El 2019 será todo un desafío económico para Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 17/12/18 en: https://www.ambito.com/el-2019-sera-todo-un-desafio-economico-cambiemos-n5005402

 

Las tensiones en el mercado de cambios y financiero y la inflación serán predominantes para ver cómo llega el oficialismo a las elecciones de octubre.

El 2019 será todo un desafío económico para Cambiemos

El 2019 va a estar económicamente condicionado por factores políticos y otros puramente económicos. El factor político tiene que ver, obviamente, con las elecciones presidenciales, dato que en Argentina no es un tema menos porque vamos a los bandazos entre populismos autocráticos y populismos menos agresivos con los derechos individuales, pero ambos populismos al fin.

En lo estrictamente económico, el nivel de actividad, las tensiones en el mercado de cambios y financiero y la inflación, serán predominantes para ver cómo llega el oficialismo a las elecciones de octubre.

En lo que hace al nivel de actividad, los motores de la economía son tres. A saber: 1) consumo interno, 2) inversiones y 3) exportaciones.

Siendo que el ingreso real depende de la tasa de inversión y considerando que esta está estancada, se hace muy difícil imaginar que en los próximos meses el salario real vaya a recuperar terreno en forma significativa como para movilizar la economía. Es difícil imaginar un aumento artificial del consumo interno como en la era k porque ya no queda stock de capital para ser utilizado para financiar el consumo interno. Recordemos que en la era K el estímulo al consumo interno se basó, entre otras cosas, en consumirnos 12 millones de cabezas de ganado para tener, durante un tiempo, barato el asado de tira. Que nos consumimos el sistema energético estableciendo tarifas artificialmente bajas y financiando solo la compra de insumos dejando que el sistema energético se cayera a pedazos. Lo mismo se hizo con el agua potable, el transporte público, las rutas, los trenes, etc. Lo que la gente se ahorraba por consumir servicios públicos artificialmente bajos, se destinaba a pagar la cuota del televisor, el celular, etc., mientras se caía a pedazos la infraestructura del país.

También se financió el consumo confiscando los ahorros de aquellos que habíamos aportado a las AFJP, decisión que fue letal para el crecimiento económico porque se le quitó financiamiento de largo plazo a la economía argentina.

Todos estos artificios para financiar consumo interno no están a la vista y el acceso al crédito internacional para aumentar el gasto público y estimular el consumo interno va a estar restringido, por no decir ausente. De manera que se podría descartar el consumo como factor que movilice la economía. Lo mejor que podría ocurrir es que el salario real deje de caer.

Delirio

Suponer que la inversión se va a transformar en el motor del crecimiento económico en los próximos meses es casi un delirio. Nadie va a invertir en un país con la incertidumbre política que en particular tiene la Argentina ante cada elección, dada la inestabilidad en las reglas de juego. Hoy las encuestas muestran cierta paridad en intención de voto entre Macri y Cristina Fernández. Ambos tienen un núcleo duro de votantes de aproximadamente el 30% y el resto está desconforme con la gestión de Cambiemos pero tiene miedo a que vuelva el kirchnerismo. Todo parece indicar que la elección se va a definir entre la billetera y el rechazo a la vuelta del kirchnerismo. Ahí la clase media y la clase media baja van a definir el partido.

Ahora bien, como decía antes, supongamos que llegando a las elecciones se despejara el horizonte político y mostrara a un Macri ganando cómodamente las elecciones, ¿ese escenario podría traducirse en un mayor flujo de inversiones en el sector real de la economía que contrate personal, baje la tasa de desocupación, incremente la masa salarial y el consumo interno? Francamente veo bastante complicado que con encuestas que muestren una baja probabilidad de retorno del kirchnerismo vaya a producirse la lluvia de inversiones que no se produjo en estos 3 años que gobierna Cambiemos. Es que los cambios estructurales que se necesitan para atraer inversiones parecen ir más allá de la mayoría que necesitaría el oficialismo en el Congreso para implementarlas. Más bien todo parece indicar que no está en el espíritu o la filosofía de Cambiemos ir hacia las reformas estructurales necesarias, especialmente en materia de reforma del estado, del sistema tributario y de la legislación laboral.

Tanto el Presidente como sus principales laderos parecen despreciar la importancia de la macroeconomía y consideran que todo es un problema de gestión. Es decir, administrar eficientemente el Estado y los recursos de los contribuyentes. En definitiva, el principal error de Cambiemos es creer que un sistema intrínsecamente ineficiente, el populismo, puede transformarse en eficiente con un buen managment. Con esta carga tributaria, esta legislación laboral, este nivel y calidad del gasto público es impensable hasta una garúa de inversiones, de manera que hay que descartar que las inversiones vayan a movilizar la economía en 2019 aun con encuestas que muestren el escenario político despejado. ¿Por qué Cambiemos modificaría su política económica si no lo hizo en 2015 cuando tuvo oportunidad de contar en detalle la herencia recibida, ni en 2017 luego de haber ganado en forma categórica las elecciones de medio término?

El único motor que le queda para llegar hasta octubre con una economía que deje de caer como actualmente ocurre, será el de las exportaciones, siempre y cuando no dejen caer nuevamente el tipo de cambio real como hicieron en 2017. Si el tipo de cambio real se mantiene en estos niveles. Tanto el sector agropecuario, como las economías regionales, el turismo y alguna sustitución de importaciones puede frenar la caída en el nivel de actividad, pero tampoco debe esperarse una estampida de reactivación. Solo frenar el proceso recesivo en el que estamos al momento de redactar estas líneas.

En términos de actividad, el escenario es, a mi juicio, el planteado más arriba, sin embargo la mayor preocupación debería estar en no tener una crisis cambiaria y financiera.

Sabemos que el gradualismo requirió de endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal. También sabemos que esos dólares de crédito externo había que transformarlos en pesos para pagar los sueldos, las jubilaciones, etc. y que el BCRA compraba esos dólares contra expansión monetaria que le entregaba al tesoro a cambio de las divisas de la deuda. Luego retiraba los pesos emitidos colocando Lebac, que lo llevó a acumular un stock de Lebac de $ 1,3 billones que se transformaron en inmanejables.

Esas Lebac fueron reemplazadas por las Leliq y a fines de año el BCRA tendrá un stock de Leliq de aproximadamente $800.000 millones pero pagando una tasa de interés todavía sustancialmente mayor a las que pagaban las Lebac. ¿Qué hace pensar que el cambio de las Lebac por las Leliq aleja el peligro cambiario y financiero?

El hecho que las Leliq las tengan los bancos y no los particulares no es un cambio estructural porque los bancos compran esas Leliq con los fondos de sus depositantes. El depositante no compara la tasa de interés contra la tasa de inflación. Compara la tasa de interés que le paga el banco contra el tipo de cambio esperado. Si estima que la tasa le va a ganar al dólar, sigue apostando a la tasa. Si cree que el tipo de cambio va a subir más que la tasa, retira su plazo fijo y compra dólares. Esta historia la vimos muchas veces en Argentina.

Supongamos que el inversor decide retirar sus depósitos a plazo fijo de los bancos, la pregunta es: ¿con qué le paga el banco si tiene Leliq en su activo? El banco tendrá que pedirle al BCRA que le de los pesos a cambio de las Leliq y el BCRA no tiene los pesos para pagar las Leliq. Tiene que emitirlos. De manera que el cambio de Lebac por Leliq no solucionó nada.

¿Qué puede llevar al inversor a salir del plazo fijo y pasarse a dólares? En primer lugar ningún inversor devenga indefinidamente sus ganancias. En algún momento las realiza. En segundo lugar, si el escenario político mostrara alta incertidumbre sobre el resultado de las elecciones de octubre podría generar un cambio de cartera. En tercer lugar, estos arbitrajes siempre saltan en el momento menos pensados y por la causa menos sospechada. Son muy inestables.

En síntesis, 2019 se presenta complicado para el Gobierno, no solo porque es un año electoral, sino porque tiene que lograr llegar a las elecciones con la economía dejando de caer en su nivel de actividad y rezando para que los inversores no decidan realizar sus ganancias en dólares antes de octubre por el arbitraje tasa versus dólar.

No será un año fácil en lo económico para la gente y para Cambiemos en particular 2019 se presenta como todo un desafío.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE  

Para Abram el cepo era “asfixiante” y el déficit fiscal es “insostenible”

Por Aldo Abram: Publicado el 11/1/16 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2016/01/11/para-abram-el-cepo-era-asfixiante-y-el-deficit-fiscal-es-insostenible/

 

El economista Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, aprobó el levantamiento del cepo cambiario dispuesto por el Gobierno, ya que -a su criterio- esa restricción “asfixiaba a gran parte de la economía argentina” y generaba un “subsidio, una tremenda transferencia” de los sectores productivos a los consumidores, al tiempo que urgió a achicar el déficit fiscal que “es insostenible”.

En declaraciones a radio Continental, Abram sostuvo que “el problema urgente a resolver era levantar el cepo porque asfixiaba a gran parte de la economía argentina, todo lo que era el sector productivo de bienes, cuyos precios dependen del tipo de cambio oficial”.

Explicó que la restricción cambiaria afectaba a sectores como “las economías regionales” en tanto que en el campo “se producía cada vez menos, excepto soja. Los exportadores cada vez vendían menos al exterior; en el 2015 solo el 10 por ciento de los exportadores pymes exportaron, es decir nada; la industria, en su gran mayoría estaba decreciendo”.

Dijo que mientras que el sector productivo está afectado “por el otro lado se veía récord de venta de entradas de cine, restaurantes llenos, la gente viajando al exterior gastando los dólares que se suponía que no había”.

Graficó que durante el kirchnerismo “el país real era que el cepo generó un tremendo subsidio, una transferencia enorme de la riqueza de los sectores productores de bienes, a los consumidores”.

Dijo que una vez resuelto el tema del cepo “ahora le da la oportunidad de crecer al sector productivo” y lo que hay que resolver, gradualmente, es la parte fiscal.

“Tratar de mantener este nivel de déficit fiscal del año pasado es como la época de la crisis de 1989, con una hiperinflación, donde habían terminado de quebrar al Banco Central”, graficó.

Sobre el déficit fiscal dijo que “es insostenible. Hay que hacer algo para resolverlo. En los últimos años hemos sumado 1.800.000 empleados públicos. Echar a la mitad, aunque se debería, es gente con familia. Para que la gente vaya al sector privado hay que generarle puestos”, reflexionó.

Sugirió que los empleados estatales que estén sin tarea pueden ser puestos en “disponibilidad” y, si consigue un puesto en el sector privado, “se le pagan las cargas previsionales”.

Según los cálculos del economista, de esta manera el Estado ahorra dos tercios del sueldo de la persona por un tiempo: “Hay que buscar este tipo de esquema, que lleva tiempo implementar”, reflexionó.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

“La salida del cepo permitirá el crecimiento”

Por Aldo Abram: Publicado el 28/12/15 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2015/12/28/la-salida-del-cepo-permitira-el-crecimiento/

 

El economista Aldo Abram estimó que “los primeros seis meses del año 2016 serán difíciles porque estamos en una economía en recesión” pero auguró “un promisorio segundo semestre porque a partir del fin del cepo entramos en un sinceramiento de las condiciones de producción nacional que significan un fuerte impulso a las economías regionales de todo el país”.
El director de la Fundación Libertad y Progreso explicó que “desde el punto de vista económico, la salida del cepo cambiario fue el hecho político más importante del año que termina porque significó salir de un estado de ficción para ingresar a un plano de realidad, del cual nunca debimos haber salido porque eso le hizo mucho daño a los sectores productivos de nuestra economía”.
En ese sentido, el economista explicó que “al vivir en un sistema con el tipo de cambio totalmente retrasado como estuvimos en los últimos cuatro años, las economías regionales se encontraban en una situación de asfixia constante porque, por un lado, los bienes que producían lograban una suba muy leve porque el valor oficial del dólar estaba frenado pero, al mismo tiempo, los costos de producción aumentaron vertiginosamente” y, según Abram, “ese combo fue letal para las industrias y para las economías regionales que son el gran motor del país”.
Para graficar su pensamiento sobre lo que significó el cepo cambiario en los últimos años, Abram dijo que “fue similar a hacer un riquísimo guiso con las gallinas de los huevos de oro porque se liquidó a las economías regionales cuando en verdad lo que siempre hay que hacer es cuidar a este sector porque de él depende el resto del país”.
Según las estimaciones de Abram, “la liberación del tipo de cambio beneficiará principalmente a las economías regionales porque puso un manto de verdad sobre lo que efectivamente vale en pesos cada dólar y eso ayuda a revalorizar los productos que se elaboran en cada región del país y eso -por ejemplo en el caso específico de Misiones- ayudará a lograr mejores precios para la yerba, el té, los cítricos, la madera y todo lo que se genera en esa provincia”.
Abram también se refirió “a la terrible herencia que dejó el gobierno anterior con un déficit fiscal que ronda los ocho puntos del Producto Bruto Interno (PBI) y que si bien esta cifra al común de los lectores no le significa nada, es necesario aclarar que este tipo de situaciones son las que nos llevaron a la hiperinflación de 1989, por eso es necesario decir la verdad a la población para que se sepa en su real dimensión el estado de las cuentas públicas”.

Hay que salir del agujero interior

El economista también se refirió al acompañamiento de la mayoría de la población argentina a las primeras medidas de gobierno. “En general se nota un alto grado de conciencia en la mayoría de los habitantes del país sobre la necesidad de salir del viejo esquema de relato oficial mentiroso para poder saber bien dónde estamos parados y cuál es el grado de emergencia del caso”.
Según Abram, eso se notó muy bien en “la decisión del Gobierno de declarar la emergencia energética y la de seguridad y aún más en la salida del cepo, donde no se dio la estampida tan temida a la compra de dólares, lo que de por sí está señalando cierto grado de confianza social en las medidas que se están tomando”.
Sostuvo que luego de la eliminación de las retenciones y el fin del cepo al dólar, el balance “es positivo” y añadió que “no se dio una devaluación porque en realidad la devaluación del peso se venía haciendo desde hace cuatro años y eso lo sentía la gente en la billetera diariamente”.
De acuerdo al economista, “lo que el Banco Central estaba haciendo era quitarnos con el impuesto inflacionario un pedazo de poder adquisitivo con los pesos en el bolsillo para financiar los excesos de gastos del Gobierno. Y para que no se reflejara en el valor del dólar oficial, lo que hicieron fue poner el cepo y fijarlo artificialmente con valores que no reflejaban la realidad”.

Pérdida del poder adquisitivo
El economista de la Fundación Libertad y Progreso también pronosticó que el nuevo año arrancará con “una pérdida del poder adquisitivo y por eso las familias controlarán sus gastos”.
Esto significa que “la gente priorizará las cuestiones básicas y reducirá sus erogaciones en los productores de servicio que ahora ganarán lo que corresponden que ganen”.
“En el supermercado se tendrá que pagar más por la cosas. Por tanto, la gente deberá bajar un poco los gastos en el sector de los servicios que fueron los grandes beneficiarios de este modelo, como por ejemplo la compra de electrónicos, viajes, cine y comidas en restaurantes”.
Consultado sobre si es posible evitar la suba de precios en supermercados, Abram dijo que no cree que “se puedan atajar los precios en algunos productos” pero advirtió que “luego del trance que implica sincerar la economía la inflación comenzará a bajar por la austeridad de la política monetaria del Banco Central y comenzarán a sentirse los primeros vientos de crecimiento económico ya poco antes de mitad de año”.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Cepo: por esquivar la moto chocaron contra el camión

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/7/13 en http://economiaparatodos.net/cepo-por-esquivar-la-moto-chocaron-contra-el-camion/

Más allá de la arbitrariedad del cepo cambiario, el tema es si no fue peor el remedio que la enfermedad. Es decir, si por esquivar la moto, el gobierno no chocó contra el camión

Durante el período kirchnerista-cristinista se fugaron del país casi U$S 91.000 millones. La mayor fuga se produjo a partir del 2007 y se aceleró en los años posteriores hasta que se impuso el cepo cambiario justo luego de las elecciones del 2011.

Más allá de la arbitrariedad del cepo cambiario, el tema es si no fue peor el remedio que la enfermedad. Es decir, si por esquivar la moto, el gobierno no chocó contra el camión.

La respuesta directa es muy sencilla. Esos capitales se fugaban por falta de confianza en la seguridad jurídica del país. Las arbitrariedades y abusos contra la propiedad privada y la feroz carga impositiva generaron esa fuga masiva de ahorro que, de haber habido seguridad jurídica, hoy estarían financiando el crecimiento de la economía argentina.

Pero si antes del cepo los capitales se fugaban por los motivos apuntados, con el cepo esos motivos se acentúan, particularmente la falta de respeto a los derechos de propiedad.

Tan así es la falta de confianza en el gobierno, que al 19 de julio, última información disponible al momento de escribir esta nota, el BCRA informa que el stock de CEDIN es de $ 24 millones, unos U$S 4 millones al tipo de cambio oficial y cerca de U$S 3 millones al tipo de cambio verdadero.

Ni siquiera con un blanqueo tan “generoso” el gobierno ha logrado atraer capitales para compensar la sangría de reservas que tiene por diferentes razones. Es más, ni siquiera lograron detener la sangría de reservas. Desde que pusieron el cepo cambiario el Central perdió U$S 10.000 millones, a pesar de las restricciones a las importaciones, la prohibición de girar utilidades y dividendos, el recargo por compras en el exterior con tarjetas de crédito y, obviamente, la prohibición que le impusieron a la gente de comprar dólares. Toda esta batería de medidas no consiguió evitar la caída de reservas, pero sí consiguió que la gente huya del peso más aceleradamente y se refugiara en el blue, generando un brecha cambiaria que no es mayor al 50% actual por las medidas tipo policiales que aplica Moreno, caso contrario ya estaría en el 100% cómodamente la brecha entre el dólar oficial y el blue.

¿Qué fue el cepo cambiario? Una medida represiva e inconstitucional que pretendió actuar como parche a un problema mucho más profundo: la desconfianza que hay en el gobierno.

Como de costumbre, en economía hay que analizar lo que se ve y lo que no se ve. Lo que se ve es que bajaron los giros al exterior por utilidades y dividendos y por fuga de capitales, pero lo que no se ve es la frutilla del postre a la inseguridad jurídica derivada del cepo. No entra un dólar ni por casualidad salvo los que provienen de las exportaciones. Pero ojo que con una brecha cambiaria tan alta, no se ve la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones. Dicho en otras palabras, no se ven los dólares que dejan de entrar por exportaciones debido a la subfacturación de exportaciones ni los dólares de más que se van por la sobrefacturación de importaciones.

Lo curioso de este modelo de vivir con lo nuestro. Esta idea de sustituir importaciones, es que ni siquiera es sostenible con el cepo cambiario. Las exportaciones no alcanzan para pagar la deuda pública, la cancelación de créditos del sector privado y financiar las importaciones, particularmente las de combustibles. ¿Qué hace Moreno? Mete otro parche aplicando un torniquete a las importaciones que generan faltante de insumos para producir, afectando la actividad productiva, al tiempo que reduce la oferta de bienes de consumo en un contexto de creciente emisión monetaria. La combinación perfecta para acelerar la inflación.

Pero encima de todo este zafarrancho cambiario, ni siquiera resuelven el problema de tipo de cambio real. Desde que asumió Kirchner el dólar oficial subió el 94% y la inflación fue del 400%, es decir, como el dólar subió menos que los precios en pesos. Cuando uno divide los precios en pesos por el tipo de cambio, Argentina se volvió cara en dólares. ¿Cómo afecta esto a la economía argentina? El productor local tiene costos en dólares cada vez más altos lo cual lo deja fuera del mercado internacional para poder competir. Puede exportar cada vez  menos. El ejemplo más contundente de esta cruda realidad es la situación de las economías regionales.

Obviamente que las devaluaciones no resuelven los problemas de competitividad. Pero también es obvio que la ineficiencia que genera esta política económica por la asfixiante carga impositiva, la falta de infraestructura, prohibiciones y demás regulaciones, conducen inevitablemente a una devaluación.

El gobierno no va a dar marcha atrás en su política económica. Es más, aunque quisiera ya no es creíble para atraer inversiones, por lo tanto lo único que cabe esperar que es dejen tierra arrasada si, como es probable, no logran eternizarse en el poder.

Si en las elecciones de octubre tiene una derrota que le impida ir por la re reelección, doblarán la apuesta destruyendo el escaso stock de capital que queda para tratar de sostenerse hasta el 2015.

Sobre este último punto y otro más quiero dejar algo bien en claro. He escuchado varias veces que diferentes políticos y periodistas dicen que quieren que a la presidente le vaya bien. Me parece un verdadero dislate decir que uno quiere que le vaya bien a alguien que quiere imponer una dictadura. Una cosa es ser políticamente correcto y otra muy diferente es decir estupideces, porque realmente hay que ser estúpido para decir que quieren que le vaya bien a un proyecto dictatorial.

El segundo punto también se lo he escuchado a periodistas y políticos. Dicen: la presidente tiene que terminar su mandato en 2015. ¿Por qué si la Constitución prevé la destitución en el artículo 53? No necesariamente un presidente tiene que terminar su mandato si es responsable de algunas de las causales de juicio político. En otras palabras, la Constitución prevé que un presidente no termine su mandato y, como dice mi amigo José Benegas, la Constitución es destituyente porque estipula las causas de juicio político para destituir a un presidente.

Por otro lado, Alfonsín no terminó su mandato y De la Rúa tampoco. ¿Por qué debería haber una deferencia especial con una presidente de origen peronista? Si existen causales para su destitución la Constitución las establece claramente. Por eso me parece otro disparate decir que la presidente tiene que terminar su mandato en 2015 como si llegar al 2015 fuera un dogma de fe que permite que se violen las instituciones y los derechos individuales.

Pero para finalizar y volver al tema económico, habrá que ver si la presidente logra sostener esta precaria situación económica sin tener antes del 2015 una verdadera crisis social.

En todo caso, sabemos que todos los dislates hechos en estos años en materia económica e institucional no serán gratis para el ciudadano común. Solo queda saber quién asumirá el costo político de los daños causados. Si la actual presidente u otro político.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.