La ley de góndolas es una trampa

Por Gustavo Lazzari. Publicado el 25/4/19 en: https://www.cronista.com/columnistas/La-ley-de-gondolas-es-una-trampa-20190425-0050.html?utm_medium=Social&utm_source=Twitter#Echobox=1556300089

 

La ley de góndolas es una trampa

Súbitamente se despertó la Cámara de Diputados de la Nación y comenzó el tratamiento de los proyectos de los diputados Elisa Carrió, Juan Cabandié, y los aportes de Juan Grabois y Sergio Massa sobre la llamada ‘ley de Góndolas’. En medio de una crisis inflacionaria importante, con riesgos serios de transformarse en hiperinflación, tanto el oficialismo como la oposición considera que una ley que determina “el lugar que deben ocupar las ofertas en una góndola, la participación de las pymes y los productos indígenas” es un poderoso instrumento anti inflacionario. Realmente bizarro. La ley de góndolas no es un instrumento antiinflacionario. Tampoco es un sistema de promoción de las pymes. El articulado no es otra cosa que un compendio de violaciones al derecho de propiedad basado en falacias que es necesario aclarar. La primera falacia es el concepto de “la posición dominante”. Supone este argumento que una empresa importante en cuanto al volumen y al prestigio de su marca es capaz de manipular comportamientos de los consumidores y de “formar precios”. Eso es falso. En un mercado privado, la apertura y la competencia elimina todo tipo de “comportamiento dominante”. Dicho poder existe sólo en mercados cerrados por aranceles o prebendas gubernamentales. De hecho, la única posición dominante es el curso forzoso de la moneda. El Banco Central (BCRA) obliga a los argentinos a usar uno de los peores productos del mercado que es el peso. Sólo el BCRA “domina” a sus clientes quienes no pueden ni oponerse al uso ni buscar sustitutos. Todos los intentos de dolarización son penados bajo controles de leyes penales cambiarias y tributarias. Los “consumidores” de dinero, obligados a usar uno de mala calidad como el peso, reaccionan reduciendo su demanda, lo cual a su turno deriva en aumentos de precios. En el resto del mercado de bienes y servicios ninguna empresa (en mercados abiertos) tiene posición dominante dada la presencia de competidores reales y/o potenciales. Además, todo bien o servicio privado tiene sustitutos cercanos y lejanos.

Otra falacia es “las pymes necesitan apoyo”. En rigor, no sólo las pymes sino todas las empresas necesitan que se alivien las mochilas fiscales, regulatorias y laborales no salariales. Hoy “apoyar” es dejar de fastidiar y dejar de confiscar a las empresas. Todo lo demás es verso. En las góndolas de los supermercados faltan pymes porque sobran impuestos. El 45% del precio de los alimentos son impuestos. En el caso de las bebidas dicho porcentaje llega al 51%. Las pymes no necesitan que se regule la posición de sus productos en la puntera o “en una posición equidistante entre el primero y el quinto estante” (tal como dice el dictamen unificado de los tres proyectos). Tampoco las empresas necesitan “el programa nacional de fomento” ni “el código estatal de buenas prácticas”, engendros burocráticos que emanaran nuevos costos y regulaciones. Las empresas necesitan menos impuestos. Ahí está la trampa. El Gobierno y la oposición en tiempos electorales alardean ” su apoyo a las pymes” a través de una ley ridícula, incumplible e inocua. La discusión de la ley de góndolas es una nueva pérdida de tiempo para esconder la discusión real de la Argentina. En las góndolas no faltan pymes, sobran impuestos.

 

Gustavo Lazzari es Licenciado en Economía, (UCA), Fue Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, y fue investigador del Proyecto de Políticas Públicas de ESEADE entre 1991-92, y profesor de Principios de Economía de 1993 a 1998 y en 2002. Es empresario.

Los delirios nazis de la diputada Carrió. Y su escaso respeto por la constitución nacional.

Por Guillermo Luis Covernton.

 

Las poco felices declaraciones recientes de la diputada Elisa Carrió, en un programa televisivo, conminando a los empresarios que producen mercaderías agrícolas que se exportan, a liquidarlas en el mercado interno, han provocado rechazo e indignación. https://twitter.com/elisacarrio/status/994752564775317509

Especialmente en aquellas personas que, en momentos tan graves para el país, han respaldado claramente el camino elegido por este gobierno, que gobierna legítimamente, luego de ganar 2 elecciones.

