¿Vuelve el ajuste del Fondo Monetario?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 19/12/19 en: https://www.ambito.com/economia/fmi/vuelve-el-ajuste-del-fondo-monetario-n5072110

 

MENSAJE. Kristalina Georgieva destacó la importancia que tiene la Argentina -principal deudor- para el FMI.

MENSAJE. Kristalina Georgieva destacó la importancia que tiene la Argentina -principal deudor- para el FMI.
Un clásico, los políticos prometen y luego hacen “lo que pueden”, por no decir lo contrario. A pesar del discurso, el Gobierno terminará coincidiendo con el FMI lo que, en rigor, no sorprende ya que ambos son de origen keynesiano a pesar de la efectista crítica del maestro de Guzmán -Stiglitz- al organismo.

Con las retenciones a la exportación que estimaba el IARAF en 35% (quedará en 33%) para la soja, 28% el trigo (15%), 25% el maíz (15%), y 10% girasol y los productos industriales, el Estado recaudaría el 0,45% del PBI, unos $90.000 M. Por cierto, el campo produce alimentos para 450 M de personas y los políticos se rasgan las vestiduras con la intención de implementar un Consejo contra al hambre, de algunos miles cuando, según la CRA, el Estado se queda con el 60% de la producción agrícola, como para alimentar a varios cientos de millones.

Con la suspensión de la Reforma Tributaria de 2017, continúa el IARAF, el Estado recaudaría otro 0,5% del PBI, $100.000 M. Y si se duplica la alícuota de Bienes Personales, sumaría el 0,15% del PBI, $30.000 M adicionales. Contando con que cuando un impuesto sube, sube la evasión, quedaría por financiar alrededor del 1% del PBI, unos $200.000 M.

En cuanto al impuesto del 30% al dólar, el propósito no sería recaudar pesos, sino “cuidar las reservas” -visto que sólo la balanza turística en 2019 quedaría negativa en u$s5.000 M- como si la curva libre de oferta-demanda no fuera el equilibrio con la oferta real, y la inflación no fuera la causante de la devaluación del peso. Por cierto, el BCRA, por la caída en el precio de los bonos y otros títulos, tenía un patrimonio neto negativo de $423.405 M al 30 de noviembre. También el FGS de la ANSES tuvo una fuerte desvalorización.

Así, el déficit que todavía queda, si pretenden no emitir ni endeudarse -veremos si lo logran- en buena parte lo pagarían los jubilados -al son del FMI- ya que el gasto total en ese rubro del Presupuesto equivale al 10,5% del PBI. Otorgarían dos bonos de $5.000 a los que cobran “la mínima”, pero suspenderían por “sólo” 180 días -será que luego viene el mítico “segundo semestre” de Macri- la fórmula de movilidad, que se actualiza (70%) en base a la inflación y (30%) a los sueldos estatales y que aumentaría entre 50% o 60% las jubilaciones en 2020, superando a la inflación del 40% que espera Economía.

Si sumamos algún tipo de freno al alza salarial -se habló al principio de suspender las paritarias- el ajuste pasaría por una caída de los ingresos reales de los niveles medios. No por nada se enardecen los ciudadanos cada vez que el FMI pasa por algún país. O sea, que existe una continuidad de fondo con el macrismo, así como Macri no discontinuó el kirchnerismo: de las vías del Estado para quitar recursos al mercado -impuestos, inflación y endeudamiento- el Gobierno tendría la intención de bajar la inflación y el endeudamiento, pero compensarlo con suba de impuestos y un ajuste que, así las cosas, probablemente quede neutralizado por la caída del PBI, ergo, la recaudación.

Los políticos han tenido éxito vendiendo la idea de que los bienes estatales son del pueblo cuando son suyos. Por caso, Aerolíneas Argentinas tiene un histórico déficit que pagan, sobre todo, los pobres con sus impuestos -recordando que las cargas fiscales son necesariamente derivadas hacia abajo- para que viajen los de niveles económicos más altos y, por cierto, sus dueños, los políticos. Con la venta de estas propiedades podría recaudarse como para no tener que realizar ajuste alguno y, además, el Estado se convertiría en menos gastador.

De hecho, el sector público nacional acumuló un superávit primario en los primeros 11 meses de 2019 de 0,1%, del PBI. En tanto, el déficit financiero fue del 2,7%. El déficit de diciembre de 2019 rondaría el 0,9% y así el primario del 2019 quedaría en 0,8%, del PBI. Ahora, esos resultados se alcanzaron precisamente con importantes ingresos “no tributarios”, como la venta de centrales hidroeléctricas y tenencias del FGS, por un total equivalente al 2,1% del PBI, compensando la caída de la recaudación tributaria.

En fin, a favor del país volvería cierto viento de cola. A nivel global, los precios de los alimentos en términos reales están 45% debajo de la media desde 1902, pero el índice de la FAO alcanzó en noviembre su máximo de los dos últimos años, impulsado por la carne -dada la peste porcina en China- y el aceite.

Por otro lado, según Morgan Stanley, gracias a un acuerdo parcial entre EE.UU. y China y el triunfo de Boris Johnson que aseguraría el brexit para el 31 de enero y una política fiscal más benévola, la economía global crecería 3,4% hacia fines de 2020 contra el 2,9% del cuarto trimestre de 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

 

Un superávit que marca la decadencia

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/5/19 en: https://www.ambito.com/un-superavit-que-marca-la-decadencia-n5033764?fbclid=IwAR16NxiQOzz5kDK7j8J_yrzMBEap-NxKQcJqgtgqR3u7rUJeDXRINuwgY0A

 

Un superávit que  marca la decadencia

Como anticipamos varias veces que sucedería, todos están recalculando la evolución del PBI a la baja, y lo seguirán haciendo, a no dudarlo. Ahora en el Ministerio de Economía calculan que caerá el 0,8% en 2019, contrastando con el 0,5% del Presupuesto, pero todavía son optimistas, sobre todo al afirmar que la economía crecerá en 2020.

Veámoslo por el lado de la balanza comercial. En abril de 2019 el superávit fue de u$s1.131 M, así el primer cuatrimestre tuvo un resultado de u$s3.147 M -Ecolatina estima u$s10.000 M para todo 2019- contrastando con el déficit de u$s3.260 M en 2018. Y para el Gobierno esto es alentador. En realidad, tiene una doble lectura negativa.

En primer lugar, en abril las exportaciones crecieron, en cantidades el 10,3%, pero solo un 1,7% i.a. en efectivo debido a la baja de los precios de cas un 8%. En el acumulado del primer cuatrimestre caen el 1,2%. Considerando la fuerte devaluación del peso superior al 50%, mejorando la competitividad argentina, claramente las exportaciones se desarrollan mal a consecuencia de la caída en la productividad.

Por su lado, el desplome de las importaciones es consecuencia del PBI que cae con un futuro deprimente. Las compras al mundo se derrumbaron el 31,6%, acumulando una caída en lo que va del año del 28,9%. No solo muestra que sigue bajando el consumo sino también las inversiones futuras, ya que la importación de bienes de capital se contrajo el 42%, la de piezas y accesorios para bienes de capital un 28%, las de bienes intermedios -necesarios para procesos industriales- el 17% y la de combustible y energía un 7%.

Por cierto, a esas flojas exportaciones aportaron sobre todo las de productos primarios que subieron el 18,8%, aunque un 29,5% en cantidades dado que desde mediados de 2018 el precio FOB de la soja en Argentina cayó el 12% en promedio. A este panorama desalentador hay que sumarle la fuerte caída de las cotizaciones internacionales y el dólar artificialmente planchado por el Gobierno.

La “guerra” entre Trump y China, los mayores stocks de cereales dada la mayor producción en EE.UU. y la posibilidad de que áreas dedicadas al maíz pasen a producir soja, la fiebre porcina en China -los cerdos consumen harina de soja- parecen haber tenido un impacto en la cotización de la soja. Aunque otros opinan lo contrario: la guerra arancelaria podría favorecer a las exportaciones de Brasil y Argentina -segundo y tercer productor global, respectivamente- al mercado chino y no sería la fiebre porcina un factor bajista ya que el mayor consumo es el de las personas no de los cerdos.

En cualquier caso, el ambiente internacional se tensa. Si EE.UU. cierra sus fronteras, China podría acelerar su capacidad para fabricar aviones comerciales, la inteligencia artificial que ya tiene un desarrollo importante tanto que los bancos han incorporado tecnología para escanear el más mínimo movimiento facial y detectar posibles indicios de fraude y tantas otras industrias.

A esta competencia y a la falta de acceso a uno de los mercados más grandes del mundo, la sentirán los accionistas en EE.UU. Al frenazo del comercio global, cuya expansión será inferior al 2,6%, según la OMC, contrastando con el 3% de 2018, podrían agregársele otras cosas como que Pekín rife los bonos del Tesoro de EE.UU. que tiene en cartera, unos u$s1.100.000 M, o que devalúe la moneda para compensar los aranceles de Trump que, por otro lado, dice que puede derivar parte -unos u$s15.000 M- de lo que recaude con el aumento de los aranceles a los exportadores agrícolas (soja, maíz, trigo y arroz) deprimiendo más los precios internacionales. Precios bajos, retenciones y dólar planchado, reprimido, afectarán el nuevo ciclo productivo, advierten productores. La renta fija que ajusta por CER -Boncer 2020 (TC20)- tiene una TIR de 33,05% mientras que el Bonar 20 AO20 (AO20D)- bono en dólares que también vence en 2020- rinde 18,59%. Semejantes tasas evidencian un enorme caos en el mercado monetario y de deuda fogoneado desde el Gobierno. El problema es que, como toda represión, en algún momento va a estallar, de un modo o de otro. Es infantil la idea de que se puede mantener algo comprimido mientras se busca la solución para que no se desborde, le estallará en la cara.

Es imposible desenmarañar esto sin liberar y sincerar al mercado. El dólar planchado destruirá la producción -sobre todo si se hace en base a mantener las tasas altas-, ergo, la recaudación impositiva. Pero cuando lo liberen -o cuando estalle, las tasas parecieran indicar un desfasaje de base del orden del 15%- la deuda en dólares -y con el FMI- se complicará mucho dado el modelo macrista de sostener un Estado más que elefantiásico.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Abram: “Hay que tomar medidas que defiendan el valor del peso”

Por Aldo Abram: Publicado el 6/9/18 en: http://www.visionliberal.com.ar/nota/5503-abram-hay-que-tomar-medidas-que-defiendan-el-valor-del-peso/

 

En diálogo exclusivo con La Mañana, el economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación “Libertad y Progreso“, afirmó que el Gobierno nacional debe detener la devaluación del peso a través de medidas que defiendan al valor de la moneda nacional. El profesional consideró que si esto no sucede, volverá a originarse un proceso de hiperinflación en la Argentina.

Para el economista, el BCRA debe sacar de circulación todos los pesos que en algún momento la gente no está demandando. “Eso estabiliza el tipo de cambio. Pero hasta ahora esto no se hizo. El Banco Central tiene que proteger el valor del peso, que es la moneda en que cobramos nuestros ingresos y en que ahorramos los argentinos“, aseveró.

El Banco Central tiene que implementar una serie de cinco puntos de encaje, integrados por los banqueros que deben absorber los pesos que la gente no quiere. De ese modo, no se tienen que utilizar reservas para sacar los pesos del mercado. Una vez que se hace eso, el Central tiene que ofertar 5.000 millones de dólares, para que los lleve quien quiera, y mantener la cotización del dólar, por ejemplo, en $40. De ese modo, nadie comprará la divisa norteamericana y se generará tranquilidad en la ciudadanía“, explicó Abram a este diario.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Cuenta corriente del balance de pagos: El otro déficit preocupante en la Argentina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 27/3/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/03/27/cuenta-corriente-del-balance-de-pagos-el-otro-deficit-preocupante-en-la-argentina/

 

La vuelta de los déficits gemelos, déficit fiscal y déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, obliga recordar que el financiamiento externo no es para siempre y, si no se apuran las reformas estructurales, las tendencias a la devaluación del peso continuarán obligando al BCRA a seguir vendiendo reservas para evitar la suba del tipo de cambio.

Desde el Gobierno suelen argumentar que la relación deuda pública/PBI es baja. Que como el kirchnerismo no tenía acceso al crédito externo, la deuda externa que dejó es baja y queda margen para poder seguir tomando deuda sin que se produzcan complicaciones.

Si no se apuran las reformas estructurales, las tendencias a la devaluación del peso continuarán obligando al BCRA a seguir vendiendo reservas

En rigor relacionar deuda pública/PBI es conceptualmente un error. No es indicador de nada.

Veamos. Imaginemos que Ud. tiene una deuda hipotecaria a 20 años por $3.000.000 y que su ingreso mensual es de $40.000, es decir, un ingreso anual de $480.000. Para ver su capacidad de pago, ¿dividiría los $3.000.000 millones que le vencen a lo largo de 20 años por sus ingresos de un año? Claramente es una cuenta disparatada.

Lo que corresponde es dividir el stock de deuda que vence a lo largo de los 20 años por el ingreso de 20 años. En el caso de dividir la deuda pública, que vence a los largo de varios años, por el PBI es como dividir por el ingreso de un año dado que el PBI es el ingreso que genera la economía en un año.

Indice de cobertura de la deuda externa

Para ver si la deuda es sostenible en el tiempo, otros economistas calculan los intereses de la deuda con relación a las exportaciones, algo que no comparto porque los intereses de la deuda son del Estado y las divisas provenientes de las exportaciones son del sector privado, por lo tanto, el Estado tiene que tener los pesos suficientes para comprar los dólares en el mercado para pagar los intereses de la deuda y esos pesos tendrían que salir del superávit fiscal.

Los intereses de la deuda son del Estado y las divisas provenientes de las exportaciones son del sector privado

En rigor, la mejor medida para evaluar si la deuda pública es sustentable en el tiempo es analizar si el superávit primario alcanza para pagar los intereses de la de deuda pública.

El problema es que hoy no tenemos superávit primario y eso lleva a un crecimiento de la deuda y de los intereses a pagar por el mayor stock de deuda.

Como primer dato podemos decir que los intereses de la deuda pública (incluidos los intereses intrasector público) representaron el 20% de la recaudación en 2016 y el 27,6% en 2017. En otras palabras, el gradualismo lleva a tener una mayor carga de intereses a pagar que le quita recursos al estado para afrontar los gastos corrientes impidiendo la baja de impuestos para atraer inversiones.

Competitividad cambiaria

Pero el otro tema es que al tomar deuda externa y subir la tasa de interés para absorber los pesos que emite el BCRA para dárselos al Tesoro, se genera un arbitraje tasa versus dólar que hace bajar el tipo de cambio. Los agentes económicos venden sus dólares en el mercado para hacerse de pesos y colocarse a tasa. Esto deteriora el tipo de cambio real e impacta en la cuenta corriente del balance de pagos.

Recordemos que la cuenta corriente incluye el saldo de balance comercial, el neto de turismo, de utilidades y dividendos, transferencias unilaterales e intereses de la deuda externa.

En la medida que el tipo de cambio cae en términos reales por el arbitraje tasa versus dólar y el estado toma más deuda y, consecuentemente, tiene que pagar más intereses de la deuda externa, el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos tiende a crecer.

Incluso el tipo de cambio real artificialmente bajo induce a déficit en el saldo de turismo y con un balance comercial que tiende a ser negativo.

El gráfico previo muestra la relación entre la cuenta corriente del balance de pagos y el PBI. Actualmente el déficit de la cuenta corriente está en casi 5 puntos del PBI.

Un alto desequilibrio sostenido derivó en crisis sistémicas

Con la crisis de la tablita cambiaria de Alfredo Martínez de Hoz, en febrero de 1982, se produjo con un déficit de 6 puntos del PBI. Entre el 97 y el 99 estuvo levemente por encima de 4% del PBI y la convertibilidad del 1 a 1 en los noventa, se aguantó la crisis del sudeste asiático, la crisis rusa y la devaluación de Brasil en enero de 1999, que además venía de bancarse la crisis del tequila en 1995.

De manera que no me animaría a poner un número de déficit de cuenta corriente a partir del cual se termina el financiamiento externo, pero sí podemos afirmar que el modelo no es sustentable porque en la medida que aumente el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos hay mayor tensiones de devaluación del peso salvo que ingresen más capitales.

¿Por qué el déficit de cuenta corriente del balance de pagos genera tensiones de devaluación del peso? Porque la demanda de divisas es mayor a la oferta.

El saldo de balance comercial tiende a ser negativo por el atraso del tipo de cambio y por los intereses de la deuda externa que crecen en la medida que crece el stock de deuda para financiar el déficit fiscal.

El ingreso de dólares

¿Qué tipo de dólares pueden ingresar para evitar la devaluación del peso?

Capitales de corto plazo que apuestan a la zanahoria de la tasa de interés.

Capitales para ser invertidos en el sector real de la economía o deuda que toma el sector público.

Actualmente nos movemos con ingresos de dólares por la zanahoria de la tasa y por la deuda externa, aunque últimamente las presiones sobre el mercado de cambios obligaron al BCRA a desprenderse de más de USD 1.700 millones para evitar una abrupta suba del tipo de cambio, lo cual indica que ya no estamos en un mercado libre de cambios.

En rigor nunca lo estuvimos porque antes que el BCRA saliera a vender divisas al mercado para frenar la suba, lo frenaba indirectamente subiendo la tasa de interés.

Déficit gemelos

El riesgo que hoy se observa es que la existencia de déficit gemelos genera tensiones en el mercado de cambios. Si uno observa nuevamente el gráfico se puede ver que luego de la devaluación del 2002 y la suerte de embocar altos precios para las materias primas, el superávit de cuenta corriente empieza a bajar hasta ser negativo en 2010 en la medida que el tipo de cambio real va cayendo al punto que Cristina Fernández establece el cepo a los pocos días de lograr la reelección y va mantenerse en todo su segundo mandato con un cepo cambiario cada vez más feroz.

El superávit de cuenta corriente empieza a bajar hasta ser negativo en 2010 en la medida que el tipo de cambio real va cayendo

Si bien se eliminó el cepo cambiario, no se eliminó el problema de fondo que es el déficit fiscal. Antes se financiaba con emisión monetaria y ahora contra deuda externa que también se transforma en pesos y por eso no pueden bajar la tasa de inflación.

Pero lo cierto es que a partir del 2010 el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos va aumentando y hoy todo depende del ingreso de capitales. Dado que no se produjo la lluvia de inversiones, el modelo ya no es hiperdependiente de un feroz cepo cambiario, sino de conseguir financiamiento externo, es decir, que el gobierno logre mantener un flujo de ingresos vía deuda pública.

Ese financiamiento nadie sabe cuánto puede durar. Pueden ser años o meses. Por eso mejor abrir el paraguas antes que se largue con todo y todos sabemos qué significa abrir el paraguas a tiempo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE