Una Posible Clasificación de las Leyes Económicas

Por Adrián Ravier: Publicado en: http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/filoecon/article/view/10888/pdf

 

En este trabajo ofrecemos una clasificación para las leyes económicas, siguiendo como punto de
partida la propuesta de Joseph Keckeissen en su tesis doctoral, desarrollada bajo la tutoría de Israel
Kirzner, en la Universidad de Nueva York. La tesis repasa el significado que distintos economistas
reconocidos de la historia del pensamiento económico le han otorgado al término “ley”. En primer
lugar, se advierte un grupo de economistas que han rehusado utilizar el término, incluyendo el
historicismo alemán o los institucionalistas. Otros economistas que sí lo aceptan, lo hacen en un
sentido empírico, comprendiendo empiristas, cuantitativistas o algunos macroeconomistas. Entre
quienes le dan una acepción más teórica, sin embargo, unos lo hacen a través de modelos, sobre la
base de ciertos supuestos, como los clásicos y neoclásicos; mientras que sólo los marxistas y los
austriacos entienden la ley científica como aplicable a todo tiempo y lugar, y derivadas de ciertos
axiomas definidos al comienzo del sistema. En las reflexiones finales hacemos un llamado a
reconsiderar estos debates como esenciales a nuestra disciplina.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

TIENEN RAZÓN: EL A PRIORI DE MISES ES UNA ESTUPIDEZ

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/6/13 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2013/06/tienen-razon-el-priori-de-mises-es-una.html

 

Señores epistemólogos empiristas, tenían razón. La pretensión de Mises de fundamentar a la economía en una teoría a priori de la experiencia empírica es una barbaridad.
Me convencí de ello leyendo un texto de Física I, que seguramente ha influido en el disparate misiano. El texto enuncia el Principio de inercia y a continuación lo explica de este modo:

“….Sin embargo, un análisis más profundo de los hechos nos permite comprender que las experiencias que parecen contradecirlo, no cumplen estrictamente la condición que impone el final del enunciado. Es decir: todo cuerpo se conserva en reposo o continúa moviéndose con movimiento rectilíneo y uniforme si no actúa ninguna fuerza sobre él, y es precisamente ésta la condición de difícil realización experimental.
Imaginemos una esfera lanzada a rodar sobre un plano horizontal. Aparentemente no actúan fuerzas sobre ella o por lo menos las que actúan parecen estar en equilibrio: el peso por una parte y la reacción del plano, igual y de sentido contrario, por la otra. Sin embargo, otras experiencias nos dicen que, en este caso, actúa además una fuerza que se opone al movimiento, debida al “rozamiento” de la esfera contra el plano. Este no es nulo aunque la esfera ruede sin deslizarse ya que si no tuviera “rozamiento” (adherencia entre la esfera y el plano) tampoco aquélla podría rodar. Y sucede lo que ya imaginamos: el movimiento es rectilíneo pero no uniforme, y después de recorrer un cierto espacio la esfera se detiene. Repitamos la experiencia puliendo cada vez mejor las superficies en contacto (las de la esfera y el plano) y observaremos que, a igualdad de velocidad inicial, va aumentando el alcance, es decir, nos acercamos más al movimiento uniforme.
Deducimos así que mejorando indefinidamente las condiciones experimentales, cuando pueda considerarse nulo el rozamiento, la esfera continuará moviéndose, y ya no rodando sino trasladándose con velocidad constante y en línea recta.
Recíprocamente diremos: cuando un cuerpo se traslada con movimiento rectilíneo y uniforme, todas las fuerzas que actúan sobre él están en equilibrio. Es decir, si un vehículo, por la acción de su motor, se mueve en línea recta y con velocidad constante, podemos afirmar que, en esas condiciones, la fuerza motriz equilibra exactamente a las causas que se oponen al movimiento (resistencia del aire, rozamientos, etc.).
Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son experimentalmente realizables”.
Analicemos este disparate. Así que hay experiencias que “parecen” contradecielo pero, claro, ¡se salvan con el famoso ceteris paribus!!! O sea, el ppio. es verdadero “si no actúa ninguna fuerza sobre él”. Claro, ¿y cómo sabemos empíricamente si está actuando o no una fuerza sobre él? Qué truco impresionante, se construye cualquier teoría o enunciado y se lo protege con la famosa formalidad de las “condiciones ideales”. Claro, entonces cualquier cosa es verdadera!!!!! Desde la competencia perfecta de Friedman hasta la teoría del proceso de mercado de Mises. Y de igual modo que en la inercia, la realidad no importa!!! Esto es un horror. ¡La Física miente!!! Tiene razón Nancy Cartwright!!!! Y este método a priori ha sido copiado por la economía y sobre todo por Mises. Así estamos.
Lo peor viene después. Se hace un experimento mental (los experimentos reales brillan por su ausencia) donde, claro, ante la evidencia empírica de que todo cuerpo NO sigue rodando indefinidamente, se pre-supone un principio a priori sacado de quién sabe dónde. Claro, si NO actuara el rozamiento, entonces……….. Que es como decir, todo cuerpo tiende indefinidamente hacia arriba si no fuera porque hay reales causas que lo impulsan hacia abajo!!!!!! ¿Pero qué modo de razonar es ese????
“Deducimos entonces que….”, sigue el texto. ¿Cómo que deducimos? ¿Qué es esto, una simple cuestión de lógica? ¿Dónde han quedado los hechos y su observación? ¿Dónde ha quedado la enseñanza de lo empírico, de los hechos objetivos, la base de la ciencia?
Y a confesión de parte, relevo de prueba: “…Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son experimentalmente realizables”. ¡Ah claro!!!! ¿Y entonces? ¿Dónde está el testeo empírico? Y si NO está, ¿cuál es la diferencia con la ciencia ficción o como mucho la buena literatura?

Este modo de pensar, este desprecio por el testeo empírico como lo primero conocido, como el primer dato objetivo, independiente de subjetividades humanas, es lo que seguramente, desde la Física, ha influido en la epistemología de Mises. Delenda est la Física actual y todas sus perversas derivaciones en ciencias sociales.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Of Positivism and the History of Economic Thought (by Bruce Caldwell)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 22/1/13 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2013/01/22/of-positivism-and-the-history-of-economic-thought-by-bruce-caldwell/#more-4255

En la última conferencia de la Southern Economic Association (New Orleans), Bruce Caldwell (Center for the History of Political Economy, Duke University) dió la presidencial address cuyo título fue “Of Positivism and the History of Economic Thought.” Cuando Bruce Caldwell escribe sobre estos temas, es material de lectura obligada. En esta ocación Caldwell ofrece un análisis de cómo el lenguaje positivista tuvo como consecuencia no intencionada dejar de lado la historia del pensamiento económico junto a relegar ramas que hoy son centrales en la economía. Al punto tal, nos cuenta Caldwell, que recuerda cursos interdisciplinares donde los no economistas tenían un manejo superior sobre los la historia del pensamiento y textos centrales de la economía que los propios economistas. Sus palabras se encuentran disponibles online como working paper, aquí ofrezco un resumen y algunos pasajes sobre las opiniones de Caldwell sobre este tema.

El lenguaje positivista, dice Caldwell, llevó a que la disciplina se preocupase casi exclusivamente por aquello que era factible de ser medido y presentarse como trabajo empírico. No sólo la historia del pensamiento, sino otras ramas como Teoría de Juegos y Public Choice (quizás también por motivos políticos/ideológicos) no podían hacer pié en el core de la disciplina. Si bien esto fue cambiando para varias ramas de estudio, como el caso de Teoría de Juegos que hoy tiene un rol central, no lo fue para el caso de historia del pensamiento. Si bien es el caso que hoy día la economía comprende trabajos que van desde cuestiones matemático/teóricas de equilibrio general hasta behavioral economics, sí ha persistido la idea de que lo que se ha estudiado y aprendido se encuentra concentrado en los trabajos de los últimos 5 años. Al punto tal que no es raro encontrar trabajos basados en working papers aún sin publicar.

Caldwell también resalta que en esta actitud la economía ha hecho uso de una filosofía de la ciencia débil (el positivismo) para defender una práctica que de hecho no es muy sólida. “In short, in describing and defending their practices economists had been borrowing, often badly, from an increasingly suspect because [of an] unworkable philosophical position.” La filosofía de la ciencia no es un mero juego intelectual, es lo que define qué se va a aceptar como ciencia y qué no, y por lo tanto no sólo como responder preguntas, sino que va a definir qué preguntas son o no científicas. Si se va a tomar la postura de hacer a un lado corrientes o posturas por considerarlas no científicas, más vale tener en claro qué dice la filosofía de la ciencia al respecto.

Caldwell menciona varios beneficios de estudiar historia del pensamiento y que esta currícula se encuentre presente en los programas de economía (ambos, undegraduate y graduate).

Por ejemplo, poder dar un contexto y ver los debates que de hecho dieron origen a las teorías como alternativa y complemento a los modelos/recetas en los manuales de texto. Estos modelos, ¿de dónde salieron? ¿qué problemas intentaban resolver? ¿de dónde salen los supuestos? etc. No menos importante y excitante, leer a los grandes pensadores de la disciplina. No es lo mismo leer pasajes de Smith que leer lo que alguien dice que Smith dijo (quien posiblemente tampoco lo haya leído detenidamente). Aún recuerdo el dolor ocular al leer en el manual de micro de MasColell, Whinston y Greene que el Primer Teorema del Bienestar es una representación formal de la mano invisible de Adam Smith (p. 524).

Por otro lado, los cursos de historia del pensamiento son ideales para que los alumnos desarrollen dos capacidades: (1) escritura y (2) argumentación (en lugar de resolver problemas). No es lo mismo escribir sobre ideas que demostrar capacidades técnicas. A veces veo traslucir algún aire de superioridad cuando escribo un paper sin “técnicas” o modelos… pero este aire viene de las mismas personas que no han tenido que lidiar con la dificultad de escribir y argumentar sobre ideas que no siempre son suscetibles de encuadrar en un modelo y luego resolver siguiendo los pasos matemático/técnicos. El buen economista debe poder manejar los dos ámbitos, el de la técnica y el de las ideas, no sólo uno; historia del pensamiento económico es una buena oportunidad para desarrollar el área de las ideas.

Por otro lado, y esto es más importante de lo que puede parecer a primera vista, en un curso de historia del pensamiento es dónde un alumno se ve de hecho expuesto a puntos de vista alternativos al mainstream. “Where else in the economics curriculum will students actually read, not just Smith, Marshall, Knight, and Keynes, but Marx, Veblen, Schumpeter, Mises, and, dare I say it, Hayek?” Esto no es una mera cuestión de ampliar la lectura, sino de ampliar el punto de vista, incorporar conceptos ajenos al mainstream que permiten identificar procesos, soluciones y problemas que pueden quedar escondidos bajo los anteojos de una u otra corriente.

En lo que respecta a programas de posgrado (doctorados), incluir historia tiene otras ventajas particulares para los que se van a dedicar a la investigación.

“First, ignorance of history is a barrier to the growth and accumulation of knowledge: students who learn economics via working papers, whose only knowledge of the history of the discipline is through occasional anecdotes or potted caricatures in textbooks written by faculty who are usually equally ill-acquainted with the past, are almost doomed to reinvent the wheel” (sobran ejemplos sobre la reinvención de la rueda que cada lector puede pensar por sí mismo).”

“Second, when apparently promising avenues of inquiry disappoint or research leads to dead ends, as so often happens in all sciences, the record of how we got to the impasse can provide a map back to paths not taken.”

“Third, a knowledge of history may lead to the revival of an old idea as modeling techniques improve: for example, the Hayekian notion of the market as a competitive process was difficult to capture with theories that emphasized equilibrium, but with recent advances [Hayek’s] theory it is gaining coming into its own.”

Desde un punto de vista más amplio, un programa de estudio que incluya lectura de otras disciplinas relacionadas (ciencias políticas, historia, filosofía moral, filosofía del derecho, etc.) ayuda a ver presupuestos que uno da por sentado en su disciplina y que quizás darlos por sentado no sea tan sencillo como parece (este punto también se relaciona con el reciente post de Adrián Ravier).

Recomiendo la lectura del paper de Caldwell, que no sólo desarrolla estos temas en mayor detalle de una forma accesible, sino que ofrece anécdotas interesantes (incluyendo el pié de página 18).

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.