Benyamin Netanyahu podría dejar de ser primer ministro de Israel

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 10/10/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/benyamin-netanyahu-podria-dejar-ser-primer-ministro-nid2295861

 

La democracia israelí funciona. Y ejemplarmente. Pero eso naturalmente no asegura que los resultados de las urnas arrojen necesariamente soluciones simples de ejecutar. Porque el país está muy dividido políticamente. Tanto, que Benyamin Netanyahu acaba de ser derrotado en las urnas por el general retirado Benny Gantz, por muy escaso margen, en una elección que finalmente resultó sumamente reñida. Gantz es el líder del partido Azul y Blanco (Kahol Lavan, en hebrero) y pareciera contar con la simpatía mayoritaria de las fuerzas de centro-izquierda.

En mi opinión, las acusaciones de corrupción que últimamente se acumularon contra Netanyahu influyeron decisivamente en la contienda electoral. Los cargos específicos y formales contra Netanyahu aparentemente se conocerán recién el próximo 3 de octubre. A lo largo de toda la campaña, los sondeos de opinión señalaron la existencia de una carrera “codo a codo”. No se equivocaron.

Al tiempo de escribir estas líneas, tanto Netanyahu, como Gantz, negociaban activamente en procura de conformar un gobierno de unidad nacional, tarea que no resulta nada simple, pero que fue emprendida con la serena madurez del caso. Ante la falta de resultados de los esfuerzos de concertación, el presidente israelí encargó a Netanyahu la formación del gobierno.

Gantz, que seguramente avizoraba un resultado parejo, durante la campaña mantuvo insistentemente una posición claramente contraria a la idea de una coalición de unidad conformada con el partido Likud, de Netanyahu. No obstante, en su entorno se afirma que, si el Likud de pronto se aviene a desplazar a Benyamin Netanyahu de su comando, la coalición podría, de pronto, ser factible. Los partidos ortodoxos apoyan a Netanyahu y, en cambio, Gantz se define a sí mismo como un líder laico.

Para gobernar en Israel, cabe recordar, se necesita poder contar con al menos 61 bancas en un Parlamento (Knesset) compuesto por 120 escaños, que desde hace rato es políticamente multicolor: posee nada menos que once diferentes grupos parlamentarios.

Gantz obtuvo en las recientes elecciones parlamentarias 32 bancas y su principal rival, Netanyahu, 31. La necesidad de conformar de alguna manera una coalición de gobierno en un país que luce polarizado políticamente es, entonces, más que obvia, indispensable. En los temas sociales, Gantz tiene posiciones más bien liberales. Pero en materia de seguridad ha sido siempre calificado de “halcón” por la clara firmeza de sus convicciones y posiciones.

Gantz tiene 60 años. Es esencialmente una figura “de centro”. Nació en el sur de Israel, y es hijo de un hombre que felizmente pudo escapar al Shoah. Es padre de cuatro hijos y estudió en los EE.UU., en la “National Defence University”. A los 18 años ingresó en el ejército israelí. Es paracaidista. Y un conocido fanático del fútbol.

Llegó a ser general a los 42 años, lo que evidentemente acredita condiciones profesionales de excepción. Por su aspecto elegante -y hasta señorial- muchos lo llaman “el príncipe”. Sus ojos denuncian una personalidad serena y comprometida a la vez con todo lo que emprende. Respecto de la corrupción se pronuncia como dispuesto a enfrentarla de plano en todos los frentes, “con tolerancia cero”.

Como muchos, parte del supuesto de que Israel está, desde hace rato ya, amenazada por múltiples peligros y que, por ello, debe siempre poder defenderse sola, de ser necesario. En esto coincide ciertamente con la visión prevaleciente en el propio Likud. Lo acompañan en su campaña dos ex Jefes de Estado Mayor del ejército israelí: Moshe Yaalon y Gabi Ashkenazi.

