La Escuela Austríaca de Economía en la Argentina

Por Adrián Ravier.  Publicado el 23/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/23/la-escuela-austriaca-de-economia-en-la-argentina/

La corriente de pensamiento destaca el valor de las libertades por sobre las regulaciones extremas y el crecimiento del Estado en la vida pública

La Escuela Austríaca de Economía nace en Viena, en 1871, con los aportes de Carl Menger

La Escuela Austríaca de Economía nace en Viena, en 1871, con los aportes de Carl Menger. Su mayor protagonismo lo alcanza entre 1920 y 1930 con las obras de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, y en concreto con debates importantes frente a los socialistas, frente a los macroeconomistas de Cambridge como John Maynard Keynes y también frente a John Clark y Frank Knight sobre temáticas específicas como la teoría del capital.

En la Argentina, sin embargo, las ideas de la tradición austríaca recién penetran en los años ‘40, seguramente como respuesta al abandono de las ideas liberales presentes en las bases constitucionales de Juan Bautista Alberdi, y al abrazo de un intervencionismo y un proteccionismo creciente en la década anterior.

A partir de 1942 en un aula de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, se reunían cada dos semanas Carlos Luzzetti (quien completó sus estudios en Oxford), William Chapman (quien luego fue Decano de la mencionada casa de estudios), Alberto Benegas Lynch (miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas) y José Santos Gollán (h) (más tarde Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA) para estudiar el libro de Gottfried Haberler: Prosperidad y depresión, publicado originalmente en inglés en 1937.

Haberler, asociado hoy con la Universidad de Chicago, había participado como asistente en el seminario privado de Mises en Viena, y había escrito este libro para estudiar las diversas teorías existentes sobre los ciclos económicos. El libro cita a Böhm Bawerk, Mises, Hayek, Lionel Robbins Fritz Machlup, entre otros autores destacados de la tradición.

Interesado en profundizar en esas ideas Alberto Benegas Lynch contactó a la Foundation for Economic Education (FEE) y tomó contacto con su presidente, Leonard Read, quien a su turno hizo posible su visita a Nueva York, lo que abrió un canal de diálogo y encuentros con Mises y Hayek.

Ya en la década siguiente, y en concreto en 1957, Benegas Lynch funda el Centro de Estudios sobre la Libertad, el que desarrolla al menos tres grupos de actividades fundamentales para comprender la raíz del pensamiento austríaco en Argentina:

1. Traduce y publica varios libros de economía austríaca al español. Entre esas publicaciones destaca una revista titulada “Ideas sobre la Libertad” que permitió la expansión de las ideas tanto en Buenos Aires como en el interior.

2. El Centro invitó a los mencionados Read, Mises y Hayek a disertar en Buenos Aires, a los que luego se sumaron Hans Sennholz, Bruno Leoni, Lucas Beltrán y Percy Greaves, entre muchos otros. Las seis conferencias de Mises en la Universidad de Buenos Aires quizás fueron las más destacadas, hoy compiladas en un libro titulado: Política económica (Unión Editorial).

Las seis conferencias de Mises en la Universidad de Buenos Aires quizás fueron las más destacadas, hoy compiladas en un libro titulado: Política económica

3. El Centro becó a numerosos jóvenes para que pudieran doctorarse en Estados Unidos, destacándose la figura de Juan Carlos Cachanosky, quien completó su doctorado bajo la dirección de Hans Sennholz en 1983.

En una entrevista que tuve la fortuna de hacerle, Juan Carlos comenta que fueron los trabajos de Henry Hazlitt los que movieron las estanterías de su formación keynesiana. Escribió una carta a FEE, y fue precisamente Leonard Read quien le facilitó el teléfono de Benegas Lynch, con quien rápidamente entró en contacto, y le prestó varios libros de los austríacos, que en esa época eran muy difíciles de conseguir.

En la misma entrevista, Juan Carlos destaca que en aquella época, como estudiante de economía en la UCA, conoció a Alejandro Chafuén, y juntos empezaron a participar en las actividades de la Escuela de Educación Económica del Contralmirante Sánchez Sañudo.

La posta de todos estos (y otros) esfuerzos de Benegas Lynch, la toma su hijo, quien en mayo de 1978 invita a Juan Carlos Cachanosky a incorporarse al Departamento de Investigaciones de la Sociedad Rural Argentina. (Posiblemente sea correcto afirmar que Benegas Lynch y Cachanosky son los dos apellidos más importante en las raíces del pensamiento austriaco en Argentina).

Origen de Eseade

Unos meses después, en agosto, Alberto Benegas Lynch (h) y un grupo de empresarios fundan Eseade, la primera Escuela de Negocios que ofrece estudios de posgrado en la Argentina.

La casa de altos estudios forma un departamento de investigaciones con nombres destacados para la Escuela Austríaca en Argentina, cada uno de los cuales requeriría una nota aparte: Juan Carlos Cachanosky, Gabriel Zanotti, Federico Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann, Ricardo Manuel Rojas, Enrique Aguilar, entre otros. La incorporación de Ezequiel Gallo como director de ese Departamento le dio un vuelvo fundamental, convirtiendo a jóvenes entusiastas en académicos profesionales. Más tarde, el propio Juan Carlos Cachanosky será director.

Juan Carlos Cachanosky y Alberto Benegas Lynch (h), primeros referentes de la Escuela Austríaca de Economía en la Argentina

Alberto Benegas Lynch (h) fue Rector de Eseade durante 23 años, y durante ese tiempo sus cuatro programa de Maestría en Economía y Administración de Empresas, en Economía y Ciencias Políticas, en Derecho Empresario y en Finanzas, formaron centenares de graduados muchos de los cuales hoy dirigen las empresas más importantes del país. Esa formación incluía e incluye hoy día cursos donde el emprendedor es el motor de la economía, y el proceso de mercado aunque siempre en desequilibrio no es caótico, sino que permite coordinación.

En 2001 Alberto Benegas Lynch (h) deja Eseade para presidir la Fundación Friedrich Hayek, y deja el cargo a Martín Krause, quien también lo sucede como titular de cátedra de economía en la Facultad de Derecho de la UBA. Krause convoca a Gabriel Zanotti a dirigir el Departamento de Investigaciones, donde aparece una nueva generación de intelectuales interesados por la obra de Hayek y la Escuela Austríaca. Destacan allí Eduardo Stordeur y Eliana Santanatoglia en el área de derecho, Constanza Mazzina en ciencias políticas, Ricardo López Gottig en historia y yo personalmente estudiaba temas económicos.

Este departamento de investigaciones recibía frecuentemente la visita de académicos de diversa ideología, desde un Axel Kicillof hasta un joven Javier Milei, alcanzando siempre un diálogo respetuoso que nos nutría a todos desde un enfoque multidisciplinar.

En paralelo con la trayectoria de Alberto Benegas Lynch (h) en Eseade, Juan Carlos Cachanosky tomaba la dirección de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala, llevando un cuerpo docente argentino (del cual tuve la fortuna de participar) a dictar clases en programas internacionales.

Juan Carlos siempre insistió a su cuerpo docente que debían doctorarse para alcanzar el más alto nivel, y ello le permitió contar con un equipo de alta calidad donde destacaban Alejandro Gómez en historia económica, Pablo Guido y Sebastián Landoni en economía, y Florencia Roca en Finanzas.

Poco tiempo después Ricardo Manuel Rojas se convierte en director de la Fundación Hayek y el departamento de investigaciones de Eseade se traslada a esas oficinas bajo la dirección de Osvaldo Schenone, doctor en economía de Chicago, y con Gabriel Zanotti como sub-director. A ese departamento de investigaciones se suman nuevos jóvenes investigadores como Nicolás Cachanosky, hijo de Juan Carlos, quien poco después completa su doctorado en economía en Boston, y se convierte en profesor de tiempo completo en Denver, Estados Unidos.

Ediciones en la Argentina

Alrededor del 2007, Unión Editorial desembarca en Argentina, ya no sólo con envíos de miles de libros, sino con la intención de tener ediciones propias en América Latina. Se trata, en el mundo hispano, de la principal editorial en publicar libros de la Escuela Austríaca, actividad iniciada por Juan Marcos de la Fuente y seguida hoy por su hijo Juan Pablo Marcos. En Argentina Rodolfo Distel es quien dirige Unión Editorial, la que ha publicado en la última década centenares de obras clásicas y nuevos títulos que se exportan al interior, a los países limítrofes, e incluso llegan a todo el continente.

El trabajo entusiasta de Javier Milei está expandiendo las ideas de la Escuela Austriaca en Argentina (Franco Fafasuli)

Sería injusto no mencionar al profesor Francisco Navarro Vilches en formar austríacos en Mendoza; lo mismo con Rogelio Pontón y su esfuerzo por formar jóvenes austríacos en Rosario; Federico Fernández por ejemplo ya lleva organizados más de diez Congresos Internacionales de la Escuela Austríaca en esa ciudad con la Fundación Bases que preside; y por supuesto habrá que mencionar tantas otras instituciones para las cuales aquí ya no tenemos espacio.

Sin dudas que el trabajo entusiasta de Javier Milei está expandiendo las ideas de la Escuela Austriaca en Argentina, pero vale la pena señalar la plataforma sobre la que se sostiene este proceso, destacando el trabajo de hormiga de muchas personas e instituciones que también contribuyeron a ese fin.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La esencia de Law & Economics

Por Martín Krause. Publicado el 28/11/12 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/

 Estimadas/os,

Este jueves Eduardo Stordeur presenta su libro “Análisis Económico del Derecho: Una Introducción” (Buenos Aires: Abeledo Perrot, 2011). El libro es muy recomendable y desarrolla un enfoque bien completo de los temas del mainstream L&E.

Hemos iniciado una serie de debates con Eduardo, a los que se ha sumado a veces Alberto Benegas Lynch (h), y creemos que vale la pena traerlos aquí para que se enriquezcan con los aportes de ustedes. Hasta ahora, las críticas que he presentado son básicamente dos:

1. Publicar un libro con todo el aporte del mainstream L&E y algunas referencias austríacas o institucionalistas, y no aprovechar la ocasión para desarrollar un texto alternativo con esas características.

2. Más específicamente, instancias en las que aparecen comentarios o propuestas que plantean la posibilidad o la necesidad de realizar evaluaciones de “costo y beneficio” cuando, dado el carácter subjetivo del valor, esto sería imposible para un observador externo.

Aquí van unos intercambios. Pongo mi primer comentario y luego la respuesta de Eduardo. Luego Eduardo seguirá la discusión en este mismo blog:

Primer Mail MK:

He leído todo el libro de Eduardo con mucho interés y vuelvo a decirle algo que ya dije en su momento. El libro es muy bueno y muy completo en la presentación de las contribuciones de L&E. Desde mi perspectiva, me da pena que no haya aprovechado la oportunidad para superar el enfoque de Chicago y plantear el desafío de presentar un enfoque integral más austríaco o institucionalista.

La visión del L&E mainstream hace demasiado hincapié en una visión positivista de la eficiencia y la capacidad del analista de determinar qué norma es más eficiente, algo que, supongo, Hayek dejaría en manos del largo y lento proceso evolutivo del derecho.

Pero se ve que ésta es la visión que ha adoptado esta nueva versión pos-Austríaca de Eduardo”.

Respuesta ES:

“Martin

Si, mi objetivo en el libro era  presentar el estado de la literatura y no intentar contribuciones teoricas. Respecto del Law and Economics y la Escuela Austriaca escribi hace un par de anios en RIIM sobre economia de los contratos y antes “Una lectura hayekiana de Coase”, donde muestro o intento mostrar compatibilidades a un nivel mas general.  Igual el libro menciona aportes austriacos y concluye que la mejor explicacion para la eficiencia del common law es austriaca (Hayek) y no neoclasica.  Es que creo que la EAE proporciona buenas explicaciones generales y justificaciones pero no modelos que puedan emplearse para examinar el resultado de una regla legal.

Pero no creo que la mayor parte de las contribuciones del AED requiera asumir objetividad en las preferencias. La idea central en derecho de propiedad es que la ausencia derechos de propiedad lleva a ineficiencias del tipo “tragedia de los comunes”, un argumento muy empleado por autores de la EAE. La parte central de derecho de los contratos sugiere que esto permite mas cooperacion social y bajar costos de transaccion en los intercambios. En la parte mas formal afirma que una persona solo cumple un convenio si el costo subjetivamente estimado de hacerlo es menor que el valor esperado de la sancion. Quizas haya mas problemas en la parte normativa (no en la descriptiva) de la economia del derecho de los accidentes (algo que analizó Rizzo), pero centralmente la asuncion (algo que se maneja en otras ciencias con poder predictivo y explicativo) es que hay correlacion entre la cantidad de actividad y el nivel de cuidado y la probabilidad de ocurrencia de un accidente. La idea de compensar a la victima por el valor del daño (algo muy aceptado en derecho y teoria moral) lleva a que el dañador potencial gaste de manera eficiente en precaucion.

 En economia del litigio la idea central es que una persona demanda cuando “subjetivamente considerado” el valor esperado de la sentencia descontada la probabilidad de ganar es mayor que el costo (subjetiviamente estimada) de iniciar el pleito y asi con los otros elementos del modelo. En cualquier caso,  probablemente,  lo mas importante es el poder predictivo y explicativo, antes que el realismo de las hipotesis, pero aun asi no se objetivizan preferencias.

En cuanto a la observacion de Alberto me parece una idea interesante para explorar pero algunos modelos, como la subasta de Dworkin y otros, toman en cuenta la subjetividad pensando centralmente en la igualdad como el resultado de una subasta hipotetica o elecciones que las personas harian detras de velos de la ignorancia. Igual, creo, en la parte aplicada o quizas al comienzo mismo, hay una buena cantidad de asunciones sobre preferencias de las personas.”

Respuesta MK:

“Bueno, no quiero que se interprete esto como una condena del libro, ya dije que me parecía bueno. Pero tengo marcados algunos comentarios que les puedo pasar, para que tengamos una interesante discusión. Empiezo con uno:

P. 47: “Como he comentado antes, en muchos casos las soluciones eficientes requieren cambios en las reglas sobre la base de que los que ganan lo hacen en mayor medida de los que pierden, los que no necesariamente son compensados. En este sentido, por ejemplo, levantar una regla de prohibición de exportación de granos, para citar un clásico, es eficiente siempre que la ganancia de los consumidores a consecuencia del menor precio sea mayor que la pérdida de los productores locales perjudicados por la competencia y los menores precios. Estos pagos se hacen sobre la base de la voluntad de pago de las personas y la voluntad de pago de las personas no es una variable independiente de otras reglas legales que adjudican derechos. De ese modo no es muy claro que  se pueda conectar, tan fácilmente, la eficiencia con la utilidad”.

Una regla de prohibición de exportaciones de granos no puede ser nunca eficiente si prohíbe en forma compulsiva intercambios que de otra forma se hubieran realizado dadas las valoraciones subjetivas de las partes. Su levantamiento, por cierto, es eficiente, pero nada tiene que ver conque lo sea solamente en el caso en que las ganancias de los consumidores sean mayores que las pérdidas de los productores, ya que ése es un cálculo que nunca podemos hacer.

La voluntad de pago no es un dato relevante, ya que una cosa es tener voluntad y otra es efectivamente pagar. Lo que conocemos es el precio de intercambio, la voluntad de las partes nos es desconocida.

Esto se relaciona con un comentario anterior:

p. 34: “De modo que un estado distributivo X es Kaldor-Hicks preferido a otro anterior Z cuando en X los ganadores pueden hipotéticamente compensar a los perdedores de modo tal que continúen siendo ganadores, tal que la utilidad de los perdedores en X sea al menos igual a la posición que tenían en Z. El mismo Kaldor, uno de los proponentes del criterio, ofreció un ejemplo especialmente atractivo: la apertura comercial de maíz en la Inglaterra del siglo XIX fue eficiente puesto que la ganancia de los consumidores excedía la pérdida de los propietarios antes beneficiados con los mayores precios”.

¿Y cómo hizo ese cálculo? Además, las compensaciones “hipotéticas” sirven de poco. Si van a violar mi derecho quiero una compensación real, no hipotética, y la que yo acuerde con quien le “vendo” mi derecho, no que me lo viole.”

Respuesta ES:

“Martín,

Estoy de acuerdo que la prohibición misma es ineficiente, pero uso ese ejemplo, para mostrar como a veces violar la regla de la eficiencia de Pareto puede ser intuitivo y eficiente desde el punto de vista de KH. Es el ejemplo, de hecho, que empleo el mismo Kaldor para ilustrar este conocido principio.  En este caso, no me interesa que el ejemplo sea realista, sino que ilustre bien en que consiste la eficiencia potencial de Pareto.

Lo segundo, es simplemente la definición estándar de eficiencia potencial de Pareto, de la compensación hipotética o KH, cuyo atractivo moral (nada es perfecto, incluyendo la Escuela Austriaca, creo) cuestiono en mi libro, tal como surge del párrafo que transcribís, aun cuando eso no me lleva inmediatamente a restarle valor para todos los casos (tal ilustro mas abajo).

En cuanto a los otros temas, contesto en orden. (1) el cálculo se hace sobre la disposición a pagar. Cuando hay mercados el modo usual de hacerlo es por medio de la técnica del costo-beneficio, un método muy empleado para valorar políticas públicas en la actualidad, sobre todo en los países mas avanzados.  Hay un par de fallos de la Corte Suprema de USA que pide a las agencias que hagan  costo beneficio, salvo cuando el estatuto (la ley) lo prohíba. Hay varias técnicas para computar costos y beneficios en ausencia de mercados, aun cuando en muchos casos (no en todos) el método es o puede ser deficiente. Pero en la mayoría de los casos es mejor (o mucho mejor) que la intuición burocrática.

En derecho, además, hay muchas aplicaciones de este principio que son muy específicas y que merecen una discusión por separado. Por ejemplo, una regla de responsabilidad es preferible a otra si minimiza el costo social de los accidentes, lo que es igual (hablando en grueso) al costo de precaución, la probabilidad de ocurrencia de los accidentes multiplicado su valor esperado, el costo de administrar las reglas y el peso que estas tienen en el nivel de actividad sujetas a esas reglas de responsabilidad. Lo central es que no hay regla de responsabilidad neutra (algo que muchas veces olvidan algunos libertarios no empiristas) y puede tener sentido intentar bajar el costo de los accidentes, aun cuando algunas personas “pierdan” con la aplicación de esa regla. Por otra parte, una sociedad que emplea reglas eficientes es posible que compense “ex antes”, por mayor riqueza, a muchos miembros de la comunidad.

Lo que quise decir en este ultimo párrafo es algo muy serio: el derecho rara vez es neutral y hay perdedores, por tanto no queda otra que computar esas pedidas, pero también, desde luego, los beneficios y eso consiste KH, al final. Así se logran, de hecho, resultados sociales deseables como una cantidad X de polución a menores costos o frenar sobre pesca, etc., o tener menos muertes estadísticas en una actividad.

En cuanto a la necesidad de compensación, estoy seguro que no queres compensar todo cambio: no, por ejemplo, el costo que se sigue del cambio de una regla de responsabilidad en una actividad. Si soy un peatón inveterado me conviene siempre una regla de responsabilidad objetiva (porque es una forma de seguro contra cualquier accidente) a una regla de responsabilidad subjetiva o por negligencia (en cuyo caso solo soy compensado cuando el dañador fue negligente).   Eso simplemente no se puede hacer y el costo de compensar seria enorme e impracticable. Los derechos, en este sentido, pueden ser vistos como restricciones a KH, puesto que manda a compensar, pero eso no ocurre y no puede ocurrir para cualquier costo derivado del cambio de la regla social”.

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Eficiencia Economica versus Derechos de Propiedad

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el  26/6/2012 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/06/26/eficiencia-economica-versus-derechos-de-propiedad/.

 El domingo pasado fueron los partidos finales del campeonato de fútbol en Argentina. Además de coronarse al campeón, también se definía la situación de descenso de San Lorenzo. Todo esto llevó a que prenda la TV, pero no a que ponga volumen y efectivamente preste atención a lo que pasaba en los distintos partidos. Por algo se empieza…

¿A que viene todo esto? A que mi falta de atención futbolística me llevó a notar un interesante intercambio entre Lucas Llach y Eduardo Stordeur sobre eficiencia económica y derechos por Twitter.

 En Argentina existe un programa del gobierno llamado Fútbol Para Todos a través del cual se financia (por supuesto, vía impuestos) la visualización gratuita de fútbol por TV sin tener que pagar un adicional especial. ¿Debe financiarse dicho programa, dado que el costo per cápita no supera los 3 pesos mensuales y parece genera una gran utilidad a sus consumidores?

Lucas Llach argumentaba que si la valoración subjetiva de la población argentina de fútbol por TV supera los 3ARS por mes, entonces el programa de Futbol Para Todos es eficiente y debe mantenerse. (Entre paréntesis, este tipo de políticas se suele utilizar para casos de bienes públicos o externalidades, no estoy seguro de cuál sería la externalidad o bien público en el caso de fútbol, donde aquel que desea paga la suscripción al proveedor de TV y aquel que no se ahorra el costo).

Eduardo Stordeur respondía que la mayor cantidad de transacciones y fallas del estado podían hacer que este calculo sea demasiado optimista, y que el costo real puede ser superior a los 3ARS per cápita por mes. ¿Y qué hay de los que no valoran el fútbol por TV mas de 3ARS? Llach respondía que ese monto es compensable, pero el Fútbol Para Todos no es compensable.

Tres aclaraciones antes de pasar a mi breve comentario. En primer lugar esto fue un intercambio por Twitter, por lo que viene sólo a modo de ejemplo para ilustrar la cuestión que quiero comentar sobre este tipo de argumentos. Segundo, vamos a asumir que no existen otros problemas asociados con la provisión de Fútbol Para Todos, y que el calculo de 3ARS per cápita por mes es correcto y no hay otros costos escondidos. Tercero, voy a asumir que podemos tener una medición de la utilidad individual y que la utilidad social es una suma simple de las utilidades individuales.

Supongamos que hay 10 personas, cuyas valoraciones de fútbol por TV, el precio máximo que se esta dispuesto a pagar es la siguiente:

  1. 10$
  2. 9$
  3. 8$
  4. 7$
  5. 6$
  6. 5$
  7. 4$
  8. 3$
  9. 2$
  10. 1$

Para mantenerlo de manera sencilla, supongamos que la utilidad social es una suma simple de las utilidades individuales. La utilidad social o total es entonces W = 55$. El costo del programa es de 30$ (3$ por cada una de las 10 personas). Es decir, hay un excedente agregado de 25$.

¿Justifica este excedente que se obligue a pagar a las personas 9 y 10 para que las personas 1 a 8 puedan disfrutar de Futbol Para Todos? ¿Permite un resultado Pareto superior llevar a cabo esta iniciativa? Después de todo, las personas que más valoran el fútbol por TV pueden compensar a las 9 y 10. Este es un problema moral/ético que implica nociones de justicia. En su paper sobre el Problema del Costo Social (1960), Coase da un ejemplo donde los conejos de una persona comen los cultivos de su vecino. Coase argumenta que el dueño de los cultivos es igual de responsable que el dueño de los conejos, y da a entender que la responsabilidad puede (debe?) resolverse siguiendo el principio de eficiencia.

¿Es una teoría moral basada en la eficiencia económica una buena propuesta? Más en abstracto, si el pago de “c” permite la producción de “X” de modo tal que W(con X) > W(sin X), ¿se puede justificar el pago de “c” por parte de todos? (W es la utilidad social).

En este ejemplo, X = Fútbol Para Todos. Pero también puede ser que:

  • X = Que se nos financien el tiempo dedicado a Punto de Vista Económico dado la gran utilidad que a los involucrados nos genera!
  • X = Encarcelar a los pelirrojos (perdón a los lectores pelirrojos -y pelirrojas-, entiendan que tienen que sacrificarse por la eficiencia económica, después los compensamos monetariamente).
  • X = Que la minoría pague autopistas para la minoría que las usa y las valora enormemente (problema similar a Fútbol Para Todos).
  • X = Esclavizar a los pelirrojos -y pelirrojas- (disculpas nuevamente a los lectores/as pelirrojos/as) dada la gran utilidad que genera esclavos pelirrojos.
  • etc… creo que ya se entiende el punto.

Este es el problema de fondo que no suele salir a la luz en estas discusiones, es decir, cuál es el fundamento moral detrás de los argumentos. Lo he encontrado en pocos lugares, como en O’Driscoll (1980), Rizzo (1980, 1985), Kennedy (1981) y Cordato (2000). Si la filosofía moral que soporta este argumento no se basa en la eficiencia económica, entonces el mismo no puede ser justificativo de transferencias o reasignación de derechos de propiedad sin importar que tan grande sea la ganancia económica. El cálculo económico del derecho puede contribuir a calcular una compensación ex-post la asignación de responsabilidad, pero no debe utilizarse para asignar responsabilidad ni justificar transferencias.

Los derechos básicos, derechos de propiedad, filosofía moral, son anteriores al problema de maximizar la eficiencia económica. No se puede elegir el sistema moral en base a la eficiencia económica.

Nuevamente, esto no viene tanto como crítica al intercambio de Eduardo Stordeur y Lucas Llach por Twitter, para eso sería necesario un intercambio más profundo (seguramente ambos tendrían cosas para decir sobre este punto); pero si sirve para dar contexto a este problema.

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.