¨El que apuesta al dólar pierde¨

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/1/17 en: http://www.atlas.org.ar/index.php?m=art&s=2836

 

Antes que nada, debe quedar claro que adivinar el futuro no entra en las capacidades de los humanos, de modo que nadie tiene certeza del valor que tendrá el dólar hacia fin de año, pero sí se puede describir una tendencia cuando aparece con tanta claridad. También cabe aclarar que, dada la “incertidumbre Trump”, al hablar de la divisa estadounidense quizás deberíamos más bien pensar en otras “monedas duras” que podrían tener mejor desempeño como el franco suizo o el euro.

 

Hecha la aclaración, digamos que el déficit fiscal cerró en el 4,6% del PIB en 2016 y el Gobierno festeja porque estaría debajo del 4,8% proyectado y porque asegura que cumplirá con la meta del 4,2% para este año. Pero Agustín Etchebarne asegura que al 4,6% de déficit primario, habría que sumarle 1,3% de ingreso por única vez del blanqueo -comprometido para gastar pagando deuda a jubilados- y habría que sumar también los intereses de la deuda que suman casi 2,4% del PIB con lo que el déficit real es de 8,3%, mayor que el 7,1% de 2015.

 

En cualquier caso, según los cálculos de varios especialistas, como venía el año el déficit debería haber cerrado en el 3,5% con blanqueo y 4,4% sin él. O sea, que llegar al 4,6% de déficit -con blanqueo- supone que el gasto creció 60% en diciembre. Es decir, la tendencia es hacia el desboque y el gobierno noprevé realmente ajustarse. Por el contrario, Dujovne insiste en hacer el gasto más “eficiente” y en que, buena parte del “costo argentino” es culpa del sector privado que tiene que ajustarse porque “no van a desfinanciar al Estado”.

 

Para avanzar en el mejoramiento fiscal, el Gobierno apuesta a que este año el PIB crezca entre el 3 y el 4%, pero todo indica que no ocurrirá sencillamente porque este gasto que viene aumentando es parasitario del sector privado, que es el único que realmente produce y que, así las cosas, se achicará.

 

De modo que el déficit va camino de aumentar estrepitosamente y deberá cubrirse con más inflación, ya sea emisión monetaria directa, Lebacs u otro tipo de endeudamiento estatal que provoca inflación, entre otros motivos, porque toma fondos que, en consecuencia, no son dirigidos a aumentar la producción induciendo la baja de precios. Frente a este panorama, la meta del BCRA de una inflación de 17% sería fuertemente superada.

 

Ahora la autoridad monetaria, confiando en la baja de la inflación, mantuvo la tasa de referencia, pero rectoró la de las Lebac lo que impactó en que la tasa de plazos fijos a 30 días que quedó en 17,74%, según informó el BCRA, o sea 1,48% mensual cuando la inflación esperada para enero es del 1,8% según el Relevamiento de Expectativas Monetarias (REM) que realiza el BCRA entre 50 consultoras. Así el plazo fijo ya rinde menos que la inflación esperada. El fenómeno se alinea con la baja de todas las tasas del sistema financiero.

 

De modo que muchos inversores que dejaron el dólar para volcarse a las Lebacs y plazos fijos podrían volver a dolarizar las carteras,por ejemplo, a través de las Letes, o yendo directamente al dólar a falta de inversiones productivas rentables en un país con tan alto “costo argentino” liderado por la presión fiscal, aunque el gobierno crea que es liderado por el sector privado.

 

Ahora, vamos al comportamiento del dólar en particular. Dado el costo argentino la cotización actual a $16,10 es muy seductora y la prueba está en las larguísimas colas de argentinos que van a Chile, Paraguay e, incluso, Bolivia y Uruguay para hacer compras. Considerando que, en 2016, la inflación fue de 40%, la divisa de EE.UU. debería cotizar cerca de los $19,50 y, si no lo hizo,básicamente fue por las Lebacs, y la entrada de algunos dólares por la toma de deuda y el blanqueo, cosas que van camino de acotarse.

