¿SE DAN CUENTA AHORA DE LO QUE ES EL ESTADO OTORGANDO PERMISOS?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 31/5/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/05/se-dan-cuenta-ahora-de-lo-que-es-el.html

 

 

En el 2001 la Universidad Austral obtuvo la admisión definitiva, no provisoria, por parte del Ministerio de Educación. El rector de entonces envió por email la buena noticia a todos. Yo le respondí: Sr. Rector, lamento que la Universidad Austral dependa de un permiso del Estado para existir. Obviamente, no recibí respuesta, sino que gané un punto más, obviamente, en la hermosa carrera de loco inadaptado que tengo desde que nací.

Nadie se da cuenta, nadie en el mundo, pero mucho menos en Argentina, la estatolatría hecha sociedad por excelencia, de la ridiculez, inmoralidad e ilegalidad de un estado dando permisos para ejercer las libertades individuales. Inmoralidad porque si es un derecho, no se pide permiso; ilegalidad porque toda persona puede ejercer libremente todos sus emprendimientos excepto que viole el Código Penal (NO inflado como el actual) de acuerdo a los arts. 14 y 19 de la Constitución. Oh, pero qué tonto, yo citando la Constitución en Argentina. ¿Ven que soy un inadaptado?

La obsesión reglamentarista (https://www.libertadyprogreso.org/2016/06/15/la-obsesion-reglamentarista/) ha producido una oferta y demanda obsesivo-compulsiva de permisos estatales que los argentinos han incorporado a su mundo como si fuera algo normal. Permiso para institutos educativos, de salud, empresas, comercios, llenos, cada uno, de millones de trámites; permiso para lavarse los dientes a la noche……

Pero nadie se daba cuenta, excepto, por supuesto, los liberales “dogmáticos”, inadaptados como yo, no como la gente “seria”, claro (que sería de nosotros sin la gente seria? 😊)….. Hasta que……………..

Hasta que los argentinos descubrieron que AHORA tienen que pedir permiso para salir de su casa, para dar una vuelta manzana, para visitar a sus papá de 90………. Y para abrir sus YA reglamentadas y “permitidas” actividades. Oh fascinante progreso. Antes el esclavo le pedía al dueño de la granja permiso para caminar dentro de la granja. Ahora el dueño le dice cuándo y si está “justificado”. Impresionante.

Inútil es decir, por supuesto, que ningún virus admite moral y jurídicamente semejante cosa.

Tal vez ahora los argentinos se den cuenta de lo que es vivir pidiendo permiso al dueño de la granja de esclavos en la cual vivían tan inadvertidamente.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Más de la mitad de los empleados privados tienen comprometidos sus sueldos en actividades imprescindibles

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 31/3/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/03/31/mas-de-la-mitad-de-los-empleados-privados-tienen-comprometidos-sus-sueldos-en-actividades-imprescindibles/

 

El esfuerzo que el Presidente le pide a las empresas no parece correspondido con uno similar del lado del sector público en su conjunto

La construcción es uno de los sectores económicos afectados por la cuarentena

La construcción es uno de los sectores económicos afectados por la cuarentena

El domingo por la noche el presidente Alberto Fernández tuvo la desafortunada idea de tratar de miserables a los empresarios que despiden personal y decir que es hora de que ganen un poco menos, más allá que siempre habrá quienes tienen comportamientos prebendarios, esos que piden proteccionismo y demás privilegios para no tener que competir y lograr un consumidor cautivo.

En primer lugar, porque antes de seguir pidiéndole esfuerzos al sector privado, el Presidente debería estar liderando una baja del gasto público a nivel nacional, provincial y municipal, en vez de tener a gobernadores e intendentes desfilando por la Casa Rosada antes de la cuarentena, pidiendo plata para financiar la exorbitante burocracia estatal, la cual, como mínimo, puede reducirse en $500.000 millones en los tres niveles de gobierno, sin agregar otros rubros de clientelismo político.

Todo parece indicar que la dirigencia política no entendió que sus sueldos se financian con los impuestos que paga la gente del sector privado que produce. Es como si no hubiesen tomado conciencia que si el sector privado agoniza, ellos no van a poder cobrar. Podrán emitir toda la moneda que quieran, pero al problema del coronavirus le van a agregar otro no menos: una inflación aguda.