En su opinión, Gantz siempre habla de una solución “con dos partes”, pero, pese a ello, no la define como la de los “dos Estados”, en procura de mantener flexibilidad en los eventuales diseños que procuren implementarla. La dirigencia palestina no rechaza a priori a Gantz. El propio Mahmoud Abbas ha dicho, con meridiana claridad: “nuestra posición es contra Netanyahu”. Punto.

Para Netanyahu -a su vez- lo que está en juego no es menor, desde que se trata de nada menos que su propia supervivencia en el complejo mundo de la política en el que su estrella ha perdido luz. Donald Trump en los últimos tiempos dio, en su favor, algunos pasos trascendentes. Como el de reconocer expresamente a la ciudad santa de Jerusalem como capital del Estado de Israel y aceptar asimismo la soberanía de Israel sobre las crucialmente estratégicas Alturas del Golán.

Por esto último, Netanyahu insistió constantemente -todo a lo largo de su campaña- en que nadie, absolutamente nadie, en su país tiene la gran intimidad con el gobierno de los EE.UU. que sólo él tiene.

Trump, por su parte, se cuidó mucho de no aparecer como “interviniendo” de cualquier manera en la campaña política israelí, procurando no “ser usado” en ella.

El árbitro de las actuales negociaciones podría, de pronto, ser Avigdor Liberman, el líder del partido de derecha “Yisrael Beiteiniu”, secular y nacionalista. Liberman fue, en su momento, ministro de Defensa de Benyamin Netanyahu. Renunció a ese cargo en noviembre de 2018, luego de que se suscribiera un acuerdo de cese el fuego en la Franja de Gaza, al que calificó de verdadera “capitulación ante el terrorismo”. Es un hombre que, con sus propuestas, parece encarnar a la derecha laica. Por esto, no sorprende demasiado que una de sus discutidas propuestas sea la de obligar a todos los judíos ortodoxos a tener que hacer la conscripción y servir entonces, como ocurre con los demás israelíes, en las fuerzas armadas de Israel.

El partido de izquierda que se denomina “Lista Árabe Unida”, comandado hoy por Ayman Odeh, ha anunciado que está dispuesto a integrar una posible coalición de gobierno con las fuerzas políticas que hoy apoyan a Gantz, lo que es inusual, desde que los árabes que son ciudadanos de Israel generalmente se rehúsan a actuar en coalición con las fuerzas políticas israelíes. Todo un cambio, ponderable por cierto. Quizás motorizado por la sorpresiva propuesta, de corte obviamente electoral, de Beyamin Netanyahu de anexar a la actual soberanía territorial de Israel una parte, bien significativa, del territorio de la llamada “Margen Occidental”.

Con casi dos metros de altura y unos ojos celestes profundos, Benny Gantz es hoy una figura muy popular en el mundo de la política de Israel.

Es, en rigor, el candidato para ser Primer Ministro de la centro-izquierda. Se trata de un general, paracaidista, de una enorme experiencia militar profesional desde que, como Jefe de Estado Mayor del Ejército de su país, participó en un sinnúmero de operaciones de envergadura en Gaza, Líbano, y Cisjordania.

Fue, recuerdan algunos, el último uniformado que dejó al Líbano en la retirada israelí del año 2000.

Es hijo de una sobreviviente de uno de los odiosos campos de concentración nazis, el de Bergen-Belsen. Su madre, en su momento, vivió recluida en el gueto de Budapest. En su andar público Gantz siempre siguió el ejemplo y los pasos de uno de los hombres más destacados y admirados de la historia de la política israelí, Isaac Rabin. Hoy tiene un gran peso propio y se ha instalado en el centro del escenario político israelí. Puede que esta vez no sea su turno, pero sus posibilidades han quedado demostradas por el veredicto de las urnas.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

El movimiento islámico Hamas se redefine a sí mismo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 3/5/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2135613-el-movimiento-islamico-hamas-se-redefine-a-si-mismo

 

El violento movimiento islámico palestino denominado Hamas se ha redefinido. Sin dramatismo alguno y sin que los cambios adoptados sean, por el momento, radicalmente sustantivos.

