El desafío es ampliar la frontera de producción para crecer sin inflación

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/12/2019 en: https://www.infobae.com/economia/2019/12/10/el-desafio-es-ampliar-la-frontera-de-produccion-para-crecer-sin-inflacion/?fbclid=IwAR3da_qNW6X1lbr1zqFsoLz1JeJcUhyT7taFPx1w38Dd1BOuXypDApuHZ5w

 

El ministro de Economía entrante, Martín Guzmán, recibió un estado de situación del ministro saliente, Hernán Lacunza

El ministro de Economía entrante, Martín Guzmán, recibió un estado de situación del ministro saliente, Hernán Lacunza

Una vez más estamos en un proceso de recesión con inflación como muchas veces vivimos en Argentina. La receta que en forma insistente el nuevo gobierno ha manifestado que tiene en mente es aumentar el consumo interno poniéndole plata en el bolsillo a la gente para que incremente su demanda y lleve a más actividad económica.

Obviamente, se parte del supuesto de que la economía está operando por debajo del nivel de su capacidad de producción, lo que podemos denominar debajo de la frontera de producción y, por lo tanto, queda margen para ampliar la oferta de bienes y servicios sin necesidad de hacer inversiones. Como las empresas pueden responder con mayor oferta de bienes ante la mayor demanda, la emisión monetaria que se haga no tendría impacto inflacionario o éste sería marginal.

En caso de lograrse ese objetivo, que la oferta responda con mayor producción, habría que ver, en primer lugar, cuánto dinero hay que emitir para poder ponerle plata en el bolsillo a la gente sin que se produzca una disparada inflacionaria y cómo se hace luego para incrementar la capacidad de producción.

Es decir, una vez llegado al límite de producción posible, ¿cómo se consiguen nuevas inversiones que amplíen la capacidad de incrementar la oferta de bienes y servicios para absorber a los desocupados y a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral anualmente?

Para graficar el problema supongamos que Robinson Crusoe está en la isla y está dispuesto a trabajar 8 horas por día. Si tomamos el gráfico 1 podemos suponer que si trabaja 8 horas por día, puede treparse a un árbol y conseguir 30 cocos por día y si las 8 horas las dedica únicamente a pescar, consigue 10 peces por día.

Supongamos que si trabaja 4 horas pescando consigue la cantidad de peces P1, y si las otras 4 horas las dedica a bajar cocos del cocotero obtiene la cantidad C1 cocos. Cualquier combinación que haga utilizando las 8 horas de trabajo le dan diferentes combinaciones de producción de cocos y peces a lo largo de la curva.

Pero si Crusoe trabaja menos de 8 horas está por debajo de su frontera de producción, digamos en el punto C*. Este es el supuesto del que parece partir el nuevo gobierno respecto a poner dinero en el bolsillo a la gente: emisión sin que haya impacto inflacionario. La idea es que la economía argentina está trabajando en el punto C* y su capacidad de producción es la curva del gráfico previo, por lo tanto, si se incrementan los sueldos, las jubilaciones y los planes sociales, crecerá la demanda y como la economía está operando por debajo de su potencial puede responder con más oferta moviéndose hacia algún punto a lo largo de la frontera de producción sin necesidad de aumentar los precios.

Considerando la fuerte caída en el nivel de actividad, es posible algún rebote dada la profundidad de la caída anterior.

No obstante, eso no asegura que no se mantenga el sendero alcista de los precios al consumidor por: 1) la historia inflacionaria que hace que la gente huya del peso rápidamente y 2) hay que ver qué nivel de expansión monetaria se necesita para mover el amperímetro del consumo.

Pero aun logrando el objetivo de reactivar la economía en forma transitoria, el desafío no es pasar del punto C* a algún punto a lo largo de la frontera de producción, sino ampliar la frontera de producción que es lo que permite elevar el nivel de vida de la población en forma permanente.

El gráfico anterior muestra que trabajando la misma cantidad de horas, Robinson Crusoe puede obtener mayor cantidad de peces, de 10 a 15 si se dedica exclusivamente a la pesca, o pasar de 30 a 40 cocos si sólo destina su tiempo a bajarlos del árbol.

¿Cómo logra mover su frontera de producción Crusoe? Con inversiones. Construye una red para pescar y fabrica una escalera para subirse al cocotero lo cual le da mayor productividad. Con la misma cantidad de horas de trabajo consigue producir más de los dos productos. Eso es lo que incrementa el nivel de vida realmente.

Revertir la historia

La imprevisibilidad en las reglas de juego de la Argentina ha hecho que la frontera de producción se moviera en el sentido del gráfico precedente. La tasa de inversión es insuficiente para cubrir la amortización del capital existente e incrementar la capacidad de producción. Por esa razón aumenta la pobreza, la desocupación y somos un país en decadencia.

Por eso el desafío del nuevo gobierno no es limitarse a moverse del punto C* hasta algún punto de la frontera de producción del gráfico 1. El desafío es crear las condiciones institucionales (seguridad jurídica, respeto por los derechos de propiedad, gasto público que no aplaste al sector privado, no espantar el ahorro de los argentinos al exterior, un sistema tributario pagable, una legislación laboral que estimula a la contratación de personal, etc.) para moverse en el sentido del gráfico 2 y frenar la caída en el stock de capital del gráfico siguiente.

En síntesis, el gobierno podrá ofrecerle a su población mejores condiciones de vida el día que deje de reactivar la economía vía emisión monetaria y apueste a ampliar la frontera de producción atrayendo inversiones. Y eso se consigue con reformas estructurales combinadas con seguridad jurídica.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Un simple juego “holdup” de inversiones en Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 15/5/19 en: https://puntodevistaeconomico.com/2019/05/15/un-simple-juego-holdup-de-inversiones-en-argentina/

 

Desde que asumió, Cambiemos ha prometido lluvia de inversiones en el segundo semestre. Tras cuatro años, es posible que ese segundo semestre aún se haga esperar. Las inversiones no han llovido en los tres años anteriores y se ve poco factible que lluevan en este cuarto año dado el panorama electoral. De hecho, la presencia del kirchnerismo en las encuestas (con probabilidades de volver al poder) no contribuye a atraer inversiones.

Esto se puede ilustrar en un simple “Holdup problem”. Este tipo de juegos secuenciales capturan el dilema del jugador que elige primero cuando tiene que realizar una inversión no reversible y puede por lo tanto ser “secuestrado” por el segundo jugador. Por ejemplo, Argentina puede prometer no aumentar impuestos a quienes blanqueen sus depósitos. Sin embargo, una vez que el contribuyente (primer jugador) decide blanquear sus depósitos nada impide a Argentina aumentar los impuestos. ¿Suena familiar?

El problema del “holdup” lo podemos ilustrar en un simple juego secuencial.

Supongamos que el inversor debe decidir primero si invertir en Argentina o en el resto del mundo. Si invierte en el resto del mundo recibe la tasa de retorno del mundo (rW). Si en cambio decide invertir en Argentina, recibe la rentabilidad Argentina (rA) si en las próximas elecciones gana Cambiemos, lo cual tiene probabilidad p de suceder. Si, en cambio, con probabilidad (1-p) gana el kirchnerismo, el inversor será expropiado (como Repsol, AFJPs) y perderá su inversión inicial (-F). Si gana cambiemos, el gobierno gana los impuestos que contribuye el inversor (T) y si gana el kirchnerismo el gobierno gana el valor de los activos del inversor (A) debido a la expropiación.

El inversor elegirá Argentina si la ganancia esperada supera a la ganancia en el resto del mundo. Es decir, si p rA+(1-p) (-F) > rW.

Para que el inversor elija Argentina por sobre el mundo es necesario que aumenta p (probabilidad de que gane Cambiemos) y/o que aumenta la rentabilidad de invertir en Argentina (rA).

Esta condición también muestra que cuanto mayor sea la inversión necesaria (F), menos es la probabilidad de que dicho proyecto se haga en Argentina. Lo que llega, por lo tanto, es una llovizna. Pequeñas inversiones (un pequeño F) y en lo posible que sean fáciles de revertir.

El contexto electoral, sin embargo, muestra una alta probabilidad de que el kirchnerismo vuelva al poder y no se perciben medidas concretas por parte de Cambiemos que vayan a aumentar significativamente la rentabilidad Argentina. Los impuestos siguen altos, el mercado sigue fuertemente regulado, el gasto público sigue siendo insostenible, la política monetaria aún no genera certidumbre a mediano/largo plazo, etc.

Este pequeño “holdup problem” también ayuda a entender por qué no hubo lluvia de inversiones en el pasado. La sobrevivencia política del kirchnerismo contribuyó a mantener una alta expectativa de (1-p). Expectativa alimentada por los vaivenes que trae toda reforma gradual. Por el otro lado, el estado presente de Cambiemos, los altos impuestos, y las regulaciones mantienen un bajo retorno Argentino (rA) [recordemos incluso lo difícil que es ajustar balances por inflación].

Hoy Cambiemos tiene poco margen para cambiar los “payoffs” de este juego, en especial el retorno Argentino. Debe, por lo tanto, mejorar sus probabilidad de ganar las elecciones, lo cual a su vez está sujeto a (1) no haber explicitado la herencia recibida y (2) la performance económica de su gestión.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Siguelo en @n_cachanosky

Reiteración de la coyuntura y ausencia del debate de ideas

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 26/4/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/reiteracion-de-la-coyuntura-y-ausencia-del-debate-de-ideas-nid2241761

 

Casi todo se ha vuelto una eterna reiteración sobre los acontecimientos diarios, lo cual naturalmente no permite espacios para tomar distancia y pensar el futuro a los efectos, precisamente, de permitir coyunturas mejores. La permanente concentración en el día a día no da espacio para modificar el rumbo, con lo que la repetición de errores se hace inexorable.

Sin duda que la coyuntura permite estar informado, son las noticias del momento que deben trasmitirse en el contexto de una irrestricta libertad de expresión, pero la obsesión por detenerse solamente en tapar incendios bloquea la posibilidad de abrir nuevos horizontes e ir al fondo de los problemas al efecto de subsanarlos.

Ni bien alguien se atreve a explorar otros campos irrumpen personajes que denuncian “lo políticamente incorrecto” muy preocupados por quien se sale del libreto, a lo que se suelen agregar diatribas personales que no ayudan a despejar telarañas mentales.

Se vive en estados de emergencia como consecuencia de que son muy escasos los que se toman el trabajo de imaginar cosas diferentes. Es como el perro que pretende morderse la cola en círculos desesperados. Así no se zafa de una infame calesita que no cesa de machacar sobre los mismos panoramas.

Desafortunadamente cuando se recoge el guante y se anuncia un debate que contiene ideas de fondo no aparece mejor ocurrencia que proponer la manera de vender la idea. Craso error. Las ideas no se venden en el sentido de que no están sujetas a las estrategias de comercialización como cuando se vende un dentífrico o un desodorante. En estos casos y en todos los demás, cuando se pretende colocar un producto en el mercado es del todo irrelevante explicarle al cliente potencial cuales fueron los procesos de producción involucrados puesto que se consumiría malamente el tiempo en lugar de centrar la atención en los beneficios que reportaría la adquisición del bien en cuestión por parte del comprador.

Sin embargo, a menos de que se trate de un fanático que compra cualquier cosa con solo insinuársela, en el caso de las ideas es inexorable la cuidadosa explicación y argumentación en el contexto de rastrear la genealogía de la idea en cuestión para que el receptor la comprenda y la acepte. En otros términos, no se trata de una venta en la que se exhiben las ventajas del producto final sino, como queda dicho, se torna indispensable explicar el “proceso de producción” y fundamentación de la idea.

La capacidad de síntesis es muy bienvenida pero hay ideas que demandan razonamientos que insumen tiempo y que no pueden ser tratados livianamente.  Lo aparentemente expeditivo puede eventualmente hacer de apoyo logístico pero no puede reemplazarse la detenida lectura de ensayos, artículos, libros y el dictado de clases que exponen conceptos de cierto espesor, la lectura “vertical” se diferencia de la “horizontal” que según Ortega “patina sobre las letras”. No es conducente jibarizar y mutilar razonamientos, pues no solo erraremos fieramente la meta sino que terminaremos hablando como Tarzán. En la mayor parte de los debates actuales hace falta biblioteca a gritos.

Estimo que el mal de nuestro tiempo es que nos consumimos la vida en describir el momento y sugerir medidas coyunturales mientras nos devoran los agujeros negros que se profundizan porque muy pocos son los que abren discusiones que pretenden correr el eje del debate.

