Economía dibujada

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 24/3/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/economia-dibujada-8/

 

Los grandes viñetistas, con sus aciertos y sus errores, nos ayudan a entender la economía.

El Roto en El País es excepcional en su capacidad de sintetizar el pensamiento único. Dibujó un edificio parecido al Congreso de los Diputados, con varias columnas, entre las cuales aparecían unos cañones. Y el texto era: “Divisas fuertes son las que tienen armas”. Una idea curiosa, considerando la fortaleza del franco suizo.

En otra viñeta se ve a un hombre que se sujeta la cabeza con una mano y dice: “En el mercado de las ideas ya sólo admiten ideas de mercado”. Esto es realmente asombroso, porque las ideas que predominan son justo las contrarias al mercado. Desde el Papa hasta el Partido Comunista, las ideas admitidas y aplaudidas de manera generalizada son las antiliberales, no las liberales.

Se ve, por ejemplo, en el tema de la desigualdad. El Roto dibuja a dos hombres con las narices rojas. Dice uno: “Si el 1 % de la población acumula el 99 % de la riqueza, algo habrá que hacer”. Y el otro responde: “¿Prohibir las matemáticas?”. Es la urgencia de “hacer algo” que equivale a subir impuestos ante un mal indudable. Los matices siempre están ausentes, como lo cuestionable que son las cifras, y también el hecho de que la gente es desigual en todo, y lo es más en talento o belleza, por poner dos cualidades, que en dinero.

En otra viñeta, El Roto dibuja a una mujer con un carrito de la compra frente a una góndola de un supermercado. La mujer exclama: “¡Qué maravilla! ¡Cuánta variedad de lo mismo!”. Esto es un clásico del pensamiento convencional, a saber, que la gente es fundamentalmente estúpida, porque solo un estúpido se maravillaría ante la variedad de lo mismo. Una vez enraizado este prejuicio, la conclusión es que las personas no pueden elegir libremente por sí mismas. Pero las personas no son bobas, y les gusta que haya variedad de los productos que compra en libertad, incluso aunque los sabios que nos ilustran desde El País crean que esa libertad no es merecida y que la gente no tiene derecho a estar encantada ante un escaparate con muchos zapatos.

Es verdad que los gustos, como analizaron hace muchos años Stigler y Becker en el American Economic Review, no son datos y sí tienen costes. Vi en el Wall Street Journal este delicioso dibujo en el que una pareja en un museo pregunta a uno de los bedeles: “¿Nos podría decir dónde está el arte que la gente sabe que le gusta?”.

Y Caín en La Razón capta un fenómeno sobre el que sospecho que no se reflexiona lo suficiente, y es el impacto degenerativo del Estado sobre la sociedad civil, y no al revés. Se ve a una mujer que reflexiona así: “Me he acostumbrado tanto a la mediocridad pública que ya no sé disfrutar de la mediocridad privada”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

¨El que apuesta al dólar pierde¨

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/1/17 en: http://www.atlas.org.ar/index.php?m=art&s=2836

 

Antes que nada, debe quedar claro que adivinar el futuro no entra en las capacidades de los humanos, de modo que nadie tiene certeza del valor que tendrá el dólar hacia fin de año, pero sí se puede describir una tendencia cuando aparece con tanta claridad. También cabe aclarar que, dada la “incertidumbre Trump”, al hablar de la divisa estadounidense quizás deberíamos más bien pensar en otras “monedas duras” que podrían tener mejor desempeño como el franco suizo o el euro.

 

Hecha la aclaración, digamos que el déficit fiscal cerró en el 4,6% del PIB en 2016 y el Gobierno festeja porque estaría debajo del 4,8% proyectado y porque asegura que cumplirá con la meta del 4,2% para este año. Pero Agustín Etchebarne asegura que al 4,6% de déficit primario, habría que sumarle 1,3% de ingreso por única vez del blanqueo -comprometido para gastar pagando deuda a jubilados- y habría que sumar también los intereses de la deuda que suman casi 2,4% del PIB con lo que el déficit real es de 8,3%, mayor que el 7,1% de 2015.

 

En cualquier caso, según los cálculos de varios especialistas, como venía el año el déficit debería haber cerrado en el 3,5% con blanqueo y 4,4% sin él. O sea, que llegar al 4,6% de déficit -con blanqueo- supone que el gasto creció 60% en diciembre. Es decir, la tendencia es hacia el desboque y el gobierno noprevé realmente ajustarse. Por el contrario, Dujovne insiste en hacer el gasto más “eficiente” y en que, buena parte del “costo argentino” es culpa del sector privado que tiene que ajustarse porque “no van a desfinanciar al Estado”.

 

Para avanzar en el mejoramiento fiscal, el Gobierno apuesta a que este año el PIB crezca entre el 3 y el 4%, pero todo indica que no ocurrirá sencillamente porque este gasto que viene aumentando es parasitario del sector privado, que es el único que realmente produce y que, así las cosas, se achicará.

 

De modo que el déficit va camino de aumentar estrepitosamente y deberá cubrirse con más inflación, ya sea emisión monetaria directa, Lebacs u otro tipo de endeudamiento estatal que provoca inflación, entre otros motivos, porque toma fondos que, en consecuencia, no son dirigidos a aumentar la producción induciendo la baja de precios. Frente a este panorama, la meta del BCRA de una inflación de 17% sería fuertemente superada.

 

Ahora la autoridad monetaria, confiando en la baja de la inflación, mantuvo la tasa de referencia, pero rectoró la de las Lebac lo que impactó en que la tasa de plazos fijos a 30 días que quedó en 17,74%, según informó el BCRA, o sea 1,48% mensual cuando la inflación esperada para enero es del 1,8% según el Relevamiento de Expectativas Monetarias (REM) que realiza el BCRA entre 50 consultoras. Así el plazo fijo ya rinde menos que la inflación esperada. El fenómeno se alinea con la baja de todas las tasas del sistema financiero.

 

De modo que muchos inversores que dejaron el dólar para volcarse a las Lebacs y plazos fijos podrían volver a dolarizar las carteras,por ejemplo, a través de las Letes, o yendo directamente al dólar a falta de inversiones productivas rentables en un país con tan alto “costo argentino” liderado por la presión fiscal, aunque el gobierno crea que es liderado por el sector privado.

 

Ahora, vamos al comportamiento del dólar en particular. Dado el costo argentino la cotización actual a $16,10 es muy seductora y la prueba está en las larguísimas colas de argentinos que van a Chile, Paraguay e, incluso, Bolivia y Uruguay para hacer compras. Considerando que, en 2016, la inflación fue de 40%, la divisa de EE.UU. debería cotizar cerca de los $19,50 y, si no lo hizo,básicamente fue por las Lebacs, y la entrada de algunos dólares por la toma de deuda y el blanqueo, cosas que van camino de acotarse.

 

Por otro lado, el “dólar convertibilidad” -las reservas del BCRA en relación al circulante- arroja un valor de $21 sin tener en cuenta a las Lebacs que, pueden engañar a la opinión pública, pero no al mercado en donde funcionan como efectivo circulante y cuya impresión durante 2016avanzó 90%, comparado con el 35% de los billetes. Aunque, en rigor, el “dólar convertibilidad” es más bien sicológico porque el precio real de la moneda dura -como todo precio- viene dado por la oferta y demanda.

 

Según el REM, el dólar cotizaría a $18,50 en diciembre con lo que la devaluación del peso sería del 17% contra una inflación que proyecta en 21%. Demasiado optimista, en mi opinión, dada las tendencias que hemos visto que empujarían tanto a la inflación como al dólar con mucha más fuerza.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Y SI GANA TRUMP…

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 3/11/16 en: https://alejandrotagliavini.com/2016/11/03/y-si-gana-trump/

 

Es una pena que no tenga chances de ganar Gary Johnson, el candidato a la Casa Blanca por el Partido Libertario, ya que, sin ser ideal, es el único serio. Con los otros dos, Hillary Clinton y Donald Trump, el liberalismo económico quedará enterrado precisamente en el país del “libre mercado”.

La remontada en las encuestas del republicano ha elevado el nerviosismo en los mercados. Un reciente informe del Citi mejoraba las probabilidades de victoria de Trump hasta 40%, y aseguraba que a ello se debían los máximos de la moneda estadounidense frente a la de México, siendo que un dólar llegó a comprar más de 20 pesos por primera vez en la historia. Desde el Saxo Bank, aclaran que la divisa mexicana es “el barómetro más preciso del ánimo inversor”.

Los analistas de Citi estiman que el riesgo-Trump es “parcialmente descontado” pero que “aumenta”. Desde Saxo Bank, opinan que a corto plazo los inversores podrían manejar una victoria de Trump, pero a largo plazo “podría ser un desastre financiero y económico… y podría… empujar al mundo a una nueva recesión”. Según Moody’s el impacto sobre Europa sería limitado dada la moderada relación comercial. En cuanto a China, si EE.UU. desarrolla una economía proteccionista, el gigante asiático podría responder con dureza.

Por el riesgo-Trump suben los valores-refugio tradicionales: oro, plata, franco suizo, y bono del Tesoro. Y baja prácticamente todo lo demás, empezando por el peso mexicano, y continuando por las divisas de otros emergentes, hasta llegar a la renta variable de casi todo el mundo, así es que caen todas las bolsas. El índice VIX, que mide la volatilidad del mercado de futuros de Chicago, ha subido 30% desde que el director del FBI anunció el hallazgo de más e-mails de Hillary. Eso significa que el mercado da alrededor de 20% de posibilidades a Trump de ganar las elecciones. Es una cifra aún modesta.

“Entre 1929 y 2011, el mercado ha ganado más de la mano de los presidentes demócratas, lo que puede significar que una victoria de Clinton representará buenas noticias para el Dow Jones y el S&P 500”, dicen los analistas. Por su parte, James Butterfill, jefe de estrategia de ETF Securities, es más concreto: “El precio del oro aumentará hasta 10% si Donald Trump gana” y, por el contrario, “podría perder hasta 6% si triunfa Hillary”.

El metal dorado protagonizó una corrección del 8,5% desde los máximos que alcanzó el 6 de julio, tras el Brexit, hasta los 1.250 dólares por onza que marcó a principios de octubre. Desde ese nivel, rebota ya más de 4%. Entre tanto la plata, que sube casi 8% desde los mínimos del mes pasado, la zona de los 17,3 dólares hasta la que corrigió desde los máximos post Brexit.

Sin embargo, para el consenso de mercado, ni uno ni otro metal cuentan con mucho más recorrido en los próximos meses. Sobre todo, teniendo en cuenta la inminente subida de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Trump ha dicho que no tiene nada contra su jefa “pero no es republicana”, y la ha acusado de mantener las tasas bajas demasiado tiempo, contradiciéndose con su propuesta de una política monetaria basada en el dólar débil y tasas de interés bajas, lo que fomentaría las exportaciones. Por otro lado, sugirió que EE.UU. refinancie su deuda.

El que más ganaría con Trump es el mercado energético que, en términos generales, ha superado a los mercados globales en épocas de dólar frágil y, así, la recuperación que tuvieron este año las acciones petroleras podría continuar. Además, Trump aboga por un agresivo esfuerzo de exploración de gas y petróleo y, entre las pocas desregulaciones, eliminaría restricciones a la extracción por fracking y a las emisiones de gases contaminantes “porque el cambio climático es un invento chino para que EE.UU. deje de ser competitivo”.

El dato de las tasas para Argentina no es menor, porque los mercados fueron aliados incondicionales del gobierno al comprar deuda por más de US$ 40.000 millones este año y, además, tiene que financiar, según cálculos privados, US$ 30.000 millones en 2017 y Trump podría traer más inestabilidad, y quién sabe, quizás tasas más altas.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Otra vez Mises analiza Austria en 1921 pero parece Argentina o Venezuela en 2014.

Por Martín Krause. Publicado el 16/8/14 en: http://bazar.ufm.edu/otra-vez-mises-analiza-austria-en-1921-pero-parece-argentina-o-venezuela-en-2014/

 

Ludwig von Mises comenta la política fiscal y monetaria del Imperio Austro-Húngaro durante los cinco años que van desde el inicio de la Primer Guerra Mundial hasta 1919. Cualquier parecido con las políticas argentinas, o venezolanas, no es pura casualidad (“Monetary Devaluation and the National Budget”):

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“Por cinco años, la política gubernamental con respecto a la devaluación de la moneda ha sido formulada en base a ideas incorrectas sobre su causa. No es de extrañar que esta política haya sido un completo fracaso. El control de los precios internos ha fracasado. A pesar de todas las contramedidas, los precios de los bienes y servicios han seguido subiendo. De la misma forma, los intentos para estabilizar el tipo de cambio prohibiendo las transacciones en divisas para mejorar la balanza de pagos limitando las importaciones no ha llevado a ninguna parte.”

“Las regulaciones sobre el cambio exterior no son solamente inútiles; son claramente dañinas. Por ejemplo, los exportadores son castigados con la obligación de vender sus ingresos en moneda extranjera a la oficina central de cambios a un precio inferior a la tasa de mercado (porque el tipo de cambio de la oficina central de cambios siempre está por debajo del precio real). Esta oficina entonces vende las divisas a los importadores, de nuevo, por debajo de la tasa de mercado, para que puedan pagar las importaciones que el gobierno desea promover.”

“La obligación impuesta a los exportadores (vender sus divisas a la oficina central de cambios) perjudica la exportación de bienes; funciona exactamente como un impuesto a la exportación. Su efecto es reducir el volumen total de las exportaciones y, por lo tanto, reducir la cantidad de divisas extranjeras disponibles para pagar las importaciones. Ninguna otra política de cambios es tan evidentemente dañina como ésta. Esta interferencia con las exportaciones también interfiere la importación de bienes que el gobierno desea promover. El importador, por supuesto, parece disfrutar de una cierta ventaja porque se le venden las divisas extranjeras más baratas de lo que están en el mercado. Pero la cantidad total a disposición para cubrir todas las transacciones de importación es menor que la correspondiente cantidad por la que han reducido las exportaciones, y por eso el volumen total de las importaciones es menor a lo que hubiera sido.”

“La caída en el valor de nuestra moneda no puede detenerse por medio de regulaciones monetarias. Cuando se estableció la oficina central de cambios el franco suizo en Zurich estaba en 152 coronas; ¡hoy está en 1.215! Debemos finalmente comprender que el aumento de los precios de los bienes y del tipo de cambio de la corona van a terminar solamente cuando el estado renuncie a continuar utilizando la impresión de dinero para restablecer el balance del presupuesto nacional. EL problema de poner el presupuesto en orden es el más importante de nuestra economía. Ya es hora de que sea resuelto. De otra forma, un día nuestra moneda va a llegar al punto de los assignats franceses (moneda emitida durante la Revolución Francesa), esto es cercano a cero. Para nuestra población urbana esto sería una catástrofe cuya extensión apenas podemos imaginar.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).