Hamas cuenta hoy con unos 35.000 hombres y mujeres armados y, con ellos, controla -desde el 2007- férreamente a la llamada Franja de Gaza. Y tiene, asimismo, alguna presencia, aunque no determinante, en la Margen Occidental de Cisjordania y en el este de la ciudad santa de Jerusalén.

Su líder, Khaled Meshaal, está -desde hace rato- exiliado en la ciudad de Doha. Hoy Hamas aparece detrás de las protestas masivas realizadas desde la Franja de Gaza que culminarían, el 14 de mayo, con la anunciada “Marcha del Retorno”, fecha a la que Hamas denomina “Nakba” (desastre) y que, además, este año conmemora el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel.

La mencionada redefinición de Hamas se ha expresado ya en algunos cambios dispuestos a su Carta Orgánica de 1988. Pero, como hemos dicho, no alteran su filosofía esencial, ni previsiblemente modificarán dramáticamente su accionar en el corto plazo.

Hasta no hace mucho, Hamas se autodefinía como un brazo de la Hermandad Musulmana. Ya no lo hace.

Reclama derechos sobre toda la tierra emplazada entre el río Jordan, al este, y el mar Mediterráneo, al oeste. Ha postulado históricamente la necesidad de oponer una constante resistencia armada contra Israel, primero con atentados terroristas suicidas y ahora con el lanzamiento de misiles suministrados por Irán contra blancos con frecuencia indeterminados en el territorio de Israel. No obstante, cambiando aparentemente de actitud, la organización está ahora ofreciendo un “cese el fuego de largo plazo” a las autoridades israelíes. Una señal positiva, pero insuficiente para soñar con la paz en la región.

En un eventual acuerdo de paz en Medio Oriente, Hamas debiera entonces ser, en algún momento, una de sus partes en representación -claro está- de una fracción de los palestinos: aquella que reside en la tremendamente empobrecida Franja de Gaza. Pero lo cierto es que sus actitudes, hasta ahora al menos, en nada han ayudado a alcanzar ese trascendental objetivo.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Se posterga la unificación Palestina

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/9/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1940176-se-posterga-la-unificacion-palestina

 

Los palestinos están, desde hace rato, claramente divididos. Con una profunda grieta que los separa. Hablamos de la distancia que existe entre aquellos que políticamente apoyan a Fatah, que -encabezados por el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, han sido hasta ahora mayoritarios en el territorio de Cisjordania- y los que, en cambio, se alinean con Hamás -todavía considerado por la comunidad internacional como una organización terrorista que se opone a la existencia misma del Estado de Israel- cuya visión predomina en la llamada Franja de Gaza, territorio que Hamás ciertamente controla -autoritaria y férreamente- desde el 2007.

Por ello, la realidad es que, desde hace ya una larga década, los palestinos no han sido capaces de poder elegir siquiera a sus propias autoridades municipales a través de las urnas. Libre y democráticamente. Nunca.

Esto -que no ayuda en la búsqueda de la paz con Israel- parecía que estaba a punto de cambiar de modo inminente, porque se había convocado a los palestinos a votar en las elecciones locales el próximo 8 de octubre, para -a través de ellas- poder elegir a las 3.818 personas que deberían integrar los distintos consejos municipales de unas 416 distintas localidades palestinas emplazadas tanto en Cisjordania, como en la Franja de Gaza.

No obstante, un alto tribunal palestino con sede en la ciudad de Ramallah acaba de suspender sine die esas elecciones. Frustrando así las esperanzas de muchos que sueñan con poder vivir en un marco mínimo de estabilidad con legitimidad institucional.

