El sorprendente enigma chileno

Por Mario Vargas Llosa. Publicado el 4/11/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-sorprendente-enigma-chileno-nid2303300

 

La revuelta chilena está más cerca de la de los “chalecos amarillos” franceses que de la de los indígenas ecuatorianos; el desafío es la desigualdad

Dentro de la catastrófica quincena que ha sido esta para América Latina -derrota de Macri y retorno del peronismo con la señora Kirchner en la Argentina, fraude escandaloso en las elecciones bolivianas que permitirán al demagogo Evo Morales eternizarse en el poder, agitaciones revolucionarias de los indígenas en Ecuador-, hay un hecho misterioso y sorprendente que me niego a emparentar con los mencionados: la violenta explosión social en Chile contra el alza de los boletos del metro, los saqueos y devastaciones, los veinte muertos, los millares de presos y, por último, la manifestación de un millón de personas en las calles protestando contra el gobierno de Sebastián Piñera.

¿Por qué misterioso y sorprendente? Por una razón muy objetiva: Chile es el único país latinoamericano que ha dado una batalla efectiva contra el subdesarrollo y crecido en estos años de manera asombrosa. Aunque sé que los informes internacionales no conmueven a nadie, recordemos que la renta per cápita chilena es de 15.000 dólares anuales (y en poder adquisitivo es de 23.000 dólares, según organismos como el Banco Mundial). Chile ha acabado con la pobreza extrema y en ninguna otra nación latinoamericana han pasado a formar parte de las clases medias tantos sectores populares. Goza de pleno empleo, y las inversiones extranjeras y el desarrollo notable de su empresariado y sus técnicos han hecho que sus niveles de vida suban velozmente, dejando muy atrás al resto de los países del continente. El año pasado yo viajé por el interior chileno y me quedé maravillado de ver el progreso que se manifestaba por doquier: los pueblos olvidados de hace treinta años son hoy ciudades pujantes, modernas y con muy altos niveles de vida teniendo en cuenta los estándares del Tercer Mundo.

Continúan las protestas en Chile
Continúan las protestas en Chile Fuente: AFP - Crédito: Claudio Reyes

Por eso Chile ya casi ha dejado de ser un país subdesarrollado; está mucho más cerca del Primer Mundo que del tercero. Esto no se debe a la dictadura feroz del general Pinochet; se debe al resultado del referéndum de hace 31 años con el que el pueblo chileno puso punto final a la dictadura (y en el que, por lo demás, Piñera hizo campaña contra Pinochet) y al consenso entre la izquierda y la derecha para mantener una política económica que ha traído gigantescos progresos al país. En 29 años de democracia la derecha apenas ha gobernado cinco años y la izquierda -es decir, la Concertación-, 24. No es irreverente afirmar, pues, que la izquierda ha contribuido más que nadie a que aquella política, de defensa de la propiedad y la empresa privadas, el aliento de las inversiones extranjeras, la integración del país a los mercados mundiales y, por supuesto, las elecciones libres y la libertad de expresión, haya traído el extraordinario desarrollo del país. Un progreso de verdad, no solo económico, sino al mismo tiempo político y social.

¿Cómo explicar entonces lo ocurrido? Para entenderlo es imprescindible disociar lo que ha pasado en Chile del levantamiento campesino ecuatoriano y los desórdenes bolivianos por el fraude electoral. ¿A qué comparar la explosión chilena, entonces? Al movimiento de los “chalecos amarillos” francés, más bien, y al gran malestar que hay en Europa denunciando que la globalización haya aumentado las diferencias entre pobres y ricos de manera vertiginosa y pidiendo una acción del Estado que la frene. Es una movilización de clases medias, como la que agita a buena parte de Europa, y tiene poco o nada que ver con los estallidos latinoamericanos de quienes se sienten excluidos del sistema. En Chile nadie está excluido del sistema, aunque, desde luego, la disparidad entre los que tienen y los que apenas comienzan a tener algo sea grande. Pero esta distancia se ha reducido mucho en los últimos años.

¿Qué ha fallado, pues? Yo creo que un aspecto fundamental del desarrollo democrático que postulamos los liberales: la igualdad de oportunidades, la movilidad social. Esto último existe en Chile, pero no de manera tan efectiva como para frenar la impaciencia, perfectamente comprensible, de quienes han pasado a formar parte de las clases medias y aspiran a progresar más y más gracias a sus esfuerzos. No existe todavía una educación pública de primer nivel ni una sanidad que compita exitosamente con la privada ni unas jubilaciones que crezcan al ritmo de los niveles de vida. Este no es un problema chileno, sino algo que Chile comparte con los países más avanzados del mundo libre. Una sociedad admite las diferencias económicas, los distintos niveles de vida, solo cuando todos tienen la sensación de que el sistema, por lo abierto que es, precisamente, permite en cada generación que haya progresos individuales y familiares notables, es decir, que el éxito -o el fracaso- estén en el destino de todos. Y que ello se deba al esfuerzo y a la contribución hecha al conjunto de la sociedad, no al privilegio de una pequeña minoría. Esta es, probablemente, la asignatura pendiente del progreso chileno, como sostiene, en un inteligente ensayo, el colombiano Carlos Granés, cuyas opiniones en gran parte comparto.

La obligación, en esta crisis, del gobierno chileno no es, pues, dar marcha atrás -como piden algunos enloquecidos que quisieran que Chile retrocediera hasta volverse una segunda Venezuela- en sus políticas económicas, sino completar estas y enriquecerlas con reformas en la educación pública, la salud y las pensiones hasta dar al grueso de la población chilena -que en toda su historia no ha estado nunca mejor que ahora- la sensación de que el desarrollo incluye también aquella igualdad de oportunidades, indispensable en un país que ha elegido la legalidad y la libertad y rechazado el autoritarismo. La Justicia tiene que estar en el corazón de la democracia y todos deben sentir que la sociedad libre premia el esfuerzo, y no las conexiones y los enchufes.

Continúan las protestas en Chile
Continúan las protestas en Chile Fuente: AFP - Crédito: Claudio Reyes

El segundo hombre de la “revolución venezolana”, el teniente Diosdado Cabello, ha tenido la desfachatez de decir que todas las movilizaciones y los alborotos latinoamericanos se deben a que un “terremoto chavista” está soplando sobre el continente. No parece haberse enterado de que cuatro millones y medio de venezolanos han huido de su país para no morirse de hambre, porque en la Venezuela socialista de estos días solo comen como es debido quienes están en el poder y sus compinches, es decir, aquellos que roban, trafican y disfrutan de los típicos privilegios que las dictaduras de extrema izquierda (y las de derecha, a menudo) conceden a sus súbditos sumisos.

No es imposible que agitadores venezolanos, enviados por Maduro, hayan enturbiado y agravado las reivindicaciones de los indígenas ecuatorianos y hasta echado una mano a Cristina Kirchner en su retorno al poder, medio oculta bajo el paraguas del presidente Fernández, pero en Chile desde luego que no. Que en la cúpula venezolana celebren con champagne francés los dolores de cabeza del gobierno de Piñera está descontado. Pero que sea el motor de la revuelta es inconcebible, por más que fueran los niñitos bien quienes quemaron veintinueve estaciones del metro de Santiago y pusieran pintas a favor del socialismo del siglo XXI. (Lo paradójico es que estos niñatos ni siquiera se pagan el pasaje de metro: su carnet escolar los excluye de ese trámite).

 

Mario Vargas Llosa es Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa de ESEADE.

Políticos ricos, pueblos pobres

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2019/11/politicos-ricos-pueblos-pobres.html

 

La aparente paradoja por la cual líderes políticos que sostienen y defienden un discurso “de izquierda” (socialista, valga la aclaración en estas épocas de alta confusión semántica) ganan adhesiones y elecciones al mismo tiempo que se hacen ricos cuando alcanzan alguna cuota de poder, e inmensamente ricos cuando asumen todo el poder posible sin perder seguidores y adictos sino -por el contrario- incrementarlos tiene explicación -en mi opinión- en lo siguiente:
La ideología marxista se ha extendido por todo el planeta y domina la mente humana, claro que en diferentes grados que van del 1% al 100%. En el extremo del 100% encontramos al marxismo-leninismo, aunque afortunadamente no son muchas las personas que aglutinen explícitamente a esta corriente hoy en dia. Y en escala decreciente al marxismo gramsciano.
Por debajo de ese 100% hallamos a todos los individuos que dicen “no ser” ni comunistas, ni socialistas, ni de izquierdas, etc. pero que, sin embargo, están de acuerdo con opiniones tales como la que “los ricos deben pagar más impuestos y en mayor alícuota que los pobres”, que “el gobierno debe redistribuir la riqueza”, “igualar rentas y patrimonios”, etc. Lo que en los hechos implica aceptar (aunque ellos lo nieguen) que los ricos explotan a los pobres, al menos en alguna medida mayor o menor, pero dar, por cierto -de una forma o de otra- la teoría de la explotación marxista. Niegan para sí mismos el rótulo de marxistas, no obstante, el menor dialogo con cualquiera de ellos y las respuestas a nuestras preguntas denotan que piensan como verdaderos marxistas, mal que les pese.
Poca gente tiene buena opinión sobre el capitalismo, a la vez que está convencida que es el sistema que “domina al mundo”, idea que impregna no solo a los pobres sino a sujetos de posición acomodada.
En esta mitología popular el gobierno es el instrumento de “la justicia social” que “debe” combatir al capitalismo “imperante” y destruirlo o -al menos- disminuir su poder, para (acto seguido) redistribuir la riqueza “mal habida” de los “capitalistas” y repartirla entre los pobres. Por eso, el súbdito populista no ve con malos ojos el enriquecimiento de sus cabecillas populistas sino al contrario, lo que ellos “ven” es que cuanto más ricos son los políticos populistas más pobres son los representantes del “capitalismo” mundial o local. Esto explica que personajes nefastos y siniestros como Hitler, Mussolini, Stalin, Perón, Fidel Castro, Chávez, como hoy Maduro, Evo Morales, los Kirchner y muchos otros hayan sido o sean enormemente ricos, porque la mayoría de las masas lo ve como el botín arrebatado a los “capitalistas” que será -hoy o mañana- repartido entre los más desfavorecidos.
Encuentro aquí la razón por la cual lo que yo califico como enriquecimiento por corrupción de los jefes populistas un seguidor populista no lo ve de ese modo y lo defiende de palabra y luego en las urnas con su voto al que -para mí- es un corrupto socialista (en realidad, la corrupción es inherente al socialismo).
Si de algo se culpa a los gobiernos (en esta mentalidad tan popularmente extendida) es de no ser eficaces en cuanto a la expropiación de los capitalistas, y la pobreza se atribuye a esto, y no a su verdadero motivo: la inexistencia de tal “capitalismo” que sólo habita en la mente enfermiza de populistas y socialistas. Los dirigentes populistas inculcan a las masas que el hambre y la miseria no son culpa de los gobiernos “de izquierda” sino de los “de derecha” que “no quieren” combatir al capitalismo. Ellos entienden por “capitalismo” a los grupos empresarios, banqueros y -en algunos casos- grandes comerciantes y punto.
Esto demuestra también porque habitantes de zonas muy pobres o carenciadas votan a gobernadores ricos que los mantienen en esa condición mientras estos lucran de sus impuestos y hechos de corrupción, al tiempo que siguen siendo elegidos masivamente comicios tras comicios. Aun para la persona más ignorante parece “evidente” que no es el gobierno el que lo conserva en ese estado y en la pobreza sino el “maldito capitalismo”. Y que cuando la pobreza aumenta es por dos “razones” posibles: o el gobierno donde ello ocurre es ineficaz para combatir al capitalismo, o bien se ha convertido en cómplice de los capitalistas. No existe para dicho tipo de masa ninguna otra explicación, o no están preparados para aceptar razonamientos más profundos y consistentes. Menos aún para aceptar la verdadera causa de la pobreza: la ausencia de capitalismo.
De esta manera se puede entender -aunque no excusar- el hecho innegable de más pobres votando o apoyando implícita o explícitamente a políticos ricos, o justificándolos cuando asumen poderes de facto. Todas las tiranías se disculpan a sí mismas discurseando que se tuvieron que convertir en tiranías para enfrentar “el creciente poder” del “imperialismo capitalista”, “grupos económicos”, etc. es decir, aceptando el planteo fundamental de Marx y de Engels (la dictadura del proletariado) tan errado por estos como por sus “modernos” continuadores.
Es por eso que los políticos más “moderados” evitan hablar del capitalismo en términos elogiosos, y se cuidan mucho de prometer en sus campañas electorales que si llegaran al gobierno promoverán el capitalismo o medidas afines a este, porque saben que tales declaraciones les restarían votos si las incluyeran en sus plataformas electorales, y porque tampoco la mayoría de ellos cree en ese sistema, excepto cuando suponen utilizarlo para incrementar sus propios patrimonios. Pero desconocen que no se hacen ricos por poner en práctica los principios del capitalismo sino los contrarios al mismo. Dado que lucrar a costa de los contribuyentes no es capitalismo, es simple y llano latrocinio y rapiña.
Cuando un partido quiere desalojar a otro de la competencia electoral no hay arenga más estratégica, demagógica y más efectiva para semejante propósito que acusar a los partidos contrarios de querer defender o representar a “los ricos” y a “los capitalistas”, esto genera entusiasmo y apegos entre las multitudes y votantes. Es decir, esta perorata sumada a que en la mente de los sufragantes está implícito el Dogma Montaigne por el cual “la riqueza de los ricos es consecuencia de la pobreza de los pobres” brindan al demagogo la fórmula perfecta para aumentar su caudal de votos en cualquier elección. Por ejemplo, en el caso argentino el peronismo opositor predicó desde el comienzo mismo del mandato del presidente Macri que este “gobernaba para los ricos” (lo que desde luego era falso) y así, finalmente, logró vencerlo en las elecciones respectivas. 

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

El conflicto entre Bolivia y Chile por la salida boliviana al mar

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 11/10/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2180681-el-conflicto-bolivia-chile-salida-boliviana-al

 

El 1º de octubre pasado, la Corte Internacional de Justicia dictó un esperado fallo
contra Bolivia en el litigio que el país del altiplano iniciara contra Chile respecto de la
presunta obligación trasandina de negociar una posible salida soberana al Océano
Pacífico para el país demandante.
Esa decisión es bien dura para el presidente de Bolivia, que había mantenido una
equivocada actitud triunfalista sobre el tema. Y hasta podría amenazar seriamente sus
pretensiones autoritarias de continuar eternizándose en el poder de su país. Su cerebro
y veterano compañero de ruta, el vicepresidente Álvaro García Linera, lo acompaña
ciertamente en la responsabilidad por el desastre judicial, desde que hasta pronosticó
equivocadamente “una gran derrota para Chile”.
Después de lo sucedido, el gobierno de Bolivia haría bien en restablecer las relaciones
diplomáticas con Chile, que han estado interrumpidas desde 1978. Y dejar de lado las
bravatas.
Para Evo Morales es hora de mirar cuidadosamente hacia adentro, desde que la
repentina candidatura presidencial del veterano Carlos Mesa tiene ciertamente
posibilidades de vencerlo el año que viene en una confrontación electoral limpia. Las
encuestas hoy dan a Mesa como posible ganador, en segunda vuelta.
En Chile, como consecuencia del fallo favorable, el respaldo al presidente Sebastián
Piñera subió tres puntos la semana pasada, alcanzando los nueve puntos de alza en las
últimas tres semanas. Como cabía esperar, por cierto.

Hoy, a estar a las encuestas de opinión, Sebastián Piñera tiene un significativo 51% de
apoyo popular y tan sólo un 37% de rechazo. Cuando ocurriera el inolvidable rescate de
los mineros chilenos atrapados, su apoyo -recordemos- fue del 73% y su rechazo de
apenas el 20%.
Otro ganador también claro es el ex Canciller de Chile, el incansable Heraldo Muñoz.
Las cifras muestran que su imagen es, en la actualidad, aún mejor que la del presidente
Piñera y que la del actual Canciller, Roberto Ampuero. Políticamente, esto es un
empujón nada desdeñable para quien parece seguir teniendo futuro en el escenario
político grande de Chile.
Pese a la meridiana claridad del reciente fallo del alto tribunal de La Haya, el 74% de los
chilenos sigue pensando que aún “hay temas pendientes” con Bolivia. Y es
probablemente así. Por lo menos hay que avanzar en dirección a tratar de normalizar la
relación bilateral y en imaginar cómo, de pronto, se puede mejorar el sistema de acceso
boliviano a los puertos oceánicos chilenos.
Sólo un 22% de los chilenos supone que, en esto, el diálogo con Bolivia “se acabó”. La
imagen de Evo Morales en Chile es realmente mala. Apenas un 24% de los chilenos cree
que su gobierno acatará el fallo. En espejo, un 70% de los chilenos supone que los
problemas con Bolivia no han terminado.
Ocurre que la impresión general externa respecto de Evo Morales, que no es buena, en
Chile es aún peor. Un 82% de los chilenos tiene una mala opinión de él y tan sólo un
escuálido 9% de los entrevistados chilenos manifiesta tener una opinión positiva sobre
Evo Morales. Casi nadie, queda visto.
En paralelo, un 93% de los entrevistados chilenos cree que Evo Morales “usó” el
conflicto con Chile para tratar de mejorar su deteriorada imagen doméstica. Hablamos
de una enormidad de respuestas. A lo que se suma que el 87% de los chilenos lo tilda de
ser “agresivo” y que, peor aún, el 74% lo califica de “hostil”. Quizás por todo esto, hoy un
sugestivo 39% de los chilenos se inclina por “no darle nada” a Bolivia respecto de sus
pretensiones territoriales.
En síntesis, respecto de Evo Morales no hay confianza, ni simpatía alguna, entre sus
vecinos del oeste. Lo que no es poca cosa, desde que sin un mínimo de confianza
recíproca no se podrá construir un camino común entre las dos naciones, de cara al
futuro.

Por esto la hora aparentemente llama ahora a examinar caminos de fomento de la
confianza que acerquen con generosidad a dos países que están distanciados y con una
negativa dosis de alta desconfianza recíproca.
La región, con actitud pacificadora, puede -y debe- colaborar en esto, aunque sólo si
cuenta con la buena voluntad y la buena fe de los dos países involucrados a los que el
conflicto sobre la salida al mar que Bolivia persigue parece haber separado
profundamente. Para Evo Morales, la hora además llama a dar, de una vez, un paso al
costado y dejar pasar lealmente a otros a los que el electorado boliviano legitime con sus
votos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

No es gradualismo, es sentido contrario

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 22/6/17 en: https://alejandrotagliavini.com/2017/06/22/no-es-gradualismo-es-sentido-contrario/

 

Así como alentó el rumor de que se ascendería a emergente, cuando falta mucho, el gobierno enarbola un crecimiento que, al menos, es dudoso. Así nos ve el mundo: las inversiones no llegan -salvo para la bicicleta financiera-, allí está la clasificación del MSCI y el riesgo país (EMBI +) está en 427 pb, y sube, mientras que Evo Morales consiguió 189 y baja.

La palabra de moda es “gradualismo”, y expresa la principal crítica al gobierno, cuando el problema es que va en sentido contrario. Gradualista -fiel a su filosofía milenaria- es China, cuyo PIB per cápita llegó a crecer más de 14% anual. Pero, obviando que el PIB mide, básicamente, el consumo y no los recursos de producción, veamos el “crecimiento” que, al estilo Durán Barba, anunció el Indec.

El PIB del primer trimestre 2017 habría subido 0,3% interanual. El aumento demográfico anual esta entre 1,3 y 1,8%, de donde el PIB per cápita -que es el real porque expresa el crecimiento personal- habría caído más de 1%. Dice que terminó la recesión porque se habrían sumado tres trimestres consecutivos con crecimiento respecto del anterior: 0,1% (casi cero); 0,7% y 1,1%. Descontado el crecimiento poblacional, 0,4% trimestral, la progresión del PIB per cápita sería -0,3%; 0,3% y 0,7%.

Por cierto, mientras para el Indec la industria no despega, Ferreres -sorprendido porque esperaba una caída del PIB del 0,3%- asegura que “en mayo, la industria creció 3,9% interanual… tercer mes consecutivo en terreno positivo”. ¿Quién acierta?

Y veremos cómo sigue el año, por múltiples razones, creo que será negativo. Quizás el mejor argumento entre quienes creen que el PIB crecerá en 2017, sea el de considerar a la construcción -artificialmente apalancada desde el Estado- y aplicar el modelo auto regresivo. Pero esto supondría un crecimiento del Estado -y sus empresas “amigas”- en detrimento del mercado tanto que podría decirse que, el de Macri, es el camino “capitalista” al socialismo.

En cualquier caso, por la ley de marginalidad, no es posible el crecimiento genuino -sin dibujos ni propaganda- si crece la pobreza y el desempleo (y el delito). Dice la Real Academia que pueblo (Del lat. popŭlus.), entre otras acepciones, se refiere a un “Conjunto de personas de un lugar…”, pues eso es el mercado: personas comunes trabajando y cooperando voluntariamente y atendiendo, primero, las necesidades primarias.

Por el contrario, el profesor Peter Klein asegura que las grandes firmas avasallantes surgen solo cuando el mercado está interferido por el gobierno, porque tienen gran capacidad de lobby y logran la promulgación de leyes que las benefician. Para terminar, recordemos que destacados eclesiásticos, profesores de Moral y Teología en Salamanca durante el siglo XVI, desarrollaron la teoría del mercado: era un estudio del comportamiento moral (natural) del hombre común y sus relaciones pacíficas y voluntarias en pos del desarrollo social.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Los desafíos de Lenín Moreno en la presidencia de Ecuador

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 1/6/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2029360-los-desafios-de-lenin-moreno-en-la-presidencia-de-ecuador

 

Con un largo discurso conciliador, Lenín Moreno asumió la semana pasada la presidencia de Ecuador. Reemplaza a quién fuera uno de los pilares del socialismo bolivariano: Rafael Correa, quien dejará a su país para, según ha anunciado, descansar y pasar tiempo reflexionando en medios académicos, en la Vieja Europa.

En su momento, Rafael Correa, de la mano de Hugo Chávez y Evo Morales, quiso instaurar en América Latina un sistema económico inviable: el del colectivismo, cuyo fracaso estrepitoso en Venezuela pudo bien haber sido el de toda la región.

Afortunadamente, el arbitrario Rafael Correa no tuvo éxito más allá de las fronteras de su propio país. Su ideología quedó a la vista cuando la información secuestrada en la computadora de Raúl Reyes -uno de los líderes de las FARC colombianas- confirmó que Correa (con Cuba y Venezuela) contribuía a mantener y a financiar a las FARC colombianas y al andar violento de otros grupos terroristas latinoamericanos.

Para impulsar el desarrollo de su país, Rafael Correa convocó a China, que hoy es, a la vez, el inversor externo más importante y el mayor acreedor de Ecuador. Durante sus mandatos, cercenó muy fuertemente -y sin disimulo alguno- la libertad de expresión y la de prensa a lo largo de una década, persiguiendo tenazmente a quienes no coincidían con su visión u opiniones, incluyendo a los principales medios opositores. Tiene, sin embargo, en su haber un logro no menor: el de haber disminuido sensiblemente la pobreza.

Lenín Moreno recibió la banda presidencial de manos de un emocionado Rafael Correa, de quien fuera vicepresidente durante seis años. Hoy Moreno es el único Jefe de Estado del mundo que gobierna desde una silla de ruedas. Ocurre que quedó parapléjico en 1988 como consecuencia de un asalto violento en el que recibió un tiro por la espalda. En su juventud, Lenín Moreno militó activamente en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Ecuador.

