La imagen pública de Trump se deteriora

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 20/12/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2204245-la-imagen-publica-trump-se-deteriora

 

La aprobación popular norteamericana a la gestión presidencial en curso de Donald Trump es más bien baja: tan sólo un 39% de los entrevistados lo aplaude, según una nueva encuesta de la cadena televisiva CNN. Pese a que, con la desregulación y la baja significativa de la presión impositiva, Trump ha generado un clima de bonanza que impulsa la actividad económica.
A su vez, sólo un 29% de los norteamericanos confía en lo que sostiene y argumenta el presidente Trump respecto de la investigación en marcha con la que se procura desentrañar la verdad sobre si el actual presidente de los EE.UU. violó o no la ley en sus conversaciones y contactos indirectos con los rusos durante la reciente campaña electoral. En este tema, menos de la tercera parte de sus conciudadanos dice creerle.
Asombrosamente pocos.
Más aún, la mitad de los norteamericanos se inclina a pensar que la antedicha investigación, que está a cargo del fiscal especial Robert S. Muller, en algún momento complicará seriamente al Presidente. Y un 44% de ellos califica a su conducta en esta cuestión de poco ética. Mientras otro 26% la tilda, en cambio, de poco inteligente.
Pero hay ciertamente más, desde que un 59% de los norteamericanos cree que todo lo sucedido durante la campaña electoral entre Donald Trump y Rusia debe ser investigado a fondo, para así poder llegar a conocer la verdad de lo acontecido en un tema particularmente espinoso.
Un sólido 43% de los norteamericanos entrevistados sostiene, además, que el fiscal actuante está haciendo un buen trabajo. Quizás precisamente por esto, el presidente Trump ha resistido, al menos hasta ahora, a la tentación y a las sugerencias de despedirlo.
Por su parte, los fiscales actuantes parecen estar hoy convencidos de que Donald Trump condujo y dirigió personalmente lo sucedido en el capítulo de sus contactos con los rusos, en lo que hoy luce como una arriesgada procura de construir una de sus enormes torres en Moscú, la capital de Rusia, a lo que se sumaría -según algunos- un aparente esfuerzo presidencial por tratar de obstruir la acción de la Justicia de su país en este tema.
La opinión pública norteamericana cree que la investigación en marcha debe proseguir y que en el pasado, directa o indirectamente, el presidente Trump de alguna manera pudo haber mentido sobre este delicado tema.
Una serie de nuevos remezones parece haber ahora inundado al entorno de Donald Trump, lo que transmite la sensación de un peligro no inminente, que está creciendo y que podría alimentar en sus opositores en su ansia por poner en marcha el proceso constitucional que puede conducir al presidente del país del norte hacia su eventual destitución.
En este tema, el pantano político que aparece en torno a Donald Trump no se ha secado.
Para nada. Por el contrario, cuando culmina el año crece la sensación de que parecería seguir expandiéndose, lentamente, lo que es lo contrario a proyectar tranquilidad.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de Venezuela, pide protección

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 10/8/17 en: 

 

La Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, es una de las personas cuya seguridad personal corre ciertamente mayor peligro en Venezuela. No es la única, pero está claramente en la mira y en los odios de Nicolás Maduro.

En abril pasado, ella sostuvo que la asunción de los poderes de la Asamblea Nacional por parte del Poder Judicial había conformado una “ruptura” del orden constitucional y obligó al gobierno a dar una precipitada (y debilitante) marcha atrás. Nicolás Maduro, desde entonces, la tiene entre ceja y ceja.

Originariamente chavista, su alta designación viene desde los tiempos de Hugo Chávez. Pero las constantes violaciones constitucionales y la permanente arbitrariedad de Nicolás Maduro la impulsaron a denunciarlo corajudamente, así como a varios de los jerarcas de su gobierno ante los estrados judiciales por sus violaciones de los derechos humanos de los venezolanos. Los denunciados, a su vez, procuran activamente su destitución.

Por eso la Fiscal General de Venezuela ha presentado ya dos pedidos expresos de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Porque teme, con razón, que su persona y su despacho y todas las oficinas del Ministerio Público puedan, de pronto, ser objeto de ataques violentos por parte de los matones a sueldo de Nicolás Maduro. Como lo fuera también la propia Asamblea Nacional que hoy está en manos de la oposición, cuando fuera tomada por la fuerza por un par de centenares de “simpatizantes” de Nicolás Maduro que propinaron, con toda alevosía y obvia cobardía, golpes realmente brutales con objetos contundentes a distintos legisladores de la oposición que, por ello, terminaron -lastimados- en el hospital.

Hace pocos días, la Fiscal General actualizó su denuncia del pasado mes de junio con un nuevo documento, de 24 páginas. Allí reiteró el pedido de protección ya presentado, argumentando que el propio vice presidente de Venezuela, el hombre de confianza de Cuba, Tareck el-Aissami, y otros altos funcionarios públicos la intimidaron y amenazaron públicamente. Lo que ha sido así y la prensa internacional en su momento denunciara abiertamente.

La Comisión, que tiene a Venezuela entre los países a los que hay que hacer un “seguimiento especial” desde 2002, debería ahora solicitar al gobierno de Venezuela que tome las medidas concretas necesarias para evitar daños irreparables.

El gobierno de Venezuela, en clara actitud persecutoria, ha prohibido a la Fiscal General salir de su propio país y ha congelado sus bienes y activos, incluyendo todas sus cuentas bancarias personales. Así actúan los arbitrarios cuando se creen dueños del país al que gobiernan. Sin razón, sin límites, y sin decoro. Pero lo cierto es que todos, sin excepciones, deberán asumir en su momento las gravísimas responsabilidades que, en Venezuela, a cada uno le correspondan.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.