La razón invocada para justificar esa negativa decisión fue toda una serie de conflictivas sentencias dictadas por magistrados en la Franja de Gaza, a través de las cuales se descalificaba electoralmente a distintos candidatos de Fatah en ese territorio. Esos jueces que trabajan en Gaza, es obvio, no son considerados como magistrados independientes, sino como funcionarios que en rigor son muy afines a Hamás. Esta organización, recordemos, boicoteó las elecciones municipales palestinas que se habían programado en el 2012. Ahora parecería volver veladamente a hacerlo utilizando a magistrados que le son leales cual ariete.

Lo cierto es que ambas organizaciones palestinas no se han enfrentado nunca en elecciones libres desde la realización de los comicios parlamentarios de 2006, en los que Hamás se impusiera.

Ello, sumado a que algunos ciudadanos palestinos que residen en el Este de la Ciudad de Jerusalem -que están imposibilitados para poder votar en comicios palestinos por Israel, que ha anexado formalmente ese territorio- pidieron -por su parte- la postergación de los comicios.

La frustración provocada por la decisión judicial palestina comentada es grande. Muy particularmente entre los jóvenes palestinos de la Franja de Gaza, que -por su edad- nunca han visto funcionar a la democracia. Cabe destacar que allí, nada menos que el 80% de la población adulta se había registrado de modo de quedar reglamentariamente en condiciones de poder emitir sin problema alguno sus respectivos votos. La expectativa era, entonces, real y grande. Ahora el desencanto la ha reemplazado, desgraciadamente, postergando lo que aparecía como un paso adelante.

Fatah está en dificultades desde que el 66% de los palestinos piensa que ya es hora de que Mahmoud Abbas -que tiene 81 años y está claramente aferrado al poder, pese a que su mandato legal realmente expiró en el 2009- de finalmente un paso al costado y deje pasar a otros dirigentes del propio Fatah. Lo que no parece probable, al menos en el corto plazo.

Hamás, un movimiento mucho más autoritario y ciertamente sectario, sólo puede mostrar -como resultado de su larga gestión de gobierno en Gaza- la realmente triste -y enorme- devastación generada por tres enfrentamientos bélicos durísimos contra Israel. La destrucción de viviendas e infraestructura que ellos causaran aún es evidente.

Como el tribunal palestino volverá a considerar el tema el próximo 21 de septiembre, hay quienes creen que la esperanza de poder votar aún no ha muerto.

La mayoría, sin embargo, parecería suponer que el resultado de la aludida revisión judicial del tema será presumiblemente el de confirmar la decisión de suspender los comicios programados antes comentada. Lo que supone dejar a las conversaciones de paz con Israel en el mismo pantano que -por un buen rato- las ha inmovilizado.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Turquía recompone sus relaciones externas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 7/7/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1916107-turquia-recompone-sus-relaciones-externas

 

Turquía -que acaba de celebrar un nuevo aniversario de la conquista de Estambul, en el siglo XV y es la octava economía del Viejo Continente- anunció dos importantes movimientos en materia de política exterior. Normalizadores, ambos. Bienvenidos, entonces.

El primero de ellos es un claro pedido de disculpas y ofrecimiento de condolencias a la Federación Rusa por haber derribado a un caza de su fuerza aérea que supuestamente había violado el espacio aéreo turco cuando volaba en cumplimiento de una misión del contingente militar ruso que actúa en la compleja guerra civil siria.

El segundo, en cambio, tiene que ver con la dilatada normalización de sus relaciones con Israel, que estaban tensas y en rigor semi-interrumpidas desde el incidente protagonizado en 2010 por la armada israelí, cuando interrumpiera por la fuerza el avance de una desafiante flotilla privada turca que procuraba llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, violando el bloqueo marítimo impuesto por Israel a ese territorio palestino desde 2007.

Bloqueo que, recordemos, procura evitar que lleguen a Gaza -por mar- más de los miles de peligrosos misiles que hoy, cual pesadilla, apuntan amenazadoramente contra toda suerte de blancos en Israel. En el referido incidente violento murieron diez personas que tripulaban o viajaban en la flotilla, por las que Israel ha convenido pagar una reparación a sus familiares.

