CORONAVIRUS: QUE ESTÁ PASANDO, completo.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 26/4/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/04/coronavirus-que-esta-pasando-completo.html

 

Primera parte, 20-4-2020

Había una vez algo que se llamaba Sacro Imperio Romano Germánico. En ese Sacro Imperio, cuyo culmen podría ser el s. XIII, el príncipe secular recibía su legitimidad del Sumo Pontífice. Como horizonte cultural, todos pensaban que la Religión Católica era verdadera y la herejía era un delito civil, porque si te contagiabas del error, podías enfermarte del alma y perder tu alma. A su vez los musulmanes no podían ingresar libremente al Imperio (y viceversa) porque el príncipe también te protegía de que te contagiaras de los infieles. Y a todos les parecía muy bien, porque está bien y es bueno cuidar la salud. “Salud” viene de salus, salutis, que es tanto la salud del cuerpo como la del alma, esto es, la salvación.

Pasaron algunas cositas y en el s. XVIII cambió el horizonte cultural. En la Revolución Francesa casi todos pensaron que la religión era algo ridículo y entonces había que “liberarse de ella” y entonces surge la “libertad de cultos” si no era la persecución a los cultos religiosos. Kant denuncia la sumisión a-crítica a la religión como la gran inmadurez.

Pero la sumisión a-critica a la religión fue sustituida por la fe ciega ante la ciencia. Una nueva inmadurez. La cultura dio un vuelco de campana de 180, pero siguió en la misma idea: la autoridad política te “protege”. Antes, contra la perdición de tu alma. Ahora, contra la enfermedad del cuerpo.

Surgieron muchas voces críticas ante este positivismo que se convierte en tiranía estatal. La Escuela de Frankfurt, que denuncia la dialéctica de la Ilustración: la Revolución te quiere liberar pero al hacerlo te oprime. A la vez, sin necesidad de recurrir a Hegel o Marx, Hayek denuncia al estado constructivista, planificador, de la Revolución Francesa, de la mano de Burke. Y Feyerabend denuncia la unión entre estado y ciencia, pidiendo una nueva Ilustración, NO la condena de la ciencia, sino que los científicos no pudieran coaccionar a los demás con su visión de mundo y que, así como ahora hay distinción entre Estado e Iglesia y libertad religiosa, así también debe haber distinción entre estado y ciencia y libertad ante la ciencia por más verdadera que pueda ser.

Porque la verdad no se impone por la fuerza. Siempre pregunto a los liberales que son fuertemente anti-religiosos: ¿algo tiene que ser ridículo para que tengamos libertad ente ello? ¿Ustedes proclaman la libertad religiosa porque la religión les parece un absurdo? ¿Y qué sucedería si algún día se hicieran partidarios de tal o cual religión? ¿La impondrían por la fuerza entonces? Porque el fundamento de la libertad religiosa y la libertad ante algo NO es que ese algo sea absurdo, sino al revés: cuanto más verdadero sea algo, menos se puede imponer por la fuerza, porque la verdad no se puede imponer por la fuerza.

Por eso emergen los EEUU. Porque los colonos que huían de las guerras religiosas europeas nada tenían que ver con Robbespierre, sino que amaban sus tradiciones religiosas y por ello se dieron cuenta de que el príncipe secular no podía afirmar nada sobre la verdad o falsedad de lo más sagrado para el hombre. Por eso la Declaración de la Independencia, por eso la Constitución, por eso el Bill of Rights. Por eso fue el único lugar del mundo donde el horizonte cultural fue la conciencia de que tenemos derechos que no pueden ser abolidos por los gobiernos.

Pero en el continente la nueva coacción siguió su curso. Los estados iluministas comienzan a ocuparse de la salud pública y la educación pública. La libertad de enseñanza y la libertad de asociación comienzan a ser sustituidos por el derecho a la educación y el derecho a la salud. Derechos que deben ser custodiados por el estado con su fuerza de coacción. Al principio casi nadie se dio cuenta. Comunidades religiosas, incluso, aceptaron que el estado “cuidara”, “protegiera” su salud y educación, imponiéndoles coactivamente cosas “científicas”. Y la ciencia, claro, parece que no se discute. Pero no, no es cuestión de decir que la ciencia sea falsa. No es este un planteo post-moderno. Implica decir que no se impone por la fuerza. Pero no. Parece que sí. Recién hace algunos años, cuando algunas comunidades religiosas fueron invadidas por el estado en su salud reproductiva y en su educación sexual integral, entonces se dieron cuenta de lo que habían consentido, entonces se dieron cuenta de las libertades individuales, pero fue tarde.

Mientras tanto los estados “protectores”, constructivistas, racionalistas, “seculares”, llegaron a su apogeo. Controlan la economía, roban el fruto de tus ingresos, regulan el libre movimiento de personas y capitales, imponen qué debes aprender y enseñar, cuidan tu salud y por ende hay medicina legal e ilegal, porque “cómo puede ser” que te “cures con cualquiera”, si “la ciencia” es lo absoluto…. Y todo esto corroborado por todas las organizaciones internacionales correspondientes: la OMS, la UNESCO, todos organismos de la ONU, una especie de gobierno mundial que verdaderamente gobiernan y dan órdenes a sus estados miembros.

Toda noción de libertades individuales se perdió hace mucho. Todos éramos, somos, esclavos hace mucho tiempo, sólo que algunos dueños de granjas son menos crueles que otros. Pero la esclavitud, siempre, se justifica en que el dueño protege a sus débiles esclavos de sí mismos.

Continuará.

Segunda parte, 21-4-2020

Así las cosas, en las supuestas democracias liberales de Occidente suceden dos cosas, de manera lenta y gradual, hasta llegar a niveles dignos de las mejores novelas de estados futuristas totalitarios:

  1. Los estados necesitan de “expertos”, o sea especialistas que vienen de las ciencias naturales (sociales a veces también) porque son los “peritos” que tienen que asesorar al que finalmente va a decidir coactivamente cuáles son los contenidos educativos obligatorios y cuáles son los elementos de salud pública obligatoria. O sea, cuáles son los “contenidos mínimos” educativos (que se van haciendo máximos…) para todas las instituciones educativas, ya sean estatales o “privadas”,y cuál será la medicina legal, la obligatoria, la “científica”, que regirá en universidades, hospitales, ya sean públicos o “privados”. El mundo se unifica y se hace uniforme, y la posibilidad de otras formas de vida, otras formas de concebir el mundo, quedan reservadas a la literatura, y muy poco a la vida académica monopolizada también por los paradigmas dominantes (ver Feyerabend, “La ciencia en una sociedad libre”).
  1. Al principio, y hasta hoy, nadie nota el problema, porque el horizonte cultural, como dije, ha cambiado. Todos aceptan “la ciencia” como el piso cultural indiscutible.
  1. El “experto” coincide con el arquetipo de la “barbarie del especialista” descripto por Ortega. No tiene formación en nada excepto en su tecno-ciencia correspondiente. No tiene idea de Historia, de Filosofía, de Filosofía Política, de Filosofía de las Ciencias, de Hermenéutica, de nada que pudiera hacerle ver los límites de la ciencia que maneja ni los límites morales de su acción.El sistema educativo formal-estatal los produce y se replican como los virus, precisamente. Ellos y sus gobernantes asesorados pueden rebozar de buenas intenciones, pero rebozan también de poder y coacción para hacerlo, exactamente como los dueños de las granjas de esclavos. Y como aclara Feyerabend (el único que ha advertido este problema), este “experto” es igual que el inquisidor medieval, que con toda la buena voluntad de evitar que te contagies de la herejía, era el “experto” que finalmente dictaminaba quién iba a la hoguera o no, con la mejor de las intenciones. Hoy es lo mismo, no te mandan a la hoguera pero sí a la cárcel si finalmente incurres en el delito de no cumplir con lo prescripto por la ley. Los occidentales se creían muy libres y pensaban que esto sólo pasaba en la Rusia Soviética, en la China moísta y etc., pero no, lo que difería era el grado y el amplio apoyo de una población que ya había sido hervida lentamente como la famosa rana.
  1. Frente a todo esto, toda noción de libertad individual “ante” esto se hace ilusoria e incluso subversiva. Las libertades de educación y de asociación quedan limitadas a lo que encuadre dentro del estado científico,como antes lo debates teológicos no podían salir de los límites que los inquisidores establecían.
  1. Y todo esto se da como supuesto cultural, no cuestionado por nadie, excepto por Feyerabend y algunos pocos libertarios que se juegan su prestigio académico con sólo decirlo. Los demás liberales clásicos NO estudian a Feyerabend y en general son muy positivistas en su concepción cultural del mundo. Le dan a la ciencia y a sus expertos un poder que jamás osarían otorgar a un ministro de economía.
  1. Por ende, con el coronavirus sucedió “lo que tenía que pasar”. La cuestión NO pasa por un debate biológico ni por si importan los muertos o no. A toda persona de buena voluntad le importa la vida, nadie quiere la muerte de nadie (digo esto porque en la actual dictadura de los expertos, quien piensa diferente es una mala persona).
  1. Y “lo que tenía que pasar” es que en esta dictadura de la ciencia, a nadie se le pasa por la cabeza que haya libertades que no deben NUNCA violarse. Porque esas libertades han dejado de existir en nuestro horizonte cultural. Habitamos ya hace tiempo el mundo “feliz” de 1984 sin habernos dado cuenta. El llamado “mundo libre” antes de 1989 no era TAN libre como suponíamos. Y entonces a una serie de médicos, epidemiólogos y virólogos, a la OMS y etc. (cuyas intenciones sí son dudosas…)  se les ocurre que la cura y la prevención puede ser encerrar a todos en sus casa y….. Avanti. Ninguna restricción moral o política. Claro que en las enfermedades infecto-contagiosas hay que tomar medidas de prevención. Pero a estos “expertos”, estos nuevos inquisidores que te torturan para salvarte el alma de estos tiempos, o sea tu salud física, ni se les pasa por la cabeza que hay límites que no deben cruzar.
  1. Esos límites NO dependen de argumentos biológicos o de utilidad. Ese será otro capítulo. Pero hay que dejar bien claro que nuestra oposición a la cuarentena obligatoria NO pasa porque sea inefectiva. Pasa porque no se debe, porque viola una libertad que, como vimos, comenzó a perderse desde que el Constructivismo de la Revolución Francesa -denunciado por Hayek- comienza a inundar y a ahogar la poca pero importante conciencia de libertades individuales que había existido en su contrapartida, la Revolución Norteamericana.

Pero claro, no es sólo cuestión de gobiernos y sus expertos. Es también el grueso de la población y los medios de comunicación. Es también la alienación colectiva denunciada por Freud y Fromm.

Continuará.

Tercera parte, 22-4-2020

Freud y Fromm no son muy leídos en ambientes liberales. El primero, a pesar de ser elogiado por Mises, sufrió los embates de un Hayek que lo confundió con Wilhelm Reich. El segundo viene de la Escuela de Frankfurt y su interpretación no leninista de Marx no goza de simpatía para los que somos fans del libro El Socialismo de Mises. Pero sea correcta o no la interpretación que Fromm hace de Marx, lo que él, Fromm, dice, es verdad y es una mala noticia para todos: las masas. Sí, la rebelión de las masas. No del Atlas. De las masas.

Mi diferencia con Fromm es que la masificación por él diagnosticada en El miedo a la libertad NO es un fruto necesario del capitalismo. Es un problema de la naturaleza humana, bien analizado por Freud en Psicología de las masas y análisis del yo. Es triste pero la mayor parte de las personas no soporta la soledad de ser individuo (Fromm). Es triste pero la mayor parte de las personas se adhieren inconscientemente a un nuevo padre, dada su fijación y regresión neuróticas al conflicto no resuelto con la figura paterna originaria (Freud). Es triste pero la mayor parte de las personas no tienen una existencia auténtica donde asuman con valentía que han sido arrojados al mundo (Heidegger). Es triste pero la mayor parte de las personas anestesian ese sin-sentido, esa alienación, tomando prestado el sentido de su vida de otro (Frankl). Todo ello forma un conjunto psicológico no muy alentador. Una masa de personas cuya racionalidad instrumental (la mera técnica) puede ser infinita pero su autoconciencia de sí mismos, casi nula. Una masa de gente dispuesta como un rebaño a ir al matadero. No es la madurez que soñaba Kant. No es precisamente el arquetipo de ciudadano para el liberalismo clásico. Bad news, gente. Bad news.

Cuando esas masas son alienadas por un Hitler, un Mussolini, un Perón, se entiende un poco más. Comienzan muy amados por “su” pueblo pero luego sus resultados desastrosos hacen visible al mal (excepto en Argentina). Ello hace suponer que en las democracias occidentales no habrá ese tipo de masificación.

Error. Sí la hay, pero es más invisible. Es el mismo proceso: el sin sentido de la existencia lleva a no pensar, a no criticar, a consumir masivamente los entretenimientos de la cultura del espectáculo, como una pastillita invisible de la felicidad. Los liberales en general odian este tema porque habitualmente es una crítica al capitalismo que lleva contradictoriamente a suponer que las intervenciones estatales harán más maduras a las personas. Y en eso tienen razón en general los liberales: absurda solución. Pero el problema no puede negarse y, después del pecado original, no tiene solución. Allí está y toda la tradición anglosajona lo tuvo en cuenta cuando supuso bien que los que votan y son elegidos pueden ser perfectos psicópatas que sólo buscan al poder como alienación. Por eso la cuestión es el límite al poder. Eso Hayek y Ortega lo supieron siempre. Límite al poder que siempre está en el límite, precisamente, de lo humanamente posible.

Los medios masivos de comunicación no producen la alienación. La canalizan. Pueden ser medios para la libertad de expresión, para la defensa del más débil, para la denuncia profética, pueden llegar a ser ese espacio de diálogo democrático soñado por Habermas. Y a veces lo son. Pero pueden ser al mismo tiempo la repetición incesante de una sola voz, el camino de la difusión masiva de la degradación más abyecta, y no porque un Hitler los controle, sino porque así es la naturaleza humana, alienada, que circula por ellos. La izquierda siempre ha aprovechado esta debilidad de la libertad para intentar voltearla, y lo ha logrado bastante cuando se dio cuenta de que una hermosa película puede ser más penetrante que un Stalin enojado.

Ese positivismo que denuncié en las dos entradas anteriores ha hecho creer a muchos que no es así. Que los medios pueden ser objetivos, transmisores de hechos. La versión post moderna es todo lo contrario, pero realimenta a la anterior. O los medios son meros constructores de relatos o son transmisores de hechos. O una cosa o la otra.

Pero la suposición de que la verdad debe depositarse en el banco de los hechos ha producido la muerte de la verdad, porque ese banco está quebrado hace mucho. La verdad no es una cosa que se deposita en otra cosa llamado cerebro. La verdad radica en una filosofía que defienda al ser humano y su dignidad.

Nos manejamos todo el día con mensajes, y está bien, porque humanos somos. Esto que usted está leyendo, es un mensaje. Está en usted juzgar si es verdadero, dudoso, falso o irrelevante.

Yo le puedo dar muchos mensajes verdaderos. Puedo decirle que el tablero de mi computadora es de color negro. Puedo decirle que ayer me desayuné con un café con azúcar y sin lecha. Y usted dirá, ¿a mí qué me importa?

Exactamente. Puedo decirle muchas cosas verdaderas PERO irrelevantes. Por lo tanto no hay meros hechos. Suceden cosas y algunas son juzgadas como relevantes y bien relatadas, y otras pueden ser irrelevantes. Trump es el presidente de los EEUU. ¿Verdadero? Sí. ¿Relevante? Sí. Gabriel se desayunó con café sin leche. ¿Verdadero? Sí. ¿Relevante? No, excepto para mi nutricionista.

¿Y quién determina el criterio de relevancia?

De vuelta: ¿quién determina qué es lo relevante?

Obviamente, mucha gente. Está la gente que mira conciertos de Mozart, otros que miran futbol, otros que miran las dos cosas y otros que miran Bailando con los Marcianos. Pero en todo eso aparecen las masas alienadas, los noticieros repetitivos, los afines al gobierno, la espiral de silencio (https://es.wikipedia.org/wiki/Espiral_del_silencio), y todo ello puede convertirse en un altoparlante asfixiante excepto para aquellos que, si se silencia, se quedan sin la droga que consumen.

No soy apocalíptico. Es así y es el precio que una sociedad libre tiene que pagar por su libertad. Pero es un alto precio y la sociedad libre está siempre al borde del default.

Los llamados “hechos”, por ende, se seleccionan, aunque inconscientemente (Freud, Fromm, etc.). Usted no puede “ver todo”, “escuchar todo”. Escucha algo que para usted es importante. Cuando usted enciende el televisor, usted se enfoca en lo que para usted es importante, y hay verdades, para usted, más importantes que otras.

O sea:

Fíjese que no hablo de mentiras, hablo de selección de lo relevante. Que además es un mensaje escrito y diseñado por la empresa, por el estado o por mí, pero es escrito y diseñado, como este blog que usted está leyendo en este momento. Yo podría haber puesto una foto de XX para que a usted le llamara la atención. Pero decido no hacerlo y usted decidió leerlo.

Todo esto para explicar algo muy delicado: nadie niega que el virus sea importante, contagioso, y un largo etc. sobre el cual los médicos están debatiendo (tema para después). El asunto es que la OMS alertó y todo el mundo (literalmente, todo el mundo) se enfocó en eso. ¿Y está mal? No. Ok con haberle dado importancia. Pero el pánico que la muerte despierta, en una sociedad de masas, es incontrolable, y río revuelto para los gobiernos. Usted tiene miedo. Prende su sacrosanto televisor y escucha “100 muertos por coronavirus en…”, y se asusta. Y nadie niega que hubo 100 muertos. Pero hay otras voces que están diciendo: hubo otros 100 muertos por otras cosas. Hay otras voces que están diciendo: hay que analizar bien si murieron con o por el virus. Hay que analizar las enfermedades preexistentes. Hay que analizar el tema de los anticuerpos. No hay que dejar de lado otras enfermedades tal vez más letales. Pero no. Esas voces no se escuchan. Son silenciadas. Son malinterpretadas. Son voces de malas personas a las que no le importa la muerte. Y usted sigue escuchando a su televisor. Y se asusta. Y acepta todo. Y hace todo lo que le dicen. Usted está dominado por el miedo. No, la tele no miente. La tele enfoca. Pero usted no se da cuenta.

No se da cuenta y creerá que yo le quiero minimizar el problema.

Continuará….

Cuarta parte, 23-4-2020

Hasta ahora en ningún momento he dicho que la ciencia mienta. No hemos hablado de mentiras, falsedades o teorías conspirativas. No hemos dicho que el virus no sea importante ni que el nro. de muertos sea falso. Porque, como hemos visto, el problema de la unión indebida entre Iglesia y estado y la unión entre estado y ciencia es, en ambos casos, no que la religión o la ciencia sean falsas, sino que la verdad no se puede imponer por la fuerza.

SIN EMBARGO, esto no niega que haya que tener más conciencia de la falibilidad de la ciencia. Porque si algo que sea definitivamente verdadero NO se puede imponer por la fuerza, MENOS AÚN algo que sea dudoso o falible.

¡Pero la ciencia son los hechos!, me dirás. ¡La ciencia es exacta, lo que afirma está demostrado!!!!

Yo no voy a negar la importancia ni el avance de la ciencia. Yo no soy un post-moderno. Simplemente, el avance de la ciencia tiene que ver con una conciencia mayor de sus límites.

Claro que ha habido avances importantes, claro que la biología y la medicina han avanzado notablemente y han elevado el nivel de higiene y salubridad.

Pero aún así, la ciencia es auto-corregible, tiene avances, es falible, y precisamente por ello puede avanzar.

Piensa en la Física, la supuesta ciencia más infalible de todas. Hacia fines del s. XIX se suponía que la Física abarcaba todo el universo. Que no tenía errores, que Newton había explicado todo. Pero no. El mapa no es el territorio. Newton nunca imaginó que sus leyes supuestamente absolutas no regían para el interior del átomo. Ni tampoco pudo imaginar que lo que para él es una línea recta, en Einstein es una curva.

¿Entonces?

Y que entonces, no lo sabemos todo. Siempre habrá algún error en la ciencia. A efectos prácticos nos seguimos manejando con Newton en el macro-cosmos. Pero para la Física Cuántica y para la Teoría de la Relatividad, Newton no sirve. ¿Y entonces? Pues nadie lo sabe. Muchos físicos actuales se están matando tratando de unificar las tres cosas pero aún no lo han logrado. Y cuando lo logren tendrán un momento de estrellato, como Newton, pero igual, habrá cosas que ellos no podrán imaginar, porque el potencial infinito del universo físico es siempre superior a cualquier teoría que una mente humana pueda imaginar, por más “demostrada” que esté momentáneamente.

Y esto sucede con todas las ciencias naturales.

Mucho más con las ciencias prácticas, como la medicina. ¿Acaso nunca has pedido una segunda opinión? ¿Acaso los médicos nunca se equivocan? ¿Acaso grandes eminencias no difieren en diagnósticos y tratamiento? Pero NO porque sean unos tontos, sino porque lo que des-conocen es siempre infinitamente mayor que lo que conocen. No lo quieren admitir, pero sus “absolutamente seguros” tratamientos médicos y protocolos de HOY serán muy atrasados mañana………

¿Y tú vas a poner toda tu vida, libertad y propiedad en manos de ellos? ¿Acaso somos esclavos de los médicos? ¿No puedes pensar, decidir, criticar? Como una vez le dije a un médico-investigador que me decía que la operación era absolutamente segura: el que se va a operar no es usted. Deje decidir al que va a ser sometido al tratamiento….

¿Que como paciente te puedes equivocar? Sí claro, en eso consiste no ser esclavo. Si quieres vivir sin el riesgo de equivocarte, sé un esclavo. Ye te podrás morir igual, porque el dueño de la granja puede equivocarse también.

Lo cual nos lleva al tema del conocimiento disperso.

Errar es humano, porque los seres humanos no lo sabemos todo. (Y el creyente, que cree en algo revelado por Dios, NO debe imponer su fe por la fuerza). Pero entonces te imaginas que “los que saben más” deben dirigir a quienes sepan menos. Y entonces concluyes que la planificación central es mejor. Que haya autoridades sabias que gobiernen al resto de ignorantes. Que las decisiones sean centralizadas. Que la ONU mande a la OMS, que la OMS mande a los presidentes y que los presidentes ordenen a gobernadores, a municipios y a todos. Que el Papa ordene a los obispos, que los obispos a los sacerdotes y éstos a ti. Que el rector ordene a los decanos, los decanos a los profesores y éstos a los alumnos. De modo tal que la ONU, el Papa y el Rector hagan todo los demás obedezcan pasivamente.

Pero no. Hace tiempo que eso no funciona, hace tiempo que se sabe que respetar las autonomías de las demás sub-organizaciones es más eficiente. Precisamente, por el tema del conocimiento.

Seguro conoces Wikipedia. En Wikipedia no hay una dirección central. Y precisamente por ello funciona. No “a pesar” de ello, sino por ello. Porque el conocimiento disperso está diseminado en millones de usuarios, y la corrección mutua es una manera de combinar y coordinar ese conocimiento. Entra en este momento a Wikipedia y escribe una entrada en la cual digas que Santo Tomás fue un famoso ateo del s. XIX. Piensa en el tiempo en que vendrán las correcciones. Segundos tal vez. Pero si fuera una enciclopedia con dirección centralizada, hasta que el director  se entere y de la orden a los subordinados pasivos, cumpliendo además todos los pasos y reglamentos correspondientes, pueden pasar siglos.

Lo mismo el mercado. En Nueva York se encontraban computadoras precisamente porque no había una dirección central del gobierno sobre computadoras. Simplemente había oferta, demanda y precio. Y por ello el mercado de las compus estaba organizado. Estoy hablando en pasado porque posiblemente el alcalde de Nueva York, con la excusa del coronavirus, se puso a controlar el mercado de computadoras.

Por eso la centralización de las decisiones, ante esta crisis, es un error. Los gobiernos no saben todo lo que ignoran. El intendente conoce mejor su zona que el gobernador, y el gobernador mejor que el presidente. Pueden decidir cosas diferentes con mayor conocimiento del caso. Centralizar todo en una sola persona y sus asesores es una fatal arrogancia (Hayek), y nunca mejor dicho fatal.

Pero luego está el mercado. ¿Faltan mascarillas? ¿Falta alcohol? ¿Hace falta eso o aquello? Deja que los precios funcionen, que señalen lo que falta y generen mayor oferta e inversiones en esos casos. ¿Qué el sistema es imperfecto? Claro, de eso se trata, de que el conocimiento disperso e imperfecto tenga una mayor coordinación, que nunca será perfecta.

Y sin embargo, ante esta crisis, precisamente, los gobiernos están intentando controlar todo. Hospitales, empresas de insumos médicos, farmacias, todo, porque en su fatal arrogancia ignoran que ignoran y que necesitan una Wikipedia que se llama mercado.

Pero, a su vez, intentan imponer una sola visión médica sobre todas las demás. ¿Hay otras? Claro que sí, fíjate: https://gzanotti.blogspot.com/2020/04/coronavirus-voces-alterntivas-la.html ¿Y entonces? Pues habrá medidas distintas, opciones diferentes, y por sus frutos los conoceréis. Los resultados más eficientes saldrán a la vista.

¿Te he minimizado el problema del coronavirus?

¿Sí?

¿Seguro?

Continuará.

Quinta Parte, 24-4-2020

En las entradas anteriores hemos visto que ningún religioso, filósofo o científico tiene derecho a imponer sus ideas por la fuerza, por más verdaderas parezcan o sean. Y hemos visto también que mucho menos cuando esas ideas están basadas en la ciencia que es esencialmente falible y por eso corregible y evolutiva.

En una democracia republicana, el poder ejecutivo y etc. son empleados del ciudadano. Este los ha elegido y es su obligación pedirles cuentas, discutirles, preguntarles y cuestionarlos, sean quienes fueren, Premios Nobel o Juan Pérez.

Las personas no ejercen ese derecho porque se masifican (lo hemos visto también) pero es nuestro deber hacerlo.

Por lo tanto, coherentemente con la entrada anterior, vamos a plantear una serie de preguntas a un arquetipo imaginario, o sea al virólogo, epidemiólogo, infectólogo o médico que está proponiendo como tratamiento la cuarentena obligatoria. Yo, como paciente, tengo derecho a pedir una segunda opinión y a hacerle preguntas.

Me puedo equivocar, pero él también, y aunque su medicina sea revelada por Dios (que nunca es el caso) tiene la obligación moral de recurrir al diálogo y no a la fuerza.

Van mis preguntas.

  1. ¿Cómo se le pasó por la cabeza? ¿Usted cree que, aunque su tratamiento sea efectivo, usted tiene derecho a violar las libertades individuales básicas y aceptar ser el experto al servicio de un poder ilimitado? ¿No se le pasa por la cabeza que usted está cumpliendo el mismo rol que un inquisidor medieval?

Por las primeras dos entradas, no, no se le pasa por la cabeza, obviamente.

  1. ¿Pensó usted en la cuestión económica? ¿No, porque primero está la vida? Disculpe doctor, pero creo que usted de economía mucho no entiende.  Porque la economía está al servicio de que, precisamente, la gente no se muera de hambre, frío, inanición, falta de higiene, etc. Me parece que usted ignora lo intrincado y complejo que es el proceso de división del trabajo y de conocimiento que está detrás del desarrollo económico que impide, precisamente, que la gente se muera. Usted desconoce lo delicado de la cadena de producción y distribución de todos los bienes y servicios, que usted cree que puede cortar de golpe. Usted parece creer que su tratamiento es un valor superior a la desocupación, quiebre de grandes y pequeñas empresas, etc. Usted parece creer que “no estar infectado” es un valor superior a morirse de hambre y, permítame decirle, usted no puede decidir eso por la fuerza.
  1. A usted parece no importarle las consecuencias psiquiátricas que tiene la medida que toma, parece que minimiza la baja de defensas por la angustia y depresión, parece negar –como usted dice que yo niego el número de muertos- la importancia de los suicidios que ya están ocurriendo. No, es que es “menos” importante. ¿Ah sí? ¿Quién lo dice? En una sociedad de la “diversidad”, del “respeto al pluralismo”, de la “libertad de elegir” lo  importante lo decide usted y el presidente que asesora?
  1. Pasemos ahora al tema del contagio. Me va a decir que nadie tiene derecho a contagiar a otro. Pero eso tiene que ver, doctor, con el tema de los bienes públicos, que usted no ha estudiado nunca. Claro que las calles son bienes públicos (estatales o privados) donde compartimos el aire y otras cosas. Claro, el aire por ahora no puede ser privado como el pañuelo que llevamos en el bolsillo. Pero creo que usted sabe hace mucho tiempo que las sociedades toleran el inevitable contagio de ciertas enfermedades como gripe, neumonía, bronquitis, angina, etc., excepto que cubramos a todos los seres humanos de un traje espacial obligatorio.  Usted me va a decir: esto es más grave. Espere. En principio no se lo niego. Volvamos al contagio. ¿AHORA todos lo han descubierto? ¿Ahora todos se dan cuenta de la cantidad de cosas de las que se pueden enfermar, de las que se enferman, de las que enferman a otros o pueden enfermar a todos? ¿Ahora todos se dan cuenta de en cuántos cumpleaños, navidades y fiestas hemos disparado al infinito miles de gotitas de Flugge llenas de virus y bacterias? ¿Ahora se dan cuenta de con cuántos abuelitos han cometido con ello el asesinato perfecto? ¿Ahora se dan cuenta, todos (usted también, porque hasta Febrero de este año no lo veía tan preocupado) de la importancia de lavarse las manos, usar alcohol, barbijo y no abrazar al otro si estamos algo enfermos, sacarse los zapatos, etc., cosa que los japoneses hacen hace mucho? ¿Ahora se dan cuenta todos de lo que se pueden contagiar con solo VIVIR? Sí, ahora, porque antes, en general, funcionaba el sistema inmunológico (NO en los inmunodeprimidos, que son millones) pero aún así año tras año hay MILLONES de muertes por gripes y neumonías y la vida humana no se suspendía. Me va a decir: esto es más grave. De vuelta lo mismo: aunque usted tenga razón, hay otros criterios diagnósticos y tratamientos. Segundas opiniones, que deben ser escuchadas y consideradas.
  1. Me parece que usted no está explicando bien, doctor, la diferencia entre infectado, enfermo y muerto. Infectados con virus y bacterias patógenas, hay miles de millones, que NO se enferman porque el sistema inmunológico funciona (por eso fue tan terrible la situación en los 80 con los infectados de SIDA). Usted sabe, y por ende es cuestión de que todos tomen conciencia, de que en este mismo momento millones y millones de personas tienen dentro virus de gripes, bacterias de anginas, neumonitis y neumonías, y NO se enferman porque su sistema inmunológico mantiene a raya a tan antipáticos intrusos. Usted sabe que hay millones de personas que tuvieron varicela de niños y NO desarrollan el Herpes Zóster porque el sistema inmunológico mantiene latente al virus. Usted sabe que millones de personas respiran el Bacilo de Koch todos los días y no les pasa nada por el mismo motivo.

Por lo tanto infectado es una cosa, enfermo es otra, y mortalidad es otra, porque de los muchos que se enferman de gripe y neumonía no todos mueren, aunque sabe que anualmente son millones los que se mueren por eso, sobre todo porque tienen otras enfermedades, son mayores o son inmunodeprimidos, fumadores o diabéticos o etc.

Ahora bien. Como dice el estatista (yo de economía no entiendo nada…) yo de números no sé nada pero la buena noticia es que si el virus es tan contagioso como usted dice, millones y millones y miles de millones lo podemos tener en este momento. Yo, usted, y el lector. Y no pasa nada, porque el sistema inmunológico nos protege. Ahora le pido que relacione el número de infectados con el número de enfermos y verá que la probabilidad de enfermedad es baja, y compare el número de muertos con el número potencialmente infinito de infectados y verá que la mortandad es baja. Por lo demás, “estar enfermo o no” no es dicotómico. Puede ser muy leve, y también puede agravarse, sí. Usted me va a decir: pero esto es peor. De vuelta, lo dice porque el nro. de muertos es “muy alto”. ¿Muy alto en relación a qué? ¿Al número de infectados? No, como ve, es muy bajo….

  1. Lo que sí le admito es que el virus es nuevo y por ende el sistema inmunológico se tiene que acostumbrar. Eso sí ha provocado más muertes. Pero entonces, ¿por qué no deja que el sistema inmunológico de los pacientes produzca los anticuerpos contra el virus? Me va a decir: cuidado con los mayores y los inmunodeprimidos. Sí, ¿pero ese cuidado lo tenemos que tener TODOS los años no? Es bueno que lo hayamos descubierto. Nos cuidaremos más de estornudar como bestias delante del abuelo.
  1. Cuando usted dice “número de pacientes muertos”, ¿no hay que distinguir, como siempre, tipos de pacientes? Los que son fumadores, diabéticos, oncológicos, inmunodeprimidos, y un largo etc. que usted conoce. Pero eso sucede todos los años y nadie se entera…. ¿Por qué enterarse este año y otros no? No, no me diga que destacar el nro. de muertos por otras enfermedades es minimizar el coronavirus. Al revés, es darnos cuenta de la importancia de todas las enfermedades, es advertir que tenemos que ser más cuidadosos, y no por ello recurrir a un régimen soviético. Por lo demás, hay un tipo de pacientes, proclives a enfermarse, que a usted parece no importarle: los desocupados, angustiados, deprimidos, hambrientos, los NO vivirán más en una casa digna. Y parece que no le importa porque usted y su presidente los han aumentado.
  1. Por lo demás, los primeros muertos por coronavirus, y los actuales, ¿estuvieron bien diagnosticados y tratados? Muchos colegas suyos piensan que no, pero ustedes los médicos, como casi siempre, siempre piensan que el OTRO médico está equivocado. Muchos colegas suyos, sigo, afirman que en Italia los médicos no estaban preparados para la terapia intensiva de este tipo de enfermedades. Creo que usted tendría que al menos considerarlo, ¿no? Otros están diciendo que en Lombardía existía el mayor número de pacientes oncológicos por el amianto. Pero usted ni lo considera. Dice “muertos por coronavirus” y listo.
  1. Otros colegas suyos dicen, de acuerdo a lo anterior, que hay que distinguir entre muerto CON coronavirus y POR coronavirus. ¿No le importa la distinción? ¿No? ¿Por qué?
  1. Y el diagnóstico, ¿es correcto? Algunos colegas suyos sostienen que la complicación no es la neumonía, sino una inflamación alveolar que no se trata con respiradores sino con antibióticos y antiinflamatorios. ¿No le importa? Porque si fuera así, entonces ustedesnos están matando….
  1. Otra cosa importante. Usted estuvo de acuerdo con la suspensión lisa y llana de toda la atención médica excepto guardias. De vuelta, porque “al lado de esto NO eran importantes”. O por el contagio. Señor, deje esa opción a los pacientes, a los sanatorios y a otros colegas. ¿Hizo usted el número de personas que se van a morir o enfermar porque hace ya meses que hay enfermedades NO diagnosticadas a tiempo y tratamientos NO comenzados o interrumpidos? ¿No pensó en ello? ¿Qué NO es importante? ¿Usted? ¿Y usted quién se cree que es? ¿Dios? Por lo demás, el contagio. Señor mío, si me tengo que hacer una biopsia que decide si el quiste es maligno o benigno, le acepto que me cubra con un látex gigante, pero que la biopsia se haya igual. Si nadie me la quiere hacer es otro problema, pero usted respete la libertad de opciones.
  1. Otra pregunta (perdone doctor, pero soy paciente y tengo derecho a hacer preguntas aunque sé que habitualmente le molesta). ¿Qué va a suceder con los que se van a enfermar de dolencias habituales como anginas, otras gripes, catarros, etc.? ¿Van a estar aterrados de ser enviados a la isla de los leprosos? ¿Van a reprimir sus estornudos incluso en su casa, porque ahora TODO es coronavirus? ¿No los van a atender? ¿Ya se enteró del número de muertos por NO haber sido atendidos? Ah, “eso no es importante…”.
  1. ¿Y la crisis hospitalaria? Nadie la niega, pero usted no considera que hay sistemas de salud pública que en todo el mundo YA están en crisis hace mucho por la ineficiencia de la estatización del sistema de salud. Ah, cerdo capitalista, me dirá… Pero con eso no me responde. ¿No hay una corrida hospitalaria por el pánico que usted, entre otros, ha producido? La corrida hospitalaria, ¿quién la produce? ¿El pánico o el virus?
  1. En fin, doctor, me puedo haber equivocado, me puedo haber olvidado de muchas cosas. Pero usted también. No, yo no, me va a decir. Claro, usted no se equivoca. Mire doctor, su fatal arrogancia no me preocuparía tanto si no fuera que usted cree que su supuesto saber lo habilita a ser el nuevo dueño de la nueva granja de esclavos en la que usted, la OMS y casi todos los gobiernos del mundo han producido.

Que Dios lo perdone.

Dr. Zanotti (como Ross :-)) )

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

LA DICTADURA DE LA RAZÓN INSTRUMENTAL POSITIVISTA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 4/3/19 en:  http://gzanotti.blogspot.com/2019/03/la-dictadura-de-la-razon-instrumental.html

 

(Ultimo punto del cap. 5 de “La hermenéutica como el humano conocimiento”, https://www.amazon.es/hermen%C3%A9utica-como-humano-conocimiento/dp/1733548300)

Como podemos ver, el positivismo, el hijo dilecto del Iluminismo, ha penetrado toda nuestra cultura, y el post-modernismo, con su desprecio a su razón, no hace más que retroalimentarlo. Ciencia, ciencias sociales, comunicación social, educación, organización curricular: todo, sencillamente todo, inundado por la razón instrumental. La racionalización del mundo de la vida, denunciada por Habermas, se ha cumplido perfectamente.

Pero el problema más grave consiste en su traslado a la estructura política. Comenzó cuando los estados-nación iluministas comenzaron a distinguir entre la medicina legal e ilegal, en sistema educativo “oficial” y el que no. Ahora bien, en una sociedad libre, cuando un paradigma dominante entra en crisis, podemos optar libremente por el alternativo, aunque no sea sencillo. Pero en una sociedad donde el paradigma dominante está unido al poder del estado, estamos encerrados. El estado iluminista convierte en delito al paradigma alternativo. Y hoy el paradigma dominante, a pesar de todo el parloteo postmoderno, es el positivismo. Porque el postmodernismo vive y se enseña en el sistema educativo formal estatal, el sancionado en el pacto de Bolonia. Quedan algunos espacios de libertad pero claro, hay que “acreditar”, hay que “ranquear” (qué horror) a las universidades y comienza entonces la lógica de una espiral asfixiante. Se habla mucho de diversidad pero se la entiende al modo de la dialéctica hegeliana, como “colectivos explotados” a los cuales estos estados deben compensar.  No se concibe la libertad del individuo. Por eso no se entiende qué es la libertad de enseñanza, como única salida para crear propuestas de crecimiento personal bajo paradigmas alternativos a las formas positivistas de pensar. Casi todos pasan por la primaria, la secundaria y la formación de grado positivista, con el modelo educativo memorístico y repetitivo, con notas como premios y castigos, y luego, coherentemente, todos se asombran de todo lo escrito en este libro. Circulan nuevas propuestas pedagógicas pero luego se termina tratando de adoptarlas a la estructura del “aula” de fines del s. XIX. No hay salida. Es la peor de las dictaduras: la de las masas alienadas y felices, incapaces totalmente de conocimiento, esto es, de creatividad y pensamiento crítico.

