Un simple juego “holdup” de inversiones en Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 15/5/19 en: https://puntodevistaeconomico.com/2019/05/15/un-simple-juego-holdup-de-inversiones-en-argentina/

 

Desde que asumió, Cambiemos ha prometido lluvia de inversiones en el segundo semestre. Tras cuatro años, es posible que ese segundo semestre aún se haga esperar. Las inversiones no han llovido en los tres años anteriores y se ve poco factible que lluevan en este cuarto año dado el panorama electoral. De hecho, la presencia del kirchnerismo en las encuestas (con probabilidades de volver al poder) no contribuye a atraer inversiones.

Esto se puede ilustrar en un simple “Holdup problem”. Este tipo de juegos secuenciales capturan el dilema del jugador que elige primero cuando tiene que realizar una inversión no reversible y puede por lo tanto ser “secuestrado” por el segundo jugador. Por ejemplo, Argentina puede prometer no aumentar impuestos a quienes blanqueen sus depósitos. Sin embargo, una vez que el contribuyente (primer jugador) decide blanquear sus depósitos nada impide a Argentina aumentar los impuestos. ¿Suena familiar?

El problema del “holdup” lo podemos ilustrar en un simple juego secuencial.

Supongamos que el inversor debe decidir primero si invertir en Argentina o en el resto del mundo. Si invierte en el resto del mundo recibe la tasa de retorno del mundo (rW). Si en cambio decide invertir en Argentina, recibe la rentabilidad Argentina (rA) si en las próximas elecciones gana Cambiemos, lo cual tiene probabilidad p de suceder. Si, en cambio, con probabilidad (1-p) gana el kirchnerismo, el inversor será expropiado (como Repsol, AFJPs) y perderá su inversión inicial (-F). Si gana cambiemos, el gobierno gana los impuestos que contribuye el inversor (T) y si gana el kirchnerismo el gobierno gana el valor de los activos del inversor (A) debido a la expropiación.

El inversor elegirá Argentina si la ganancia esperada supera a la ganancia en el resto del mundo. Es decir, si p rA+(1-p) (-F) > rW.

Para que el inversor elija Argentina por sobre el mundo es necesario que aumenta p (probabilidad de que gane Cambiemos) y/o que aumenta la rentabilidad de invertir en Argentina (rA).

Esta condición también muestra que cuanto mayor sea la inversión necesaria (F), menos es la probabilidad de que dicho proyecto se haga en Argentina. Lo que llega, por lo tanto, es una llovizna. Pequeñas inversiones (un pequeño F) y en lo posible que sean fáciles de revertir.

El contexto electoral, sin embargo, muestra una alta probabilidad de que el kirchnerismo vuelva al poder y no se perciben medidas concretas por parte de Cambiemos que vayan a aumentar significativamente la rentabilidad Argentina. Los impuestos siguen altos, el mercado sigue fuertemente regulado, el gasto público sigue siendo insostenible, la política monetaria aún no genera certidumbre a mediano/largo plazo, etc.

Este pequeño “holdup problem” también ayuda a entender por qué no hubo lluvia de inversiones en el pasado. La sobrevivencia política del kirchnerismo contribuyó a mantener una alta expectativa de (1-p). Expectativa alimentada por los vaivenes que trae toda reforma gradual. Por el otro lado, el estado presente de Cambiemos, los altos impuestos, y las regulaciones mantienen un bajo retorno Argentino (rA) [recordemos incluso lo difícil que es ajustar balances por inflación].

Hoy Cambiemos tiene poco margen para cambiar los “payoffs” de este juego, en especial el retorno Argentino. Debe, por lo tanto, mejorar sus probabilidad de ganar las elecciones, lo cual a su vez está sujeto a (1) no haber explicitado la herencia recibida y (2) la performance económica de su gestión.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Siguelo en @n_cachanosky

Reiteración de la coyuntura y ausencia del debate de ideas

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 26/4/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/reiteracion-de-la-coyuntura-y-ausencia-del-debate-de-ideas-nid2241761

 

Casi todo se ha vuelto una eterna reiteración sobre los acontecimientos diarios, lo cual naturalmente no permite espacios para tomar distancia y pensar el futuro a los efectos, precisamente, de permitir coyunturas mejores. La permanente concentración en el día a día no da espacio para modificar el rumbo, con lo que la repetición de errores se hace inexorable.