 

Por otro lado, el “dólar convertibilidad” -las reservas del BCRA en relación al circulante- arroja un valor de $21 sin tener en cuenta a las Lebacs que, pueden engañar a la opinión pública, pero no al mercado en donde funcionan como efectivo circulante y cuya impresión durante 2016avanzó 90%, comparado con el 35% de los billetes. Aunque, en rigor, el “dólar convertibilidad” es más bien sicológico porque el precio real de la moneda dura -como todo precio- viene dado por la oferta y demanda.

 

Según el REM, el dólar cotizaría a $18,50 en diciembre con lo que la devaluación del peso sería del 17% contra una inflación que proyecta en 21%. Demasiado optimista, en mi opinión, dada las tendencias que hemos visto que empujarían tanto a la inflación como al dólar con mucha más fuerza.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El Brexit Y La Unión Europea En El Mundo

Por Armando Ribas. Publicado el 4/7/16 en: http://institutoacton.org/2016/07/04/el-brexit-y-la-union-europea-en-el-mundo-armando-ribas/

 

El Brexit ha causado una conmoción en el mundo occidental y en razón de ello se ha producido una caída en todas las bolsas y consiguientemente la libra se devaluó respecto al dólar y el euro. Todo ello se considera la consecuencia de que Inglaterra se haya separado de la Unión Europea. Esa percepción implica que el Brexit sería la causa de una crisis económica en Inglaterra y en la Unión Europea. Ya The Economist se había adelantado a esta visión con antelación al hecho en un artículo titulado “Divided We Fall” (Divididos Caemos) donde escribió: “Un voto de abandonar la Unión Europea el 23 de Junio, el cual las encuestas consideran una creciente posibilidad, harían un grave y permanente daño a la política y la economía británica. La pérdida de uno de los mayores miembros de la UE produciría una profunda herida en el resto de Europa”.

Antes de seguir adelante me permitiría recordar otro artículo de The Economist que considero realista donde dijo: “El problema de la Unión Europea es el sistema, y el que lo quiere cambiar pierde las elecciones”. En estas palabras The Economist reconoce la situación de crisis de la Unión Europea determinada políticamente por la prevalencia política de la izquierda para mantener el Estado de Bienestar. Mi criterio es que la validez indubitable de esta observación, constituye una decisiva contradicción con el análisis recientemente hecho sobre los efectos deletéreos del Brexit.

No me cabe la menor duda de que los datos referentes a la situación económica de la Unión Europea con Inglaterra incluida constituyen una muestra elocuente de la situación de crisis que padece. Como ya he dicho en anteriores oportunidades y así ha sido reconocido por importantes economistas, no es posible tener una moneda común entre países que tienen políticas fiscales y monetarias independientes. Inglaterra nunca aceptó el Euro, y la Libra hasta el presente estaba decididamente sobrevaluada respecto al Dólar y al Euro. Por tanto la presente devaluación no implica un deterioro de la economía británica.

La pregunta pendiente sería ¿Qué economía se perjudicaría más a causa del Brexit, la inglesa o los países de la Unión Europea? Los problemas económicos de ambos son muy similares y dependen como bien dijo The Economist del sistema del Estado de Bienestar, que es una prueba más del fracaso del socialismo. Por ello el desequilibrio resulta del nivel del gasto público que en Inglaterra alcanza al 48% del PBI y la consecuente impagable deuda pública. Y esa deuda en manos de los bancos europeos no ha sido causada ni es alterada por el Brexit, sino que solo ha hecho tomar conciencia al mundo de la realidad que enfrenta  la Unión Europea.

Un aspecto favorable del artículo de The Economist es cuando señala que muchos de los Nrexikeers (Partidarios del Brexit) reclaman el manto del liberalismo. En otras palabras tendrían un proyecto de salir del sistema socialista y reducir el gasto público. Si esa fuera la política a seguir no me cabe la menor duda de que el Brexit lejos de perjudicar a la economía británica la mejoraría al salir del socialismo y aplicar el Rule of Law. Y ese hecho sería asimismo favorable a la Unión Europea. Así saldría de esa concepción filosófico política que afecta a los países principales de Europa como bien la describe Stefan Thiel en su “Filosofía Europea del Fracaso” donde dice que en los colegios de Francia y Alemania se enseña que: “El capitalismo es descripto como brutal, salvaje, neoliberal y americano”. Y siguiendo con esa tendencia dice: “Los alumnos aprenden que las empresas privadas destruyen las fuentes de trabajo mientras que la política del gobierno las crea…Los empleadores explotan  y el gobierno protege”.

