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Memoria Histórica: asesinos e ideas

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 1/8/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/memoria-historica-asesinos-e-ideas/

 

La llamada Memoria Histórica busca utilizar genuinas tragedias y verdaderos sentimientos de dolor por hechos del pasado para promover una agenda política del presente.

Leí hace un tiempo un reportaje de Manuel Ansede en El País, que ilustra la cuestión. Todo el reportaje apunta en una misma dirección: en la Guerra Civil española se enfrentaron buenos y malos, y ganaron los malos. El texto empieza con líneas de Miguel Hernández, y sigue hablando de muertos. Sólo del bando perdedor. La noticia era que, en la fosa común de La Pedraja, en Burgos, habían aparecido cerebros conservados.

No se trataba de recuperar restos para que los familiares les dieran digna sepultura, algo que, por cierto, no veo que se haga para las víctimas desaparecidas provocadas por los republicanos. El forense Fernando Serulla dice: “Los asesinos quisieron eliminar a las víctimas, aplastar a su enemigo. Pero no pudieron acabar con sus ideas. Ni siquiera con sus cerebros”. No le queda al lector ninguna duda de que para el doctor Serulla las ideas de esas víctimas eran las buenas.

Y tampoco caben dudas sobre la intencionalidad política y no exclusivamente humanitaria de la Memoria Histórica. Dice el articulista: “La existencia de los cerebros preservados no es una anécdota científica. Al microscopio, todavía conservan estructuras nerviosas. Y un estudio preliminar ha mostrado que uno de ellos tenía una hemorragia subaracnoidea, una lesión típica tras un golpe en la cabeza en vida. “Nunca habíamos tenido una evidencia de lesiones traumáticas antes de la muerte. Es un indicio de torturas”, destaca Serrulla. El forense recuerda que el relator de Naciones Unidas Pablo de Greiff ha instado al Gobierno de Mariano Rajoy a dejar sin efecto la ley de amnistía de 1977 y a investigar judicialmente los crímenes del franquismo. Los cerebros preservados en La Pedraja podrían ser una prueba en un juicio”.

De eso es de lo que se trata: no de recordar sino de juzgar, y sólo a uno de los bandos que ensangrentaron el país en la Guerra Civil. Porque todo se reduce a “los crímenes del franquismo”, sólo el franquismo fue asesino. Los enemigos del franquismo, en cambio, fueron izquierdistas con ideales, poetas con sentimientos. La distorsión del pasado es tan clamorosa que sólo se sostiene como se sostiene, es decir, machacando y repitiendo la falsa versión angelical/demoníaca de nuestro pasado.

Y el uso torticero de la justicia es constante. Por eso he dicho en alguna oportunidad que el ex juez Garzón no es un héroe de los derechos humanos porque persiguió a Pinochet, sino porque persiguió a Pinochet y nunca le tosió a Fidel Castro. Las dos cosas juntas son imprescindibles.

Porque si a los crímenes del franquismo se suman los del antifranquismo, entonces estamos ante el reconocimiento de un pasado terrible, pero un pasado común. Ese reconocimiento lleva a la reconciliación, y fue la base de la transición democrática. Y por eso se la quieren cargar.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Democracias que mutan en dictaduras

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 8/5/17 en: http://economiaparatodos.net/democracias-que-mutan-en-dictaduras/

 

Por eso es importante insistir en limitar el poder del estado y no tanto en el voto para elegir autoridades

La dictadura chavista que hoy está cometiendo todo tipo de terrorismo de estado, encarcelando a opositores y asesinando a mansalva al pueblo venezolano surgió del voto popular. No es la primera vez que la democracia muta en dictadura. Hitler ganó las elecciones de noviembre de 1932 con el 33% de los votos. Sin embargo, por esas cosas de la historia, terminó siendo nombrado canciller estableciendo una de las dictaduras más sangrientas de la historia y sumergiendo a Europa en la Segunda Guerra Mundial.

Hay dos formas de llegar a una dictadura: 1) mediante las armas y 2) mediante el voto. En el caso 1) tenemos a Fidel Castro que bajo el argumento de luchar contra la dictadura de Batista, fue apoyado por el pueblo cubano y luego, una vez en el poder, estableció una dictadura mucho más feroz que la del sargento Fulgencio Batista. Castro se cuidó muy bien de no comunicar sus aspiraciones de establecer una dictadura comunista en Cuba y solo lo expresó abiertamente cuando tenía el control absoluto del poder armado.

Chávez primero intento llegar al poder por medio de un golpe de estado en febrero de 1992 y luego gana las elecciones presidenciales de 1998 pero escondiendo sus verdaderas intenciones de establecer una dictadura.

En nuestro país el kirchnerismo usó el voto para llegar al poder y luego, con recursos que le permitieron aplicar populismo en abundancia, quisieron “ir por todo” que no era otra cosa que establecer una dictadura simulando un sistema democrático.

Es claro que la democracia puede mutar en dictadura si los valores que imperan en una sociedad no son los de la libertad y el límite al poder del estado no es sólido. En una república democrática no solo es relevante la forma en que se eligen los gobernantes, el voto, sino que más importante aún es establecer límites al poder del estado. Es que en una democracia republicana el ciudadano se desarma y le entrega el monopolio de la fuerza al estado para que este defienda el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Si luego de asumido el poder mediante el voto, la persona elegida usa el monopolio de la fuerza contra los ciudadanos, la democracia republicana muta en dictadura y resulta muy difícil quitársela de encima sin derramar sangre.

En la década del 70 una ola terrorista impulsada, apoyada, entrenada y financiada por Cuba y la URSS intentaron, mediante el uso de las armas, establecer dictaduras marxistas en casi toda América Latina. Esos intentos no contaron con el apoyo de la población y fueron derrotadas por las fuerzas armadas de cada país. Unas veces manteniendo la democracia republicana y otras mediante golpes de estado. Latinoamérica fue objeto de una agresión externa bajo la forma de terrorismo. Es decir, fue un terrorismo de estado exportado por Cuba hacia los países latinoamericanos. Fidel Castro utilizó el poder del estado cubano para financiar, entrenar y apoyar el terrorismo de las diferentes bandas de terroristas. Por eso lo hecho por el ERP y Montoneros fue terrorismo de estado, pero un terrorismo de estado apátrida porque, incluso, esos terroristas traicionaron a su país para intentar tomar el poder y ponerlo bajo la órbita del poder de marxista de Fidel Castro. El objetivo subordinar la independencia Argentina a los caprichos autoritarios de Fidel.

La ola de dictaduras latinoamericanas de fines de los 90 y principios de los 2000 comprendió que el camino para conseguir el poder no pasaba tanto por las armas, sino por el apoyo del pueblo. Para eso usaron la democracia republicana para llegar al poder y una vez en el poder, con el beneficio de buenos precios internacionales de los precios de exportación, consiguieron el favor del votante repartiendo dinero a diestra y siniestra. El objetivo era: 1) ganarse el favor del votante mediante la distribución populista del ingreso y 2) ir controlando los resortes del poder usando el monopolio de la fuerza persiguiendo implacablemente a los opositores. Un verdadero terrorismo de estado surgido del voto.

Obsérvese que la mayoría de los dictadores surgidos del voto han buscado la reelección indefinida. En unos casos lo lograron y en otros el pueblo le puso un límite. Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Cristina Fernández en Argentina son tres ejemplos. El proyecto kirchnerista era muy similar al del chavismo pero Cristina Fernández se topó con una resistencia pacífica de la población que en 2013 le cerró las puertas a la reforma constitucional y a perpetuarse en el poder.

Es que una vez que estos gobiernos autoritarios surgidos del voto van ejerciendo el poder, terminan en la corrupción y en la violación de los derechos individuales que les impide dejar el poder. Saben que pueden ir presos por corrupción y abuso del poder, por lo tanto tratan de perpetuarse en el gobierno para su propia protección. Para alcanzar ese objetivo llega un punto en que tienen que ser cada vez más violentos con la oposición, más autoritarios en la política economíca que agoniza y más arbitrarios en el uso del monopolio de la fuerza.