Sin duda que la coyuntura permite estar informado, son las noticias del momento que deben trasmitirse en el contexto de una irrestricta libertad de expresión, pero la obsesión por detenerse solamente en tapar incendios bloquea la posibilidad de abrir nuevos horizontes e ir al fondo de los problemas al efecto de subsanarlos.

Ni bien alguien se atreve a explorar otros campos irrumpen personajes que denuncian “lo políticamente incorrecto” muy preocupados por quien se sale del libreto, a lo que se suelen agregar diatribas personales que no ayudan a despejar telarañas mentales.

Se vive en estados de emergencia como consecuencia de que son muy escasos los que se toman el trabajo de imaginar cosas diferentes. Es como el perro que pretende morderse la cola en círculos desesperados. Así no se zafa de una infame calesita que no cesa de machacar sobre los mismos panoramas.

Desafortunadamente cuando se recoge el guante y se anuncia un debate que contiene ideas de fondo no aparece mejor ocurrencia que proponer la manera de vender la idea. Craso error. Las ideas no se venden en el sentido de que no están sujetas a las estrategias de comercialización como cuando se vende un dentífrico o un desodorante. En estos casos y en todos los demás, cuando se pretende colocar un producto en el mercado es del todo irrelevante explicarle al cliente potencial cuales fueron los procesos de producción involucrados puesto que se consumiría malamente el tiempo en lugar de centrar la atención en los beneficios que reportaría la adquisición del bien en cuestión por parte del comprador.

Sin embargo, a menos de que se trate de un fanático que compra cualquier cosa con solo insinuársela, en el caso de las ideas es inexorable la cuidadosa explicación y argumentación en el contexto de rastrear la genealogía de la idea en cuestión para que el receptor la comprenda y la acepte. En otros términos, no se trata de una venta en la que se exhiben las ventajas del producto final sino, como queda dicho, se torna indispensable explicar el “proceso de producción” y fundamentación de la idea.

La capacidad de síntesis es muy bienvenida pero hay ideas que demandan razonamientos que insumen tiempo y que no pueden ser tratados livianamente.  Lo aparentemente expeditivo puede eventualmente hacer de apoyo logístico pero no puede reemplazarse la detenida lectura de ensayos, artículos, libros y el dictado de clases que exponen conceptos de cierto espesor, la lectura “vertical” se diferencia de la “horizontal” que según Ortega “patina sobre las letras”. No es conducente jibarizar y mutilar razonamientos, pues no solo erraremos fieramente la meta sino que terminaremos hablando como Tarzán. En la mayor parte de los debates actuales hace falta biblioteca a gritos.

Estimo que el mal de nuestro tiempo es que nos consumimos la vida en describir el momento y sugerir medidas coyunturales mientras nos devoran los agujeros negros que se profundizan porque muy pocos son los que abren discusiones que pretenden correr el eje del debate.

Y en este orden de cosas, muchos son los que no se atreven a proponer cambios radicales en la agenda, en cambio lo que genéricamente podemos denominar las izquierdas muestran mucho mayor coraje para plantarse en temas que consideran de fondo para sus propósitos. Recordemos muy especialmente la tercera escena del cuarto acto de Hamlet: “Las enfermedades que crecen desesperadamente, se resuelven a través de medidas desesperadas, o no se resuelven”. Para ilustrar esta línea argumental aludo a un graffiti en las calles del mayo francés sobre lo que es pertinente detenerse a meditar: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

En esta contexto es del caso apuntar a la perogrullada de que “una cosa es la teoría y otra la práctica” para significar el absurdo de que una cosa puede funcionar en teoría pero no lo puede hacer en la práctica. Si el proceso se basa en una buena teoría quiere decir que sirve a la práctica en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría”, lo contrario es andar por la vida a los tumbos dando palos de ciego. Todo lo que hoy disfrutamos sea la computadora, la medicina, la alimentación, el transporte y demás es fruto del análisis teórico imbuido de la característica de la provisonalidad, abierto a posibles refutaciones.

A esta altura de los acontecimientos que son del dominio público no es suficiente concluir que debe reducirse el gasto público, lo cual constituye una abstracción hay que decir concretamente que funciones se eliminarán y no podar para evitar el mayor vigor tal como ocurre en la jardinería.

Consigno un ejemplo telegráfico de lo que quiero significar con debates de fondo.  Me refiero a la necesidad de cuestionar y reformar el mal llamado sistema de seguridad social (que es en verdad un sistema de inseguridad antisocial). Un sistema de reparto quebrado bajo cualquier criterio actuarial con que se lo quiera mirar en todas partes del mundo en que se lo aplica y ha servido para que los aparatos estatales echen mano a los fondos para financiarse y colocar en su lugar los consabidos títulos públicos que aumentan aun más las deudas.

