El problema de los inmigrantes convulsiona a Europa

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 28/6/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2148190-el-problema-de-los-inmigrantes-convulsiona-a-europa

 

La ola de inmigrantes africanos y de Medio Oriente que desde hace rato apunta a Europa está generando problemas de magnitud. La Unión Europea está considerando un plan que consiste en enviar a los migrantes rescatados en alta mar, a lo que se ha denominado “plataformas de desembarque”, emplazadas fuera del Viejo Continente. Una vez ubicados en dichas plataformas, se determinará cuáles migrantes necesitan protección internacional y cuáles, en cambio, migran por razones económicas, fundamentalmente y carecen de ella.

La preocupación está ahora empujada vigorosamente por el nuevo ministro del interior italiano, Matteo Salvini, un decidido opositor a la política de puertas abiertas, que acaba de impedir que un buque con 600 migrantes a bordo recalara, para desembarcarlos, en puertos italianos. La propuesta genera temores en el sentido de que de pronto esas plataformas se llenen de personas que no están en condiciones de seguir en dirección a Europa, pero que tampoco pueden volver a la que fuera su residencia.

 

Algunos, en cambio, postulan la necesidad de establecer un sistema de cuotas entre todos los miembros de la Unión Europea, así como definir con precisión cuáles serán las obligaciones de los Estados a los que los migrantes ingresan, respecto de ellos.

Aparentemente se está estudiando la posibilidad de establecer esas plataformas tanto en Túnez como en Albania.

Mientras tanto, el mencionado Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, avanza con una propuesta de censar a todos quienes residen en Roma, para determinar así quiénes, por su situación de ilegalidad, enfrentan el riesgo real de ser deportados. Salvini fue responsable de haber tomado la decisión que impidió que el buque “Aquarius” desembarcara refugiados en Italia, los que finalmente desembarcaron en España. El 58% de los italianos está de acuerdo con esa decisión, evidentemente cansados de la ola de inmigración norafricana que -creen- amenaza con lastimar su identidad.

Otro de los países “duros” en materia de inmigración es Hungría, cuyo Parlamento acaba de considerar un paquete de normas en virtud de las cuales cualquier ayuda a los refugiados puede transformarse en un acto criminal, penado con prisión de hasta un año. Ello parece claramente excesivo y, más aún, inhumano.

Recordemos que el gobierno húngaro tiene un conflicto abierto con el millonario George Soros, al que acusa de querer “inundar” Europa de inmigrantes. Soros responde que esa acusación es simplemente fantasiosa.

Recordemos que el gobierno populista húngaro ha estado, desde hace meses, siendo observado de cerca por las autoridades comunitarias europeas, que no ocultan su preocupación por el debilitamiento de las instituciones democráticas en Hungría. Ahora la posición irreductible del italiano Matteo Salvini se agrega a la desconfianza que genera en Bruselas el gobierno húngaro.

Transformar conductas como la de suministrar alimentos o ropas a los refugiados u ofrecerles de pronto techo, no deben ser criminalizadas. Pero lo cierto es que la extrema derecha ha hecho de la oposición a la inmigración una de sus banderas centrales que, por lo demás, recibe apoyo más allá de aquellos que militan en ese rincón intemperante de la política europea.

Queda visto que el tema de la inmigración es una de las preocupaciones centrales europeas y uno que, por sus distintos impactos, está todavía muy lejos de haber sido resuelto.

En paralelo, el gobierno de Donald Trump acaba de corregir la decisión deplorable de separar a los niños refugiados de sus padres, concentrándolos en puntos distintos, con frecuencia emplazados en lugares alejados el uno del otro. Esta decisión debe ser aplaudida, pero no permite olvidar el trasfondo inhumano sobre la que previamente se edificó la política de separar a padres e hijos.

La comunidad empresaria norteamericana no vaciló en calificar a la política del presidente Trump, antes de que fuera corregida, de una falta de sentimientos, cruel e inmoral.