Independientemente del impacto inmediato de la salida de Inglaterra de la Unión Europea, no me cabe la menor duda de que si el proyecto es liberal mejoraría la situación inglesa, lo que tendría un efecto favorable en la Europa continental. Diferente sería el resultado si el motivo de la separación fuese la influencia del nacionalismo, como es el caso de la Sra. Marina Le Pen en Francia  o de más socialismo como es el caso reciente de España con Podemos.

Dicho lo que antecede tampoco estoy de acuerdo con la idea de que el comercio de Inglaterra con Europa se reduciría como consecuencia del Brexit. Ello dependería de la política de la Unión Europea al respecto.  Al respecto The Ecomomist añade “La Unión Europea tiene docenas de pactos de comercio que Inglaterra tendría que sustituir”. Así como no veo la razón de que el comercio con Europa se reduzca pues el comercio no es la guerra y se hace por mutuo interés, tampoco veo la razón de que Inglaterra pierda el contacto comercial con los otros países de los pactos comerciales. Y menos ahora cuando la libra se ha devaluado y se considera un perjuicio para Inglaterra, cuando en la realidad ello mejora la competitividad de los productos británicos, y por tanto facilitaría la capacidad de exportación. Tanto así que en el 2015 Inglaterra tuvo un déficit de cuenta corriente por valor de u$s126.1millones. Alemania es la que tiene mayores ventajas competitivas con el Euro y por ello en 2015 obtuvo un superávit de cuenta corriente por valor de u$s275millones, que representa el 81% del superávit total de la Unión Europea-excluida Inglaterra.

El mundo no tiene que ser un solo país, la globalización en el orden externo no es más que la consecuencia de que los países olviden a Colbert y liberen los mercados. Al respecto vale recordar a Adam Smith: “La riqueza de las naciones vecinas si bien peligrosa en la guerra y la política, es ciertamente ventajosa en el comercio”. Y este mensaje todo parece indicar que los europeos lo aprendieron después de la Segunda Guerra Mundial. En el orden interno tengamos en cuenta a Locke, Hume y los Founding Fathers, y sepamos que fue a partir  del Rule of Law, osea el respeto por los derechos individuales, iniciado hace tan solo doscientos años, comenzó la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia.

Entonces me atrevo a decir que el Brexit más que una decisión es una noticia que pone al descubierto los problemas que enfrenta la Unión Europea, y ello ha puesto al mundo en conocimiento de la crisis que enfrenta. Crisis que la izquierda, siempre presente, considera la crisis del capitalismo. Voy a insistir en que esa crisis la genera el aumento del nivel del gasto público que ha tenido lugar en la Unión Europea y ya en Francia alcanza al 57% del PBI. Tales niveles de gasto público, fácticamente implican la violación de los derechos de propiedad, y consecuentemente la caída en la inversión y en la producción. Entre el 2007 y el 2014 la economía inglesa no creció y la italiana cayó un 8%.

Para terminar voy a volver a citar a Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las Masas donde dice: “La estatización de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado… La burocratización de la vida produce su mengua absoluta… La riqueza disminuye” Y no olvidemos la problemática europea de la inmigración. Pero bien seamos optimista y pensemos que esta mala noticia pueda producir que el liberalismo gane las elecciones y cambie el sistema.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

Brexit: ¿oportunidad o amenaza?

Por Adrián Ravier. Publicado el 30/06/16 en: http://www.elcato.org/brexit-oportunidad-o-amenaza

 

Adrián Ravier explica que si el Reino Unido logra negociar tratados de libre comercio para gozar de la misma integración económica con Europa que cuando estaba dentro de la Unión Europea, el Brexit habrá sido una oportunidad. Pero que considera esto algo poco probable.

Brexit es un término que deriva de dos palabras: British [en referencia a los británicos] y Exit [salida], lo que resume el posible abandono de los británicos a la Unión Europea. Es temprano aun, sin embargo, para afirmar que Brexit implica la “definitiva” salida de Inglaterra de la Unión Europea. Mientras los mercados se asustan, caen las bolsas, se desploman la libra y el euro, y sube el riesgo en la región, hay movilizaciones para volver a votar e intentar revertir la decisión.

Brexit ya está mostrando consecuencias profundas, tanto económicas como políticas, pero en esta nota me propongo argumentar que Brexit no es en sí mismo, una buena o una mala decisión, sino que dependerá de las políticas que se tomen en los próximos meses que Brexit se convierta en una oportunidad o una amenaza para los británicos.

Se sabe que todo bloque económico genera beneficios para sus miembros, que en el caso de la Unión Europea significó libre movilidad de bienes y servicios, capitales y personas. El problema de estos bloques, sin embargo, es que la política hacia fuera de los países miembros suele ser bastante proteccionista, lo que significa una pérdida de oportunidad de extender los mercados y aprovechar la división internacional del trabajo. La Unión Europea ha representado una enorme oportunidad para los países rezagados como Portugal, Irlanda, Grecia o Irlanda, en el sentido de alcanzar cierta convergencia en los ingresos y salarios de estos países con los más ricos de la Unión, como Alemania, Francia e Inglaterra. Sin embargo, Bruselas no se ha caracterizado por seguir una política a favor de los mercados. Por el contrario, ha contribuido en expandir el Estado de Bienestar, ha fomentado una presión tributaria excesiva, ha ampliado las regulaciones y la burocracia sobre la actividad económica, y ha impedido desarrollar acuerdos de libre movilidad de bienes y servicios, capitales y personas con el resto del mundo. Un párrafo aparte implicaría la administración que el Banco Central Europeo hace del Euro, aunque Inglaterra ya se mantuvo bastante al margen de sus políticas monetarias al mantener la libra.

Si Inglaterra sale de la Unión Europea, y decide buscar acuerdos bilaterales que mantengan los privilegios con la misma Unión Europea, pero al mismo tiempo lo extiende hacia el Nafta, América Central y el Caribe, América del Sur, Asia y Africa, entonces Brexit habrá sido el primer paso hacia el éxito, implicando ello, incluso, una lección para sus socios europeos. Si por el contrario, Inglaterra se mantiene aislada, perdiendo los beneficios del bloque económico, pero no avanzando además en otros acuerdos con el resto del mundo, entonces Brexit será una amenaza, un golpe al mercado, pues se achican los mercados para todos los socios europeos, y especialmente para Inglaterra.

Chile puede ser ahora mismo un ejemplo para Inglaterra. Mientras se rehusó a integrar elMercosur, desarrolló un tratado de libre comercio que permite que hoy se habla del Mercosur + Chile. En paralelo Chile integra un acuerdo con los países de miran al pacífico, además del NAFTA, la Unión Europea y Asia, entre los acuerdos más importantes que sostiene. Su política lejos de verse limitada por mantenerse fuera del Mercosur, le ha permitido abrir sus mercados mucho más lejos que los miembros de este bloque, convirtiéndose hoy en la primera economía latinoamericana en atraer capitales con su consecuente crecimiento económico.

Los mercados no recibieron bien la noticia. Brexit, por ahora, parece ser el inicio de una política proteccionista para Gran Bretaña, de la cual Escocia e Irlanda esperarán desligarse. Hablar de la Unión Europea + Inglaterra parece por ahora muy lejano. Brexit entonces amenaza la calidad de vida de los británicos.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Para entender la crisis griega

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 30/6/15 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2015/06/29/para-entender-la-crisis-griega/

 

Al momento de escribir estas líneas Grecia está por caer en default de su deuda soberana. ¿Qué sucedió y cómo llegó Grecia a esta situación? Para comprender lo que está sucediendo con Grecia estos días es necesario retroceder algunos años.

Pero antes de hablar de Grecia, es imperativa una breve aclaración para entender algunos de los eventos en torno a esta crisis. En economía se suele separar los conceptos de déficit y déficit estructural. El déficit estructural es el resultado fiscal en equilibrio. Es decir, sin el efecto de ciclos y fluctuaciones económicas. El déficit comprende al déficit estructural, más las oscilaciones fiscales que ocurren cada año. Si el presupuesto se encuentra en equilibrio estructural, entonces los superávit y déficit de cada año se cancelan y tienen como resultado un presupuesto balanceado en el mediano y largo plazo. El problema no es el déficit en sí, sino el déficit estructural (crónico).

La crisis del 2008 afectó seriamente las proyecciones de la economía griega, que posee un historial de abultados déficits estructurales y por lo tanto un alto nivel de endeudamiento (mayor al promedio de la Eurozona). La deuda griega perdió el investment grade y por lo tanto Grecia quedó fuera de los mercados financieros para cubrir su crónico déficit fiscal. Al ser parte de la Eurozona, Grecia no puede emitir euros para financiar su déficit, por lo que debe recurrir al mercado de deuda. Con las puertas del mercado financiero cerradas, Grecia hubiese tenido que afrontar una decisión similar a la actual (poner sus finanzas en orden o caer en default). Sin embargo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional [la Troika] extendieron un préstamo de salvataje a la economía helena. El salvataje debía cubrir las necesidades financieras de Grecia entre mayo del 2010 y junio del 2013. Este préstamo, sin embargo, fue condicional a que Grecia equilibrase su presupuesto (el programa de “austeridad”). Si los gobiernos europeos iban a dar recursos de sus contribuyentes al gobierno griego, entonces el gobierno griego debía poner sus cuentas en orden y dejar de gastar por encima de sus recursos.

A los pocos meses fue claro que el préstamo se había quedado corto en menos de la mitad de los recursos necesarios. En parte por la lentitud de Grecia en cumplir con las condiciones del préstamo y reducir las necesidades de financiamiento. En febrero del 2012 un segundo préstamo fue aprobado con vencimiento en diciembre del 2013. Es en este segundo acuerdo donde los bancos comerciales debieron aceptar una quita del 53,5 % del valor nominal de la deuda griega.

Estos dos préstamos no fueron suficientes. En diciembre del 2012 la Troika extendió a Grecia un tercer préstamo para cubrir necesidades de financiamiento del período que va de enero a marzo del 2015. Pero hacia finales del 2013 Grecia comenzó a mostrar mejores indicadores económicos. Si bien aún el presupuesto es deficitario, el cálculo del déficit estructural (de equilibrio) arroja superávit para el 2013 y el 2014, la economía comienza a crecer nuevamente y el desempleo cae. Gracias a estos resultados Grecia pudo volver a emitir deuda en el mercado financiero y así cubrir el “déficit cíclico” del 2014. El gráfico muestra el déficit y el déficit estructural griego (en % de PBI). Se aprecia el superávit estructural en el 2013 y 2014. Pero también se observa que si bien la crisis del 2008 tuvo un impacto internacional, el resultado fiscal griego comenzó a empeorar antes del 2008. Es decir, a Grecia tampoco se le cayó el mundo encima.

 

Grecia, déficit y déficit estructural

 

Pero eventos políticos empeoraron el escenario económico. En diciembre del 2014 el Parlamento griego llamó prematuramente a elecciones y Syriza, el partido de izquierda, ganó las elecciones con la promesa de rechazar el plan de austeridad. Alexis Tsipras fue electo Primer Ministro. En una reacción que difícilmente resulte sorprendente, la Troika dejó en suspenso la ayuda financiera hasta que el nuevo Gobierno griego acepte las condiciones del acuerdo o se firmen nuevas condiciones. No obstante, la Troika extendió el vencimiento del acuerdo para dar tiempo a las nuevas negociaciones. La decisión de Syriza y la reacción de la Troika dejó a Grecia nuevamente fuera del mercado financiero.

El 26 de junio Grecia se retiró de las negociaciones y al día siguiente Tsipras anunció un referéndum para decidir si Grecia aceptaba o no las condiciones del préstamo financiero. El referéndum tenía fecha 5 de julio, luego del vencimiento del acuerdo financiero. El resto de los países europeos ratificaron la fecha de vencimiento del acuerdo al 30 de junio. Sin un acuerdo financiero y con un default en puertas, una corrida bancaria llevó al gobierno de Tsipras a instaurar un corralito, lo que limitó las extracciones bancarias y los giros bancarios al exterior.

A menos que a último momento la Troika decida extender nuevamente la ayuda financiera a Grecia, el pueblo heleno se va a tener que enfrentar a dos decisiones: aceptar las condiciones del préstamo y poner las finanzas públicas en orden o defaultear la deuda, posiblemente salir del euro y reintroducir una moneda local (por ejemplo, el dracma). Ninguna de estas alternativas es atractiva a corto plazo. Grecia dejó pasar demasiado tiempo para solucionar sus problemas fiscales sin tener que pasar por estos sobresaltos. Como Argentina en el 2001, el ajuste fiscal es inevitable. Grecia debe decidir si este será de manera ordenada o como resultado de un default. Luego de que la clase política dirigente rechazase el plan de López Murphy, el ajuste fiscal que siguió fue mayor en magnitud y desordenado. Esperemos que Grecia se inspire correctamente del caso Argentina y no siga los pasos equivocados que nos llevaron a la delicada situación económica actual.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Democracia en venta

Por Carlos RODRÍGUEZ BRAUN Publicado el 04/10/2013 en: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/33416/Democracia_en_venta

El autor se refiere al recientemente aparecido libro. “Democracia en Venta”, de la autora italiana Loretta Napoleoni:

Nos hemos ocupado en El Cultural del anterior éxito de la economista italiana Loretta Napoleoni (Roma,1955): Economía canalla (http://goo.gl/5s4D6). Vuelve ahora con otro, que también es un disparate, pero no carece de ton ni de son, porque todo apunta sistemáticamente a que la libertad es mala. Identifica el capitalismo occidental con el canibalismo, nada menos, y asegura que el pérfido euro “parece confirmar que también en la época posmoderna el capitalismo, para prosperar, sigue necesitando delinquir y ejercer la violencia”.

No espere usted ningún análisis del socialismo, ninguna comparación con lo que sucede cuando el capitalismo es aniquilado. Pero las alusiones son claras: aquí lo malo sobreviene tras la crisis del comunismo, porque el capitalismo “ha utilizado la Unión Europea para seguir creciendo de la única manera que sabe: con la violencia y la colonización”. Podía haber preguntado en muchos países de Europa cómo crece el socialismo. Pero no: su idea es probar que el liberalismo va contra la democracia, y eludir la ponderación del respeto a la democracia cuando no hay liberalismo. Es entretenida cuando dice, por ejemplo: “desde la caída del muro de Berlín, la idea de que un Estado deba mantenerse en pie mediante un sistema ininterrumpido de préstamos siempre se ha abierto camino”; desde la caída del Muro, no antes; le haría gracia a Felipe II. El papel lo aguanta todo: “hoy en día sólo tienen voz los países sin deudas”.

Asocia al euro con la libertad que detesta, sin percibir que ha venido asociado a un crecimiento del poder político; igual que lamenta que Europa esté arrasada por un curioso “liberalismo” que se traduce en impuestos cada vez más altos. Hay desvaríos insólitos como la alabanza de la prohibición de la usura, que hoy sólo mantienen, y de aquella manera, los regímenes islámicos; o inquietantes, como la identificación entre pueblo y Estado.Hay topicazos marxistas como que el trabajo es una mercancía, y fantasías comunistas basadas en las mismas falacias que tantas víctimas han ocasionado, tras la consigna de “derrocar la ecuación hombre = mercancía y subordinar la economía a las necesidades y exigencias de la población y no a las del mercado”. Semejantes dislates encajan con una teoría económica tan insolvente que le permite soltar perlas como las siguientes: “la calidad de nuestra vida está directamente relacionada con la capacidad del Estado para garantizar cierto nivel de servicios, lo cual sólo es posible con un gasto público adecuado…los principios de cooperación y de competencia son inconciliables…la comunidad crea bienestar mediante el gasto público”.

Y tras proclamar que la deuda podría resolverse utilizando las reservas de oro, pide salir del euro, como si ello constituyera el Bálsamo de Fierabrás: a ver si alguien le explica que si devaluar la moneda fuera la receta de la prosperidad, Argentina sería rica y Suiza paupérrima. Me ha gustado en particular su recomendación de “anexar al Estado entidades de control como el Banco Central, que deberá volver a manos públicas”, cuando la banca central no sólo es pública sino que es lo que más se parece a la planificación socialista.

El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Martín Krause: “Borges era un anarcocapitalista”

Entrevista publicada el 26/7/12 en: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/martin-krause-borges-un-anarcocapitalista-20120720

Argentina tiene arreglo y existen otras soluciones a la crisis que no pasan por la salida del euro. Así de optimista se muestra Martín Krause, el economista más prestigioso de Argentina.

Toda una vida dedicada a la ciencia económica da para mucho. Martín Krause es, con diferencia, el mejor de los economistas argentinos y uno de los más reconocidos mundialmente. Es profesor de la Universidad de Buenos Aires, del prestigioso Eseade y del Swiss Management Center. Se encuentra actualmente en España impartiendo una serie de lecciones magistrales sobre economía en un momento en el que todo el país habla de eso.

  • Muchos comparan la situación de España actual con la de Argentina hace 50 años, ¿es acertada la comparación?

    Son dos casos distintos. En España, con todos los problemas que tiene, hay un mayor grado de institucionalidad del que tenía Argentina. Hay una cierta limitación al populismo que proviene de pertenecer a la Unión Europea. La Argentina podía cometer cualquier descalabro sin ningún tipo de disciplina externa. Podía, por ejemplo, emitir la cantidad de dinero que quisiera emitir, y el país terminó en hiperinflación. España no puede salir de la crisis vía emisión de moneda.

    Ahora bien, las raíces de la crisis son las mismas: crecimiento del gasto y endeudamiento. En nuestro caso la gran crisis del Estado bebía de tres factores: la quiebra del sistema público de pensiones, el déficit de las empresas estatales y la indisciplina absoluta de las provincias.

    ¿Debería salir España del euro?

    Sería una salida que no ataca el problema central, que es el de exceso de gasto. Ocasionaría la monetización de la deuda, y eso es una forma artificial de solucionar el problema. Es una forma menos visible de abordar el ajuste, pero igualmente cruda. Hay formas de salir de la crisis que no implican salir del euro.

    Los males que afligen a la zona euro son muchos, ¿cuál es para usted el peor de todos?

    Todo empezó con esa licencia que todos creyeron tener para gastar, pensando en que luego llegaría para salvarte el quinto regimiento de la caballería, en el último momento, cuando estás rodeado por los indios como en las películas de cowboys. Y esto comenzó con los países más importantes, los primeros que incumplieron los límites fijados en Maastricht fueron Francia y Alemania generando poca credibilidad en las normas.

    Es un problema de calidad institucional. Aunque pareciese que Europa tenía instituciones sólidas, la realidad es que no estaban. Si los grandes no lo cumplen, ¿por qué lo va a cumplir Grecia o cualquier otro? Y así empieza esa carrera de a mi lo que me interesa es gastar y endeudarme porque a la larga me van a rescatar. Y ahora hay que enfrentar el problema de que no hay para rescatarlos a todos.

    Argentina, su país, siempre ha tenido grandes pensadores liberales que ha combinado con los peores políticos del mundo, ¿por qué esa dualidad?

    Argentina ha tenido grandes intelectuales liberales, pero también grandes intelectuales socialistas. El progresismo intelectual siempre ha florecido en Argentina y controla el mundo cultural. El último gran liberal que tuvimos en ese campo, y que a la izquierda le costó muchísimo aceptar, fue Borges, que era un anarcocapitalista. Ellos no podían entender cómo la mayor estrella de la literatura nacional pudiera pensar de esa forma.
    Pero, por regla general, el mundillo cultural argentino siempre ha estado influenciado por el progresismo, que siempre ha mirado a Europa. A este tipo de intelectual le encanta Francia y esos intelectuales franceses que, cuanto más complicado escriba y hable, mejor.

    Esto ha generado un sistema político perverso, en el que los que llegan, por el mero hecho de llegar muestran que han dejado sus principios en la puerta.

    Parafraseando al clásico, ¿en qué momento se jodió la Argentina?

    Tuvo un papel preponderante en eso Perón, que accede al poder en 1945, pero yo creo que empezó antes, en la década del 30. La gran depresión golpeó mucho a Argentina y empezaron a predominar allí opiniones tomadas de Europa, especialmente de los nacionalismos que hubo en España e Italia. Hay algunos autores que plantean una tesis interesante y es que, fue tal el influjo de la inmigración basado en el éxito de la Argentina liberal, que llegó un momento a principios del siglo XX que la mitad de la población de Buenos Aires no hablaba castellano.

    Esto despertó en la clase dirigente preocupaciones nacionalistas, porque ellos querían formar una nación que no existía, aquel era un país nuevo. Preocupados por este aluvión de extranjeros que ni siquiera hablaban la lengua, fueron implementando estructuras gubernamentales y educativas de tipo nacionalista y militarista. Estas estructuras llevaron a esta serie de golpes militares, Gobiernos nacionalistas, lo que, mezclado con el populismo, creo todo este invento criollo que es el peronismo.

    ¿Y a estas alturas tiene arreglo?

    Por un lado los argentinos parece que siempre aprendemos luego de una crisis. Por otro, algunos de esos aprendizajes han calado hondo y otros no tanto, y ahí está la debilidad. El argentino ha aprendido, por ejemplo, que tiene que olvidarse de desórdenes institucionales de tipo golpe militar. La democracia podrá generar un gran número de problemas pero ya es algo que no se negocia.

    Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con los temas económicos. Lo que estamos viviendo ahora es, en cierta forma, lo mismo que vivimos en los años 70 y 80, que terminó en crisis económica, hiperinflación y drásticos programas de ajuste. Pareciera que eso hay que volver a aprenderlo. Yo me doy cuenta que mis alumnos no vivieron la época de la hiperinflación y la época de economías reprimidas que explotaban. No vivieron eso y les cuesta comprenderlo.

    Siempre se habla de que los alemanes no toleran la inflación por lo del año 23, pero, si lo piensas, no queda nadie vivo que recuerde aquello. Pero se les transmitió a los alemanes y siguen teniendo eso en el corazón. Nosotros también hemos pasado por una hiperinflación, pero, lamentablemente, no se transmitió de la misma forma. Vamos a tener que pasar de nuevo por lo mismo para que aprendamos que no había que hacer eso.

    La otra que tendríamos que haber aprendido es la de 2001-2002. De ahí debimos aprender que no hay que endeudarse, porque después fíjate lo que te pasa. Sin embargo ahora el Gobierno vuelve nuevamente a endeudarse. ¿Otra vez tenemos que llegar a eso para entenderlo? Eso es lo que te frustra respecto al posible cambio de la Argentina.

    ¿Después de Kirchner qué?

    No sé que puede venir, pero la demanda de la gente va a ser hacia alguien que sea amable, que respete la institucionalidad y un cierto grado de división de poderes y, especialmente, calma. No hay que implementar ningún modelo fantástico que se tenga en mente. Hay que generar algo de tranquilidad para que cada uno genere el modelo que quiera desarrollar. Esta visión mesiánica que tiene este Gobierno de vamos a por todo porque hay que profundizar en el modelo lleva a este cansancio general. La gente quiere que le dejen hacer su vida y le den ciertas normas fundamentales que le permitan vivir tranquilo.

    El próximo Gobierno, a menos que la situación se vuelva demasiado dramática, no va a ser demasiado revolucionario, pero sí más institucional que este Gobierno, que ha sido un atropello constante en la división de poderes, la independencia de la Justicia, la prensa… La gente va a querer que todo eso se respete más.

    Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).