No se trata de pasar a un sistema de capitalización privado obligatorio sino de permitir que cada uno disponga del fruto de su trabajo, tal como era antaño antes del maldito “estado benefactor” (en verdad estado saqueador).

Se ha dicho que si el gobierno no obliga a la gente a aportar, no proveerá para su vejez lo cual contradice lo realizado por inmigrantes en distintas partes del mundo, por ejemplo, en Argentina donde nuestros ancestros invertían en terrenitos y departamentos que más adelante fueron asaltados por las leyes de alquileres y desalojos.

Este razonamiento no sigue el silogismo hasta sus últimas consecuencias puesto que cuando los pensionados cobren las jubilaciones debido a los aportes compulsivos habrá que ponerles un policía para verificar que no vayan a emborracharse al bar de la esquina, con lo que se habrá cerrado el círculo orwelliano.

Entre nosotros, mucho más adelante se intentó revertir parcialmente el problema abriendo la posibilidad de elegir sistemas privados pero obligatorios que otro gobierno decidió estatizar nuevamente en uno de los atracos más colosales de la historia argentina por cuya idea fue premiado un fulano con la vicepresidencia.

Por supuesto que esto involucra una serie de intereses creados pero todas las medidas de fondo lo hacen, el asunto es evaluar el costo-beneficio. Las medidas que van a la raíz de los problemas son difíciles pero necesarias para corregir el estado de cosas que perjudica muy especialmente a los más necesitados por la carga tributaria y el endeudamiento que se acopla al mantenimiento de estructuras inútiles.

En otros términos, tenemos que salir del atolladero de la coyuntura y plantear temas de fondo, al efecto de vislumbrar horizontes más promisorios y no estar condenados al cercenamiento de libertades.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Abram: “El FMI es la última alcancía, después viene el abismo”

Por Aldo Abram: Publicado el 28/1/19 en: https://www.ambito.com/abram-el-fmi-es-la-ultima-alcancia-despues-viene-el-abismo-n5012863

 

1| ¿Por qué estamos como estamos?

El Gobierno recibió un Estado al borde de la quiebra debido al enorme incremento del gasto público durante la gestión “K”. Sin embargo, si uno toma el total de erogaciones estatales respecto de la producción argentina de 2017 es mayor al de 2015. El Gobierno nacional argumenta que ellos sí bajaron el gasto primario (sin contar intereses), pero si uno compara las erogaciones netas de transferencias para subsidiar tarifas de servicios respecto del PBI, también se incrementó en 2017 respecto de 2015. Es decir, que ni siquiera ahorraron todo el ajuste que nos hicieron hacer a nosotros con los aumentos de tarifas. Además, Cambiemos recibió un Banco Central (BCRA) al borde del abismo. Lograron salir pronta y exitosamente del cepo que aseguraba una pronta debacle. Contra la mayoría de los pronósticos, el dólar libre bajó respecto de sus niveles previos, demostrando las ganas de confiar que tenía la gente. Sin embargo, esa credibilidad inicial se perdió cuando, en vez de priorizar defender el valor del peso, el BCRA se dedicó a emitir para: a) financiar el exceso de Estado; b) aumentar el crédito y bajar la tasa porque el Estado se absorbía la mayor parte para cubrir su déficit; y c) al inicio para comprar los dólares de deuda que traían la Nación y algunas provincias porque con el financiamiento interno no les alcanzaba. Como la suba de precios se aceleraba, el BCRA decidió comprar esas divisas, endeudándose carísimo con las tristemente célebres Lebac. Conclusión: 2018 nos encontró habiendo usado el abundante crédito externo para mantener el exceso de Estado y no para resolverlo. Además, con un BCRA que había perdido solvencia y la credibilidad en términos de defender el valor del peso, lo que explica por qué no hubo otros países de la región que tuvieran una crisis cambiaria a la primera leve turbulencia internacional. De hecho, en marzo del año pasado Brasil estaba política y fiscalmente peor que la Argentina pero tenía un banco central que defendía el valor de la moneda, 2018 terminó con menos de 4% de inflación ANUAL. Por eso, no se desbarrancó como lo hizo nuestro país.

2| El gobierno dice que tuvo mala suerte

Mala suerte es que te haga trastabillar algo que era inesperado. A finales de 2017 la gran mayoría de los analistas pronosticaban un 2018 complicado y quizás hasta más de lo que en realidad fue. Y respecto de que no podían hacer más. Cada año desde “Libertad y Progreso” presentamos a funcionarios del Gobierno los proyectos de reformas estructurales que elaboramos y que demostraban que sí eran viables avanzar en ellos. De hecho, continúan disponibles en nuestro sitio para todos los que les interese. Por ejemplo, se pudo aprovechar la legislación vigente para encarar una reforma del Estado para que le sirva a la gente, y no a la política como hoy, llevándolo a un tamaño pagable por los argentinos. Es cierto que habrá gente se quedará sin un cargo, ya que muchos no son útiles a la sociedad o le inventaron un sello que nos complica la vida para justificar su escritorio. Sin embargo no es verdad que tengan que quedarse sin un ingreso. Para eso, están previstos mecanismos conocidos como la jubilación anticipada o los retiros voluntarios. Además, la ley de empleo público permite poner en disponibilidad, seguirle pagando sin que trabaje, durante un año a quien se quede sin un cargo y nosotros proponemos extenderlo a dos. Durante ese tiempo hay que capacitarlo y subsidiar al sector privado para que lo tome. Esto implicaba tiempo y dinero, pero ¿qué hubiera pasado si se hubiera implementado desde el inicio de 2016 usando el enorme endeudamiento que estuvieron tomando? A principios de 2018 hubiéramos tenido gran parte de la deuda actual, pero el problema resuelto. En cambio llegamos con la deuda y el problema, lo que explica por qué la crisis cambiaria llevó a un cierre del financiamiento para el Gobierno y a evitar un default con un acuerdo con el FMI. Ahora, ¿qué haremos con esa plata? ¿resolver o mantener el problema? ¡Ojo que ésta es la última alcancía que nos queda! Después, el abismo.

3| ¿Hay voluntad política para resolver los problemas?

No es lo que se vio en la discusión del Presupuesto 2019, nadie quiso hacerse cargo del ajuste del Estado, así que se lo transfirieron en un 80% a la gente. ¿Y nos extraña que el sector privado productivo sienta el apretón? Perdieron de vista que le piden que ajuste al que genera la riqueza para pagar los sueldos de sus empleados y el de los del Estado. ¿Y pretenden que crezca para licuar el gasto y la deuda pública? Imposible, es un mito que más ajuste del Estado llevaba a más recesión. Es al revés. ¿Quién va a querer invertir en un país que está en el lugar 21, entre 190, entre los que más exprimen con impuestos a sus empresas? En 2017 nuestros políticos prometieron bajarnos la presión tributaria y sancionaron dos leyes en ese sentido. Para cerrar el Presupuesto 2019 la volvieron a aumentar. ¡Una locura! Pensemos, ¿qué hubiera pasado si la mayor parte del ajuste lo hubiera hecho el Estado sin suba de gravámenes? Quizás hoy alguien tendría alguna esperanza de que algo cambie en la Argentina. Es vital que se asuma que el problema no es el déficit fiscal, es sólo una de las consecuencias de la verdadera enfermedad que nos está matando, el exceso de Estado. Por eso, si no la curamos, aunque logremos eliminar el desequilibrio fiscal, lo mejor que nos espera es crecer muy lento. Así que en la Argentina los salarios y el empleo aumentarán poco y la pobreza se reducirá lentamente. En el peor de los casos, sin una producción creciendo rápido, la deuda pública en términos del PBI será demasiado pesada y podemos volver a tener un default. En definitiva, las crisis son la forma en la que históricamente resolvimos estos problemas los argentinos. No sería mala idea que “cambiemos”, ¿no?

PUBLICIDAD

4|¿Usted también pronostica un default?

Bueno, lamentablemente no es baja la probabilidad que vayamos a una crisis debido a un default. Sin embargo, en el corto plazo, me preocupa más que no entremos en cesación de pagos culpa de una crisis (risas). Como le dije, la pata más floja de 2018 fue el BCRA y en la actualidad sigue siéndolo. Es cierto que, al ponerse un techo de emisión y cumplirlo, la actual administración logró una cierta estabilidad monetaria. Nos garantiza que no serán ellos los que nos llevarán a una debacle, como sí lo hicieron los anteriores. El problema es que es probable que haya una elección presidencial complicada, lo que podría llevar a una fuga de capitales, un derrumbe de la demanda y valor del peso, con el tipo de cambio buscando rápidamente el techo de la banda. Para que no se vuelva una nueva crisis cambiaria, el BCRA deberá lograr defender el techo con éxito. Si no, será la debacle monetaria la que lleve a una económica y a un default. Por eso, me parece auspicioso el anuncio de que van a revisar la forma de intervención en el techo de la banda y recomendaría que, por lo menos, puedan usar de una sola vez todas las reservas que compraron defendiendo el piso y las que le compraron “excepcionalmente” al Tesoro a fines de 2018. Así podrían intentar quitar todo el excedente de pesos del mercado y evitar que siga depreciándose e incentivando la corrida y fuga de capitales. Además, al Gobierno le sugeriría que trate de seguir ahorrando los casi u$s10.000 millones que hoy tiene de saldo inicial de caja. Es cierto que eso no es gratis, pero es posible que lo necesite como el agua en el desierto en el segundo semestre. No solamente para venderlos y ayudar al BCRA a contener la corrida. Si no, porque cuanto mayor sea la fuga de capitales y la corrida, será más difícil renovar los vencimientos de deuda. Por eso, también deberían pagar más tasa de interés para reducir al mínimo la cantidad de vencimientos durante el período electoral estirándolos para que caigan en 2020.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Hay que expropiar a los ricos?

Por Iván Carrino. Publicado el 24/1/18 en: https://www.ivancarrino.com/hay-que-expropiar-a-los-ricos/

 

En mi nuevo video para mi canal de YouTube calculo qué ocurriría si se expropiara la fortuna de las diez familias más ricas de Argentina.

Si bien a primera vista parecería ser un monto sideral, la realidad es que ni todo ese dinero alcanza para financiar más de 4 meses de gasto público.

El video completo, aquí abajo:

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Debates sobre metas y ejecuciones

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Se observa que en reportajes orales y escritos se consulta sobre los modos para lograr determinados resultados. Habitualmente el entrevistado se enreda en ingenierías varias para responder a la requisitoria periodística y a partir de ese momento con repreguntas y opiniones de variado color se entra en un debate que parece no tener salida. Y esto es así porque antes de entrar en el tema de las políticas de transición para arribar a ciertos objetivos se torna indispensable aclarar el sentido y los fundamentos del objetivo mismo, de lo contrario el embrollo es seguro.

 

Una vez que se ha comprendido y aceptado la meta resulta una cuestión del todo secundaria el modo de encaminarse a ella. Siempre aparecen infinidad de procedimientos para acercarse al objetivo. Las ingenierías son múltiples. Las estrategias y los elementos políticos a tener en cuenta son innumerables.

 

Y no es que las políticas públicas carezcan de importancia, no se puede ejecutar una idea sin un programa para llevarla a cabo, se trata de evaluar correctamente las prioridades y economizar el tiempo disponible. No es posible poner la carreta delante de los caballos.

 

Primero debe clarificarse la idea y luego las muy diversas maneras de ejecutarlo con mayores o menores pasos intermedios al contemplar las muy diferentes reacciones y efectos en los plazos medianos y de largo alcance pero no se puede comenzar por el final.

 

Sin quererlo en no pocos casos se tiende una trampa al pretender discutir modos para lograr algo antes de haber aclarado debidamente las virtudes de ese algo. Lo primero es primero. Nadie entenderá el asunto si se pretenden formular procedimientos antes de saber hacia donde se apunta y la razón de esa dirección.

 

La idea es el núcleo, el resto se da por añadidura. Una vez comprendida la meta se competirá por diversas propuestas para logar el objetivo, de lo contrario atrasamos el debate. Hace mucha falta la explicación  de ideas antes de proponer mecanismos para lograr algo que aun no se comprendió.

 

Antes de mostrar como se hace hay que entender porqué se hace. Una vez que la opinión pública ha entendido la idea será más o menos indiferente a los muchos caminos para llevarla a cabo, el asunto es ponerse en marcha. Ilustremos lo dicho con uno de tantísimos ejemplos.

 

Se afirma que debe reducirse el gasto público, frente a lo cual se pregunta en que rubros se procedería en consecuencia.

 

El entrevistado mantiene que hay que despedir empleados públicos y entra en los detalles más escabrosos de cómo hacerlo,  se refiere a la necesidad producir un ajuste cuando en verdad el ajuste es el que implanta el estatismo sobre los bolsillos de todos, especialmente sobre el fruto del trabajo de los más necesitados. De ese modo los interlocutores concluyen que el entrevistado es insensible y derrotista, cuando no explotador. En nuestro país aparentemente se atribuye mayor importancia a los medios que a los fines, así se hace difícil avanzar. Estamos atrasados en el debate de ideas.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

La distribución del ingreso y el populismo que hunde a la Argentina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/12/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/12/26/la-distribucion-del-ingreso-y-el-populismo-que-hunde-a-la-argentina/?fbclid=IwAR3rj7HioboirryNccenVXjTjXqwSBJkmuTz7UeTkxJ-UMRXDbmClK0b70o

 

De los datos informados por el Indec para el tercer trimestre, surge que el promedio del decil de mayores ingresos gana 19 veces más que el decil inferior

En general, los políticos, sociólogos y economistas suelen prestar atención a los datos de distribución del ingreso, básicamente al coeficiente de Gini, que es una medida ideada por Conrado Gini, un estadístico italiano. El coeficiente muestra si el ingreso en una sociedad se distribuye en forma pareja o unos pocos ganan mucho y muchos ganan poco.

Se trata de un indicador que varía entre 0 y 1. Si da cero, se dice que hay igualdad perfecta porque todos ganan lo mismo. Mientras que 1 quiere decir que una sola persona tiene todos los ingresos y el resto ninguno.

Por ejemplo, para que se entienda, si uno calculara el coeficiente de Gini para los bolsos con euros, daría algún valor cercano a 1, K.

Políticos, sociólogos y economistas suelen indignarse cuando los datos de distribución del ingreso tienden a empeorar, señalando lo injusto del sistema económico y la necesidad que el estado intervenga en la economía para mejorar la distribución de los recursos monetarios.

Las lecturas ligeras pueden inducir a error

Sin embargo, el dato de distribución del ingreso es engañoso y puede llevar a decir barbaridades en términos de intervención del Estado. Puesto de otra manera, no todo crecimiento en la desigualdad de la distribución del ingreso es mala. Veamos un ejemplo.

Supongamos que en el momento 1 los sectores que menos ganan tienen un ingreso de $100 y los que más ganan tienen un ingreso de $1.000. La diferencia entre el que más gana y el que menos gana es de 10 veces.

Ahora bien, supongamos que en ese país se aplica una política económica consistente que reduce el gasto público, la carga impositiva, flexibiliza el mercado laboral, se incorpora al mundo bajando aranceles y demás medidas que estimulan la capacidad de innovación de la gente, atraen inversiones y reducen la pobreza a niveles cercanos a cero. Luego de aplicar esas políticas, el que menos gana tiene un ingreso de $1.500 y el que más recibe 18.000 pesos.

En este ejemplo el coeficiente de Gini va a dar que empeoró la distribución del ingreso porque la diferencia entre el que más gana y el que menos se amplió de 10 a 12 veces.

Por lo tanto, si bien el coeficiente de Gini empeoró, los que menos ganan están mucho mejor que cuando el indicador medía mejor.

La conclusión es que los políticos, sociólogos y economistas podrán gritar porque empeoró el coeficiente de Gini, pero lo cierto es que los más humildes mejoraron notablemente su nivel de vida.

Como dice Mancur Olson en su libro Poder y Prosperidad: hoy en día los economistas disponemos de tal herramental matemático, estadístico y econométrico, que podemos torturar los números hasta que confiesen lo que queremos. O, como decía un economista amigo: hay tres tipos de mentiras, la mentira lisa llana, la mentira piadosa y las estadísticas.

Prueba ácida irrefutable

En definitiva, muchas veces se utilizan las estadísticas para tergiversar la realidad y aplicar políticas populistas mostrando datos que no dicen nada. El ejemplo más categórico al respecto es ver el período K, cuando sus funcionarios se llenaban la boca hablando de la distribución del ingreso, pero al final del día dejaron un tercio de la población bajo la línea de pobreza y ellos terminaron con grandes fortunas. Por ejemplo con departamentos por más de USD 70 millones en Miami.

El punto que me parece importante resaltar es que no interesa tanto cómo es la distribución del ingreso, sino cómo terminar con la pobreza y lograr que la gente gane cada vez mejor. Cuando se pone el acento en la distribución del ingreso, el paso siguiente es decir que uno es pobre porque el otro es rico.

El populismo es especialista en alimentar el resentimiento y el odio. Ud. es pobre porque aquél es rico, así que vengo yo a hacer justicia y le voy a aplicar impuestos progresivos a los que más ganan, en nombre de la solidaridad social y la igualdad en los ingresos de la gente. El resultado es que se desestimula la inversión, baja la productividad, cada vez se crean menos puestos de trabajo y la pobreza comienza a crecer.

¿Por qué tenemos esta larga decadencia con una pobreza impensada para Argentina? Porque a los largo de décadas, se vino enarbolando la redistribución del ingreso en nombre de la solidaridad social y ello implicó más gasto público, impuestos, regulaciones y, obvio, el caldo de cultivo para la corrupción.

El problema de fondo de los amantes de la redistribución del ingreso es que ven la riqueza como algo estático. Un determinado stock que hay que redistribuir equitativamente. No ven que la riqueza se genera y se puede crear más riqueza en la medida que estén dadas las condiciones institucionales que, justamente, son exactamente las opuestas a las que proponen quienes hablan de la redistribución del ingreso.

Los políticos ven la riqueza de un país como una pizza que hay que repartir en porciones iguales, no piensan en crear las condiciones para que en vez de una pizza haya cada vez más pizzas.

En definitiva, la mayor preocupación de los políticos no debería concentrarse en la distribución del ingreso, sino en cómo lograr terminar con la pobreza generando inversiones y más puestos de trabajo. De tanto ocuparse por la distribución del ingreso, crearon legiones de piqueteros, planeros de todo tipo y subsidios infinanciables desarrollando la cultura de la dádiva destruyendo la cultura del trabajo.

En definitiva, en nombre de mejorar la distribución del ingreso, denigraron a la gente y crearon legiones de pobres y planeros.

Conclusión: a los políticos, olvídense del coeficiente de Gini y concéntrese en crear las condiciones para atraer más inversiones y crear más puestos de trabajo. Lo que importa es cuántas inversiones y puestos de trabajo de alta calidad se consiguen. Los datos de la distribución del ingreso déjenlos para los resentidos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE 

Argentina: Acuerdo con FMI continúa con ineficiencias

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 30/10/18 en: http://www.crusoeresearch.com/article/argentina-acuerdo-con-fmi-continua-con-ineficiencias/

 

Si uno observa el capítulo fiscal se encuentra con el siguiente texto: Dentro del Presupuesto 2019, nuestras medidas fiscales incluyen:

1) Un aumento en los impuestos a las exportaciones y una reducción en los reintegros de los impuestos sobre las exportaciones;

2) Un Impuesto a los Bienes Personales que se aplica a los activos de los miembros más ricos de la sociedad argentina tanto dentro de la Argentina como en el extranjero;

3) Reducir los subsidios a la energía y reasignar la responsabilidad de los subsidios al transporte y la tarifa social sobre la electricidad a los gobiernos provinciales que se encuentran mejor posicionados para juzgar la mejor manera de diseñar y financiar dichas ayudas;

4) Una contención del gasto de capital, que será compensado por los proyectos de Participación Público-Privada y mayor gasto de capital de las provincias;

5) La expansión de la cobertura del Impuesto a las Ganancias personales sobre algunas categorías de empleados públicos que se encuentran actualmente exentos, y la reducción del gasto tributario en el impuesto a las ganancias corporativas limitando exenciones para cooperativas y organizaciones mutuales;

6) Una reducción de las transferencias discrecionales a las provincias, y un recorte real del 6% a otros gastos corrientes;

7) Un congelamiento en la nueva contratación de empleados públicos, que dará lugar a una caída en el conjunto de la nómina pública;

8) Una reducción en el gasto en otros bienes y servicios del gobierno nacional de 18% en 2018 y otro 5% en 2019 en términos reales. El control estricto sobre los compromisos evitará acumular atrasos; y;

9) Una reducción en las transferencias asociadas con el déficit operativo de las empresas del Estado que no están relacionadas con las tarifas de servicios públicos en un 68%por ciento en términos reales.

Más impuestos y débil intención de bajar el gasto

Básicamente la propuesta es incrementar impuestos y mostrar algún retoque de baja del gasto público para no quedar en evidencia que no desean bajar el gasto.

El punto 2 luce particularmente lamentable en una colación política que lleva como nombre Cambiemos. Ese punto muestra que más que cambiemos es Continuemos con el tradicional populismo que nos llevó a la decadencia: se le cobrará un impuesto a los activos de los sectores más ricos de la sociedad argentina. Es como decir: Ud. es pobre porque aquél otro es rico. Alimentar la grieta entre ricos y pobres.

Cambiar la larga decadencia argentina comienza por cambiar el discurso de confrontación por el cual se le hace creer a la gente que unos son ricos porque otros son pobres. Con este párrafo el Gobierno muestra que no le interesa terminar con la pobreza, sino terminar con los ricos, aunque claramente no estarán incluidos los funcionarios y dirigencia política argentina.