La decisión final de Donald Trump coincide con la cuota de generosidad que, por décadas, ha caracterizado a la política exterior norteamericana, pese a que por la larga frontera que separa a los Estados Unidos de México, siguen llegando incesantemente miles de centroamericanos, desde países como El Salvador, Honduras o Nicaragua, huyendo de la violencia doméstica sembrada por las “maras” y otros grupos violentos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El Fondo Monetario Internacional

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 14/5/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/El-Fondo-Monetario-Internacional-20180514-0013.html

 

El FMI fue una creación de Bretton Woods inspirada por John Dexter White y John Maynard Keynes, primero como banquero de banqueros centrales y luego como prestamista. Entre otros, al decir de economistas de la talla de Peter Bauer, Doug Bandow, Robert Barro, Karl Brunner, Ronald Vauvel y Raymond Mickesell, esa institución sirve para financiar a gobernantes ineptos que cuando están por renunciar o, empujados por la realidad, revertir sus fracasadas políticas estatistas reciben cuantiosos recursos a bajas tasas de interés con períodos de gracia al efecto de continuar con aparatos estatales sobredimensionados a los que generalmente aconsejan incrementar aun más las cargas impositivas y otras medidas al efecto de equilibrar sus presupuestos, pero no reducir el tamaño del Leviatán.

 

 

Sostienen estos profesionales que ese ha sido el caso repetidamente en Argentina, México, Bolivia, Republica Dominicana, Haití, Indonesia, Irak, Pakistán, Tanzania, la ex Camboya, Filipinas, Ghana, Nigeria, Sri Lanka, Zambia, Uganda, El Salvador, Egipto y Etiopía. En este contexto Harry Johnson ha consignado que “el llamado nuevo orden internacional no es nuevo, ni orden ni internacional sino que es una copia del mercantilismo del siglo xvi”.

 

En su visita a Buenos Aires, Yuri Yarim Agaev, enviado por Vladimir Bukouvsky -uno de los más destacados disidentes de la ex Unión Soviética junto con Alexander Solzhenistin- informó que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza liberales rusos estuvieron a punto de acceder al gobierno “si no fuera por la apresurada irrupción del FMI que dotó de millones de dólares a miembros de la nomenclatura de donde finalmente surgió el actual gobierno mafioso”.

 

Fue muy difundido el caso del general Mobutu Sese Seko que usurpó el poder en Zaire que fue el mayor receptor de ayuda por parte del FMI en relación a su población. El poder de Mobutu fue absoluto condenando a la gente a los suplicios más horripilantes en un contexto de saqueo permanente que permitió que ese sátrapa acumulara una fortuna de ocho mil millones de dólares de esa época.

 

Como es sabido, el FMI se financia coactivamente con el fruto del trabajo ajeno aportado por los distintos países miembros. Entonces, debido a su antes referida trayectoria y a la fuente de recursos a la que echa mano es que autores como los mencionados al comienzo de esta nota sugieren la liquidación de esa entidad, a los que debe agregarse el jugoso ensayo de Anna Schwartz titulado “Es tiempo de terminar con el FMI y el Departamento de Estabilización del Tesoro” y  los suculentos libros, por una parte, de Melvyn Krauss titulado Development Without Aid y, por otra, el de Dambisa Moyo titulado Cuando la ayuda es el problema en los que se detallan innumerables casos patéticos de países que reciben cuantiosos recursos en medio de corrupciones alarmantes y dislates económicos fomentados por la ayuda que proviene coercitivamente de bolsillos ajenos.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

 

The GOP Debate: What Candidates Showed The Most Wisdom On World Affairs?

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 7/8/2015 en:   http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/08/07/the-gop-debate-what-candidates-showed-the-most-wisdom-on-world-affairs/2/

It’s true that the economy of the United States—which represents between 16 and 17 percent of the global economy—is of tremendous importance for the rest of the world. But with 80 percent of the world’s production being created beyond our borders, those aspiring to lead the country can’t neglect the foreign scene. Most candidates answered questions about the three difficult “I” topics: immigration, ISIS, and Iran. China and Russia also appeared in the discussions. Mexico was mentioned mostly on the immigration front and, briefly by Donald Trump, as a competitor—but not as the important trade partner that it is. What was not discussed is also relevant to understanding how key players in the United States see the world scene. The debate did not include discussions on trade and monetary issues. The trade pacts with Europe and the countries in the Pacific are not moving forward due to distrust more than to anti-trade feelings. Trade, even if the administration can’t move forward, is not moving backwards. In the monetary arena, the U.S. dollar has strengthened considerably against the Euro, gold, and many commodities, especially oil. Today the U.S. dollar is 20 percent stronger against the Euro and gold than one year ago, and buys twice as much oil than a year ago. The only purely economic topic addressed—with implications for the world economy—is the 18 trillion dollar debt. Much of that money is owed to foreigners and foreign governments. While Sen. Ted Cruz and Dr. Ben Carson focused on the destructive potential of this debt and cited it as an example of the betrayal of voters’ trust, Sen. Rand Paul connected the debt to one of his foreign policy stances: “Do you borrow money from China to send it to anyone? Out of your surplus, you can help your allies, and Israel is a great ally. And this is no particular animus of Israel, but what I will say, and I will say over and over again: we cannot give away money we don’t have. We do not project power from bankruptcy court. We’re borrowing a million dollars a minute.” Looking beyond economics, the absence of questions on Cuba is also telling. In my view, there are three main reasons that Cuba was not addressed: 1) location: if this debate had been held in Florida, rather than Cleveland, the recent policy change towards Cuba’s tyrannical regime would not (could not) have been neglected; 2) economic relevance: given the small size of the Cuban economy, this recent policy change cannot compare to the tremendous impact of Immigration, ISIS, and Iran; 3) with the exception of Venezuela, Latin American countries with large economies might flirt with Cuba, but will not be overrun by it. Immigration was covered by all the candidates. Except for Trump, who repeated his conspiratorial theories that Mexico authorities plan to send the worst of the country’s inhabitants north, the candidates sounded very similar: legal Immigration yes, illegal no! Sen. Marco Rubio correctly pointed out that today, “the majority of people coming across the border are not from Mexico. They’re coming from Guatemala, El Salvador, [and] Honduras.” Yet the overwhelming majority of extra-legal immigrants today are from Mexico. Requiring them to leave, a take most candidates seem to support, only seems realistic if there is a fast way to invite those who can find a job to return legally—much like the Krieble Foundation’s Red Card proposal holds. This would require bringing the capabilities and strength of the private sector as a powerful collaborator in this essential but thorny issue. Gov. Scott Walker had a chance to speak about foreign policy, which was very important for a candidate from a state which is seldom mentioned in the international scene. He focused on the importance of having allies “not just in Israel, but throughout the Persian Gulf” mentioning Egypt, the Saudi leaders, and the United Arab Emirates. When he asked them, “What’s the greatest challenge in the world today? Set aside the Iran deal,” they answered “it’s the disengagement of America.” All of the candidates disparaged U.S. foreign policy and the Iran deal. Donald Trump did not hold back, declaring brashly, “what’s happening in Iran, is a disgrace, and it’s going to lead to destruction in large portions of the world.” Sen. Ted Cruz was not so different: “We have abandoned and alienated our friends and allies, and our enemies are stronger. Radical Islam is on the rise, Iran is on the verge of acquiring a nuclear weapon, China is waging cyber warfare against America.” Cruz stood by his criticism of General Dempsey, who argued that ISIS could be defeated by jobs and ideology alone. Jeb Bush piled in and criticized Barack Obama for abandoning Iraq: “He left, and when he left, Al Qaida was done for. ISIS was created because of the void that we left, and that void now exists as a caliphate the size of Indiana. To honor the people who died, we need to—we need to—stop the—Iran agreement, for sure, because the Iranian mullahs have their blood on their hands, and we need to take out ISIS with every tool at our disposal.” Dr. Carson shared similar concerns: “Our friend can’t trust us anymore. You know, Ukraine was a nuclear-armed state. They gave away their nuclear arms with the understanding that we would protect them. We won’t even give them offensive weapons.” Gov. Walker endorsed arming Ukraine and went one step further: “I would work with NATO to put forces on the eastern border of Poland and the Baltic nations, and I would reinstate, put in place back the missile defense system we had in Poland and the Czech Republic.” The feisty exchange between Gov. Christie and Sen. Paul on how to conduct proper surveillance of potential terrorists was one of the highlights of the debate—yet their focus is more on internal freedom and security than world affairs. In his closing statement, Donald Trump, leader in the polls, focused on other countries but spoke about the U.S. the way someone who is trying to become the coach of a team speaks about his team and its competitors, “Our country is in serious trouble. We don’t win anymore. We don’t beat China in trade. We don’t beat Japan, with their millions and millions of cars coming into this country, in trade. We can’t beat Mexico, at the border or in trade. We can’t do anything right. Our military has to be strengthened.” The first debate is over, voters will continue to watch—and so will the world.   Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Aplazados en calidad institucional países socialistas latinoamericanos

Por Belén Marty: Publicado el 24/4/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/04/24/paises-socialistas-latinoamericanos-aplazados-en-calidad-institucional/#.VTqXWyHcxkE.facebook

 

Venezuela está por debajo, incluso, de Cuba, en el ránking de Libertad y Progreso (Maduradas)

Los países latinoamericanos con Gobiernos autodenominados “socialistas” son los peor evaluados a nivel mundial en el último Indice de Calidad Institucional, que elabora la Fundación Libertad y Progreso de Argentina, incluso en posiciones similares a países como Sudán del Sur, Zimbawe, Eritrea y Gabón.

Argentina, gobernada desde 2003 por el kirchnerismo, es el país que más descendió en los últimos diez años. Solo en 2014, Argentina cayó por debajo de China, Uganda y Líbano. Este país bajó —solo desde 2005— 56 lugares, y se encuentra hoy en el puesto 137 entre 193 países analizados.

El documento, que fue realizado por el académico y profesor Martín Krause, toma ocho indicadores de reconocidos organismos internacionales y los promedia. Entre otros están el Indice de Libertad Económica (Fundación Heritage e Instituto Fraser), “Haciendo Negocios” (Banco Mundial), “Vigencia del Estado de Derecho” (Banco Mundial), “Voz y Rendición de Cuentas” (Doing business, Banco Mundial) y “Percepción de Corrupción” (Transparencia Internacional).

Por el contrario, los países líderes en cuanto a la calidad de sus instituciones en el índice 2015 son Suiza, Nueva Zelanda, Finalndia y Dinamarca. En una mirada más a largo plazo, aquellos que más han mejorado su calidad en los últimos 20 años son Georgia (ascendió 81 puestos), Rumania (subió 49), Croacia (creció 45) y Bulgaria (trepó 40).

Por su parte, en nuestra región, los países que más han mejorado desde 1996 son Perú, que ascendió 20 lugares en el índice; y Colombia (15 puestos más). Brasil también ascendió cinco puestos, a pesar del escándalo de corrupción de Petrobras destapado en el último año.

Los socialismos, con baja calidad institucional

Bajo la misma mirada de largo plazo, la nota, desde 1996, la vienen dando los desempeños de Bolivia (bajo 99 puestos), Argentina (bajo 93), Ecuador (cayó 81), Venezuela (descendió 75) y Paraguay (menos 61).

“Estos resultados señalan las consecuencias de las reformas de estilo socialista bolivariano que en mayor o menor medida se implementaron a partir de este siglo en algunos de los países de peor desempeño”, sostuvo Krause, profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires.

El estudio también señala que desde 2006, la tendencia es muy parecida: Los peores lugares van para Argentina, Bolivia, Belice, Surinam, Venezuela, Ecuador y El Salvador.

“Comparando el desempeño desde 1996 que se menciona más arriba, con éstos, se desprende que Argentina aceleró su deterioro relativo en los últimos años en relación al resto”, explicó el profesor y autor del índice.

“Esas diferencias [entre tener instituciones sanas y no tenerlas] condenan a miles y millones de personas a vivir en la opresión y en la pobreza”, sostiene el informe.

Añade: “Los ciudadanos de algunos de estos países están más oprimidos que los ingleses antes de la Magna Carta”.

El corto plazo: Resultados del índice 2015

Los últimos veinte países del ranking 2015 son: Corea del norte (193), Cuba (192), Eritrea (191), Sudan del Sur (190), Afganistán (189), Turkmenistán (188) y Venezuela (197).

En America Latina, los países con peor calidad de instituciones son Venezuela (184), Cuba (173), Haiti (165), Ecuador (151), Bolivia (139), Argentina (137), Honduras (130), Paraguay (124), Guyana (122) y Nicaragua (114).

Entre su análisis, el informe destaca la importancia de comprender el papel que cumplen las instituciones para revertir definitivamente su deterioro. Para el autor del informe, el camino para el progreso de la región es la vigencia de los derechos individuales, una mayor cantidad y una mejor calidad de las oportunidades para que puedan aprovechar los habitantes de cada uno de estos países.

“En definitiva, aquellos países que tienen una buena calidad institucional o aquellos que la han mejorado, en particular en relación con las instituciones de mercado —y dentro de ellas aquellas que protegen la inversión y la actividad emprendedora—, muestran un mejor desempeño económico y, con ello, ofrecen más oportunidades de progreso a sus habitantes”, concluye el estudio.

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Los resultados se parecen a las dirigencias

Por Alejandro Alle. Publicado el 27/8/12 en: http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=50839&idArt=7201463

Alguien podría agregar que “las dirigencias se parecen a la ciudadanía”…, que sería difícil de refutar pues quienes nos dirigen no llegaron en un plato volador. Surgieron de la ciudadanía. Algo de lo cual, por cierto, los latinoamericanos tendríamos motivo de sobra para estar avergonzados.

Lo concreto es que ninguna sociedad puede progresar si sus dirigentes en general, y los dirigentes políticos en particular, ocupan su tiempo en resolver problemas urgentes…, que ellos mismos se inventaron.

Ignoran, o pretenden ignorar, que vivir en permanente zozobra institucional tiene un costo muy alto para la sociedad.

Los datos económicos de El Salvador, implacables, muestran que ese costo se está pagando en términos de bajo crecimiento, de poca generación de empleo, de carencia de infraestructura, de débil calidad en educación pública, y de tantos otros problemas crónicos que El Salvador siempre padeció. Porque no son nuevos.

Quizás la dirigencia política inventa problemas urgentes para que la sociedad no piense en los problemas importantes…, pues descubriría que para resolverlos hace falta otra dirigencia.

El camino de las urgencias inventadas, y de las zozobras manipuladas, jamás generó riqueza. Un objetivo que debiera ser prioritario en toda sociedad económicamente subdesarrollada. Como El Salvador.

La semana pasada Fusades reportaba en su Informe de Coyuntura que ya son 18 los trimestres de clima de inversión adverso. Y que en el primer trimestre de 2012 la inversión extranjera directa (IED) fue de apenas US$ 59 millones. Anualizados representan apenas US$ 240 millones. Una miseria.

En efecto, el número es muy malo considerando que en 2011 Chile recibió US$ 17,299 millones de IED. Y Colombia US$ 13,234 millones. Aún llevado a valores per cápita, El Salvador sale muy maltrecho en la comparación con esos dos países, con los cuales en algún momento compartió la categoría de grado de inversión.

Incluso si la comparación se hiciera con los países más cercanos, veríamos que en 2011 Panamá recibió US$ 2,790 millones de IED; Costa Rica US$ 2,104 millones; Honduras US$ 1,014 millones; Guatemala US$ 985 millones; y Nicaragua US$ 968.

Ya ni la nefasta autocomplacencia de compararse sólo con vecinos pobres, siempre de desempeño mediocre, sirve de bálsamo.

Quienes pretendan politizar estos datos, sean de un color o del otro…, carecerán de argumentos: el promedio de IED recibida por El Salvador en el período 2000-2005 había sido de apenas US$ 325 millones. Otra miseria.

Para que el crecimiento económico se transforme en desarrollo económico y humano, que al fin de cuentas es lo importante, debe funcionar el “efecto derrame”. Ese por el cual los beneficios de liberar los mercados llegarían a toda la población en términos de mejor calidad de vida. Sin institucionalidad nunca habrá derrame.

Otras dirigencias también debieran reflexionar. No es aceptable que un alto ejecutivo de cierta gremial empresarial alegue desconocimiento sobre los intereses de algunos de sus directores, manifiestamente incompatibles con las funciones que dicha gremial ejercía en una autónoma. Sean serios.

Los fríos números económicos reflejan las consecuencias de malas dirigencias. Pero para corregirlos hay que pensar en las causas. Y pensar es una actividad peligrosa…, que las dirigencias de nuestros barrios latinos siempre evitarán que los ciudadanos practiquemos.

Hablando de pensar…, dicha actividad exige cierto nivel de escolaridad. Y contando El Salvador con una población mayoritariamente joven, la educación pública debería ser abordada con verdadera responsabilidad.

Sin embargo, los vientos que soplan son desalentadores: la larga competencia populista que se avecina entre el “pura sangre” de los unos y el “hueso colorado” de los otros, augura una discusión superficial: el énfasis estará en el tamaño del vaso de leche, en la cantidad de zapatos que regalarán, o en los beneficios que otorgarán a los maestros.

Sería bueno que explicasen qué harán para mejorar la calidad de la educación. Y qué harán por las neuronas de los niños. Porque el futuro de esos niños, que es el futuro de El Salvador, merece total seriedad.

Hasta la próxima.

Alejandro Alle es Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy.