La Economía de la Escuela Austriaca no es pseudociencia – Parte II

Por Adrián Ravier. Publicado el 14/12/13 en:  http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/12/14/la-economia-de-la-escuela-austriaca-no-es-pseudociencia-parte-ii/

 

La primera parte de mi réplica a José Luis Ferreira dejó pendiente el punto metodológico. En esta segunda parte me propongo explicar brevemente cómo proceden los economistas austriacos, como un complemento a lo ya señalado por Juan Ramón Rallo, aspectos que comparto plenamente y que ya compartimos en nuestro blog.

Puede resultar paradójico, pero así como los austriacos han denunciado el abuso de la matemática por parte de los profesionales de esta disciplina (Ver Juan Carlos Cachanoksy aquí y aqui), también sostienen que el método adecuado para la economía es precisamente el mismo que el de las matemáticas. Sin entrar en el debate de si las matemáticas son o no una ciencia, diremos que las matemáticas son un cuerpo de teoremas abstractos, vacíos de contenido empírico, que se deducen lógicamente de ciertos axiomas. Luego, bajo ciertas definiciones, las matemáticas –y también su hija, la geometría- tienen numerosas aplicaciones en el mundo real.

La praxeología precisamente sigue este método. Define un axioma como punto de partida, y deduce de él una serie de teoremas, que podemos llamar leyes económicas teóricas, porque son de aplicación universal y vacías de contenido empírico.

El enfoque es claramente anti-positivista (Friedman 1953), porque sostiene que no es posible refutar las leyes económicas que se deducen del axioma central a través de la evidencia empírica. Un ejemplo de las matemáticas que acostumbra ofrecer Juan Carlos Cachanosky en sus clases puede resultar útil para mostrar el punto. Imaginemos que yo deposito 4 manzanas en una heladera vacía. Luego mi esposa me comenta que depositó otras 8 manzanas en la heladera. Ahora imaginemos que al abrir la heladera cuento 13 manzanas. ¿Refuta el caso los respectivos teoremas de las matemáticas? Claro que no. Al aplicar los axiomas y teoremas deducidos lógicamente sobre el mundo real, debo hacer ciertas observaciones empíricas, subjetivas, ajenas al modelo. Luego, los errores de predicción (pasados y futuros) no son necesariamente problemas del modelo teórico. A lo sumo, nos pueden prender una luz de alarma de que puede haber allí un problema. Para refutar un teorema matemático se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas. Para refutar una ley económica del tipo austriaco también se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas.

¿Podemos sostener entonces que los teoremas de la matemática o la economía son siempre verdaderos y que es imposible su refutación? Claro que no. Todos los teoremas son construcciones teóricas abiertas al debate, pero no debemos confundir la contrastación o refutación de estos teoremas, respecto de la contrastación o refutación de las predicciones empíricas que surgen de aplicar estos teoremas. En el primer caso, necesitamos lógica para desmantelar el sistema. En el segundo, las observaciones sobre hechos empíricos pueden ayudarnos a identificar un problema.

¿Y qué podemos decir de los axiomas? Por conveniencia metodológica los axiomas se toman como válidos, indiscutibles y no se contrastan directamente con la evidencia empírica. Sin embargo, al introducirnos en el “arte” de la predicción, sí se contrastan los axiomas de un modo indirecto. Esto es lo que llamamos macro-predicciones que pondrán a prueba el conjunto del sistema que incluirá desde el axioma de punto de partida, hasta los teoremas teóricos deducidos y las observaciones subjetivas y empíricas del analista. Un error en la predicción, sin embargo, no anula al sistema, ni al axioma de punto de partida. El analista deberá empezar por el final, analizando si sus observaciones subjetivas fueron correctas, y si no encuentra errores allí, volver la atención sobre la deducción de los teoremas.

Dicho esto, hay que decir que Menger (1871, 1884) sólo dio los primeros pasos en la construcción de este sistema. Böhm Bawerk ofreció algunos avances más tarde en su trabajo en tres tomos, Capital e Interés (1884-1889-1921). Pero corresponde a Mises el mérito de ofrecer una primera sistematización integrada de la economía, específicamente en su tratado La Acción Humana (1949). Hoy contamos además con nuevas contribuciones que reforzaron esa línea de trabajo, pero aquí me interesa destacar el notable aporte del profesor Zanotti en el que ofrece un ordenamiento epistemológico de la economía de la acción humana, que permite mostrar con mayor claridad los elementos de la praxeología: 1) un sub-núcleo central no falsable, que surge de una descripción del axioma praxeológico central y una descripción de los 24 teoremas o leyes económicas teóricas que se pueden deducir de ese axioma; 2) una serie dehipótesis auxiliares, de carácter empírico, que son fundamentales para pasar de las leyes económicas teóricas al análisis de la economía pura de mercado, del intervencionismo y del socialismo; 3) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la economía pura de mercado, y que se pueden deducir del axioma central + las leyes económicas fuertes + hipótesis auxiliares; 4) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la teoría general del intervencionismo, describiendo en particular aquellos teoremas que advierten de las consecuencias de la acción estatal al distorsionar los precios que surgen en una economía pura de mercado; 5) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen el socialismo, definido bajo la propiedad pública de los medios de producción. (Zanotti 2009)

Todo esto intentamos resumirlo en el siguiente cuadro, el que además presenta ejemplos concretos de cada uno de estos teoremas o sub-hipótesis auxiliares, para que el lector se haga una correcta imagen del planteamiento del profesor Zanotti.

Zanotti

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de Zanotti, 2009.

¿Pero qué entendemos nosotros por ley económica? La respuesta es compleja porque existen tantas definiciones de “ley” como “filósofos de la ciencia”. Nosotros diremos que “ley económica” es aquel teorema que se deduce directa o indirectamente del axioma praxeológico central. Pero debemos advertir que en este sistema coexisten distintos tipos de leyes.

Del cuadro se pueden deducir precisamente tres diferentes tipos de leyes económicas. Para definirlas utilizaremos cuatro ejemplos concretos de teoremas, todos los cuales forman parte del sistema praxeológico. En este caso, nos concentraremos en cuatro leyes que están conectadas, pero que son de naturaleza diferente, a saber, 1) la ley de utilidad marginal; 2) la ley del intercambio; 3) la ley de formación de los precios; 4) la ley de control de precios máximos.

Diremos que la primera es una ley económica en sentido fuerte, universal, vacía de contenido empírico: “El valor otorgado a las unidades de un bien formado por n unidades es mayor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n+1 unidades y menor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n-1 unidades (ley de utilidad marginal)” (Zanotti, 2009, p. 34). Partiendo del axioma praxeológico central de “la acción humana” su deducción es lógica y sólo puede ser refutada mediante esta herramienta.

Tomemos ahora la ley del intercambio: “La ley de utilidad marginal y la [hipótesis auxiliar de la] división del trabajo constituyen dos condiciones necesarias para el intercambio de bienes y servicios (mercado). Según la hipótesis auxiliar 3ª, en la cooperación social cada persona concentra su labor en aquello para lo cual posee mayor productividad. Por lo tanto, cada persona dispondrá de mayor cantidad de unidades del bien que produce que del bien que no produce. Luego, dada la ley de utilidad marginal (axioma 9), si A produce a y si B produce b, el valor de las unidades de a será para A menor que para B, y el valor de las unidades de b será menor para B que para A. En ese caso, cada persona valora menos lo que posee que lo que no posee, y dado el axioma 1, tenderá a realizarse el intercambio.” (Zanotti, 2009, pp. 37-38)

Puede confundir al lector que aquí Zanotti define como axioma 1 y 9, lo que nosotros definimos inicialmente como teoremas. Lo que ocurre es que dentro del sistema representado en el cuadro No. 2, hay dos sub-sistemas axiomático-deductivos. El primero tiene como axioma a la acción humana, esto es, el axioma praxeológico central, del cual se derivan los 24 teoremas praxeológicos. El segundo sistema, tiene como axiomas a los 24 teoremas praxeológicos, de los cuales se derivan luego los teoremas de la economía pura de mercado, el intervencionismo y el socialismo.

Volviendo sobre la ley del intercambio, no podemos asumir a priori que siempre habrá intercambio. Para ello debemos asumir la existencia de más de un individuo y una determinada interacción social entre ellos. Pero esa cooperación social y también la división del trabajo requieren como condicionante de ciertas instituciones –que Zanotti coloca como hipótesis auxiliares-, como por ejemplo, el derecho de propiedad o la libertad de contratos, los que no necesariamenteaparecen en el mundo real. Hubo otros tiempos, y hay hoy muchos lugares, en que tales asociaciones voluntarias no ocurrieron, ni ocurren. La teoría de los juegos, por ejemplo, se preocupa precisamente por mostrar centenares de situaciones en que los agentes no cooperan.

Luego, bajo todo lo dicho, podemos pasar a la ley de determinación de los precios: “Oferta y demanda encuentran una valoración común en el precio. Si A demanda 3 b y por ellos ofrece 2 a, y B demanda (valora) 2 a pero por ellos ofrece 1 b, no hay intercambio. Luego, para que haya intercambio el valor esperado mínimo del oferente (‘yo no vendo por más de…’) debe ser menor o igual al valor esperado máximo del demandante (‘yo no compro por más de…’). Luego, si se produce el intercambio, oferente y demandante se han encontrado, comunicado, en una valoración en común que se denomina precio. El precio no es entonces el precio esperado del vendedor ni del comprador, sino el precio en el momento del intercambio. Es el encuentro de expectativas entre oferente y demandante lo que se denomina precio.” (Zanotti, 2009, pp. 38-39)

Estos dos teoremas, el de la ley de intercambio y la ley de formación de precios son para nosotros leyes económicas empíricas que nos permiten comprender una parte de la economía pura de mercado. No podemos calificarlas como leyes “fuertes” porque no son vacías de contenido empírico.

Finalmente, el profesor Zanotti nos recuerda la ley de precios máximos que es generalmente aceptada en el campo de la microeconomía: “toda fijación de un precio por debajo de lo que el mercado lo hubiera fijado (precio máximo) genera una retracción de la oferta y un aumento en la demanda, lo cual implica un faltante en el mercado.” (Zanotti, 2009, p. 70)

Esta ley económica también es empírica, porque se basa en una intervención del estado sobre un aspecto de la economía pura de mercado. Pero si bien es una ley económica empírica, debemos advertir que no es parte de la economía pura de mercado, sino de una teoría más amplia del intervencionismo.

Ceteris paribus, puede observarse que una política económica (bien o mal intencionada) que fije esos precios, en un nivel diferente al que genera el propio mercado, producirá con el tiempo una reacción del mercado quenecesariamente conducirá a un efecto contrario al buscado.

Podemos tomar como ejemplo, el teorema enunciado arriba que resume la ley de control de precios máximos. Concretamente, esta ley muestra que si el gobierno desea intentar bajar el precio de la carne o la leche a un nivel inferior al que el mercado determina, los incentivos a una mayor demanda y a una menor oferta contribuirán a su escasez, lo que más tarde hará elevar aun más su precio de mercado, lo que agravará indeseablemente el problema inicial.

Advertirá el lector que esta ley aplica a todos los bienes y a todos los servicios, incluyendo la salud y la educación, y también, como ha demostrado Gary Becker, al mercado de las drogas, los órganos humanos, el matrimonio, la discriminación o el crimen organizado. (Becker, 1976).

El cuadro trabaja finalmente el caso del socialismo, lo cual es relevante para mostrar que el sistema no limita su utilidad únicamente al caso específico del capitalismo, sino a todos los sistemas económicos posibles. Si definimos socialismo como ausencia de propiedad privada, entonces surge un nuevo teorema: “El cálculo económico es imposible bajo el socialismo.” (Zanotti, 2009, p. 88).

En comparación con la economía pura de mercado, uno puede notar lógicamente que la ausencia de propiedad privada de los medios de producción, implicará ausencia de mercados para esos medios de producción. Sin estos mercados, no habrá precios para esos medios de producción, lo que implica lógicamente que no es posible realizar cálculo económico, lo que en definitiva es una guía para la función empresarial en cuanto a qué bienes y servicios deben ser producidos. Cabe notar que este teorema elaborado por Mises (1922) anticipó el caos en la producción que habría en cualquier economía que rechace la propiedad privada de los medios de producción.

Mark Blaug –uno de los tratadistas de mayor prestigio en la historia de las ideas- reconoció que “de forma lenta y extremadamente reacia he llegado a darme cuenta de que ellos (los teóricos de la Escuela Austriaca) están en lo cierto y de que todos los demás hemos estado equivocados”, afirmando además, al evaluar la aplicación del paradigma neoclásico cara a justificar la posibilidad del cálculo económico socialista, que es algo “tan ingenuo desde el punto de vista administrativo como para dar risa. Sólo aquellos emborrachados con el modelo de equilibrio estático perfectamente competitivo pueden haberse tragado semejante tontería. Yo mismo fui uno de los que se la tragó en mis años de estudiante en los 50 y ahora no hago sino maravillarme ante mi propia falta de agudeza.” (Blaug y Marchi, 1991, p. 508)

Demás está decir que Ferreira y los economistas de la corriente principal, podrán rechazar esta metodología, pero lo que no queda claro, al menos para quien escribe es por qué lo rechazan, y mejor aun, por qué tal proceso no sería científico.

Quizás deban comprender la praxeología como un único gran modelo que integra todo el análisis económico. Quizás los elementos de punto de partida, el axioma central y sus teoremas deducidos, no deban ser tomados por ellos comoindiscutibles, sino como simples supuestos. Pero de cualquier forma, el modelo tiene sus ventajas respecto de las metodologías alternativas, tomando como principal ejemplo, el poder integrar los campos de estudio en un solo modelo. De ahí la “superioridad” del enfoque que muchos observamos en este paradigma respeto de sus alternativas.

Para cerrar, hay que señalar que el enfoque austriaco está abierto a debate. Los teoremas mencionados son sólo un punto de partida, que deberá ser corregido y ampliado por nuevos economistas en el futuro. Afirma el propio Zanotti:

“El desarrollo de estos teoremas puede ser continuado y perfeccionadoad infinitum. Los ideales de ‘ciencia terminada’ ya hace mucho tiempo que concluyeron. La epistemología ha dado un verdadero progreso con el tema de los límites del conocimiento humano, en las ciencias naturales, ciencias sociales y formales. […] Trabajos como estos no sólo no cierran los temas sino que los abren a mayores desarrollos. Pero esa apertura tiene que ver con un orden epistemológico  de los contenidos. Tal ha sido nuestro principal intento.” (Zanotti, 2009, pp. 90-91)

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

El gobierno quiere domesticar la economía

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 17/10/12 en http://cepoliticosysociales-efl.blogspot.com.ar/2012/10/el-gobierno-quiere-domesticar-la.html

En las ciencias sociales son tantas las variables que intervienen- que además se modifican en su interrelación y en el tiempo – que a pesar de resultar dificultoso predecir, es posible prever.

En la economía son precisamente estas circunstancias las que hacen confusas las consecuencias – en especial las alejadas – de las medidas que se toman. Con el agravante que no existe responsabilidad entre las decisiones y los resultados.
Mucho más aún cuando desde el poder político se encuentran justificativos, basados en conceptos arraigados en la gente, aunque no tengan sustento científico y por el contrario la evidencia empírica sea el único argumento (insuficiente para la mayoría) de lo que se prevé que tarde o temprano sucederá.
Sin embargo los gobiernos tienen tendencia a intervenir y planificar la economía y direccionarla en función de “sus” intereses, pensando que así como la organizan se sucederán los hechos, aunque más temprano que tarde las consecuencias – eventualmente desestimadas – no sean las previstas.
Porque existen solo dos formas de obtener la satisfacción de las necesidades humanas: el Estado y el mercado. Lo que no se puede hacer es precisamente planificar el mercado, porque ya sabemos cómo terminaron las economías estatistas centralizadas.
Hoy luego de casi 10 años de gestión y con un inicio de 6 en el cual las variables económicas – “viento de cola o no” – se mantuvieron estables y permitieron importantes ingresos al país, con aceptable estabilidad económica, desde el 2008 nuevas verdades comienzan a hacerse presentes.
Las políticas populistas suelen ser deseables para el público, les permitirle suponer que alcanzan la prosperidad, que se defienden los intereses nacionales y la satisfacción de sus necesidades.
Por otro lado y por lo mismo incrementa la adhesión, la popularidad y los votos para los políticos,.. Esto es decir que el vínculo político-económico se convierte en un círculo vicioso, los unos demandan legítimamente –lo que no tiene límites – y los otros obtienen el beneficio en la intermediación al satisfacerlas. (1)
Mucho más grave aún cuando no existe relación vinculante entre lo que se promete y lo que realmente se hace, aunque estas políticas permitan suponer que con la redistribución de la riqueza de un grupo a otro, se están logrando con beneficios para el conjunto social.
Pero finalmente, este círculo vicioso requiere cada vez mayores recursos y en el largo plazo, por esa misma razón, si no se logra un incremento paralelo y sostenido de la producción, ni se puede financiar el gasto público que esas políticas necesitan, ni se permite salir del asistencialismo populista,… por lo que se hacen visibles sus inconsistencias.
Lo anterior es una primera aproximación para dejar en claro que: si el gobierno quiere domesticar la economía, deberá intervenir crecientemente para planificar el mercado y es justamente lo que no podrá hacer, por más políticas intervencionistas que pretenda imponer. Y si lo hace como pretende hoy, los resultados indeseados pronto se harán notar.
El gobierno, para financiar sus políticas populistas requiere cada vez más recursos, lo que lo ha llevado a apoderarse de toda caja y recursos disponibles, para llevar adelante no siempre políticas que maximicen el bienestar general, sino las que le otorgan mayor popularidad a expensas de otras que seguramente serían más necesarias.
¿Cómo llamar por ejemplo la impresionante utilización de recursos para financiar “Futbol para Todos” o la distribución de netbooks,… con los recursos del ANSES, mientras el 80% de los jubilados viven en condiciones de pobreza? o no son efectivamente compensados los 10.000 juicios judicialmente resueltos, o se les retribuye sus haberes con el 82% móvil, tal como les corresponden en forma legítima.
Pero no son solo las acciones políticas mencionadas, sino también los subsidios, tanto los que alcanzan a los planes sociales como a los que se transfieren a los empresarios amigos de todo tipo, lo que incrementa en gran medida el gasto público, lo que en un punto – y aún disfrazado con los ingresos de otros transferidos de otras reparticiones – ingresa en el camino del déficit.
Porque lo que no se comprende es que los recursos son limitados, por eso su asignación debería ser no solo eficiente, sino ética. Reducir el gasto público (que hoy alcanza en nuestro país al 45% del PBI) es un punto importante para el control del déficit fiscal, que hoy se hace presente dada la progresiva reducción de la recaudación, paralela a la disminución de la actividad productiva.
Una economía sana necesita no solo del equilibrio fiscal y un gasto público equilibrado en relación al PBI, sino también un Estado eficiente en sus roles mínimos (2) y no un Estado gigantesco, omnipresente, que intenta controlarlo todo, que lo obliga a una voracidad sin límites, para obtener recursos.
Las formas de financiamiento del Estado son varias. En la década de los ´90 los ingresos se lograron con endeudamiento externo y hoy a pesar del declamado desendeudamiento (que no es tal) la deuda se contrae con infinidad  de bonos – que nunca serán pagos o que deberán hacerlo las generaciones futuras – a los organismos de los que se han capturado (con un interés que es el que se calcula con los datos de inflación del INDEC) , cuando no se recurrió a la expropiación sin compensación alguna, o a los prestamos de amigos como Chavez, con altos intereses.
Otra forma de financiamiento son los impuestos – que ya están al límite de lo posible, pues si acompañan la actividad productiva, en un punto se hacen insostenibles para permitir una rentabilidad empresaria vinculada al riesgo (Ver: Curva de Laffer).
Y en forma particular logra financiamiento a través de la emisión monetaria, cuya expansión alcanza en nuestros días un ritmo del 40% anual. Aún los insostenibles argumentos de Marcó del Pont o de Kiciloff – ayer en el Congreso de la Nación al defender el presupuesto – emitir moneda sistemáticamente para sostener el gasto público o para comprar reservas – que pagan las deudas del Estado – se sabe que genera inflación.
Aún negada en las estadísticas oficiales y por la propia Sra. Presidente (que en Harvard dijo: “… si hubiera una inflación del 25% el país estallaría,…”), aún así existe una inflación estimada según diversas consultoras en el 25% anual y el país la esconderá sin estallar,.. pero también sin avanzar.
“La causa de la inflación se debió al incremento del gasto público improductivo y de las mejoras sociales, con una política que no comprendió la forma de impulsar simultáneamente el crecimiento económico. … (…)….La razón por la que no pudimos salir de la inflación es porque no supimos combinar una contención de la inflación, con una política de fuerte crecimiento y reducción del gasto publico improductivo, simultáneamente,….”  (3)
Cuestión que se sabe requiere seguridad jurídica (mal que le pese al Vice-Ministro de Economía), cuestión vulnerada permanentemente en nuestro país con el cambio permanente en las “reglas de juego” (véase: la reciente pesificación compulsiva de deudas contraídas y acordadas en dólares por la Pcia. del Chaco, lo que significa una falta de cumplimiento de los contratos) y muchas otras cuestiones (larga sería la lista) que no nos hacen creíbles ante los inversores necesarios, y diría son imprescindibles para lograr genuinas condiciones de crecimiento, producción, fuentes de trabajo, etc. y cuyo pago de impuestos permitiría también el financiamiento del Estado.
Pero para ello se requiere de manera excluyente: credibilidad, seguridad jurídica y estabilidad de las reglas de juego,… de tal suerte que el riesgo a asumir sea hasta cierto punto previsible.
Después de la Gran Crisis del ´29 Jonh M. Keynes, a través de sus obras (4) tuvo una importante inserción ideológica en el pensamiento económico y político. 
En términos generales su finalidad estaba dirigida al sostenimiento del pleno empleo mediante el incremento del gasto público, bajo el supuesto que el incremento de la demanda agregada generaría el desarrollo de la oferta (de bienes y servicios),.. por lo menos ello en el corto plazo. Uno de los principales problemas que Keynes intentó resolver fue la crisis del ´29 y probablemente para ello sirvieron sus hipótesis,… pero no fue capaz de vislumbrar que por un lado el incremento de la masa monetaria, alcanza un punto que excede la demanda,.. el dinero pierde poder adquisitivo y la adquisición de bienes requiere de mayores cantidades de dinero para cada unidad y eso es precisamente la inflación: no el aumento de los precios que es su consecuencia, sino la pérdida del poder adquisitivo del dinero.
No puedo dejar de mencionar que además, Keynes olvidó la Ley de Say (5), que resumidamente explicita que no puede haber demanda sin oferta,.. es decir: la oferta es la que genera su propia demanda.
