Reflexión de domingo: “Lógica de Clases”

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 25/11/12 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/11/25/reflexion-de-domingo-logica-de-clases/

Para todo x, si x es S, entonces x es P. Qué bello que era. Recuerdo esos días de juvenil despliegue de la razón donde descubría que Łukasiewicz había pasado a lógica de clases toda la silogística de Aristóteles. Impresionante.

Pero hay otra lógica de clases que nunca me convenció. Lógica que de lógica tiene poco; más bien es la dialéctica  hegeliana pasada por Marx, que más que coherencia, implica conflicto.
Ahora parece que es cuestión de representar, o defender, o ser, una clase media. Que si la manifestación del 13-9 fue de clase media, si está bien que así sea, si la clase media piensa en sus dolarcitos en Miami o es de gente trabajadora que quiere progresar.
No, mal planteado.
No se trata de clases: no las hay si por clase se entiende lo que entendía Marx. Hay, sí, tipos ideales weberianos, o clasificaciones de sectores sociales, muy elásticos, muy intuitivos, muy opinables, tan confusos como las nacionalidades y las razas.
 
No se trata de clases, se trata de personas. Se trata de personas y sus derechos ante cualquiera que quiera violarlos, esto es, se trata de cada persona humana, in concreto, sea quien fuere: es sujeto de derechos que no deben ser violados, y esa violación permanente es el verdadero conflicto, es la moderna esclavitud amada y defendida por las masas, que es la dependencia del estado.
Pero a veces, no siempre y tal vez las menos de las veces, las personas salen de la Matrix, del sueño, de la cabaña del Tío Tom, de 1984 o de cualquier otra analogía literaria que se quiera hacer. Cuando el gobierno le saca a un tercero para darnos a nosotros, no pasa nada, y es inmoral que no pase nada, pero eso es la masificación. Pero cuando nos saca directamente, ah, allí nos damos cuenta de la esclavitud.
No es cuestión, por ende, de ninguna clase. Es cuestión de quien no puede llegar a fin de mes porque suben los impuestos y la inflación. Es cuestión de quien quiere ahorrar para su familia y no puede. Es el problema de quien tiene que cerrar su empresa, grande, pequeña, marciana o venusina, porque no hay insumos que dependen de la importación. Es cuestión del que no encuentra trabajo porque esa empresa cerró. Es cuestión de quien quiere girar dólares a su familia en el exterior y no puede. Es cuestión de quien tiene dinero para salir del país pero no puede porque el gobierno le impide el cambio de divisas. Es cuestión de quien está esperando un medicamento que no llega. Es cuestión de quien piensa diferente del gobierno y le mandan a la AFIP. Es cuestión del que tiene que cerrar, del que tiene que mal vender, del que tiene que sufrir la humillación de que ladrones llamados funcionarios lo vigilen todo el día. Es cuestión de quienes son encarcelados por jueces adictos a las órdenes del poder ejecutivo. Es cuestión de las amenazas a la libertad de expresión con la excusa de la democratización de los medios. Es cuestión, por ende, de derechos violados. Vuelvo a decir: derechos violados. No importa si la víctima es rica, pobre o marciana. Lo que importa es que violar derechos es inmoral, y más cuando se hace desde el estado.
Y todo por lo de siempre: por creer que el estado puede superar la escasez y proveer de todo para todos. Claro, finalmente llega la inflación y entonces, para evitar la fuga de capitales, se cierra el comercio de divisas. No sólo es la banalidad del mal, es la lógica del mal. Y la falta de inversiones lleva a la pobreza, a depender inmoralmente de un plan trabajar, de la dádiva que convierte en esclavo sumiso, de la dádiva que algún día quebrará, pero que mientras tanto genera millones de esclavos sumergidos en el temor y la manipulación, mientras los hipócritas gobernantes llenan sus bolsillos de iniquidad.
Y es cuestión, también, del que tiene millones y tiene ganas de ir a Miami a tirarse panza arriba. Que no es mi situación ni lo sería aunque los tuviera. Pero, ¿saben qué? Tiene derecho. A ver si alguna vez lo entendemos. Tiene derecho. No, no será el premio nobel de la paz, no será la Madre Teresa pero tiene derecho. Cuarta vez: tiene derecho. Y violarlo es inmoral, definitivamente inmoral.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

DE LA “EDUCACIÓN PROHIBIDA” A LUIS J. ZANOTTI: comentarios sobre una película muy difundida.

Por Gabriel J. Zanotti.

 Ultimamente se ha difundido mucho esta película, “La educación prohibida”,

 y quisiera hacer un comentario sobre ella.
En primer lugar, un acuerdo básico. Me he pasado la vida, práctica y teorética, luchando contra la educación formal positivista, lo cual no pocos disgustos me ha ocasionado, sobre todo con autoridades y colegas. El que quiera leerme y comprobar por sí mismo hasta qué punto simpatizo con los autores de la película y con los pedagogos entrevistados, puede leer los siguientes escritos: http://www.gzanotti.blogspot.com.ar/2008/11/i-have-dream.html; http://www.gzanotti.blogspot.com.ar/2008/11/i-have-dream-ii.html;
Pero nada de esto ha surgido en mí como un descubrimiento de América. Lo que yo he hecho es mirar un poco más allá sobre los hombros de un gigante, como habitualmente reza la analogía.
En efecto, en una galaxia muy lejana, hace millones de años luz…………….. Mi padre, sobre todo desde la década del 60, comenzó a explicar ciertas cuestiones pedagógicas y proponer reformas que asombrarán, seguramente, a quienes hayan visto la película.
Luis J. Zanotti explicó todo el movimiento de la escuela nueva, al cual se refiere la película, como la segunda etapa de la política educativa. Este escrito es de 1972, y lo que relataba ya era historia. Después de explicar pero también comprender en su contexto histórico al positivismo pedagógico, Zanotti explica las ideas de la “escuela nueva” (http://www.luiszanotti.com.ar/poled2.htm). Pero el autor citado, fundamentalmente por Zanotti, es Dewey, además de ilustres maestros y pedagogos argentinos que en su tiempo fueron totalmente revolucionarios en lo suyo. Pero mi padre tenía un menor optimismo respecto de Illich, Lapatí, Freire: los analizó en http://www.luiszanotti.com.ar/artinvedu.htm#1, donde reconoció sus méritos pero hizo sus debidas advertencias sobre qué proponen y hacia dónde van.
En efecto, el diagnóstico de la película incluye al positivismo pedagógico en una crítica al capitalismo donde evidentemente aparece como telón de fondo la alienación como característica inevitable del libre mercado y la sociedad industrial-burguesa que le sirve como super-estructura. En ese sentido los autores de la película y los pedagogos que intervienen incurren todos en lo que llamé una vez la dialéctica de la dialéctica del Iluminismo (http://www.ucema.edu.ar/publicaciones/download/documentos/370.pdf): se critica a la razón instrumental, que es opresora y alienante, pero para combatirla, ¿qué se propone? Si lo que se propone es un estado que nos liberaría del capitalismo opresor, se incurre en la contradicción similar que Horkheimer y Adorno atribuyen a la razón instrumental. Si esta última, al pretender liberar, oprime, la revolución anunciada contra el libre mercado (que en realidad no es más que el mercado intervenido denunciado y criticado por L. von Mises) al pretender liberar, oprime con un estado que se diversifica en sus diversas formas autoritarias: o es el welfare state norteamericano, o es el estado providencia europeo, o fueron los fascismos, o siguen siendo los totalitarismos de Cuba o Corea del Norte, o siguen siendo las autoritarismos latinoamericanos de izquierda, o sigue siendo China, o sigue siendo el fundamentalismo iraní. El asunto es que nada de ello producirá la revolución educativa, porque en esos sistemas el gobierno tiene que inocular la conciencia revolucionaria. Luis J. Zanotti me relataba de qué modo todos sus colegas marxistas de la década del 70 “enseñaban” a Freire, (sus críticas a la educación bancaria), de igual modo que Freire criticaba a la educación bancaria: se lo tenía que memorizar y repetir, so pena de no quedar como un buen revolucionario y aparecer como un cerdo burgués que se atrevía a criticar la revolución educativa.
Sintomático es que la película no toque en ningún momento el tema institucional, de fondo, de la libertad de enseñanza, esto es, de la libertad de planes y programas de estudio con respecto a los del gobierno. Ello sí que sería revolucionario. Sí, existirían con ello colegios tipo La Sociedad de los Poetas Muertos, pero habría lugar institucional, jurídico, para todas las reformas educativas propuestas por la película, incluso la mía. Pero el tema no aparece. Hay hacia el final protestas de que las “nuevas” (quienes leyeron a Luis J. Zanotti saben que son un poco más viejas) propuestas no tienen espacio, no son admitidas, pero el silencio con respecto a la solución, esto es, la libertad de enseñanza típica del liberalismo clásico, es sintomático. ¿Demasiado “liberal” para los autores? ¿Qué pretenden en el fondo? ¿Que la izquierda latinoamericana sea la revolución donde finalmente el niño pueda “aprender en libertad”?
Mi padre sí que luchó por la libertad de enseñanza. Su mejor y más acabado texto sobre ello fue http://www.luiszanotti.com.ar/diversosmedios2.htm,  donde propuso la des-monopolización total y completa del sistema educativo, en 1980. ¡Para qué! Sus amigos conservadores no entendieron absolutamente nada, hicieron un silencio total e incluso sus discípulos más directos no se atrevieron a seguirlo. Los militares, ni hablar. La izquierda, ni hablar tampoco, que obviamente sabía que mi padre era su principal y único enemigo, y no los ingenuos que creían que la educación era una cuestión de portarse bien, formar fila y hacer caso. (Coherentemente con ello, el ERP le puso una bomba en su domicilio (esto es, mi casa de mi infancia) y los montoneros que hoy gobiernan lo expulsaron de su cátedra en la UBA en 1973).
Luis J. Zanotti también expuso las nuevas funciones profesionales docentes en un texto que sombrará a más de uno (http://www.luiszanotti.com.ar/artinvedu2.htm#1), previó la revolución tecnológica actual como la tercera etapa de la política educativa (http://www.luiszanotti.com.ar/poled3.htm), propuso reformas a la enseñanza media (http://www.luiszanotti.com.ar/escuelamedia.htm; http://www.luiszanotti.com.ar/escsigloxx2.htm), bregó por la escuela sin grados (http://www.luiszanotti.com.ar/artrevcatedra.htm), se opuso con firmeza a dejar abandonados a los niños y adolescentes en las escuelas (http://www.luiszanotti.com.ar/artlanacion2.htm), todo en medio de un desierto cultural, cubierto de toneladas de arena autoritaria (izquierda marxista, conservadores, militares, religiosos, sindicatos, etc.).
Las nuevas generaciones que busquen fundamentos para la revolución pedagógica, harían bien en leer a quien supo proponerla, pero, claro, sin Marx. Si son verdaderamente revolucionarios, allí lo tienen: www.luiszanotti.com.ar
Si no, serán una parte más del cambio para que nada cambie.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.