Algunos tips del mercado, hoy

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/20 en:  http://www.elefete.com/opinion-algunos-tips-del-mercado-hoy/

 

Según el FMI -informe sobre la Estabilidad Financiera Global- los mercados de renta variable recuperan una media de 85% de sus niveles de mediados de enero. Existiría una desconexión entre los mercados financieros y la economía real que se visualiza con el reciente desacoplamiento entre Wall Street y la caída de la confianza del consumidor (dos indicadores que históricamente han operado en paralelo), dejando dudas sobre la sostenibilidad del repunte de no ser por el impulso de los bancos centrales. Es decir, tal como vengo escribiendo, las bolsas están sobrevaloradas por un exceso de liquidez en el mercado.

Los activos agregados de los 10 principales bancos centrales del mundo aumentaron en unos US$ 6 B desde mediados de enero, más del doble observado durante los dos años de la crisis financiera de diciembre de 2007, casi el 15% del PBI de sus países. A lo que debe sumarse los cerca de US$ 11 B en estímulos fiscales de emergencia de los gobiernos de todo el mundo.

Con el apoyo de los bancos centrales, el interés de los bonos soberanos de los países desarrollados cae en picada y así el 90% -el nivel más alto de la historia- de la deuda de estos, ofrece una rentabilidad inferior al 1%. Tomando toda la deuda soberana y no solo la desarrollada, el 60% ofrecería un rendimiento inferior al 1% y el 20% cotiza con rentabilidad negativa.

Dejo aclarado que, contra lo que es creencia popular, el FMI no solo que no es “promercado” sino que siempre actúa, finalmente, contra el sector privado como buen banco (multi) estatal. Como prueba vemos lo que hace en Argentina, que exige que se le devuelva todo aun cuando es co responsable del programa económico que nos trajo hasta aquí, y para ello alienta una fuerte quita a los acreedores privados y una suba de impuestos. Para remate, dice que el PBI argentino caerá 9,9% en 2020 y rebotará 3,9% en 2021. Lo que supone un espaldarazo al gobierno desde que, sin dudas, la caída será mayor y continuará en 2021 dado el programa estatizante represivo del sector privado -el sector productivo- en marcha.

Por cierto, como escribí en una nota anterior (Bolsas -robo advisors- y bitcoin: ¿llega la recuperación?), es inevitable el crecimiento de los “robo advisors” -o trading algorítmico- que son asesores financieros automatizados, que diseñan carteras con fondos, de bajo costo del orden del 0,4% anual y la mayoría utilizan fondos indexados o ETFs. Sus detractores dicen que agrava la recesión al ser los operadores sustituidos por máquinas inexpertas. Los defensores dicen que vivieron el “flash crash” del 6 de mayo de 2010 cuando el Dow Jones cayó 998,5 puntos -un 9%- en minutos para luego recuperarse el mismo día. En cualquier caso, su avance es inevitable al punto de que muchos gestores ya cerraron sus fondos y, según Wells Fargo, los robots reemplazarán 200.000 bancarios antes de 2030.

Hablando de ETFs, ya se puede seguir la carrera mundial por la vacuna y tratamiento del Covid-19. Desde el 18 de junio, se comercializa en Wall Street un ETF que incluye empresas de biotecnología. Lleva la firma de ETFMG, se llama Treatments, Testing and Advancements ETF y replica al índice PGERM que, desde su creación en diciembre de 2019, repunta cerca de 70%.

Incluye entre otros a ModernaQuidelVir Biotechnology o Novavax, que suben alrededor de 240%, 180%, 230% y hasta 1.500%, respectivamente, en 2020, y Zai Lab, que gana cerca de 100% en el mismo periodo. Están de moda, pero y si no consiguen la vacuna…

Dentro de la bolsa, por cierto, siguen los tres mayores valores tecnológicos por capitalización, Apple (NASDAQ:AAPL), Microsoft (NASDAQ:MSFT) y Amazon (NASDAQ:AMZN), que han llevado al Nasdaq Composite a que, en lo que va de trimestre suba 32% y, desde los mínimos de marzo, casi 48%.

En cuanto a los commodities, hay cierto desconcierto. Según Ellen R Wald PhD hay demasiado petróleo crudo en el mercado. Aún con los fuertes recortes de la producción, las reservas mundiales estaban a finales de mayo 1.400 M de barriles por encima de lo que estuvieran a fines de 2019.

Crude Oil WTI Futures Weekly Chart

Crude Oil WTI Futures Weekly Chart

Y aunque la demanda de productos de petróleo crudo como la gasolina y el combustible para aviones está empezando a repuntar, el nivel de utilización de la capacidad de las refinerías del 70,6% en mayo de 2020, sigue siendo alto dada la caída en el consumo.

Por su lado “la plata a US$ 18 brilla más para algunos que el oro a 1.800” dice Barani Krishnan. En relación con el oro, la plata sólo ha estado tan subvaluada en dos ocasiones: durante la Segunda Guerra Mundial, y a principios de los 90. Así que para aquéllos que piensan que la plata volverá a la media, sería momento para comprarla.

Daily Silver Futures

Daily Silver Futures

La demanda tiene futuro dado el aumento en la producción de vehículos eléctricos y otras áreas que requieren conductores como la tecnología 5G. En lo que va de 2020, la inversión en plata física experimentó un tercer año de crecimiento, subiendo 16% hasta las 215 M de onzas y subiría otro 16% en lo que resta del año llegando a máximos de cinco años.

En cuanto al bitcoin (BTC), según Pinchas Cohen, cayó este jueves pero luego se recuperaba, todo explicado por el próximo vencimiento de US$ 1.000 M de las opciones de BTC, el más importante registrado. Como sea, dice Pinchas, algunos impulsores técnicos están funcionando:

Gráfico diario del BTC/USD

Gráfico diario del BTC/USD

Aunque la criptomoneda se ha alejado repetidamente de la cifra redonda psicológica de los US$ 10.000 y, tras no haber podido registrar nuevos máximos durante más de un mes y medio, parece que los alcistas se están perdiendo la fe.

En fin, en cuanto a Argentina, según el Indec el PBI se contrajo 5,4% en el primer trimestre, con poco menos de 15 días de confinamiento y ahora se endurece la represión -cuarentena- a los mercados con lo que la cosa emporará mucho más. Un gráfico de terror publicado por El Economista:

La inflación llegaría a 70% en doce meses, según SBS. Por el momento, la suba del IPC está contenida -entre reprimida, fuerte recesión y aumento en la demanda de dinero- pero el BCRA emitió $1,6 B para financiar al Tesoro Nacional desde agosto, generando una fuerte disparada de los agregados monetarios. Hasta junio, la base monetaria amplia que incluye pasivos remunerados del BCRA crece al 75% interanual mientras el M2 privado avanza al 100% interanual, un récord desde la salida de la hiperinflación a comienzos de los 90.

Así, me creo lo que twitteo Christian Buteler: “Si ya tenés bonos en cartera venderlos en u$s (mep)…  para luego ir al blue… está más que tentador. Mezclas blanco con negro pero…….te deja un 12%”. El siempre adorado blue.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

El problema son los infiernos, no los paraísos

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 25/9/19 en: https://www.ambito.com/el-problema-son-los-infiernos-no-los-paraisos-n5056435?fbclid=IwAR2tVeaOZPw6IfYoH-bkDIQvTRq7Ucj_vGMkWO404oFkRwGOepfnVDptBRI

 

El problema son los infiernos, no los paraísos

La lógica y el sentido común cada vez más escasos en el mundo, y en Argentina, quizás más. Siempre fue el infierno lo temible, pero ahora los políticos nos dicen que los paraísos deben ser combatidos, se diría que nos conducen al averno y, por tanto, necesitan que creamos que es bueno.

La “fuga” de capitales -FAE- fue récord en agosto, particularmente luego del “reperfilamiento”, superando los u$s5400 M esperados del FMI que probablemente no lleguen todavía, y también la salida de depósitos en dólares a lo que hay que sumar más de u$s4.000 M por repatriaciones extranjeras. Ya se fugó el 97,8%, según Hernán Herrera del CEPA, de lo que prestó el FMI que se dedica a financiar gastadores seriales y bicicletas. Y los bancos “bloquearon” préstamos en divisas: desde las PASO al 18 de septiembre, según el BCRA, el stock de préstamos en dólares a los privados se redujo 13,7% y las prefinanciaciones cayeron 15%.

Para colmo, quienes ingenuamente le creyeron a Macri y blanquearon su dinero -u$s116.000 M- perdieron hasta el 70% en dólares, aquellos que pesificaron -el 77% fue a cuentas e inversiones- y les subieron la alícuota de Bienes Personales -que hoy se paga a partir de apenas u$s20.000- del inicial 0,25% al 0,75%, y podría aumentar.

Y Alberto Fernández podría “gravar severamente a los poderosos”. Suena a “cliché” político. Los poderosos, los ricos, siempre tienen más vías para escapar de la voracidad fiscal. Las empresas, por caso, suben precios, bajan salarios y/o dejan de invertir demandando menos mano de obra. Así, la carga recae sobre los pobres -de hecho, es la principal causa de pobreza- y devolverles, por asistencialismo, es irrisorio ya que, después de pasar por la burocracia -sino corrupción- poco les llega.

Si se busca que no se dispare el déficit, probablemente se termine reestructurando la deuda -canje con quita, luce inevitable- estirando los vencimientos de capital más allá de 2025 y reduciendo el peso de intereses en los próximos años, ahorrándose unos u$s20.000 M anuales.

Además, según el CIPPEC, para equilibrar la balanza de pagos hasta 2023 y crecer un 3% anual, es necesario un aumento de las exportaciones de u$s25.000 M, un crecimiento del 9% anual partiendo de u$s84.000 M estimados para 2019. Y para ello es imprescindible lo contrario: bajar la presión fiscal para que los precios sean competitivos y las inversiones rentables.

Casi todos quieren revertir el blanqueo, lo que no es fácil, más allá de viajar a Uruguay. Existen mecanismos sofisticados y legales no accesibles para la clase media, como conseguir una Visa de residente en EE.UU. invirtiendo u$s500.000 -900.000 desde noviembre- o la misma cantidad en euros para Europa, Portugal. Para algunos la Transparencia Fiscal Internacional adoptada por más de 106 países hace prácticamente imposible mover activos sin declarar, pero la realidad los desmiente.

Aunque no puede conocerse con precisión, porque se esconde, según el interesado FMI -como toda burocracia multiestatal que vive de los impuestos- los fondos en paraísos fiscales llegan al 8% del PBI mundial, u$s 7 B y, según Boston Consulting Group, crecieron un 5% anual entre 2012 y 2017, más que el PBI global, a pesar de los “esfuerzos” -algo hipócritas- para combatirlos de los gobiernos que “pierden” u$s 1,1 B anuales en su recaudación. La corrupción debe solucionarse desde la raíz, en su origen. Hecha la aclaración, los paraísos fiscales son lugares adonde las personas escapan de la voracidad fiscal depredadora. Y, por cierto, a mayor presión fiscal más desigualdad, ya que los ricos se escapan más y es mayor la evasión. El 0,1% más rico de Rusia tiene el 12,5% de la riqueza del país de la cual el 60% está offshore, mientras que el 0,1% más rico de EE.UU. tiene el 7,8% de la riqueza total del país, y solo el 6,5% está offshore.

Según Tax Justice Network, “jurisdicciones del Reino Unido y algunos países de la OCDE” lideran el ranking de paraísos fiscalesSin olvidar a EE.UU., quizás el mayor paraíso fiscal de la historia, y Hong Kong dependiente de China. Al mismo tiempo, Luxemburgo, gracias a sus leyes, alberga tanta inversión extranjera directa como EE.UU. A nivel global, las inversiones “fantasma” suman u$s15 B anuales, superando al PBI chino.

Es evidente el porqué del interés de los políticos en que se paguen impuestos. Roberto Cachanosky, en TV con la presencia de la diputada Victoria Donda, dijo que el presupuesto de la cámara de diputados es de €150 M y así cada diputado “cuesta € 49.000” al mes, el doble que en España. Y cada senador “cuesta €171.000” mensuales contra 17.500 de uno español.

Según Reverso esto es “engañoso” porque no todos los gastos van a los parlamentarios. Cachanosky luego aclaró que ese costo no era el sueldo bruto. Para Reverso, el sueldo anual de un diputado argentino es de €53.743 brutos, y el de uno español de 68.642 (sin complementos y movilidad), y los senadores locales perciben un salario anual de €61.419 contra 68.621 (sin complementos y movilidad) de los españoles. Así queda reafirmado el espíritu de lo que dijo Cachanosky, ya que en Argentina -34% de pobreza y PBI p/cápita de €10.500 en 2018- deberían cobrar menos del tercio de lo que cobran en España -6,9% de pobreza y PBI p/c de €25700, 2018- y, aun así, el pueblo español se queja por estos sueldos exagerados.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

El doble filo de abandonar la ZNI cambiaria

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 29/4/19 en: https://puntodevistaeconomico.com/2019/04/29/el-doble-filo-de-abandonar-la-zni-cambiaria/?fbclid=IwAR3LxIz_Jc1JlWNt1c2LHHL_77-vh9yjEZbYj0PT-9MvIRKP6btTYXvY_PI

 

Hoy lunes, con el visto bueno del FMI, el BCRA volvió a modificar su política cambiaria. En esta ocasión el BCRA podrá operar en el mercado de cambios cuando el tipo de cambio se encuentre dentro de la zona de no intervención (ZNI) y se expande el límite de reservas que puede vender si el tipo de cambio supera el límite superior. No sólo se altera la naturaleza del régimen cambiario, sino que dicho movimiento puede ser como un arma de doble filo.

Esta modificación trae confusión sobre si se abandona la ZNI o cuál pasa a ser el rol del mismo. Por un lado el BCRA anuncia que va a intervenir. Por lo tanto la zona dentro de las bandas ya no es de no intervención. Sin embargo, al mismo tiempo se anuncia que se aumenta la capacidad de intervención por fuera de la banda. ¿Las bandas quedan o se eliminan? Uno de los motivos por los cuales esto no es claro es porque no se han dado detalles de cuáles son los límites o reglas de intervención dentro de las bandas. Parece que queda a total discreción del BCRA. Si es así, ¿la intervención dentro de las bandas puede ser mayor a la intervención fuera de las mismas (que, si entiendo los anuncios, aún mantienen un límite)?

Pareciera ser que hay una decisión política (no económica) de que el tipo de cambio no supere los 50ARS/USD (¿y la independencia del BCRA y la política monetaria?) Lo cierto es que no es claro cuál es el nuevo régimen monetario. Quizás en el BCRA lo tengan en claro (o crean tenerlo en claro), pero tengo la impresión que el mercado aún no sabe en qué régimen está operando (lo cual explica la calma hasta que se deciden las nuevas estrategias de inversión).

Más allá de estas cuestiones, la decisión de intervenir dentro de la ZNI puede ser un movimiento peligroso. Por un lado, los inversores con posiciones en ARS pueden optar por mantener las mismas dada la expectativas de estabilidad cambiaria (el manos en el corto plazo). Por el otro lado, los inversores pueden ver una salida “barata” de las posiciones en ARS y aprovechar la misma antes que el régimen cambiario se vuelva a modificar (esta es, creo, la tercer versión del “Plan Sandleris”). Si las reservas son un “common good”, no se puede descartar que inversores intenten liquidar sus posiciones en ARS a un tipo de cambio subsidiado antes que lo hagan los otros inversores.

¿Cuál es el problema de fondo? La famosa política de esterilizar emisión con Lebacs (hoy con su primo-hermano, las Leliqs). En un contexto de estanflación donde el BCRA emite deuda (promesa de emisión futura) la estabilidad monetaria y cambiaria dependen de la demanda de dinero. La política monetaria es una promesa de mayor emisión futura, pero no hay una clara política que lleve a aumentar la demanda de dinero para absorber las Leliqs (como no la hubo con las Lebacs). En cualquier momento y por cualquier motivo inversores pueden decidir liquidar sus posiciones en ARS generando tensiones cambiarias. El BCRA se metió en el laberinto de las “política de Lebacs/Leliqs” y ahora parece no tener claro cómo salir del mismo. O no saber cómo salir sin pagar el precio de emitir deuda.

El problema es que no hay demanda de dinero propiamente dicho. No se demandan pesos para atesorar, se demandan pesos como vehículo de inversión financiera (carry-trade). Si la “demanda” de pesos colapsa, ¿por cuánto tiempo puede el BCRA mantener el tipo de cambio debajo de los 50ARS/USD antes de quedarse sin reservas?

Tenemos un Poder Ejecutivo con buenas intenciones pero muy poca credibilidad económica. Un BCRA con buenas intenciones pero de dudosa independencia y que viene perdiendo (¿aceleradamente?) credibilidad. Si, en este contexto, Cristina Kirchner sigue asomando en las encuestas presidenciales, la “salida barata” que el BCRA ahora ofrece a los inversores puede ser una estrategia más tentadora que seguir apostando a “tasa vs dólar”. No es claro que de aquí a les elecciones el nuevo régimen cambiario vaya a traer paz cambiaria; puede, también, facilitar tensiones financieras.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 29/4/19 en: https://www.ambito.com/cuanto-caera-el-pbi-2020-n5028788

 

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Mucho nerviosismo la semana pasada, el dólar rozando los $47 y el riesgo-país superando 1.000 pb para luego bajar. El Gobierno lo adjudicó a la “incertidumbre política”, en particular a Cristina. Pero el 18 de marzo, como recordó Mariano Fernández, cuando Macri anuncia su reelección, el riesgo-país sube de 721 a 768 y el dólar cotizaba a $40,92. Entre otros empresarios, “No creo que Cristina sea el cuco… los mercados internacionales deciden que les conviene invertir o no”, opinó Martín Cabrales.

La verdad es que el mercado -el capital- es un sistema anterior al hombre -y por ello no lo puede controlar- que actúa fríamente, sin “expectativas” y totalmente al margen de cuestiones políticas. Sí es cierto que, cuando la injerencia estatal es fuerte, el humor de los políticos puede degenerar todo y, por tanto, hay que andar adivinando qué harán para escapar, no del mercado, de los políticos.

Y hablando de cuestiones políticas, muchos ahora dicen que Macri los desilusionó, pero la verdad es que hace lo mismo desde que asumió en la CABA, 14 años atrás: aumentando el peso del Estado (impuestos, endeudamiento/tasas altas, inflación) sobre el sector productivo y por eso, no por otra cosa, la economía cae. Por cierto, decir que hubo “gradualismo” es incoherente: de haberse ido hacia una economía de mercado “gradualmente”, el país debería haber crecido lentamente.

Nervioso, el Gobierno toma medidas contraproducentes. La tasa de las Leliq subió al 73% anual intentando frenar al dólar. Luego el BCRA vendió -regalo, de nuestros bolsillos- dólares futuro para operaciones superiores a 5 M por un total de u$s200 M. Y, además, el Tesoro vendió -regaló a un máximo de $45,7432- los u$s60 M diarios, más las ventas por parte de bancos oficiales.

Con esto, quizás, logren dormir por un rato al precio del dólar, pero la devaluación del peso se debe directamente a la inflación, que no afloja, y nada tiene que ver con la oferta de dólares. Regalar billetes verdes -como regalar ganancias futuras vía altísimas tasas-, por el contrario, es inflacionario desde que absorbe demanda de pesos en tiempo real.

El BCRA, en 11 ruedas, perdió u$s5.583 M básicamente por el pago de bonos, la mitad del aporte de abril, por u$s10.835 M, del FMI. A lo que hay que sumar una “fuga de capitales” por u$s900 M. Por razones como esta, y no por “incertidumbre política” el riesgo-país sube.

Además de aumentar las tasas y fogonear la inflación, suben impuestos. Las anotaciones en el registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) sumaron 7,6 M de toneladas recientemente. Las agroexportadoras quieren anticiparse a un aumento de retenciones. Según rumores, el FMI pide cambiar el esquema -en $4 y $3 por dólar exportado- dejando un porcentaje fijo del 10% para todos los productos y mantener el 30% para el complejo sojero.

En el período enero/marzo la recaudación por derechos de exportación (DEX) fue de $50.500 M, suba de 476% i.a. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el aporte del campo y la agroindustria en 2019, por DEX, por sobre lo aportado en 2018 equivale al 0,8% del PBI proyectado, “este aporte adicional equivale a cubrir… 60% del (déficit fiscal primario) que se esperaba para 2019”. No sólo es irreemplazable dado el derrumbe de la recaudación en IVA y Ganancias -por la caída del PBI-, sino que el Gobierno aumentará la presión impositiva en general, dado el modelo macrista: una auténtica bola de nieve.

El Gobierno desmintió el cambio en retenciones. “Habrá medidas, pero no van en esa dirección”, o sea, retenciones o no, los impuestos se aumentan. Hoy, ruralistas se reunirán con Etchevehere, y probablemente se medirá la reacción del campo. Por otro lado, a pesar de la fuerte caída del consumo, las fintech crecen al 110% i.a. precisamente porque hasta ahora -pronto podría no ser tan así- no les cae el Sirtrac, el nuevo mecanismo anticipado de cobro de Ingresos Brutos a las transacciones con tarjetas.

De modo que, a pesar de los pronósticos del FMI, el BM, la CEPAL, y los del REM que ya corregirán como hacen sistemáticamente y siempre tarde, el PBI en 2020 caerá con la muy probable reelección de Macri y quizás más todavía si gana la oposición. Aunque es imposible saber cuánto, es imposible saber qué tan irresponsables serán los políticos.

Para remate, los países desarrollados no vienen tan mal como se creía y, entonces, los capitales tienen más motivos para quedarse y no venir a emergentes. La economía de EE.UU. creció 3,2% en el primer trimestre de 2019, por encima del 2,5% esperado y del 2,2% registrado sobre el final del año pasado. La inflación -índice de precios del PCE-, por su parte, fue del 0,6%, debajo del 1,5% del último trimestre de 2018. Y en marzo se crearon 196.000 empleos.

Así, se disipan las preocupaciones de una recesión a corto plazo. Wall Street vuelve a moverse en máximos tras el batacazo a finales de 2018. De modo que, durante la reunión -mañana y el miércoles- de la Fed para fijar las tasas de interés, muy probablemente se reconfirme que no las subirán en 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La calma cambiaria es solo aparente

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 13/2/19 en: https://www.ambito.com/la-calma-cambiaria-es-solo-aparente-n5015749

 

La calma cambiaria es solo aparente

 

Acaba de conocerse que la formación de activos externos netos acumulada entre 2017 y 2018 supera los u$s59.000 M -incluidos los dólares “en el colchón”- lo que refleja la alta inflación del peso. Inflación que continúa y por eso la paz cambiaria es aparente y superficial y en algún momento el billete verde se pondrá a tono con los nuevos precios.

Entre otras cosas, qué pasará cuando quienes hicieron un plazo fijo en torno del 40% tengan que renovarlo con tasas más cerca del 30%. No sería de extrañar que la subida de la Bolsa -que no se explica ni con la macro ni con el PER, todo lo contrario- esté precisamente, adelantando el precio del dólar.

Y el hecho de que el Gobierno está intentando frenar el “carry trade” con las Leliq, es un reconocimiento implícito de que el dólar está planchado circunstancialmente gracias a las altas tasas. En cualquier caso, es imposible saber cuándo el dólar tomará ritmo porque, de momento, el Gobierno tiene fuerza, y ayuda para plancharlo.

Sobre todo si tenemos en cuenta que el FMI este año aportará la friolera de u$s30.000 M, cuando desde el BCRA calculan que una corrida no superaría los u$s5.000 M, y aunque los privados estiman hasta u$s25.000 M.

El BCRA aceleró el ritmo de baja de tasas, y desde el máximo del 73% en septiembre, la tasa de Leliq acumula una baja de casi 28 puntos, quedando en alrededor de 45% anual. Pero los operadores esperan una baja más gradual hasta quedarse en un piso del 43%.

Y con el FMI, discuten la posibilidad de que la “zona de no intervención” vaya ajustando a un nivel más bajo que la inflación esperada. Considerando que la inflación esperada por el Gobierno (23%) promete ser mucho más baja que la real, que los analistas ya estiman bien arriba del 30% y sigue subiendo, probablemente tendremos “carry trade” para rato.

Ayuda el campo, ya que los dólares de los productores agropecuarios sumarían este año más de u$s30.500 M por ventas al exterior. Considerando que en 2018 ingresaron unos u$s25.500 M, esto implicaría un salto del 20%. Dicho sea de paso, no tanto como para creerse el entusiasmo del Gobierno de que esto revertiría la caída del PBI. La contracara de este dólar artificialmente bajo es, entre otras cosas, que Argentina exporta poco más del 10% de su PBI, cuando la media global es superior al 35%.

Por otro lado, más allá del déficit primario cero, quedaría un déficit financiero del 3% del PBI, que debe cubrirse con emisión adicional de deuda, aumentando la presión a la baja del dólar. El déficit fiscal total se redujo en 2018 solo el 0,2% del PBI ya que pasó del 6% al 5,8% dado que los gastos primarios, sin los intereses de la deuda, se redujeron del 2,9% al 2% del PBI, pero la cuenta de intereses subió del 3,1% al 3,8% del PBI.

Y la recaudación fiscal baja -y cada vez más- en términos reales, complicando estas cuentas. Por tomar un indicador, según el INDEC, entre enero y noviembre de 2018 los salarios perdieron 17,3% frente a la inflación, es decir, que así las cosas el consumo y la inversión de las personas cae.

La situación externa también mejoraría ya que podría desacelerarse la apreciación global del dólar, gracias a la ralentización en la subida de tasas por parte de la Fed, aunque falta la otra pata, el balance. Crossroads, o encrucijada, son las palabras fetiche del presidente de la Fed, frente a los riesgos que acechan: un divorcio sin acuerdo por el “brexit”, una brusca desaceleración en China y, principalmente, el incremento de las tensiones comerciales, según se confirmaba que Trump y Xi Jinping no se reunirán el 27 y 28 de febrero en Vietnam, aunque podrían hacerlo después del 2 de marzo, cuando expire el plazo de las negociaciones.

En estos momentos un 81,2% de los analistas descuenta que no habrá subidas de tasas este año, según FedWatch, en tanto que el porcentaje de operadores que proyectan una bajada para el próximo 11 de diciembre (15,3%) es cinco veces mayor que el de los que esperan una subida (2,8%). Aunque, por otro lado, hay cierto optimismo en cuanto a la economía de EE.UU. ya que para la Fed “el desempleo es bajo, los precios están cerca del 2%, por lo que ahora estamos en un buen lugar”. Pero, aun suponiendo que las tasas no se muevan, queda por ver el balance, que está de moda, ya que para achicarlo la Fed ha venido inundando a los mercados de deudas absorbiendo dinero. La Fed todavía acumula en este registro más de u$s 4 B, de los cuales 2,22 son bonos del Tesoro y unos 1,6 B son activos respaldados por hipotecas (MBS). Casualidad o no, en octubre de 2018 las bolsas globales comenzaron a temblar y la volatilidad invadió los mercados. Justo en ese mes, la Fed apretó el turbo en la reducción de balance alcanzando los u$s50.000 M mensuales que deberían seguir desapareciendo hasta alcanzar el tamaño ‘adecuado’. Cuando el proceso comenzó en 2017, la Fed proyectó que la normalización finalizaría en 2022 y el remanente sería de u$s2,3 B, pero ahora se discute la ralentización y hasta poner fin a la reducción del balance.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

¿A dónde se fue la plata de la deuda?

Por Iván Carrino. Publicado el 27/12/18 en: https://contraeconomia.com/2018/12/a-donde-se-fue-la-plata-de-la-deuda/

 

Llega el fin de año y con él las reuniones del trabajo,  las de los amigos y las de la familia para pasar en conjunto las fiestas.

Es una tradición que se repite a nivel global, casi independientemente de la religión de cada uno. Llega la navidad y todos esperan dar y recibir regalos. Pocos días más tarde, un año nuevo comienza, junto con todos los deseos y las expectativas para los 365 días que vienen.

Otra tradición, tal vez más argentina, a causa de nuestras repetidas y casi inevitables crisis económicas, es la discusión política. En algunas mesas, esto prefiere evitarse, ya que puede dar lugar a grietas. En otras, el tema se lleva mejor.

Este año en mis reuniones hubo una pregunta que se repitió bastante. Ya sea en mi grupo de amigos de la vida o entre la familia, una duda recorría las mentes de todos: ¿qué se hizo con la plata de la deuda?

¿Con toda la deuda que tomó este gobierno, cómo  es posible que sigan igual (o incluso peor) la seguridad, la salud, y el estado de la economía?

A continuación, intentaré responder esta pregunta.

El estado como una empresa

Por más que a algunos les resulte totalmente irritante la comparación entre el gobierno y una empresa, para analizar este tema en particular el recurso es realmente útil.

Así que imaginemos que una empresa tiene gastos anuales por USD 10.000, que cubre con sus ingresos anuales por USD 12.000. A fin de año, la ganancia de la compañía es de USD 2.000.

Los USD 10.000 de gasto están divididos de la siguiente forma:

  • USD 5.000 son salarios.
  • USD 2.000 se llevan los gastos de electricidad, gas y agua.
  • USD 1.000 es decoración de las oficinas.
  • USD 1.000 se van en servicio técnico de las computadoras.
  • USD 1.000 son impuestos a los ingresos brutos.

En este esquema, si la empresa decidiera comprar una nueva computadora de unos USD 3.000, no podría hacerlo con los ingresos corrientes. Dado que de sus USD 12.000 solo le quedan USD 2.000 una vez que se deducen los gastos, si quisiera comprar un bien de capital por USD 3.000, entonces le estarían faltando USD 1.000.

Aquí es donde ingresa el endeudamiento. La empresa podría ir al banco y pedir mil dólares en préstamo, comprometiéndose a pagar intereses y devolver el monto en un plazo futuro.

Frente a este escenario: ¿qué responderíamos a la pregunta de a dónde se fue la plata de la deuda?

Rápidamente, seguro que diríamos que los USD 1000 de deuda fueron a parar a la compra de la nueva computadora. Y eso es parcialmente cierto, pero dado que el dinero es fungible, también podríamos decir que  fueron a pagar la decoración de las oficinas.

Dicho de otra forma, si en el año 2019 la empresa decidiera no decorar nuevamente la oficina, entonces habría tenido los mil dólares disponibles para comprar la máquina,  por lo que no hubiera sido necesario endeudarse.

Pero dado que sí decidió decorar las oficinas, entonces ese préstamo permitió que eso ocurra.

Con esto en mente, analicemos el caso del gobierno durante los años de la “Gestión M”.

El problema es el gasto

En el caso particular del endeudamiento, al estado le ocurre lo mismo que a la empresa privada. Si gasta más de lo que ingresa, entonces tiene que endeudarse.

En 2018, de acuerdo con los datos del presupuesto aprobado recientemente en ambas cámaras del congreso, el cuadro de ingresos y gastos fue el siguiente:

Concepto Monto (en millones de pesos)
Ingresos Totales (Impuestos, rentas, otros) 2.625.000
Gasto Primario Corriente 2.758.000
Gasto de Capital 232.000
Pago de Intereses 400.000
Resultado Total -765.000

 

Aclarando un poco los números, resulta que los ingresos totales del estado nacional, explicados fundamentalmente por la recaudación de impuestos, ascendieron este año a $ 2,6 billones.

Por otro lado, el gasto primario corriente, que incluye jubilaciones, subsidios económicos, gastos de funcionamiento y transferencias a provincias, totalizó $ 2,76 billones. Por su parte, el gasto en obra pública fue de solo $ 232.000 millones, y el pago de intereses de la deuda se llevó $ 400.000 millones.

¿Qué nos dice esto?

En primer lugar, que el resultado fiscal del gobierno fue de menos 765.000 millones. Es decir, USD 19.000 millones de agujero fiscal que alguien tendrá que financiar. No extraña, entonces, que excluyendo Letes y Lecap, las emisiones de deuda de 2018 hayan totalizado USD 30.000 millones.

Es que el gobierno no solo se endeuda para poder solventar su nuevo déficit, sino también para pagar los intereses que le generaron sus déficits pasados. Si sumamos los $ 765.000 millones y los $ 400.000 millones y los dividimos por un tipo de cambio de $ 39, llegamos a una cifra de casi USD 30.000 millones.

Respuesta final

Entonces, al final, ¿a dónde se va la plata de la deuda?

Pues muy sencillo: a pagar el déficit fiscal del gobierno y los intereses de deuda contraída en el pasado, explicados también por el déficit fiscal del gobierno.

O sea que discutir en qué se va el dinero de la deuda es lo mismo que discutir el cómo y cuánto gasta el gobierno. En resumidas cuentas, si se quiere menor deuda, pero no se quieren subir impuestos, entonces la única solución es tener menor gasto.

La deuda es hija del gasto público, y el único motivo de su existencia es todos y cada uno de los rubros del gasto que, una vez que superan a los ingresos, deben necesariamente financiarse con endeudamiento.

Para cerrar, la plata de la deuda no va a la fuga de capitales como dicen algunos. Va a pagar subsidios, jubilaciones, salud, educación, seguridad, salarios estatales, Aerolíneas Argentinas, pauta publicitaria oficial, diputados, senadores, etc. etc. etc.

¿Te molesta la deuda? Entonces andá pensando qué rubro del gasto te parece que es mejor reducir.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Contra la tiranía del statu quo

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 9/10/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2179770-contra-tirania-del-statu-quo

 

Los beneficios sociales de eliminar el despilfarro son mayores que los costos, hay que usar la imaginación para salir del letargo en el que estamos desde hace 70 años

Los beneficios sociales de eliminar el despilfarro son mayores que los costos, hay que usar la imaginación para salir del letargo en el que estamos desde hace 70 años.

 

 

La cobertura por parte del FMI respecto a problemas que surgieron como consecuencia de la demora en adoptar medidas necesarias y urgentes por parte de la actual administración, brinda una oportunidad para meditar sobre el futuro de la economía de nuestro país aunque por el momento se pretenda paliar parte de lo que viene ocurriendo con tasas de interés explosivas.

 

En primer lugar subrayamos que tal como han señalado numerosos autores de la tradición de pensamiento liberal, el Fondo Monetario Internacional es una entidad financiada coactivamente con los recursos detraídos de los contribuyentes al efecto de brindar apoyo a gobiernos fallidos debido a políticas estatistas. Y cuando los gobernantes del caso están en plena crisis y a punto de verse obligados a rectificar sus conductas inapropiadas, irrumpe el FMI con carradas de dólares con préstamos a tasas de interés inferiores a las que corresponden al mercado y con períodos de gracias y eventualmente waivers lo cual en definitiva permite continuar con políticas desacertadas.

 

Estos han  sido los casos de Tanzania, Zaire, Sri Lanka, Nigeria, Mozambique, Indonesia, Rusia, Turquía, Haití, Bolivia, México, Rumania, Egipto y en repetidas ocasiones de Argentina. Es por ello que, por ejemplo, el premio Nobel  en economía James M. Buchanan junto a Anna Schwartz han sugerido la inmediata liquidación del FMI, una entidad que estiman sumamente contraproducente.

 

Es por eso que economistas de la talla de Doug Bandow y Ronald Vauvel destacan que esa organización internacional es responsable de fomentar la pobreza, en muy documentados ensayos que llevan respectivamente los sugestivos títulos “The IMF: A Record of Addiction and Failure” y “The Moral Hazard of IMF Lending”.

 

De todos modos en nuestro caso se trata de un hecho consumado por lo que,  como queda dicho,  dada la situación intentemos sacar partida del tiempo disponible para apuntar en una dirección que nos vuelva a colocar en las posiciones relevantes antes de que hicieran estragos los populismo vernáculos. Para este ejercicio sugiero no nos concentremos en los obstáculos para adoptar medidas de fondo -en muchos casos pretextos para la inacción- sino en su conveniencia puesto que elaborar sobre las vallas es un modo de obviar el debate. Por el contrario, es indispensable dar la discusión en primer término para luego esforzarnos en difundir la idea en dirección a su aplicación cuando le llegue el turno, pero nunca le llegará el turno si no enfrentamos el debate.

 

La banca central puede operar solo en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria. En cualquiera de estos caminos inexorablemente deteriorará los precios relativos, es decir, los únicos indicadores que tiene la economía para asignar los siempre escasos recursos, con lo que el consecuente derroche reduce salarios e ingresos en términos reales. No hay forma de salir del mencionado atolladero y si suponemos que los banqueros centrales tuvieran la bola de cristal y supieran que es lo que la gente prefiere en cuanto a oferta monetaria, no tendría tampoco sentido su existencia puesto que harían lo mismo que la gente reclama en cuanto a activos monetarios y no tendría sentido superponer decisiones con el consiguiente engrosamiento de gastos. Para saber que es lo que la gente demanda hay que dejarla que opere.

 

Resulta vital que la gente pueda elegir los instrumentos financieros con los que lleva a cabo todos sus contratos para lo cual, un primer paso consiste en abrogar el curso forzoso de la moneda local y si, además, se elimina el sistema bancario de reserva fraccional, la situación mejoraría grandemente al dejar sin efecto la producción secundaria de dinero.

 

No es pertinente ser arrastrados por declamaciones nacionalistas en cuanto a machacar con la idea de la denominada soberanía monetaria que no solo contiene una trampa letal para mantener presos a los ciudadanos a través de la apropiación del fruto del trabajo ajeno, sino que deja de lado que, en última instancia, la soberanía radica en las autonomías individuales y no en un trozo de papel con o sin respaldo.

 

Por su parte el tipo de cambio es un precio como cualquier otro y debe responder a las valorizaciones cruzadas de las partes contratantes y no decretar la flotación como si fuera una gracia que otorgan los aparatos estatales (dicho se de paso, generalmente flotación sucia).

 

Y resulta tragicómico cuando burócratas la emprenden contra la especulación sin percatarse que no hay acción humana que no sea especulativa,  esto es, que tenga como horizonte atender el interés personal del sujeto actuante cualquiera sea la naturaleza de los actos que se lleven a cabo. En el fondo se trata de una tautología puesto que no es concebible un acto que no esté en interés de quien lo ejecuta, con lo que se abre paso la especulación en el sentido de apuntar siempre a una situación más favorable que la anterior al acto desde el punto de vista de quien lo realiza.

 

En este contexto me parece de una importancia decisiva mostrar que estrictamente no hay tal cosa políticas monetarias y cambiarias adecuadas. Conviene reiterar lo que han escrito los premios Nobel en economía Friedrich Hayek y Milton Friedman.

 

El primero ha consignado que “Hemos tardado doscientos años en darnos cuenta del bochorno de unir a la religión con el poder político, es de desear que no demoremos otro tanto en darnos cuenta que la unión del dinero con el poder político es solo para succionar el fruto del trabajo ajeno” y  el segundo escribió que “El dinero es un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos de banqueros centrales”.

 

El  paréntesis en el que entramos en esta etapa por las razones apuntadas, además de que es hora de comenzar la campaña para desmitificar aquello de “la autoridad monetaria” (ninguna banca central de la historia ha preservado el poder adquisitivo de la unidad monetaria), también nos permite sopesar la necesidad de liberar recursos esterilizados en actividades gubernamentales incompatibles con un sistema republicano, lo cual es otra manera de aludir a la necesidad de cortar el elefantiásico gasto público.

 

Sin duda que esta medida conlleva costos pero el engrosamiento de los bolsillos de los recipiendarios permite reasignar factores productivos con lo que los salarios se elevan puesto que las tasas de capitalización constituyen la única causa de enriquecimiento. Los beneficios sociales netos de eliminar el despilfarro son infinitamente mayores que los costos, por lo que no es cuestión de pontificar acerca de la enfermedad y negarse a aceptar los medicamentos.

 

La eliminación de funciones (y no simplemente podas y enroques circunstanciales de funcionarios) permitirán encarar reformas sustanciales en la insoportable presión tributaria y el colosal endeudamiento público.

 

Necesitamos subir la vara de la excelencia y dejar de lado el espíritu conservador en el peor sentido de la expresión, dejar de lado lo que el antes citado Friedman ha condenado una y otra vez: la tiranía del statu quo y usar la imaginación para salir del letargo en el que nos encontramos sumidos desde hace siete largas décadas. Todos tenemos que contribuir en esta batalla cultural al efecto de correr la agenda hacia temarios de una sociedad abierta, lo cual resulta trascendental para nuestro futuro.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es Miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid).

Las consecuencias políticas, fiscales y económicas de la devaluación

Por Adrián Ravier.  Publicado el 26/7/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/778805/actualidad/consecuencias-politicas-fiscales-economicas-devaluacion.html?utm_source=Whatsapp&utm_medium=Social&utm_campaign=botonmovil

 

 

Argentina acudió al FMI durante la crisis cambiaria para que sostenga su endeble macroeconomía. El desembolso requerido, sin embargo, podía seguir la misma suerte que los U$S 10.000 millones que se perdieron en reservas en unas pocas semanas, si no se corregían previamente algunos fuertes desequilibrios. Para comprender esta situación podemos observar las dos cuentas de la balanza de pagos, que registran todas las operaciones que generan ingreso y egreso de divisas al país. Llevándolo a un plano más familiar para el lector, en la cuenta corriente, estaríamos observando todos los gastos de una familia. En la cuenta capital estaríamos viendo cómo se financian. La balanza comercial de esta familia, está mostrando que compran más bienes de los que venden, al tiempo que salen de vacaciones con cierta periodicidad. Si estos gastos fueran cubiertos con ingresos genuinos, como inversión extranjera directa, entonces estaríamos hablando de una familia que se da una buena vida, pero que se justifica en el trabajo de sus miembros. Pero si esta buena vida se da como consecuencia de un enorme endeudamiento, entonces los economistas debemos alertar de la situación.

Para que el desembolso del FMI no vaya a consumo o turismo, era necesario reconocer un tipo de cambio más alto de tal forma de encarecer la adquisición de dólares que se obtienen para ambos destinos. Para ello bastaba con correrse de esa posición que el Banco Central -en tiempos de Federico Sturzenegger- había asumido tras el levantamiento del cepo cambiario, es decir, de intervenir en el mercado cambiario cada vez que veían que la divisa encarecía su cotización.

Algunos economistas cuestionaron la existencia del atraso cambiario, pero no hay otro modo de explicar el mayor déficit de cuenta corriente de nuestra historia sin ese dólar contenido por el enorme endeudamiento. Manteniendo la atención sobre los desequilibrios macroeconómicos, la devaluación además causó una licuación de los salarios reales de los trabajadores (privados y públicos) que le permitirían al gobierno mostrar una mejor situación fiscal respecto del año anterior. Así, las estimaciones muestran una reducción del déficit fiscal primario que a diciembre estará por debajo del 2%, haciendo creíble quizás un equilibrio primario para fines de 2019. Muchos analistas han advertido, y yo coincido, que el déficit que debemos observar no es el primario sino el financiero, el que incluye los intereses de deuda; pero allí también observamos que 2018 terminaría con un desequilibrio menor, ahora de 5 % del PBI, reduciéndose para 2019 en paralelo con las metas sobre el déficit primario.

Lo que la política económica argentina jamás logró por la vía de ajustes en los ingresos nominales o en la reducción de personal del Estado, siempre lo consiguió por la vía de la inflación, con devaluaciones que pueden corregir parcial y temporalmente algunos desequilibrios macroeconómicos, pero que no resuelven los problemas estructurales.

Lo que comprendió el gobierno es que el número de personas que trabaja en el Estado es excesivo para los ingresos de los argentinos, y que la única forma de sostener la situación es deprimiendo sus ingresos en términos reales. La situación es compleja, y despierta en el sindicalismo argentino una obvia reacción que generará tensiones continuas y dolorosas desde el punto de vista político y social.

Lo importante, sin embargo, es aprovechar esta nueva circunstancia de crisis para corregir los desequilibrios de fondo. Luis Caputo reemplazó a Sturzenegger y ya parece haber iniciado una política de contracción monetaria que se establece sobre agregados monetarios, además de las metas sobre tasas de interés, y con ello garantiza una baja de la inflación. Recordemos que el presidente Mauricio Macri había dicho que 2019 mostrará una baja de 10 puntos en la inflación, pero no olvidemos que al cierre de este año la tasa estaría por encima del 32% anual. Una inflación para el cierre de su gobierno en torno al 22% es bastante poco respecto de lo que se esperaba de su primer mandato.

Por el lado fiscal, alcanzar el equilibrio fiscal primario en el año electoral es un desafío fundamental de este gobierno, lo que resulta creíble si en 2019 la economía se recupera de la devaluación reciente y mejora fuertemente la recaudación.

Los manuales de economía tienen lecciones básicas y fundamentales sobre el impacto de cualquier devaluación. Argentina no escapa a estos conceptos. Pero debemos recordar que toda devaluación puede ajustar desequilibrios parcial y temporalmente trasladando el costo a los trabajadores, que ven reducidos sus ingresos en términos reales.

Para evitar seguir en esta dinámica que ya lleva décadas, Argentina tiene que definir un tamaño del Estado que pueda pagarse con menos impuestos de los hoy existentes, sin necesidad de tomar deuda para sostenerlo y sin monetizar sus excesos. Ese es el desafío que debemos priorizar para la década de 2020.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La caída Argentina no tiene piso

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 18/7/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/07/16/la-caida-argentina-no-tiene-piso/

 

Contra todos los pronósticos la economía sigue en descenso y no se vislumbra una rectificación del rumbo hacia el crecimiento. Dicho rápidamente, el que produce es el mercado y, entonces, la economía florecerá en la medida en que el Estado deje de extraer -y malgastar- sus recursos. Pero Macri, siguiendo la política que aplico en la CABA, ha aumentado el peso estatal.

Cuando el gobierno asegura que bajó la presión fiscal, no se condice con el aumento de la recaudación, superior a la suma de la inflación y el “crecimiento” del PIB: en mayo fue récord histórico con una variación interanual de 43,4% mientras que la variación de junio fue del 31,9%. Y, aunque esto fuera solo efecto de controles de la Afip más eficientes, significa menos recursos para el mercado.

Pero, además, el Estado absorbe fondos por otras dos vías que crecen. Primero, la inflacionaria (40% en 2016, 25% en 2017 y camino de superar 30% en 2018) ya que significa emisión exagerada con el fin de solventar gastos a costa del mercado que ve la moneda en sus manos desvalorizada. Y, segundo, el endeudamiento estatal y las altas tasas de interés.

Mientras el neo keynesianismo, hoy de moda, dice que las tasas altas bajarían la inflación, el IPC aumenta el mismo ritmo descontrolado del costo del dinero al punto que las consultoras estiman que la inflación de junio será la más alta del año llegando hasta el 4,1%, y la núcleo hasta el 4,2%.

A ver, cuando se deja de emitir en exceso -se evita la inflación- el mercado deja de ser expoliado a través de la desvalorización de la moneda. En cambio, cuando se retiran pesos vía endeudamiento estatal o altas tasas o subida de encajes -un punto de encaje saca de circulación unos $ 20.000 M- se están retirando del mercado recursos que deberían ir a la producción.

Y no se vislumbra -menos aun con los contraproducentes “consejos” del FMI- que estos tres modos de expoliar al mercado disminuyan. Así, un “crecimiento” solo podría darse al estilo del de 2017 (2,9%), que no fue tal sino inflado con créditos que superaron el 7% del PIB, pero hoy el problema es que difícilmente pueda el darse nivel de endeudamiento necesario.

Entre paréntesis, el recorte en el presupuesto de 2019 de $ 300.000 M (si lo cumplen) para bajar el déficit, además de ser inútil si no baja la presión fiscal total -impuestos, inflación, endeudamiento/tasa altas- es poco y, del modo en que lo plantean, contraproducente. Y. siguiendo con el paréntesis, las intervenciones del BCRA para “controlar” al dólar también son contraproducentes porque, una vez que se le acaben las fuerzas, la divisa retomará su valor.

Debido al crecimiento del stock de letras del Tesoro en dólares, el riesgo de que el gobierno no pague su deuda, implícito en los credit default swaps (CDS) a 5 años, llegó al 6,76%, contra el 3,73% en diciembre 2017. Todavía es bajo, pero se duplicó en 7 meses. La semana pasada, Hacienda pagó una tasa récord de 5,5% anual en dólares y captó solo US$ 514 M con Letes sobre los 1.200 M que vencían.

Obviamente, el Tesoro va a tomar todos los desembolsos del FMI, hasta diciembre de 2019, US$ 13.400 M en 2018 y 11.700 M en 2019. El financiamiento con el resto de los organismos (BM, el BID y CAF) el año próximo sumaría US$ 1300 M, además de los 3000 M de 2018. Según la consultora ACM, aun suponiendo que refinancian todas las Letes en 2019, el Gobierno necesitará otros US$ 37.500 M (7% del PBI) solo para sostenerse.

Y esta semana se presenta complicada. Empieza hoy lunes con la reapertura del Bono del Tesoro (BOTE) 2020 -que se puede usar para integrar los encajes- que paga una tasa del 26% nominal anual (27,7% efectiva) del que ya colocaron $ 55.700 M a mitad de junio.

El martes vencen $536.000 M en Lebac y se espera una renovación menor a los dos tercios ya que los bancos utilizarán parte del dinero que cobren el día siguiente para comprar el BOTE 2020 (se liquida el miércoles 18) e integrar con estos papeles remunerados la suba en los encajes y buscarán recomponer, además, su tenencia de liquidez, hoy muy baja al punto que las tasas de corto plazo llegaron a moverse entre el 60 y 70%.

Finalmente, miércoles suben los encajes de 26 a 28% -que con las subas desde junio significará el retiro de $160.000 M, el 15% de la base monetaria, pero que en la práctica oscila entre $ 180.000 y 200.000 M dada la sub integración de encajes antes permitida- y se liquidan los títulos del Tesoro y BCRA mencionados lo que permitirá a los bancos arbitrar entre ambos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

MIS ESTIMADOS MARCIANOS LIBERTARIOS, CUANDO DESCIENDAN EN LA TIERRA, UBÍQUENSE.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/5/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/05/mis-estimados-marcianos-libertarios.html

 

Lamento enormemente disentir con mi admirado Loris Zanatta, pero mi antipático papel como defensor de Trump como mal menor me pone en esa posición.

Dice Zanatta el 15 de mayo de 2018: “Trump quiere demoler el orden internacional construido por su propio país después de la segunda guerra mundial. Lo que los teóricos de las relaciones internacionales siempre han llamado “el orden liberal”, a él le da asco. este “orden” se basa en tres pilares: la democracia política y las libertades civiles, que para Trump son opcionales; la libertad económica, que considera nefasta y a la que opone el principio del America first y el multilateralismo, la densa red de instituciones internacionales que fomentan la cooperación y tratan de disuadir el conflicto: es una palabra ausente en su vocabulario. Desde el comercio transpacífico hasta los acuerdos climáticos, desde la relación con Europa hasta la gobernanza global, su consigna es: me tiene sin cuidado; somos los más poderosos, hago lo que le conviene a mi pueblo”.

Ahora bien, ¿por qué ese “orden internacional” es una garantía del liberalismo clásico y las libertades individuales que siempre ha defendido Zanatta? La Declaración de los Derechos Humanos de 1948, ok; pero por lo demás, la ONU ha tenido una agenda muy cuestionable para cualquier libertario o liberal clásico que se precie de tal. Han atacado al libre comercio con sus alianzas con el Banco Mundial, que, junto con el FMI, sólo han servido para promover el intervencionismo, prestando o regalando papel pintado a los gobiernos para que hagan lo que quieran. A través de sus organismos de salud ha difundido una agenda antinatalista en todo el planeta, al mismo tiempo que con lo primero restringía el libre mercado, fórmula explosiva para crear más pobreza y miseria. Ha corroborado las aduanas y proteccionismos entre las Naciones. Ha nacido con la Unión Soviética y China a la cabeza de sus decisiones, un chiste de mal gusto a todo amante de la verdadera libertad. Ha promovido todo tipo de neo-marxismos diversos a través de la UNESCO. Ha sido totalmente ineficaz para luchar contra todo tipo de dictadorzuelos, o al revés, los ha corroborado. Ha promovido a nivel mundial el welfare state, un fracaso total a nivel moral y económico. Etc. Ha promovido todo tipo de políticas estatistas para supuestamente defender la ecología.

¿Y ahora Trump es el malo por oponerse a todo ello?

Segundo, ¿de dónde sacó Zanatta que para Trump la democracia política y las libertades civiles son opcionales? Opcionales son para las agendas totalitarias del lobby LGTB, que quiere encerrar, literalmente, a cuantos no piensan como ellos, bajo supuestos delitos de hate sppech, discriminación, homofobia, etc. Así vemos a monjitas presas por no repartir preservativos en sus iniciativas de salud, a profesores universitarios echados por no hablar los pronombres neutros, a padres presos en Alemania por querer educar a sus hijos en su verdadera fe, a vendedores de pasteles presos por decidir ejercer su libertad de comercio y no vender sus pasteles a quienes no quieran, a Jordan Peterson luchando solo, en Canadá, por su libertad de expresión. Trump está poniendo un freno a todo ello, precisamente por defender las libertades civiles a las cuales se opone toda la agenda neo-marxista del partido demócrata.

¿Y Trump es entonces el malo de la película?

¿Y el proteccionismo? Sí, claro, allí Trump está equivocado. ¿Pero es el primero? ¿Quién NO es proteccionista, excepto los que estudiamos a Mises y Hayek? ¿Quién no era proteccionista? ¿Obama? ¿Quién no iba a ser proteccionista? ¿Hilary?

¿Y la política fronteriza? ¿Quién NO piensa que debe haber aduanas, visas y pasaportes? Los libertarios. ¿Y eran libertarios los demócratas que AHORA claman al cielo? ¿Quién eliminó las fronteras y sus controles? ¿Obama? ¿Quién NO deportó gente según las leyes federales aprobadas por el Congreso sin ningún escándalo de los AHORA “aperturistas” mass media? ¿Obama? ¿Quién iba a eliminar las visas y los pasaportes? ¿Hilary? Y por favor no me digan que es una cuestión de grado. O la ley se cumple, o no. Por favor no tengamos doble discurso. Si hay inmigración ilegal, siempre habrá deportados. ¿Y con quiénes NO iba a haber inmigración ilegal? ¿Con los demócratas?

Realmente pregunto a los libertarios y liberales clásicos que ahora son denunciadores seriales de Trump, ¿y qué esperaban con Hilary?

¿No saben ubicarse en el mundo real, en la siempre opción entre el mal menor o mayor?

 

¿No “les gusta” Trump? A mí tampoco. Es un maleducado y un grosero. Pero dedíquense entonces a lanzar sus diatribas contra la corrección política, la timidez y la falta de sinceridad y liderazgo de todo el Partido Republicano. Porque millones de electores norteamericanos se hartaron de estupideces. Y estupidez NO es mandar a la miércoles el tratado con Irán, donde Irán estaba mintiendo de vuelta. Estupidez NO fue decirle al loco de Kim Jong Un que si se seguía haciendo el loco, habría otro loco en serio del otro lado. Estupidez NO fue defender a Israel de sus bestiales vecinos ni reconocer su auténtica capital. Estupidez NO fue dejar de defender y financiar a Planed Parenthood y oponerse al aborto y a la industria de vender partes de embriones al mejor postor. Estupidez NO fue bajar los impuestos. Estupidez NO fue mandar al cuerno a acuerdos ecológicos estatistas que NO solucionan el problema. Por ende lamento mucho, estirados libertarios, que Obama sea un total caballero –lo es- al frente de una agenda totalmente socialdemócrata en lo económica y autoritaria en lo cultural. Lamento mucho que Hilary sea una dama con un maravilloso inglés bostoniano que iba a seguir el legado de su antecesor. Y lamento mucho que para frenarlos, millones de sencillos y sabios norteamericanos hayan elegido a un maleducado. Es lo que hay, gente. Del otro lado tienen a Cuba, a Corea del Norte, a los totalitarios chinos, al nuevo zar de Rusia, a la Europa vieja, moribunda y suicida, y la dictadura de lo políticamente correcto en Canadá. Váyanse allí. ¿Y saben qué, además? EEUU tampoco es ahora la tierra de la libertad. Les propongo vivir en Marte, como yo, pero al menos ubíquense en la guerra cada vez que desciendan en La Tierra.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.