10 reformas para evitar una nueva Gran Depresión

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 23/4/20 en: 

 

Argentina se encuentra entre las economías menos libres del mundo (REUTERS/Martin Nieto)

Argentina se encuentra entre las economías menos libres del mundo (REUTERS/Martin Nieto)

La Gran Depresión de la década del 30 fue la peor crisis económica del siglo XX, con una tasa de desempleo llegando al 25%. Los impactos sociales y económicos de la Gran Depresión persisten hoy día. Una preocupación, entendible, es si la pandemia puede derivar en una Gran Depresión.

Sin embargo, la historia nos enseña que ese no tiene por qué ser el caso. Se estima que la pandemia de gripe española de 1918 produjo una caída en actividad económica del 25% entre julio de 1918 y marzo de 1919. Caída similar a los primeros cuatro años de la Gran Depresión. Es decir, la gripe española produjo una caída en actividad cuatro veces más rápida que la crisis del 30. Sin embargo, la economía española se recuperó rápidamente, creciendo alrededor de un 25% entre marzo de 1919 y enero de 1920.

Tenemos, entonces, dos crisis profundas: una de ellas de larga duración (la Gran Depresión) y otra de rápida recuperación (la gripe española). Para entender la diferencia entre ambas crisis es importante separar la magnitud de la caída en una crisis y la duración de la misma. Una economía puede caer profundamente y recuperarse inmediatamente. O también puede caer y quedarse en el fondo por un largo período de tiempo. Esto es lo que sucedió en la Gran Depresión.

El motivo por el cual la Gran Depresión fue una crisis tan larga tiene un nombre bien conocido, el famoso New Deal. El New Deal consistió una amplia política económica de control de precios, salarios mimos, prohibición de despidos, grandes obras públicas. Todas estas restricciones, que de hecho comenzaron a aplicarse antes que Roosevelt llegara a la presidencia, implican ponerle una camisa de fuerza a la economía. El mercado no tiene la flexibilidad para levantarse una vez pasado el shock que produjo la crisis. La diferencia con el caso de Estados Unidos es que España no tuvo su New Deal terminada la pandemia de gripe española. El New Deal ve su fin no gracias a la Segunda Guerra Mundial, sino a la declaración unánime de la Corte Suprema de inconstitucionalidad del New Deal. Roosevelt se arrogó la suma del poder público al (a) escribir las regulaciones económicas, (b) interpretar las mismas, y (c) decidir multas en caso de incumplimiento. ¿Suena parecido a lo que hace el gobierno actual?

La relación entre recuperación de una crisis y libertad económica se repite en 212 crisis entre 1993 y el 2010. Un estudio estadístico en el European Journal of Political Economy encuentra que aquellos países que disfrutan de mayor libertad económica tienen (a) crisis menos profundas y (b) una mayor recuperación. Los países con economías de libre mercado no tienen menos probabilidades de ser afectados por shocks que produzcan una crisis, por ejemplo una pandemia. Pero sí están condiciones de sufrir menos las crisis y recuperarse más velozmente que los países con políticas más intervencionistas y cerrados al comercio internacional.

Argentina se encuentra entre las economías menos libres del mundo y vemos a un gobierno que aumenta las intervenciones en lugar de disminuirlas. A continuación, a modo de ejemplo, 10 reformas pro-mercado que deberían ser parte de la agenda política para que Argentina esté preparada para el día después:

-Simplificación impositiva y baja de impuestos: el gobierno debe dejar de ser un salvavidas de plomo envuelto en un laberinto impositivo.

-Flexibilización laboral: para volver a crear empleo de manera rápida, es importante reducir los costos laborales.

-Reducir el tamaño del Estado: el sector privado debe usar los pocos recursos que tenga a disposición para salir de la crisis, no para mantener al insostenible estado argentino.

-Revisar las regulaciones del mercado de salud: ¿se pueden eliminar regulaciones, tasas, etcétera, que permitan a esta industria actuar de mejor manera en caso de un rebrote de la pandemia?

-Abrirse al comercio internacional: hace tiempo Argentina debería haber dejado de lado el “vivir con lo nuestro” y la sustitución de importaciones. Cerrarse al mundo es lo opuesto a maximizar las ventajas comparativas del país.

-Super-seguridad jurídica de activos financieros: dado el historial de confiscaciones y inseguridad jurídica, Argentina va a tener que ofrecer super-seguridad jurídica para ser un destino atractivo para inversores externos. El Poder Judicial tiene que ser parte de la solución, y no parte del problema al no inspirar seguridad sobre los patrimonios privados.

-Ser amigable con quien te da de comer: los empresarios, de cualquier tamaño, tienen que dejar de ser tratados como “miserables”. Es el sector privado quien invierte, genera trabajo, y paga impuestos. Es el sector privado quien paga los sueldos que el sector público no se quiere bajar mientras la economía agoniza.

-Reducir el riesgo país: quizás sea hora de cambiar la estrategia de confrontación con los acreedores, aceptar los errores propios, y reconstruir confianza en el país para bajar el riesgo país. No solo por el costo de la deuda pública, un alto riesgo país también tiene un efecto negativo sobre la actividad privada.

-Agilizar la creación de empresas: va a ser necesario crear nuevo emprendimiento. Esto tiene que ser un proceso rápido, barato, y sencillo.

-Crear un fondo anticíclico: ir a superávit financiero que permita (a) reducir el peso de la deuda y (b) crear un fondo anticíclico para hacer frente a shocks externos.

Hay dos escenarios posibles post-pandemia. Salir de la crisis con reformas pro-mercado volviendo a un escenario de estanflación. O salir de la crisis con reformas pro-mercado y entrar a un camino de crecimiento sostenible.

La pandemia no tiene por qué derivar a una Gran Depresión. La dirigencia política argentina no es responsable del COVID-19. Pero sí es responsabilidad de la política salir evitar una Gran Depresión creando las condiciones para una rápida salida de la actual crisis económica.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

 

‘Repartir el crecimiento’

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 7/7/18 en: https://sotograndedigital.com/repartir-el-crecimiento-por-carlos-rodriguez-braun/

 

Los políticos insisten en que ahora que la economía española crece, es el momento de subir los salarios, para “repartir el crecimiento”. Así ha sido interpretado el acuerdo firmado recientemente por los sindicatos y la patronal, que contempla una subida de salarios del 2 %, más otro 1 % variable, e incluye también el aumento de los salarios más bajos hasta los 1.000 euros mensuales por catorce pagas.

Nadie en su sano juicio puede lamentar que mejoren las retribuciones de los trabajadores, pero creer que esa mejoría se debe a acuerdos corporativistas o a medidas políticas y legislativas es una fantasía. El crecimiento de los salarios se basa en la productividad del trabajo: si ésta no aumenta, los intentos de elevar los sueldos mediante negociaciones y leyes rara vez darán un buen resultado colectivo.

Carlos Rodríguez Braun.
Carlos Rodríguez Braun.

En consecuencia, conviene facilitar la acción de los trabajadores y los empresarios, bajando los impuestos y removiendo los obstáculos que la legislación impone a sus actividades y negocios. Desgraciadamente, no son esos los vientos que soplan, sino más bien los contrarios, puesto que el acuerdo firmado apunta a revertir la flexibilización laboral lograda en los últimos años.

Políticos, sindicalistas y dirigentes empresariales pretenderán colgarse medallas por el llamado “diálogo social”, pero no está nada claro que una mayor rigidez vaya a beneficiar al empleo. Es posible, en cambio, que las subidas salariales no tengan un coste alto en términos de contratación, primero, porque los salarios se han contenido en la crisis, y, segundo, porque el horizonte inflacionario es mayor que antes.

Lo de “repartir el crecimiento” es una antigua falacia que nos remonta al gran economista inglés John Stuart Mill, que la planteó por primera vez en sus Principios de 1848. En realidad, la economía no crea primero riqueza y después la distribuye, sino que la distribuye cuando la crea. Por eso las personas más productivas ganan más que las menos productivas, y los empresarios que satisfacen mejor las necesidades de sus clientes ganan más que los que no lo hacen.

Actuar como si la riqueza se creara y estuviera allí, lista para que los políticos y los grupos de presión la repartan, acarrea el grave peligro de conspirar contra su crecimiento y, por tanto, contra el bienestar de todos.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Vaca Muerta: flexibilización laboral para volver a crecer

Por Adrián Ravier. Publicado el 17/1/17 en http://www.infobae.com/opinion/2017/01/17/vaca-muerta-flexibilizacion-laboral-para-volver-a-crecer/

 

No se trata sólo de Vaca Muerta. Hay millones de proyectos de inversión que hoy no se ejecutan por las reglas de juego existentes, por la alta presión tributaria o por la legislación laboral restrictiva.

 

Argentina lleva décadas sin crecimiento. No se trata sólo del estancamiento iniciado en 2011 con la llegada de Axel Kicillof al Gobierno kirchnerista, sino que el problema viene de bastante más atrás. El ingreso por habitante de 2016, por ejemplo, es similar al alcanzado en 1996. ¿Qué pasó con el “crecimiento” ocurrido entre 2003-2008? Fue más un proceso de recuperación del ingreso tras la crisis de 2001-2002 que un crecimiento real que expandiera la capacidad productiva del país. El año 2009 fue de recesión global, 2010 simplemente recuperó aquella caída, y luego la Argentina siguió en una fase cíclica donde un año perdía ingreso para recuperarlos al siguiente, sin expandir realmente la frontera de posibilidades de la producción.

Hay un consenso entre economistas, criticado a veces por quienes son ajenos a esta disciplina, de que no es posible crecer sin ahorro e inversión previa. Y Argentina no atrae inversiones locales y externas por la falta de seguridad jurídica, el cambio continuo en reglas de juego, la alta presión tributaria y la legislación laboral restrictiva, entre varios otros aspectos que habría que tratar en otro lugar.

Vaca Muerta presentaba estos mismos problemas. Un enorme potencial de ingresos que requerían, para explotarse, unas reglas de juego diferentes a las existentes. Claro que el sindicalismo pretende mejores ingresos para los trabajadores que representa, pero en las condiciones existentes Vaca Muerta no recibió inversiones ni generó empleo.

Los actores comprendieron este diagnóstico. Se reunieron en Casa de Gobierno el presidente Mauricio Macri, el secretario de Coordinación de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui; los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, y de Energía, Juan José Aranguren; el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez; la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos; el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra; y su par de los petroleros jerárquicos, Manuel Arévalo. Entendieron que no podían seguir colocando el carro delante de los caballos. Si con estas nuevas reglas de juego, Vaca Muerta empieza a recibir inversiones, ya habrá tiempo más adelante para mejorar los ingresos de los trabajadores y las familias que se acerquen a explotar el potencial del yacimiento.

Vaca Muerta debe tomarse hoy como una lección para recuperar el crecimiento de la Argentina. No se trata sólo de Vaca Muerta. Hay millones de proyectos de inversión que hoy no se ejecutan por las reglas de juego existentes, por la alta presión tributaria o por la legislación laboral restrictiva.

¿Por qué no extendemos estas nuevas reglas de juego a todo el país? Porque hay intereses creados. A diferencia de Vaca Muerta, que era una tierra virgen de privilegios, la Argentina tiene una enorme Unión Industrial compuesta por empresarios que están aferrados a las condiciones existentes. No importa el potencial de ingresos y empleos que podría generarse con otras condiciones más competitivas, si en la situación actual ellos poseen sus ingresos y sus empleos.

La flexibilización laboral es un requisito para el crecimiento y lo ha sido siempre. El concepto ha sido castigado, vapuleado, incomprensiblemente, pero vuelve. Si Argentina quiere volver a crecer, a crecer en serio, debe regresar, primero, el consenso sobre la economía ortodoxa.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Perú aprueba ley de flexibilización laboral para jóvenes:

Por Belén Marty: Publicado el 23/12/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/12/23/peru-aprueba-ley-de-flexibilizacion-laboral-para-jovenes/

 

La iniciativa conocida como “Ley Pulpín” podría beneficiar a más de 800 mil jóvenes que están desempleados o trabajando en la economía informal.

Con el objetivo puesto en bajar el desempleo y el porcentaje de jóvenes entre 18 y 24 años que trabajan en la economía informal, el Congreso de Perú aprobó con mayoría parlamentaria el jueves pasado la polémica Ley Laboral para Jóvenes. No obstante, más de 5.000 jóvenes salieron a la calle este lunes para protestar contra ella por considerarla injusta e insuficiente.

Alonso Segura, ministro de Finanzas de Perú, aseguró que la ley apunta a disminuir los índices de desempleo a través de políticas que bajen los costos laborales para los empleadores. Según datos de este ministerio, unos 826.000 peruanos trabajan en la economía informal.

La iniciativa, también conocida como Ley Pulpín (como se le dice a los niños en Perú) crea un régimen laboral temporal y opcional para todos los jóvenes, incluidos aquellos que no han terminado la secundaria. Según el Ministerio de Finanzas, esta ley proveerá a los jóvenes de la opción de un empleo formal y con beneficios laborales esenciales.

Asimismo, explica en su sitio web, que la iniciativa prohíbe a los empleadores despedir a un empleado de régimen general para contratar a otro bajo esta nueva modalidad.

“Con la ley los trabajadores que están en la informalidad tendrán la opción de pasar a la formalidad, con contratos a plazo mínimo de un año, para que obtengan durante este tiempo las habilidades necesarias y su certificado de trabajo, para que cuando salgan de este régimen temporal pasen al general”.

El proyecto, firmado y presentado el 10 de diciembre al Congreso por el presidente Ollanta Humala Tasso y por la presidente del Consejo de Ministros, Ana Jara Velázquez, establece en su articulo 6° que los jóvenes contratados bajo esta propuesta no podrán superar el 25% del total de empleados de la empresa.

El mandatario peruano defendió el proyecto ante la alta desocupación laboral entre los jóvenes.“¿Qué podemos hacer con ellos? Tenemos que crear un programa, una ley que los proteja de la sobrexplotación de las empresas y por esto creamos esta ley, y les pido a todos ustedes que les demos esta oportunidad a los jóvenes, no les quitemos la oportunidad a los jóvenes”, pidió Ollanta Humala.

 

El contrato entre ambas partes deberá ser de por lo menos un año y contará con un período de prueba para el joven de 60 días.

El artículo 21 establece un incentivo al empleador para que contrate a jóvenes al otorgar, en el caso de las micro y mediana empresas, el compromiso del Estado de asumir “el costo correspondiente al primer año a la cotización del seguro social de salud de los jóvenes”.

La normativa se basa en que el desempleo entre los jóvenes peruanos es hasta cuatro veces superior a la de los adultos, “debido a su menor experiencia laboral y formación para el empleo”.

Ricardo Herrer, abogado laborista, le informó al periódico peruano El Comercio que este nuevo régimen para jóvenes beneficiará a los empleadores, pues reducirá los costos laborales de un 50% a un 15%.

Grupos juveniles se manifestaron en contra

El lunes pasado más de 5.000 jóvenes salieron a las calles de Lima, rumbo a la plaza San Martín, a protestar al grito de “somos estudiantes, no delincuentes”, en relación a los pocos beneficios que otorga esta ley para los que tienen menos experiencia laboral. En pancartas y consignas expresaron que el nuevo régimen laboral privilegia a a los grupos económicos.

Diego Cadenas, joven peruano y activista político, expresó que muchos jóvenes se muestran en contra y se manifiestan en las plazas de Lima sin saber en realidad que esta ley es inclusiva. “Expresidentes como Alan García aprovechan esta situación para criticar al actual Gobierno. Y Ollanta Humala sin duda no tiene el apoyo de la población porque una vez más no cumple con el discurso populista por el que fue elegido”, indicó.

 

La búsqueda de una flexibilización laboral

Tania Peña, una joven miembro del Instituto Político para la Libertad le expresó al PanAm Post que esta iniciativa beneficiará a mas de 800.000 jóvenes que se encuentran hoy desempleados o trabajando en la economía informal.

“Lo que este nuevo régimen laboral busca es reducir los costos de la formalidad y la pesada sobrerregulación laboral para que estos jóvenes estén en planilla y puedan acceder a lo que actualmente no tienen: sueldo mínimo, seguridad social, sistema de pensiones, contrato escrito por un año, indemnización por despido arbitrario, vacaciones pagadas”, expresó la licenciada.

Asimismo, agregó que esta ley no es más que un pequeño avance hacia una flexibilización del mercado laboral. Según Peña, Perú tiene uno de los mercados laborales más rígidos y onerosos del mundo.

“Obviamente esta ley no es la completa cura a la informalidad sino solo un primer paso para ello. Esperemos pues que, lejos de ser derogada, esta ley sea el inicio de transformaciones más profundas que permitan resolver verdaderamente el problema”, concluyó.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.