Por qué el ahorro en pesos en los bancos argentinos es la quinta parte de lo que acumula Chile en los fondos de pensión

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 23/3/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/23/por-que-el-ahorro-en-pesos-en-los-bancos-argentinos-es-la-quinta-parte-de-lo-que-acumula-chile-en-los-fondos-de-pension/

Responde a la historia de confiscaciones y creciente presión tributaria. La consecuencia es un muy débil mercado de crédito al sector privado. El ministro Matías Kulfas cree que obedece a la políticas de los bancos

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

Siguiendo el manual del buen populista, ante cada problema que no puede resolver el gobierno siempre trata de explicar la situación señalando a un tercero como el culpable.

Desde los runners como culpables de un supuesto rebrote de contagios de covid-19 en su momento, pasando por acusar a un laboratorio de exigir condiciones inaceptables para vender las vacunas, o los rusos que no cumplen con las entregas, o María Eugenia Vidal que no hizo nada con los hospitales en los 4 años que gobernó la provincia de Buenos Aires versus los 29 que estuvo a cargo del peronismo, y así se puede seguir con los ejemplos, tomando los últimos 33 años, frente a un problema real, en lugar de enfrentarlo se le echa el cargo “al otro”.

En el campo de la economía pasa algo similar, la culpa siempre es de otros. La inflación se dispara porque las empresas quieren ganar mucho y “especulan” por lo cual implementaron un pedido de información gigantesco.

Ahora, el ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés, agregando que se necesitan tasas de interés acordes para producir y no para para especular.

No es intención de esta columna ser el defensor del sistema financiero, sino poner en orden las ideas. En primer lugar, el total de depósitos del sector privado en el sistema financiero sumaba $6,8 billones al 16 de marzo pasado.

Como puede verse en el gráfico, el stock de Leliq y Pases Netos sumaba a esa fecha $3 billones, con lo cual el sector público se está quedando con el 44% del total de los depósitos del sector privado en el sistema financiero, desplazando a los particulares en la franja de crédito en pesos.

Cabe destacar que, en noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Mauricio Macri, el monto total de Leliq y Pases era de $1 billones. En otras palabras, en los 15 meses y medio que lleva de gobierno el presidente Alberto Fernández multiplicó por 3 el monto en circulación de esos instrumentos de regulación monetaria, pese a que en su campaña para acceder a la presidencia cuestionaba el endeudamiento del Central bajo la gestión de Macri por considerar que estaba promoviendo la especulación y que era su intención ahorrar el cuantioso pago de intereses y destinarlo a la compra gratis de medicamentos por parte de los jubilados.

Aun pagando una tasa de interés mayor en la era Macri, el costo cuasifiscal de esa operatoria era de $630.000 millones al año; mientras que ahora supera los $1,14 billones.

De ahí que hasta ahora el Presidente no cumplió con su promesa de campaña con los jubilados, sino que además terminó aumentando un 80% el gasto cuasifiscal, y generó un mayor desplazamiento del sector privado del mercado de créditos en moneda nacional.

Característica de los depósitos

Buena parte de los depósitos del sector privado son fondos transaccionales: 48% corresponde a colocaciones a la vista en cajas de ahorro y cuentas corrientes y el resto a imposiciones a plazo fijo, aunque también por períodos inferiores a 2 meses, dado el desaliento que representa la elevada tasa de inflación, que comenzó a dispararse y la cotización del dólar podría seguir el mismo camino en cualquier momento. Por lo tanto, buena parte de ese saldo también puede considerarse transaccional, para ser utilizado en la compra de bienes u otro activo financiero. Se estira el plazo de pago y se aprovecha una ganancia financiera.

Esa práctica cortoplacista responde a la historia de confiscaciones de depósitos bancarios que tiene Argentina y también de los que había comenzado a acumular a largo plazo, a través de las AFJP, y provocó que en muchos casos, los ahorros se preservaran en el exterior, lejos de la mano del Estado confiscador.

¿Acaso los banqueros argentinos son perversamente malos y norteamericanos, alemanes o chilenos son las Carmelitas Descalzas? No, en esos países hay ahorro interno porque se respeta la propiedad privada y prevalece la estabilidad monetaria.

Por citar un ejemplo, en Chile las AFP, equivalentes a las cerradas AFJP en el mercado local, administran actualmente el equivalente a USD 200.000 millones, un 70% del PBI chileno; mientras que en la Argentina los depósitos bancarios a muy corto plazo apenas llegan a 14% del PBI.

Plan Bonex en 1989, pesificación asimétrica, corralito, corralón y confiscación de los ahorros de la gente en las AFJP, no resultaron hechos gratuitos para la economía nacional. No hay ahorro interno y por eso no hay crédito a tasas accesibles para las empresas y menos para las familias.

En Chile los bancos ofrecen créditos hipotecarios a 30 o 40 años y financian hasta el 90% de la propiedad. En Argentina, no hay créditos hipotecarios y los que hay, con cláusula UVA, representan un costo creciente en tiempos de aceleración de la inflación.

En Estados Unidos, los créditos hipotecarios tienen una tasa de entre el 2,75% y el 2,85% anual a 20 o 30 años, según la solvencia económico-fonanciera del solicitante.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Acá no solo se rompió la economía por un exceso de gasto público, carga impositiva, destrucción monetaria, etc., sino que se destruyeron los cimientos mismos de una sociedad civilizada: el cumplimiento de los contratos. En Argentina rige la ley del capricho del gobierno de turno, con lo cual no hay previsibilidad en las reglas de juego.

Otra comparación contundente

Alemania fue reducida a polvo con los bombardeos en la segunda guerra mundial, pero pudo ser reconstruida porque también se destruyó el sistema autoritario vigente durante el nazismo. Luego de la guerra solo había que reconstruir ladrillos.

En Argentina hubo un bombardeo pero que fue sobre la seguridad jurídica que destrozó la confianza en el país como lugar en el cual se puede progresar. Revertir ese proceso es mucho más difícil y lleva mucho más tiempo que reconstruir los ladrillos que se pudieron destruir en la Segunda Guerra Mundial.

Debiera entender el ministro Kulfas, el problema de la falta de crédito y de las altas tasas de interés no se origina en las políticas de los bancos, sino que es la resultante de la historia populista de la Argentina.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Desacoplar precios internos de los externos es generar más pobreza y desocupación

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/2/2021 en: http://economiaparatodos.net/desacoplar-precios-internos-de-los-externos-es-generar-mas-pobreza-y-desocupacion/

Como no quieren hacerse cargo de la inflación que ellos generan con la emisión monetaria, el Gobierno apela al argumento de la inflación importada y trae su fallida solución de frenar las exportaciones, dejando más gente desocupada y una economía que produce menos bienes

Otra vez el kirchnerismo vuelve al discurso de la inflación importada y de desacoplar los precios internos de los precios internacionales.

Sobre la inflación importada, todavía no advierten que una cosa es un cambio de precios relativos y otra muy diferente es que todos los precios suban al mismo tiempo. Por diferentes razones, en un momento dado los precios de unos bienes pueden subir y otros bajar. Eso se llama cambio en los precios relativos. Si un país importa los bienes que subieron, no está importando inflación, simplemente importa un bien que subió de precio. No distinguir entre un aumento generalizado de precios y un cambio de precios relativos es un grosero error conceptual de economía. Algo que se aprende en introducción a la economía. Es un concepto muy básico como para que un economista lo desconozca.

Cuando todos los precios suben al mismo tiempo, aunque unos más rápido que otros, es porque está cambiando el precio relativo de la mercadería moneda versus el precio del resto de todos los otros bienes de la economía. Dicho de otra manera, no es que los precios suben sino que la moneda se deprecia. Y en materia de destrucción monetaria y generar inflación, Argentina tiene el récord mundial de país inflacionario y destructor de monedas. No necesita importar inflación, la produce internamente con una velocidad impresionante.

Claro que el discurso del gobierno apunta a culpar a otros del destrozo monetario que hizo a lo largo de 2000, con una expansión monetaria que duplicó la cantidad de pesos que había en el mercado.

El otro tema que parecen no comprender es que el precio de las commodities viene dado por el mercado internacional. Argentina no es formadora de precios y entre los exportadores de carne vacuna se ubicó en el séptimo puesto en 2000. Los exportadores de carne vacuna más importantes son Australia, Estados Unidos, Brasil, UE y Canadá que están antes que Argentina. Ni siquiera la carne vacuna está entre los principales complejos exportadores de Argentina.

El complejo exportador más importante de Argentina es el sojero, luego el automotriz, el maicero, el petrolero y petroquímico y recién en quinto lugar aparece el de carne y cuero vacuno. Además, del total que se faena por año se exporta solo el 27% del total faenado.

Pero esto de tratar de separar los precios internos de los internacionales mediante derechos de exportación, cupos y otro tipo de restricciones ya se hizo en el anterior período k y fue un fracaso total.

El ejemplo más categórico que se puede dar al respecto es el del gas. Argentina llegó a ser un gran productor y exportador de gas hasta que llegó el kirchnerismo y separó el precio interno del internacional. Es decir, les puso un precio máximo a los productores de gas que dejaron de tener interés en producir gas. Así, se fueron agotando las reservas de gas y sin inversiones no se reponía lo que se consumía hasta que llegó el punto en que hubo que importar gas licuado en barcos al doble del precio que se podría haber pagado a los productores internos si no le hubiesen separado el precio interno del internacional.

Gráfico 1

Como puede verse en el gráfico 1, la producción de gas se mantuvo en permanente caída a lo largo de los 3 períodos k. Vale la pena recordar que de toda la energía que se produce en el país, el 50% se genera a partir de usinas que funcionan a gas. Es decir, la electricidad que llega a los domicilios se genera a partir de usinas que funcionan a gas. Al faltar gas, faltaba energía y aparecían los cortes de luz, además de los problemas de falta de mantenimiento en la distribución.

Este desacople de los precios internos con los externos para frenar la inflación se aplicó a la carne, el trigo, el maíz, lácteos, el gas y varios productos más. Sin embargo, el kirchnerismo no logró frenar la inflación al punto que el INDEC ya no informaba un índice de precios al consumidor confiable y hubo que empezar a usar el IPC – Congreso.

Gráfico 2

En el gráfico 2 se puede ver la tasa de inflación mensual en términos anuales desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015. Aun “desacoplando” los precios internos de los precios internacionales, la tasa de inflación fue creciendo a tal punto que de un mínimo del 2% en marzo de 2004 llegaron al 41% en octubre del 2014 y entregaron, con tarifas atrasadas, tipo de cambio pisado y demás precios distorsionados, una inflación anual del 25,5% anual. Es decir, el 25,5% era de una inflación reprimida al estilo Gelbard.

La política de desacople de precios internos de los internacionales fue un fracaso tal que se llegó al punto de dejar de publicar la tasa de pobreza con el argumento que se estigmatizaba a los pobres y el ex jefe de gabinete, Aníbal Fernández llegó a afirmar que Argentina tenía menos pobres que Alemania.

Cuadro 1

¿Qué es lo que pretende hacer el gobierno desacoplando los precios internos de los internacionales? Simplemente establecer un precio máximo limitando la demanda externa. Eso lo logra con derechos de exportación, cupos, permisos, etc.

¿Qué ocurre cuando el gobierno pone un precio máximo? Cuando un gobierno pone precios máximos lo hace por debajo del precio que rige en el mercado. No tiene sentido poner un precio máximo al mismo nivel que está operando el mercado o a un precio mayor.

En el cuadro 1, típico cuadro que se da en introducción a la economía, se muestra el efecto de los precios máximos. En la primera columna vemos que el precio de mercado es de 100 y los tres productores tienen costos diferentes (por ejemplo uno está más alejado del puerto y tiene más costos de traslado que sus competidores). Los tres pueden producir y permanecer en el mercado porque sus costos de producción están por debajo del precio de mercado. Aún con costos de producción más altos, el productor C puede ganar menos pero seguir operando.

Ahora viene la diputada Fernanda Vallejos y propone desacoplar los precios internos de los externos que es lo mismo que poner un precio máximo en forma indirecta. El precio máximo resultante es de 90. ¿Qué ocurre? Los productores A y B pueden mantenerse en el mercado porque tienen costos de producción que están por debajo del precio máximo resultante, pero el productor C queda fuera de competencia, con lo cual tiene que cerrar, despedir personal y la gente queda desocupada, al tiempo que hay menos producción.

Lo que consigue la diputada Vallejos con su propuesta de desacoplar los precios internos de los internacionales es lograr que transitoriamente el asado de tira sea más barato, pero a costas de más quiebras, desocupación y pobreza.

En síntesis, como no quieren hacerse cargo de la inflación que ellos generan con la emisión monetaria, vienen con la historia de la inflación importada y su solución mágica de frenar las exportaciones dejando más gente desocupada y una economía que produce menos bienes.

Estas propuestas son verdaderas fábricas de pobreza, indigencia y desocupación. Tal vez sea ese el objetivo como lo suele ser el de todo modelo populista.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky