El Gran Hermano no acepta competencia

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 5/4/18 en: https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/gran-hermano-acepta-competencia-174279

 

El Hermano Mayor o Gran Hermano es un personaje de la novela de George Orwell 1984, y es el ente que gobierna Oceanía a través del partido único, el Ingsoc. Nadie lo conoce, pero es omnipresente a través de telepantallas, con fuerte propaganda y controlando todo. Estos días, mientras Facebook es sospechada de espionaje, EEUU, Canadá, España y otros 14 países y la OTAN expulsan a diplomáticos rusos por el intento de asesinato de Skripal.

Cuando Trump ganó las elecciones, el Parlamento ruso recibió la noticia con aplausos. Pero ahora, las cosas se han enfriado. Los rusos saben de guerra fría; además de su propia KGB, recuerdan a los espías de EEUU, como la CIA, que colaboró derrocando a líderes electos en Irán y Guatemala en la década de los cincuenta y respaldó golpes de Estado apoyando gobiernos anticomunistas en América Latina, África y Asia.

Ahora resulta que Zuckerberg es criticado, entre otras cosas, porque no quería comparecer ante el Parlamento británico. En una carta remitida al presidente del Comité Parlamentario pertinente, la responsable de relaciones públicas de la red social indicó que sería uno de los adjuntos de Zuckerberg quien daría respuesta a los diputados.

Resulta irónico que los Estados, los Grandes Hermanos que todo nos controlan, desde la emisión de documentos de identidad con todos nuestros datos personales y hasta las agencias de espías, pasando por los entes recaudadores de impuestos que conocen todas nuestras finanzas, pretendan que nos van a cuidar de quienes quieren robarnos datos personales. Más bien parece que no quieren competencia o, peor, querrán imponer reguladores que tengan injerencia y autoridad sobre nuestros datos guardados en las redes sociales.

De hecho, a Facebook se le acusa de la filtración de datos de más de 50 millones de usuarios para ayudar… a la campaña del presidente de EEUU, el jefe del Estado. La empresa británica Cambridge Analytica, contratada tanto para la campaña de Trump como para la iniciativa a favor del brexit, recopiló información de millones de votantes a través de Facebook.

En 2010, durante la conferencia All Things Digital organizada por The Wall Street Journal, Steve Jobs se refirió a la cuestión de la privacidad enviándole una indirecta a Mark Zuckerberg, que estaba presente, en el momento en que Facebook enfrentaba críticas por la actualización de los controles que forzaban a los usuarios a compartir sus datos. “Privacidad significa que la gente entienda en qué se registra, en palabras claras y repetidamente”, dijo Jobs.

Es decir, la privacidad es, precisamente, una cuestión privada. Es decir, que las personas deben saber qué datos confían y a quién. Cada uno debe elegir y ser responsable de sus actos como con cualquier transacción sin que ningún burócrata pretenda entrometerse en algo tan sensible.

Por cierto, se ha dicho que el mercado ha reflejado este escándalo provocando la fuerte baja en el precio de las acciones de Facebook pero, en mi opinión, esta baja al menos en parte responde a que esta red se utiliza cada vez menos en favor de Instagram y WhatsApp. Riesgo, me parece, que corren todas las empresas, pero sufrirán más aquellas más infladas: por ejemplo, hoy Facebook y Netflix cotizan a una valuación equivalente a 11 años de ventas; Amazon a 4 años y Google a 7 años, cuando el índice S&P500 cotiza a una valuación de 2.2 años de ventas.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

LEER, LA GRAN EXPERIENCIA HUMANA

Por Sergio Sinay: Publicado el 14/9/16 en: http://sergiosinay.blogspot.com.ar/2016/09/leer-lagran-experiencia-humana-por.html

 

Siempre se puede seguir aprendiendo el maravilloso arte de leer, y así lo demuestra un ensayo lúcido, ameno y riguroso de Terry Eagleton

Terry Eagleton comienza su ensayo Cómo leer literatura con la advertencia de que es imposible acercarse estética, política o teóricamente a un texto literario si no se tiene un cierto grado de sensibilidad hacia el lenguaje. Lo que sigue son 200 páginas deslumbrantes, motivadoras, inteligentes, agudas y sabias que revelan un compromiso profundo con el arte de leer y también con el de escribir. Miembro de la Academia Británica, Eagleton fue profesor en las universidades de Oxford y Manchester y es reconocido hoy como un riguroso y radical crítico cultural, cuyas áreas de estudio y expresión incluyen la literatura, la política, la filosofía e incluso el psicoanálisis. Cuestionador del posmodernismo, es dueño de un estilo incisivo, un lenguaje preciso y una ironía letal, la cual aplica aún en los temas más serios y profundos.

Entre más de una treintena de sus obras, siempre lúcidas, importa destacar Una teoría literaria, La idea de la cultura (una mirada política sobre los conflictos culturales), La novela inglesa (una introducción), El sentido de la vida, y la reciente Esperanza sin optimismo, un brillante desmantelamiento del optimismo irresponsable y una incursión profunda en los aspectos filosóficos, espirituales y teológicos de la esperanza. La cita de estos pocos antecedentes deja en claro, eso espero, que Cómo leer literatura no es la obra de un improvisado ni de un neófito. Y se nota.

Al proporcionar herramientas para el estudio y la comprensión de la estructura, el estilo y los significados de una obra literaria, Eagleton deja en claro sus gustos y disgustos en el tema, y su vasto universo de lecturas. Jane Austen, Thomas Hardy, Evelyn Waugh, Charles Dickens, George Orwell, Shakespeare son algunos de los autores que lo entusiasman, y ese entusiasmo se transmite a sus lectores (al menos a este), que, aun cuando los hayan leído, encontraran nuevos abordajes de esos escritos. Y cuando desecha a un autor o una obra, no solo despliega fundamentos sólidos, sino un acerado e inconfundible sarcasmo británico.

 

Aun para quien tenga muchas horas y muchas páginas de lectura encima, este ensayo es una bienvenida y estimulante oportunidad de reaprender el ejercicio de leer. Se siente el deseo de volver sobre ciertos textos para redescubrirlos, y al mismo tiempo la ansiedad de ir en busca de nuevas obras para entrar en ellas con elementos hasta ahora desconocidos. Eso en el caso de cualquiera que lee para disfrutar de una de las más ricas y hermosas experiencias humanas. Y si, además, quien se acerca a estas páginas tiene también la profesión, la inquietud o el hábito de escribir, encontrará en la obra de Eagleton un precioso yacimiento de recursos para trabajar sus propios textos desde perspectivas originales. Por donde se lo tome, Cómo leer literatura es uno de esos libros que se agradecen para siempre, que dejan huella. Eagleton estudia comienzos de diferentes obras, personajes, estilos, desmenuza el modernismo, el posmodernismo, el romanticismo, da una clase magistral de interpretación de textos y otra acerca de cómo se valora una obra. En cada página se respira su amor por el lenguaje, no como mero hecho estético sino como experiencia existencial. Solo los humanos leemos y escribimos, solo los humanos hemos creado un lenguaje. Cuando leemos, no lo hacemos únicamente con los ojos, sino con el cuerpo, con nuestra historia, con nuestros sentimientos. Para un lector presente con todo su ser, en cada página se inaugura, en cierto modo, un nuevo capítulo de su vida. Terry Eagleton, pensador comprometido y activo, explica por qué y después de acceder a este ensayo, ya nunca leeremos igual. Leeremos mejor.

 

Sergio Sinay es periodista y escritor, columnista de los diarios La Nación y Perfil. Se ha enfocado en temas relacionados con los vínculos humanos y con la ética y la moral. Entre sus libros se cuentan “La falta de respeto”, “¿Para qué trabajamos?”, “El apagón moral”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “En busca de la libertad” y “La masculinidad tóxica”. Es docente de cursos de extensión en ESEADE.