A un siglo del inicio de la Primera Guerra Mundial: Recuerdos de Familia

Por Carlos Newland: Publicado en 

http://es.scribd.com/doc/217352422/A-un-siglo-del-inicio-de-la-Primera-Guerra-Mundial-Recuerdos-de-Familia-por-Carlos-Newland

 

 Este año se conmemora el centenario de la iniciación de la Primera Guerra mundial, un conflicto que no sólo produjo más de nueve millones de bajas en el frente, sino que sería eventualmente uno de los causantes de la Segunda Guerra Mundial, con otros 25 millones de militares muertos. Si tomamos en cuenta a las muertes civiles en ambos casos las cifras se duplican o triplican, según las diversas estimaciones. La Argentina por su neutralismo evitó participar en estos conflictos y las consecuencias sobre el país fueron fundamentalmente económicas, aunque debe mencionarse que algunos buques mercantes argentinos fueron hundidos en las costas europeas. En la memoria de los habitantes nativos del país no han quedado mayores rastros de estos eventos, aunque si conservaron registros personales numerosos inmigrantes que llegaron de Europa después de 1917. Uno de ellos fue mi abuelo Vinko Zorc, cuya vida pude reconstruir recientemente tanto gracias a los recuerdos mi tia Katalina Kobi, como por medio de información que hoy en día puede encontrarse en la web, incluso en idiomas que uno no entiende (como en mi caso el serbio,alemán y el esloveno), pero que pueden descifrase gracias a los traductores automáticos existentes en internet.
 Lo que yo no sabía es lo cerca que mi abuelo materno se encontró del hecho que detonó la guerra, el atentado en que el 29 de Junio de 1914 perdió la vida en Sarajevo el Archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona del Imperio Austriaco. El trágico evento ocurrió en la capital de Bosnia, una región con parte de población serbia (es decir eslava) que había sido anexada a Austria en 1908. Para los serbios Bosnia debía ser parte de su territorio: en ese marco se había generado la organización secreta la Mano Negra que mediante atentados buscaba terminar con el dominio austriaco en la región. Lo lamentable del caso es que el Archiduque – él mismo casado con una eslava, la checa Sofía Chotek – tenía entre los planes futuros de su reinado la aplicación de un esquema federal en el imperio, donde existiera una región autónoma eslava, a la manera de Hungría.
En tono de queja Hitler en Mein Kampf  escribiría:
“¡El más grande amigo de los eslavos
cayó bajo el plomo de un fanático eslavo!
”. Las ideas de Francisco Fernando entraban
en conflicto con los planes de Serbia (que finalmente se concretarían) de un gran ente político que uniera a todos los eslavos del sur (eslovenos, croatas, serbios, bosnios y montenegrinos), proyecto apoyado por Rusia. Mi abuelo era oriundo de Eslovenia, nación entonces parte del Imperio Austriaco. Ya como estudiante se entusiasmó con el paneslavismo, y con que su país pudiera en el futuro formar parte de un nuevo reino eslavo. Ese entusiasmo no era en general compartido por sus compatriotas, más ambiguos en sus preferencias políticas debido a su fuerte adhesión al catolicismo, lo que les hacía mirar con recelo a sus vecinos ortodoxos. En su juventud participó con su hermano Ivan en la la sociedad secreta paneslava eslovena Preporod, que publicó periódicos y panfletos anti austriacos y promovió reuniones políticas y huelgas de estudiantes en Liubliana. Como estudiante secundario Zorc se trasladó en dos ocasiones a la meca del paneslavismo, Belgrado, cuyas calles recorría
gritando “
Viva Pedro I, rey de todos
los eslavos”.
En uno de esos viajes conoció a Gavrilo Princip, el estudiante que sería el ejecutor del Archiduque. Luego del asesinato se desencadenó una fuerte investigación policial en todo el imperio para buscar colaboradores directos del atentado. Aunque Vinko fue incluido entre los investigados, finalmente fue exonerado.
 Zorc inició en 1913 estudios universitarios en derecho en la Universidad de Viena, donde continuaría con sus actividades políticas, indudablemente de índole muy peligrosa para el Estado Austríaco. Sus estudios fueron interrumpidos por la Primera Guerra Mundial iniciada por la invasión de Austria a Serbia, a la que responsabilizaba por el atentado de Sarajevo. Vinko fue enrolado como oficial de artillería del Ejército de Austria en el frente ruso en Polonia y donde fue condecorado con la Cruz de Hierro por su desempeño, comportamiento que sorprende ya que en teoría debería haber sido para él una gran violencia combatir contra otros eslavos. Su hermano Ivan, también fue asignado al frente oriental, fue capturado por los rusos: ya como prisionero se ofreció voluntario en la primera división del ejército serbio formado en Odessa en 1916, para combatir contra Austria y Alemania. Por su acción fue condecorado con la orden rusa de San Estanislao. De los dos hermanos sólo han quedado un par de anécdotas de la guerra. Vinko siempre relataba el ver el cuerpo de un compañero de armas correr (por la inercia) sin cabeza cuesta abajo, después de ser alcanzado por un proyectil enemigo. Por su parte Ivan relataba que en un patrullaje (antes de su captura) se encontró frente a un ruso, atinando a exclamar ¡Hijo deputa! en esloveno, que sonaba parecido a la misma frase en ruso. El enemigo al escuchar la lengua eslava le gritó 

“Hermano, vámonos a casa” y así se separaron sin agredirse. La Primera Guerra Mundial finalizó en 1918 y terminó siendo absolutamente devastadora para Serbia, que perdió en la contienda el 16% de su población, una proporción mucho más alta que la de cualquier otra nación participante. Fue un alto costo que pagó para concretar el nuevo Reino de los Serbios,Croatas y Eslovenos, a cuya cabeza estuvo el rey Alejandro I. Mientras que los eslovenos no mostraron gran entusiasmo por la nueva entidad, los croatas, también transferidos al nuevo reino, expresaron en general un sentir adverso, lo que generó una inestabilidad institucional permanente con graves consecuencias. El imperio austriaco, por su parte, fue completamente desmembrado, reduciendo su territorio al de la Austria actual. Entre los pueblos de habla alemana quedaría como carga un resentimiento contra Serbia, una nación considerada subdesarrollada y en parte responsable del conflicto, derrota y humillación posterior.
Poco después de terminada la guerra Vinko cobraría su revancha a los austriacos participando en 1919 como subteniente de artillería en el contingente que bajo el mando del general Rudolf Maister atacó a Austria ocupando la provincia de Carintia, intentando anexarla sin éxito a Eslovenia. Por esta participación fue condecorado con una medalla de oro. En esos años Zorc terminaría sus estudios jurídicos en la recientemente creada Universidad de Liubliana, en medio de dificultades financieras causadas por el cierre de la casa comercial familiar (que entre otras funciones importaba grano de Argentina). El período entreguerras fue de gran éxito profesional y personal para Vinko. En 1923 se casó con la hija de un gran terrateniente esloveno de Ribnica , una localidad de la Baja Carniola en la que se desempeñaba como Juez. Para Vinko fue un claro paso de ascenso social y económico. Sin duda debe haberlo impresionado que el castillo de sus suegros fuera el único visitado por el Rey Alejandro I durante su visita a Eslovenia en 1919. Aunque con su familia política compartía ideas liberales y un sentimiento en general favorable a la nueva monarquía, nunca fue enteramente aceptado al ser considerado por ellos un poco advenedizo y juerguista.
Cuando en el Reino se acercaba la aplicación de una reforma agraria algunos terratenientes eslovenos consideraron beneficioso que Zorc se trasladara a Belgrado, ahora capital del reino, para abrir un estudio jurídico de modo de defender sus intereses. Gracias a sus gestiones la reforma agraria de 1925 afectó poco a su familia política, que sólo perdió 100 hectáreas (de untotal de 2200) en Ríbnica. Otros terratenientes austriacos de Eslovenia sufrirían quitas mucho más importantes en sus propiedades. El estudio jurídico, luego dedicado a temas comerciales, tuvo gran éxito logrando con el tiempo con gran clientela nacional e internacional. Pero fue como penalista que Vinko Zorc saltó a la fama, gracias a su papel de abogado defensor del político serbio-montenegrino Punisa Racic. Racic era un miembro del parlamento por el Partido Radical del Pueblo, que en la sesión del congreso el 20 de junio de 1928 y ante un insulto de un opositor croata, asesinó a dos representantes del Partido Campesino Croata, e hirió de muerte a su líder
Stjepan Radid. El evento causó una crisis política mayúscula y propició a que el Rey Alejandro I