Por eso es importante insistir en limitar el poder del estado y no tanto en el voto para elegir autoridades. En ser absolutamente intransigentes con la redistribución arbitraria de la riqueza y el ingreso, porque es esa redistribución arbitraria de la riqueza y el ingreso el arma que usan los gobierno autoritarios para perpetuarse en el poder. Necesitan robarle el fruto de su trabajo a unos pocos para luego repartirlo entre muchos que son los que les van a dar su voto para seguir en el poder. Cuando los recursos se acaban por la misma dinámica saqueadora del gobierno, entonces la represión se hace sentir sobre los sectores más humildes, como puede verse en Venezuela.

El huevo de la serpiente para que las democracias muten en dictadura está en ese poder que se le otorga a los gobernantes para repartir la riqueza a su gusto, comprando voluntades políticas. La democracia republicana puede ser atacada por su peor enemigo, las dictaduras, gracias al llamado estado benefactor que elimina el límite que debe tener el estado.

En definitiva, la socialdemocracia ha transformado la democracia en una competencia populista para terminar estableciendo dictaduras como la chavista. Ser absolutamente severos limitando el poder del estado es la única forma de evitar que democracias republicanas terminen en feroces dictaduras como la que está padeciendo el pueblo venezolano.

Recordemos, lo importante no es solo votar para elegir las autoridades, lo más importante es limitar el poder de esas autoridades surgidas del voto.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Análisis de la guerrilla (2)

Por Gabriel Boragina Publicado  el 19/2/17 en: http://www.accionhumana.com/#!/2017/02/analisis-de-la-guerrilla-2.HTML

 

Como hubiéramos dicho antes[1] la historia de la guerrilla demostró como la misma degeneró, de ser una fuerza defensiva irregular hasta transformarse en una fuerza ofensiva (manteniendo -no obstante- su carácter de irregular).

“Los guerrilleros abundaron en las acciones de independencia americana: así Martín Güemes en Argentina, José A. Páez en Venezuela, Manuel Rodríguez en Chile. Los hubo luego en Francia ocupada (“partisans”), en los países árabes, en Rusia, en China, en Vietnam. T. E. Lawrence, Mao y el “Che” Guevara las practicaron y también adoctrinaron sobre las mismas, siguiendo las huellas de Karl von Clausewitzí (On War, 3 ed., 1940), el primer teórico militar que dedicó atención a la estrategia guerrillera.”[2]

Este párrafo hace una mezcolanza que es importante aclarar. Las guerrillas de Mao y el “Che” Guevara no tuvieron que ver con la independencia americana, ya que lo que Mao y Guevara pretendían eran dar golpes de estado mediante acciones guerrilleras, que fue lo que también hizo Fidel Castro en Cuba con lamentable éxito. Mao dio el golpe en China, pero Guevara fracasó en sus intentos de golpes en países extranjeros. En este punto, es trascendental explicar que cualquier guerrilla se deslegitima cuando inicia el uso de la fuerza, lo que claramente no ha tenido que ver con países ocupados o invadidos. La historia de la guerrilla (hasta aquí reseñada) revela que hubo una degeneración de la misma, pasando de ser una fuerza defensiva (excusable) a ser otra ofensiva (inexcusable). Así, por ejemplo, la guerrilla argentina en el siglo XX tuvo dicho sesgo ideológico marxista-maoísta-guevarista y condición claramente ofensiva, no defensiva. Ha sido el caso, particularmente del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) FAL (Fuerzas Armadas de Liberación), Montoneros (peronistas) y otras organizaciones similares a estas.

“En la actualidad, las guerrillas tienen un fuerte sustento ideológico, y tratan de arraigar en el pueblo, al que ofrecen alimentos, dinero, atención médica y distintos servicios que tienden a popularizarlas. Su organización es severamente militar, sobre la base de células pequeñas que actúan como compartimientos estancos, sin conexión inmediata entre sí, para evitar delaciones o infidencias.”[3]

Es de destacar que el autor escribe su artículo en pleno auge de la guerrilla argentina, lo que puede ser un factor de importancia a la hora de observar la notable ambigüedad de su artículo. Aunque no aclara a cuáles guerrillas -en concreto- se está refiriendo en la cita, por lo que también resulta forzoso aclarar que -siempre en el caso argentino- no se dio el intento de la guerrilla de “arraigar en el pueblo” ofreciendo “alimentos, dinero, atención médica y distintos servicios”. Por el contrario, la guerrilla argentina arremetió contra civiles y militares sin discriminación. En cambio, su organización fue –en efecto- severamente militar.

“Las armas de la guerrilla son, en principio, obtenidas de sus propios adversarios, a quienes procuran despojar. Asimismo, una guerrilla organizada siempre cuenta con posibilidades de fabricación “casera” de armamentos, explosivos y ropas, que a veces se montan en gran escala en campamentos o “santuarios”. Tales “santuarios”, que sirven para descanso, aprovisionamiento y organización, han sido, como en el caso de las fuerzas de Tito en Yugoeslavia, verdaderas catacumbas. La guerrilla, originariamente rural, se ha trasladado actualmente a las ciudades; y con frecuencia utiliza métodos sorpresivos, muy difíciles de prever, así como el sabotaje y el terror indiscriminado; y asaltos o secuestros para obtener dinero, que siempre necesita en cantidad.”[4]

En el caso de la guerrilla argentina de los años 70, se dieron todas estas combinaciones. Pero, además, es menester señalar que las organizaciones guerrilleras contaron con profusa provisión de armamento altamente sofisticado y de última generación proveniente de países extranjeros que promovían sistemáticamente la guerrilla a nivel internacional. Las fuentes de provisión de material bélico pesado procedían de la entonces existente URSS (en esa época poderosa potencia militar), Libia, al mando de Muammar El Kadafi, y -en nuestro propio continente- de Cuba con Fidel Castro a la cabeza, entre otros países de ideología afín, que adiestraban y alentaban el fenómeno guerrillero en el exterior. Montoneros, ERP, FAL, y otras facciones menores por el estilo, practicaron profusamente y con entusiasmo la metodología de secuestro, tortura y pedidos de sumas millonarias en concepto de rescate de sus víctimas.

“Existe además una permanente tendencia de los equipos guerrilleros a “regularizarse”, y algunos jefes árabes han recibido cierto “status” aún por parte de las Naciones Unidas. Las fuerzas antiguerrilleras, en cambio, pretenden siempre tratarlos como simples bandidos, que no deben recibir, pues no practican tampoco, ninguno de los beneficios de las leyes de guerra. Esa lucha es muy difícil, en parte porque cierto conservadorismo de la oficialidad regular, apegada a procedimientos tradicionales, dificulta la adopción de tácticas eficientes e imaginativas. Asimismo, porque la lucha antiguerrillera suele causar molestias a la población inocente, irritándola contra los elencos regulares (Peter Paret • John Shy, Guerrilla y contraguerrilla, Ed. J. Alvarez, B». As., 1964, que incluye La guerra de guerrillas de Ernesto Guevara).”[5]

Recordemos que el autor en examen escribe su artículo en épocas de auge guerrillero. Resulta de interés remarcar que aquel atribuye la dificultad de combatir la guerrilla al hecho de que la oficialidad regular se resiste a adoptar la misma sistemática que practicaban los guerrilleros. Se deja en claro, una vez más, que el combate contra la guerrilla se da en un estado de guerra.

“Las guerrillas han logrado éxitos importantes; sin embargo, adolecen de ciertas limitaciones. En primer lugar la constante necesidad de mantener la ofensiva, arriesgando a veces una derrota que las suprima o desprestigie; además, su carácter “secundario”, ya que normalmente sirven como elemento de apoyo, pero por sí solas son poco aptas para tomar el poder.”[6]

La guerrilla argentina estuvo a un punto de tomar el poder, pero no depusieron las armas voluntariamente. De alguna forma, la cita señala la inutilidad final de la guerrilla. Los guerrilleros expertos estaban bien conscientes de aquellas limitaciones, no obstante lo cual arremetieron cada vez con más saña. El rechazo de la población civil víctima de sus ataques y el apoyo explícito (o implícito) civil a las fuerzas armadas que contrarrestaron a los guerrilleros, fueron factores determinantes que evitaron la toma del poder por parte de estos últimos.

[1] Análisis de la guerrilla

[2] Dr. Horacio J. Sanguinetti. Voz “Guerrilla” en Enciclopedia Jurídica Omeba. Apéndice 2 Letra G

[3] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.

[4] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.

[5] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.

[6] Dr. Sanguinetti, H. J. Op. Cit. Ídem.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Un año de Cambiemos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 4/12/16 en: http://economiaparatodos.net/un-ano-de-cambiemos/

 

Falta que el gobierno comience a cambiar el discurso populista por un discurso que hizo grande a Argentina: me refiero al discurso de la cultura del trabajo

A punto de cumplirse un año desde que asumió Macri la presidencia, en mi opinión se observan cambios muy relevantes y estancamiento en otros.

Basta con recordar los discursos de violencia verbal de Cristina Fernández buscando enfrentar a la sociedad y compararlos con los actuales discursos de Macri en que prima la buena educación, el respeto hacia el que piensa diferente, como para reconocer un cambio de ambiente que tiende a pacificar los espíritus. Se podrá disentir con muchas de las cosas que dice Macri, pero eso no pasa de visiones diferentes sobre cómo recuperar la prosperidad de la Argentina. Francamente no recuerdo, en todo este año, una sola palabra descalificadora de Macri hacia nadie como solía hacer CF con su famoso abuelito amarrete, el empleado de la inmobiliaria escrachado en cadena y mil cosas más.

Tampoco los discursos de Macri están montados en una escenografía en la que se convoca a los aplaudidores de siempre como hacía CF. Necesitaba de los aplausos para satisfacer su inmenso ego. Para algunos estos puntos podrán resultar indiferentes o superficiales, para mí hacen a la convivencia de un pueblo civilizado y respetuoso. A la buena educación de sus gobernantes, punto de partida para construir un país. Y el ejemplo de convivencia y respeto ahora parte del presidente de la nación, cuando antes partía de la boca de CF el resentimiento, la agresión y la descalificación.

Otra cosa valiosa para mí es haber recuperado los actos patrios como actos patrios no como actos partidarios en los que solo había banderas de La Cámpora, imágenes del Che y fotos de NK, uno de los corruptos más grandes de la historia argentina.

Aún con las fuertes diferencias que tengo con el gobierno en materia de política económica, no puedo dejar de reconocer que el gobierno de Macri nos ha devuelto el sentido de Argentina para todos los argentinos y no para una fracción de fanáticos al estilo fascista.

No es tema menor que Argentina haya recompuesto relaciones con los países que respetan los derechos individuales. Hoy tenemos una mejor relación con el mundo civilizado. Nuestros funcionarios ya no se juntan con genocidas como Fidel Castro o el tirano Maduro y su corrupto régimen chavista.

El punto más débil del gobierno está en la política económica y en su discurso al respecto. Por el momento ha sido incapaz de avanzar en reformas estructurales del sector público, en materia impositiva, reforma laboral y otros puntos clave. Por el contrario, se ha limitado a cambiar la forma de financiar un déficit fiscal descomunal. El kirchnerismo lo financiaba con expropiaciones y emisión monetaria y el macrismo recurre al endeudamiento para cubrir el bache. Cambió la forma de financiar el déficit pero no se intentó disminuirlo, por el contrario, aumentó. Además sigue usando el tipo de cambio como ancla contra la inflación al igual que la mayoría de los gobiernos anteriores, incluido el kirchnerismo.

El gasto público no se anima a bajarlo y hacen recaer todo el peso del ajuste de la economía sobre el sector privado, que continúa perdiendo puestos de trabajo mientras que en el sector público y su legión de ñoquis heredada parece intocable. Es como si hubiese ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Los empleados estatales, en sus tres niveles, son intocables y no pueden perder sus puestos de trabajo porque hay que evitar el conflicto social. Pero que el sector privado pierda 105.000 puestos de trabajo entre diciembre pasado y agosto, parece no importarle a nadie del gobierno.

Uno comprende que décadas de populismo y el destrozo heredado de los últimos 12 años no permiten solucionar todo de un día para otro. Ni siquiera pasa por mi mente creer que el déficit fiscal heredado pueda eliminarse en un año. Lo que me preocupa es el discurso económico del gobierno por el cual el “asistencialismo” sigue siendo un derecho en vez de un apoyo transitorio que el contribuyente, no el gobierno ni el estado, le otorga a determinadas personas. Se insiste con que son derechos adquiridos y eso hace que el macrismo contribuya a consolidar los valores que destrozaron la Argentina. En vez de defender la cultura del trabajo, insisten con defender la cultura de la dádiva.

Por otro lado, la política impositiva sigue tratando a los que trabajamos en blanco como esclavos que tenemos que mantener a una legión de planeros, empleados públicos y demás gastos inútiles del estado. Gastos que se solventan con el trabajo de gente decente que es saqueada impositivamente para sostener un estado sobredimensionado propio de los sistemas fascistas y populistas.

De nuevo, no digo que de un día para otro se solucione el monumental problema fiscal heredado, pero sí esperaba que de un día para otro el gobierno empezara a tener un discurso diferente al populismo que nos viene hundiendo desde hace décadas.

En síntesis, en estos 12 meses se ha logrado frenar las políticas de confrontación del kirchnerismo y tenemos un comportamiento mucho más educado y presentable ante el mundo y ante nosotros mismos.

Falta que el gobierno comience a cambiar el discurso populista por un discurso que hizo grande a Argentina: me refiero al discurso de la cultura del trabajo, de respetar la propiedad privada y, particularmente, dejar de tratarnos a quienes pagamos impuestos como esclavos a los que hay que humillar impositivamente para que el gobierno mantenga el poder y otros vivan a costa de nuestro trabajo.

Veremos si al comenzar el segundo año de mandato el gobierno cambia el rumbo de su discurso que todavía está impregnado de populismo o mantiene el rumbo decadente de la cultura de la dádiva.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

LA RENTABILIDAD NO ES JUSTIFICATIVO MORAL PARA VENDER EL ALMA A LAS MASAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/12/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/12/la-rentabilidad-no-es-justificativo.html

 

Sorprendió una vez más a algunos amigos liberales mi reiterada crítica a medios de comunicación que publican noticias sobre chismes y vida íntima de las personas famosas, que tienen alta demanda y en cuya mayoría de casos estos “ricos y famosos” se prestan gustosamente.

La sorpresa vino de que yo pudiera ignorar que la oferta tiende a adecuarse a la demanda o que yo pudiera sugerir algún tipo de intervención del estado al respecto.

La verdad, en mi caso juzgué no necesario aclarar que ni ignoro lo primero ni propongo lo segundo.

Lo que ocurre es que hace tiempo que vengo estudiando los fenómenos de masificación, cuyos autores principales son Freud, Fromm y Frankl.

Lamentablemente no son autores muy estudiados por los liberales clásicos o libertarios. El primero fue denostado erróneamente por Hayek quien lo confundió con Marcuse y el aprovechamiento que el marxismo de los 70 hizo de su texto “El malestar en la cultura”, cuando precisamente en este texto Freud defiende la propiedad privada enfáticamente. Mises, al contrario, defendió siempre a Freud, cosa bastante silenciada por gran parte de los liberales que en esto seguían a Hayek.

Fromm casi no existe para los liberales/liberatarios, porque a pesar de su intensa crítica al nazismo y al comunismo, su crítica a la alienación como esencial al capitalismo –típico del neomarxismo de la Escuela de Frankfrut- fue suficiente para la consiguiente inconmensurabilidad de paradigmas.

