El Gobierno derrotado por Cristina

Por Gabriela Pousa. Publicado el 12/8/13 en http://www.perspectivaspoliticas.info/el-gobierno-derrotado-por-cristina/

Es sabido que cuando de elecciones se trata abundan análisis, la mayoría de los cuales no explican nada. Y es que la explicación al resultado de un comicio, muchas veces es tan obvia y sencilla que no requiere exegetas de lo inefable, ni traductores de aquello que surge a simple vista, y este caso es un ejemplo concreto.

Los números hablan por sí mismos, sitúan en un orden cronológico a unos y otros sin margen para confundir quién está primero y quién segundo. Así pues, es en la brecha entre los porcentajes obtenidos, y en la motivación del voto donde posiblemente se halle algún dato que enmarque lo sucedido. Vamos pues por esas pequeñas-grandes diferencias que en la vida, y aquí también en consecuencia, marcan las diferencias.

Hay una realidad inexpugnable: el kirchnerismo no necesitaba competir con nadie en especial para advertir su debacle. Dejando a todos los actores de las PASO de lado, basta contrarrestar los resultados obtenidos por el gobierno el pasado domingo con los del año 2011 para darse cuenta que confundieron el camino.

En el trayecto perdieron más de la mitad de las adhesiones. Aquel 54% que se convirtiera luego en bandera de la Presidente, hoy se reduce a un mísero 26%.

La democracia limitada al concepto de mayoría absoluta queda de ese modo finiquitada. En lo sucesivo habrá que hablar de un régimen de mayorías relativas. De allí que la interpretación que hiciese la jefe de Estado tras conocerse el escrutinio sólo pueda enmarcarse dentro del realismo mágico del relato. Si alguno esperaba de la mandataria otra reacción frente al fracaso es porque ha vivido alejado de lo sucedido en el país en los últimos 10 años.

Cuando de política se trata es conveniente diferenciar entre la teoría y la práctica. En teoría perdió el Frente para la Victoria, en la práctica perdió Cristina. ¿En qué se sustenta lo dicho? No es difícil descubrirlo. En primer lugar, fue la mismísima Presidente quien instaló las elecciones primarias como un plebiscito de su gestión al frente del Ejecutivo.

En segundo término, quien ganó la provincia de Buenos Aires dejando al descubierto la magnitud del fracaso oficialista fue ni más ni menos que Sergio Massa, un hombre salido de sus entrañas.

Pero el nombre “Sergio Massa” todavía no dice nada. El mismo caudal electoral podría haber tenido Martín Insaurralde de estar en su lugar, es decir articulando su futuro político con empresarios, sindicatos y otras intendencias en lugar de hacerlo con la Presidente. Y es que tampoco fue nadie a votar en contra de Martín Insaurralde, un mero actor de reparto en esta película cuyo única protagonista es Cristina. Muy por el contrario, nadie se atrevería a negar que sí ha habido votos en contra de aquella.

Con esto está claro que el rechazo no fue predominante hacia un estereotipo como lo es el FPV, sino hacia la jefa o directora del mismo. De hecho, en el búnker del intendente de Tigre, se observaban varias caras que hasta no hace mucho fueron indiscutibles marcas registradas de aquel entuerto nacido al amparo de una transversalidad fallida o tal vez fallada…

Uno de los primeros en presentarse ante las cámaras y comentar resultados fue Alberto Fernández quien se refirió al triunfo de su ex sucesor al frente de la jefatura de ministros, como un logro “nuestro”. Por un momento parece que en su afán de ir por todo, el kirchnerismo fue también por la derrota de Cristina. Es decir, se ganó a sí mismo…

A ese contexto, suma el exabrupto de Malena Galmarini, el no saludo de un militante a Mauricio Macri, el asalto a la casa de los Massa, y demás chicanas que signaron la campaña. Todo ello no hizo más que mostrar la debilidad de una fuerza vencida por la soberbia y la cerrazón a una realidad que siempre se mostró preclara.

Cristina tuvo a su favor los cacerolazos y movilizaciones del 13 de septiembre, del 8 de noviembre y del 18 de abril pero optó por hacer caso omiso a todos ellos y mantenerse en el paralelismo de un país creado por y para si misma. No quiso escuchar y terminó auto derrotándose.

Esta lectura no pretende quitar méritos a los partidos y fuerzas que obtuvieron triunfos en la última contienda sino que busca poner en evidencia el brutal poder de auto boicot que signó al oficialismo desde el momento en que decidió desconocer su impericia para la gestión, y convertir a todos y cada uno en culpables, conspiradores y agoreros de males.

¿Por qué atribuirle a la Presidente el mayor porcentaje de la derrota? Por la simple razón de que es muy difícil diferenciar cierta intencionalidad a la hora de votar, por ejemplo, a Sergio Massa o a Francisco De Narváez, a Martín Louteau o a Alfonso Prat Gay entre otros. Justamente, el desafío de los vencedores radica en mantener o incluso aumentar sus caudales electorales en Octubre próximo para tener chances de entrar a jugar en el poder legislativo nacional.

Los pases y las alianzas serán de ahora en más quienes han de demostrar hasta qué punto se ha entendido el mensaje de la sociedad.

La población no ha ido mayoritariamente a votar una alternativa precisa a Cristina sino que ha manifestado su rechazo a la misma. Ella situó a gran parte de la ciudadanía en la vereda de enfrente, ella la señaló como adversario y la subió al ring sin preguntarle.

Ni el radicalismo, ni el PRO, ni UNEN ni ninguna de las demás propuestas han alcanzado porcentajes que las tornan exclusivas. Por el contrario, todos ellos son inclusivos de un voto que le dio la espalda a la mentira sistemática, a la afrenta como metodología, a la concepción bélica de la política.

Antes de terminar, vale destacar una de las tantas paradojas que arroja una elección. Y es que hay realidades y hay símbolos, y estos últimos hablan por sí mismos. Ejemplo de ello es un tuit del radical Eduardo Costa, a través del cual invita a festejar su victoria electoral en la provincia de Santa Cruz.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

Adiós al Relato…

Gabriela Pousa. Publicado el 25/7/13 en http://www.perspectivaspoliticas.info/adios-al-relato/#sthash.pTd4yFXQ.dpuf.

A pocos días de las elecciones primarias PASO, se afianzan más certezas que dudas en torno a las verdaderas pretensiones de los candidatos y al estado de indefensión ciudadana. Más allá del enigma de Sergio Massa, el descaro de Daniel Scioli o la estrategia de Mauricio Macri, hay datos inexpugnables que enmarcan los próximos comicios en un clima por demás enrarecido.

En primer lugar, los escándalos rozan cada vez mas al gobierno nacional. Por los cuatro puntos cardinales el kirchnerismo hace agua. Dónde se toca sale pus. A la gestión presidencial puede corrérsela por derecha o por izquierda, da igual.

Sin ir muy lejos, esta semana sus adeptos debieron llamarse a silencio. El “progresismo” quedó sacudido: ¿de qué manera defender un uniforme después que se los convirtiera en sinónimo de lo peor haciendo caso omiso a lo nefasto de la generalización? Lo cierto es que puede resultarles sencillo santificar a Ricardo Jaime, a Julio De Vido y hasta presentar a Sergio Schoklender como un chico ejemplar que luego se dejó tentar… Pero de ahí a decir que César Milani es un “gran militar” es harina de otro costal. Se le está pidiendo mucho a la militancia rentada. Cristina tira de una cuerda en demasía gastada.

Asimismo quienes recuerdan de qué modo se embanderó medio país cuando los Kirchner decidieron “estatizar” YPF – y dejar de festejar el 20 de Julio con los Eskenazi -, en este instante no terminan de encontrar donde esconderse y dejar constancia que los afiches que denostaban presencias foráneas pertenecen al Movimiento Emancipador. Chevron era pero ya no es mala palabra…

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Afiche del Movimiento Emancipador

En este contexto el relato se deshace en ficciones que superan incluso a las literarias. Es más creíble la magia de Harry Potter que la oratoria de una mandataria cercada por la contradicción entre hechos y palabras. Hoy por hoy, si la jefe de Estado anuncia un día soleado, se verá un interesante porcentaje de ciudadanos saliendo con galochas y paraguas.

El problema es que no es creíble pero aún – pese a la burla cotidiana – es tolerable, razón por la cual, la reacción social no adquiere la virulencia que tuvo en otras épocas. La percepción de crisis es todavía parcial. Eso suele ocurrir, paradójicamente, cuando se afianza la conciencia de que “todo está mal”. Si todo lo está, no hay por qué luchar.

Por el contrario, cuando se percibe que todavía hay algo por rescatar, entonces sí surge la conciencia de tarea por realizar, de ser pieza necesaria en la salvación de aquello que ha podido escapar a la porfía y al mal.

En este ahora, el peronismo parece ser un todo aún cuando, muchas veces, es una sumatoria inconexa de partes que no cierren en un rompecabezas global. Sin embargo, es verdad que entre el intendente de Tigre, su par de Lomas de Zamora (Martin Insaurralde) es decir, Cristina Fernández, y Francisco de Narváez se disputan aproximadamente el 70 % del electorado. ¿Qué significa esta ecuación? Es muy fácil: ya se sabe o puede predecirse que quién gane se quedará con todo, y los demás – más tarde o más temprano -, irán encolumnándose detrás.

Lo triste es que se olvida la sentencia según la cual la historia se repite la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. Y en Argentina, la farsa suele ser más brutal que el sentimiento trágico de la vida al que aludía tan vehemente Miguel de Unamuno en sus páginas.

En este ámbito, el escenario pre-elecciones PASO puede distar considerablemente del teatro que se ha de montar cuando las urnas se vuelvan a guardar. Hay excepciones es verdad, pero ¿quién se atreve a asegurar sin temor al equivoco que las diferencias se apoyan en principios éticos donde el cambio de bando no halla posibilidad?.

Hay una sinonimia de candidatos que espanta y estos comicios parecen poner a los argentinos frente al mítico juego de adivinar las diferencias entre una imagen y otra que a simple vista son la misma. Idéntica situación surge al observar las fotos de funcionarios del modelo nacional y popular. Si es cierto que una imagen vale mas que mil palabras, le dejo un desafío al lector, que diferencié entre estas caras…

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Frente a este desorden de cosas, la inflación se padece, como se padece una gripe porque han vendido el corto plazo como un “carpe diem” desvirtuado. Así, el proceso inflacionario es un virus que ataca, lastima y se va, pero nada se dice del cuándo ni mucho menos se ofrece el antibiótico para que el sufrimiento reduzca la crueldad… Prima la sensación de “todo va a pasar” como si tuviésemos la fórmula de la eternidad. Lástima que en el mientras tanto, lo que se va es la vida de todos nosotros esperando soluciones que, en rigor de verdad, deberían emanar de unactuar menos cómodo.

Hasta que se sellen las primarias es simple descifrar que Massa juzgará a la moderación tratando de situarse entre los kirchneristas demudados por un relato desbarrancado, y otros peronistas aferrados a la insólita creencia que sin el aparato no se puede gobernar. Nunca estuvo tan claro que en plena posición del mismo, el kirchnerismo tampoco pudo hacerlo, si por gobernar se entiende administrar correctamente un país, y no convertirlo en un feudo más.

Massa es algo así como la continuidad del cambio, un gatopardismo extraño. En gran medida, su discurso se asemeja al de la campaña presidencial que protagonizara Cristina en el 2007 cuando aseveraba que habría más institucionalidad… De ese modo, garantiza los subsidios y el clientelismo pero dice que no tocará la Constitución Nacional.

Pese a estas confusiones y tableros donde hay más probabilidad de enroques que de transformaciones, un dato es real: el gobierno verá menguar su poder en el Congreso Nacional. Y estos buenos muchachos que se disputarán una banca en pocos días más, se fagocitarán entre ellos cuando la puja sea por la banda, el cetro y el sillón presidencial.

En una entrevista que se le realizara tiempo atrás a Fernando Savater, se le preguntaba por qué un país que pudiendo ser exitoso, no crece a la par de otros. Vale la pena la transcripción literal:

El misterio para todo el mundo es por qué un país que en teoría tiene las ventajas para desarrollarse no termina nunca de despegar. A comienzos del siglo XX cualquiera hubiese apostado más por Argentina que por Holanda. ¿Por qué a uno le fue bien y a otro le fue mal? Hay que preguntarse sobre eso. Yo creo que el populismo es la democracia de los ignorantes. Las promesas democráticas que las personas con un poco de preparación vemos con mayor o menor escepticismo, el populismo las convierte en bazofia cruda para alimentar la marginalidad. A más ignorancia, más populismo. Eso es lo que se está viendo aquí: un populismo que perdona la corrupción y que se convierte en una especie de bálsamo para el bandido generoso. Un beneficio para el tirano que es corrupto por un lado y ayuda por el otro. Hace años, en Colombia, había esa mirada cómplice para con Pablo Escobar, que dirigía el narcotráfico mientras fundaba hospitales. El populismo aparece por doquier”

El diagnóstico es impecable, la salida, sin embargo, no es tan fácil:

La gente que está desencantada de la política es la que no ha hecho nada nunca. Me pregunto qué hizo para fatigarse tanto el que sostiene el discurso del “estoy harto de”. Eso es mirar para otro lado y cansarse de eso. Lo propio de la democracia es buscar una alternativa dentro de la política porque la política no tiene alternativa dentro del sistema democrático. Esa cosa de no votar a nadie o de votar en blanco es una tontería. La consigna “No les votes” significa que otro votará por tí. Bobadas. Hay gente que sueña con el gratis total más allá de la red, que no quiere esforzarse por nada. Son los mismos que creen que es posible descargar libros y películas sin pagar porque ha venido Dios a verlos en forma de internet. Son los que dicen: “hay que arreglar las cosas, pero no cuente usted conmigo”.

Esperemos, para empezar, que el próximo Agosto, se pueda contar con una interesante mayoría de los argentinos a la hora de votar. Por ahora, otra salida no hay.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.