Seis años de animosidad entre Israel y Turquía comienzan a quedar finalmente atrás. Lo que es ciertamente positivo para la paz de la región. Los dos países han mantenido en el pasado relaciones de intimidad hasta en temas particularmente delicados, como son el de la seguridad y la defensa común o el de la lucha articulada contra el terrorismo, que últimamente ha perpetrado una ola de cruentos atentados que incluyó a la propia Estambul. Por ello, el flujo del turismo hacia Turquía ha caído en un 35%, con todo lo que ello significa en el plano económico.

Cabe asimismo recordar que Turquía -que es miembro de la OTAN- ha tenido históricamente relaciones difíciles -y hasta hostiles- con Rusia.

La política exterior regional de Turquía es hoy abiertamente contraria al régimen alawita-sirio (shiita) de Bashar al-Assad. Rusia, por su parte, es su principal sostenedor. Más aún, es la razón militar misma de su sorprendente supervivencia.

El actual gobierno turco encabezado por Recep Tayyip Erdogan, está empeñado insistentemente en una política doméstica de “des-secularización”, revirtiendo de ese modo el rumbo político señalado en su momento por Mustafa Kemal Ataturk. Por esa razón, sigue ahora una línea política con un perfil islámico moderado, pese a lo cual enfrenta al terrorismo en todas sus formas, incluyendo al del Estado Islámico.

Con estas dos recientes decisiones de política exterior, adoptadas simultáneamente, Turquía modifica visiblemente los rumbos. Y sale del aislamiento y de la irrelevancia, recuperando flexibilidad. Con lo que vuelve a ser uno de los países con más capacidad de influenciar en el convulsionado Medio Oriente. Y, al acercarse a Rusia, limita el peso relativo de su relación con los EEUU, convencida de que ahora los norteamericanos apoyan, de alguna manera, a los secesionistas kurdos. Porque los necesitan en Irak, en la lucha contra el Estado Islámico.

Una etapa fuertemente ideologizada por el islamismo de Recep Tayyip Erdogan terminó, queda claro, en un conjunto de fracasos en su política exterior, pese a la declamada intención de tener “cero problemas” con sus vecinos. Pero gobernar es saber modificar los rumbos cuando ello es necesario y Turquía lo acaba de hacer.

Lamentablemente, los palestinos a los que, con motivo de las conversaciones que llevaron a la recomposición de las relaciones entre Turquía e Israel y por obvias razones humanitarias, se pidiera la devolución de los cuerpos de tres soldados y dos civiles israelíes muertos, se negaron -una vez más- a hacerlo. Lo que obviamente no los ayuda -para nada- a proyectar una imagen mínima de cooperación, civilidad, respeto y hasta de buena voluntad respecto del empantanado proceso de paz que tiene que ver con su propio entorno.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Panorama devastador en Medio Oriente

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 23/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1712149-panorama-devastador-en-medio-oriente

 

Israel ocupó la llamada Franja de Gaza durante la Guerra de los Seis Días. En 1967. No obstante, se retiró de ella en 2005. Pero desde entonces ha debido mantener siempre a sus tropas en estado de alerta en su derredor.

Ahora, en rigor, el alerta comprende a todo su territorio. Porque los nuevos misiles que disparan las milicias de Hamas desde el interior de Gaza tienen hoy capacidad de golpear en cualquiera de sus rincones. Israel controla, además, las fronteras y el espacio aéreo y marítimo de Gaza. Esta es la situación, nueve años después de que Israel decidiera unilateralmente abandonar el territorio de Gaza.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras

Ocurre que en Gaza gobierna Hamas, el movimiento extremista y terrorista palestino que -con el apoyo de Irán y de la Hermandad Musulmana egipcia- no acepta la presencia del Estado de Israel en Medio Oriente. Y que, intransigente, no concibe que -a través de negociaciones de paz- se pueda edificar una solución, como la de los dos Estados, que permita una coexistencia pacífica entre judíos y palestinos.