Y de Frankl, ni noticia. Una lástima.

Pero los tres, combinadamente, permiten elaborar las causas de la alienación de las masas que conducen a la votación de dictadores, cosa que ayudaría mucho a los liberales clásicos a entender el mundo en el que viven y sacarlos de sus sorpresas racionalistas, donde el supuesto conocimiento del bien conduciría a un votante más maduro como el ilustrado de Kant.

Pero lo inaceptable para el liberal, precisamente porque lo ve como un peligro para la libertad de expresión, es la “crítica a la cultura del espectáculo” que se desprende fundamentalmente de los escritos de Fromm.

El desarrollo del ser humano, para Fromm, es precisamente la búsqueda de ser individuo. Pero ello conlleva un temor (el miedo a la soledad de la libertad) para el cual hay dos salidas: el amor auténtico, donde dos individuos se desarrollan plenamente como tales en el amarse plenamente (el arte de amar) o una total anestesia de ese temor, por medio de una relación sado-masoquista con el otro, donde la relación dominante-dominado ofrece una salida “alienante” a la soledad: porque  ambos, en esa relación donde el individuo se pierde, “se hacen el otro”: el dominado acepta ser su relación con el dominante y viceversa. Es una cuestión de psicología profunda que no tiene que ver con la teoría de la explotación de Marx.

Una de las maneras de alienación es la cultura del expectáculo, donde el alienado se hace lo que los otros quieren ver (ver “Zelig” de Woody Allen) donde encuentra en eso el solo sentido de su existencia, donde se aferra a la fama como una droga terriblemente adictiva. Los otros alienados son quienes consumen ese circo, que cuando más morbo y más visualización de lo íntimo les ofrezca, mejor. Es similar a la adicción que produce la pornografía: lo que más seduce es la exhibición de lo íntimo.

Esto es parte de la naturaleza humana, aunque no es algo necesario, porque el amor auténtico lo puede superar. Sin embargo, a nivel masivo es difícil de frenar. Está lleno de personajes circenses, que son sin embargo llamados artistas, actores o deportistas, que están gravemente enfermos, con neurosis casi psicóticas, aferrados a la fama, a las drogas y al alcohol, cuyos detallas más íntimos de sus pobres vidas son consumidos por millones de masificados que encuentran en ese consumo un consuelo para una existencia vana e insípida.

Pero en esos espectáculos hay 3: la demanda (la masa), el pobre enfermo convertido en espectáculo de circo, y el empresario que lo vende. Yo lo que digo es que, moralmente, la rentabilidad no es en ese caso justificativo moral para formar parte de ese mecanismo perverso de alienación colectiva. El mercado implica el libre albedrío de sus agentes y por ende su responsabilidad moral. Ningún oferente “debe” ponerse a vender cualquier cosa porque sea rentable, aunque si lo hace, claro que el estado no tiene que intervenir, para que se queden tranquilos. Pero está mal igual. ¿Qué opinarían mis amigos liberales si Unión Editorial se pusiera a vender libros a favor del Che Guevara sencillamente porque vende más? Piensen en ese ejemplo, por favor. No sucede ello porque el director de Unión Editorial, excelente empresario, sabe que sin embargo su empresa tiene una misión y visión donde hay ciertas rentabilidades que no entran, y punto.

De igual modo, lo que yo pido a los dueños de los medios, sean blogs, Facebook, La Nación o The Mars Time, es que hagan una diferencia y no satisfagan ese tipo de demandas.  ¿Tendrán menor rentabilidad? Si, en términos relativos, de igual modo que Unión Editorial en ese momento está teniendo menor rentabilidad por no publicar un libro llamado “Las virtudes heroicas de Fidel Castro”. Pero la creatividad empresarial dentro de la misión y visión de la empresa implica mayores ganancias que las eventuales pérdidas por no dar de comer la mano de todos los enfermos de morbo y del sabroso sabor obsceno de la intimidad de los demás, y el aprovechamiento empalagoso de sus más penosas neurosis cuasi-psicóticas.

Es una cuestión de ética, gente. Más allá de la oferta y la demanda. Roepke dixit.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Cuba Y Venezuela, La Paradoja De La Historia

Por Armando Ribas. Publicado el 28/6/16 en: http://institutoacton.org/2016/06/28/cuba-y-venezuela-la-paradoja-de-la-historia-armando-ribas/

 

No puedo menos que apreciar la posición adoptada por el nuevo secretario de la OEA Luis Almagro respecto a la situación en Venezuela. Evidentemente el organismo ha dado un paso hacia delante en defensa de la libertad, decididamente contrastante con el que fuera bajo la dirección del chileno José Miguel Insulza. Al respecto recuerdo que cuando la OEA decidió echar a Honduras de la OEA por haber destituido a su presidente, Insulza con el apoyo de Estados Unidos le pidió a Fidel Castro que entrara en la OEA. Por supuesto Fidel Castro se negó.

Hoy en Venezuela se encuentra muerta la libertad, y en razón de ello el nuevo secretario de la OEA está planteando la necesidad de un diálogo del gobierno con la oposición. Igualmente ha propuesto que se acepte por parte del gobierno el referéndum para que el pueblo decida si el presidente Maduro continúa en el poder. Demás está decir que la posibilidad de que Maduro acepte estos presupuestos lo considero un sueño de una noche de verano. Pero más aún ha propuesto la obligación del presidente de liberar  a todos los presos políticos venezolanos.

A esta batalla se ha unido el expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, así como el actual presidente Mariano Rajoy. La posición respecto a la situación venezolana parece haberse convertido en el hito en discusión en las próximas elecciones españolas. Recientemente los gobiernos de Argentina, Chile y Uruguay presentaron un comunicado pidiendo un llamado a un diálogo político en Venezuela. O sea apoyando la posición de Almagro al respecto. Por supuesto Maduro se ha opuesto paladinamente a todas estas propuestas y en particular a Almagro. A quien ha insultado ordinariamente. Todas estas sugerencias internacionales han sido consideradas por Maduro como la provocación de un golpe de estado legal iniciado por el imperialismo americano.

Permítanme pasar a un tema preocupante y que a mí me causa la mayor tristeza y desesperanza. Yo no puedo entender toda esta retórica favorable a defender la libertad en Venezuela, al tiempo que Obama con la anuencia y colaboración del Papa, llega a un acuerdo con Raúl Castro de reiniciar las relaciones internacionales de los dos países. Y más parece ante el mundo que la culpa de la pobreza cubana la habría tenido el embargo americano. Así aparentemente se ignora en el mundo Occidental, incluido América Latina la falta de libertad de los cubanos, los crímenes de los Castro y la formación de la guerrilla latinoamericana en la década del setenta.

Asimismo me pregunto cómo se puede ignorar que el Socialismo del Siglo XXI, no ha sido más que un proyecto venezolano para alcanzar por otra vía el poder absoluto que reina en Cuba. Y digo reina, pues el medio no ha cambiado por el acuerdo con Estados Unidos. Nadie pide que se liberen a los presos políticos en Cuba, y se sabe que desde la firma del acuerdo a la fecha se han apresado a unos 50.000 cubanos. Recientemente la escritora cubana Yoani Sánchez escribió al respecto del acuerdo de Raúl Castro con el otro país más totalitario del mundo que es Corea del Norte. Ella sostiene: “En un mundo donde en la sociedad civil los llamados a respetar los derechos humanos y los movimientos que impulsan el reconocimiento ideal de la libertad se hacen escuchar cada vez más alto, resulta difícil que el gobierno cubano explique sus relaciones con el último dictador de Europa”.