El gráfico muestra el total de personas que trabaja en blanco. De los 12,1 millones que informa el Ministerio de Trabajo para diciembre último, el 26,7% lo hace en el sector público a nivel nacional, provincial y municipal que pretende seguir cobrando el 100% de sus salarios como si nada pasara en la Argentina.

Pesada burocracia estatal

Es evidente que, dentro de esos 3,2 millones de empleados en la administración pública hay policías, docentes, personal de las fuerzas armadas y de la salud que deben seguir cobrando su sueldo pleno, pero hay una inmensa mayoría de puestos estatales que, al igual que los empleados del sector privado, tendrán que sacrificar parte de sus ingresos, por las buenas o por las malas. Acá hay empresas que no van a poder pagar los alquileres, los sueldos y van a ir a la ruina con esta extensa cuarentena sin paliativos generales.

De acuerdo con los últimos datos, en la Argentina hay aproximadamente 550.000 empresas. El 99% de son pymes, es decir, tienen hasta 200 empleados, y generan el 60% de los puestos de trabajo del sector privado y las grandes empresas generan el otro 40%. En números aproximados, de los 8 millones de puestos de trabajo en el sector privado, 4,9 millones los generan la suma de los ocupados en las micro, pequeñas y medianos empleadores.

Sin negar el principio de igualdad ante la ley, es bastante claro que una pyme tiene mucho menos espalda para aguantar sin trabajar que las grandes compañías. Del total de las 550.000 empresas, el 28% son comercios, los cuales ya venían agonizando por el largo estancamiento económico que se arrastra desde 2011 y la crisis de 2018, agudizada ahora por la cuarentena que hace que la gente no circule y los comercios no puedan vender. Si no venden, no pueden pagar el alquiler, los sueldos y tampoco los impuestos.

Siempre en base a datos del Ministerio de Trabajo para diciembre 2019, la mayor cantidad de puestos de trabajo del sector privado está en el rubro comercio y reparaciones. Luego viene la industria manufacturera y el resto de los sectores. El rubro Servicios Comunitarios, Sociales y Personales abarca una amplia gama que va desde la recolección de basura, esparcimiento, peluquería, etc. Un largo listado de actividades.

De acuerdo a estos datos, había 1,12 millones de personas que trabajan en comercios que tienen sus ingresos muy comprometidos porque las empresas no venden. De la industria manufacturera, hay sectores fuera de combate como el automotriz y el autopartista. Todo lo que tiene que ver con la actividad inmobiliaria está paralizado, ahí se registran otras 56.000 personas que no pueden aguantar mucho tiempo más.

Construcción tiene 416.600 puestos de trabajo que no funcionan. Los 265.600 puestos de trabajo de hoteles y restaurantes también complicadísimos; explotación de minas y canteras, paralizada, en definitiva, siendo optimista y suponiendo que la industria manufacturera trabaja al 50%, aproximadamente la mitad de los puestos de trabajo del sector privado, es decir 3.900.000 millones personas tienen su sueldo comprometido porque están en rubros que no facturan.

A eso hay que sumarle 397.500 autónomos (básicamente profesionales) que están sin trabajo (es dudoso que hoy un odontólogo, arquitecto, abogado, escribano, tenga mucho trabajo) y tenemos otro 1,6 millones de monotributistas únicos. En total, el sector privado tiene comprometido el ingreso de no menos de 5.900.000 personas de continuar esta parálisis de actividad. Los docentes, los médicos, el transporte de mercaderías y el sector agropecuario pueden continuar funcionando, por ahora.

Pero atención que esta situación se puede complicar a los que hoy tienen trabajo. Por ejemplo, si las empresas dejan de facturar, suspenden su publicidad, de la cual dependen los medios para sobrevivir y los periodistas no van a tener ingresos porque las empresas periodísticas pueden entrar en crisis financiera.

El señor que tiene un local y se lo alquila al comercio de electrodomésticos, es dudoso que pueda cobrar el alquiler si el inquilino no vende ni un ventilador. La empleada doméstica no va a poder seguir cobrando un sueldo si la familia que la contrata no tiene ingresos porque perdieron su sueldo.

dentro del universo del sector privado hay que sumar los que están en el sector informal que hoy no pueden hacer ni una changa.

Mientras tanto los empleados del sector público nacional, provincial y municipal dedicados a actividades burocráticas, pretenden seguir cobrando el sueldo como si nada pasara en Argentina ni en el mundo.

Antes de la crisis, el sector privado ya no podía seguir aguantando el peso de los 19 millones de personas que todos los meses pasan por la ventanilla del estado a cobrar un sueldo. Es fácil imaginar que, con las empresas sin venta, ese esquema ya no es viable.

Si a la crisis de la salud no se le quiere agregar una catástrofe económica, habría que sugerirle al Presidente que vaya pensando seriamente en liderar una fenomenal baja del gasto público en los tres niveles de la administración. Los ingresos tributarios se van a caer fuertemente, incluso en valores nominales, y no hay mucho margen para emitir, salvo que a la crisis de salud y de actividad se quiera agregar un desparramo inflacionario descontrolado.

En definitiva, es hora que la dirigencia política ponga las barbas en remojo, porque esta vez se puede hundir con el sector privado, si no reaccionan a tiempo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

“El empleo, la riqueza y la prosperidad los crea la gente, no un gobierno”

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 5/8/16 en: http://sotograndedigital.com/empleo-la-riqueza-la-prosperidad-los-crea-la-gente-no-gobierno/

 

Nuestro querido amigo y columnista de El Periódico de Sotogrande, el reconocido economista Carlos Rodríguez Braun, se encuentra pasando unos días en Sotogrande, como es habitual en él desde hace un cuarto de siglo. Con esta excusa no hemos querido perder la oportunidad de proponerle una charla, coloquial y distendida, que abarque diferentes temas de la actualidad para esta edición del mes de agosto.

¿En qué coordenadas nos movemos estos días en lo económico?

Lo más interesante, desde el punto de vista económico, es lo poco que están afectando ciertos asuntos que teóricamente deberían influir mucho. Se suponía que el no contar con un gobierno en España afectaría negativamente, y vemos lo contrario: un buen año económico. Lo mismo ocurre con los males augurados a raíz del ‘Brexit’. Esto no quiere decir que no vayamos a tener una crisis nunca más. Al contrario, tendremos otra, aunque los economistas no sabemos cuándo, nadie lo sabe. Y la tendremos porque las condiciones monetarias y fiscales no han cambiado a mejor, la deuda es gigantesca, y el aroma a burbuja es perceptible en algunos casos. No sé cuándo llegará la crisis, pero sí sé que cuando estalle se le echará la culpa al capitalismo, al mercado, y a las empresas, como siempre. Y será mentira, como siempre.

¿Es cierto que estamos mejor sin gobierno?

Le asignamos al gobierno una importancia que no tiene. El gobierno no es el que crea empleo, riqueza y prosperidad, sino la gente, los empresarios y los trabajadores, que han sido la verdadera fuente de la recuperación. Obviamente, el poder influye, tanto para bien como para mal: puede liberalizar los mercados, pero también puede subir los impuestos. Su principal tarea debe ser no dañar el crecimiento: no es tan importante que haya gobierno, sino que el que esté no lo haga muy mal.

¿Entonces, la recuperación y el crecimiento nacen desde el sector privado?

Sin duda. Se habla mucho de ajuste y austeridad, pero quien de verdad los ha protagonizado ha sido el sector privado. Al revés de lo que se nos dice, el sector público no se ha reducido marcadamente, ni nada parecido. Si lo hubiera hecho, la economía se habría recuperado antes.

Carecemos de una bola de cristal, aún así, ¿qué va a pasar con la formación del gobierno?

Parece que los ciudadanos se están cansando. Según una encuesta de “La Razón”, unas terceras elecciones elevarían la abstención hasta el 40 %. Los políticos perciben que, más allá del interés del país, que a menudo les preocupa poco, todo esto puede dañar sus propios intereses, lo que sospecho que aumenta la probabilidad de que haya un gobierno en esta legislatura.

¿Y si esto no ocurre?

Pues no se va a acabar el mundo [bromea]. Recordemos que Bélgica estuvo casi un año y medio sin gobierno, y no sólo no desapareció, sino que su economía creció.

Por último, ya que trabajas en esta profesión, ¿cómo crees que están reflejando los medios de comunicación toda esta nueva realidad?