A la ceremonia de asunción del mando concurrieron, como es habitual, varios presidentes de nuestra región. Entre ellos Mauricio Macri. Pero no su principal “compañero de ruta” regional: Nicolás Maduro, quien luego de anunciar que asistiría no pudo hacerlo, jaqueado por las continuas protestas de su pueblo en las ciudades venezolanas. Ella tuvo lugar en la sede de la Asamblea Nacional. Dos presidentes llegaron tarde a la ceremonia: Mauricio Macri y el colombiano Juan Manuel Santos. Rafael Correa leyó un largo informe de su gestión, aplaudido en distintas oportunidades. La televisión ecuatoriana, sin embargo, evitó mostrar en cámara los carteles que, durante el acto, repudiaban la presencia de la delegación venezolana.

Luego vino el discurso inaugural de Lenín Moreno que duró poco más de una hora. Para quienes estaban acostumbrados a la sobreactuación de Rafael Correa, eso fue apenas un instante. El mensaje fue, esencialmente, una sobria invitación al diálogo. También incluyó el anuncio de una inevitable primera etapa de austeridad, consecuencia directa del irresponsable dispendio de su predecesor, que dejó a Ecuador con un Estado inepto y obeso, endeudado más allá de los límites legales con un agobiante pasivo externo que deberá reestructurarse. Anunció, asimismo, la confirmación de la continuidad de la “dolarización” de la economía ecuatoriana. Y la esperada reiteración de que, en su gestión, pondrá énfasis en lo social.

La economía ecuatoriana atraviesa un momento complejo. Muy debilitada por la caída de los precios internacionales del petróleo y el aumento del servicio de su pasivo externo. Azotada además por las consecuencias del duro terremoto de abril de 2016. El año pasado, Ecuador sólo pudo crecer al ritmo insuficiente del 1,5% de su PBI.

El derrotado candidato opositor, el empresario Guillermo Lasso, en rueda de prensa, reiteró sus acusaciones de fraude electoral y convocó a Lenín Moreno a liberar a los presos políticos; a hacer pública la corrupción que también allí aparece en torno a los contratos de la multinacional brasileña Odebrecht; a despolitizar la actividad propia de la gestión de gobierno; y a reducir la presión tributaria de modo de estimular las inversiones privadas.

El vicepresidente, Jorge Glas, a diferencia de Lenín Moreno, sostuvo que el líder opositor carece de “autoridad moral” para criticar al gobierno, o hacer propuestas. Continuando así el lamentable estilo belicoso de Rafael Correa

Lenín Moreno, sin embargo, tiene sus propios objetivos de gobierno. También un estilo diferente. Seguramente continuará transitando la vía del intervencionismo estatal en la debilitada economía ecuatoriana. Esto es seguir el sendero económico-social abierto por su predecesor. Tan parecería ser así, que en su superpoblado gabinete -de 23 ministros y tres secretarios de Estado- 15 ministros son ex funcionarios de Rafael Correa. Entre ellos, la Canciller, María Fernanda Espinosa Garcés, una activa mujer con experiencia en la política. Así como los ministros de Justicia, Industrias, Defensa, Agricultura, Vivienda y Salud, y la propia Secretaria General de Gobierno.

Rafael Correa culminó su gestión de una década luego de haber sido electo en las urnas tres veces. Con una aprobación del 62%. Polarizó fuertemente a su país. Deja tras de sí una infraestructura pública mejorada, particularmente en materia de caminos y aeropuertos. También una importante ampliación de capacidad en materia de generación hidroeléctrica. Su particular estilo: demagógico y paternalista, pero siempre arrogante, impetuoso, populista y hasta arbitrario, no será extrañado. La corrupción que floreciera en su derredor, tampoco. Correa fracasó en su intento de encerrar a América del Sur en sí misma, alejándola de los organismos regionales tradicionales.

Quizás la enorme agresividad contra los Estados Unidos, a los que Rafael Correa desalojó de la base militar en Mantra, disminuya ahora un tanto. Para Correa, esa actitud era un tema personal. Ocurre que su padre estuvo preso por largo rato en los Estados Unidos, acusado de tráfico de drogas. Por ello el ex presidente debió ser criado por su madre, en Guayaquil. Lo que seguramente lo marcó para toda la vida.

El contexto externo en el que le tocará actuar a Lenín Moreno será variado. Con gobiernos liberales, como el de Mauricio Macri o el que surja del probable retorno de Sebastián Piñera al timón de Chile. Y con el enorme signo de interrogación en el que se ha transformado Brasil, sumergido en un inmenso caos. Pero también con la probable presencia regional del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que podría ser el próximo presidente de México como consecuencia de la torpeza de la campaña electoral de Donald Trump. Así como con el populismo y la corrupción que parecen haberse consolidado en Bolivia. En ese marco, Lenín Moreno estará enrolado en el andarivel propio de la izquierda, presumiblemente con menos agresividad que Rafael Correa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Time To Tango In Latin America: Three Trends Investors Should Consider

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 24/3/16 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2016/03/24/time-to-tango-in-latin-america-three-trends-to-consider/#49a94745560a

 

The winds of change continue to blow in Latin America. Seeing corrupt leftist regimes fall (or merely fail to secure continuity) is a very welcome sign. President Barack Obama’s trip to Argentina and Cuba denotes the current administration’s optimism regarding the region, particularly as the president chooses to be accompanied by relevant business leaders. The trip to Argentina was less controversial and very well received, with President Obama even daring dance a Tango. Is it time for others to follow suit and jump in as investors in Argentina and elsewhere?

President Barack Obama dared to tango while visiting Argentina. (NICHOLAS KAMM/AFP/Getty Images)

One of my favorite investors, the late Sir John Templeton, championed the notion of buying at the time of maximum pessimism. Yes. But not blindly. As Scott Philipps wrote in his Buying at the Point of Maximum Pessimism, it pays to understand long term trends, and perhaps the most important trend to follow are those in the political and economic spheres.

It is hard to analyze Latin America as if the region were a well-defined entity; Latin America is very diverse. Some economies are stagnating, a few are completely stagnant, and others are prospering. If I had to describe each key country’s current situation in one word, I would label Venezuela as the most tragic; Brazil, the most dramatic;Argentina, the most intriguing; and Chile, the saddest. On the other hand, there is hope for market-oriented continuity in Colombia, México and Peru. The burden of a weak of rule of law affects all but a few countries: Chile, Uruguay and perhaps Costa Rica. In this area, rays of hope are scant.

Large segments of the Latin American population have begun to reject the consolidation of left wing populist and arbitrary regimes; perhaps this is one of the most important trends to highlight. We have seen election results in Argentina and Venezuela that were largely unexpected at this time last year. In Venezuela, electoral results themselves were not as surprising as the fact that the military stood by them instead of engaging in a large scale cover-up. Demonstrators have flooded the streets of Brazil (by far the most relevant, economically potent country in the region), seeking to end decades of corruption and impunity. In Bolivia, the electorate rejected a change in the rules that would have permitted the re-election of current President Evo Morales. Though these events seem to herald change in the region, not all battles have been won. In Ecuador, for instance, leftist populist president Rafael Correa retains full control of the National Electoral Council, which has ruled against a referendum that would prevent him from running for president indefinitely.

I would love to credit these changes to a shift in the understanding of the importance of economic freedom. But although think tanks favorable to the free society have worked and continue to toil in all of these countries (often very courageously and at great risk to the lives and patrimonies of their members), these changes are mostly due to a negative economic trend: a major slowdown in the economy of most countries in the region. In Brazil and Venezuela, the economy has been shrinking for two years. Argentina’s economic slowdown was less severe, yet the country faced lower rates of growth in conjunction with increased inflation. When rampant corruption and abuses of power came to light, Argentina’s electorate shifted gears, pushing for a change in government. In Mexico, the second largest economy in the region, slow economic growth mimics that of the United States at just above 2%. In a paper written at the turn of the century, Ernesto Talvi of CERES, a think tank in Uruguay, described in great detail how, following the 1998 economic crisis in Russia, which had depressing effects across the developed world, Latin America passed from having two thirds center/right governments, to two thirds center/left, but some of it, radical left. What we are seeing is the reverse, albeit in a more moderate fashion.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

“Atacar derechos de las ONG en Bolivia es volver a una dictadura”

Por Belén Marty: Publicado el 14/8/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/08/14/atacar-derechos-de-las-ong-en-bolivia-es-volver-a-una-dictadura/#.Vc4bW1mYB9c.

 

Marco Gandarillas, director del Cedib, ONG amenazada por el vicepresidente boliviano, señala que se pretende que solo los partidos hablen de temas comunes.

 

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, inició el sábado 8 de agosto una batalla contra las ONG de este país. Declaró en un discurso que la Fundación Tierra y el Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) “mienten a favor de los extranjeros“. Mientras tanto, el presidente del país, Evo Morales, indicó que aquellas ONG que “hagan política” serán expulsadas.

La Fundación Tierra, localizada en La Paz, fue fundada en 1991 y se dedica a la investigación de temas agrarios; mientras, el Cebid es una organización civil sin ánimo de lucro que desde 1970 ofrece servicios de información documental sobre temas sociales. Tiene, asimismo, un registro hemerográfico y bibliográfico privilegiado.

“Hay dos ONG en Bolivia, una que se llama Tierra, y otra que se llama Fundación Cedib, (…) son dos ONG financiadas por poderes externos, por países extranjeros, que se han dedicado a mentir, a dar datos falsos, a engañar, incluso hacen seminarios con los dirigentes y dan datos falsos”, sostuvo García Linera.

Este pasado miércoles, 28 intelectuales del mundo escribieron una carta al García Linera indicando su preocupacion “por las acusaciones y amenazas de expulsión”.

PanAm Post conversó con el director del Cebid, Marco Gandarillas, sobre las polémicas declaraciones del vicepresidente que ya encendieron el debate en la opinión pública boliviana.

Antes de comenzar, el director nos aclara que la Cebid es una ONG “apartidaria, aconfesional y pluralista” y explica que en la organización convergen personas y opiniones muy diversas.

El director del Cebid, Marco Gandarillas, señala que legislación sobre ONG es un retroceso. (Youtube)

¿Qué fue lo que sucedió para que el vicepresidente los llamara mentirosos?

Hace unos dos meses el Cedib publicó los resultados de un estudio sobre la ampliación que se ha estado dando de áreas hidrocarburíferas. Estas áreas crecieron enormemente con el Gobierno de Evo Morales. Por supuesto, hacer una ampliación tan grande supone trascender los espacios tradicionales, las zonas de exploración y explotación petrolífera hacia áreas protegidas y territorios indígenas.

En nuestro informe llegamos a precisar que son 11 de las 22 áreas protegidas totales las que estarían comprometidas.

A raíz de este informe, el presidente Evo Morales hizo declaraciones en tono de amenaza, diciendo que las ONG que se opongan (a sus planes de Gobierno) van a tener que irse de Bolivia.

Pero como fuimos la única organización de investigación que hizo estas declaraciones éramos una amenaza directa. Eso se ha ido radicalizando, porque el hecho de que se pretenda avasallar con las áreas protegidas ha generado un gran rechazo en la sociedad.

El sábado el vicepresidente directamente nos señaló a nosotros y a la organización Tierra por otras informaciones relacionadas con la cuestión agraria que ellos habían divulgado.

El lunes los ataques subieron de nivel y se realizaron también ataques a periodistas y a varios medios de comunicación. Nos señaló diciendo que nosotros mentimos, y que si queremos hacer política hagamos partidos políticos y no estemos en las ONG, y que nos atengamos a un posible cierre o expulsión del país.

¿Qué significa “hacer política”?

Ellos no aclaran. Eso ha generado un enorme debate en Bolivia. Porque supone, para nosotros como para el resto de las organizaciones del sector civil, que solamente los partidos pueden hablar de asuntos comunes, que el resto de la sociedad organizada no puede hablar de ningún asunto de interés público.

Nos están diciendo que no hablemos de las áreas protegidas y de las actividades petroleras. Tampoco de la legalización de los cultivos transgénicos ni de la ampliación de la frontera agrícola con una enorme deforestación, entre otros temas.

Han cuestionado nuestro rol; pero más que eso, han atacado los derechos de asociación. Han hecho público algo que el Gobierno ha estado haciendo de forma velada. Durante los últimos dos años promulgaron la ley 351 de personalidades jurídicas, mediante la cual nos obligan a las ONG a pasar por un trámite burocrático para que nos reconozcan con la personalidad jurídica correspondiente.

A más de dos años no hemos conseguido que nos homologuen nuestra personalidad jurídica y estamos prácticamente en una situación de virtual ilegalización.

¿Hay ONG que ya han obtenido esa personalidad?

El miércoles fue publicada una lista de las ONG que ya han obtenido esta personalidad jurídica. La mayor parte de estas organizaciones son instituciones muy nuevas, vinculadas fuertemente con el Gobierno. Entre ellas se encuentra una organización vinculada al Presidente.

A nosotros y otras ONG que tenemos más de 40 años en el país y con un gran prestigio social y académico, no nos han autorizado las licencias.

Debemos poner en el estatuto de la ONG que estamos de acuerdo con los principios del Gobierno.

¿Está diciendo que los obligan a poner algo con lo que ustedes no están de acuerdo?

Claro. Nos obligan a poner en nuestros estatutos constitutivos nuestro alineamiento con las políticas nacionales o planes sectoriales.

¿Si uno quiere estar, entonces, en expreso desacuerdo con el Gobierno no puede?

No.

¿Qué le respondería al vicepresidente?

En primer lugar, que son infundadas las denuncias. Segundo, que no existe un marco de derecho que le permita cerrar o expulsar una organización nacional. El vicepresidente está actuando al margen del derecho nacional e internacional de derechos humanos.

Muchas veces nos han vinculado con Morales cuando el era un líder cocalero. Se cometían abusos como asesinatos que nosotros denunciábamos.

¿Qué cree que va a suceder ahora?

Esperamos que luego de las expresiones de solidaridad que hemos recibido de la sociedad boliviana se revierta un poco el tono de agresividad y que el Estado encuentre cierta sensatez.

Pero hoy (esta entrevista se realizó el jueves 13 en la tarde), ha salido a declarar el vicepresidente que las organizaciones no gubernamentales extranjeras van a ser expulsadas.

El ministro de Autonomías ha ordenado ayer una fiscalización a las ONG. Es algo aberrante que no está en el marco jurídico.

Van a ordenar una comisión de fiscalización con el objetivo de cerrarnos. Esperamos que la solidaridad internacional y nacional logre frenar y hacer recapacitar a las autoridades del Gobierno.

Estamos hablando de un retroceso a nivel de derechos de asociación y de libertad de expresión de 40 años en Bolivia. Volver a una dictadura.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.