Argentina y la ‘marmota’ antiliberal

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 6/5/19 en: http://www.elojodigital.com/contenido/17559-argentina-y-la-marmota-antiliberal

 

En la República Argentina, la inflación de marzo alcanzó el 4,7 %, e hizo saltar todas las alarmas del gobierno de Mauricio Macri, que afronta un cercano desafío electoral. Los argentinos, como en el día de la marmota, volvieron a vivir no solo la expectativa de una mayor inflación, y devaluación del peso frente al dólar, sino el regreso del control de precios.

Marcos Peña, Mauricio Macri, Fracaso económicoEstos controles llevan fracasando cuatro mil años, y producen siempre más pobreza y más escasez, como saben ahora los venezolanos, y han experimentado los propios argentinos varias veces en el pasado, bajo distintas denominaciones: precios controlados, concertados, cuidados, etc. Lo que Macri y los suyos han impuesto es un nuevo ‘acuerdo de precios‘, que afecta a sesenta productos de primera necesidad, y que se prolongará durante toda la campaña electoral, junto con una congelación de las tarifas de los servicios públicos —otro ejemplo de la marmota, puesto que los argentinos han pasado por la experiencia de esas congelaciones, que frenan lógicamente las inversiones, y que terminan deteriorando esos servicios a medio plazo.

Con una gran presión fiscal y una actividad económica languideciente, el Gobierno teme naufragar en un triángulo de las Bermudas que los argentinos también han padecido antes: inflación-recesión-devaluación, escribió el periodista Carlos Pagni en La Nación.

Acaso la más increíble de las marmotas sea el posible regreso del kirchnerismo, la pesadilla populista de la cual los argentinos pensaron que se habían librado en 2015. No fue así, aunque Macri creyó que los argentinos iban a confiar en él, hiciera lo que hiciera, y sobre todo creyó que lo preferirían siempre ante la opción del retorno de Cristina Fernández de Kirchner. Se instaló entonces en el llamado gradualismo, es decir, unas políticas moderadas que no recortaran el abultado gasto público redistributivo, característico del populismo kirchnerista.

Macri probó ser así el Rajoy argentino, huyendo del liberalismo e intentando atraer votos con políticas antiliberales. El riesgo, naturalmente, es que la gente prefiera el original a la copia. Ese riesgo aumenta cuando la copia se parece cada vez más al original kirchnerista. El último acto ha sido, precisamente, el control de precios, que evoca las medidas fascistoides adoptadas en ese sentido por el kirchnerismo. Para colmo, como señala Pagni, los propios kirchneristas están haciendo propósito de enmienda de cara a las elecciones, y aseguran que ellos, igual que hacen los izquierdistas y populistas en España, ya no se miran en el espejo de Nicolás Maduro sino en el de António Costa, el socialista portugués con una imagen de seriedad y disciplina económica y fiscal.

Mauricio Macri se hunde en las encuestas mientras la inflación se mantiene elevada a pesar de que el Banco Central no emite más pesos —ello se debe a una combinación temporal de caída en la demanda de dinero y en la oferta de bienes y servicios, aclara el economista Roberto Cachanosky en Infobae.

Por fin, otra vieja marmota es el Fondo Monetario Internacional, que, como siempre, quiere estar y no estar: quiere apoyar al Gobierno, pero no ser señalado como responsable de un eventual estallido inflacionario y devaluatorio. El Gobierno de Macri también sabe que cortar con el Fondo, como concluyó el analista Iván Carrino, ‘significa bajar abruptamente el gasto público, cobrar más impuestos o emitir y generar más inflación’.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

PP social

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 13/11/15 en: http://www.libremercado.com/2015-11-22/carlos-rodriguez-braun-pp-social-77332/

 

Lucía Méndez citó en El Mundo a un dirigente del PP que explicó que el escaso impacto que la mejoría económica tiene de momento sobre las expectativas de voto del PP se debe a lo siguiente: “No hemos sido capaces de poner en pie una política social. Muchos españoles no nos quieren por eso“. Esta tesis, bastante extendida en el partido y fuera de él, es muy conveniente para la aplastante mayoría socialdemócrata, dentro del partido y fuera de él.

En efecto, la idea de que ha faltado “política social”, es decir, un mayor gasto público redistributivo, satisface en primer lugar al Gobierno y al PP, poblados de personas que creen que lo “social”, es decir, gastar más dinero de la sociedad, que el poder le arrebata por la fuerza, es estupendo. Además, les sirve para presentarse sin complejos ante la izquierda, que cree lo mismo. Así, la derecha puede alegar que para “social”, ella misma mismamente. Y, por fin, sirve a la legión de opinadores políticamente correctos de los medios de comunicación, a los que tampoco se les ocurre que gastar el dinero de la sociedad pueda ser objetable siempre que sea “gasto social”, es decir, coactivo y redistributivo.

El único pequeño problema del PP huérfano de “política social” es que es un camelo, en el terreno de las ideas y en el de los hechos. En el de las ideas, porque la tesis de que aumentar el gasto social, es decir, los impuestos, es estupendo para la sociedad está lejos de ser evidente. Y en el de los hechos, porque no es verdad que el PP no haya puesto en pie una política social. De hecho, es lo único que ha puesto en pie: subió los impuestos explícitamente para defender el Estado de Bienestar, es decir, para defender las políticas sociales, atacando los bienes privados con inédita saña. Una vez hundida la economía gracias a ello, y recuperada gracias a los esfuerzos de los empresarios y los trabajadores, los del PP se dedican a lo “social” con el mismo entusiasmo de siempre.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.