No tenemos más que terminar este libro como Adorno y Horkheimer terminaron el suyo del 44: “….Si el discurso de hoy debe dirigirse a alguien, no es a las denominadas masas ni al individuo, que es impotente, sino más bien a un testigo imaginario, a quien se lo dejamos en herencia para que no perezca enteramente con nosotros[1]

[1] La dialéctica de la Ilustración, op.cit.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

HERMENÉUTICA Y LA UNIÓN ENTRE EL ESTADO Y LA CIENCIA.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/2/19 en: https://gzanotti.blogspot.com/2019/02/hermeneutica-y-la-union-entre-el-estado.html

 

Punto 6 del cap. 5 de “La hermenéutica como el humano conocimiento” de próxima aparición.

Este es uno de los frutos más importantes del positivismo y uno de los menos cuestionados. Es el triunfo de Comte.

Feyerabend es el único autor que lo ha denunciado como corresponde. La Ilustracion implicó la separación entre Iglesia y estado. Pero unió, sin embargo, el estado a la ciencia. Los estados weberianamente organizados, con racionalidad instrumental, dividieron la educación y la salud entre legal e ilegal. La educación y la salud fueron organizadas desde entonces “científicamente” y convertidas en públicas y obligatorias, y las instituciones privadas de salud y educación tuvieron que estar adscriptas a la legislación estatal. Es necesaria, según Feyerabend, una nueva Ilustración que separe al estado de la ciencia, de tal modo que las personas tomen sus propias decisiones en esas materias y corran sus respectivos riesgos, como ahora lo hacen con la religión[1].

El “grito” de Feyerabend no se escuchó porque, en nuestra opinión (nuestra hipótesis) la separación entre Iglesia y estado del estado-nacion iluminista (emergente de la Revolución Francesa) fue, como lo dice el término separación, una disociación hostil entre lo religioso y lo estatal. Esto es, lo religioso fue “separado” de lo estatal precisamente porque, para la Ilutsración, lo religioso no importa y-o es perjudicial. O sea, se mantuvo esta ecuación casi constante en casi todas las culturas: importante = coactivo. En la Edad Media lo religioso era importante, tan importante que la unidad religiosa formaba parte de la unidad civil. Ahora lo importante es lo científico y por eso forma parte de lo obligatorio, que debe ser custodiado por los estados-nacion iluministas. Por eso, cuando Feyerabend habla de la separación entre estado y ciencia, la reacción es por qué separar a lo importante del estado…………… Y si se da el ejemplo de lo religioso, la respuesta es que lo religioso ya no es importante, es subjetivo, personal, y por ende haz con ello lo que quieras.

Para responder a ello, Feyerabend tuvo que ir más a fondo. Reconoció que a veces había mezclado dos explicaciones. Una cosa es decir que la ciencia es relativa, “y por ende haz lo que quieras”; una cosa es decir que tanto lo científico como lo religioso son relativos, “y por ende haz lo que quieras”, y otra cosa es decir que lo real es tan profundo que implica enfoques diversos, entre ellos el científico[2], y que todos ellos compiten libremente en una sociedad libre en cuanto a sus reclamos de verdad. Ello implica, como hemos visto, una filosofía donde tanto lo real como el conocimiento humano son análogos.

Pero entonces hay que ir más a fondo. La cuestión no es una libertad de cultos donde lo religioso es libre porque NO importa, sino una libertad religiosa que consiste en que el ser humano debe estar libre de coacción sobre su conciencia en materia religiosa. Lo cual implica una premisa anterior: la verdad no se impone por la fuerza. Por ende, hay que superar la ecuación “importante = coactivo”, para pasar a la razón dialógica, donde “importante = diálogo”. Con lo cual coincidimos con Habermas: la coacción de la razón instrumental del Iluminismo tiene su salida en la razón dialógica. Lo que Habermas no pudo reconocer, y menos aún sus maestros, es que esa razón dialógica ya se había dado en los EEUU. Los fundadores de los EEUU escribieron la primera enmienda NO porque lo religioso NO fuera importante, sino al contrario, porque era un elemento esencial e importantísimo de su tejido cultural. Por eso el EEUU originario fue una sociedad donde la religión era pública pero no estatal, fórmula inconcebible en la Europa de entonces y menos aún en todo el mundo hoy.

Hasta que no se entiende ese significado de la libertad, esto es, la razón dialógica, donde la verdad importa “y por ende” NO se impone por la fuerza, NO se entenderá el significado de la libertad religiosa y por ende de ninguna libertad. Y por ende tampoco se entenderá el sentido de la “separación entre estado y ciencia” que propone Feyerabend, porque es una razón dialógica donde la persona tiene libertad de conciencia tanto para la filosofía, arte, ciencia y religión. Y la razón dialógica es precisamente la superación de la dialéctica entre razón instrumental y post-modernismo. A lo cual estamos aún muy lejos de llegar culturalmente. O tal vez sea un ideal regulativo que al menos así quede, como un imperativo moral desde el cual juzgar nuestros avances y retrocesos como humanos.

[1] Feyerabend, P.: Adiós a la razón, op.cit.

[2] Feyerabend, Diálogos sobre el conocimiento, op.cit.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

 

 

 

De la imposibilidad del cálculo económico a la imposibilidad de la educación formal positivista

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/02/05 en: https://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/22/de-la-imposibilidad-del-calculo-economico-a-la-imposibilidad-de-la-educacion-formal-positivista/?fbclid=IwAR1Qj2k3vDPJgTM4d1y_yVsuEYAyW7OJL59Qz8zTCyIpL0CHIoP8BNf69Zw

 

Muchos recuerdan con énfasis el famoso artículo de Mises, luego devenido en uno de sus más importantes libros (“El Socialismo”, de 1922), donde el gran economista austriaco demostraba la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. La argumentación de Mises se concentraba en que, al carecer de precios libres, por carecer de propiedad privada, el socialismo no podía realizar el cálculo de costos y precios indispensable para la economización de recursos. La conclusión general de Mises, desafiante, era esta esencial paradoja: el socialismo pretende planificar y, al hacerlo, desordena. La paradoja de la planificación es que no planifica. El mensaje de Mises, dicho 83 años atrás, aún no se ha entendido, pues ese extraño fenómeno llamado capitalismo global no es más que el intervencionismo parcial, que es un socialismo parcial que distorsiona permanentemente los precios de mercado.

Hace más de 83 años, sin embargo, que en otro ámbito, el educativo, pretendemos planificar, con análogos resultados. No me refiero a la educación estatal. Me refiero al sistema de educación planificada con sistema de notas, siendo estas últimas los incentivos básicos del sistema y el eje central del sub-sistema de premios y castigos. Este sistema no es intrínseco a la escolaridad como tal, pero es la costumbre imperante en la educación formal occidental, especialmente después que el positivismo pedagógico tiene su auge a fines del s. XIX. A veces se ha intentado salir de ese sistema; a veces sus riendas son más flojas o no, a veces la humanidad de maestros y profesores le hace de contrapeso pero………. El sistema permanece implacable, ya sea en el sector privado o en el estatal, en todo lugar del mundo donde se pretenda tener un sistema escolar “evolucionado”.

Por supuesto, niños, adolescentes y adultos siguen sin aprender nada pero…. No creo que se vea cuál es el problema. Se levantan voces de conservadorismo pedagógico, llamando al rigor, a la disciplina, a la exigencia, como solución, sin ver, tal vez, que esas voces son análogas a la del planificador socialista que quiere planificar aún más cuando saltan por doquier los desastres de la planificación.

La analogía no es tan difícil. Las notas son análogas a los precios fijados por el planificador socialista o intervencionista. El ser humano, que responde a estímulos e incentivos normales, memoriza lo necesario para obtener el 9 o el 10 necesario, y los que creen en el sistema dicen “aprendió” y colocan el 10, mandan hacer el cuadrito de honor, conceden la beca, y el sistema se retroalimenta. Por supuesto, el aprendizaje implica la memoria, pero no al revés, pero no importa, el sistema está mal estructurado desde la base. De igual modo que el precio fijado por el estado da señales que dispersan aún más el conocimiento limitado (Hayek) las notas dan una ilusión de aprendizaje. Y no hay propiedad porque, si la hubiera, el alumno podría decir “no” a una “propuesta” educativa. Pero no, es un esclavo. Claro que a veces son niños, pero se los educa como esclavos porque se los educa para seguir siendo niños. De vez en cuando algunos alumnos se mueren de stress por la famosa nota o los profesores se angustian por la falta de interés del alumnado, pero no importa, así son las cosas y hay que seguir. De vez en cuando algún alumno quiere salirse del sistema pero el eficaz modo de castigos le pondrá coto o impedirá su creatividad o su genio. De vez en cuando algún profesor querrá salirse del sistema planificado pero algún superior, y no necesariamente el estado, le llamará la atención. El sistema, obviamente, es intrínsecamente corruptor. Todo tipo de engaños y simulaciones sin ideadas para obtener la sacrosanta nota, y profesores y autoridades deben convertirse en policías. Eso los corrompe a ellos pero, fundamentalmente, a todos los seres humanos que desde los 6 hasta los 17 han sido “educados” en cómo burlar un sistema autoritario…. Que ellos perciben como “autoridad”. A esas personas, a las 18, se les dice que deben ser buenos, que no deben ser corruptos, que no deben engañar, que deben hacer una buena opción con su carrera, que deben ser buenos padres….

Hay grupos de personas que no son afectadas por el sistema. Están los que quieren aprender, libremente, y lo hacen y entonces obtienen el 9 o el 10 pero no porque sea eso lo que les interese. Están los genios que estudian lo que quieren y se aburren y sin problema repiten lo que el sistema quiere escuchar. Ninguno de los dos casos refuta al fracaso de la educación formal positivista. Hay también ciertos paradigmas técnicos cuyo manejo requiere memorizar primero y aprender después, o sea, “entrenamiento”. Y están los millones y millones que se han pervertido de por vida, y están los millones y millones de genios creativos a los cuales el sistema aplastó desde el principio. Claro, esa millonaria pérdida no puede ser registrada por el sistema de notas.

Ante esto, ¿qué hacer? Por lo pronto, no desanimarse, porque en ese sistema estamos. Pero aquellos que, y no por el sistema escolar, saben algo de la crítica en Popper, de las condiciones de diálogo en Habermas, del conocimiento disperso en Hayek, del conocimiento tácito en Polanyi, de los horizontes en Gadamer, del pensar no calculante en Heidegger, del diálogo en Buber y Lévinas, del amor a Dios en Sta. Teresa y San Juan de la Cruz, todos ellos deben saber que el sistema escolar nada tiene que ver con todo ello. Si tenemos la “mente abierta”, pensemos en esto, que es un drama que hace siglos está matando nichos desconocidos de creatividad. Y si me he equivocado, aquí estoy, abierto a la crítica. Cosa que el sistema formal de enseñanza no alienta ni permite…

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

MARXISMO CULTURAL Y ESCUELA DE FRANKFURT.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 19/8/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/08/marxismo-cultural-y-escuela-de-frankfurt.html

 

Nunca necesité basarme en nadie para hablar del marxismo cultural. Hace mucho que vengo diciendo que la teoría de la explotación de Marx es un horizonte de pre-comprensión generalizado, y es eso lo “cultural” según la hermenéutica.  Casi todos son marxistas sin darse cuente; lo más trágico es la cantidad significativa de intelectuales que dicen no serlo “excepto” en “la parte de verdad” de Marx, a saber, que el capitalismo es inexorablemente explotador.

Por lo tanto, los nuevos “colectivos explotados” que han surgido –los pueblos originarios, las mujeres, los gays, trans y lesbians, etc- son una nueva versión del marxismo cultural. Por eso siempre digo, sobre todo a mis amigos católicos que dicen no ser marxistas: si no estudias al individualismo metodológico, si no estudias la refutación de Bohm-Bawerk a la teoría marxista de la explotación, si no lees a Mises y Hayek al respecto, caerás en el marxismo de manera total, y, por supuesto, en las contradicciones más terribles con tu supuesto catolicismo.

Pero la Escuela de Frankfurt no tiene que ver con eso. El único que formó parte de un movimiento disolutivo de valores, con una interpretación ridícula de Freud, es Marcuse. Los fundadores, Adorno y Horkheimer, cuyo gran libro, La dialéctica de la Ilustración, es de 1944, no tienen nada que ver con un movimiento revolucionario estalinista. Para ellos la razón del Iluminismo tenía una dialéctica (Hegel) intrínseca: al querer emancipar a la humanidad, la oprime y la oprimió. Todo el resultado del Iluminismo, que para ellos es el capitalismo industrial, el nazi fascismo y la Unión Soviética, todo ello es una muestra de cómo la razón humana, pretendiendo liberar, se ha convertido en el monstruo opresor. Y no hay salida. No proponen ninguna revolución. La razón cayó en su propia negación, y listo. El único de ellos que propuso una salida fue su joven discípulo Habermas, quien en Teoría de la acción comunicativa (1984) habla del diálogo como el único resultado positivismo de la razón ilustrada.

Las advertencias de otro gran pensador de la Escuela de Frankfurt, E. Fromm, sobre la alienación, son importantísimas y deberían ser más estudiadas por los liberales, independientemente de que Fromm haya pensado que el capitalismo es intrínsecamente alienante. No, no lo es necesariamente, pero una sociedad liberal es una sociedad donde puede darse la alienación, lo cual explica por qué luego sus masas, alimentadas como los tripulantes de Wall – E, quieren cualquier cosa, votan cualquier cosa, tal cual diagnostica y predice Ortega en La rebelión de las masas.

Los liberales deberían dialogar más con la Escuela de Frankfurt, porque Hayek también fue un crítico acérrimo del abuso de la razón, de la Revolución Francesa, del Constructivismo. La gran ventaja de Hayek es que, al haber sido vacunado por Mises contra Hegel y Marx, pudo hacer una crítica de la razón ilustrada que no cayera en la condena al capitalismo de los frankfurtianos, porque Hayek pudo distinguir, como Popper, entre razón y razón crítica, entre el racionalismo y la razón que sabe sus límites. Feyerabend, otro gran libertario, saca las coherentes conclusiones de La Sociedad Abierta de Popper, y llega a la unión entre estado y ciencia como el gran error de la Ilustración, y propone la separación entre ciencia y estado como la Nueva Ilustración que aún no ha llegado en absoluto. Si los que leen aún con nostalgia a Adorno y Horkheimer leyeran a Feyerabend, verían que la razón no tiene una dialéctica intrínseca, sino que tiene una salida en una razón que se da cuenta de la profundidad de lo real, y que la ciencia es sólo uno de las perspectivas para su análisis.

 

Por ende hay que seguir denunciando al marxismo cultural pero con más respeto hacia Adorno y Horkheimer, quienes tenían, tal vez, una mejor interpretación de Marx que la que tuvieron Lenin, Stalin o Mao. Y encontrar en el tema de la alienación, y en las denuncias de Hayek y Feyerabend a la razón racionalista,  un muy buen punto de encuentro.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

BENEDICTO XVI: UN PROBLEMA PARA LOS TRADICIONALISTAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/12/17 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/12/benedicto-xvi-un-problema-para-los.html

 

Por supuesto, “tradicionalista” tiene muchos significados en la Iglesia de hoy y por ende no quiero ser injusto. Me refiero a los que desconfían del Vaticano II por considerarlo contrario al Magisterio anterior, y allí hay grados: desde los que lo aceptan con una interpretación conservadora (o sea interpretado siempre desde el Magisterio anterior, como si el Vat II no hubiera aportado nada nuevo) hasta los que lo rechazan totalmente al estilo Lefevbre. Habitualmente son, además, totalmente contrarios al liberalismo político, aunque algunos pocos –con una extraña combinación de Pío IX y Hans Herman Hoppe- son partidarios de la economía de mercado.

Ante el tsunami Francisco, estas posiciones se han radicalizado en la Iglesia de hoy. Pero lo interesante es que habitualmente citan a Benedicto XVI a su favor.

Y allí tienen un problema.

Ante todo Benedicto XVI tiene una interpretación del Vaticano II, que es bastante conservadora, sí, pero porque “se conservó”, como él mismo dice (Informe sobre la Fe) en el auténtico espíritu de 1965, mientras muchos de sus amigos siguieron para adelante, un adelante que él obviamente supo NO seguir. Pero NO es una interpretación “conservadora” en el sentido de que el Concilio NO diga “nada nuevo”. En su famoso discurso del 22-5-2005, Benedicto XVI habla de la hermenéutica de la continuidad y la reforma del Vaticano II: reforma en temas que él considera contingentes, y una de ellas es precisamente lo que muchos tradicionalistas consideran la “tesis” en términos del magisterio anterior en temas como iglesia y estado. Eso NO es compatible con lo que la mayoría de los tradicionalistas piensan, excepto que abandonen la “tesis” donde ciudadanía es = a bautismo y hablen de “tesis” como una confesionalidad formal o sustancial (Amadeo de Fuenmayor) compatible con la libertad religiosa según Vaticano II.

O sea, NO pueden defender su interpretación del Vaticano II CON Benedicto XVI. Un Benedicto XVI que, además, es un liberal clásico en términos anglosajones. Defensor, como Ratzinger y luego como Benedicto XVI, de la tradición de Tocqueville y su defensa de los EEUU. Como teólogo privado hablaba de separación entre Iglesia y estado sin mayores problemas o aclaraciones y luego como Benedicto XVI insistió en la laicidad del estado a diferencia del laicismo. En el 2008 citó a Habermas y a Rawls a favor de su propia noción de “razón pública cristiana”; en ese mismo año dijo palabras muy elogiosas sobre EEUU, ante Mary Ann Glendon, que un tradicionalista jamás diría; en el 2010 habló estrictamente de las libertades individuales y el common law en Inglaterra, elogiosamente, y en el 2011 hizo un impresionante resumen de la evolución del estado liberal de derecho, ante el Parlamento Alemán, casi como si fuera Hayek. Defendió, además, en tres ocasiones, la palabra “liberalismo” en su sentido positivo, COSA QUE SUCEDIÓ POR PRIMERA VEZ EN TODA LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA Y ANTE LA CUAL TODOS -de derecha a izquierda- SE QUEDARON MUY CALLADITOS, y defendió siempre al decreto de Libertad Religiosa y NO precisamente “en hipótesis”.

Por lo tanto Benedicto XVI NO es un tradicionalista.

Todo esto es difícil de desconocer para los tradicionalistas, siempre tan lectores y atentos a todo documento pontificio. ¿Debemos suponer entonces que NO hablan de todo esto, porque NO les conviene?

 

Que ellos respondan……………………………

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

THE MORAL FOUNDATIONS OF CAPITALISM (Ponencia presentada en la Mont Pelerin Society, Lima, Perú, 24-3-2015)

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 29/3/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/03/the-moral-foundations-of-capitalism.html

 

  1. The ethical foundation of private property.

It is not the first, nor the last time that this issue is explained, especially with the ever renewed Socialism´s attempts of keeping the monopoly on morality. However, this time my goal is not to refute socialism at that point. My goal in this paper is to talk between classical liberals and libertarians about our moral foundations, from two perspectives. One, a better foundation of property rights; two, noting that there are two issues usually forgotten in our intellectual circles.

There is nothing new if we make an elementary review on various ethical foundations that are common among us. It is customary to say that authors like Mises[1]  and Hayek[2]  have a strong utilitarian component -I have my reservations about it[3]– , while authors such as Rothbard[4], Nozick[5] or even Israel Kirzner[6] would favor an “absolute” foundation of property as “property of the person itself”. Ultimately, the debate between us keeps turning around deontologist or moral consequentialism around the private ownership of the means of production.

My contribution is to argue that there may be an overcoming instance of that conflict: Thomas Aquinas´s philosophy of law plus the economic foundations of property in Mises and Hayek.

I will not say anything original if I remember that Aquinas has relatively utilitarian grounds for property (in his time), though not as “utilitarianism”, an issue that has been remembered by Hayek[7].

What must be emphasized is that Aquinas did not have today’s dichotomy between utility and morality, understandably inherited from Kant. For Aquinas, the secondary precepts of the natural law are based on what is useful to human nature[8]. In turn, what is “appropriate” to human nature is ethical precisely because human nature and the free development of their potential is part of the “hard core” of ethics in Aquinas[9].

This “utility” does not depend on place and time, nor is it a necessary consequence of human nature (this would be the central axis of the primary precepts of the natural law) but is stable enough to talk of morality. For example, the precept “do not pull anyone out of the window” is ethical, of course, presupposing we inhabit a world with gravity. If we were in a space station with no gravity, throw anybody out the window would be as much a lack of education. The example is very important for the relationship between law, economics and ethics. In a world without scarcity, property would not be a secondary precept of the natural law, but in a world with scarcity, it is, in the same way to throw someone out the window is an assassination attempt in a world with gravity.

Therefore, if property, in Aquinas, is ethical because it is useful, economic arguments of Mises and Hayek in favor of property becomes ipso facto the reasons why the property is a secondary precept of the natural law. In a world where property is necessary for economic calculation[10], in a world where property is necessary for market coordination[11], respect for  property is then a moral duty, and property becomes property rights.  It’s not a matter of saying that property is a right “even if not useful” or that property is useful “regardless of its morality,” but that is ethical because it is useful. This is a way of overcoming the post-Kantian debate between consequentialism and deontologism. I should also clarify that, as we all know, Mises and Hayek´s reasons for property are not circumstantial, but part of a universal economic science in the world of dispersed knowledge.

  1. The non-aggression principle and Judeo-Christianity.

But someone could tell me that this is not enough. The absolute foundation of property would be “being your owner” like Rothbard has explained[12]; that would be the foundation, in turn, of the non-aggression principle. Indeed, someone could tell me that, for the Christian natural law point of view, to be in favor of the non-aggression principle would be very difficult, as in Christianity the only absolute owner is God, not man.

The objection is excellent, but can be answered. It is true that I talked, in the previous section, only of ownership of the means of production. And, of course, this is not enough. A free society has a deeper moral foundation: human dignity, understood as human person created in the image and likeness of God, concept that was used nothing more and nothing less than the declaration of independence of the USA.

It has often been said that human dignity and individual rights has its origin in the Judeo-Christian tradition, and I share that view. But not always it is related -understandably- to the non-aggression principle. In the Judeo-Christian tradition, only God is “Dominus”, “The Lord”. In that sense, He is our owner, our Lord, our Master; we are just administrators of our talents (Matt 25, 14-30). I know that any libertarian could have a strong disagreement. However, God as our Lord is in no way contradictory to the non-aggression principle. Why? Because given that God owns us, none of us is, therefore, owner of other people. That is, and none of us is the absolute master of his person, because only God owns, from which it follows that no one person owns the other. (“The other” as “other people”). Invading other people is to take the place of God. A believer knows he/she must not inflict violence on another precisely because he/she is not God. A God who, in the Judeo-Christian tradition, has not used violence on a man: he has established an alliance, new and old, and alliance that requires free-acceptance. The tragedy of authoritarianism is not to use violence that God “could” had used: the tragedy is using violence that God never used, however being “the Lord”. In the Judeo-Christian thought and history, humans are not the slaves of a farm owner, at most kind; are rational beings who must respond freely to God’s call. The Judeo-Christian tradition leads to a Christian non-aggression principle: you shall not invade “the other”, ever because God alone is The Lord.

  1. The alleged instrumental rationality of capitalism.

There is another debate, which libertarians and classical liberals should pay more attention. Many times our rejection of non-limited government is not understood, because from other paradigms we are accused of not understanding certain “intrinsic” violence of the free market. But, for us, this is absurd. How can there be violence in a free contract world? In order to understand this, we have to understand the Frankfurt School´s paradigm. Authors such as Adorno and Horkheimer considered that both totalitarianism and capitalism are based on the same logic: the logic of an instrumental rationality, a rationality of efficiency, a rationality that only allocates means to an end[13]. The moral problem is that according to the 2nd Kantian categorical imperative, nobody should treat a person as a means but an end. Locating a human being in a contractual relationship where the other is only a means for my purposes, would be unworthy a moral society. They offer no solution, because they are pessimistic authors:  there is no way out of what they call the dialectic of Enlightenment, and although they are supporters of Marx´s exploitation theory, were critical of the communist revolutions.

This view has spread far and was essential to the qualification of capitalism as an immoral but economically efficient system.

The next representative of the Frankfurt School was J. Habermas, who in his book Theory of Communicative Action[14]  saw a way out, not for capitalism, but to the ideals of Western reason: communicative reason. That is the dialogic reason, a reason that attempts to understand the other instead of controlling. Habermas obviously did not include a free market in the communicating reason.

However, we know, following Hayek that the free market is communication, coordination, of dispersed knowledge. The market is, in that sense, communicative action. However, the free market involves buying and selling by a free contract. The question is: buy and sell involves considering the other, necessarily, just as a mean to our ends?

As we know, Habermas considers -following Austin, Searle and Wittgenstein[15]– the existence of perlocutionary speech acts that generate an effect on behavior or thoughts of the receiver.  If those perlocutionary acts are hidden, then one could speak of an intention of deceiving the other person. But he distinguishes between open and closed perlocutionary acts. The open perlocutionary acts involve a “language game” (Wittgenstein[16]) in which the people involved know the game play. That knowledge may be implied (due to assumed cultural traditions) or explicit, when the rules are made explicit. The good news is that the market is precisely one of those open, communicative speech acts: the buyer knows the seller wants to sell and the seller know the game too. There are, in addition, known game languages once it comes into play. In that case, you are not treating the other just as a mean but respecting their personhood to assuming that the other involves freely in the market game, knowing the rules. The market is, in addition, a positive sum game, not an exploitation process as Frankfurt thinkers believed.

  1. Capitalism and alienation.

But the above would not be enough, because, apparently, the classical liberals have paid little attention to a psychological phenomenon that involves serious doubts about the morality of capitalism: alienation, massification.

The collective massification phenomena involve the alienation of the individual: a psychological loss of individuality to unconsciously impersonate another individual, which multiplied ad infinitum, produce the massification, in which there is no room for individual freedom, in a way.

Without referring to capitalism, Freud made a remarkable psychological diagnosis of alienation as an unconscious fixation with the father figure, allowing him, already in the 20s, to explain and predict the authoritarian phenomena spread throughout Europe at the time[17] . Contrary to what is often thought, he also expressly criticized the socialism of his time[18].

Victor Frankl also explained the phenomena of alienation as a result of the “existential neurosis” where the human being, because the anxiety of meaninglessness of his own existence, borrows the meaning of existence of another person, the authoritarian leader, who also finds in this authoritarianism a false meaning of life. You could say, following Frankl that the master and slave are both victims of “existential vacuum”[19].

But it was E. Fromm, in his famous book Fear for Freedom[20], which explicitly referred to capitalism as a situation of alienation. Not by chance, Fromm is also considered part of the Frankfurt School. For Fromm, at all stages of humanity, there is a process of alienation that is defined as sadomasochistic mutual relations, not sexual, but a power-desire nature. The individuals lose their individuality and are immersed in overcrowded relations of domination. The “anonymity”[21]  of personal relationships in the advanced stages of capitalism, the relations of exploitation (Fromm assumes Marx), plus the “cultural industry” where individuals fall into idolatry of artists and sportsmen popularized by the mass media, imply that capitalism is a kind of “breeding ground” for alienation processes. In this case we would be far from talking about personal freedom or an ethical consideration of freedom.

Setting aside the cases of Freud and Frankl, the question is: is Fromm right?

A “no” hasty would be unwise. Fromm is right about certain things:

  1. a) His specific psychological diagnosis of alienation is plausible. Unconscious sadomasochistic trends exist. Those trends are the reason many people enjoy unconsciously “being dominated”, that in turn leads to authoritarian situations to which classical liberals have always been very concerned. In addition, these psychological reasons for alienation are a warning to us all: the reason for the popularity of authoritarianism is not to have failed to explain ideas properly, but unconscious motivations of unlimited power that are, unfortunately, beyond rational motivations.
  1. b) The situations of anonymity of inter-personal relationships, in advanced commercial societies, are unavoidable. They are an advantage of a free society. As Hayek has explained very well, a family relationship or friendship is not necessary to enter institutionally in a market relationship with a stranger. But while Fromm sees this as necessarily a disadvantage, it is itself a moral progress, because millions and millions of people could not coordinate dispersed knowledge if it were not for these relatively impersonal interaction relationships. We should be concerned, however, of the detriment of deeper family and friendly relations, but the solution to this lies not in what the free market can do, but in the set of values that make a free society. It is precisely the growth of the welfare states that has broken the cohesion of intermediate societies and families that compensate, psychologically speaking, the necessary depersonalization of most of the market economy in a great society (supermarkets, banks, retail chains, etc.).
  1. c) Authoritarianism is not only a problem of governments. It also happens implicitly in the idolatry that the masses lavish on commercial products and “celebrities” of showbiz.  Fromm has a very important point. But this is not caused by the free market, but by human nature that (he acknowledges this) is beyond this or that prevailing social system. Classical liberals should pay more attention to certain intrinsic alienation of mass phenomena even when they are legally “free and voluntary” but not moral. However, is worse calling the state to solve these problems. The error is serious, because the supposed solution is worse than the problem. Is very innocent to call the force of the state to solve alienation, as if the state were not just people who can be easily alienated just for being in office. Calling the state for solving this problem is a manifest contradiction and a naive ignorance of the depths of the human nature. A free society is not a society where everyone has reached Kantian maturity or Christian holiness. It is a society where individual rights are not violated. That is the moral core of a free society. It is not a paradise of psychological maturity, but the minimum of ethics that requires respect for the dignity of others.
  1. Conclusion:
  1. a) The moral foundation of private ownership of the means of production finds in the secondary precepts of the natural law, according to St. Thomas Aquinas, a foundation that overcomes the dialectic between deontologism and consequentialism.
  1. b) This foundation is to recognize that the utility of property, as required by economic calculation (Mises) and coordination of dispersed knowledge (Hayek), has a moral character for his “convenience to human nature” (St. Thomas).
  1. c) The previous point does not deny that an ethical foundation of non-aggression principle remains necessary.
  1. d) This ethical view can be found in the Judeo-Christian tradition, because being God “The Lord”; no human being can own another’s life.
  1. e) However, from the Frankfurt School capitalism has been accused of intrinsically immoral, because capitalism would be based only in an instrumental rationality that places the human being in the category of a mere instrument.
  1. f) This objection can be answered by characterizing the coordination of market knowledge as a set of open game-languages where their speech acts are known for their participants and freely accepted.
  2. g) But that freedom is also objected because capitalism is also accused of being one of the unconscious sources of alienation, depersonalization, and massification.
  1. h) The answer to this objection is to recognize that in a free society can be mass phenomena, but these phenomena are not necessary fruit of capitalism, but human nature that goes beyond the systems in question. A free society is not a paradise of personal maturity and personal holiness, but a society with a sufficient institutional framework to protect individual rights. Such a society is very imperfect, but not the hell on earth that lead efforts to improve human nature by force of the state.

 

 

[1] Mises, L. von: Liberalismo, Unión Editorial, Madrid, 1977.

[2] Hayek, F. A. von: Los Fundamentos de la Libertad, Unión Editorial, Madrid, 1975.

[3] Zanotti, G.J.: “La filosofía política de Ludwig von Mises”, en Procesos de Mercado, Vol. VII, Nro. 2, Otoño 2010; e Introducción filosófica a Hayek(Universidad Francisco Marroquín, Unión Editorial, Guatemala/Madrid, 2003).

[4] Rothbard, M.N.: The Ethics of Liberty, New York University Press, 1982.

[5] Nozick, R.: Anarchy, State and Utopia, Basic Books, 1974.

[6] Kirzner, I.: Discovery, Capitalism, and Distributive Justice, Basil Blackwell, 1989.

[7] “…The constructivist interpretation of rules of conduct is generally known as ‘utilitarianism’. In a wider sense the term is, however, also applied to any critical examination of such rules and of institutions with respect to the function they perform in the structure of society. In this wide sense everyone who does not regard all existing values as unquestionable but is prepared to ask why they should be held would have to be described as a utilitarian. Thus Aristotle, Thomas Aquinas, (13) and David Hume, (14) would have to be described as utilitarians, and the present discussion of the function of rules of conduct might also be so called. No doubt utilitarianism owes much of its appeal to sensible people to the fact that thus interpreted it includes all rational examination of the appropriateness of existing rules” The footnote 13 is the following: “…13) Thomas Aquinas, Summa Theologiae, Ia IIae, q. 95, art. 3: ‘Finis autem humanae legis est utilitas hominum.’ It is misleading to represent as utilitarians all authors who account for the existence of certain institutions by their utility, because writers like Aristotle or Cicero, Thomas Aquinas or Mandeville, Adam Smith or Adam Ferguson, when they spoke of utility, appear to have thought of this utility favouring a sort or’ natural selection of institutions, not determining their deliberate choice by men. When in the passage quoted in note 9 above Cicero speaks of justice as a ‘habitus animi, communi utilitate conservata’ this is certainly not meant in the sense of a constructivist but in that of a sort of evolutionary utilitarianism. On the derivation of both traditions in the modern world from Bernard Mandeville see my lecture ‘Dr Bernard Mandeville’, Proceedings of the British Academy, vol. 52, pp. 134”.  Hayek, F. A. von: Derecho, Legislación y Libertad, Unión Editorial, Madrid, 1979, Libro II, p. 28; English versión inhttps://docs.google.com/file/d/0B13foB0yMlUAZjE5Zjg5ZGUtNWNlNy00OTJlLTlhY2YtYmRiNTY0NDQzMzg1/edit

[8] Summa Theologiae, I-II, Q. 95.

[9] Op.cit., I-II, Q. 2 a. 8c.

[10] Mises, L. von: Socialismo, Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 1968.

[11] Hayek, F. A. von: Economics and knowledge; The Use of Knowledge in Society; The Meaning of Competition, en Individualism and Economic Order, University of Chicago Press, 1980.

[12] Rothbard, M.N.: op.cit.

[13] Horkheimer, M., and Adorno, T.: Dialéctica de la Ilustración, Trotta, Madrid, 2003

[14] Habermas, J.: Teoría de la acción comunicativa; Tecnos, 1987.

[15] Austin, J.L.: Cómo hacer cosas con las palabras, Paidós, 1990; Searle, J.:Actos de habla; Cátedra, Madrid, 1990; Wittgenstein, L.: Investigaciones filosóficas, Crítica, Barcelona, 1988.

[16] Wittgenstein, L.: op.cit.

[17] Freud, S.: Psicología de las masas y análisis del yo; Obras Completas, El Ateneo, Buenos Aires, 2008, tomo III.

[18] “…The Communists believe they have found a way of delivering us from this evil. Man is whole-heartedly Good and friendly to his neighbor, they say, but the system of private property has corrupted his nature. The possession of private property gives power to the individual and thence the temptation arises to ill-treat his neighbor; the man who is excluded from the possession of property is obliged to rebel in hostility Against the oppressor. If private property were abolished, all valuables held in common and all allowed to share in the enjoyment of them, ill-will and enmity would disappear from among men. Since all needs would be satisfied, none would have any reason to regard another as an enemy; all would willingly undertake the work which is necessary. I have no concern with any economic criticisms of the communistic system; cannot enquire into whether the abolition of private property is advantageous and expedient. But I am able to recognize that psychologically it is founded on an untenable illusion. By abolishing private property one deprives the human love of aggression of one of its instruments, a strong one undoubtedly, but assuredly not the strongest. It in no way alters the individual differences in power and influence which are turned by aggressiveness to its own use, nor does it change the nature of the instinct in any way. This instinct did not arise as the result of property; it reigned almost supreme in primitive times when possessions were still extremely scanty; it shows itself already in the nursery when possessions have hardly grown out of their original anal shape; it is at the bottom of all the relations of affection and love between human beings possibly with the single exception of that of a mother to her male child. Suppose that personal rights to material goods are done away with, there still remain prerogatives in sexual relationships, which must arouse the strongest rancour and most violent enmity among men and women who are otherwise equal. Let us suppose this were also to be removed by instituting complete liberty in sexual life, so that the family, the germ-cell of culture, ceased to exist; one could not. it is true, foresee the new paths on which cultural development might then proceed, but one thing one would be bound to expect and that is that the ineffaceable feature of human nature would follow wherever it led”. En El malestar en la cultura, op.cit., English version (Civilization and its Discontents) inhttp://www2.winchester.ac.uk/edstudies/courses/level%20two%20sem%20two/Freud-Civil-Disc.pdf

[19] Frankl, V.: Ante el vacío existencial; Herder, Barcelona, 1986.

[20] Fromm. E.: El miedo a la libertad, Paidós, Buenos Aires, 1957.

[21] Schutz, A.: Estudios sobre teoría social, II; Amorrortu, Buenos Aires, 2003.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

CRISIS DE LA RAZÓN Y CRISIS DE LA DEMOCRACIA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 27/7/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/07/crisis-de-la-razon-y-crisis-de-la.html

 

El presente libro tiene su origen en unos humildes apuntes redactados con el fin de  introducir a alumnos de post-grado a ciertos temas de la filosofía política contemporánea.

Fue redactado en el primer semestre de 2004. Sin embargo, a medida que iba profundizando ciertos temas, me di cuenta que, aunque el carácter del texto era introductorio, contenía una tesis que podía ser ofrecida perfectamente a los colegas filósofos preocupados por los grandes temas de la modernidad, la post-modernidad y la crisis de la democracia. La tesis central del libro radica en una presentación liberal clásica de la tesis central de la escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheirmer). El diagnóstico de ellos en la década del 40 era que el proyecto emancipatorio de la Revolución Francesa había fracasado totalmente en Occidente, pues se había convertido en una mera racionalidad instrumental, alienante, que ellos identificaban con el desarrollo del capitalismo, a lo cual unían también la crisis de la democracia. Por ello su discípulo Habermas llama al rescate de la Modernidad por medio de una racionalidad dialógica, no alienante (“alienante”, esto es, las estructuras de “dominio” que son fruto de la racionalidad instrumental). A esa crisis de la razón occidental que, queriendo liberar, oprime, la llamaron ellos “Dialéctica de la Ilustración”. Pues bien: la tesis sostenida en este libro es que si, que tienen razón, que hubo y hay en Occidente una forma de concebir la razón que condujo hacia el fracaso, y ese fracaso está totalmente relacionado con la crisis actual del sistema democrático. Pero esa crisis de la razón emancipatoria fue mejor denunciada por Hayek y su crítica al “Constructivismo”, y el paso de una razón alienante a una razón dialógica fue mucho mejor hecho por P. Feyerabend y su proyecto de una “Nueva Ilustración”. A su vez, esta crisis de la razón tiene que ver con una forma de concebir la democracia que ha abandonado paulatinamente los humildes ideales liberales clásicos anglosajones, y ha convertido a los poderes ejecutivo y legislativos en monstruos burocráticos de redistribución masiva de bienes públicos, siendo ello la principal causa, no sólo de la crisis del sistema político, sino de la “racionalización del mundo de vida” denunciado por Habermas. De este modo, se ofrece también en este libro una síntesis de las propuestas de reforma institucional realizadas por Hayek y por Buchanan hace ya más de 30 años, propuestas que fueron pensadas para EEUU y Europa Occidental. Es mi humilde esperanza que los pensadores latinoamericanos, tan carentes de nuevos paradigmas orientadores en medio de sus recurrentes crisis institucionales, encuentren en esos autores y en esas propuestas una fuente de inspiración para adaptarlas a su propia situación. Ello se verá hacia el final del libro, donde creo que digo algunas cosas que puedan dar cierta esperanza también a la crisis política latinoamericana que a veces parece no tener ningún tipo de solución.

 

http://www.ucema.edu.ar/publicaciones/download/documentos/370.pdf

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.