Creo que la reflejan bien. No quiero decir con esto que los periodistas seamos perfectos (por hablar de mi otra profesión, es evidente que tampoco lo somos los profesores). Lo que digo es que el abanico de opiniones, especialmente en la prensa y la radio, los medios que mejor conozco, es lo suficientemente amplio como para que el público se forme bien su opinión. Repito, los medios son bastante aceptables. Puede ser que me falte criterio, o independencia. Y, dado que estoy otra vez, como siempre que puedo, en un lugar tan maravilloso como Sotogrande, puede ser que mi corazón tienda a enternecerse…


“Employment, wealth and prosperity are created by people, not the government”


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Our dear friend and columnist from El Periódico de Sotogrande, the renowned economist Carlos Rodríguez Braun, is spending a few days in Sotogrande, as he has done for more than twenty-five years. Therefore, we did not want to miss out on this opportunity to have an informal and relaxed conversation with him, covering different current issues, for the August edition.

Where is the economic compass pointing at the moment?

What is most interesting in terms of the economy, is how little impact certain issues are having, issues which in theory should have a lot of influence. It was assumed that not having a government in Spain would have a negative effect, and we are seeing the opposite: a good year for the economy. The same has happened with the bleak prospects predicted as a result of Brexit. This does not mean that we will never have another crisis. On the contrary, we will have another one, although economists do not know when, nobody knows. We will have it because the financial and tax conditions have not improved, there is a gigantic amount of debt, and there is a whiff of a bubble in some cases. I do not know when the crisis will arrive, but I do know that when it comes, capitalism, the market and companies will be blamed, and that will be a lie, as always.

Is it true that we are better off without the government?

We assign the government an importance that it does not have. The government does not create employment, wealth and prosperity, rather, it is the people, entrepreneurs and workers who have been the true source of the recovery. Obviously, power has an influence, for better or worse: it can free up markets, but it can also increase taxes. Its main task should not be to damage growth: it is not so important to have a government, but rather the one we do have should not do a really bad job.

So recovery and growth stem from the private sector?

Without doubt. There is a lot of talk about adjustments and austerity, but those that have really carried that out have been from the private sector. Contrary to what we are told, the public sector has been reduced drastically, not at all. If it had been, the economy would have recovered sooner.

We lack a crystal ball, but even so, what is going to happen to the government team?

It seems that citizens are getting tired. According to a survey by La Razón, holding the third series of elections would raise the abstention rate to 40%. Politicians can perceive that beyond the country´s interest, which is often of little concern, all of this could harm their own interests. I suspect that this increases the probability of having a government in this legislature.

What is that does not happen?

It will not be the end of the world (joking). We should remember that Belgium did not have a government for almost a year and a half, and not only did it not disappear, but rather, its economy grew.

Lastly, given that you work in this profession, how do you think that the media is reflecting all of this new reality?

I think that the media is reflecting it well. I don´t want to claim that journalists are perfect (to talk about my other profession, it is clear that teachers aren´t either). What I mean is that the range of opinions, especially in the press and radio, the media sources I know best, is sufficiently broad for the public to form an opinion properly. I repeat, the media is quite satisfactory. Perhaps I lack judgement, or impartiality. Also, given that I am here again, as I am whenever possible, in a place as marvellous as Sotogrande, perhaps my heart tends of soften a little…

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

UNA “LEY ANTIDESPIDOS” CONTRA EL PAÍS Y LOS TRABAJADORES

Por Enrique G. Cárrega

El proyecto de “ley antidespidos” votado en el Senado declara la emergencia ocupacional en el país, prohíbe los despidos y las suspensiones por 180 días, y dispone que si hay despidos las empresas abonarán el doble de la indemnización actual. También establece que si hay despidos, los trabajadores pueden pedir judicialmente el reingreso a los puestos de trabajo, cobrando los salarios caídos. Se prevé para los juicios, adicionalmente, un trámite sumarísimo, lo que permite visualizar una nueva ola de juicios laborales.

La propuesta se agrava dado que prevé que el empleador no puede despedir directamente al trabajador con justa causa; previamente debe someterse a un procedimiento administrativo en el Ministerio de Trabajo, con intervención del sindicato.

Se consideran PYMES las que no superaron los siguientes montos anuales de facturación: Construcción 270 M, Comercio 650 M, Actividad Agropecuria 160 M, Industrias 540 M y Servicios 180 M.

El proyecto contempla que la la ley no será aplicable a los trabajadores que se incorporen a partir de su vigencia. Pero la masa actual de trabajadores queda contemplada.

En la Cámara de Diputados se busca un acuerdo para excluir a las Pymes de los alcances de la ley. Se incluye un proyecto para abaratar los costos para el primer empleo, lo que se aplica en el mundo para flexibilizar a los trabajadores con menores cargas sociales patronales e indemnizaciones reducidas.

El Gobierno podría vetar la ley, si se sanciona, en un contexto en el que promete crear 200.000 puestos de trabajo en los próximos 18 meses.

El proyecto, si se transforma en ley y se aplica, generará efectos contrarios a los buscados.

Es que las empresas que planearon reducir su plantilla de trabajadores, ya lo han empezado a hacer. Pero no hay despidos masivos, al punto de que cuando se requirió a los sindicatos que identifiquen a las empresas que producirían los invocados despidos generalizados, hubo silencio. Como también hay silencio sobre la presentación de la declaración jurada de bienes por parte de la cúpula sindical que se ha enriquecido groseramente en los últimos años usando los aportes de los trabajadores.

Además, y lo más importante, debe señalarse que se genera un desincentivo enorme para la contratación de nuevos empleados y para la formalización del empleo en negro.

La propia Cristina Kirchner, cuando era senadora, se opuso fuertemente a la ley de emergencia económica  que suspendía los despidos por seis meses y disponía la doble indemnización. Ella intervino en la sesión del 6 de enero de 2002 para decir: «Señor presidente: voy a solicitar  autorización a este cuerpo para abstenerme en la votación de este proyecto de ley».

Este proyecto de ley parece obedecer solo a un intento de parte de la oposición de entorpecer la gestión gubernamental, intentando aprovechar políticamente los costos de las medidas que conducen al ordenamiento del país, luego de su descalabro. Es evidente, desde cualquier óptica, que el proyecto perjudica al país, al generar inseguridad jurídica, al ahuyentar inversiones, al precarizar el empleo, al desincentivar la generación de empleo genuino y de calidad.

Enrique G. Cárrega es Procurador y Abogado (UBA). Profesor de Relaciones Laborales de la Maestría en derecho empresario en ESEADE.

El peor Mercantilismo del siglo XVII, de nuevo en Argentina

Por Adrián Ravier; Publicado el 29 de marzo de 2012 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/03/29/el-peor-mercantilismo-del-siglo-xvii-de-nuevo-en-argentina/

El fomento a la industria se inició en los primeros años del siglo XVII, bajo el reinado de Enrique IV, quien decretó una serie de políticas sobre la exención de impuestos, subsidios, honores y privilegios, a fin de estimular la implantación de nuevas manufacturas y la ampliación de las existentes. La historia económica nos ilustra con el hecho de que los agentes del Rey consiguieron tentar a hábiles artesanos extranjeros, incitándoles a que se trasladaran a Francia, bajo importantes privilegios. Así, Francia logró poseer muy pronto importantes fábricas y talleres de manufacturas  de brocados de oro, tapices, alfombras, mantas, cristalerías, azulejos, pieles, aceros finos, joyas, pinturas y otros objetos de arte.

Pero la detallada regulación de las diversas etapas de la producción no llegó hasta que tuvo lugar el gobierno de Luis XIV, con su Ministro de Hacienda Jean Baptiste Colbert. Según nos cuenta Robert Lekachman, en su “Historia de las doctrinas económicas”

   “Colbert, el más grande  de los mercantilistas franceses del siglo XVII, dio forma a numerosos controles, profusamente detallados sobre los productos manufacturados. Colbert buscaba la uniformidad nacional de los artículos elaborados […] sus reglamentaciones eran meticulosas y minuciosas. Los decretos para el período 1666-1730 ocuparon cuatro volúmenes, totalizando 2100 páginas. Le dieron aun mayor vigor tres suplementos aparecidos posteriormente, casi tan substanciales como los anteriores.

El reglamento sobre tejidos comprendía 59 artículos. Otros dos contenían respectivamente 62 y 98 artículos y el más grande llegaba a la sorprendente suma de 317 artículos. Todo esto parecerá aun más notable si tenemos en cuenta que los tres últimos se referían exclusivamente al teñido de los géneros. Cada uno de ellos tenía la fuerza de una ley respaldada por la autoridad del Rey. Supuestamente la reglamentación disponía, según el curso de la producción, desde la materia prima hasta la obtención del producto elaborado. Las especificaciones cubrían toda la gama del manejo correcto de los materiales esenciales y cada una de las etapas sucesivas. El hilado y el teñido recibían particular atención. Las mediciones se hacían con precisión. Bastará un simple artículo para mostrar la magnitud de lo expresado: una fábrica de Dijon debía poner en los peines 1 ¾ m de ancho, una urdimbre debía contener 1.408 hebras, 44 por 32 cm, incluyendo el orillo, de modo que cuando el tejido llegara a la tejeduría midiera exactamente el metro. Los reglamentos distinguían tres categorías de tintoreros: los que se encargaban de piezas de colores genuinos, los que debían darles otro color y los que trataban las sedas, lanas e hilos. Todos estos detalles continuaban en una serie interminable e infinita.

La observancia de estas leyes era una constante preocupación. El intendente, el representante del Rey en cada distrito, era el responsable de la  obediencia de los fabricantes y comerciantes. Por lo tanto, sus funcionarios realizaban periódicas e imprevistas inspecciones. Cuando encontraban que un género, en cualquiera de sus etapas de elaboración, no estaba encuadrado dentro de las especificaciones, estaban facultados a aplicar el castigo corresponde que, por lo general, era una cantidad establecida de azotes […] Pero, a pesar de todos estos esfuerzos, las violaciones era muy frecuentes […] cuando se fijaban los salarios por ley, el resultado era generalmente sueldos más bajos que los que podía haber establecido el mercado libre. Finalmente y especialmente en Inglaterra las leyes de locación coartaron la libertad de movimiento del obrero […] En varias oportunidades las leyes se oponían al consumo del tabaco, el té y el azúcar […] que significaban una erogación que afectaba al Tesoro nacional, pues había que importarlos.

Finalmente, una maraña de monopolios y privilegios especiales concedidos por favor real, protegían numerosos artículos contra la competencia abierta y ponían el toque complementario a la coraza que significaban las reglamentaciones internas. Lo mejor que se puede decir de este impenetrable bosque de leyes, estatutos y reglamentaciones era que su observancia frecuentemente fracasaba al querer competir con el espíritu de la ley. Debido a que la discrepancia, la doctrina del dejar hacer tenía muchas más posibilidades de echar raíces con mayor firmeza y rapidez allí que en cualquier otra parte.”[1]

Por supuesto esta regulación implementada en Francia no era cosa nueva para Europa Occidental. En la mayoría de los países de este continente, los gremios habían ejercido sobre ella un riguroso control durante toda la Edad Media, y en el siglo XVI los monarcas no dejaron de intervenirla con incontables regulaciones. Pero Colbert fue quien por primera vez estructuró un sistema de control bien planeado.

La historia económica, y fundamentalmente la historia del pensamiento económico, ha mostrado el fracaso de estas políticas y de estas ideas. Al mercantilismo le siguió la fisiocracia del laissez faire, y luego el liberalismo de Adam Smith y el pensamiento clásico, quienes ofrecieron una refutación muy clara al mercantilismo.

El gobierno argentino parece no haber aprendido las lecciones de la historia. Es por ello que vuelve sobre un modelo que sólo puede conducir al fracaso. Los controles y regulaciones sobre las empresas, asfixian todo posible desarrollo.

Hoy la regulación exacerbada se extendió a los libros…

Desde esta semana la importación y entrega de libros y revistas a domicilio [en Argentina] fue prohibida por una disposición de la Secretaria de Comercio Interior. ¿Por qué? Para verificar que la tinta utilizada no supere los límites de plomo por “seguridad de la población” .

Esto me recuerda al peor mercantilismo del siglo XVII. !Alguien por favor le puede acercar el libro de Lecturas a Moreno!

 


[1] Robert Lekachman (1959), Historia de las doctrinas económicas, Editorial V. Lerú, pp. 54-56. Citado en Alberto Benegas Lynch (h) (1994), Fundamentos de Análisis Económico, Abeledo-Perrot, undécima edición pp. 394-396.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.