suspendiera el funcionamiento democrático y proclamara una dictadura de facto. Dado que existía la presunción de que que el juicio podría ser manejado políticamente (a favor de Racic) el gobierno buscó encontrar un abogado defensor que no fuera ni serbio ni croata. De allí que el político serbio (y varias veces ministro) Milan Stojadinovid
(quien luego emigraría a la Argentina) pidiera a Zorc que tomara ese puesto. El veredicto fue exitoso para Zorc, ya que Radic no fue condenado a muerte, como pedía el fiscal, sinó a 20 años de prisión. En reconocimiento por su trabajo, Zorc fue designado abogado de la Casa Real. El propio Alejandro I caería en 1934 víctima fatal de un atentado perpetrado por terroristas croatas durante una visita oficial a Francia.
Durante un tiempo y ya iniciada la segunda guerra mundial el reino yugoeslavo mantuvo la
neutralidad bajo el gobierno de Milan Stojadinovid, pero la situación cambio luego del golpe
militar pro aliado. Hitler no toleró ni un instante el cambio politico y ordenó atacar a Serbia. El 2 de abril de 1941 el ministro de origen esloveno Franc Kulovec informó a Zorc que el inicio de la guerra con Alemania y el bombardeo a Belgrado eran inminentes y le ofreció lugar para su familia en su vagón en un tren especial que partía hacia Liubliana. La oferta fue aceptada y pocos días después, el 6 de abril, la residencia de Zorc era completamente destruida, al tiempo que fallecía Kulovec durante el bombardeo. De inmediato, Zorc fue incorporado al Estado Mayor del ejército, como Mayor de Reserva. Poco después fue capturado en Bosnia, aunque pudo escapar y refugiarse en Eslovenia. Entre los años 1941 y 1943 mantuvo su actividad profesional abriendo un estudio jurídico en Liubliana con un sobrino. Gracias a sus contactos con la Embajada de Italia en Belgrado logró obtener un pasaporte italiano debido a que Eslovenia fue transformada en una provincia de ese país. Ello le permitió moverse con cierta libertad entre Lubliana, Zagreb y Belgrado. En ese lapso Zorc trabajó para el movimiento Chetnik, comandado por el coronel
Dragoljub Mihajlovid, quien formó un grupo monárquico y anticomunista de resistencia a la
ocupación germana. A Zorc se le encomendó realizar tareas de inteligencia (bajo las ordenes del coronel esloveno Vladimir Bauhnik, luego emigrante a la Argentina) y coordinar a diversos grupos políticos de Belgrado y Lubliana.
Sus actividades y movimientos terminaron siendo sospechosos para los alemanes. El 6 de Abril de 1943, habiendo arribado a Belgrado de Liubliana, fue arrestado por la Gestapo al presentarse a renovar sus documentos. Interrogado y confinado a una celda solitaria por seis meses, se salvó de ser ejecutado gracias a sus contactos y posiblemente a que su acción a favor de los Chetniks no fue probada. El 18 de setiembre fue trasladado primero a un campo de prisioneros en Estrasburgo y luego al Stalag 325 en Stryi (actual Ucrania). De allí sería evacuado en enero de 1944 debido alavance de las tropas soviéticas, y trasladado finalmente a otro campo en el pueblo de Lingen en Alemania, de donde fue liberado por los británicos en 1945. Zorc logró que los ingleses le dejaran utilizar el uniforme de Mayor del Ejército Yugoeslavo y obtuvo un puesto de asistente de un oficial inglés que se desempeñaba como alcalde de un pueblo. Allí su tarea fue obtener alimentos y bebidas para los oficiales aliados, lo que logró mediante la requisa de comercios y hogares alemanes. Zorc pensaba en ese momento migrar a Inglaterra o Nueva Zelanda, pero no lo consiguió. En junio 1945 consiguió un automóvil Mercedes Benz, y junto con otro soldado esloveno ex prisionero, que hacia las funciones de su asistente, se dirigió a Trieste, donde su familia política tenía un departamento.
Luego de casi un año en Trieste se trasladaría a Roma, donde se encontraba el gobierno esloveno en el exilio. Allí obtuvo un empleo obteniendo información para el ejército americano. Era claro que su vuelta a Yugoeslava era imposible, ya que como ex afiliado a los Chetniks era catalogado como anticomunista. Muchos de los jerarcas Chetniks fueron ajusticiados y ejecutados en Yugoeslava en 1945 y 1946, como el mismo Mihajlovid. Desde el fin de la guerra fue apátrida, movilizandose con un pasaporte de la Cruz Roja Internacional. Al perder su trabajo en Roma y quedar sin dinero pudo sobrevivir gracias a un préstamo de un familia italiana amiga, con lo que accedió a fondos para adquirir pasajes a algún destino para él, sus hijas Katia y Maria y sus respectivos maridos. Con la ayuda de la Organización Internacional de los Refugiados (de NacionesUnidas) pudo emigrar en Diciembre 1947 a la Argentina, el único país muy abierto en cuanto a la recepción de inmigrantes de todas edades y situaciones. Su esposa Olga y su hija menor (mi madre), quedaron en Eslovenia, sólo reuniendose con él en 1953.
Al llegar a Buenos Aires, Vinko con 55 años, tuvo que adaptarse con gran dificultad a un nuevo país e idioma. Paradojicamente con frecuencia almorzaba con
Milan Stojadinovid en el Restaurante típico alemán Bavaria de la calle Sarmiento, donde el exilio lo obligó a sociabilizar y trabajar con germanohablantes. Logró fundar una sociedad comercial denominada Bizor, que importaba chapas y herramientas de Alemania, para industrias locales como Siam Di Tella. Asimismo intentó establecer con la empresa Techint una planta para el cracking catalítico de residuos de petróleo (idea de un socio esloveno, Goll), aunque ambos emprendimientos no tuvieron éxito. En tres ocasiones, la última en 1963, solicitó una compensación del estado alemán por su encarcelamiento, petitorio siempre rechazado. En ese tiempo fue vicepresidente del partido democrático esloveno en el exterior, además de miembro de la Internacional Liberal. Los últimos años de su vida, ya en la pobreza, vivió con la familia de su hija menor Olga, casada con un angloargentino. Murió el 11 de junio de 1971. Su hija Katia relataba asi sus años en Argentina:
“Papá murió en Luján enfermo y desilusionado. Es difícil convertirse en inmigrante a una edad avanzada, sin conocer el idioma y sin dinero. Quien no sufrió una inmigración y persecución política no puede imaginar lo triste que es el destino para una persona mayor que pierde su hogar y su patria. Siempre soñaba volver a su querida Eslovenia, pero nunca lo pudo hacer, por ser allá persona non grata por su anticomunismo. Luego tampoco pudo por no tener dinero para emprender el viaje”. En mi caso tengo muy buenos recuerdos de mi abuelo, muy cariñoso y con el que realizaba caminatas a los 9 o 10 años en Punta Chica. Lamento muchísimo no haber podido conversar más con el sobre su aventurera vida, que sólo ha quedado registrada en forma mínima en estas líneas. Me queda claro que sin el atentado de Sarajevo, el Imperio Austriaco hubiera continuado como una entidad política durante al menos algún tiempo, y Vinko no se hubiera mudado a Belgrado, ni terminado como apátrida después de la Segunda Guerra Mundial. Tampocohubiera emigrado a la Argentina y por ende, yo nunca hubiera nacido. En consecuencia, el principio de la Primera Guerra Mundial tuvo alguna consecuencia en mi vida…

 

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.