Aumentan las tensiones y privaciones del pueblo iraní

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 23/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2164917-aumentan-tensiones-privaciones-del-pueblo-irani

 

Desde la revolución de 1979, a través de la cual los clérigos islámicos iraníes, cual poderosa oligarquía, convirtieron a su país en una peculiar “teocracia”, el nivel de vida de los iraníes ha disminuido ininterrumpidamente, en una suerte de “caída libre”.

Con la reciente reimposición de fuertes sanciones económicas por parte de la administración norteamericana, las privaciones cotidianas del pueblo iraní aumentarán. Las nuevas disposiciones norteamericanas apuntan -entre otras cosas- a restringir el comercio de automóviles y el de oro y otros metales preciosos que son, precisamente, los bienes utilizados por la gente en Irán para tratar de evitar que sus ingresos se evaporen como consecuencia de la inflación desbocada que hoy azota al país.

El valor de la moneda iraní, el rial, ha caído un 50% desde comienzos de este año. Esto ha contribuido a profundizar el descontento generalizado de la gente que achaca -con razón- a los clérigos un manejo ineficiente y, peor, corrupto, de la economía iraní. El referido descontento pareciera ser el más elevado desde 1979.

En el plano doméstico, los iraníes están -en líneas generales- políticamente divididos entre los “duros” y los “reformistas”. Los segundos postulan posiciones flexibles en materia de política exterior, que permitan interrumpir el constante deterioro de las condiciones de vida de su país, derivado de las sanciones económicas. Los “reformistas”, además, acusan de fraude a la clase clerical dominante, particularmente en materia cambiaria, donde los enriquecidos clérigos y sus protegidos con frecuencia acceden a tipos de cambio subsidiados respecto de los bienes importados.

El mal humor popular iraní crece aún más por la escasez de dos artículos esenciales de primera necesidad cuyo suministro se interrumpe con frecuencia: el agua potable y la energía eléctrica.

El desencanto popular iraní es especialmente grande entre las personas de menores ingresos, porque su reducido poder de compra y capacidad de consumo continúan achicándose. La queja que se escucha con más frecuencia es que, antes de 1979, los más pobres en Irán tenían dificultades para poder comprar carne, pero podían, no obstante, acceder al pan y al yogur. Hoy también el acceso al yogur es ya difícil para la población de menores ingresos. El pan -no obstante- es todavía accesible.

Como siempre, las sanciones económicas golpean con particular dureza al pueblo del país sancionado. Es cierto aquello de que la gente común no es responsable de la política exterior. No obstante, las sanciones se imponen con el propósito preciso de alimentar lo que está sucediendo en Irán. Esto es que la gente, cada vez más descontenta, atribuya sus penurias no a los rivales externos de su propio país, sino a la conducción política doméstica.

Por todo lo antes descripto, el plano de la política se ha complicado también. Enormemente. El líder supremo religioso iraní, el poderoso Ayatollah Ali Khamenei, acusa abiertamente al presidente Hassan Rouhani de haber cedido a la presión norteamericana y de gobernar ineficazmente, rodeado de corrupción. En particular, les recuerda a los iraníes que Rouhani prometió que -como contrapartida del acuerdo suscripto en 2015 con la comunidad internacional sobre el programa nuclear iraní- las penurias cotidianas de su pueblo habrían de disminuir sustancialmente, cosa que no sólo no ha ocurrido, sino que en rigor ha empeorado en función del aumento reciente de las sanciones norteamericanas a Irán.

La situación descripta ha transformado a la moneda iraní en extremadamente débil y volátil y parece haber frustrado las inversiones europeas en Irán que en algún momento se esperaban.

Para hacer las cosas más complejas, el líder religioso aludido rechazó de plano la posibilidad de mantener conversaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos. Lo que supone dejar de lado la alternativa de la normalización, lo que no es una cuestión menor. Ni una actitud contemporizadora.

En paralelo, las fuerzas militares iraníes acaban de realizar unas enormes maniobras militares en el Golfo de Persia, donde exhibieron una nueva y amenazadora generación de misiles de corto alcance.

Un clima de fuerte hostilidad contra los Estados Unidos prevalece entonces en Irán y anticipa que la posibilidad de poner en marcha conversaciones bilaterales puede dilatarse en el tiempo y ser mucho más compleja de lo esperado.

La tensión entre los clérigos “duros” y los “reformistas” iraníes se ha vuelto de pronto más peligrosa con las exigencias clericales actuales de una rápida renuncia del presidente Rouhani. Pero lo cierto es que los “reformistas” parecen tener el apoyo mayoritario de la población urbana iraní y no estar dispuestos a ceder fácilmente a la presión liderada por el Ayatollah Khamenei.

El clima enrarecido puede complicarse aún más en el próximo mes de noviembre, atento el anuncio de la administración norteamericana en el sentido que, a partir de ese mes, las sanciones económicas podrían incluir las exportaciones de hidrocarburos iraníes, lo que haría, para Irán, todo extremadamente difícil, desde que esas exportaciones en particular son la columna vertebral de los ingresos que alimentan al Tesoro iraní.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El gráfico trucho que le encantó al kirchnerismo

Por Iván Carrino. Publicado el 29/4/18 en: http://www.ivancarrino.com/el-grafico-trucho-que-le-encanto-al-kirchnerismo/

 

Grupos kirchneristas y de izquierda difunden un gráfico con información falsa para evitar la reducción de subsidios. Acá abajo te dejo un  hilo de Twitter al respecto.

Anda circulando un gráfico en Twitter que “demostraría” que los países del mundo subsidian la energía eléctrica mucho más de lo que lo hace Argentina.

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Obviamente, quienes no quieren que el estado reduzca un solo peso de su gasto, utilizarán cualquier excusa para impedirlo.

El cuadro en cuestión dice que Estados Unidos, por ejemplo, destina USD 2.177 per cápita del dinero de los contribuyentes para subsidiar la energía eléctrica.

El mismo cuadro muestra que China destina USD 1.652 per cápita para la energía eléctrica.

Lamentablemente, el gráfico está hecho por un ignorante o por un malintencionado.

Es que, en realidad, los datos que muestran son los subsidios totales a la Energía (subsidios energéticos), pero no subsidios a la energía eléctrica.

De hecho, al ir a la fuente original (http://www.imf.org/en/News/Articles/2015/09/28/04/53/sonew070215a) se observa que el subsidio de estos países a la energía eléctrica en 2015 era… ¡CERO!

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Para el tiempo en que se hizo el análisis, Argentina gastaba USD 173,6 per cápita para subsidiar la tarifa de luz, mientras que China y Estados Unidos (y la mayoría de los países “Avanzados”), no destinaban NI UN SOLO PESO.

El trabajo del FMI apunta a reformar el entramado de subsidios energéticos en general, reduciéndolos. Pero lo que se desprende de ahí es que los países grandes subsidian mucho el petróleo y el carbón, pero poco o nada el gas y la electricidad como Argentina.

Una nota final: incluso si Estados Unidos gastara una fortuna en subsidiar la luz de los hogares, no sería motivo para seguir el ejemplo. Las cosas hay que hacerlas bien independientemente de que otro las haga mal.

Ahora bien, en este caso puntual, el gráfico que anda circulando muestra información que – en el mejor de los casos- es incorrecta producto de un error. En el peor, una distorsión y falsedad deliberada.

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Update 1/5/2018: Hay una cuestión adicional de esta pésima y maliciosa utilización de los datos. El informe del FMI hace referencia a un concepto de subsidios llamados “Post-Tax Subsidies”. El análisis divide a los subsidios entre “Pre-Tax” y “Post-Tax”, donde el primer concepto refiere a cuando los consumidores pagan menos por la energía de su costo de producción. La diferencia es un subsidio del gobierno. Simple y claro.

Ahora bien, el subsidio “Post-Tax” es, en realidad, un concepto teórico que surge de considerar cuánto debería costar la energía si se le cobraran los impuestos necesarios para paliar el efecto de las externalidades generadas en la producción y el consumo. (Por ejemplo, dado que producir petróleo contamina, la producción debería estar gravada. Si no lo está, el FMI considera que se está subsidiando esa energía).

O sea que dado que a la producción de Petróleo y Gas, Australia o Estados Unidos no le están cobrando todos los impuestos que deberían, según el FMI, este organismo considera que están siendo subsidiadas dichas producciones.

Conclusión para el debate actual: el subsidio “Post-Tax”no tiene mucho de equiparable a los subsidios energéticos argentinos. Cuando el FMI se refiere a las “ganancias fiscales” que tendrían reducir estos subsidios, se refiere a la mayor recaudación que habría por cobrar estos nuevos impuestos. Es decir, el FMI está pidiendo más impuestos a la energía, lo que redundaría en precios más caros para los consumidores: ¿quieren eso los demagogos de turno locales?

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

La reforma energética en México

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 16/8/13 en: http://www.lanacion.com.ar/1610925-la-reforma-energetica-en-mexico

El general Lázaro Cárdenas fue presidente de México entre 1934 y 1940. Una mezcla de izquierdista pragmático y populista encendido. Fue también el fundador del Partido Revolucionario Mexicano, antecesor del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fuerza política que acaba de regresar al poder en México, de la mano de Enrique Peña Nieto.

El pasado 12 de agosto, Peña Nieto -en un largo y convincente documento que remitiera a la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión- reveló su tan esperada reformulación de la política energética de su país. Previamente la había anunciado a la población, acompañado por su gabinete, desde la residencia de Los Pinos. Esa iniciativa incluye la propuesta concreta de modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución para modernizar los sectores de hidrocarburos y energía eléctrica.

En el caso del sector petrolero en particular se trata de una apertura acotada que prohíbe los contratos con riesgo a cargo del Estado y estimula el accionar de la iniciativa privada, que deberá asumir el costo del fracaso en la exploración petrolera. La titularidad de los hidrocarburos continuará, no obstante, siendo -como hasta ahora- patrimonio exclusivo de la nación.

Para Peña Nieto, la reforma significa volver a la concepción del general Lázaro Cárdenas quien, habiendo prohibido las concesiones, lo cierto es que nunca cerró la puerta a las posibilidades de admitir la colaboración de la iniciativa privada en el sector de los hidrocarburos. Fue una enmienda constitucional aprobada a inicios de la década de los 60, la que específicamente prohibió al Estado los contratos con las empresas privadas, reservando todas las actividades de la industria petrolera exclusivamente para Pemex.

El presidente mexicano recordó a sus conciudadanos que Cantarell, el principal yacimiento petrolero mexicano, está en proceso de agotamiento y que esperar a que ello ocurra sería suicida. Señaló asimismo la necesidad de convocar al capital privado para producir hidrocarburos por métodos no convencionales.

La vecindad con los Estados Unidos le permitió aportar algunas cifras impactantes, que hablan por sí mismas, que abonan el argumento de avanzar ahora en la producción de hidrocarburos de la mano del sector privado. Comparándose con su vecino del norte, los Estados Unidos, recordó que el año pasado solamente en ese país se otorgaron 9100 permisos de perforación a 170 empresas para producir petróleo y gas natural con técnicas no convencionales. Mientras tanto, en México, se otorgaron sólo tres. Por eso, la producción de gas proveniente de ese capítulo aumentó ocho veces en algo más de una década, y representa ya cerca del 40% de la producción de gas natural norteamericana. Enseguida se refirió a la exploración y extracción en aguas profundas, cuyos costos -recordó- son cien veces más altos que los que corresponden a los yacimientos terrestres. Aquí recordó que el año pasado, en los Estados Unidos se perforaron 173 pozos en el mar, con profundidades superiores a 500 metros. Mientras que en México, apenas seis. En los Estados Unidos participan en esto más de 70 empresas, y en México sólo Pemex. Respecto de los pozos de más de 1500 metros de profundidad, en los Estados Unidos en los últimos dos años se perforaron 52 pozos. En México, sólo 5. Una diferencia sideral.

La restricción que hoy obliga a Pemex a trabajar en absoluta soledad, destacó Peña Nieto, ha erosionado la seguridad energética de su país, que de no revertirse la situación actual, en muy pocos años se transformaría en importador neto de hidrocarburos. México -de la mano de Peña Nieto- no quiere esperar a que, como en la Argentina, el desastre ocurra, sino que quiere anticiparse y dejar de lado la preocupación antes referida. Para hacer una revolución no es necesario llegar a un callejón sin salida, queda claro.

Para salir de ese feo atolladero, Peña Nieto recurre ahora a las propuestas del ex presidente Cárdenas, pero modernizándolas. El Estado mexicano continuará siendo propietario exclusivo de los recursos del subsuelo. Pero, sin correr riesgos, podrá contratar con el capital privado, mediante fórmulas distintas de las concesiones. Las compensaciones para el sector privado podrían ser en efectivo o en un porcentaje de los productos obtenidos. Los terceros podrán también participar en los capítulos de la refinación, el transporte y la distribución de los hidrocarburos. Para la actividad privada se abrirá una panoplia de alternativas que apunta a mejorar la competitividad de la economía mejicana.

Lo antedicho supone eliminar la reforma constitucional del 20 de enero de 1960, que prohíbe a Pemex celebrar contratos con particulares en el marco de su objeto social.

Al rescatar del tiempo la “reforma cardenista”, el modelo de Peña Nieto descansa sobre dos esquemas: a) los contratos para la exploración y explotación de hidrocarburos a celebrarse con el Poder Ejecutivo Federal; y b) la posibilidad de la participación privada en toda la cadena de valor de los hidrocarburos, en un régimen que -no obstante- suponga la autorización expresa del gobierno federal. Esto supone obviamente eliminar la prohibición constitucional de que el Estado celebre contratos para la explotación de hidrocarburos con el sector privado. Además, la reformulación constitucional propuesta eliminará a la petroquímica de la lista de las áreas estratégicas, posibilitando -también en ese sector- la colaboración del sector privado.

Como Brasil, Colombia y Noruega, México convoca al capital privado. Nacional y extranjero. Para obtener una oferta cada vez mayor de combustibles e insumos para sus actividades.

Las propuestas de reforma de Peña Nieto incluyen la modernización de Pemex, de modo de conferirle más flexibilidad operativa y un tratamiento fiscal comparable al de sus competidoras en el resto del mundo.

Los beneficios esperados de la reforma antes descripta no se agotan en el aumento de la inversión y de los recursos fiscales que seguramente generará el ingreso masivo al sector del capital privado. Incluyen también la recuperación de los niveles de reservas mexicanas probadas de crudo y gas; llevar la producción de petróleo de los actuales 2,5 millones de barriles diarios a 3,5 millones de barriles diarios, en 12 años. Y duplicar la producción actual de gas natural, también en un plazo de 12 años. Objetivos ambiciosos, pero ciertamente posibles.

Además de las medidas antes descriptas para el sector de los hidrocarburos, la reforma estructural propuesta por el presidente Peña Nieto incluye un capítulo referido específicamente a la energía eléctrica.

En México, el 99% de las ciudades de más de 100.000 habitantes tienen una electrificación del 99%. Quedan, sin embargo, por electrificar 43.000 ciudades pequeñas, donde viven más de 2 millones de mejicanos. Pese a que la energía eléctrica residencial está subsidiada, las tarifas eléctricas comerciales e industriales son un 25% más altas que las norteamericanas, lo que -es obvio- quita competitividad a la economía mejicana.

La reforma propuesta supone convocar al capital privado a invertir en la generación de energía eléctrica. También utilizar más gas natural en esa actividad. A lo que se agrega la necesidad de modernizar y ampliar la red nacional de transmisión, cuyo 50% tiene más de 20 años de antigüedad.

Las propuestas apuntan entonces a reducir los costos del servicio eléctrico, así como a organizarlo con una visión moderna que permita elevar la productividad y la eficiencia del sistema. Se mantiene la titularidad del estado sobre la transmisión y distribución, pero se convoca al sector privado para cooperar en aumentar la oferta de energía eléctrica.

De esta manera, el presidente Peña Nieto convoca a un debate que, para Méjico es indispensable. Habrá quienes lo apoyen, pero también quienes lo enfrenten. Si el debate es amplio, franco y lógico, las propuestas pueden enriquecerse.

Los observadores apuestan a que Peña Nieto tendrá la mayoría legislativa que le permitirá implementar sus propuestas modernizadoras. No obstante, la vieja retórica y los tabúes pueden demorarla y México la necesita con urgencia.

Si todo sale bien, la implementación de las reformas podría comenzar el año próximo. Para el sector petrolero ello significaría que el noveno productor del mundo dejaría atrás 50 años de estatismo en su más pura acepción, y podría sumar a sus tareas el capital y la tecnología de las que hoy Pemex no dispone. De esta manera, las reservas de hidrocarburos mexicanas, que están en picada desde los 80, podrían recomponerse y, según las estimaciones, en poco más de una década, México podría aspirar a producir 4 millones de barriles diarios.

Cabe recordar que, en materia de hidrocarburos, los avances son necesariamente lentos. Pero si la marcha es constante y coherente, los objetivos del presidente Peña Nieto parecen realizables.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.