El movimiento islámico Hamas se redefine a sí mismo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 3/5/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2135613-el-movimiento-islamico-hamas-se-redefine-a-si-mismo

 

El violento movimiento islámico palestino denominado Hamas se ha redefinido. Sin dramatismo alguno y sin que los cambios adoptados sean, por el momento, radicalmente sustantivos.

Hamas cuenta hoy con unos 35.000 hombres y mujeres armados y, con ellos, controla -desde el 2007- férreamente a la llamada Franja de Gaza. Y tiene, asimismo, alguna presencia, aunque no determinante, en la Margen Occidental de Cisjordania y en el este de la ciudad santa de Jerusalén.

Su líder, Khaled Meshaal, está -desde hace rato- exiliado en la ciudad de Doha. Hoy Hamas aparece detrás de las protestas masivas realizadas desde la Franja de Gaza que culminarían, el 14 de mayo, con la anunciada «Marcha del Retorno», fecha a la que Hamas denomina «Nakba» (desastre) y que, además, este año conmemora el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel.

La mencionada redefinición de Hamas se ha expresado ya en algunos cambios dispuestos a su Carta Orgánica de 1988. Pero, como hemos dicho, no alteran su filosofía esencial, ni previsiblemente modificarán dramáticamente su accionar en el corto plazo.

Hasta no hace mucho, Hamas se autodefinía como un brazo de la Hermandad Musulmana. Ya no lo hace.

Reclama derechos sobre toda la tierra emplazada entre el río Jordan, al este, y el mar Mediterráneo, al oeste. Ha postulado históricamente la necesidad de oponer una constante resistencia armada contra Israel, primero con atentados terroristas suicidas y ahora con el lanzamiento de misiles suministrados por Irán contra blancos con frecuencia indeterminados en el territorio de Israel. No obstante, cambiando aparentemente de actitud, la organización está ahora ofreciendo un «cese el fuego de largo plazo» a las autoridades israelíes. Una señal positiva, pero insuficiente para soñar con la paz en la región.

En un eventual acuerdo de paz en Medio Oriente, Hamas debiera entonces ser, en algún momento, una de sus partes en representación -claro está- de una fracción de los palestinos: aquella que reside en la tremendamente empobrecida Franja de Gaza. Pero lo cierto es que sus actitudes, hasta ahora al menos, en nada han ayudado a alcanzar ese trascendental objetivo.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Se posterga la unificación Palestina

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/9/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1940176-se-posterga-la-unificacion-palestina

 

Los palestinos están, desde hace rato, claramente divididos. Con una profunda grieta que los separa. Hablamos de la distancia que existe entre aquellos que políticamente apoyan a Fatah, que -encabezados por el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, han sido hasta ahora mayoritarios en el territorio de Cisjordania- y los que, en cambio, se alinean con Hamás -todavía considerado por la comunidad internacional como una organización terrorista que se opone a la existencia misma del Estado de Israel- cuya visión predomina en la llamada Franja de Gaza, territorio que Hamás ciertamente controla -autoritaria y férreamente- desde el 2007.

Por ello, la realidad es que, desde hace ya una larga década, los palestinos no han sido capaces de poder elegir siquiera a sus propias autoridades municipales a través de las urnas. Libre y democráticamente. Nunca.

Esto -que no ayuda en la búsqueda de la paz con Israel- parecía que estaba a punto de cambiar de modo inminente, porque se había convocado a los palestinos a votar en las elecciones locales el próximo 8 de octubre, para -a través de ellas- poder elegir a las 3.818 personas que deberían integrar los distintos consejos municipales de unas 416 distintas localidades palestinas emplazadas tanto en Cisjordania, como en la Franja de Gaza.

No obstante, un alto tribunal palestino con sede en la ciudad de Ramallah acaba de suspender sine die esas elecciones. Frustrando así las esperanzas de muchos que sueñan con poder vivir en un marco mínimo de estabilidad con legitimidad institucional.

La razón invocada para justificar esa negativa decisión fue toda una serie de conflictivas sentencias dictadas por magistrados en la Franja de Gaza, a través de las cuales se descalificaba electoralmente a distintos candidatos de Fatah en ese territorio. Esos jueces que trabajan en Gaza, es obvio, no son considerados como magistrados independientes, sino como funcionarios que en rigor son muy afines a Hamás. Esta organización, recordemos, boicoteó las elecciones municipales palestinas que se habían programado en el 2012. Ahora parecería volver veladamente a hacerlo utilizando a magistrados que le son leales cual ariete.

Lo cierto es que ambas organizaciones palestinas no se han enfrentado nunca en elecciones libres desde la realización de los comicios parlamentarios de 2006, en los que Hamás se impusiera.

Ello, sumado a que algunos ciudadanos palestinos que residen en el Este de la Ciudad de Jerusalem -que están imposibilitados para poder votar en comicios palestinos por Israel, que ha anexado formalmente ese territorio- pidieron -por su parte- la postergación de los comicios.

La frustración provocada por la decisión judicial palestina comentada es grande. Muy particularmente entre los jóvenes palestinos de la Franja de Gaza, que -por su edad- nunca han visto funcionar a la democracia. Cabe destacar que allí, nada menos que el 80% de la población adulta se había registrado de modo de quedar reglamentariamente en condiciones de poder emitir sin problema alguno sus respectivos votos. La expectativa era, entonces, real y grande. Ahora el desencanto la ha reemplazado, desgraciadamente, postergando lo que aparecía como un paso adelante.

Fatah está en dificultades desde que el 66% de los palestinos piensa que ya es hora de que Mahmoud Abbas -que tiene 81 años y está claramente aferrado al poder, pese a que su mandato legal realmente expiró en el 2009- de finalmente un paso al costado y deje pasar a otros dirigentes del propio Fatah. Lo que no parece probable, al menos en el corto plazo.

Hamás, un movimiento mucho más autoritario y ciertamente sectario, sólo puede mostrar -como resultado de su larga gestión de gobierno en Gaza- la realmente triste -y enorme- devastación generada por tres enfrentamientos bélicos durísimos contra Israel. La destrucción de viviendas e infraestructura que ellos causaran aún es evidente.

Como el tribunal palestino volverá a considerar el tema el próximo 21 de septiembre, hay quienes creen que la esperanza de poder votar aún no ha muerto.

La mayoría, sin embargo, parecería suponer que el resultado de la aludida revisión judicial del tema será presumiblemente el de confirmar la decisión de suspender los comicios programados antes comentada. Lo que supone dejar a las conversaciones de paz con Israel en el mismo pantano que -por un buen rato- las ha inmovilizado.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Panorama devastador en Medio Oriente

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 23/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1712149-panorama-devastador-en-medio-oriente

 

Israel ocupó la llamada Franja de Gaza durante la Guerra de los Seis Días. En 1967. No obstante, se retiró de ella en 2005. Pero desde entonces ha debido mantener siempre a sus tropas en estado de alerta en su derredor.

Ahora, en rigor, el alerta comprende a todo su territorio. Porque los nuevos misiles que disparan las milicias de Hamas desde el interior de Gaza tienen hoy capacidad de golpear en cualquiera de sus rincones. Israel controla, además, las fronteras y el espacio aéreo y marítimo de Gaza. Esta es la situación, nueve años después de que Israel decidiera unilateralmente abandonar el territorio de Gaza.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras

Ocurre que en Gaza gobierna Hamas, el movimiento extremista y terrorista palestino que -con el apoyo de Irán y de la Hermandad Musulmana egipcia- no acepta la presencia del Estado de Israel en Medio Oriente. Y que, intransigente, no concibe que -a través de negociaciones de paz- se pueda edificar una solución, como la de los dos Estados, que permita una coexistencia pacífica entre judíos y palestinos.

