Y SI GANA TRUMP…

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 3/11/16 en: https://alejandrotagliavini.com/2016/11/03/y-si-gana-trump/

 

Es una pena que no tenga chances de ganar Gary Johnson, el candidato a la Casa Blanca por el Partido Libertario, ya que, sin ser ideal, es el único serio. Con los otros dos, Hillary Clinton y Donald Trump, el liberalismo económico quedará enterrado precisamente en el país del “libre mercado”.

La remontada en las encuestas del republicano ha elevado el nerviosismo en los mercados. Un reciente informe del Citi mejoraba las probabilidades de victoria de Trump hasta 40%, y aseguraba que a ello se debían los máximos de la moneda estadounidense frente a la de México, siendo que un dólar llegó a comprar más de 20 pesos por primera vez en la historia. Desde el Saxo Bank, aclaran que la divisa mexicana es “el barómetro más preciso del ánimo inversor”.

Los analistas de Citi estiman que el riesgo-Trump es “parcialmente descontado” pero que “aumenta”. Desde Saxo Bank, opinan que a corto plazo los inversores podrían manejar una victoria de Trump, pero a largo plazo “podría ser un desastre financiero y económico… y podría… empujar al mundo a una nueva recesión”. Según Moody’s el impacto sobre Europa sería limitado dada la moderada relación comercial. En cuanto a China, si EE.UU. desarrolla una economía proteccionista, el gigante asiático podría responder con dureza.

Por el riesgo-Trump suben los valores-refugio tradicionales: oro, plata, franco suizo, y bono del Tesoro. Y baja prácticamente todo lo demás, empezando por el peso mexicano, y continuando por las divisas de otros emergentes, hasta llegar a la renta variable de casi todo el mundo, así es que caen todas las bolsas. El índice VIX, que mide la volatilidad del mercado de futuros de Chicago, ha subido 30% desde que el director del FBI anunció el hallazgo de más e-mails de Hillary. Eso significa que el mercado da alrededor de 20% de posibilidades a Trump de ganar las elecciones. Es una cifra aún modesta.

“Entre 1929 y 2011, el mercado ha ganado más de la mano de los presidentes demócratas, lo que puede significar que una victoria de Clinton representará buenas noticias para el Dow Jones y el S&P 500”, dicen los analistas. Por su parte, James Butterfill, jefe de estrategia de ETF Securities, es más concreto: “El precio del oro aumentará hasta 10% si Donald Trump gana” y, por el contrario, “podría perder hasta 6% si triunfa Hillary”.

El metal dorado protagonizó una corrección del 8,5% desde los máximos que alcanzó el 6 de julio, tras el Brexit, hasta los 1.250 dólares por onza que marcó a principios de octubre. Desde ese nivel, rebota ya más de 4%. Entre tanto la plata, que sube casi 8% desde los mínimos del mes pasado, la zona de los 17,3 dólares hasta la que corrigió desde los máximos post Brexit.

Sin embargo, para el consenso de mercado, ni uno ni otro metal cuentan con mucho más recorrido en los próximos meses. Sobre todo, teniendo en cuenta la inminente subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Trump ha dicho que no tiene nada contra su jefa “pero no es republicana”, y la ha acusado de mantener las tasas bajas demasiado tiempo, contradiciéndose con su propuesta de una política monetaria basada en el dólar débil y tasas de interés bajas, lo que fomentaría las exportaciones. Por otro lado, sugirió que EE.UU. refinancie su deuda.

El que más ganaría con Trump es el mercado energético que, en términos generales, ha superado a los mercados globales en épocas de dólar frágil y, así, la recuperación que tuvieron este año las acciones petroleras podría continuar. Además, Trump aboga por un agresivo esfuerzo de exploración de gas y petróleo y, entre las pocas desregulaciones, eliminaría restricciones a la extracción por fracking y a las emisiones de gases contaminantes “porque el cambio climático es un invento chino para que EE.UU. deje de ser competitivo”.

El dato de las tasas para Argentina no es menor, porque los mercados fueron aliados incondicionales del gobierno al comprar deuda por más de US$ 40.000 millones este año y, además, tiene que financiar, según cálculos privados, US$ 30.000 millones en 2017 y Trump podría traer más inestabilidad, y quién sabe, quizás tasas más altas.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

REFLEXIONES SOBRE LA ACTUAL POLÍTICA NORTEAMERICANA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/10/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/10/reflexiones-sobre-la-actual-politica.html

 

EEUU se encuentra en un punto de inflexión de su historia. Las próximas elecciones así lo demuestran.