Sin embargo la posición de Keynes influyó particularmente en la clase política porque se le otorgaba la gestión del incremento del gasto público – deseada función – que permite gastar según se piense, en otros,.. los dineros de todos,.. con el plus de que cómo “benevolente intermediario”, ser beneficiario y receptor del voto de la gente.
Para los políticos cualquier restricción monetaria genera limitaciones en el consumo y descontento social. Además de ello se supone una reducción de la actividad económica y su consecuencia: el desempleo.
Las políticas keynesianas dieron origen al Estado de Bienestar, con sucesivas modificaciones de las variables, al punto tal que progresivamente se hicieron insostenibles, a medida que redujeron la tasa de capitalización y productividad en relación al creciente gasto público. Esto es lo que sucede en la mayor parte de los países – aún desarrollados – en crisis hoy.
El Prof. L. Kotlikoff – economista de la Univ. de Boston y que no es nuestro inefable Kiciloff a pesar de la similitud en el apellido – nos muestra cifras que indican que el gobierno federal de los EE.UU., en algún momento tendrá que incumplir una gran parte de su deuda aunque esto suceda a largo plazo. Los números dice, cuando son ciertos, no mienten. Y los que presenta el Prof.  Kotlikoff son mucho más grandes que la mayoría de las estimaciones y el gobierno no podrá salir de su crisis por el dinero fiat. (6)
Nuestro Vice-Ministro A. Kiciloff ha dicho que que “el año próximo se desacelerará el gasto público” !!!! Lo que representa el reconocimiento implícito de la importancia que tiene – por su financiamiento que basan en la expansión monetaria con sus consecuencias, así como de los impuestos de quienes producen – en tanto resulta mayormente improductivo e ineficiente !!
Lo que no me imagino es como – además del discurso circunstancial y tal vez su voluntad real (aún anti-keynesiana) de hacerlo – logrará semejante hazaña.
Existe un verdadero incentivo económico para la difusión de ciertas teorías, aunque fueran falsas, por el supuesto de su efectividad política en términos de adhesiones que son votos.
Poco importa o no se comprende que el dinero es un fenómeno de libre mercado y bajo su dinámica resulta una mercancía sólida. Pero el monopolio estatal, su incremento sin respaldo, más allá de las posibilidades de las fronteras de producción y su manejo discrecional, lo transforman en una mercancía poco sólida.
Sin embargo la teoría de que el aumento del gasto público y de la oferta monetaria trae prosperidad para todos, o la teoría que el gasto público genera nuevos puestos de trabajo, aún falsas, imprimirán a la gente el deseo de ponerlas en práctica (7),.. y a los políticos de usufructuarlas.
Por otra parte en el mundo globalizado de hoy el Estado de Bienestar resulta des-civilizador y más aún por la manipulación de los bancos y centrales financieras, así como del intervencionismo económico, carga fiscal creciente, normas y reglamentos, ausencia en el control de las cuentas públicas, todo lo que amenaza hasta economías que hasta ahora han sido consideradas las más prósperas. En esta encrucijada el camino es liberarse de la demagogia política. (8)
En estas circunstancias nos encontramos en nuestro país:
  1. Baja en la tasa de capitalización: ahorro + inversión con un fuerte deterioro del clima de negocios.
  2. Un mercado interno que ha detenido su expansión (en especial en el mercado inmobiliario)
  3. Un inevitable “cepo cambiario” – con todas sus variantes y aunque a la Sra. Presidente la enoje y lo niegue – y un Vice- Ministro Kiciloff que lo defiende porque supone erróneamente que de la sola existencia de dólares depende la inversión ¿¿??
  4. Una inflación negada y dibujada por el INDEC (0,9%), mientras que las consultoras privadas y el IPC-Congreso la ubican en el 1,93% en septiembre 2012 y de la que no podemos protegernos al prohibírsenos recurrir a una moneda – para atesoramiento o lo que fuere – que pierde menos su valor. Esta inflación golpea más a los sectores medios con capacidad de algún ahorro y parece que menos a otros dados los acuerdos salariales logrados,.. pero que igual pagan a través de los impuestos al consumo. La inflación IPC-Congreso en 2012 y hasta el mes de Septiembre había alcanzado el 18%.
  5. A pesar del enfriamiento del nivel de actividad económica la inflación no cede por los motivos antes expuestos. Continua fuga de capitales.
  6. La adulteración de las cifras del INDEC nos induce a subestimar el alcance de la pobreza e indigencia, que consultoras privadas – coaccionadas y perseguidas – estiman en el 25% y 9% respectivamente. Es decir varios millones de personas.
  7. El déficit fiscal que volvió a ubicarse el mes pasado por debajo de la inflación (cayendo en términos interanuales: -7%), aún encubierto por el Banco Central, ANSES, PAMI, etc. y cada vez mayor presión tributaria para solventarlo, así como limitaciones a las provincias en las transferencias no automáticas del RFCI, o la retención del 15% (producto de la estatización de las AFJP), que ya no tiene razón de ser. Las provincias se verán obligadas a incrementar sus impuestos. El deterioro de las finanzas provinciales se prevé mayor que el del gobierno nacional.
  8. La pesificación de las deudas provinciales como ahora preconiza el Gobernador Capitanich, punta de lanza de una acción vergonzante.
  9. ¿Podemos solo contar con eventuales e inciertos ingresos, como son los supuestos impuestos (no coparticipables) al agro y agroindustria,.. o ¿una esperable recuperación del intercambio con Brasil? En todo caso solo cabría en el mejor de los casos y ante estos ingresos un crecimiento de la tasa de recaudación de 2,5 puntos porcentuales que compensarían el déficit,.. o no, depende del comportamiento de otras variables !!
  10. Aún el INDEC reconoce la pérdida de más de 70.000 puestos de trabajo en el segundo trimestre del año. El empleo público subió más que el empleo privado y en este el incremento es a expensas del trabajo no registrado. ¿De qué sustitución de importaciones (concepto arcaico y ya desestimado en un mundo globalizado donde debemos hacer valer nuestras “ventajas comparativas”, en vez de sustituir lo que nos resulta complejo y caro) o reindustrialización nos habla Kiciloff?. (9).
Como vemos Keynes – de quien Kiciloff y muchos otros se reconocen fervorosos admiradores – ha sido el mentor de ideas que derivaron aquí en devaluadas políticas populistas, que ni siquiera pudieron mejorar las circunstancias de vida y maximizar el bienestar social de gran parte de nuestros compatriotas.
Muy por el contrario, nos han conducido a graves condiciones económicas y políticas. En este último caso una profunda grieta y confrontación en la sociedad, cuando sería más inteligente lograr la necesaria cohesión de nuestra ciudadanía.
Muy por el contrario nos vemos frente a un difícil escenario económico y político. La adulteración de los datos del INDEC, el no reconocimiento de la realidad (“No hay cepo cambiario”, dijo la Sra. Presidente), cualquier voz disidente o que se atreva a cuestionar el discurso hegemónico es acusado de desestabilizador y ahora a través de la Ley de Medios, si les es posible, profundizarán el pensamiento único y hegemónico.
Por lo mismo: ¿Qué es de esperar?, ¿Que modifiquen el discurso?, ¿Qué modifiquen el rumbo económico?,… no, con seguridad solo es de esperar mayores controles, más intervencionismo, mayor discrecionalidad y la suma absoluta del poder.
Eso nos llevaría a pensar que no se corregirá el rumbo económico, a pesar de su alto nivel de riesgo y conflictividad. Solo es de esperar que el gobierno – como lo ha hecho hasta hoy – intente domesticar la economía.
Y en lo político la Sra. Presidente agregó: “…lo que hay es cepo democrático..” es cierto Sra. Presidente aunque Ud. no se refería a la democracia sino a los medios, sabemos cómo Ud. que existe un “cepo democrático”,.. pero también sabemos que lo impone Ud.
 
1) Buchanan, J & Tullock, G. “The Public Choice Theory” (1967)
2) Cachanosky, N. “¿Qué no puede faltar en un plan macroeconómico?” (2012)
3) Cadenas Madariaga, M. “La batalla contra la inflación en la Argentina” (2012)
4) Keynes, J. M. “Treatise on Money” (1930) y “The General Theory of Employment, Interest and Money” (1936)
5) Say, J. B. “Tratado de Economía Política o la exposición de la manera en que se forma, se distribuye y se compone la riqueza” (1803)
6) North, G. “U$S 11 Trillion increse in Federal Debt in one year”(August,2012)
7)  Polleit, T. “Cuidado con las Teorías” (en Mises.org, 2012)
8) Huerta de Soto, J. “Socialismo y Civilización” (2012)
9) Datos obtenidos del INDEC, IPC-Congreso, y varias consultoras privadas (Monteverde & Massot, IDESA, CAME, Ecolatina, Inf. Univ. de Belgrano, etc.), publicaciones varias.

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.