Mientras tanto, en la pequeña franja de tierra viven -hacinados y en condiciones lamentables- nada menos que un millón ochocientos mil palestinos. Por el momento, sin futuro. Y casi en la miseria. Además, sumergidos en el resentimiento. Y no sin razones. Gaza es casi una gran prisión, con una población que vive mal, al aire libre.

Desde 2005, Israel y Hamas se han enfrentado abiertamente en Gaza, en tres oportunidades. En la guerra de 2008-2009, en 2012 y ahora.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras, dejando un saldo de destrucción y muchos muertos y heridos palestinos, a los que se suele llamar eufemísticamente: “bajas colaterales”. Israel también ha tenido -y sigue teniendo- sus bajas. Pero muchas menos, atento a su enorme superioridad militar.

Las acciones bélicas en Gaza han sido siempre reacción -y consecuencia directa- de la ola de misiles que, de pronto, comienza a volar indiscriminadamente desde Gaza hacia Israel. Lo que es claramente inaceptable para cualquier gobierno israelí. Porque existe el derecho inmanente a la propia defensa. No obstante, esa reacción está sometida a la obligación de que ella sea proporcional al peligro al que responde, criterio nunca fácil de precisar.

Hasta ahora, cada uno de los enfrentamientos abiertos librados entre Israel y Hamas terminó en un cese el fuego alcanzado como consecuencia de la presión internacional, aunque sin que el riesgo de los misiles se eliminara. Nunca. El cese el fuego, propuesto nuevamente por Egipto acaba de ser rechazado expresamente por Hamas.

A la luz de lo sucedido en los últimos días, parece evidente que la paz y seguridad de la región están en peligro. Exponencialmente. Por el mayor alcance de los misiles de que ahora dispone Hamas y por la existencia comprobada de un enorme inventario -realmente de pesadilla- que ha permitido que, en tan sólo cinco días de conflicto, las milicias de Hamas hayan disparado nada menos que 1500 misiles contra Israel. Gracias a la eficacia defensiva del milagroso Domo de Hierro, muchos de los misiles disparados desde Gaza pudieron ser interceptados en el aire, antes de dar en sus blancos.

Esta vez la reacción militar de Israel tiene algunas características diferentes. Veámoslas.

Primero, Israel tiene una agenda militar con objetivos concretos. Precisos y públicos. Desplegada contra una serie de blancos emplazados en un territorio bien delimitado. Se trata de destruir lo sustancial de la extensa red de túneles que cruza la frontera de Gaza con Egipto por la que circulan los misiles y todo el aparato de guerra de Hamas. Los principales y más activos proveedores del arsenal en poder de Hamas son, claro está, Irán y su aliada, Siria.

En el primer día de las operaciones militares israelíes en Gaza, se descubrieron e inutilizaron diez túneles y se alcanzaron 240 blancos, en su mayoría rampas de lanzamiento de misiles. Desde entonces, el número de túneles descubiertos -y desarticulados- se ha más que duplicado.

Segundo, a diferencia de 2012, esta vez Egipto no está gobernado por la Hermandad Musulmana, como en tiempos de Mohamed Morsi, hoy en prisión. Sino por los militares. Ya no hay entonces “manga ancha” de ningún tipo para el tráfico de armamentos hacia Gaza, al menos en principio.

Tercero, los objetivos tácticos que Israel persiguió de inicio no estaban en zonas urbanas, sino en territorio eminentemente rural. Menos poblado, entonces. Con la posibilidad de disminuir sustancialmente el número de víctimas de las acciones militares y evitar combates callejeros.

Pero el domingo pasado esto cambió ante la decisión israelí de atacar asimismo objetivos ubicados en el barrio de Shejaiya, en las afueras de Gaza City. Y el número de víctimas fatales creció velozmente. Más de 500 palestinos y decenas de israelíes. El 75% de ellos son civiles inocentes.

