Los costos del gradualismo están a la vista

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 30/7/18 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2018/07/30/los-costos-del-gradualismo-estan-a-la-vista/

 

Macri va a tener que pensar seriamente si, aquellos que le sirven para ganar elecciones, le sirven para gobernar

A casi un año de las PASO, se hace mucho más complicado poner en orden el desorden económico heredado del kirchnerismo y agravado por un gradualismo extremo. Desde el punto de vista político y social, porque la gente está mucho más agotada de las idas y venidas sin ver un horizonte de claridad hacia dónde marcha la economía y porqué está haciendo el esfuerzo que está haciendo sin resultados a la vista.

En lo que hace al aspecto estrictamente económico, todo esfuerzo fiscal que haga el gobierno para tratar de ordenar las cuentas públicas se hace cuesta arriba porque hoy se está pagando el costo del gradualismo.

El gráfico 1 muestra la evolución del peso de los intereses sobre la recaudación tributaria del Sector Público Nacional sin incluir los intereses intra sector público, si se incluyen esos intereses trepa cómodamente por encima del 23%. Si bien Cambiemos regularizó la deuda pública que quedaba en default, el grueso del incremento de la deuda se origina en el financiamiento del déficit fiscal. Como puede verse en el gráfico 1, el año pasado, por cada $ 100 recaudados, $ 20 se destinaron a pagar los intereses de la deuda. En el primer semestre de este año el acumulado de dicha relación da 18,4% contra 16,8% que dio el primer semestre de 2017.

Antes de continuar deseo aclarar que, en mi opinión, no es válido relacionar stock de deuda pública/PBI, porque el PBI es el ingreso que genera la economía en un año y la deuda vence en varios años. Es como si uno tomara una deuda hipotecaria a pagar en 20 años y toda esa deuda la dividiera por los ingresos de un solo año. Esa relación no dice nada.

Continuando, es importante resaltar que entre 2001 y 2004 los intereses de la deuda pública sobre la recaudación caen del 27,4% al 6,8%. ¿Fue un genio de la economía Néstor Kirchner? En absoluto, es que a fines de 2001 Rodriguez Saá, en su breve paso por la presidencia, declaró el default o la suspensión del pago de la deuda y los intereses de la deuda pública con casi todos los legisladores aplaudiendo de pie y festejando nuestra muerte como merecedores de crédito como nación. Sin intereses que pagar, con el gasto público licuado por Duhalde en base a la llamarada inflacionaria y cambiaria de 2002, un tipo de cambio cercano a los $ 3, retenciones ya establecidas y mejora en el precio de las commodities, tuvo una holgura fiscal que, en su carrera populista, lo llevó a pasar de un superávit fiscal consolidado del 3,5% del PBI a entregar el gobierno en 2015 con un déficit fiscal consolidado del 7,24% del PBI. Es decir una pérdida de solvencia fiscal con un recorrido de casi 11 puntos del PBI. Una brutalidad única que fue heredada por Macri que, justamente, no toleraba el tratamiento gradualista que se aplicó y hoy complica más la política económica.

A modo de ejemplo, el gobierno pagó el costo político de incrementar las tarifas de servicios públicos, en particular energía. El ahorro en subsidios económicos corrientes del primer semestre 2018 versus el primer semestre de 2017 fue de $ 9.831 millones. Comparando los mismos dos primeros semestres los intereses pagados subieron en $ 34.101 millones. Puesto de otra forma, en el primer semestre, Cambiemos bajó el gasto primario en $ 38.461 millones, sin incluir los intereses de la deuda pública, y aumentó el gasto en intereses para financiar el gradualismo en $  34.101 millones. El escaso esfuerzo que hizo para bajar el gasto primario haciéndolo recaer todo sobre el sector privado incrementando las tarifas de los servicios públicos, se le fue en financiar el gradualismo.

Si comparamos los números fiscales de 2017 versus los números fiscales de 2016 vemos que el resultado primario muestra un aumento del déficit fiscal de $ 60.6156 millones y los intereses pagados crecieron en $ 93.647 millones.

Acá hemos llegado a una situación límite producto del gradualismo. Si tomamos el déficit fiscal consolidado para 2018, ya que las provincias y los municipios también tienen que financiar su déficit, se llevan el 47% del total de los depósitos del sector privado si se financian con deuda interna. Eso implica dejar casi sin crédito al sector privado y generar un proceso recesivo que, posiblemente, impacte sobre la recaudación impositiva, haciendo más difícil cumplir la meta fiscal.

Insisto, queda demostrado que el gradualismo era la medicina no indicada para la pesada herencia recibida. Su costo es mayor a sus beneficios, medidos tanto en la paciencia social como en resultados económicos que están a la vista. La economía en recesión a un año de las elecciones, la inflación en niveles de dos dígitos altos, el sector privado agonizando por la carga impositiva y los números fiscales siguen siendo difíciles de dominar.

El primer día de gobierno en 2015 Macri tenía más poder que nunca, aunque no tuviera mayoría en ambas Cámaras, podía tener todo el apoyo de la población mostrando con crudeza la herencia recibida y  presentando un plan consistente para dominarla. Con esas dos cosas podría haber logrado un amplio apoyo de la gente que iba a hacer imposible que la oposición no lo acompañara en el camino de reformas estructurales.

Me parece que Macri va a tener que pensar seriamente si, aquellos que le sirven para ganar elecciones, le sirven para gobernar, porque le han hecho meter la pata de una forma increíble en el campo económico y hemos perdido otros dos años y medio con el cuento del optimismo y el entusiasmo pero con poca ciencia económica al momento de dominar la economía.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Gasto y carga tributaria

Por Gabriel Boragina Publicado  el 6/8/17 en: http://www.accionhumana.com/2017/08/gasto-y-carga-tributaria.html

 

Muchas veces, la iniciativa para aumentar el gasto público no proviene de parte del gobierno, sino que es una demanda que procede de sus mismas bases electorales:

“La mayor parte de los gobiernos reconoce los nuevos retos pero enfrenta la realidad cotidiana de cotos de poder, presiones por aumentar el gasto público, llamadas a resolver problemas particulares y conceptos que ya no operan, pero que siguen dominando el discurso político y el debate burocrático.”1

No estamos seguros que se trate de “La mayor parte de los gobiernos”, pero sí de que muchos de ellos, que asumen como cierto que un mayor intervencionismo perjudica a la población en lugar de beneficiarla, se ven obligados -por presiones de la opinión pública y de su propio electorado- a ceder a reclamos populares que demandan una mayor injerencia de los poderes políticos en los asuntos privados.

“a) En primer término, hay conciencia en que el aumento de salarios nominales por la vía de la ley o decreto, así como el control de precios de artículos de consumo masivo sólo generan inflación y desempleo, con lo que se perjudica de manera fundamental a los propios sectores que tales medidas pretendían proteger. b) Similar concordancia se ha ido generando en relación a los subsidios indiscriminados como instrumento de redistribución del ingreso, tanto por su alto costo (incrementado por filtraciones en gran escala hacia sectores de ingresos medios, distintos de las respectivas poblaciones objetivo), como por el hecho de que esas filtraciones, así como la mayor inflación resultante del incremento en el déficit fiscal (inducido por el descontrolado aumento del gasto público generado por los subsidios), terminan por configurar un sistema altamente inequitativo.”2

Aquí tendríamos que diferenciar (en relación al punto “a” de la cita) a la conciencia de quién se habla, a saber: si de la del gobierno o la de los gobernados, porque la cuestión varía en forma tangencial si se trata de la de uno o de la de los otros. Del contexto de la cita, parece surgir con claridad de que la conciencia a la que se refiere es la de los gobiernos, pero si esto fuera así, no nos parece que sean muchos los gobernantes que tengan conciencia de tal cosa. Y si la tuvieran, la persistencia en mantener semejantes medidas estaría revelando una táctica maquiavélica, con el único objeto de sostenerse en el poder, a pesar de poseer pleno conocimiento de lo perjudicial de las mismas. No obstante, hemos de hacer una observación al autor en comentario. Y es que no coincidimos en cuanto a que “el aumento de salarios nominales por la vía de la ley o decreto” genere inflación, aunque sí es verdadero que lo hacen con el desempleo. Ello, relativo a la suba nominal de los salarios puede financiarse por otros conductos, que no necesariamente deben ser inflacionarios (entendiendo por inflación aquí, no la mera alza de los precios como popularmente se la considera, sino la emisión de dinero por causas exógenas al mercado).

El mismo comentario podríamos hacer respecto al punto “b” del párrafo citado. Si existe conciencia de ello (como sostiene el autor en examen) la porfía en el derrotero de una política de subsidios sería demostrativa –como ha sucedido en el caso argentino durante el gobierno de los Kirchner- de una finalidad muy diferente a la de un “instrumento de redistribución del ingreso”. En el ejemplo argentino, el subsidio fue utilizado por el nefasto matrimonio como mecanismo electoral de captación de votos, creando un mercado cautivo de menesterosos mendicantes de “planes sociales”, y transferencias “sociales” de todo tipo, a cambio de un voto favorable al dador de turno. Si bien a costa de esos mismos votantes que cedían sus voluntades políticas en pago a las dádivas recibidas por el gobierno, la política del matrimonio mencionado les permitió a ellos dos subsistir en el poder por tres periodos consecutivos, durante los cuales arrasaron con todas las instituciones democráticas y republicanas, amen de desatar una crisis económica sin precedentes, tanto por su magnitud como por su escandaloso enriquecimiento personal con cargo a los recursos públicos.

“Como es natural, no existen fórmulas objetivas para identificar un nivel óptimo de carga impositiva y de su distribución entre impuestos directos e indirectos, pero el debate sobre la materia se ha racionalizado notablemente en la última década. Las consideraciones anteriores han ido produciendo un desplazamiento, en el análisis de la equidad, del esfuerzo fiscal desde el sistema tributario a la composición y eficacia del gasto público.”3

Es auténtico, no existen dichas “fórmulas objetivas”, dado que el “nivel óptimo de carga impositiva y de su distribución entre impuestos directos e indirectos” es algo reservado a la percepción puramente subjetiva de cada persona en particular que se pueda considerar como “contribuyente”. Por otra parte, los sujetos a impuestos no tienden a diferenciar lo que deben tributar conforme a si se tratan de impuestos directos e indirectos. Quien está obligado a pagar impuestos hace su cálculo sobre un importe neto que incluye uno y otro tipo de impuestos4. Lo real es que, para lo que alguno pueda ser un gravamen alto, para otro puede serlo bajo y viceversa. En punto al aspecto “equidad” que menciona el autor citado, podemos decir que nuestro sistema tributario es uno de los más inequitativos que existe, aun considerado desde el ángulo de visión interno. La carga tributaria no sólo esta pésimamente distribuida, sino que es altísima. Y respecto “a la composición y eficacia del gasto público” cabe agregar que, la primera es la mas arbitraria, e incluso, disparatada que pueda encontrarse, y en lo atinente a su “eficacia” es muy poca y -en muchos casos- nula.
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1 Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía en América Latina. Por un gobierno efectivo en la época actual. CINDE CIDAC, pág. 32
2 EDGARDO BOENINGER-“El papel del Estado en América Latina”- Capítulo I. En Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía...Ob. Cit. ,pág. 52,53.
3 EDGARDO BOENINGER-“El papel del Estado en América Latina”- Capítulo I. En Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía…Ob. Cit. ,pág. 54.
4 Hemos criticado en otra parte la distinción jurídica entre impuestos directos e indirectos. Véase nuestra obra Impuestos. Una muy breve introducción al tema. Ediciones Libertad.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.