Liberales y libertarios, dos visiones conexas

Entrevista a BERTIE BENEGAS LYNCH, publicada el 20/2/19 en http://enfoquespositivos.com.ar/liberales-y-libertarios-dos-visiones-conexas/

 

BERTIE BENEGAS LYNCH y su equilibrada postura, en esta entrevista

Entre el característico bombardeo de información y de fake news propios de esta época preelectoral, y con un calor agobiante en Buenos Aires, los argentinos transitan la ciudad algo perplejos porque ven a su Presidente con una costosa comitiva visitando especiales países del mundo, intentando vender productos locales, casi por unidad. Aunque dentro de esas noticias apareció una buena hoy, como lo será, de confirmarse la versión, que en el ámbito de Defensa se desarmó (¿Se neutralizó?) una maniobra agresiva por la cual un grupo de operadores políticos intentaba quedarse con una “caja” de los Militares, hecho del que todos probablemente estemos mejor informados en la tarde de hoy.

Mientras tanto, también hay que reconocer algo saludable, como lo es el hecho de que si bien crecen por estos días y amenazan con instalarse más fuerte todavía los debates de la “baja” política, también hay otros algo más elevados que apuntan a conmover e incentivar a los ciudadanos pensantes, proponiendo reflexiones que ayuden a sacudir esa cansadora batería de pensamientos y acciones que se repite desde hace tantos años en la Argentina.

En la presente Edición del Portal el lector descubrirá los buenos entrevistados de siempre, entre los cuales estará hoy el protagonista de la presente nota, BERTIE BENEGAS LYNCH, un joven estudioso de la Economía que viene de una familia de tradición liberal. Reconoce a su padre y a su abuelo como grandes influencias en sus valores personales, en su profundo amor por la libertad y en la importancia de cultivar la independencia de criterio y la razón. Consta de ello en la dedicatoria que Bertie les hace a ambos en la edición de su tesis de la maestría en Economía y Administración de Empresas.

A la educación que le dio su padre -el conocido economista ALBERTO BENEGAS LYNCH (h)-, BERTIE la conecta con la frase de KRISHNAMURTI que dice que “la verdadera educación consiste en enseñar a pensar, y no qué pensar”.

Sostiene también este entrevistado, que independientemente de las actividades personales que cada uno lleve, es importante poner el granito de arena en la buena dirección para poder vivir en una sociedad donde prime el respeto mutuo.

Y agrega: “Cuando aparecen los Maduros, los Kirchner o los Castros, se debe a que un número suficiente de gente ha dado por sentado la libertad y ha dejado espacios vulnerables que los socialismos no tardan en cubrir. En este contexto, BERTIE nos recuerda dos citas, una de THOMAS JEFFERSON: “el precio de la libertad es su eterna vigilancia” y otra del DANTE con “los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral, se mantienen neutrales”.

Nuestro entrevistado ha escrito columnas de opinión en ÁMBITO FINANCIERO, INFOBAE y en THE INDEPENDENT INSTITUTE.

He aquí la nota:

¿Qué es ser un liberal, o un libertario (término éste último que se escucha ahora con más fuerza entre nosotros)?

“El liberalismo es una filosofía que tiene fundamentos esencialmente morales ya que, su principio rector, consiste en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada individuo. También, como liberal, he adoptado y asumido la autocrítica que consiste en declararme totalmente incompetente y con desconocimiento total sobre lo que es bueno para mi prójimo. Esto último, sirve para ponernos un poco en caja, reconocer la imperfección del ser humano y evidenciar el sideral contraste que existe entre sistemas donde prevalecen las autonomías individuales y aquellos sistemas donde se imponen directrices desde una planificación central.

El liberal reconoce los derechos inviolables a la vida, la libertad y la propiedad privada. Asume también el hecho de que toda persona tiene distintos gustos y planes, distintas potencialidades y, en contextos siempre inciertos, cursos de acción cambiantes. Por eso, la mejor forma de que cada individuo maximice sus capacidades, será en un contexto de libertad y donde cada uno asuma los riesgos y los resultados de sus acciones.

En contraposición a esto, la planificación central se basa en un sistema donde un grupo de supuestos iluminados, a través de la fuerza, toman decisiones por todos los individuos. Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía, acuñó la expresión “arrogancia fatal” para referirse justamente al presuntuoso espíritu del socialismo de manejar vidas y peculios ajenos”.

Habrá diferencias con los libertarios, ¿Cuáles son?:

“Los libertarios creen en el autogobierno, corriente también llamada anarco-capitalista. A diferencia de los anarquistas (que creen en la abolición de la propiedad privada y el caos), creen en la auto-organización, la organización privada mediante el interés personal y la cooperación social sin la existencia del estado.

Los libertarios en modo alguno justifican la violencia sobre la vida, la libertad y la propiedad de alguien. El liberal, por otro lado, admite la existencia del gobierno para funciones específicas como la justicia y la seguridad. Pero es cierto que, en rigor, la diferencia entre el estado mínimo y un modelo de estado más grande, es solo de grado y no de naturaleza. Concluyo por ello, que el libertarianism o libertarianismo, es una evolución más consistente del liberalismo”.

¿Qué opina un liberal acerca de una medida que impone un gobierno en pos del bien común?

“Primero debemos preguntarnos qué quiere decir el bien común y qué implica. El bien común debería ser entendido como la suma de los bienes individuales, es decir, que cada individuo pueda consolidar su plan de vida y el de su familia con su propio esfuerzo. Sin embargo, el bien común es un subterfugio para aplicar el redistribucionismo. Lo mismo ocurre con el término “justicia social”. Por qué a la justicia (dar a cada uno lo suyo) se le agrega el término “social”? Aquí también Hayek observaba con razón que, todo sustantivo seguido de la palabra “social”, se convertía en su antónimo. La llamada justicia social implica quitarle a unos lo que les pertenece para dárselo a otros lo que no les pertenece”.

Pero muchos sostienen que el redistribucionismo es solidario y tiene la finalidad de proteger los derechos de los menos afortunados y así brindarles igualdad de oportunidades …

“Vayamos por partes. Como primera medida, mantengamos como postulado el concepto de que todos tenemos derecho a la vida, la libertad y nuestra propiedad y nadie tiene derecho a la vida, a la libertad o a la propiedad de otros. El redistribucionismo justamente contradice ese postulado porque se basa en el saqueo, se basa en la acción violenta de quitar lo que le pertenece a alguien, de expropiarle el fruto de su trabajo. No hay ninguna diferencia con poner un camión de culata en la casa del vecino y robarle la heladera y las camisas. Eso no es solidario, eso es un robo.

El redistribucionismo es la herramienta del clientelismo apoyada en el conocido adagio, devenido en ficción popular, de Eva Perón que dice que, donde existe una necesidad, nace un derecho. La aplicación de esta filosofía tuvo éxito debido al fomento y la explotación política de la envidia y el resentimiento.

Se debe entender que el bien común, la justicia social y el redistribucionismo, no solo afecta derechos sino que también, afecta la seguridad jurídica, elemento indispensable para atraer inversiones. De más está decir que, quien resulta expoliado, no tendrá los mismos incentivos ni ánimo de superación que tenía cuando podía capitalizar el resultado de sus esfuerzos. Como consecuencia de todo lo apuntado, las tasas de capitalización y los salarios tenderán a la baja afectando, en mayor medida, al trabajador marginal.

No pensemos siempre que el atraco redistribucionista va del multimillonario al pobre. El multimillonario no verá tan afectado su nivel de vida. Hay que pensar más bien en los recursos que la justicia social le quitará al trabajador que, probablemente con dos trabajos, quiere hacerse su pequeña casa.

Y, respecto de la igualdad de oportunidades, es importante apuntar que la única igualdad, debe ser la igualdad ante la ley. Fuera de eso, la pretensión de igualar, además de ser impracticable, conlleva una lesión de derechos de alguien siempre”.

¿Hay acaso leyes que estén por encima de las libertades individuales?

“En el ´deber ser`, claro que no. En la práctica, miles. La gran mayoría. Es importante acá distinguir entre la ley y el derecho. Es la ley la que debe ajustarse al derecho. Los derechos son anteriores a la existencia de un Poder Legislativo, una ley que no se ajusta al derecho, es una ley ilegitima. Sin necesidad de ir a casos de regímenes totalitarios, basta echarle una mirada a la mayor parte de la legislación del llamado mundo libre para notar que están plagados de leyes expropiatorias, de leyes que van contra el derecho a la vida (como es el aberrante caso del asesinato en el seno materno) y contra innumerables libertades civiles. Como decía Alberdi para el caso argentino, nos libramos de los españoles solo para ser esclavos de nuestros propios gobiernos.

Para dar solo un ejemplo de libertades civiles afectadas, tomemos el caso del salario. ¿Qué es eso del salario bruto y el salario neto? Los que están en relación de dependencia, están acostumbrados a ello pero, si nos ponemos a pensar, es algo inadmisible! Además de ser expropiatorio, el gobierno paternalista, nos trata como idiotas. Y no estoy haciendo críticas hacia algún gobierno en particular, me refiero al gobierno como entidad.

En el recibo de sueldo, entre muchos descuentos inentendibles, queda expuesto que el gobierno retiene a todos los empleados parte del fruto de su trabajo destinado a jubilaciones o retiros. ¿Acaso no pueden los empleados disponer de lo ganado en su trabajo? ¿No son capaces de ser previsores? ¿No pueden contratar servicios de inversiones para administrar sus reservas de retiro? ¿No es respetable el hecho de que alguien quiera sacrificar parte de su jubilación en la educación de un hijo o atender un problema de salud familiar? Similares descuentos forzosos a empleados ocurren para fondear los vergonzosos mercados cautivos de las obras sociales sindicales.

Como si no fuera suficiente la expropiación, además se reciben pésimos servicios o constantes manoteos del estado a las cajas jubilatorias”.

¿Qué opinión tiene de la corriente feminista que vivimos?

“Como decíamos, la igualdad ante la ley es el principio suficiente para que nos respetemos. Nadie tiene más o menos derechos. El feminismo original luchó por esa igualdad ante la ley que la mujer no tenía. Pero ahora se pretenden privilegios. No existe el derecho de la mujer, ni el derecho del hombre o el derecho de un adolecente a las 3 de la tarde. Se puede abstraer el concepto y referirse simplemente a los derechos de todos los seres humanos. Si se escuchara hablar, por ejemplo, de los derechos de los jardineros, hay dos posibilidades: o se está haciendo referencia innecesaria al oficio de un ser humano o los jardineros están haciendo lobby para tener pseudo-derechos a costa de otras personas”.

¿Cómo le resulta el hecho de obligar a sumar más mujeres a las plantillas de empleados?

“Es importante preservar el derecho a la propiedad privada. Resulta absolutamente impropio que el gobierno dicte, legisle o se inmiscuya en acuerdos privados, libres y voluntarios. Las empresas deberían poder tener los criterios de contratación de empleados, criterios de selección de clientes y de proveedores que les venga en gana. No veo correcto forzar cupos. No solo es un ataque a la propiedad privada sino que las políticas de discriminación positiva, resulta también ofensivas para el grupo al que se quiere beneficiar. La contratación para cumplir un cupo es absurdo y vejatorio. Hay tantas mujeres capaces como hombres capaces. El talento no sabe de sexo.

Una empresa debería poder seleccionar solo mujeres o solo hombres si así lo quisiera. Salvo que se trate de un trabajo muy específico reservado a hombres o reservado a mujeres, el hecho de seleccionar por sexo, resulta ridículo. Las empresas buscan talentos, buscan impacto positivo en su estado de resultados, no penes o vaginas.

Si una empresa viene históricamente contratando solo hombres, por el hecho de ser hombres, está en su derecho y debería poder hacerlo pero, seguramente, se ha perdido de mucho talento femenino que aprovechó la competencia”.

Seguramente algunos lectores le dirían que está discriminando en muchas de las observaciones que ha hecho …

“Pero todos discriminamos. Saquemos esa idea negativa de la discriminación. Todos elegimos, preferimos, optamos entre diversas alternativas. Cada decisión implica discriminar. Discriminar es acción. El ser humano actúa y, al hacerlo discrimina. Yo ahora estoy charlando con usted cuando pudiera haber estado haciendo otra cosa pero, dada mi propia escala de prioridades, discriminé o deseché otras actividades para mantener esta charla”.

Bueno, eso creo que se comparte. La cosa se pone más picante cuando se discriminan personas, y tal vez sea así por una deficiente información

“Buen punto. Pero fíjese que, cuando decidimos casarnos con una mujer, discriminamos al resto. Discriminamos personas. Si hacemos una reunión en nuestras casas, invitamos a personas con las que nos divertimos y sentimos cómodos. Cuando contratamos un empleado o una empleada, valoramos sus competencias, presencia, preparación, estudios, etcétera. Si buscamos un jugador de basketball para que cubra la posición de Center, consideraremos la altura. Esto no quiere decir que los jugadores de menor estatura y que no contratamos, tengan menos derechos. La única discriminación inaceptable es cuando no existe la igualdad ante la ley.

Vale aclarar que, aunque seamos todos iguales ante la ley no quiere decir que un club privado no pueda rechazar mi aplicación como miembro por ser hombre, católico o por lo que sea.”

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

DEL GUARDAPOLVO BLANCO A LA LEY DE EDUCACIÓN SEXUAL OBLIGATORIA.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 9/9/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/09/del-guardapolvo-blanco-la-ley-de.html

 

El problema NO es la educación sexual, sino que el estado imponga coactivamente una única educación sexual, so pena de criminalizar su no cumplimiento.

Pero en general a los argentinos les cuesta hacer esa distinción.

Porque la Argentina, junto con Francia, Italia, México y Uruguay, es uno de los cinco países que a fines del siglo XIX fueron un modelo de la intervención estatal en la educación con la intención de formar al ciudadano.

El modelo es la famosa educación formal estatal positivista, derivada del Iluminismo, cuando los estados, con la intención de “educar al ciudadano” asumieron la función de educar en las ciencias y en las letras, no en lo religioso, para que el ciudadano pudiera ser ese ser humano maduro con que el Kant soñaba, y el verdadero protagonista de las repúblicas secularizadas. Las escuelas sarmientinas fueron eso. Muy comprensibles, como todas ellas, en la época.

La educación privada existente tenía que “adscribirse al sistema oficial”, de algún modo.

El sistema no funcionó, claro. Un hombre educado no votará nunca a un tirano, decía Sarmiento. Pero en 1945, la única provincia argentina donde Perón NO ganó, fue Corrientes, donde el índice de analfabetismo era MAYOR.

Algo, evidentemente, no funcionaba en ese ingenuo racionalismo pedagógico.

Pero ingenuo al fin. Finalmente, era un socratismo moral pasado por el Iluminismo del s. XVIII. La escuela pública enseñará a los niños ciencia, matemáticas, letras, y con eso serán buenos ciudadanos. No lo fueron. Pero el contenido era ingenuo. Des-ideologizado. Leer y escribir, algo de Literatura, algo de ciencias, algo de Historia argentina, no mucho más.

Una primera advertencia fue el fascismo de Perón. El famoso dictadorzuelo usó el sistema educativo estatal para imponer la santa doctrina peronista y Miguel Cané fue sustituido por la gran escritora Eva Perón y su obra clásica de Literatura, La razón de mi vida. Algunos, entonces, se dieron cuenta. ¡Uy! ¿El santo sistema sarmientino utilizado para eso? ¡Qué horror!

Luego, claro, todos creyeron por un tiempo que “the end” y los “buenos” libros de lectura volvieron a las aulas.

Pero nadie, en este país estatista, advirtió el problema: la educación pública deja las herramientas legales a libre disposición para que sean usadas coactivamente para lo que fuere.

Ayer fue Miguel Cané, luego Eva Perón, ahora la ideología del género y cómo masturbarte bien. No importa que mañana el libro de lectura sea Mises me mima. El asunto es el mismo: diversos funcionarios, con formas de pensar diferentes, unas más ingenuas, otras más ideológicas, otras más horrorosas, utilizarán siempre las herramientas legales del sistema para imponer coactivamente sus ideas.

En la Argentina, por ende, nunca hubo libertad de enseñanza. La que hubo, si se puede llamar así, fue un empate, un compromiso, logrado por muchos católicos, para que pueda haber colegios “no estatales”, adscriptos al sistema, y en ese sentido estatales, claro, donde se tenía que seguir todo el plan estatal “más” religión. Y de 1955 al 60 lograron que hubiera universidades privadas que, por supuesto, son vigiladas, hoy más que nunca, totalmente por el soviet estatal. Y para colmo protestaban porque no tenían subsidio….

Pero libertad de enseñanza, esto es, que los institutos privados tengan derecho, como corresponde, a sus propios planes y programas de estudio, ah no, eso es “de los liberales”, malos, sucios y feos. La gente buena no dice esas cosas.

Fue inútil, por ende, que nosotros, la gente mala, advirtiera siempre contra la bomba de tiempo, ineficiente en acto, corrupta moralmente en potencia, que es la educación estatal. AHORA algunos se dan cuenta. AHORA algunos (muy pocos), aquellos que pueden comprender que el delicado tema sexual debe ser tratado por los padres con sus hijos, AHORA, reaccionan. Pero, gente, ya es tarde. Si en Argentina se hubiera respetado siempre la libertad de enseñanza, el Lobby LGBT, totalitario de pura cepa, hubiera tenido más dificultades.  Macri y su gente, en esto (y en muchas otras cosas), siguen estando gravemente equivocados, pero la ley, gente, es del 2006, cuando todo estaban muy entretenidos en las demagogias estatistas variadas de Néstor Kirchner.

Tarde, gente, tarde. Igual que con el gasto público. Los liberales –que en la década del 50 eran sólo dos o tres, exactamente- siempre lo dijimos. Pero es inútil. Somos los malos.

Los buenos, los que quieren que el estado cumpla con el “derecho a la educación”, han triunfado. Antes fue el derecho a ser educado en ciencias. Luego, en La razón de mi vida. Ahora, en la ideología de género. Mañana, mejor no digo más, para no dar malas ideas.

Y no sólo es la Argentina. Es todo el mundo.

Mientras tanto, lo único que queda es desobedecer la ley, y aprender a escuchar a los feos, sucios y malos. 

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

El posmodernismo feminista contra la mujer.

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 4/4/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/04/04/el-posmodernismo-feminista-contra-la-mujer/

 

En nuestro contexto, han tomado fuerza varios temas cuyas derivaciones y enfoques periodísticos, en la mayoría de los casos, causa preocupación. Los cimientos más elementales de una sociedad civilizada deben ser, el principio de igualdad ante la ley y el respeto irrestricto a los derechos que toda persona tiene sobre su vida, su propiedad y su libertad. Sin embargo, es alarmante notar cómo el concepto de “derecho” se tergiversa y se corrompe sistemáticamente de forma creciente. A diario somos testigos de innumerables reclamos quiméricos vestidos de justos que, en realidad, no son más que pseudo derechos promovidos por quienes apuntan al poder para así disponer de la vida, la propiedad y la libertad de otros.

Aquella conocida expresión de Eva Perón que dice “donde existe una necesidad, nace un derecho”, fue -y lamentablemente sigue siendo- un efectivo discurso para la caza de votos y la arenga populista. Sin embargo, es la piedra angular de la debacle de la civilización y el respeto por el prójimo. A cada derecho corresponde una obligación. Si tengo derecho a una casa, el resto de mis semejantes tienen la obligación de respetármela. Pero, si se sostiene que tengo derecho a una casa que no poseo, implicaría que el resto de los ciudadanos tiene la obligación de trabajar para proveérmela. Esto, ni más ni menos es el espíritu del artículo 14 bis incorporado a la Constitución por el llamado constitucionalismo social; un buen ejemplo de la diferencia entre lo legal y lo legítimo, la diferencia entre la ley y la corrupción de ley. Dicho sea de paso y a propósito de la expresión “constitucionalismo social”, vale recordar al Premio Nobel y economista de la escuela austríaca, Friedrich Hayek, que sostenía con razón que, todo sustantivo seguido del adjetivo “social”, se convierte en su antónimo.

Esta corriente del feminismo posmoderno que presenciamos estos días, solo propone el odio y la destrucción del derecho y todos los buenos valores del feminismo original, aquel que ha luchado en una adversidad insultante para afirmar los derechos compatibles con todo ser humano.

Muy desafortunados son los conceptos de la igualdad remuneratoria por igual tarea (otro punto del injerto socialista que conforma el artículo 14 bis) y la reciente arremetida para igualar remuneraciones entre hombres y mujeres. Además de afectar libertades civiles por medio de lamentables intromisiones estatales en los contratos privados, se está dejando con ello, los incentivos más elementales al esfuerzo y los resultados. ¿Qué pasaría si pretendiéramos que el tenista alemán profesional, Cedrik Marcel-Stebe, tuviera la misma bolsa de premios a fin de año y los mismos términos contractuales por publicidades que Roger Federer? Al fin y al cabo, se dedican a lo mismo.

La consigna de igualar remuneraciones para la misma tarea, sea entre mujeres, entre hombres o, entre hombres y mujeres, resulta una forma de salario mínimo aplicado al trabajo brindado por los menos eficientes. Si se cumple a rajatabla la imposición oficial, aquella persona cuya productividad se corresponda a un salario de mercado inferior al mínimo impuesto, quedará desempleada, sea hombre o mujer. Solo gracias a la creatividad de las áreas de compensaciones en Recursos Humanos para establecer categorías o conceptos que justifiquen ante el estado un trabajo distinto entre dos empleados, posibilitará que el menos productivo, mantenga su trabajo con un salario acorde a sus capacidades y competencias.

También se ha instalado el término “violencia de género”, expresión para referirse a actos de violencia de un hombre hacia una mujer. La existencia de estos hechos aberrantes y cobardes, deben ser castigados de forma ejemplar, pero resulta absurdo tener categorías de violencia conforme a quien sea el perpetrador del hecho o quien resulte su víctima. ¿Acaso no condenamos la violencia en todas sus formas?

En el plano laboral, en algunos países, se impone por ley el cupo femenino de las mujeres en las empresas. Estas políticas, además de restringir la libertad de los dueños de empresas para seleccionar los recursos humanos de la forma que crean conveniente, a mi modo de ver, resultan sumamente ofensivas para la mujer. Su invalorable talento, agudeza, ingenio, creatividad e inteligencia, no necesita de cupos.

Los propietarios de una empresa deberían tener el legítimo derecho de contratar solo a hombres para sus puestos de trabajo si eso es lo que ellos deciden, aun cuando esos puestos pudieran ser también ocupados por mujeres. Valen, claro está, las mismas reflexiones para el caso de una empresa cuyos accionistas acepten solo mujeres como empleadas. Cabe destacar que, si en las contrataciones laborales ha privado la consideración del sexo por sobre el talento, la capacidad y otras ponderaciones productivas, se verá reflejado es el cuadro de resultados de las empresas del ejemplo.

El reclamo en favor del aborto, que también se esgrime en esta embestida feminista, es el más aberrante y vergonzante de todos sus postulados. Todos somos dueños de nuestro cuerpo. Es cierto. También es dueño del suyo un ser indefenso que vive en el seno materno esperando el afecto natural de la madre y no a su propio asesino. Causa estupor cuando se pide legalizar el crimen del aborto para evitar las muertes de madres que practican abortos clandestinos y “poco higiénicos.” Es lo mismo que un criminal reclame protección para contar con una menor resistencia de su víctima y tener una escena del crimen prolija y saludable.

No caen fuera de éste análisis aquellos hombres timoratos, de serios problemas de inseguridad y complejos de inferioridad cuyo patético recurso se reduce a denostar a las mujeres porque se ven amenazados en distintos aspectos de la vida cotidiana por mujeres seguras, inteligentes y de personalidad avasallante. Lo que aquí se quiere poner de relieve es lo nocivo que resulta para la vida y los intercambios pacíficos, que otros financien nuestras necesidades o imponerles nuestros gustos y preferencias.

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.