Evidentemente el gobierno venezolano pretende ignorar las propuestas de diálogo del resto del mundo. Y la dictadura prevaleciente se basa en la continuidad del poder absoluto. Por supuesto allí está presente el principio de Macchiavello: “El príncipe no puede controlar el amor, pero si el miedo”. Pensar que Maduro, cuya personalidad y su carácter político es un hecho indiscutible pueda aceptar un diálogo democrático que lo destituya del poder en nombre del pueblo, es cuanto menos una candidez política. En Venezuela por una parte prevalece el poder militar en manos de Maduro y su adlátere Diosdado Cabello. Y en el ámbito constitucional todo parece indicar que el poder judicial depende del gobierno. Y como reconociera Adam Smith: “Cuando el Poder Judicial está unido al Ejecutivo, la Justicia es no más que eso que se reconoce vulgarmente como política”.

Otro aspecto a considerar en el caso de Venezuela es que tal como sostiene un movimiento político de jóvenes que me entrevistara recientemente, sostiene que la oposición también es socialista. Y por supuesto ya debiéramos saber que la dictadura comunista es un proceso político, pero el socialismo es el determinante de la pobreza. Tal fue el caso de Cuba a partir de 1959, cuando el país tenía el nivel de vida más elevado de América Latina y después Venezuela con la llegada de Chávez y su sucesor Maduro a lo que se ha unido la caída en el precio del petróleo.

Por otra parte no puedo evitar el insistir en el hecho de que tal como había predicho Nietzsche en su “The will to power” (La voluntad de poder) “La democracia y el socialismo son lo mismo”. Y ahí tenemos el caso de la Unión Europea. La realidad histórica y filosófica política es que muestra que cuando los derechos son del pueblo se violan los derechos individuales. La economía que creó el sistema político que permitió la libertad en el mundo por primera vez en la historia se basó en la conciencia de la naturaleza humana y por consiguiente la necesidad de limitar el poder político. Y como bien señala David Hume: “El problema no son las mayorías sino las asambleas que pretenden representarlas”.

Recordemos entonces que como bien dijera Séneca: “Para el que no sabe dónde va, nunca hay viento favorable”. Y esta es el problema que existe hoy en el mundo incluido los Estados Unidos, donde todo parece indicar que se ignoran los principios de los Founding Fathers. Según ya se sabe Obama ha violado la Constitución americana. Y ni qué decir de la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, la Sra. Hillary Clinton. Toda mi discusión parece ser de un pesimismo histórico, pero el mismo no es más que una preocupación por la realidad que estamos viviendo. Así podemos ver también que el embajador americano en Venezuela Michael Fitzpatrick exigió la liberación de los presos políticos, denunció el bloqueo a las iniciativas de la Asamblea Nacional y dio un respaldo al referéndum revocatorio contra Maduro. Todo ello al tiempo que Obama visita a Raúl Castro en la Habana y se permiten los vuelos entre Cuba y Estados Unidos. Y para terminar cito nuevamente a  José Martí: “Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo”.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

El camino al socialismo

Por Gabriel Boragina. Publicado el 28/2/16 en: http://www.accionhumana.com/2016/02/el-camino-al-socialismo.html

 

A pesar de que estamos convencidos y pensamos que la historia nos demuestra en forma clara y completa, que el socialismo fue realizado en muchísimas partes del planeta, quedan aún, algunos obcecados que se empecinan en seguirlo negando. Niegan que las experiencias de la URSS, China, Corea, Vietnam, Europa Oriental, Cuba, etc. hayan sido socialistas, acusándolos de “desviacionismo”.

No lo creemos, es más, estamos convencidos que no fueron “desviaciones”, sino construcciones serias y efectivas del socialismo real, pero aun posicionándonos en la postura más favorable para estos negadores, creo que ninguno de ellos se animará a objetar que, tales experiencias, al menos, si fueron –desde su propio punto de vista- intentos de llegar al socialismo, excepto que crean que el socialismo puede imponerse de golpe; -considero que los críticos más sensatos no comparten esta idea- tendrán que admitir –entonces- que el socialismo sólo podría aplicarse por etapas, secuencias o grados; y que si lo efectuado en los países descriptos no fue (según estos críticos siempre) socialismo, al menos admitirán, que fueron medios, vías, conductos o caminos para llegar al estado socialista. Si mis críticos y yo estamos de acuerdo en este punto, me parece que también tendríamos que estar de acuerdo en que esta metodología para tratar de imponer un ideal, no ha sido en absoluto satisfactoria, y en mi particular opinión, mucho menos que satisfactoria, sino directamente nefasta. El populismo socialdemócrata asume como cierta esta conclusión sin abandonar su defensa del socialismo. Lo mismo hace el populismo socialista (por ejemplo. el castrochavismo venezolano).

Fundamentalmente, entre los colectivistas hay dos posturas respecto a la forma de llegar al socialismo: una vía abrupta y otra gradual, la característica común que comparten estos dos caminos es, que ambos se transitan por medio de la violencia. Hay una tercera vía muy minoritaria entre los marxistas y que está representada por la sociedad Fabiana y los gramscianos (así llamados por inspirarse en las ideas del ideólogo italiano Antonio Gramsci). Hoy en día, los marxistas no renuncian a ninguna de estas vías, al menos -por el momento- han resignado las formas extremo-violentas de llegar al poder.

De los dos medios agresivos que señalamos al principio, la diferencia entre ellos radica en el grado y fuerza de la violencia. En la tesis original (la de sus acuñadores K. Marx y F. Engels), la única metodología propuesta (o mejor dicho profetizada) era la primera: la violencia en una sola primer y última etapa, es decir, la revolución total. El grupo “moderado” –sin dejar de patrocinar la violencia- proponía ataques graduales, algo menos despiadados, pero regulares y prolongados en el tiempo. Y el tercer grupo minoritario, dejaba casi por completo de lado la violencia, la penetración del socialismo según ellos (fabianos y gramscianos) llegaría por la vía de la educación y la instrucción. Es de hacer notar aquí, que K. Marx y F. Engels, no descartan en absoluto esta vía, ya que la educación estatista es uno de los 10 puntos del Manifiesto Comunista propuestos por K. Marx y F. Engels como método de llegar al socialismo. El populismo socialdemócrata (como el de los Kirchner de Argentina) es mucho menos afecto a la violencia que el populismo socialista (como el castrochavismo venezolano).

Ahora bien, volviendo a la cuestión de sí el socialismo se ha aplicado -o no- en el mundo, veremos que en efecto; si dejamos la teoría de lado, aunque sea por un momento, como tantas veces nos han pedido, y nos limitamos, simplemente, a contemplar los hechos, más claramente, la situación actual en la que quedaron los países y regiones citadas luego de la fracasada intentona de imponer el “socialismo real”; uno no puede menos que sentirse defraudado con tales experiencias “a medias” o como ellos dicen, “intentos fallidos“ y si digo “no menos que defraudado”, es para no decir -directamente- horrorizado.         Baste señalar algunos nombres de personas y lugares tales como Stalin, Trotsky, Kerensky, Pol Pot, Mao Tse Tung, El Gulag, los campos de concentración en la Siberia, la KGB, las razias, el hambre, la miseria y la pauperización creciente de los pueblos del Asia y de la Europa oriental, en fin, pero tornando a los resultados, estos “críticos” que afirman que el socialismo “jamás se realizó”, serían demasiado necios si dijeran que estos ejemplos dados no fueron –al menos- intentos, medios, vías, conductos o caminos en busca de dicha construcción, y mucho más necios serian si, asimismo, negaran el rotundo y absoluto fracaso de tales intentos, vías o caminos.

La conclusión a la que se arriba no puede ser otra que; afirmar que la tentativa de realizar el socialismo es cruel y sanguinaria y ha dejado en el camino, un tendal pavoroso de víctimas.
Otros socialistas, -el tercer grupo ya aludido antes- algo menos obcecados y algo más sensatos (aunque tan equivocados como el primer grupo analizado) creen acertar cuando dicen que el error fue tratar de imponer el socialismo por la vía violenta (como exigían Marx, Engels y ejecutaran Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro, Pol Pot, entre otros) a la par que sostienen que; el socialismo sólo encontraría plena y cabal consumación, únicamente por la ruta pacífica. En este grupo, se destacan –entre muchos otros- el italiano Antonio Gramsci y los fabianos británicos, así conocidos por haberse agrupado en la célebre Sociedad Fabiana de Londres, y sus numerosos y entusiastas seguidores. De esta vertiente es de donde ha surgido la moderna -y tan de moda- socialdemocracia.

La socialdemocracia, dice ser de sí misma, una vía híbrida que pretende “conciliar” socialismo con capitalismo, pero teniendo como meta final la implantación del socialismo y utilizando el capitalismo sólo como medio, nunca como fin, esta doctrina política deriva en lo que Ludwig von Mises acertara en denominar intervencionismo. Nosotros decimos que la socialdemocracia es la faceta política del intervencionismo o, a la inversa, el intervencionismo es la cara económica de la socialdemocracia, visto de este modo, hablar de intervencionismo y de socialdemocracia; son casi sinónimos. Sucede que el socialismo democrático -por más democrático que quiera ser- no dejar de ser socialismo. Y socialismo y capitalismo son antagónicos. Ergo, la socialdemocracia no es viable. Por esto mismo es que el populismo socialdemócrata y el populismo socialista no son conducentes.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

U.S.-Cuba Embassy Deal: New Relationship, Persistent Problems

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 21/7/2015 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/07/21/u-s-cuba-embassy-deal-new-relationship-persistent-problems/

 

July 20 brought the reversal of a decades-long U.S. policy stance toward Cuba. More than 50 years after the United States and Cuba first cut diplomatic ties back in 1961 (on the heels of Fidel Castro’s revolution), the Cuban flag sways outside the embassy on 16th St. NW in Washington DC.

The flag now also hangs in the State Department, side by side all the other countries with which the United States maintains friendly diplomatic ties. This change ushers in a new era of U.S.-Cuba relations, albeit with much less pomp and circumstance than the ceremony outside the embassy.

 

In his first-ever visit to the U.S., Cuban Foreign Minister Bruno Rodriguez led the ceremony in front of around 300 guests, including journalists and diplomatic team members to raise the island’s flag. In his remarks, Rodriguez praised the normalization of relations between the U.S. and Cuba, but was unwilling to stray from contentious topics: Rodriguez called for an end to the trade embargo and the dismantling of the U.S.’s Guantanamo naval base.
The Obama administration’s new policy still faces an uncertain future. Battles remain. The trade embargo can only be lifted by Congress, and Congress will have the final say on whether the President is able to post a U.S. Ambassador to Cuba.
Cuba will be a hot-button topic in 2016

Indeed, not everyone agrees with President Obama’s assertion that this policy reversal constitutes a “historic step forward.” Rodriguez’s remarks at the embassy underscore some of the tensions at play in normalizing Cuba-U.S. relations. Since its early stages, the deal has caused splintering on both sides of the aisle—and Cuba is likely to become a hot-button topic in the upcoming 2016 election.

Marco Rubio and Ted Cruz, both potential contenders in next year’s presidential race (and both of whom hold personal ties to Cuba), have openly stated that they do not support the actions of the Obama administration. Rubio has said that, if elected, he plans to roll back on Obama’s policy and cut ties with Cuba until democracy is fully restored in the island. Opponents, which also include former Florida Governor Jeb Bush, have expressed fears that President Obama’s actions signal tolerance toward an intolerant regime.

Senator Rand Paul broke stance with other Republican figureheads, however, by declaring that he believes opening Cuba could be a positive step towards a much-needed regime change in the island. Paul is on the same page as presidential hopeful Hillary Clinton, who was a proponent of the normalization of U.S.-Cuba relations while Secretary of State. Public opinion polls also reflect support for the shift, especially in areas like Miami, which boast a high density of Cuban-Americans. According to Pew Research Center, 63% of Americans approve of the deal—yet only 32% believe that renewed ties to the U.S. will make Cuba a more democratic country.

After living so many decades with little or no hope, most of those on the island also favor the deal. But Rubio and Cruz are not running for office in Cuba—they do not mind being unpopular there. Their principled stance, based on the respect of political and economic freedoms, and for all the liberties we take for granted, means little for those who have been brainwashed by half a century of constant government indoctrination.
Diplomatic relations do not guarantee progress

The Obama administration and the “Rand Paul” libertarians are not alone in their support for increased openness. Successful leaders of the U.S.-Cuban business community, as those gathered in the Cuba Study Group, favor the current policies. Their optimism is mostly genuine but few are ready to jump in with large investments.

Diplomatic relations do not guarantee progress. Nor do inexistent embargoes. Take the case of Venezuela, a country whose leaders trumpet that they would like to be like Cuba. A first hand witness, Luis Henrique Ball, believes there is nothing in the current agreement that would prevent Cuba from continuing to impose the same policies that have condemned its citizens and Venezuelans to poverty or exile.

Even some Cuban exiles—who complain the current agreement has ignored the rights of the victims of communism—believe there is a chance that the material conditions will improve. One of them, Alberto Mestre, forecasts that the transition might be like Vietnam (which he recently visited): “Our tour guide told us the communists still rule, and that is bad, but I am living better.” Cuban-born Otto J. Reich, former U.S. Ambassador to Venezuela, forecasts that the Cubans will follow the model of Putin’s Russia. The military will likely maintain power after the Castros’ deaths and will try to capture businesses inside and outside the country, thus consolidating power.

Likely alliances between crony military and crony capitalist interests

And though it may seem there would be less need for “spy games,” the opening of the embassies will likely expand spying on both sides. It will get cheaper, and soft collection of intelligence will be less risky. Those at the State Department Latin American desk tend to be more fearful of instability than of challenges against freedom. They will be monitoring trends and leadership. Cuba is only 90 miles away from the U.S. and if confronted with major instability and even more poverty, hundreds of thousands if not millions, might try to flee to Florida.

My forecast is that we will see alliances between crony military and crony capitalist interests. The former will have access to all the information gathered by the Cuban intelligence agencies, the latter, will help open the doors of business ready to make deals is someone guarantees their profits. If the rewards are high, dealing with tyrants becomes attractive.

Those of us who love freedom will have to make an extra effort to continue to document and expose the human rights abuses committed by Cuban communists over all these decades as well as their support for terrorist and subversive activities. We will have to resist the temptation to create a strategic blindness and silence in order not to hamper the possibility of progress. Progress that for some might mean more privileged business deals, but for us should mean increased freedoms.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Acerca del contragolpe de Estado

Por Alberto Benegas Lynch (h).  Publicado el 11/7/15 en: http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/07/11/acerca-del-contragolpe-de-estado/

 

Es de gran relevancia destacar que en la tradición liberal está presente la rebelión contra el abuso insoportable del poder. En la obra más conocida y citada de John Locke puede decirse que comenzó el tratamiento sistemático de esa tradición donde se subraya que “Aquél que ejerciendo autoridad sobrepasa el poder que le fue otorgado por la ley y utiliza la fuerza que posee a su mando para gravar sobre sus súbditos obligaciones que la ley no determina, por ello mismo deja de ser juez y se le puede oponer resistencia, igual que a cualquier persona que atropella el derecho de otra por la fuerza”.

En este contexto, se trata de un contragolpe de Estado, puesto que el golpe de Estado original lo dieron quienes avasallaron derechos, atropellaron instituciones clave de una república que, como es sabido, significa alternancia en el poder, transparencia en los actos de gobierno, responsabilidad de los gobernantes ante los gobernados, igualdad ante la ley anclada en el “dar a cada uno lo suyo” de la Justicia y división e independencia de poderes.

Por supuesto que pude suceder, y de hecho sucede, un golpe de Estado contra un sistema republicano, lo cual es condenable desde toda perspectiva moral, pero aquí nos referimos al contragolpe en el sentido explicado.

La antes referida tradición de pensamiento se basa en el aspecto epistemológico del no sé socrático como razón para no entrometerse en las vidas y las acciones legítimas de otros, además del aspecto ontológico del necesario respeto a las personas. El derecho romano y el common law constituyeron bases institucionales del espíritu liberal junto a los aportes de la escolástica tardía. Pero con Sidney y Locke, como queda expresado, comenzó la sistematización de los marcos institucionales que posteriormente Montesquieu fortaleció en esa primera etapa, especialmente resumida en su pensamiento en cuanto a que “una cosa no es justa por el hecho de ser ley, debe ser ley porque es justa”.

La revolución estadounidense -un espejo en el que se miraron muchas de las naciones libres del planeta- tomó la idea del derecho de resistencia en su Declaración de la Independencia, donde consigna claramente que “cuando cualquier forma de gobierno se torna destructivo para estos fines [los derechos inalienables de los gobernados], es el derecho del pueblo de alterarlo o abolirlo y constituir un nuevo gobierno y establecer su fundación en base a aquellos principios”.

De más está decir que la referida rebelión contra la opresión inaguantable debe hacerse con criterio prudencial para no caer en la misma situación (o peor), solo que con otros gobernantes, como en la práctica han sido la mayor parte de las revoluciones, a diferencia de la norteamericana, por la que se aplicó una política diametralmente opuesta a la autoritaria de Jorge III (de un tiempo a esta parte, Estados Unidos abandonó los principios de los padres fundadores para lo que recomiendo, entre la mucha literatura disponible, Dismantling America de Thomas Sowell). Hasta el momento, en los otros ejemplos, en el mejor de los casos se produjo un alivio más o menos transitorio para luego, en mayor o menor medida, recaer en que los aparatos estatales atropellaran los derechos vitales a la libertad y a la propiedad.

Incluso en otros casos, la situación después de la revolución fue muchísimo peor, como es el ejemplo de la revuelta de Castro contra las tropelías inaceptables de Batista. En otros casos, el alivio fue grande, como es el ejemplo de Hitler. Salvando las distancias, la revolución popular contra Ferdinand Marcos también permitió un paréntesis en el totalitarismo. Lo mismo va para el caso de la tiranía rosista y, con independencia de los graves desbarranques posteriores, similar fenómeno ocurrió con la sublevación como consecuencia del sistema opresivo de Perón contra la libertad de prensa y las libertades básicas de las personas y también de otros dictadores latinoamericanos, y mucho antes que eso, los movimientos revolucionarios independentistas (por ejemplo, constituye una sandez oponerse a la Revolución de Mayo en lo que luego fue suelo argentino contra un déspota que había reemplazado a otro sátrapa en España). Las revueltas que desembocaron en el derrumbe del Muro de la Vergüenza en Berlín despertaron enormes esperanzas en los espíritus libres. Claro que hay cuestiones de grado que hacen diferencias por lo que no puede meterse todo en la misma bolsa.

En todo caso, tal como reza la citada declaración norteamericana, la gente tiene el derecho a defenderse contra ataques permanentes a su dignidad y consiguientes autonomías individuales en manos de gobiernos que teóricamente se han instalado para proteger los derechos de todos, por ello, como queda dicho, se trata de un contragolpe, puesto que el golpe de Estado lo dan quienes desmantelan instituciones fundamentales de la República.

Pero lo más importante es comprender que las revoluciones no producen milagros, en casos extremos permiten espacios de mayor respeto que resultan muy efímeros si no hay ideas suficientemente sólidas como para reemplazar lo que venía ocurriendo. Si no es así, en definitiva, se habrán consumido energías y recursos sin resultados que compensen los sacrificios, los desgastes y los conflictos que así se convierten en infructuosos.

La educación es la clave para contar con sociedades libres. Un traspié que obligue a sustituir el gobierno y llamar a elecciones en el plazo más rápido posible no hará que nada cambie si previamente no se han entendido y aceptado los fundamentos y las ventajas de la sociedad abierta.

No hay iluminados que deban imponer sus ideas a otros. No hay la peligrosa fantasía del filósofo rey, sino la necesidad de establecer instituciones que dificulten el abuso del poder. Se trata de fortalecer las democracias entendidas como el respeto de las mayorías a los derechos de las minorías. No dictaduras electas ni cleptocracias basadas en la tiranía del número, sino en la entronización del derecho de cada cual sin que energúmenos instalados en el gobierno se arroguen la facultad de manejar a su arbitrio las vidas y haciendas de los demás. Ya desde los inicios de la República, Cicerón advirtió que “el imperio de la multitud no es menos tiránico que la de un hombre solo, y esa tiranía es tanto más cruel cuanto no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y el nombre del pueblo”.

En esta instancia del proceso de evolución cultural, solo hay dos posibilidades de formas de gobierno: la democracia y el gobierno de facto. Esta última forma constituye una irregularidad, puesto que se sale de la elección de la gente para sustentarse solamente en la fuerza. Todos los gobiernos de cualquier color o formato son de fuerza (de eso se trata), pero el que asume de facto lo es en mayor medida por la razón apuntada, situación que debe modificarse cuanto antes para volver a la normalidad democrática, no entendida como otra ruleta rusa: la mayoría ilimitada que generan los Chávez de nuestra época, en cuyo caso competirán dos formas de gobierno que avasallan libertades y aniquilan todo vestigio de contralor republicano.

Es de interés enfatizar que en no pocos casos, aunque la opresión resulte manifiesta, no es para nada aconsejable sustituir a los gobernantes en funciones por dos motivos centrales. En primer lugar, debido a que, a pesar de los sufrimientos de la gente, se hace necesario que el gobierno de turno absorba las consecuencias de su propia mala praxis y no se le dé un pretexto para exculparse y victimizarse, como, por ejemplo, es hoy el caso argentino en el contexto de una atmósfera estatista que incluye en gran medida a la oposición. En segundo lugar, también en la opinión pública prevalecen aquellas ideas estatistas y, por ende, en última instancia autoritarias, que rechazan los modales, pero adhieren “al modelo” del manotazo al fruto del trabajo ajeno, por lo que necesariamente hará que se redoblen los males, a pesar de que en el caso argentino, además de los ataques grotescos a la Justicia, acaba de decidir el Gobierno aplicar tareas de inteligencia interna para detectar y castigar “golpes de mercado” (es para un guión de Woody Allen si no fuera dramático).

Por lo dicho es que con urgencia debe trabajarse en la educación a los efectos de la defensa propia, es decir, la imperiosa necesidad de entender qué significa vivir en libertad y no simplemente declamar acerca de una democracia falsificada que de contrabando se transforma en otra forma de absolutismo. De todos modos, por ejemplo, es de desear que pueda tener lugar un exitoso contragolpe de Estado en Corea del Norte antes que se les vaya la vida a tantos ciudadanos desesperados por las botas de un sátrapa asesino (botas son las de sus súbditos, porque el megalómano de marras usa taquitos altos para parecer más alto).

Como muchas veces se ha señalado, no es conducente poner el carro delante de los caballos y dedicarse a los políticos del momento, ya que naturalmente no aceptarán otro discurso que el que es capaz de digerir la opinión pública y si no se hace nada para modificarla en la dirección de una sociedad libre, no puede esperarse un discurso distinto que el que conduce al abuso del poder. Si no hay suficientes esfuerzos educativos, se estará en una encerrona imposible de sortear.

En general hay pereza para dedicarse a las faenas de explicar y difundir los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de vivir en libertad, porque se piensa que es más rápido y eventualmente más lucido desempeñarse en la arena política. Esto no es cierto, si nos encontramos en un ámbito estatista, es completamente inútil tratar de influir a los políticos del momento con ideas contrarias, ya que inexorablemente serán rechazadas si es que los políticos pretenden seguir en ese oficio.

Se dice que es una tarea a largo plazo la educativa, pero si ese es el diagnóstico y la receta adecuada para revertir los problemas, cuanto antes se comience se acortarán los plazos. Es curioso, pero en muchos casos desde hace décadas se viene recitando la misma cantinela sin percatarse de que si se hubieran puesto manos a la obra ya estaríamos en el instante eureka, “el largo plazo”. No es mi autor favorito, pero Mao Tse Tung decía con razón que “la marcha más larga comienza con el primer paso”.

En resumen, la mejor manera de evitar los contragolpes de Estado (generalmente fallidos en el sentido de la reincidencia o incluso el engrosamiento del estatismo) consiste en ocuparse de las tareas educativas mencionadas al efecto de despejar telarañas mentales, lo cual beneficia a toda la comunidad, pero muy especialmente a los más necesitados.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Esta no es la Argentina en que nací y me crie.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 5/4/15 en: http://economiaparatodos.net/esta-no-es-la-argentina-en-que-naci-y-me-crie/

 

Me siento como trasladado a un país extraño. Repleta de pobres y manejada por mafias

La semana pasada, mientras comíamos les decía a mis hijos, que tienen entre 23 y 28 años, que esta no es la Argentina en la que yo nací y me crie. Me siento como trasladado a un país extraño. Repleta de pobres y manejada por mafias. No es la pobreza lo que me espanta, sino como potenciaron esa pobreza hasta llevarla al grado de indignidad en que hicieron caer a mucha gente.

Recuerdo que de chico, uno de mis tíos, nos llevaba a mis hermanos y a mí a dar vueltas por las escasas villas miseria que había en Buenos Aires para que viésemos como vivían los pobres. Nadie tenía miedo de pasar por esos lugares. Era gente pobre, humilde pero decente.

Lo que ha hecho el peronismo en general y el kirchnerismo en particular, es generar una fábrica de pobres que viven de los subsidios que les dan los punteros políticos. Someter a la gente a la pobreza y luego mantenerlos con subsidios estatales es una forma de asegurarse el voto de una parte importante del electorado. Si no me votás, el que venga te saca el subsidio.

Cuando CF dice que le deja un país cómodo a la gente e incómodo a los políticos, y agrega: no se dejen quitar sus derechos, lo que en definitiva está diciendo es: construí mi poder en base al clientelismo político fabricando pobres que dependen de los subsidios que les doy. Como no tengo reelección, dejo sembrado un campo minado de subsidios llamados sociales, tarifas artificialmente bajas, distorsiones cambiarias, un gasto público infinanciable y una presión impositiva que destruye la economía. Hasta me animaría a decir que, salvo por sus problemas judiciales, CF no querría seguir en el poder para que no le explote el campo minado a ella. Prefiere dejárselo a otro y no asumir el costo de arreglar el deliberado destrozo económico que hizo.

La oposición sabe que todos estos problemas los va a heredar, así como el kirchnerismo también sabe que si hubiese seguido en el poder los habría heredado. Pero no tengo ninguna duda que, dado lo infinanciable del populismo montado, el kirchnersimo recurriría a la represión y al autoritarismo para frenar el descontento social. Quienes hoy son el clientelismo político del oficialismo, pasarían a ser los enemigos y la represión sería el último recurso que tiene todo sistema populista que va mutando hacia el autoritarismo. Primero construyeron poder en base al clientelismo político y luego tratan de mantener el poder usando el monopolio de la fuerza. Basta con ver al chavismo en Venezuela racionando los alimentos y metiendo preso al pobre hombre que quiso comprar dos pollos en vez de comprar 1 pollo por persona como lo permite la carta de racionamiento.

¿Acaso Maduro no metió al ejército a custodiar las mercaderías en los supermercados? ¿De quién la custodian? Obviamente de la gente humilde que tiene hambre y hay que frenarla, si es preciso a los tiros, para que no se revela contra el autoritarismo.

¿No es Maduro el que puso control de huellas digitales en las cadenas de supermercados para controlar qué compra la gente? Esos son los aliados del kirchnrismo y ese sería el futuro de Argentina si el kirchnerismo siguiera en el poder. Primero clientelismo y luego palos al que protesta ante la miseria.

Por eso llega un punto en que el argumento del voto deja de tener peso para los regímenes autoritarios como el kirchnerismo o el chavismo y solo tienen forma de sostenerse en el poder mediante la fuerza bruta y el fraude.

Fidel Castro no anunció desde Sierra Maestra que iba a luchar para establecer una feroz dictadura. Primero dijo que combatía la dictadura de Batista, se ganó la simpatía del pueblo y cuando tuvo el poder puso una dictadura peor que la de Batista. Los tiranos son mentirosos por definición.

Ahora bien, ¿qué puede hacer el próximo gobierno para cambiar este estado de cosas? ¿Cómo podemos recuperar esa Argentina en que crecimos y nos criamos, en que trabajar era un valor y robar implicaba el desprecio y sanción de la sociedad? En primer lugar acepto que durante la campaña electoral los partidos opositores no podrán decir todo lo que tienen que hacer porque perderían votos. ¿Cómo conseguir votos diciéndole a la gente que los servicios públicos ya no pueden seguir siendo regalados, que los llamados subsidios sociales tienen que ser revisados y la gente deberá aprender a vivir de su trabajo, o que la legión de empleados públicos que puso el oficialismo tendrán que salir eyectados de sus puestos y ponerse a trabajar en serio? La realidad es que acá hay muchos viviendo del trabajo de unos pocos. Ese fue el truco político del kirchnerismo para acumular poder. El problema es que ese truco ya no puede financiarse. Habrá que asumir la realidad.

De manera que el próximo gobierno, además de arreglar los destrozos que dejará el kirchnerismo tendrá que hacer docencia. Explicarle a la gente que no es viable un país en el que todos consumen y cada vez menos producen, porque lo que se produce para consumir es cada vez menos como consecuencia de la desinversión de todos estos años más las trabas que impone el gobierno a quienes todavía producen.

Por empezar, así como los jubilados les hacen poner el dedo para dar su prueba de supervivencia y poder seguir cobrando la jubilación, a los que reciben planes sociales hay que hacerles poner el dedo y ver cuántos planes sociales cobran. Pero, además, avisarles que si aparece un trabajo tienen que tomarlo porque automáticamente pierden el plan social. El plan social es solo transitorio hasta que consigan un trabajo.

Es obvio que va a haber reacción social. A nadie le gusta que le digan que se acabó la fiesta y tiene que ir a trabajar. Pero comunicando bien esta estrategia, la montaña de subsidios que ya no puede ser sostenida por la gente que trabaja en blanco puede desarmarse. Juan, Pedro y José tendrán que empezar a trabajar una vez que le avisen que hay un trabajo para él.

No hay lugar en el interior del país, particularmente en el NOA y el NEA que cuando voy a dar una charla no pregunte si consiguen mano de obra para trabajar. La respuesta invariablemente es la misma. Sí pero en negro porque nadie quiere trabajar en blanco y perder el subsidio. Con los subsidios que cobran y unas changas que hagan al mes tienen un buen pasar.

Esto es parte del gran desafío que habrá que enfrentar. Reconstruir la cultura del trabajo. Y eso se logra con, por lo menos dos cosas: a) crear las condiciones para atraer inversiones y crear puestos de trabajo y ) licuar los subsidios de manera tal que para el que hoy vive de subsidios vea que consigue más dinero trabajando y que apenas puede sobrevivirlos llamados planes sociales.

No digo que el próximo gobierno pueda cambiar y arreglar todo lo que se destruyó en estos 12 años, pero si espero que gire 180 grados en el rumbo que hoy tiene la Argentina. Mostrarle a la gente que el kirchnerismo no les deja un país cómodo, sino un país que los denigró como seres humanos.

En síntesis, espero que el próximo gobierno gire el rumbo y enfilemos nuevamente hacia aquél país en que nací y me crié, donde trabajar estaba bien visto y ser un vago y mantenido merecía el desprecio de la gente decente. Y que, por supuesto, los corruptos y ladrones iban presos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.