Hay que ir para atrás. Poco a poco la República pasó a ser un Imperio. ¿Tuvieron razón los anti-federalistas? ¿O el liberalismo clásico tenía sus propios recursos para evitar el crecimiento del estado? Tal vez nunca lo sabremos, pero la cuestión es que el EEUU actual, con su Welfare State, su Reserva Federal, su  IRS, su CIA, su Patriot Act, y las innumerables dependencias y organismos del Estado Federal, se ha convertido en la viva contradicción de lo que fue la Declaración de Independencia de 1776.

Los republicanos no se caracterizaron por arreglar la cuestión. En el tema económico y social, no pudieron o no supieron. Ni Reagan ni menos aún los Bush pudieron o supieron tener el liderazgo suficiente para llevar a cabo las propuestas de des-centralización de la provisión de bienes públicos propuestas por Hayek y Buchanan. Los demás candidatos republicanos a la Casa Blanca casi nunca mostraron en los debates que conocieran estas ideas, excepto por supuesto Ron Paul. En temas de política exterior o seguridad, no quisieron. Es verdad que no se puede dejar solo a Israel, a Japón, a Corea del Sur, pero sus políticas en Medio Oriente fueron desastrosas. Lo de Bush ya fue terrible. La Patriot Act, que legaliza los antes delitos del gobierno federal contra las libertades individuales, es indefendible, excepto precisamente que seamos hobbesianos, que es el caso de muchos de los “neocons” que rodearon al ex presidente.

Por lo demás, excepto Reagan, los demás candiados republicanos fueron siempre –junto con los demócratas- la viva representación de un stablischment hipócrita, de sonrisa de plástico, discursos leídos, pasión cero, asesores de imágenes que convierten al parecer en el ser. Una falta total de liderazgo auténtico.

Esto último explica el ascenso de Donald Trump. Los votantes –y hay que investigar bien por qué- intuyen esa hipocresía y se hartan de los políticos tradicionales. La espontaneidad de Trump, su sinceridad entre lo que piensa y lo que dice, su hablar desde su propio ser, fue lo que lo llevó a la nominación. Pero eso mismo es lo que lo está destruyendo. Para actuar desde el ser, y resistir los archivos y las campañas sucias, hay que ser una buena persona. No juzgo la conciencia de Trump, pero su racismo, su misoginia, sus modos autoritarios, son indefendibles. Claro que se puede alegar que los demócratas son iguales y por ende hipócritas cuando lo atacan –sobre todo Hilary, casi cómplice de su marido sobre el que pesan tres acusaciones por violación– pero eso no redime, políticamente, a Trump. Si querían un candidato que se acercara al EEUU originario, allí lo tenían a Ted Cruz, Marco Rubio, Carly Fiorina, o Rand Paul. Pero sus modos, sus formas, fueron demasiado profesionalizadas para esa demanda de espontaneidad que legítimamente quisieron los votantes de la interna republicana.

Los libertarios, a su vez, presentaron esta vez a Gary Johnson. Por un lado es abortista y, por el otro, si se quiere ser abstencionista en polìtica exterior, hay que saber de polìtica exterior. Lo lamento, libertarios, el ridículo no conduce a nada.

Ahora, alea iacta est. El panorama no podría ser peor. Si gana Hilary, todo seguirá igual, lo cual quiere decir: igual de desastroso. Lo peor no son sólo sus amenazas permanentes a las libertades individuales de grupos religiosos, sino sus promesas de más impuestos y más gastos, cosa que verdaderamente puede llevar a EEUU –con una deuda pública sencillamente inconmensurable- al borde de un colapso aterrador que me abstengo de describir. Si gana Trump, tendremos a un Hobbes impredecible en el poder, que posiblemente haga alianza con Putin. Un panorama sencillamente dictatorial, una tenaza de dos autoritarios que se repartirán lo que quede del mundo.

De vuelta, un hobbesiano me podrá decir: Gabriel, ¿aún no has entendido que así es el mundo?

Mi respuesta: claro que sí. El liberalismo es la lucha permanente para que NO sea así.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.