¿Por qué no soy conservador?

Por Iván Carrino. Publicado el 31/7/20 en:  https://www.ivancarrino.com/por-que-no-soy-conservador/

Hola Alejandro y hola a todos. Bueno lo primero que me gustaría responder es por qué hacer este debate. La respuesta es que todo comenzó con un tuit de Antonella Marty, que decía que para ella “lo normal” era que la gente viva su vida “sin dañar a otros”, y que las elecciones amorosas de las personas eran parte de esa normalidad incluso cuando fueran homosexuales, poligámicas, etc.

A raíz de ese tuit llegué a la cuenta “Mises Report”, quienes lo habían tomado y habían hecho un confuso descargo. En él mezclaban felicidad con libertad, y criticaban a Marty por su “relativismo”, decían que “los liberales de hoy no creen en nada” y advertían: que no venga un adolescente a hablar del “respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo”.

Eso encendió mi mecha. ¿O sea que citar a Alberto Benegas Lynch y su clásica definición de liberalismo ahora es de adolescente?

¿Qué tal citar a Mises, quien consideraba que la diferencia entre la esclavitud y la libertad era que :

“el esclavo debe hacer lo que su superior le ordena… pero el ciudadano libre – y esto es lo que la libertad significa – está en posición de elegir su propia forma de vida?

Parece que no. Que para un sitio que dice venerar al propio Mises, eso es pura adolescencia.

Supongo entonces que lo no adolescente y adulto es citar a Nicolás Márquez, quien sí llama sin tapujos sodomitas a los homosexuales (más de 40 veces en un libro contra el supuesto “homosexualismo”) condenando abiertamente su forma de vida. Seguro que él sí sabe cuál es la manera correcta de vivir.

O supongo que será adulto citar a Hans Hermann Hoppe, economista austriaco también venerado por “Mises Report”, quien afirma que para sostener un “orden social libertario” es necesario “apartar físicamente” a quienes tengan formas de vida alternativas como “el culto al medio ambiente, el hedonismo, la homosexualidad o el comunismo”.

¿Será eso lo adulto, o será algo más propio de niños enojados con el mundo que buscan, a como dé lugar, llamar la atención?

¿Por qué debatir estas cosas? Sinceramente, porque estoy un poco cansado. Cansado de que, producto del auge de una nueva derecha antiizquierdista, en nombre de la libertad se diga absolutamente cualquier cosa.

La Nueva Derecha, Conservadora, o “Paleolibertaria”, como ahora le gusta autodenominarse, tendrá algunas cosas en común con el liberalismo clásico que defiende la libertad, la propiedad y los mercados libres.  Pero en otras cosas es profundamente antiliberal e incompatible con el liberalismo.

Además, caen en varias contradicciones.

Por ejemplo:

1)      Critican a Marty por un tuit que afirma que “lo normal” es que la gente persiga sus propios objetivos y luego dicen ser partidarios de la Escuela Austriaca de Economía que, por si no saben, fue la que hizo del “VALOR SUBJETIVO” el centro de su teoría del valor. Hoy todo economista sabe que es “normal”, “habitual” y “natural” que los seres humanos intenten maximizar su utilidad. Si a eso agregamos que la utilidad es subjetiva, entonces no hay mucho que opinar sobre las preferencias íntimas de cada uno.

2)      Los referentes de la Nueva Derecha citan a Hayek recordando que él defendía “la tradición”, pero no solo no parecen entender qué quiso decir con eso, sino que se olvidan que él mismo escribió que lo que diferencia a liberales de conservadores es que:

“Lo típico del conservador… es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo; la postura liberal, por el contrario, es abierta y confiada, atrayéndole, en principio, todo lo que sea libre transformación y evolución, aun constándole que, a veces, se procede un poco a ciegas”

3)      Los referentes de la Nueva Derecha han hecho una enorme bandera del “anti aborto”, intentando quitarles a los liberales el “carnet de liberales” cuando estos estuvieran a favor de la despenalización. Ignoran que en ese caso tendrán que suprimir a varios, porque desde Ayn Rand a Murray Rothbard pasando por su tan querido Hans Hermann Hoppe, y desde José Luis Espert a Axel Kaiser, hay una larga cuenta de liberales que están a favor de que el estado no se involucre.

4)      Los “paleolibertarios” también han criticado la terrible interferencia del gobierno en la educación, una vez que ésta comenzó a tocar temas como el “género” o la “educación sexual”. Ahora yo me pregunto: ¿Dónde estaban cuando en las escuelas públicas de Salta se otorgaba educación religiosa que podía afectar a los hijos de padres laicos? Yo como liberal estoy a favor de la completa libertad dentro de la enseñanza, y que los padres decidan. ¿Ustedes los derechistas?

5)      Otro caso similar se da en el debate por la adopción homoparental. La adopción gay les parece un caso de “estatismo”, pero de la adopción “hétero” no dicen nada… ¿A quién engañan? Lo que ocurre es que para la derecha hay estatismos que gustan, y otros que no. Algo que también destacaba Hayek:

“El conservador no se opone a la coacción ni a la arbitrariedad estatal cuando los gobernantes persiguen aquellos objetivos que él considera acertados”.

6)      Ahora cuando se les remarcan estos temas, y se los acusa de homofóbicos, dicen que la homofobia no existe. No obstante, no dudan un segundo en llamar homofóbico al Che Guevara cada vez que alguien de izquierdas lo pondera. ¿Dónde queda la honestidad intelectual?

7)      La nueva derecha dice estar en contra de la intervención del estado en la economía, que quiere libertad, pero aplaude a cuatro manos cuando Trump eleva barreras proteccionistas. “Es por geopolítica, vos no entendés”, dicen.

8)      Por último, la nueva derecha nos dice que el “lobby Gay” es una careta del nuevo marxismo, pero es difícil ver cómo esto opera. En toda América del Norte los homosexuales se pueden casar. Sin embargo, la ley prohíbe estas uniones en el 98% de África, en Cuba, en Venezuela, en Rusia, en China y en India. ¿Quiénes son más marxistas?

Ayn Rand, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, entre otros, enseñaron a una generación de liberales clásicos y modernos que el gran debate de nuestro tiempo era el individuo contra el colectivo. El sujeto contra la masa. El hombre contra el estado.

Eso implica oponerse a toda forma de colectivismo, ya sea el comunismo, el fascismo, el racismo, el nacionalismo, la xenofobia, la homofobia, y cualquier filosofía que se construya sobre la base de juzgar a un individuo por su pertenencia a un grupo o clase.

Los conservadores y la nueva derecha pueden mostrar credenciales de anticomunismo, pero: ¿y de todo lo demás?

Tengo mis serias dudas, y me gustaría que esta tarde podamos dejar en claro de qué lado está cada uno.

Gracias.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

EL PROBLEMA DE LOS “COLEGIOS CATÓLICOS”: DOS DIAGNÓSTICOS DE MI PADRE, TOTALMENTE CUMPLIDOS.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/7/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/07/el-problema-de-los-colegios-catolicos.html

 

Luis J. Zanotti (www.luiszanotti.com.ar) nunca estuvo en contra de la educación formal en tanto tal. Porque la educación formal no es sino sistematizar, mediante métodos más específicos, lo que la educación no formal no puede hacer. Y la educación no formal es esencialmente la transmisión cultural, la absorción de un horizonte cultural, que se produce naturalmente, cono el aprendizaje del lenguaje y los juegos de lenguaje concomitantes a ese mundo cultural.

Que la educación formal haya derivado ahora en la educación formal positivista es un resultado de la Ilustración y la “escuela” como método de formación del ciudadano de los estados-nación. Ello fue comprensible en la época (s. XVIII-XIX) pero luego esa educación positivista quedó tan atrasada como el positivismo en sí mismo.

Sin embargo, allí sigue, con sus métodos repetitivos, memorísticos y destructores de la creatividad, cual diosa inapelable cuasi-imposible de eliminar (http://institutoacton.org/2016/11/02/por-que-son-casi-imposibles-las-reformas-educativas/).

Al lado de todo ello, mi padre diagnosticó que la “ciudad educativa” (esto es, la educación no formal en todas sus dimensiones) iba a ir supliendo cada vez más el rol educativo, sobre todo con las nuevas tecnologías de la información. Lo dijo antes de la aparición de internet.

O sea, el chico, el adolescente y el adulto se educan (educación como transmisión cultural) fuera de la escuela. NO es que la escuela formal los educa “y como complemento” viene lo no formal. La escuela formal positivista es un esencial fracaso de aprendizaje, mientras que el verdadero aprendizaje se produce fuera de la escuela.

Al mismo tiempo, por los años 60 y 70, mi padre fue el único que introdujo en Argentina las obras del pedagogo italiano Giovanni Gozzer, quien estaba afirmando lo mismo en una Italia que también escuchaba a Gozzer como si fuera extraterrestre (o sea, no lo escuchaba). Pero para colmo de la osadía en soledad, Gozzer publica un libro, Los católicos y la escuela, donde afirmaba algo obvio a los ojos de mi padre: los católicos en general, al haber adoptado a la escuela formal positivista como modelo de transmisión educativa, fracasaron totalmente en la transmisión de la fe, porque arrastraron los defectos del positivismo pedagógico a los intentos de enseñanza de la Fe.

Silencio total. Nadie, absolutamente nadie, ningún católico respondió, ni se interesó por la cuestión. Gozzer y Zanotti se quedaron hablando solos, sobre todo en una época donde la mayor parte de los católicos sí escuchaban a Marx y a sus epígonos.

AHORA, frente a las pañuelitos verdes en los “colegios católicos”, muchos se preguntan qué pasa, qué pasó.

Pues bien, esa era la explicación. La “escuela católica” era un proyecto llamado al fracaso. Los chicos no aprenden nada allí, y menos aún catolicismo. ¿Y qué aprenden? Lo que ven por las series, algo de cine, lo que ven por youtube, etc. ¿Dónde están los católicos allí? NO están. Y los chicos NO ven EWTN.

Y si algo les queda depositado en su memoria de modo inconexo,  son trozos de textos marxistas y LGBT con los cuales los adoctrinaron desde pequeños, que son obligatorios también para los colegios católicos. ¿Ah, y la libertad de la educación privada para tener sus propios planes de estudio? ¡No por Dios!!!! Esa fue una de las principales propuestas de Luis J. Zanotti, en 1981¿Respuesta en la Argentina, por parte de los católicos? No, Zanotti es muy liberal…. (Hablo de mi padre, que al menos usaba corbata, no como el hijo).

Y si todo esto era verdad, ¿ahora qué hacemos?

Muy poco se puede hacer ya. En todo caso, las familias verdaderamente católicas que queden, muy pocas, tendrán que asumir ellas, directamente, la educación religiosa de sus hijos, con su ejemplo cotidiano, pero incluso con la transmisión del Catecismo. En mi caso yo no tuve catequistas, fue mi padre quien me enseñó el Catecismo. Y además no escuchaba NADA de lo que me decían en la primaria.

 

Espero que el resultado no los desanime.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.