Y en este orden de cosas, muchos son los que no se atreven a proponer cambios radicales en la agenda, en cambio lo que genéricamente podemos denominar las izquierdas muestran mucho mayor coraje para plantarse en temas que consideran de fondo para sus propósitos. Recordemos muy especialmente la tercera escena del cuarto acto de Hamlet: “Las enfermedades que crecen desesperadamente, se resuelven a través de medidas desesperadas, o no se resuelven”. Para ilustrar esta línea argumental aludo a un graffiti en las calles del mayo francés sobre lo que es pertinente detenerse a meditar: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

En esta contexto es del caso apuntar a la perogrullada de que “una cosa es la teoría y otra la práctica” para significar el absurdo de que una cosa puede funcionar en teoría pero no lo puede hacer en la práctica. Si el proceso se basa en una buena teoría quiere decir que sirve a la práctica en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría”, lo contrario es andar por la vida a los tumbos dando palos de ciego. Todo lo que hoy disfrutamos sea la computadora, la medicina, la alimentación, el transporte y demás es fruto del análisis teórico imbuido de la característica de la provisonalidad, abierto a posibles refutaciones.

A esta altura de los acontecimientos que son del dominio público no es suficiente concluir que debe reducirse el gasto público, lo cual constituye una abstracción hay que decir concretamente que funciones se eliminarán y no podar para evitar el mayor vigor tal como ocurre en la jardinería.

Consigno un ejemplo telegráfico de lo que quiero significar con debates de fondo.  Me refiero a la necesidad de cuestionar y reformar el mal llamado sistema de seguridad social (que es en verdad un sistema de inseguridad antisocial). Un sistema de reparto quebrado bajo cualquier criterio actuarial con que se lo quiera mirar en todas partes del mundo en que se lo aplica y ha servido para que los aparatos estatales echen mano a los fondos para financiarse y colocar en su lugar los consabidos títulos públicos que aumentan aun más las deudas.

No se trata de pasar a un sistema de capitalización privado obligatorio sino de permitir que cada uno disponga del fruto de su trabajo, tal como era antaño antes del maldito “estado benefactor” (en verdad estado saqueador).

Se ha dicho que si el gobierno no obliga a la gente a aportar, no proveerá para su vejez lo cual contradice lo realizado por inmigrantes en distintas partes del mundo, por ejemplo, en Argentina donde nuestros ancestros invertían en terrenitos y departamentos que más adelante fueron asaltados por las leyes de alquileres y desalojos.

Este razonamiento no sigue el silogismo hasta sus últimas consecuencias puesto que cuando los pensionados cobren las jubilaciones debido a los aportes compulsivos habrá que ponerles un policía para verificar que no vayan a emborracharse al bar de la esquina, con lo que se habrá cerrado el círculo orwelliano.

Entre nosotros, mucho más adelante se intentó revertir parcialmente el problema abriendo la posibilidad de elegir sistemas privados pero obligatorios que otro gobierno decidió estatizar nuevamente en uno de los atracos más colosales de la historia argentina por cuya idea fue premiado un fulano con la vicepresidencia.

Por supuesto que esto involucra una serie de intereses creados pero todas las medidas de fondo lo hacen, el asunto es evaluar el costo-beneficio. Las medidas que van a la raíz de los problemas son difíciles pero necesarias para corregir el estado de cosas que perjudica muy especialmente a los más necesitados por la carga tributaria y el endeudamiento que se acopla al mantenimiento de estructuras inútiles.

En otros términos, tenemos que salir del atolladero de la coyuntura y plantear temas de fondo, al efecto de vislumbrar horizontes más promisorios y no estar condenados al cercenamiento de libertades.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Abram: “El FMI es la última alcancía, después viene el abismo”

Por Aldo Abram: Publicado el 28/1/19 en: https://www.ambito.com/abram-el-fmi-es-la-ultima-alcancia-despues-viene-el-abismo-n5012863

 

1| ¿Por qué estamos como estamos?

El Gobierno recibió un Estado al borde de la quiebra debido al enorme incremento del gasto público durante la gestión “K”. Sin embargo, si uno toma el total de erogaciones estatales respecto de la producción argentina de 2017 es mayor al de 2015. El Gobierno nacional argumenta que ellos sí bajaron el gasto primario (sin contar intereses), pero si uno compara las erogaciones netas de transferencias para subsidiar tarifas de servicios respecto del PBI, también se incrementó en 2017 respecto de 2015. Es decir, que ni siquiera ahorraron todo el ajuste que nos hicieron hacer a nosotros con los aumentos de tarifas. Además, Cambiemos recibió un Banco Central (BCRA) al borde del abismo. Lograron salir pronta y exitosamente del cepo que aseguraba una pronta debacle. Contra la mayoría de los pronósticos, el dólar libre bajó respecto de sus niveles previos, demostrando las ganas de confiar que tenía la gente. Sin embargo, esa credibilidad inicial se perdió cuando, en vez de priorizar defender el valor del peso, el BCRA se dedicó a emitir para: a) financiar el exceso de Estado; b) aumentar el crédito y bajar la tasa porque el Estado se absorbía la mayor parte para cubrir su déficit; y c) al inicio para comprar los dólares de deuda que traían la Nación y algunas provincias porque con el financiamiento interno no les alcanzaba. Como la suba de precios se aceleraba, el BCRA decidió comprar esas divisas, endeudándose carísimo con las tristemente célebres Lebac. Conclusión: 2018 nos encontró habiendo usado el abundante crédito externo para mantener el exceso de Estado y no para resolverlo. Además, con un BCRA que había perdido solvencia y la credibilidad en términos de defender el valor del peso, lo que explica por qué no hubo otros países de la región que tuvieran una crisis cambiaria a la primera leve turbulencia internacional. De hecho, en marzo del año pasado Brasil estaba política y fiscalmente peor que la Argentina pero tenía un banco central que defendía el valor de la moneda, 2018 terminó con menos de 4% de inflación ANUAL. Por eso, no se desbarrancó como lo hizo nuestro país.

2| El gobierno dice que tuvo mala suerte

Mala suerte es que te haga trastabillar algo que era inesperado. A finales de 2017 la gran mayoría de los analistas pronosticaban un 2018 complicado y quizás hasta más de lo que en realidad fue. Y respecto de que no podían hacer más. Cada año desde “Libertad y Progreso” presentamos a funcionarios del Gobierno los proyectos de reformas estructurales que elaboramos y que demostraban que sí eran viables avanzar en ellos. De hecho, continúan disponibles en nuestro sitio para todos los que les interese. Por ejemplo, se pudo aprovechar la legislación vigente para encarar una reforma del Estado para que le sirva a la gente, y no a la política como hoy, llevándolo a un tamaño pagable por los argentinos. Es cierto que habrá gente se quedará sin un cargo, ya que muchos no son útiles a la sociedad o le inventaron un sello que nos complica la vida para justificar su escritorio. Sin embargo no es verdad que tengan que quedarse sin un ingreso. Para eso, están previstos mecanismos conocidos como la jubilación anticipada o los retiros voluntarios. Además, la ley de empleo público permite poner en disponibilidad, seguirle pagando sin que trabaje, durante un año a quien se quede sin un cargo y nosotros proponemos extenderlo a dos. Durante ese tiempo hay que capacitarlo y subsidiar al sector privado para que lo tome. Esto implicaba tiempo y dinero, pero ¿qué hubiera pasado si se hubiera implementado desde el inicio de 2016 usando el enorme endeudamiento que estuvieron tomando? A principios de 2018 hubiéramos tenido gran parte de la deuda actual, pero el problema resuelto. En cambio llegamos con la deuda y el problema, lo que explica por qué la crisis cambiaria llevó a un cierre del financiamiento para el Gobierno y a evitar un default con un acuerdo con el FMI. Ahora, ¿qué haremos con esa plata? ¿resolver o mantener el problema? ¡Ojo que ésta es la última alcancía que nos queda! Después, el abismo.

3| ¿Hay voluntad política para resolver los problemas?