Mientras tanto, en la pequeña franja de tierra viven -hacinados y en condiciones lamentables- nada menos que un millón ochocientos mil palestinos. Por el momento, sin futuro. Y casi en la miseria. Además, sumergidos en el resentimiento. Y no sin razones. Gaza es casi una gran prisión, con una población que vive mal, al aire libre.

Desde 2005, Israel y Hamas se han enfrentado abiertamente en Gaza, en tres oportunidades. En la guerra de 2008-2009, en 2012 y ahora.

En cada oportunidad, las acciones fueron relativamente breves. Pero siempre han sido devastadoras, dejando un saldo de destrucción y muchos muertos y heridos palestinos, a los que se suele llamar eufemísticamente: «bajas colaterales». Israel también ha tenido -y sigue teniendo- sus bajas. Pero muchas menos, atento a su enorme superioridad militar.

Las acciones bélicas en Gaza han sido siempre reacción -y consecuencia directa- de la ola de misiles que, de pronto, comienza a volar indiscriminadamente desde Gaza hacia Israel. Lo que es claramente inaceptable para cualquier gobierno israelí. Porque existe el derecho inmanente a la propia defensa. No obstante, esa reacción está sometida a la obligación de que ella sea proporcional al peligro al que responde, criterio nunca fácil de precisar.

Hasta ahora, cada uno de los enfrentamientos abiertos librados entre Israel y Hamas terminó en un cese el fuego alcanzado como consecuencia de la presión internacional, aunque sin que el riesgo de los misiles se eliminara. Nunca. El cese el fuego, propuesto nuevamente por Egipto acaba de ser rechazado expresamente por Hamas.

A la luz de lo sucedido en los últimos días, parece evidente que la paz y seguridad de la región están en peligro. Exponencialmente. Por el mayor alcance de los misiles de que ahora dispone Hamas y por la existencia comprobada de un enorme inventario -realmente de pesadilla- que ha permitido que, en tan sólo cinco días de conflicto, las milicias de Hamas hayan disparado nada menos que 1500 misiles contra Israel. Gracias a la eficacia defensiva del milagroso Domo de Hierro, muchos de los misiles disparados desde Gaza pudieron ser interceptados en el aire, antes de dar en sus blancos.

Esta vez la reacción militar de Israel tiene algunas características diferentes. Veámoslas.

Primero, Israel tiene una agenda militar con objetivos concretos. Precisos y públicos. Desplegada contra una serie de blancos emplazados en un territorio bien delimitado. Se trata de destruir lo sustancial de la extensa red de túneles que cruza la frontera de Gaza con Egipto por la que circulan los misiles y todo el aparato de guerra de Hamas. Los principales y más activos proveedores del arsenal en poder de Hamas son, claro está, Irán y su aliada, Siria.

En el primer día de las operaciones militares israelíes en Gaza, se descubrieron e inutilizaron diez túneles y se alcanzaron 240 blancos, en su mayoría rampas de lanzamiento de misiles. Desde entonces, el número de túneles descubiertos -y desarticulados- se ha más que duplicado.

Segundo, a diferencia de 2012, esta vez Egipto no está gobernado por la Hermandad Musulmana, como en tiempos de Mohamed Morsi, hoy en prisión. Sino por los militares. Ya no hay entonces «manga ancha» de ningún tipo para el tráfico de armamentos hacia Gaza, al menos en principio.

Tercero, los objetivos tácticos que Israel persiguió de inicio no estaban en zonas urbanas, sino en territorio eminentemente rural. Menos poblado, entonces. Con la posibilidad de disminuir sustancialmente el número de víctimas de las acciones militares y evitar combates callejeros.

Pero el domingo pasado esto cambió ante la decisión israelí de atacar asimismo objetivos ubicados en el barrio de Shejaiya, en las afueras de Gaza City. Y el número de víctimas fatales creció velozmente. Más de 500 palestinos y decenas de israelíes. El 75% de ellos son civiles inocentes.

Pese a esto último, alcanzado que sea el objetivo específico perseguido, Israel podría retirarse de Gaza, sin mayores dificultades. Aunque sin que esto signifique que no haya ocurrido -una vez más- un desastre humanitario. Prueba de ello es que ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias. Y, con frecuencia, también a parte de su familia. Lo que es siempre trágico.

Ya hay más de 50.000 desplazados internos, en la propia Franja Gaza. Esto es gente que, huyendo precariamente de la muerte, dejó atrás sus hogares y pertenencias

Cuarto, el premier Netanyahu, a diferencia de Hamas que la rechazó, aceptó la propuesta egipcia de cese el fuego y concedió, además, las pausas humanitarias (de seis horas y dos horas) que le pidieran las Naciones Unidas. Mostró así una disposición distinta a la intransigencia propia de Hamas.

Quinto, Irán está hoy sobreextendido, con tropas propias y milicias de Hezbollah combatiendo en Siria e Irak contra el fundamentalismo violento sunni.

Pese a las diferencias apuntadas, este es un nuevo módulo de violencia dentro de un ciclo que, cuando se enciende, se transforma en una lamentable espiral de horror. Esa espiral contiene siempre la expresión de irracionalidad que parece mover a Hamas, exteriorizada por su rechazo al ofrecimiento egipcio de mediar para un cese el fuego inmediato.

Nuestra Cancillería acaba de hacer conocer su posición particular sobre este difícil tema. Lo hizo el domingo, mediante un mensaje duro respecto de Tel Aviv.

Ella puede sintetizarse como sigue: (i) el uso de la fuerza por parte de Israel ha sido desproporcionado y excesivo; (ii) la ofensiva terrestre de Israel ha «escalado» la crisis y sólo generará más inestabilidad en la región, más víctimas y más sufrimiento. Esto supone sostener que sólo debió actuarse desde el aire, como única reacción posible en ejercicio del derecho inmanente de defensa. Lo que es controvertible, por lo menos. Porque no asegura la destrucción de las rampas de lanzamiento de los misiles. Ni permite la destrucción de los túneles por los que ingresan ilegalmente a Gaza; (iii) el continuo e indiscriminado lanzamiento de misiles desde Gaza hacia Israel es también condenable; (iv) nuestro país apoya todas las gestiones que procuran un cese del fuego inmediato y duradero; (v) es necesario reanudar el proceso de paz en Medio Oriente, sobre la base de la solución de los dos Estados; (vi) es vital permitir el flujo de la ayuda humanitaria; (vii) debe garantizarse un flujo -sostenido y regular- de bienes y personas a través de los pasos fronterizos de Gaza. Nada se dice, sin embargo, sobre el uso -y abuso- de la frontera para ingresar ilegalmente a Gaza la montaña de misiles que conforma el inventario de los milicianos de «Hamas». Ni respecto de quienes siguen siendo los proveedores de misiles para «Hamas»; y (viii) los responsables de tanta muerte, destrucción y futuro truncado, no pueden quedar impunes. Sin justicia, sostiene nuestra Cancillería, no habrá paz duradera. Se sobreentiende que esto último se refiere a todos.

La angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades

Ante lo que sucede, la angustia crece y, más allá de las declaraciones, no se advierte la existencia de una vía diplomática expeditiva que pueda poner fin a las hostilidades, asegurando que sus causas no se repitan. Encontrarla rápido es el gran desafío.

Hasta ahora, los actores centrales en la búsqueda del cese el fuego son: las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Egipto.

El otro movimiento palestino, Fatah, que ha condenado la violencia de Hamas, ha quedado a un costado, evidenciando irrelevancia.

Las demás «potencias» no están activas en el esfuerzo por lograr un cese el fuego. En algunos casos (como el de Rusia) sumergidas en sus propios conflictos, en otros (como el de China) por falta de protagonismo real.

Los esfuerzos en pro del cese el fuego deben ser apoyados, por todos. No es tiempo de mostrar indiferencia, sino de ayudar -cada uno de acuerdo a sus posibilidades- a interrumpir las hostilidades. Lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.