados Unidos?

Cachanosky: Uno de los problemas más complicados en economía es el epistemológico, por el cual se suele confundir las causas de los acontecimientos. Una vez desatada la Crisis del 30 por la mala inversión previa, las erróneas interpretaciones de las causas llevaron a la adopción de políticas económicas que profundizaron la recesión. Entre las principales podemos citar: (a) el cierre de las fronteras al comercio internacional, (b) aumento de los impuestos, (c) aumento del gasto público, (d) fuerte regulaciones de las empresas a través de la NIRA y la AAA y (e) abandono de patrón oro y devaluación del dólar. El creciente intervencionismo quitó a las empresas flexibilidad para 305 adaptarse a las circunstancias profundizando de esta manera la crisis.

AR: A través de sus trabajos sobre crisis y ciclos económicos, el estudio sobre la crisis del treinta y sus consideraciones sobre la tasa de interés, uno podría afirmar que es un especialista en la macroeconomía austriaca. Sin embargo, hasta el momento no han hecho referencias a la «macroeconomía austriaca del capital», en la que Roger W. Garrison ha intentado formalizar en un gráfico la teoría austriaca del capital y de los ciclos económicos. ¿Qué opinión le merece aquel aporte sintetizado en su libro Tiempo y Dinero (2001)?

Cachanosky: La contribución de Roger Garrison me parece muy buena, pero no sé si se puede decir que sea una formalización de la teoría austriaca. Yo diría más bien que es un resumen visual de una teoría mucho más rica. El libro Tiempo y Dinero no me gustó mucho, no me parece que vaya al corazón del problema; me gusta más el resumen del Power Point porque permite dar clases ampliando a los alumnos la riqueza de los puntos de Mises y Hayek.

AR: ¿Son iguales las teorías del ciclo económico de Mises y Hayek?

Cachanosky: Me parece que Hayek puso más acento que Mises en los efectos de la distorsión de los precios relativos que produce la expansión monetaria. Mises enfatizó la reducción de la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa de interés natural como causa de las crisis económicas. Hayek ha cambiado varias veces su punto de vista al menos marginalmente, pero en su Monetary Theory and the Trade Cycle [Teoría Monetaria y Ciclos Económicos] sostiene que son los bancos los que expanden y contraen el crédito provocando los ciclos económicos. Mises, por el contrario, sostiene que son los gobiernos los que generan este problema. Pero en los puntos esenciales ambos están de acuerdo sobre la teoría del ciclo económico.

AR: Friedman alguna vez dijo que la teoría austriaca del ciclo económico se contradice con la evidencia y que, a su juicio,  es falsa. ¿Por qué cree que esta teoría no es aceptada por el mainstream?

1 Milton Friedman, «The “Plucking Model” of Business Fluctuations Re visited», Economic Inquiry, abril de 1993, pp. 171-177 (p. 171).

Cachanosky: No sé dónde Friedman dijo eso pero no me sorprende. Los austriacos son mirados con ciertas dudas sobre su solidez científica por no usar modelos matemáticos. Recuerdo una cena de la Mont Pèlerin Society en Berlín en la que Friedman preguntó a unos economistas de la Escuela Austriaca cuál era la diferencia con los economistas monetaristas, y, si mal no recuerdo, fue Alberto Benegas Lynch (h) quien respondió que la diferencia era epistemológica, para gran sorpresa de Friedman. Lo cierto es que los modelos matemáticos han llevado a mala teoría económica, y por mala quiero decir que no es fértil para explicar el mundo y además que tiene contradicciones internas. El uso de modelos matemáticos no hace más rigurosa a la ciencia. Lo que sí es cierto es que «algunos» economistas austriacos han hecho, especialmente de Mises, una especie de dios. Cometen la falacia lógica de «autoridad» citando a Mises como si fuese palabra sagrada. Otros han mezclado ciencia con religión. Estos economistas no le hacen bien al prestigio de la escuela.

AR: Además de sus trabajos sobre teoría monetaria, uno en – cuentra en Libertas ensayos del campo empresarial. ¿Qué es el Value Based Management? (Libertas 30)

Cachanosky: El siglo XX fue una especie de época negra para la economía. La modelización matemática quitó a la economía el poder explicativo que tenían los clásicos. La microeconomía convencional es pura ciencia ficción en este sentido, Ni los consumidores ni las empresas toman decisiones como los textos de microeconomía enseñan. Value Based Management es un enfoque de administración muy alineado con el enfoque empresarial de la Escuela Austriaca. Para esta escuela el cálculo económico y la ganancia empresarial son esenciales para explicar el proceso del mercado. VBM   da respuesta a la manera de realizar este cálculo económico y la manera de estimar la ganancia empresarial, incluyendo riesgo e incertidumbre. La dispersión del conocimiento de Hayek ha sido mencionada por los autores de este enfoque empresarial. Como dijo Peter Drucker, con este enfoque la microeconomía volvió a tener sentido.

AR: ¿Y este enfoque es ampliamente aceptado por la Escuela Austriaca o todavía es algo novedoso?

Cachanosky: VBM quiere decir tomar decisiones para incrementar el valor de la empresa, y esto se conoce como Economic Value Added (EVA). En realidad el concepto viene de los economistas. Adam Smith llamaba ganancia extraordinaria a la que está por encima del promedio del mercado, Alfred Marshall la llamó Ganancia Económica y Ludwig von Mises ganancia empresarial. Si bien los economistas de la Escuela Austriaca sin duda aplican este concepto, VBM hace explícita la manera en que se debe calcular y generar incentivos dentro de la empresa. El cálculo del EVA es distinto al enfoque de los contadores. En este sentido Mises habla de los beneficios de la partida doble pero parece no haber detectado los problemas que tiene para la toma de decisiones y el cálculo de la ganancia empresarial.

AR: Otro trabajo importante en este campo es el de «las decisiones empresariales y las predicciones en economía» (Libertas 32). ¿Es posible predecir en economía? Cachanosky: Las predicciones en economía son juicios de valor; en palabras de Mises, «comprensión» o Verstehen. Si no se pudiese predecir nadie invertiría o no habría diferencia entre las inversiones y los juegos de azar. Las predicciones en economía requieren de supuestos acerca el futuro, y estos supuestos son subjetivos, por ejemplo: si se «supone» que un banco central va a incrementar la oferta monetaria se puede predecir que va a haber inflación «si el supuesto se cumple». Otro aspecto es tratar de medir cuándo y cuánto va a ser la inflación. El conocimiento de lugar y circunstancia, la experiencia y el «olfato» son muy útiles para estas predicciones subjetivas. Las herramientas estadísticas también son útiles para realizar estas predicciones subjetivas.

AR: Los austriacos han desarrollado algunas críticas al PIB y al sistema tradicional de cuentas nacionales. Pero, ¿tiene sentido desarrollar un sistema de cuentas nacionales que sea más consistente con las teorías austriacas?

Cachanosky: En realidad la crítica a la metodología del PBI es bastante generalizada inclusive entre los economistas convencionales. Las «medidas» en ciencias sociales están muy lejos de ser tan precisas como en el caso de las ciencias naturales; de todas maneras es mejor tener una «idea» de cómo va la economía a no tener nada. Pero a mi gusto la mejor medida es un mercado de valores con una bolsa de comercio. Si el gobierno y el banco central no interfieren sobre la tasa de interés, el precio de las acciones es el mejor «termómetro» de las expectativas de los inversores. El precio de las acciones me parece mejor que el PIB.

AR: ¿Qué bibliografía recomendaría para profundizar un poco más esto?

Cachanosky: No sé si hay una bibliografía pero la lógica es que el precio de las acciones suben cuando el flujo de caja que generan superan todos los costos de oportunidad (costos operativos + impuestos + costo del capital), y esto es señal de que los empresarios están asignando bien los recursos productivos. Si la mayor parte de las acciones suben, entonces se puede concluir que la economía en general está asignando correctamente los recursos productivos. Obviamente hay que ver que los bancos centrales no estén generando una burbuja con expansión de la oferta monetaria.

AR: ¿Está trabajando en algún artículo o libro?

Cachanosky: Estoy trabajando con mucha lentitud en un tratado de economía que integre teoría de la empresa austriaca y finanzas con la macroeconomía. Cuando los austriacos hablan del «cálculo» económico no profundizan y creo que las finanzas pueden integrarse bien. Otros aspectos que me parecen interesantes son el comportamiento del consumidor con la psicológica y la neurociencia con el Verstehen de Mises. Tengo la esperanza de lograr un buen tratado que aporte algo nuevo.

AR: Durante mucho tiempo fue profesor de economía en UCEMA. ¿Cómo eran recibidas estas ideas por economistas acostumbrados a la economía matemática?

Cachanosky: Fui profesor de Dirección Estratégica en UCEMA. Dentro del curso veíamos algunos conceptos de economía, como qué es un mercado de competencia perfecta, y allí explicaba la contradicción matemática (aun aceptando los supuestos irreales del modelo). Realmente quedaban muy sorprendidos de que lo que habían aprendido en cursos anteriores estaba errado. Según me cuentan algunos amigos ahora los estudiantes de grado tienen que leer lo que parece que llaman «la tesis Cachanosky» sobre la inconsistencia del modelo de competencia perfecta. Creo que el enfoque de la Escuela Austriaca es muy contundente cuando se tiene la mente abierta.

AR: ¿Qué es la UFM? ¿Es posible construir algo parecido en la Argentina?

Cachanosky: La UFM (Universidad Francisco Marroquín) fue fundada por un grupo de empresarios en Guatemala liderados por Manuel Ayau. El principio de la UFM es «la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables». Nació en una simple casa con dos aulas en 1971. Todos los alumnos, cualquiera sea la carrera que siguen, son introducidos a los principios del libre mercado y el marco jurídico de una sociedad libre. En Argentina se fundó en 1978 la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) con el mismo objetivo que UFM, pero lamentablemente fue perdiendo impulso con el tiempo. Se requiere de empresarios con mucha convicción en los principios de la libertad para mantener y sostener una universidad como la UFM. Le doy poca probabilidad a un proyecto de este tipo.

AR: ¿Cómo ve a la Escuela Austriaca hoy, en relación con lo que era hace 20 o 30 años?

Cachanosky: Me da la sensación de que cada vez tiene más adherentes jóvenes. No mucha más influencia, porque hace 20 o 30 años había algunos economistas con mucho peso como Mises, Hayek, Rueff, Röpke. En especial Mises ha dejado muchos discípulos importantes en Estados Unidos, que a su vez han generado sus propios discípulos en muchas partes del mundo. El efecto multiplicador de la teoría de la Escuela Austriaca es muy alto. Por el contrario el enfoque keynesiano ha retrocedido mucho, en especial hacia fines de la década de 1970, cuando las altas tasas de inflación dejaron al descubierto el problema de esta escuela.

AR: ¿Qué expectativas tiene del futuro de la Escuela Austriaca?

Cachanosky: Me da la sensación de que el mundo académi – co va ir creciendo y fortaleciéndose mucho. Creo que va a terminar siendo la teoría predominante. En el ámbito político es otra cosa, porque no creo que las políticas económicas dependan de ideas científicas, sino que dependen de intereses de grupos. Los políticos, empresarios y trabajadores se guían por intereses propios de corto plazo y estos son los que determinan las políticas vestidas de justificaciones teóricas.

AR: Muchas gracias por compartir estas reflexiones con nosotros.

 

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

JUAN CARLOS CACHANOSKY: IN MEMORIAM

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo conocí a Juan Carlos en 1977 apenas llegado yo de estar tres años como profesor visitante en  la Universidad Francisco Marroquín. El me contó que había usado uno de mis libros al efecto de provocar a sus profesores en la Universidad Católica Argentina. Cuando se recibió, el Centro de Estudios sobre la Libertad que presidía mi padre lo becó para estudiar en Estados Unidos donde más adelante se doctoró en economía bajo la tutoría de Hans Sennholz.

 

En 1978 cuando se constituyó ESEADE, lo invité a formar parte del Departamento de Investigaciones de esa casa de estudios lo cual incluía que dictara clases en una de las maestrías. En ese Departamento se incorporaron otros becados del referido Centro de Estudios y otros profesionales de reconocida trayectoria. Durante la mayor parte del tiempo Ezequiel Gallo dirigió ese Departamento que daba salida a buena parte de los trabajos de investigación en la revista académica Libertas, un proyecto que pudo concretarse gracias a la generosidad de Freddy Zorraquín.

 

Estuve al frente de ESEADE durante veintitrés años en los que me acompañó Juan Carlos y después de un tiempo de ocurrida mi renuncia como rector se concentró en el dictado de maestrías vía aulas virtuales con base en diversas universidades europeas, un emprendimiento en el que también participé merced a su generosa invitación. A través de esos proyectos Juan Carlos logró reunir a un claustro de muy destacados profesores y siguió publicando ensayos de gran valía en diversos medios.

 

Cuando fui asesor económico en la Sociedad Rural Argentina lo incorporé con un resonante éxito en la publicación periódica de información económica y cuando gané mi primer concurso en la Universidad de Buenos Aires lo invité a ser uno de mis profesores adjuntos lo cual afortunadamente aceptó para gran beneficio de las comisiones que le tocaron a través de lo cual generó un número considerable de discípulos.

 

Más adelante, Juan Carlos fue designado profesor de economía y Decano en la Escuela de Negocios, también en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.

 

Nos comunicábamos casi diariamente con él por la vía electrónica y había estado muchas veces en mi casa y al momento de su muerte teníamos en carpeta varios proyectos que a los dos nos parecían de gran fertilidad.

 

Más aún, hoy enero primero de 2015 temprano a la mañana le escribí un correo con una cita de Ronald Coase que estimaba le sería de utilidad para sus trabajos sobre la matemática y la economía, tema que en mi carácter de miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas en su momento le había pedido un ensayo sobre ese asunto que fue publicado y distribuido por aquella institución que suscitaron comentarios muy favorables.

 

Horas más tarde de aquél envío, Gabriel Zanotti me dio la horrible noticia que me impactó grandemente como también ocurrió con los miembros de un recientemente creado Club de Académicos Liberales, a Vinzenz von Thurn, a Doug Casey, a Giancarlo Ibargüen, a Ramón Parrellada, a Walter Castro y a Kurt Luebe.

 

Hablé con mis muy estimados Angélica y Roberto Cachanosky, todos conmocionados y petrificados por lo que sucedió. Mi queridísimo amigo y colega se ha ido entre nosotros pero su memoria y su invalorable testimonio quedará como un signo de enorme coraje intelectual para las futuras generaciones,  entre las cuales se destacan sus hijos Iván y Nicolás, uno trabaja en Chile y el otro en Estados Unidos, en ambos casos en defensa de los valores y principios de una sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana).

 

Ahora conjeturo que nuestro Juan Carlos estará en pleno diálogo con Mises y otros grandes maestros sobre la compleja situación en este mundo en el que existen no pocas personas deseosas de tomar la antorcha que encendió vivamente Juan Carlos.

 

Juan Carlos estaba muy vinculado a mi familia ya que además de la relación con mi padre y conmigo, fue profesor de Bertie, uno de mis hijos, en una maestría de ESEADE y de mi hija Marieta en el programa PEACS de esa misma casa de estudios. Lo vamos a extrañar mucho todos los que hemos tenido el enorme gusto de conocerlo.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

LA IMPORTANCIA DEL SENTIDO DEL HUMOR

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

No es muy fácil escribir sobre el tema de esta nota dadas las trifulcas y turbulencias del momento algunas sobre las cuales también hemos escrito, pero de todos modos puede ser saludable un ejercicio de concentración y prestar un instante de atención a este asunto que abre un paréntesis a las preocupaciones cotidianas.

 

Debemos tener muy presente que nos encontramos ubicados en un universo en el que existen millones de galaxias con altísimas probabilidades de vida inteligente en otros mundos y concientes de nuestra inmensa ignorancia de casi todo. Estas son poderosas razones para no tomarnos demasiado en serio y andar con pies de plomo.

 

El sentido del humor es esencialísimo para la vida, no solo por lo dicho sino por respeto a uno mismo que demanda la debida humildad y también por razones de salud ya que reduce el nivel de hormonas vinculadas al stress, mejora la digestión, aumenta el volumen respiratorio, mejora la circulación de la sangre y potencia los factores inmunológicos. Pero el motivo central es que mejora la calidad de vida con alegría y contrarresta los problemas que a todos les circundan.

 

Se dice que hay dos puntos clave para evitar el stress: primero no preocuparse por nimiedades y segundo, tener en la mira que, bien visto, todo es una nimiedad. Esto está bien como chiste pero el sentido del humor no significa para nada frivolidad, es decir aquel que se toma todo con superficialidad y descarta y desestima los temas graves. Es un irresponsable que resulta incómodo para encarar temas que por su naturaleza requieren análisis prudentes y atentos. Tampoco el sentido del humor alude a lo hiriente y agresivo, ni las referencias a temas que no son susceptibles de risa.

 

Es de interés el experimento de contar en reuniones sociales las estupideces que uno hace, no solo para liberar tensiones sino para observar la reacción de los demás que en general son de dos tipos. Unos se manifiestan sorprendidos en el sentido de que como puede ser que se comentan determinados errores garrafales. Son los amargos de la reunión, los que miran desde arriba los acontecimientos como si ellos fueran incapaces de una equivocación. Es bueno tenerlos en cuenta para no mantener una conversación seria con ellos. Los hay también que se ríen a sus anchas del tropiezo y relatan acontecimientos similares que les han sucedido a ellos. Con estos puede conjeturarse una conversación fértil.

 

En cuanto a la humildad de la que, como queda dicho, el humor es una manifestación (y muy especialmente bienhechora si incluye la capacidad de reírse de uno mismo), lo cual no debe ser confundido con la falsa humildad que oculta una gran soberbia. “La humildad, siempre que no sea ostentosa” ha sentenciado bien Borges.

 

Cultivar el sentido del humor no significa que se sea alegremente optimista, más aun el pesimista del presente es en verdad un optimista del futuro porque ve posibilidades de mejorar en un contexto en el que atribuye potencialidades de excelencia para lograr metas. El optimista del presente, en cambio, es un pesimista del futuro porque estima que no es posible mejorar y, por ende, se conforma con lo que sucede. Se puede ser realista y al mismo tiempo tener muy buen sentido del humor.

 

Platón sostenía en La República que “los guardianes del Estado” debían controlar que la gente no se ría puesto que eso derivaría en desorden (lo mismo sostuvo Calvino). De esta tradición proceden las prohibiciones de mofas a los gobernantes autoritarios en funciones. Nada más contundente para gobernantes que se burlen de ellos, por ejemplo, en nuestra época probablemente lo más filoso haya sido la producción cinematográfica El gran dictador de Charles Chaplin para ridiculizar a la bestia de Hitler. Y más recientemente, los chistes en torno a los discursos de Nicolás Maduro con respecto a “la multiplicación de los penes” o a “los millones y millonas”, Cristina Kirchner que habla de “oficiales y oficialas” o, en pleno mundial,  destacó que los equipos de football  tienen “once jugadores y un arquero” y en sendas conferencias de prensa, primero en Oregon y luego en Jordania, Obama manifestó que “he visitado 57 estados de mi país, creo que me falta uno” y “quiero ser absolutamente claro, Israel tiene estrechos lazos de amistad con Israel”. Estos tropiezos -unos más grotescos que otros- ocurren desde tiempo inmemorial, más graves aun si recordamos que había que tomar seriamente el justificativo de los incestos de Calígula “para preservar la pureza de la sangre”. El ridículo es lo que más afecta a los megalómanos porque consideran que están más allá “del llano” y del error; cuando son sorprendidos con “las manos en la masa” robando dineros públicos, se disgustan, cuando son descubiertos en otros delitos, se quejan y buscan subterfugios, pero cuando los ponen en ridículo estallan en rabietas que no pueden absorber ni digerir. Los gobernantes suelen adoptar actitudes de estar haciendo cosas sublimes pero lo que no tienen en cuenta es que “entre lo sublime y lo ridículo hay solo un paso”.

 

Muchos han sido los estudios detallados sobre aspectos filosóficos del humor, comenzando por Henri Bergson, pero es relevante subrayar que, de lo conocido, es una característica solo humana puesto que requiere comprensión de lo dicho. La hiena no tiene humor, no se ríe -hace ruidos que se asemejan a la risa- del mismo modo que puede hacerlo un ser humano cuando le hacen cosquillas donde solo existen fenómenos musculares y nerviosos. Por otra parte, no necesariamente se sigue la risa del humor, sin embargo, a la inversa, cada vez que hay risa está presente el humor.

 

En otro orden de cosas, como parte de la educación familiar, no es pertinente reírse delante de los hijos de temas que tienen gracia pero están cargados de contravalores ya que la educación, precisamente consiste en la trasmisión de valores. Asimismo, chanzas que intercalan lenguaje soez, contribuyen al deterioro de valores básicos. No es que los que se abstienen de recurrir a improperios y equivalentes carezcan de imaginación, sino que no lo hacen para evitar que todo se convierta en una cloaca.

 

El sentido del humor entonces refleja un aspecto sustancial de la personalidad, en realidad, por las razones apuntadas, se hace muy difícil que transcurra la vida sin el valiosísimo ingrediente del humor  y, además, de muchos chistes contestatarios al status quo surgen ideas novedosas y de gran utilidad para sustituir lo vigente por otras perspectivas de gran calado. En no pocas ocasiones la fina ironía ha permitido poner al descubierto grandes verdades. En otros casos, la comedia ha desentrañado aspectos ocultos que era necesario develar.

 

Pocas cosas son más cómicas -tragicómicas- que observar funcionarios gubernamentales con rostros adustos y gestos graves portando gráficos (generalmente mentirosos), pontificando acerca de cómo debe el aparato estatal administrar los bolsillos ajenos, siempre con resultados calamitosos pero adjudicando las culpas a “la especulación”, a “golpes de mercado” y otras gansadas que, según ellos, oscurecen el panorama a pesar de la supuesta sapiencia de los burócratas.

 

De todos modos, somos mortales y la vida es corta y hay que contribuir en lo que se pueda para mejorarla en cuanto expandir los espacios de libertad para que cada uno se encamine hacia su proyecto. Respecto al final de los días, Woody Allen en un arranque de humor negro escribió: “Me gustaría morir como mi padre que se quedó dormido y no como los otros que iban gritando en el automóvil”.

 

En lo que fue la primera vez que dictaba clase en la universidad, después de desarrollar una tesis del autor que mencionaba a continuación, quise decir que la elucubración pertenecía a “Hans Sennholz, que es un alemán…” pero dije “Hans Sennholz, que es un animal…”, con lo que quedé un tanto estupefacto, estado que inmediatamente se intensificó a raíz de las sonoras carcajadas de mis incipientes alumnos.

 

Cierro este apunte sobre el humor con cuatro chistes (y no tan chistes) de economistas y uno de política:

“La economía es el único ejemplo en el que pueden obtenerse premios Nobel por decir cosas opuestas entre si” (y a veces en el mismo acto, como fue el caso de Hayek y Myrdal).

“Un economista es quien se hace rico explicando porqué otros son pobres”.

“¿Porqué Dios creó a los economistas? Porque de esa manera los pronosticadores de meteorología no quedan tan mal parados”.

“¿Qué tienen que hacer esos hombres con trajes grises en este desfile militar? Son economistas, no saben el daño de que son capaces”.

“Los políticos en funciones son como los pañales, tienen que cambiarse y por los mismos motivos”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.