Crece el pesimismo en Colombia sobre las negociaciones de paz

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 12/4/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1888534-crece-el-pesimismo-en-colombia-sobre-las-negociaciones-de-paz

 

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, sigue adelante con las negociaciones de paz que procuran poner punto final a más de medio siglo de violencia en el conflicto armado interno que afecta a su país.

En las últimas semanas las noticias han sido tanto buenas como malas con relación a ese esfuerzo. La principal mala noticia es que la fecha prevista para suscribir el acuerdo que pondría fin al conflicto con las FARC, que era el 23 de marzo pasado, no se cumplió. Por el momento, si bien las negociaciones continúan en La Habana, no se ha anunciado fecha alguna que reemplace a la antes mencionada. En cambio, la buena noticia es que hoy el gobierno colombiano no sólo negocia la paz con las FARC, sino que lo hace también -en paralelo- con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esto último supone que las dos principales fuerzas guerrilleras marxistas están ahora sentadas en la mesa de negociaciones, discutiendo el cierre de un prolongado y duro conflicto.

A comienzos de año, concretamente en enero pasado, el 49% de los colombianos confiaba en que se lograría el acuerdo de paz con las FARC. Un 45% de ellos se mostraba, en cambio, profundamente escéptico. Había en ese momento, según queda claro, un optimismo prevaleciente respecto del posible éxito de las negociaciones de paz, que avanzaban con una brisa a favor.

Sin embargo, después del fracaso del 23 de marzo antes aludido, la tendencia del ánimo de los colombianos cambió, siendo reemplazada por una actitud que ahora luce más bien pesimista. El cambio ha sido significativo, como veremos enseguida.

Hoy el 60% de los colombianos, a estar a una reciente encuesta de Datexco, no cree que se pueda alcanzar la paz con las FARC. Son pesimistas, entonces. A su vez, sólo el 35% de los colombianos sigue pensando que la paz con las FARC es posible.

Es más, un 74% de los colombianos sigue sin creer en la buena fe de las FARC y manifiesta que ese grupo guerrillero carece de intención sincera respecto de cerrar el proceso de paz. En paralelo, un 75% de los encuestados manifiesta no estar de acuerdo con la forma como Juan Manuel Santos conduce los diálogos de paz que se realizan en La Habana.

La encuesta comentada sugiere entonces que los colombianos son hoy más bien mayoritariamente escépticos respecto de la posibilidad de llevar las negociaciones de paz a buen puerto, desde que se han vuelto bastante pesimistas respecto de sus posibilidades de éxito. Esto coincide con que el 69% de los colombianos cree que Colombia -en líneas generales- hoy va “por mal camino”, mientras únicamente el 26% cree lo contrario.

El cambio de opinión respecto del posible cierre feliz del proceso de paz pareciera tener distintas razones. La primera es la existencia de una sensación generalizada de que no se está avanzando lo suficiente y que el ritmo de la marcha ha disminuido peligrosamente. Pero hay también otras razones. Entre ellas, que muchos creen que, en función de lo ya negociado, los insurgentes responsables de los delitos de lesa humanidad por ellos cometidos a lo largo del conflicto armado interno colombiano no serán penados como corresponde, porque han negociado con éxito la imposición de penas que parecen inusualmente bajas, a lo que se agrega la posibilidad de no tener que cumplirlas en los clásicos encierros carcelarios.

Por eso, muchas respuestas sugieren que la opinión pública está insatisfecha por lo que consideran una burla frente a los enormes perjuicios que la guerrilla marxista causara a muchos civiles inocentes.

Estas reacciones deberán ser tenidas en cuenta al tiempo de procurar la ratificación de los acuerdos que eventualmente se alcancen con las FARC y con el ELN. No es imposible que si mañana se hiciera un referendo, el resultado de la compulsa no fuera positivo. Por esto no sólo es importante cerrar con éxito las negociaciones de paz, sino también explicar, a todos los colombianos por igual, por qué la paz puede tener un costo que pagar: el de ser relativamente poco severos con quienes, en verdad, han cometido decenas de miles de crímenes aberrantes, como los asesinatos, los secuestros, las lesiones y los daños que los atentados de los guerrilleros han acumulado.

Queda entonces por delante no solo la tarea -aún abierta- de cerrar las negociaciones en curso, sino también un esfuerzo por explicar con claridad el por qué de los consensos alcanzados en la búsqueda de la paz.

No será, aparentemente, una tarea fácil, porque el porcentaje actual de desaprobación a la gestión de Juan Manuel Santos es muy alto: del 76%. Esto es, 12 puntos porcentuales más que cuando esa medición fuera realizada en enero pasado.

Las dificultades expresadas debieran empujar a todas las partes a realizar esfuerzos renovados para edificar los consensos que aún no se han alcanzado. El valor de la paz es superlativo y, habiendo avanzado tanto en las negociaciones en marcha, el empujón final de todos es imprescindible. De lo contrario Colombia no podrá dejar atrás lo que se ha llamado “la doble epidemia de la violencia y las drogas”.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.