Pese a esto último, alcanzado que sea el objetivo específico perseguido, Israel podría retirarse de Gaza, sin mayores dificultades. Aunque sin que esto signifique que no haya ocurrido -una vez más- un desastre humanitario. Prueba de ello es que ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias. Y, con frecuencia, también a parte de su familia. Lo que es siempre trágico.

Ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias

Cuarto, el premier Netanyahu, a diferencia de Hamas que la rechazó, aceptó la propuesta egipcia de cese el fuego y concedió, además, las pausas humanitarias (de seis horas y dos horas) que le pidieran las Naciones Unidas. Mostró así una disposición distinta a la intransigencia propia de Hamas.

Quinto, Irán está hoy sobreextendido, con tropas propias y milicias de Hezbollah combatiendo en Siria e Irak contra el fundamentalismo violento sunni.

Pese a las diferencias apuntadas, este es un nuevo módulo de violencia dentro de un ciclo que, cuando se enciende, se transforma en una lamentable espiral de horror. Esa espiral contiene siempre la expresión de irracionalidad que parece mover a Hamas, exteriorizada por su rechazo al ofrecimiento egipcio de mediar para un cese el fuego inmediato.

Nuestra Cancillería acaba de hacer conocer su posición particular sobre este difícil tema. Lo hizo el domingo, mediante un mensaje duro respecto de Tel Aviv.

Ella puede sintetizarse como sigue: (i) el uso de la fuerza por parte de Israel ha sido desproporcionado y excesivo; (ii) la ofensiva terrestre de Israel ha “escalado” la crisis y sólo generará más inestabilidad en la región, más víctimas y más sufrimiento. Esto supone sostener que sólo debió actuarse desde el aire, como única reacción posible en ejercicio del derecho inmanente de defensa. Lo que es controvertible, por lo menos. Porque no asegura la destrucción de las rampas de lanzamiento de los misiles. Ni permite la destrucción de los túneles por los que ingresan ilegalmente a Gaza; (iii) el continuo e indiscriminado lanzamiento de misiles desde Gaza hacia Israel es también condenable; (iv) nuestro país apoya todas las gestiones que procuran un cese del fuego inmediato y duradero; (v) es necesario reanudar el proceso de paz en Medio Oriente, sobre la base de la solución de los dos Estados; (vi) es vital permitir el flujo de la ayuda humanitaria; (vii) debe garantizarse un flujo -sostenido y regular- de bienes y personas a través de los pasos fronterizos de Gaza. Nada se dice, sin embargo, sobre el uso -y abuso- de la frontera para ingresar ilegalmente a Gaza la montaña de misiles que conforma el inventario de los milicianos de “Hamas”. Ni respecto de quienes siguen siendo los proveedores de misiles para “Hamas”; y (viii) los responsables de tanta muerte, destrucción y futuro truncado, no pueden quedar impunes. Sin justicia, sostiene nuestra Cancillería, no habrá paz duradera. Se sobreentiende que esto último se refiere a todos.

La angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades

Ante lo que sucede, la angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades, asegurando que sus causas no se repitan. Encontrarla rápido es el gran desafío.

Hasta ahora, los actores centrales en la búsqueda del cese el fuego son: las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Egipto.

El otro movimiento palestino, Fatah, que ha condenado la violencia de Hamas, ha quedado a un costado, evidenciando irrelevancia.

Las demás “potencias” no están activas en el esfuerzo por lograr un cese el fuego. En algunos casos (como el de Rusia) sumergidas en sus propios conflictos, en otros (como el de China) por falta de protagonismo real.

Los esfuerzos en pro del cese el fuego deben ser apoyados, por todos. No es tiempo de mostrar indiferencia, sino de ayudar -cada uno de acuerdo a sus posibilidades- a interrumpir las hostilidades. Lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.