¿Qué le importa al gobierno cuántos ricos hay? Lo que tiene que importarle es cómo terminar con la pobreza, algo que el mismo presidente Mauricio Macri ha dicho en infinidad de oportunidades y viene haciendo agua sistemáticamente por aferrarse al populismo que le venden sus asesores políticos y económicos.

Baja productividad del gasto

Pero el punto que interesa resaltar, una vez más, es que el gobierno está empecinado en cerrar la brecha fiscal por el lado de los ingresos en vez de bajar el gasto público. Y aquí hay que hacer un punto clave, que no es solo la carga tributaria en que se traduce el elevado gasto público. El punto que me interesa resaltar es la ineficiencia que le genera a la economía un elevado gasto público.

No es solo la carga tributaria que tiene que soportar el contribuyente y el consiguiente desestimulo a la inversión que genera, sino también que es relevante la ineficiente asignación de recursos productivos que produce el elevado gasto público.

¿Por qué? Porque cuanto mayor es el nivel de gasto público, mayor es la arbitrariedad con que el burócrata decide cómo se asignan los recursos productivos en la economía, distorsionando los precios relativos y generando una ineficiente asignación de los recursos productivos.

Ejemplo, si el Estado aumenta el gasto en obra pública, tiene que cobrar más impuestos para poder construir puentes, rutas, etc. Por lo tanto, aumenta la demanda de cemento, pavimento, hierro, etc., y disminuye la demanda de los bienes que el contribuyente no puede comprar por la mayor carga tributaria que tiene que soportar.

Si antes podía comprarse más camisas, alimentos o lo que sea, ahora disminuye la demanda de esos bienes y aumenta la demanda de los insumos ligados a la construcción de obras públicas. Lo primero que uno puede ver es que el famoso multiplicador keynesiano es un verso. En todo caso, si existiera ese multiplicador mágico, habría un desmultiplicador por el lado de lo que deja de gastar el contribuyente. De manera que los recursos se asignan de acuerdo a lo que el funcionario de turno decide y no en base a las necesidades de los consumidores que son los que generan los ingresos.

Persistencia de una posición arbitraria

Alguien, creyéndose un ser superior, decide por el resto de la sociedad, qué hay que producir, a qué precios y en qué cantidades. La opinión del consumidor no cuenta. Solo cuenta la decisión arbitraria del burócrata.

Otro ejemplo. Con el tema de cuidar a los sectores más vulnerables, el burócrata sigue disminuyendo el poder de demandan de los sectores que pagan impuestos y los destina a financiar el consumo de sectores que no desean trabajar en blanco. Por mi trabajo viajo mucho al resto del país y siempre me responden lo mismo ante mi pregunta si consiguen mano de obra: en negro sí. En blanco no porque pierden el subsidio y prefieren vivir del subsidio que no tiene fecha de vencimiento.

Esta decisión del burócrata gastando los recursos de los contribuyentes genera trabajo en negro, desestimula la cultura del trabajo y alimenta la cultura de la dádiva, el nivel de producción se reduce porque produce uno y consumen dos y hay menos riqueza disponible. Es decir, se asigna ineficientemente la mano de obra.

Otro ejemplo, todos los planes sociales que implementa el burócrata estimulan el consumo y desestimulan la inversión porque castigan a quienes producen, por lo tanto, se destinan más recursos a financiar consumo con bajo stock de capital ya que al que invierte el Estado le cobra más impuestos para sostener a los que consumen sin trabajar.

La mejor receta

Los ejemplos podrían seguir, pero el dato relevante del acuerdo con el FMI, es que lo que se busca es tratar de reducir el déficit fiscal por el lado de los ingresos sin prácticamente tocar el nivel de gasto público, con lo cual, se cambia la forma de financiar el déficit fiscal, pero no mejora la productividad de la economía dado que los recursos se asignan caprichosamente de acuerdo a la voluntad del burócrata o el político de turno, en consecuencia no podemos esperar una mejora en la productividad de la economía, que es la base a partir de la cual crecen los ingresos reales y se termina va reduciendo la pobreza.

Mauricio Macri pidió que evalúen su gestión de gobierno por la cantidad de pobres que dejará en su primer mandato. Bien, con este nivel de gasto público, podemos tener la certeza que su evaluación va a ser negativa porque si los burócratas siguen decidiendo cómo asignar los recursos productivos, el ingreso real está condenado a caer y la pobreza a perpetuarse.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.