Holdouts: una cortina de humo para los problemas de fondo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 8/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1707933-holdouts-una-cortina-de-humo-para-los-problemas-de-fondo

 

El cepo, la corrida cambiaria de enero, la devaluación de ese mes junto con la suba de la tasa de interés que profundizó la recesión, el desborde fiscal por aumento del gasto público y una recaudación que agoniza, la sistemática caída de las exportaciones (que al ser los únicos dólares que ingresan al país, limitan las compras de insumos paralizando aún las actividad económica), la inseguridad jurídica, el retraso de las tarifas de los servicios públicos e infinidad de otros temas realmente graves pacen haber desaparecido por arte de magia al punto que el único problema que parece estar afectando ahora a la economía argentina es el acuerdo con los holdouts. Si no hay acuerdo, pareciera ser que la economía argentina colapsa. En cambio, si hay acuerdo con los holdouts, todos los problemas que hasta ahora se habían señalado como los serios problemas a resolver, no ya de esta administración, sino del próximo gobierno, parecen haber desaparecido como por arte de magia o dejan de ser serios.

 

La realidad es que hasta que el Gobierno recibió la mala noticia de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, todos los analistas económicos estaban pendientes de los problemas mencionados. Pronunciada la CSJ de EE.UU. los problemas de fondo dejaron de ser relevantes y el problema con los holdouts pasó a ser la madre de todas las batallas.

Que el Gobierno utilice este tema para zafar políticamente, “malvinizando” el tema de los bonos no debe sorprender. Su estrategia de buscar culpables fuera del Gobierno para explicar las inconsistencias económicas es una constante cuando las papas queman. Sí llama la atención que analistas políticos y económicos se la pasen todo el día hablando de un tema que, en el peor de los casos, complicará más una situación económica que ya de por sí está descontrolada por la incapacidad del Gobierno para administrar la cosa pública. ¿O alguien puede llegar a afirmar seriamente que si la Argentina arregla con los holdouts, mágicamente desaparecen la recesión, el cepo, la inflación, el déficit fiscal y la ausencia de inversiones? El objetivo de estirar el arreglo con los holdouts se limitaba a ganar tiempo para ver si el Gobierno podía colocar, aun a tasas altas, algo de deuda en el mercado voluntario de deuda, para intentar llegar a fines de 2015 sin una explosión cambiaria. En todo caso, una crisis con los holdouts aceleraría la crisis económica que el Gobierno desesperadamente intenta transferírsela a la próxima administración. La idea es que sea el próximo gobierno el que tenga que cargar con el costo político de corregir el retraso tarifario, cambiario, arreglar el problema del déficit fiscal y la inflación.

 

Veamos, estamos en default con los holdouts desde el 2001. Que el Gobierno los haya ignorado no quiere decir que no existieran. El problema estaba por más que el Gobierno se hiciera el distraído. Ahora, pasadas todas las etapas procesales y con fallos adversos para el gobierno argentino, lo que pretenden es poner en el centro de debate “la crisis” económica que puede generarse si la justicia norteamericana no se acomoda a los caprichos del gobierno k. O la justicia planetaria se ajusta a los deseos k o el mundo estalla por falta de justicia. ¿Qué hay en el fondo de todo esta estrategia? Tratar de disimular el estallido económico generado por el Gobierno por su incapacidad para manejar la economía, detrás de una “malvinización” de la deuda. O sea, armar un gran lío político a nivel planetario para disimular la crisis económica que generó el propio kirchnerismo. Por eso, no nos engañemos, dejemos de hablar de los holdouts y no permitamos que se transforme en una cortina de humo que pretende esconder los profundos destrozos económicos que ha producido este gobierno, que intenta además transferir, desesperadamente, el costo de los mismos a la próxima administración.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Cepo: cantan falta envido con 4

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 26/1/14 en:

 

Los kirchneristas apelan a las teorías conspirativas cuando en realidad vienen de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más

Con cara desencajada, Kicillof tomó el micrófono el viernes pasado por la mañana y dijo, casi con furia: “los mismos que nos dijeron durante diez años que un dólar valía un peso, son los que ahora nos quieren convencer que ahora vale trece”. Una vez más los kirchneristas apelando a las teorías conspirativas cuando en realidad venían de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más.

En pocos días se fueron y vinieron con el tema de si se prorrogaba el blanqueo. Después, se produjo la gran interna del gabinete para ver si se importaban tomates o no se importaban. Antes se desautorizaron entre ellos por el impuesto a los bienes personales. Y como frutilla del postre, solo unos días antes de anunciar que se iba a permitir a la gente comprar dólares para ahorrar o atesorar habían establecido un máximo de U$S 25 por año para las compras por internet. Aunque a Kicillof no le guste, la realidad es que el precio del dólar no depende únicamente de las variables económicas. La credibilidad que tenga un gobierno, la confianza que genere, también influyen en la cotización de la divisa. Si un gobierno prohíbe comprar más de U$S 25 por año por internet, el mensaje que está mandando es que le queda muy poca pólvora en la santabárbara para aguantar una corrida contra el peso.

Medida tras medida el mismo gobierno fue generando desconfianza en la gente sobre la marcha de la economía y, sobre todo, en el peso. La gente advierte como se derriten los pesos y los inventos del INDEC sobre el IPC ya ni son considerados por la gente, salvo para hacer chistes al respecto.

Desde el primer día de gestión de Néstor Kirchner, se advirtió que esto terminaba mal. Duró mucho porque tuvieron la suerte de la soja y, además, se consumieron todo el stock de capital acumulado (rutas, sistema energético, stock ganadero, etc.) y terminaron de destrozar el patrimonio del BCRA.

¿Por qué se advertía que terminaba mal? Porque además de desatar venganzas y persecuciones, era claro que subordinaban toda la política económica en la búsqueda de poder hegemónico. Crear una borrachera de consumo para, mientras tanto, avasallar todas las instituciones funcionó. Emborracharon a la gente con el consumo de celulares, televisores, electrodomésticos, etc. y mientras tanto nos robaban la república, lo cual implica quedarse sin estado de derecho. Todos sometidos al capricho del mandamás de turno, el sistema ideal para que huyan los capitales.

El problema se presenta ahora que ya no tienen cómo seguir pagando emborrachando a la gente con más consumo. Ahora viene el dólar de cabeza después de la fiesta de la noche anterior.

La estampida del dólar no es otra cosa que la fiebre que refleja la infección. ¿Cuál es la infección? Un gasto público disparado al infinito que hay que financiarlo con emisión monetaria porque ni la salvaje presión tributaria alcanza para cubrir los gastos.

Esa emisión monetaria es la que genera la inflación y hace que la gente huya del peso buscando refugio, entre otras cosas, en el dólar.

Ahora bien, a pesar que CFK negó infinidad de veces que hubiese un cepo, el Jefe de Gabinete y el ministro de Economía anunciaron, a las apuradas y sin muchas precisiones, que la gente podrá volver a comprar dólares para ahorrar o atesorar.

Si uno sigue la evolución de los acontecimientos, puede ver que, casi sorpresivamente Kicillof viajó a París. Volvió con las manos vacías el martes 21 y el miércoles 22 se desataron los demonios en el mercado de cambios. Casi recordando el famoso 6 de febrero de 1989, cuando el BCRA dejó de vender dólares y luego vino la hiperinflación, el miércoles 22 el Central se rindió y dejó subir el dólar oficial, lo cual continuó el jueves y el viernes se frenó por el anuncio mencionado.

Sobre lo que anunciaron caben algunas posibilidades: a) que el gobierno, perdido por perdido, esté cantando falta envido con 4. Con esto quiero decir que quieren ver si el mercado arruga, piensa que el Central tiene una tonelada de dólares para vender y baja el precio. Si a jugada la sale mal se abren dos posibilidades más, b) la AFIP no autoriza ninguna compra de dólares o compras mínimas o c) las autoriza y la gente le vacía las reservas que tiene el Central a precio de liquidación.

En el medio pueden intentar armar una bicicleta financiera. Esto es, subir la tasa de interés lo suficiente como para tentar a la gente a vender sus dólares y colocarse a tasa en pesos, con la expectativa que la tasa de interés le ganará al dólar. Así la gente devengaría una ganancia en dólares importante y el tipo de cambio se mantendría tranquilo durante un tiempo. Esto ya se hizo en varias oportunidades, particularmente con el plan primavera en 1988 y terminó muy mal. ¿Por qué?

Porque no existe el inversor que devengue indefinidamente una ganancia, sobre todo en el mercado financiero. Llegado un momento, el inversor se retira del juego, busca sus pesos y compra dólares nuevamente. Lo que se llama realizar la ganancia. El problema es que cuando el inversor retira los pesos del banco, lo hace por el capital invertido más los intereses ganados, lo cual genera una fenomenal presión sobre el mercado de cambios. Por ejemplo, supongamos que alguien vende sus dólares y deposita $ 100.000 a una tasa de interés anual del 30%. Si al año decide realizar su ganancia no compra dólares solo por el equivalente a $ 100.000, sino que compra por $ 100.000 más los intereses devengados, en este ejemplo, por $ 30.000. La demanda de dólares ahora no será por $ 100.000 sino que será por $ 130.000. Ahí estalla el mercado.

Por ahora, lejos de anunciar que elimina el cepo, lo que anunció el gobierno es que lo flexibiliza. Habrá que ver cuánto lo flexibiliza en la práctica y cómo le va. Mi impresión es que a $ 8 le compran todo.

Si el gobierno canta falta envido con 4 y luego se va al mazo, entonces el blue podemos ir a buscarlo a júpiter.

Es más, mientras no pongan orden fiscal, la infección que es la que genera la fiebre inflacionaria y la corrida contra el dólar no se va a curar. Así que esto tiene muchas facetas para ver qué hacen.

Última pregunta. ¿Con $ 8 por dólar lograron un tipo de cambio de equilibrio que les permita flexibilizar el cepo, como dijo Capitanich? En mi opinión, con el lío que tienen en los precios relativos y el desborde fiscal lejos están de haber alcanzado el nivel de convergencia, como lo denominó Capitanich y mucho más lejos cuando se a un “equipo” económico que lo único que sabe hacer es goles en contra.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.