La diputada Carrió pretende hacer creer a la ciudadanía que los empresarios del agro, por el mero hecho de mantener su capital de trabajo en forma de las mercaderías  que ellos mismos producen, tiene algún tipo de “obligación”, que en caso de no ser cumplida estaría implicando una “falta de apoyo al gobierno” o una “falta de solidaridad para con sus conciudadanos.”

Pongamos las cosas en perspectiva. En primer lugar, no puede ignorarse que la mayor parte de la producción agropecuaria de esta campaña de cosecha gruesa se encuentra en planta. Es decir que no ha sido aún cosechada y sigue expuesta a las inclemencias del tiempo que amenazan con producir gravísimas pérdidas. Acusar entonces a estos empresarios de estar confabulando contra el gobierno no solo es falso, dada la imposibilidad que tienen de actuar de otro modo, sino que además, es un acto de presión injustificable y denigrante de su investidura de legisladora. Pero eso es irrelevante a los efectos del debate filosófico, que es lo que importa.

La principal obligación del estado es proteger la vida, la libertad y la propiedad de los ciudadanos. Porque esta última es la que les garantiza la defensa de las dos anteriores.

La constitución nacional, en su artículo 17 garantiza la integridad de este último derecho humano esencial:

“La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el artículo 4. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley o de sentencia fundada en ley. Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerde la ley. La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie.”
http://leyes-ar.com/constitucion_nacional/17.htm

Los productores agropecuarios tienen el derecho, amparado por el ordenamiento constitucional, de comprar, vender, canjear o disponer de su propiedad como lo consideren más adecuado a la prosperidad de sus negocios. De hecho, deberían poder cobrar sus exportaciones en divisas y poder depositarlas en instituciones bancarias que no deberían poder cambiarlas a moneda doméstica y prestarlas, porque las normas de Basilea II condenan y prohíben lo que se conoce como el arbitraje de riesgos. Es decir, tomar dólares a una tasa de interés internacional y luego pasarlos a pesos y prestarlos a tasas de interés domésticas, más altas. Precisamente porque, en caso de devaluación, no podrían cubrir las pérdidas.

https://www.ucema.edu.ar/revista-ucema/nro35/comite-de-basilea

La pretensión de la diputada de obligar a los empresarios a exponer su patrimonio a un riesgo devaluatorio que está tan cantado y resulta tan evidente, es insostenible. Y se evidencia si miramos las tasas de interés reales que devengan hoy las letras del gobierno. Asimismo, que la diferencia generada por ese negocio ruinoso pase ilegítimamente a ingresar al patrimonio del fisco resulta una confiscación tan clara, que no merece ni siquiera explicarse.

https://www.cronista.com/finanzasmercados/La-tasa-de-Lebac-supero-el-100-por-expectativas-en-la-renovacion-del-martes-20180511-0078.html

Lo interesante es analizar porque un legislador puede cometer semejante atropello contra la propiedad y cuestionar la función empresarial y no ha sido inmediatamente repudiado por la sociedad en su conjunto.

La aspiración de que, todas las operaciones de exportación que generan ingresos de divisas, estén obligadas en plazos y montos a ser liquidadas a precios administrados por el Banco Central se apoya en una serie de normas regulatorias de tercera y cuarta categoría, que se inspiran en el nazismo. Y que deben ser derogadas para brindar la seguridad jurídica que permita la necesaria inversión, que este gobierno dice respaldar.

En 2014 tuvimos el privilegio de recibir en Argentina al gran economista español Pedro Schwartz, quien presidía la Sociedad Mont Pelerin de economistas. En su disertación brindada en la Universidad Católica Argentina, destacó que el control de cambios, así como se lo conoce actualmente, fue diseñado e implementado por Hitler, para poder así confiscar el patrimonio de los empresarios a su antojo.

https://twitter.com/Willy_Covernton/status/534456761449975808?ref_src=twsrc%5Etfw&ref_url=https%3A%2F%2Fes.panampost.com%2Fbelen-marty%2F2014%2F11%2F20%2Fescuela-austriaca-de-economia-ofrecio-soluciones-a-crisis-argentina%2F&tfw_creator=belenmarty&tfw_site=PanAmPost_es

Afortunadamente la ciudadanía en su conjunto ha rechazado masivamente en las urnas, a todos los proyectos hegemónicos y autoritarios que han pretendido avasallar a la libre empresa. La alianza que integra la desafortunada diputada fue elegida para terminar con esas pretensiones inconstitucionales. Ahora deberá honrar ese compromiso, bajo pena de perder su banca.

Y finalizo con una nota de color. La legisladora pretende poner en deuda al sector productor, alegando que su gobierno apoyó al agro reduciendo las retenciones a las exportaciones. Y olvida, patéticamente, que las retenciones a la soja todavía no han sido eliminadas, como se había prometido repetidamente durante la campaña electoral de la alianza. Y el grado en que han sido reducidas es ínfimo. El gobierno continúa confiscando casi un tercio de la facturación bruta, (antes de deducir los gastos), a este esforzado grupo de empresarios que son de los muy pocos que han desarrollado tanta competitividad internacional, que aun así logran mantenerse en el negocio. No sabemos por cuanto tiempo.

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

La Política como una Time Warp

Por Gabriela Pousa: Publicado el 3/6/16 en: http://economiaparatodos.net/la-politica-como-una-time-wrap/

 

La Política como una Time Wrap

No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas

Argentina es un país inclusivo, nadie puede dudar de ello, lo cierto es que la inclusión nos excluye de poder situar la atención en lo verdaderamente importante que sucede. En este mismo instante, cada canal de televisión muestra una parte de lo que pasa sin que la suma de todas ellas represente un todo homogéneo y razonable.

¿Qué es lo más grave, lo de Lázaro o lo de la AFA? En esta trama inexorablemente, se pierde la noción y se confunde lo urgente con lo importante, y lo que conviene con lo que no. 

Desde los allanamientos a los terrenos de Lázaro Báez, pasando por la renuncia de Marcelo Tinelli a la AFA, los secuestros que no volvieron porque nunca se fueron, el colapso del Hospital Garraham, un barrio que clama por el regreso del odontólogo Barreda sin explicación, hasta la desvergüenza del ex juez Oyarbide esperando convertirse en “el Lorenzetti de Bailando por un sueño” son todos temas de portadas hoy.

Mientras, el argentino común y silvestre por llamar de algún modo al vecino que trabaja y vive simplemente, sueñan con un país digno para sus nietos o hijos.
Para ese fin, no fue suficiente el cambio de gobierno. Fue un gran paso, un comienzo pero el camino es larguísimo.

De allí ese estado de insatisfacción en algunos, de temor en otros y de hastío en el resto. ¿Al final todos son iguales y cualquiera da lo mismo? No, definitivamente no.

Anoche Elisa Carrió volvió a decirlo con claridad supina guste o no: lo blanco es blanco y lo negro es negro. Hay avances y hay estancamiento. No pasamos de Cristina Kirchner a Churchill ni a Vaclav Havel. Los tiempos no son los que cada uno pretende pero sí, deben estar en armonía con las expectativas de la gente.

Además el tiempo sigue siendo el único recurso no renovable que tenemos, volver a perderlo sería suicida. Y haber perdido doce años en la vida de cualquiera no es mera anécdota .  A algunos se les fue la adolescencia en ese lapso, a otros la juventud, a muchos la salud. Solo queda la esperanza que como decía Albert Camus “tiene una rara vitalidad”. A ella hay que aferrarse sin dejar de exigir que el cambio sea real y palpable.

Hoy la Argentina es un conglomerado de escenarios para todo gusto. Casi una fiesta electrónica de esas donde se montan diferentes shows, y cada uno opta qué escuchar o presenciar sin darse cuenta quizás que tanto ruido, lo que provoca es una sordera general.

Por eso se busca denodadamente “huidas”, huidas que terminan a veces arruinando la vida. En política sucede lo mismo que en las previas adolescentes o en esas fiestas donde, al final, solo festejan quienes recaudan más.

En medio de todo esto, ¿cuál es el show principal? Esa es la pregunta cuya respuesta debemos buscar.

Hay un hecho de singular trascendencia: los anuncios del Presidente para los jubilados porque en rigor no atañen a un sector social sino a todo ser humano. Hay otro dato que molesta: Argentina no se jugó como debiera condenando los sucesos en Venezuela. 

Entre medio, el blanqueo de capitales que es probable sea necesario pero, simultáneamente, es eje de debate. Hay una delgada línea que separa lo ético de lo polémico. Encarar una reparación histórica de la tercera edad es un fin loable, el medio es cuestionable. Ni de un lado ni del otro, en el medio se puede estar pero no todo el tiempo, solo un poco.

Son muchos los temas para una sociedad que demanda normalidad, ausente durante más de una década. Como si todo esto fuese poco, intentan hacer creer que el Papa Francisco sigue siendo el jefe de la oposición, ya no del kirchnerismo. Estrategia conocida que nunca sirvió, cambiemos de mecanismo si queremos resultados distintos.

Polémica fútil e inoportuna que solo genera en algunos católicos, un desconcierto que no suma.  “Al César lo que es del César”, al Sumo Pontífice habría que dejarle la religión, la política no. A quién recibe y a quién no, no debiera modificar lo que los argentinos quieren cambiar según el voto emitido en el último comicio.


La apuesta al segundo semestre es un desafío grande. A un mes de ese comienzo no parecen estar aún las herramientas justas para reducir la inflación y evitar que crezca la pobreza. 
Como en todo, hay una grieta en cuanto a la espera. Los que eligen creer que van a poder. Los que sostienen que no saben qué hacer.

Pero claro, también están los argentinos que aplaudieron el kirchnerismo porque la corrupción no cuenta si el modelo permite la fiesta. Son esos mismos argentinos que aumentan a diario los precios por especulación y capricho. Esa manía que acarreamos de otras gestiones donde la desidia fue protagonista implementando el “sálvese quien pueda” de los Narcisos. 

Hay demasiados escenarios montados. La diversidad a veces no es buena consejera aún cuando permite que cada uno elija prestar atención a lo que prefiera. Lo cierto es que en la variedad está el gusto, y tamaño desfasaje de temas nos incluye a todos. Si acaso no nos interesa la relación con la Iglesia, nos ha de afectar la moratoria impositiva, o quizás la necesidad de ver que alguna vez se hace justicia.


No es prolija la actual Argentina, son demasiados los flancos débiles que requieren especialistas. No hay precisiones: ni una política liberal a ultranza ni un progresismo demagógico que contente con eufemismos y espejitos de colores. 
Hay tal vez un pie de cada lado del abismo.

El gobierno tendrá que decidir para qué lado ir, y el pueblo comprender que tironeando de un lado y de otro lo más factible es caer.  La ansiedad es negativa, la resignación sin embargo es letal. El mal menor esta vez parece ser la única opción. La próxima deberá ser más prolijo y mejor.

 

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

No alimente a las personas

Por José Benegas. Pubicado el 1/11/15 en http://josebenegas.com/2015/11/01/no-alimente-a-las-personas/

 

Los ambientalistas saben muy bien que alimentar a los animales salvajes los pone en peligro. Pierden sus habilidades para conseguir alimento y se vuelven dependientes de la mano humana.

Los voceros de la propaganda oficial suelen “acusar” al macrismo de querer suspender el programa de subsidios llamado “asignación universal por hijo”. Los amarillos se declaran inocentes de tener tal propósito y pueden exhibir entre sus filas a la autora del proyecto Elisa Carrió.

Está bien, estamos en campaña electoral y no se pueden esperar grandes dosis de realidad, menos después de más de una década de mentiras. Pero nadie dice lo que debería decirse: “No alimentes a las personas”. Son más que animales, quiere decir que disminuirlas al papel de recibir lo necesario para subsistir es un crimen perverso, que las deshumaniza y las transforma en improductivas, decadentes y dependientes. Es lógico hacerlo si el propósito es reducirlas a la servidumbre, pero en el nombre de su propio bien, hay que ser por lo menos muy negador o muy idiota.

Un proyecto político basado en el mantenimiento de una parte de la población sólo puede calificarse de maléfico. No he visto a nadie que necesite demasiada explicación cuando lee el cartel que se puede encontrar en todos los parques nacionales, también en la Argentina. No hay mucho que demostrar entonces sobre qué le hace a una persona tratarla como incapaz. El problema es que el que reparte tiene poder y el poder incluye el hacerse dueño del bien y del mal; criticar la alimentación a humanos es criticar al poder. En cambio los que arrojan pan a los pájaros, son nada.

Lo que es válido para la alimentación lo es para todas las otras necesidades de la vida. Los “buenos” crean “derechos” y sus beneficiarios se transforman en subanimales dependientes, capital político para el demagogo y el narcisista fanfarrón.

Captura de pantalla 2015-11-01 a las 1.15.36 AMEl ser humano cría gallinas, patos, vacas y otro tipo de animales que nunca tienen que preocuparse por la supervivencia porque tampoco volverán a las condiciones naturales jamás. El bienestar termina cuando al final del tratamiento, nos los comemos.

 

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.