No es lo que se vio en la discusión del Presupuesto 2019, nadie quiso hacerse cargo del ajuste del Estado, así que se lo transfirieron en un 80% a la gente. ¿Y nos extraña que el sector privado productivo sienta el apretón? Perdieron de vista que le piden que ajuste al que genera la riqueza para pagar los sueldos de sus empleados y el de los del Estado. ¿Y pretenden que crezca para licuar el gasto y la deuda pública? Imposible, es un mito que más ajuste del Estado llevaba a más recesión. Es al revés. ¿Quién va a querer invertir en un país que está en el lugar 21, entre 190, entre los que más exprimen con impuestos a sus empresas? En 2017 nuestros políticos prometieron bajarnos la presión tributaria y sancionaron dos leyes en ese sentido. Para cerrar el Presupuesto 2019 la volvieron a aumentar. ¡Una locura! Pensemos, ¿qué hubiera pasado si la mayor parte del ajuste lo hubiera hecho el Estado sin suba de gravámenes? Quizás hoy alguien tendría alguna esperanza de que algo cambie en la Argentina. Es vital que se asuma que el problema no es el déficit fiscal, es sólo una de las consecuencias de la verdadera enfermedad que nos está matando, el exceso de Estado. Por eso, si no la curamos, aunque logremos eliminar el desequilibrio fiscal, lo mejor que nos espera es crecer muy lento. Así que en la Argentina los salarios y el empleo aumentarán poco y la pobreza se reducirá lentamente. En el peor de los casos, sin una producción creciendo rápido, la deuda pública en términos del PBI será demasiado pesada y podemos volver a tener un default. En definitiva, las crisis son la forma en la que históricamente resolvimos estos problemas los argentinos. No sería mala idea que “cambiemos”, ¿no?

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4|¿Usted también pronostica un default?

Bueno, lamentablemente no es baja la probabilidad que vayamos a una crisis debido a un default. Sin embargo, en el corto plazo, me preocupa más que no entremos en cesación de pagos culpa de una crisis (risas). Como le dije, la pata más floja de 2018 fue el BCRA y en la actualidad sigue siéndolo. Es cierto que, al ponerse un techo de emisión y cumplirlo, la actual administración logró una cierta estabilidad monetaria. Nos garantiza que no serán ellos los que nos llevarán a una debacle, como sí lo hicieron los anteriores. El problema es que es probable que haya una elección presidencial complicada, lo que podría llevar a una fuga de capitales, un derrumbe de la demanda y valor del peso, con el tipo de cambio buscando rápidamente el techo de la banda. Para que no se vuelva una nueva crisis cambiaria, el BCRA deberá lograr defender el techo con éxito. Si no, será la debacle monetaria la que lleve a una económica y a un default. Por eso, me parece auspicioso el anuncio de que van a revisar la forma de intervención en el techo de la banda y recomendaría que, por lo menos, puedan usar de una sola vez todas las reservas que compraron defendiendo el piso y las que le compraron “excepcionalmente” al Tesoro a fines de 2018. Así podrían intentar quitar todo el excedente de pesos del mercado y evitar que siga depreciándose e incentivando la corrida y fuga de capitales. Además, al Gobierno le sugeriría que trate de seguir ahorrando los casi u$s10.000 millones que hoy tiene de saldo inicial de caja. Es cierto que eso no es gratis, pero es posible que lo necesite como el agua en el desierto en el segundo semestre. No solamente para venderlos y ayudar al BCRA a contener la corrida. Si no, porque cuanto mayor sea la fuga de capitales y la corrida, será más difícil renovar los vencimientos de deuda. Por eso, también deberían pagar más tasa de interés para reducir al mínimo la cantidad de vencimientos durante el período electoral estirándolos para que caigan en 2020.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Hay que expropiar a los ricos?

Por Iván Carrino. Publicado el 24/1/18 en: https://www.ivancarrino.com/hay-que-expropiar-a-los-ricos/

 

En mi nuevo video para mi canal de YouTube calculo qué ocurriría si se expropiara la fortuna de las diez familias más ricas de Argentina.

Si bien a primera vista parecería ser un monto sideral, la realidad es que ni todo ese dinero alcanza para financiar más de 4 meses de gasto público.

El video completo, aquí abajo:

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Debates sobre metas y ejecuciones

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Se observa que en reportajes orales y escritos se consulta sobre los modos para lograr determinados resultados. Habitualmente el entrevistado se enreda en ingenierías varias para responder a la requisitoria periodística y a partir de ese momento con repreguntas y opiniones de variado color se entra en un debate que parece no tener salida. Y esto es así porque antes de entrar en el tema de las políticas de transición para arribar a ciertos objetivos se torna indispensable aclarar el sentido y los fundamentos del objetivo mismo, de lo contrario el embrollo es seguro.

 

Una vez que se ha comprendido y aceptado la meta resulta una cuestión del todo secundaria el modo de encaminarse a ella. Siempre aparecen infinidad de procedimientos para acercarse al objetivo. Las ingenierías son múltiples. Las estrategias y los elementos políticos a tener en cuenta son innumerables.

 

Y no es que las políticas públicas carezcan de importancia, no se puede ejecutar una idea sin un programa para llevarla a cabo, se trata de evaluar correctamente las prioridades y economizar el tiempo disponible. No es posible poner la carreta delante de los caballos.

 

Primero debe clarificarse la idea y luego las muy diversas maneras de ejecutarlo con mayores o menores pasos intermedios al contemplar las muy diferentes reacciones y efectos en los plazos medianos y de largo alcance pero no se puede comenzar por el final.

 

Sin quererlo en no pocos casos se tiende una trampa al pretender discutir modos para lograr algo antes de haber aclarado debidamente las virtudes de ese algo. Lo primero es primero. Nadie entenderá el asunto si se pretenden formular procedimientos antes de saber hacia donde se apunta y la razón de esa dirección.

 

La idea es el núcleo, el resto se da por añadidura. Una vez comprendida la meta se competirá por diversas propuestas para logar el objetivo, de lo contrario atrasamos el debate. Hace mucha falta la explicación  de ideas antes de proponer mecanismos para lograr algo que aun no se comprendió.

 

Antes de mostrar como se hace hay que entender porqué se hace. Una vez que la opinión pública ha entendido la idea será más o menos indiferente a los muchos caminos para llevarla a cabo, el asunto es ponerse en marcha. Ilustremos lo dicho con uno de tantísimos ejemplos.

 

Se afirma que debe reducirse el gasto público, frente a lo cual se pregunta en que rubros se procedería en consecuencia.

 

El entrevistado mantiene que hay que despedir empleados públicos y entra en los detalles más escabrosos de cómo hacerlo,  se refiere a la necesidad producir un ajuste cuando en verdad el ajuste es el que implanta el estatismo sobre los bolsillos de todos, especialmente sobre el fruto del trabajo de los más necesitados. De ese modo los interlocutores concluyen que el entrevistado es insensible y derrotista, cuando no explotador. En nuestro país aparentemente se atribuye mayor importancia a los medios que a los fines, así se hace difícil avanzar. Estamos atrasados en el debate de ideas.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

La distribución del ingreso y el populismo que hunde a la Argentina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/12/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/12/26/la-distribucion-del-ingreso-y-el-populismo-que-hunde-a-la-argentina/?fbclid=IwAR3rj7HioboirryNccenVXjTjXqwSBJkmuTz7UeTkxJ-UMRXDbmClK0b70o

 

De los datos informados por el Indec para el tercer trimestre, surge que el promedio del decil de mayores ingresos gana 19 veces más que el decil inferior

En general, los políticos, sociólogos y economistas suelen prestar atención a los datos de distribución del ingreso, básicamente al coeficiente de Gini, que es una medida ideada por Conrado Gini, un estadístico italiano. El coeficiente muestra si el ingreso en una sociedad se distribuye en forma pareja o unos pocos ganan mucho y muchos ganan poco.

Se trata de un indicador que varía entre 0 y 1. Si da cero, se dice que hay igualdad perfecta porque todos ganan lo mismo. Mientras que 1 quiere decir que una sola persona tiene todos los ingresos y el resto ninguno.

Por ejemplo, para que se entienda, si uno calculara el coeficiente de Gini para los bolsos con euros, daría algún valor cercano a 1, K.

Políticos, sociólogos y economistas suelen indignarse cuando los datos de distribución del ingreso tienden a empeorar, señalando lo injusto del sistema económico y la necesidad que el estado intervenga en la economía para mejorar la distribución de los recursos monetarios.

Las lecturas ligeras pueden inducir a error

Sin embargo, el dato de distribución del ingreso es engañoso y puede llevar a decir barbaridades en términos de intervención del Estado. Puesto de otra manera, no todo crecimiento en la desigualdad de la distribución del ingreso es mala. Veamos un ejemplo.

Supongamos que en el momento 1 los sectores que menos ganan tienen un ingreso de $100 y los que más ganan tienen un ingreso de $1.000. La diferencia entre el que más gana y el que menos gana es de 10 veces.

Ahora bien, supongamos que en ese país se aplica una política económica consistente que reduce el gasto público, la carga impositiva, flexibiliza el mercado laboral, se incorpora al mundo bajando aranceles y demás medidas que estimulan la capacidad de innovación de la gente, atraen inversiones y reducen la pobreza a niveles cercanos a cero. Luego de aplicar esas políticas, el que menos gana tiene un ingreso de $1.500 y el que más recibe 18.000 pesos.

En este ejemplo el coeficiente de Gini va a dar que empeoró la distribución del ingreso porque la diferencia entre el que más gana y el que menos se amplió de 10 a 12 veces.

Por lo tanto, si bien el coeficiente de Gini empeoró, los que menos ganan están mucho mejor que cuando el indicador medía mejor.

La conclusión es que los políticos, sociólogos y economistas podrán gritar porque empeoró el coeficiente de Gini, pero lo cierto es que los más humildes mejoraron notablemente su nivel de vida.

Como dice Mancur Olson en su libro Poder y Prosperidad: hoy en día los economistas disponemos de tal herramental matemático, estadístico y econométrico, que podemos torturar los números hasta que confiesen lo que queremos. O, como decía un economista amigo: hay tres tipos de mentiras, la mentira lisa llana, la mentira piadosa y las estadísticas.

Prueba ácida irrefutable

En definitiva, muchas veces se utilizan las estadísticas para tergiversar la realidad y aplicar políticas populistas mostrando datos que no dicen nada. El ejemplo más categórico al respecto es ver el período K, cuando sus funcionarios se llenaban la boca hablando de la distribución del ingreso, pero al final del día dejaron un tercio de la población bajo la línea de pobreza y ellos terminaron con grandes fortunas. Por ejemplo con departamentos por más de USD 70 millones en Miami.

El punto que me parece importante resaltar es que no interesa tanto cómo es la distribución del ingreso, sino cómo terminar con la pobreza y lograr que la gente gane cada vez mejor. Cuando se pone el acento en la distribución del ingreso, el paso siguiente es decir que uno es pobre porque el otro es rico.

El populismo es especialista en alimentar el resentimiento y el odio. Ud. es pobre porque aquél es rico, así que vengo yo a hacer justicia y le voy a aplicar impuestos progresivos a los que más ganan, en nombre de la solidaridad social y la igualdad en los ingresos de la gente. El resultado es que se desestimula la inversión, baja la productividad, cada vez se crean menos puestos de trabajo y la pobreza comienza a crecer.

¿Por qué tenemos esta larga decadencia con una pobreza impensada para Argentina? Porque a los largo de décadas, se vino enarbolando la redistribución del ingreso en nombre de la solidaridad social y ello implicó más gasto público, impuestos, regulaciones y, obvio, el caldo de cultivo para la corrupción.

El problema de fondo de los amantes de la redistribución del ingreso es que ven la riqueza como algo estático. Un determinado stock que hay que redistribuir equitativamente. No ven que la riqueza se genera y se puede crear más riqueza en la medida que estén dadas las condiciones institucionales que, justamente, son exactamente las opuestas a las que proponen quienes hablan de la redistribución del ingreso.

Los políticos ven la riqueza de un país como una pizza que hay que repartir en porciones iguales, no piensan en crear las condiciones para que en vez de una pizza haya cada vez más pizzas.

En definitiva, la mayor preocupación de los políticos no debería concentrarse en la distribución del ingreso, sino en cómo lograr terminar con la pobreza generando inversiones y más puestos de trabajo. De tanto ocuparse por la distribución del ingreso, crearon legiones de piqueteros, planeros de todo tipo y subsidios infinanciables desarrollando la cultura de la dádiva destruyendo la cultura del trabajo.

En definitiva, en nombre de mejorar la distribución del ingreso, denigraron a la gente y crearon legiones de pobres y planeros.

Conclusión: a los políticos, olvídense del coeficiente de Gini y concéntrese en crear las condiciones para atraer más inversiones y crear más puestos de trabajo. Lo que importa es cuántas inversiones y puestos de trabajo de alta calidad se consiguen. Los datos de la distribución del ingreso déjenlos para los resentidos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE