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AMENAZA A LA LIBERTAD DE PRENSA

Por Alberto Benegas Lynch (h). 

 

Ya hemos consignado que el gobierno de Donald Trump ha comenzado su gestión insultando a periodistas y echando algunos de conferencias de prensa de la Casa Blanca como si fuera dueño del lugar. En vez de señalar sus desacuerdos ha optado por sostener que son deshonestos y otros improperios . Ahora el gobierno anuncia que se está estudiando la posibilidad de citar a periodistas que hagan públicas informaciones que los gobernantes consideran  reservadas, lo cual contradice principios elementales de la libertad de prensa.

 

Dada la trascendencia del tema, nunca es suficiente insistir una y otra vez sobre la importancia de resguardar  lo que consigna el cuarto poder al efecto de hacer posible el debate abierto de ideas para avanzar en el conocimiento y limitar los abusos del poder. Jefferson sostenía que “frente a la alternativa de contar con un gobierno sin libertad de prensa y libertad de prensa sin gobierno, me inclino por los segundo”.

 

Hay autores que se pronuncian sobre diversos temas de interés general pero sus manifestaciones se reducen a un ámbito más o menos parroquial, sin embargo hay otros que emiten declaraciones, pronuncian conferencias o publican ensayos y sus palabras recorren casi instantáneamente el planeta. Este es el caso, por ejemplo, de Umberto Eco.

Son muchos los aspectos de gran interés que ha abordado Eco a través de su vida, pero destaco una conferencia en el Senado romano ante los miembros de ese cuerpo legislativo y directores de los periódicos más importantes de Italia sobre la función crítica del periodista. Este filósofo de la lengua apuntó que “La función del cuarto poder es, sin duda, la de controlar y criticar a los otros tres poderes” y también que “es garantía de salud para un país democrático que la prensa pueda cuestionarse a sí misma”.

A partir de esta premisa apuntada por Umberto Eco elaboraré en otras ocasiones sobre aspectos que estimo relevantes y que ahora vuelvo a resumir. Antes que nada es del caso subrayar que asistimos con alarma y gran preocupación al espectáculo lamentable en el que los dictadores electos y los de facto indefectiblemente la emprenden contra los medios y periodistas independientes, en verdad un pleonasmo ya que el “periodismo oficialista” deja de ser periodismo pero, dada la situación imperante, se hace necesario el adjetivo…a veces el antiperiodismo se autodenomina “periodismo militante”, una figura bochornosa pero que pone al descubierto la naturaleza vertical y militar del fenómeno.

La libertad de expresión es la manifestación de la libertad de pensamiento lo cual se torna indispensable para la vida del ser humano cuya característica sobresaliente es precisamente la de pensar y, consecuentemente, para el progreso puesto que éste se basa en un proceso evolutivo que demanda debates abiertos, todo lo cual solo tiene lugar en libertad. Esa es la razón por la  que las Constituciones de las sociedades abiertas le atribuyen primordial importancia a la libertad de prensa y por la que los megalómanos tanto le temen a las voces que difieren con el discurso oficial.

Habiendo dicho esto, conviene precisar que hay reparticiones gubernamentales que muchas veces se dan por sentadas en regímenes democráticos pero que llevan la semilla de la destrucción del sistema, léase las agencias de noticias oficiales que sientan las bases para la manipulación de las pautas publicitarias, propaganda gubernamental y otras tropelías. En una sociedad abierta la publicidad oficial se terceriza sin necesidad de contar con una repartición estatal y les está vedado a los gobernantes participar en nada que esté relacionado con la prensa, tal como empresas de papel, el establecimiento de medios estatales, el mantenimiento de figuras inquisitoriales como la del “desacato” o la asignación de frecuencias radiales y televisivas puesto que el espectro electromagnético es susceptible de asignarse en propiedad y así liberarse de la fatídica figura de la concesión que siempre significan una peligrosa espada de Damocles.

Sin duda que la libertad de expresión para nada deshecha la posibilidad de que la Justicia proceda con las penas que estime necesario si se han vulnerado derechos, pero esto en ningún caso admite la censura previa. Solo los totalitarios y los brutos morales (que son sinónimos) pueden patrocinar la clausura de debates abiertos sobre todos los temas concebibles.

La función primordial del periodismo es la crítica al poder para así contribuir a mantener en brete a lo que siempre está en potencia de convertirse el un Leviatán que todo lo aplasta y engulle a su paso. Como nada al alcance de los mortales es perfecto, es deber del periodismo hurgar, escudriñar y poner al descubierto lo que se estima son desvíos de los gobiernos de su misión específica de garantizar y proteger los derechos de todos, así como también cualquier noticia referida a otros ámbitos que se estime pertinente comentar .

Esta plena libertad incluye el debate de ideas con quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en que momento se debiera prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?). Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

De la libertad de expresión se sigue la de asociación y de petición que deben minimizar las tensiones que eventualmente generen batifondos extremos y altos decibeles que afectan los derechos del vecino, lo cual en un sistema abierto se resuelve a través de fallos en competencia como mecanismo de descubrimiento del derecho y no como ingeniería legislativa y diseño arrogante.

Otra cuestión también controversial se refiere a la financiación de las campañas políticas. En esta materia, se ha dicho y repetido que deben limitarse las entregas de fondos a candidatos y partidos puesto que esos recursos pueden apuntar a que se les “devuelva favores” por parte de los vencedores en la contienda electoral. Esto así está mal planteado, las limitaciones a esas cópulas hediondas entre ladrones de guante blanco mal llamados empresarios y el poder, deben eliminarse vía marcos institucionales civilizados que no faculten a los gobiernos a encarar actividades más allá de la protección a los derechos y el establecimiento de justicia. La referida limitación es una restricción solapada a la libertad de prensa, del mismo modo que lo sería si se restringiera la publicidad de bienes y servicios en diversos medios orales y escritos.

También viene muy al caso mencionar el muy difundido caso de quien grita “¡fuego!” en un teatro colmado de gente cuando en verdad no hay tal incendio. Habitualmente se esgrime este ejemplo para concluir que hay límites a la libertad de expresión. Esto así está mal concebido si no se precisa el tema contractual vinculado a los derechos de propiedad que subyacen. En otros términos, el dueño del teatro y los espectadores se han comprometido, uno a ofrecer la función respectiva y los otros a presenciarlas lo cual no autoriza a ninguna de las dos partes a gritar nada ni a ninguna otra cosa como no sea el cumplir con lo contratado. En cambio, si en realidad hubiera un incendio cualquiera de las partes puede expresar la alarma que protege las vidas de los contratantes. No se trata entonces de una limitación al derecho la falsa alarma sino una obligación a ceñirse a lo estipulado.

De más está decir que la libertad de investigación periodística no puede lesionar derechos (nadie lo puede hacer en una sociedad civilizada) lo cual implica respetar el derecho a la intimidad. Este derecho consagrado en todas las Constituciones liberales, fue explicitado de modo detallado en 1890 por Samuel Warren y Louis Brandeis en un ensayo titulado “The Right to Privacy” (Harvard Law Review) y más adelante el célebre libro de Vance Pakard que bajo el título de La sociedad desnuda alude a todos los mecanismos y tecnologías gubernamentales y privadas que pueden utilizarse como invasivas (rayos láser, potentes máquinas fotográficas, telescopios y eventualmente aparatos que puedan captar ondas sonoras de la voz a grandes distancias) y las preguntas insolentes, formularios improcedentes y regulaciones invasivas por parte del Leviatán. Por razones de seguridad, la instalación de cámaras televisivas deben ser anunciadas por el instalador para dar la posibilidad de no transitar o visitar los lugares así vigilados. Por su parte, las llamadas cámaras ocultas en la mayor parte de las normativas penales no se aceptan como pruebas de un delito al ser recabadas por medio de otro delito.

Tal como escribe Milán Kundera en La insoportable levedad del ser “la persona que pierde su intimidad, lo pierde todo”. El derecho a la privacidad significa el resguardo a lo más caro del individuo, como consigna Santos Cifuentes en El derecho a la vida privada, constituye una extensión del derecho de propiedad. En la sociedad abierta, el sentido básico de resguardar ese sagrado derecho está dirigido principalmente aunque no exclusivamente contra los gobiernos.

Las personas tienen el derecho a resguardar sus personas, sus papeles, sus archivos en sus computadoras, sus correos electrónicos, sus casas y en general sus efectos contra requisitorias y revisaciones y que ninguna orden de Juez puede librarse sin causa probable de delito sustentada en el debido juramento y con la expresa descripción del lugar específico, los objetos y las personas a ser requisadas.

Afortunadamente han pasado los tiempos del Index Expurgatoris en el que papas pretendían restringir lecturas de libros, pero irrumpen en la escena comisarios que limitan o prohíben la importación de libros, dan manotazos a la producción y distribución de papel, interrumpen programas televisivos o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”. La formidable invención de la imprenta por Pi Sheng en China y más adelante la contribución extraordinaria de Gutemberg, no han sido del todo aprovechadas, sino que a través de los tiempos se han interpuesto cortapisas de diverso tenor y magnitud pero en estos momentos han florecido (si esa fuera la palabra adecuada) megalómanos que arremeten con fuerza contra el periodismo.

Esto ocurre debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas en imparables verborragias.

Dados los temas aquí brevemente expuestos —y que no pretenden agotar los vinculados a la libertad de prensa— considero que viene muy al caso reproducir una cita de la obra clásica de John Bury titulada Historia de la libertad de pensamiento: “El mundo mental del hombre corriente se compone de creencias aceptadas sin crítica y a las cuales se aferra firmemente […] Una nueva idea contradictoria respecto a las creencias que sustenta, significa la necesidad de ajustar su mente […] Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el por qué y el para qué de principios aceptados, es considerado un elemento pernicioso”.

 

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

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En economía, magia no hay:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 21/12/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1754172-en-economia-magia-no-hay

En los primeros diez meses del año, el gasto del sector público nacional base caja aumentó 43,6% en relación con igual período de 2013. El Gobierno sigue empecinado en incrementar el gasto público como mecanismo de reactivación económica. Sigue creyendo que hay algún efecto mágico por el cual, si le quitan $ 100 de impuestos a un contribuyente, esos $ 100 se transforman en una demanda de $ 120 si la gasta el Estado. Aquí no hay ninguna multiplicación de los panes. Los $ 100 que deja de gastar el contribuyente por la mayor carga tributaria los gastará algún burócrata, subsidiado o contratista del Estado. Y así, la demanda global es la misma. Unos pueden gastar $ 100 más y otros, $ 100 menos. No existe tal cosa como el efecto multiplicador del gasto público por la sencilla razón de que en economía no hay magia. El mayor consumo no surge de la nada.

Hay una única forma de que, en el corto plazo, el Estado puede aumentar el gasto público, generar más actividad económica artificialmente y no castigar, en lo inmediato, al sector privado. Esa forma es recurrir al ahorro externo. Pedirles prestado sus ahorros al dentista de Roma, al médico de Denver, al arquitecto de Tokio o al ingeniero de Berlín. Con ese financiamiento, en el corto plazo, el Estado puede subir el gasto público. En el largo plazo, habrá que pagar el capital más los intereses, con lo cual habrá que cobrarles impuestos a los contribuyentes y eso contraerá el nivel de actividad. La fiesta de consumo se acaba cuando se acaba el financiamiento externo. Eso fue lo que pasó en los 90 y lo que intentó este Gobierno con la colocación de bonos por US$ 3000 millones, pero hizo el gran papelón del año. El pésimo resultado en el intento por volver al mercado voluntario de deuda no fue por una cuestión de mal manejo técnico; la realidad es que nadie le presta a un país mal administrado, insolvente, que está en default financiero y comercial y en desacato con la justicia.

Si se considera que 2015 es un año electoral en el que el oficialismo pone en juego los legisladores que obtuvo en 2013 cuando tuvo un buen resultado electoral, no hay que hacerse muchas ilusiones de que vaya a bajar el gasto público. Primero, porque ellos hacen del gasto público su construcción de poder político; segundo, porque si no lo hicieron hasta ahora, menos lo van a hacer en un año electoral.

El argumento del Gobierno es que quienes proponemos bajar el gasto público proponemos el ajuste. La realidad es que hoy el ajuste lo paga el sector privado con caída del salario real, una presión impositiva que asfixia la actividad económica, más desocupación y pobreza. Aquí hay dos posibles ajustes. Uno, el que hace el Gobierno que es recién mencionado. El otro es ajustar a la legión de empleados públicos que consumen sin producir y, encima, entorpecen a quienes generan lo que ellos luego van a consumir sin pagar. Otros que alguna vez tendrán que ajustar son los que han hecho del subsidio una forma de vida. Tener 18 millones de beneficiarios de planes sociales sólo muestra un país que destruyó la cultura del trabajo y el esfuerzo personal. Un fracaso como construcción de prosperidad. Por último, el ajuste también pasa por eliminar los millones de pesos que paga el contribuyente para financiar la corrupción de la obra pública.

Si el ajuste pasa por terminar con la legión de empleados públicos que entorpecen a quienes producen, a quienes han hecho del subsidio su forma de vida y a los corruptos que lucran con la obra pública, no sólo me parece eficiente desde el punto de vista económico, sino también moralmente recomendable.

Ahora bien, sabemos que esto último no va a ocurrir, por lo tanto, será el sector privado, empleados y empresas, los que sufrirán el ajuste. El cada vez más reducido sector productivo del país sufrirá un mayor ajuste con menores salarios reales, más desocupación y menos rentabilidad en las empresas. Esto quiere decir que, frente a un gasto público creciente, el déficit fiscal se ampliará y habrá que buscar la forma de financiarlo.

No tiene tantas opciones el Gobierno. Difícilmente vaya a abrirse el mercado voluntario de deuda para captar el ahorro externo y financiar así el gasto. Ni arreglando con los holdouts tendría el mercado muchas ganas de comprar deuda argentina. ¿Opciones? Veo básicamente dos. Una alternativa es darle más a la máquina de imprimir billetes y dejar que tanto la inflación se escape y el blue vuele. La otra es absorber esa emisión monetaria con más deuda que coloca el Banco Central y profundizar el proceso recesivo. En vez de financiar el gasto con más impuesto inflacionario, financiarlo con endeudamiento interno. Esto lo viene haciendo el Banco Central este año. El stock de Lebacs, Nobacs y pases aumentó de $ 100.000 millones a fines de 2013 a $ 231.000 millones en noviembre. En 11 meses, el Central más que duplicó su deuda con el sistema financiero. Esos bonos que las entidades financieras le compran se financian básicamente con los depósitos de la gente. Por eso ahora escasea el crédito para el sector privado. El Estado es un elefante en un bazar que se lleva buena parte del escaso ahorro interno.

Ante la negativa a bajar el gasto público, una opción es dejar que se dispare la inflación y el dólar blue. La otra es concentrarse en controlar el blue, a costa de retrasar el tipo de cambio real que hará caer más las exportaciones, mantener la inflación en el orden del 2% mensual y generar una fenomenal recesión. El Gobierno tiene la palabra. Eso sí, que quede claro. Magia en economía no hay.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Las contradicciones económicas de la cuadrilla de demolición k:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 9/11/14 en: http://economiaparatodos.net/las-contradicciones-economicas-de-la-cuadrilla-de-demolicion-k/

 

Vaya uno a saber si esas contradicciones son propias de la falta de conocimientos económicos de sus funcionarios, responde al lío económico en que están metidos por incapacidad propia o al espíritu destructivo

El gobierno está haciendo un manejo tan contradictorio de la economía qua vaya uno a saber si esas contradicciones son propias de la falta de conocimientos económicos de sus funcionarios, particularmente de CF y su ministro de Economía, o responde al lío económico en que están metidos por incapacidad propia en que una metida de pata los lleva a otra.

Por un lado se la pasan anunciando obras públicas en la creencia que el aumento del gasto público genera reactivación. Pero también es cierto que muchos de esos anuncios que muestran obras de utilería. Así que sabemos que el gasto lo aumentan, pero considerando las inauguraciones de utilería que son solo para “vender” por televisión, la realidad es que el gasto aumenta en otros rubros.

Lo cierto es que, aún con anuncios de utilería el flanco fiscal lo tiene totalmente descontrolado. Algunos datos. Al comparar el período enero-agosto de este  año con igual período de 2013, vemos que los ingresos corrientes del sector público nacional (impuestos, aportes y contribuciones al sistema previsional y otros ingresos como, por ejemplo, tasas de justicia) aumentaron el 33,5% en tanto que los gatos corrientes subieron el 46,5%. La diferencia es de 13 puntos porcentuales más y explica la extraordinaria emisión monetaria que tiene que hacer el BCRA para financiar el déficit fiscal, emisión monetaria que, obviamente, impacta sobre la tasa de inflación.

El gobierno, con esa capacidad que tiene para negar la realidad o tratar de esconderla detrás de números falsos, intenta reducir el déficit fiscal vía la contabilidad creativa, que no es otra cosa que contabilizar como ingresos corrientes del sector público nacional, rentabilidades que no existen. Solo existen en la imaginación contable del BCRA y la ANSES.

Para que tengamos una idea de la creciente dependencia de este dibujo contable o contabilidad creativa veamos que pasó en los primeros 8 meses de este año con lo que ellos denominan rentas de la propiedad, que no son otra cosa que utilidades inexistentes. Concretamente representaron una cuarta parte de los ingresos corrientes. Voy a ponerlo de otra forma, al comparar los ingresos corrientes de enero-agosto 2014 con enero-agosto 2013 vemos que se incrementaron en $ 193.333 millones, pero el 25% de ese aumento se explica por el crecimiento de las “rentas de la propiedad”.

Siempre comparando los primeros 8 meses de 2014 vs el mismo período de 2013, los ingresos tributarios aumentaron el 37,9%, los aportes y contribuciones al sistema previsional crecieron el 27,3%, otros como tasas de justicia, etc. 21,6% y las famosas rentas de la propiedad que ha inventado el gobierno subieron nada más y nada menos que el 153%. Como decía antes, si no fuera por esos $ 48.000 millones de rentas de la propiedad  extra que sacaron de la galera, los gastos corrientes crecieron 13 puntos porcentuales más que los ingresos corrientes. Un disparate mayúsculo. Mientras los ingresos corrientes, si contabilidad creativa subieron 7 puntos por debajo de la inflación, es decir, cayeron en términos reales, los gastos corrientes suben el 46,5%, o sea, 5 puntos porcentuales por encima de la inflación. Este desmanejo fiscal y conducir el país a una abismo económico es lo mismo. Impericia, capricho, ignorancia, solo Dios sabe por qué causa están haciendo semejante destrozo fiscal.

El gobierno se llena la boca con el discurso de desendeudamiento. En rigor, en este rubro está haciendo un lío fenomenal. El BCRA emite pesos para financiar al tesoro. Como esa emisión es muy alta, emite y luego quita del mercado parte de esa emisión monetaria utilizando diferentes instrumentos de endeudamiento como LEBACs Letras del Banco Central), NOBACs, (Notas del  Banco Central) y pases netos. ¿Qué son todos estos instrumentos de regulación monetaria? Deuda que toma el BCRA con el mercado financiero.

Para dar una idea del desastre de endeudamiento que está haciendo el BCRA  veamos qué ocurrió entre diciembre de 2013 y el 24 de octubre de este año. El Central incrementó su deuda en estos instrumentos en un 115%, pasando de $ 103.000 millones en diciembre 2013 a $ 222.000 millones al 24 de octubre. Al tipo de cambio oficial ese stock  de deuda es equivalente a U$S 26.500 millones. Casi el nivel de reservas que declara el BCRA. Pero lo relevante es que en menos de 10 meses el BCRA aumentó su deuda en el equivalente a U$S 14.000 millones, 10 veces más que lo que se niega a pagarle a NML y por eso entramos en default y desacato y ahora nos reclaman U$S 6.500 millones.

Que la deuda sea en pesos y no en moneda extranjera no cambia nada, salvo que la idea del gobierno sea no pagar la deuda que contrae o bien pagarla con una fenomenal emisión monetaria que genere un estallido inflacionario. Cambiar de acreedor y de moneda no significa desendeudarse.

Es más, el tesoro aumentó su deuda con el BCRA mediante los llamados adelantos transitorios. Es decir, el Central emite pesos para financiar al tesoro y el tesoro le entrega al Central un papelito en el cual le reconoce la deuda. Tomando el stock de deuda que tenía el tesoro con el BCRA en los últimos 12 meses, vemos un aumento de $ 41.800 millones, equivalente a otros U$S 5.200 millones de aumento del Central.

Pero la historia sigue. El tesoro le quita reservas al Central y a cambio le entrega unos papelitos que denomina Letras Intransferibles, que vencen del 2016 al 2022. En este caso la deuda del tesoro aumentó otros $ 142.000 millones en los últimos 12 meses, el equivalente a U$U 17.000 millones.

Es decir, el gobierno no solo tiene un fenomenal lío fiscal porque el gasto aumenta mucho más rápido que la recaudación, sino que el déficit fiscal que le genere ese desbalance lo financia por un lado con emisión monetaria, acentuando el proceso inflacionario, y además se endeuda en el mercado interno desplazando al sector privado del mercado crediticio al tomar tanta deuda para cubrir la otra parte del bache fiscal y, encima, dice que está desendeudándose.

Desplaza al sector privado porque el escaso ahorro interno que genera la economía interna, se lo lleva el estado para financiar sus disparatados gastos fiscales.

Pero para colmo, no solo el gobierno no está desendeudándose, sino que el aumento del gasto público lejos de estar reactivando la economía, profundiza la recesión, disparando la inflación.

Tantas contradicciones juntas en los resultados de sus medidas dudo que sean producto de una estrategia. Ni haciéndolo a propósito podían lograr tantas torpezas juntas.

No se conformaron con armar un fenomenal lío con déficit fiscal e inflación con recesión. Ahora tenemos más deuda, estamos en default, en desacato y, encima, estamos en default comercial porque el Central no autoriza el pago de importaciones realizadas.

¿Cuál es la buena noticia? Que el próximo gobierno, si es inteligente y se rodea de economistas serios, puede mostrar con claridad la herencia recibida, sancionar a los responsables y tener el apoyo de la gente para salir de este fenomenal destrozo que hizo esta cuadrilla de demolición que es el kirchnerismo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

No es de patriota destruir la credibilidad de la Argentina:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 23/8/14 en: http://www.laprensapopular.com.ar/14414/no-es-de-patriota-destruir-la-credibilidad-de-la-argentina-por-roberto-cachanosky?utm_medium=Email&utm_source=Newsmaker&utm_campaign=Newsmaker+-+lesa+-+25-08-2014+-

 

Estamos en default, a punto de caer en desacato y la OMC falló contra Argentina. Más papelones imposible

Al momento de redactar esta nota, Argentina está en default, fue sancionada por la OMC por las trabas a las importaciones. En total 43 países denunciaron ante la Organización Mundial del Comercio las genialidades de Moreno y Kicillof para frenar las importaciones y ahora habrá que ver qué ocurre, porque si a la caída de las exportaciones que ya estamos teniendo le sumamos represalias de otros países, ni con el cepo multiplicado por 5 frenan la escalada del blue. Finalmente en poco tiempo más, seguramente, caeremos en desacato y terminaremos de hacer el gran papelón a nivel internacional. Realmente como argentinos dan ganas de salir con un megáfono por todo el mundo gritando: ¡no todos los argentinos somos como los k! Porque lejos de actuar en forma patriótica, el kircherismo está mancillando el nombre de nuestro país con este comportamiento propio de maleducados, desubicados, soberbios y estafadores.

Claro, la apuesta del kirchnerismo es transformar este tema de la deuda externa en la típica jugada que siempre hacen. Nosotros los k defendemos la patria y a los argentinos y todos los que opinan diferente son traidores a la patria, trabajan para los fondos buitres y estupideces por el estilo.

Por otro lado, los argumentos que esgrime el gobierno para no acordar con los holdouts y desconocer el fallo de la justicia americana no tienen lógica, porque recordemos que no fue Griesa el que falló contra la Argentina sino toda la justicia americana dado que también en segunda instancia el kirchnerismo perdió el juicio y la Corte Suprema de Justicia le dio la razón a Griesa. Por un lado el gobierno argumenta que no puede ser que solo un 7% de los acreedores pueda tener derecho a reclamar que le paguen lo que decía el contrato original. Un disparate conceptual que ya lo ha utilizado en el campo político. Para el kirchnerismo las personas no tienen derechos por ser personas, sino que tienen derechos solo aquellos que pertenecen a una determinada mayoría, sea ésta por votos o por cualquier otra razón. Cuántas veces le hemos escuchado a CFK decir: si no les gusta hagan un partido político y ganen las elecciones. Como si ganar elecciones otorgara el derecho a hacer lo que quiere al que obtuvo una mayoría circunstancial. Y hacer lo que quiere incluye usar el monopolio de la fuerza para establecer una dictadura. Si este fuera el sistema democrático personalmente me declararía definitivamente antidemocrático, porque, en ese caso la democracia se limitaría a ser un sistema por el cual en las urnas elegimos a nuestro dictador.

Bien, el mismo criterio utiliza con los holdouts. Como no aceptaron entrar al canje y son una minoría. no tienen derechos, aún ganando un juicio en todas sus instancias. CFK sabe muy bien, habiéndose dedicado ella su marido a los negocios, que siempre están los que buscan comprar al precio más bajo y vender al precio más alto. ¿O ellos no lo hicieron?

Pero justamente, hablando de precios, dicen al unísono CFK y Kicillof: los fondos buitres compraron por centavos la deuda y quieren ganar el 1.600%. En primer lugar, si los fondos de inversión ganaron tanto es porque fueron más astutos que los kirchner. En vez de estar dilapidando la plata en populismo, Néstor Kirchner y ella podría haber recomprado la deuda a precio muy bajo en el mercado, en vez es esperar a que otro les ganara de mano, la comprara y luego ganara un juicio para cobrar el 100% de la deuda más las costas del juicio y los punitorios.

La idea de Patria o Buitres es una burda copia del Braden o Perón o el si quieren venir que vengan… por Malvinas. Es un falso planteo de patriotismo, al punto tal que no es patriota aquel que destruye la credibilidad de la nación por buscar una ventaja política, más bien su desmedida ambición de poder político los transforma en traidores a la patria. De manera que el kirchnerismo no va a corrernos con el argumento de Patria o Buitres.

Personalmente considero que el Estado no debe endeudarse para financiar el gasto público. Si el Estado gasta más de lo que recauda, tiene que optar entre emitir moneda y cobrar el impuesto inflacionario o endeudarse. Eso es lo que ha hecho un gobierno atrás de otro, incluyendo al kirchnerismo, porque también es falso que se haya desendeudado. Por el contrario aumentó la deuda. La diferencia es que cambió de acreedor y de moneda, pero eso no quiere decir que esa deuda no constituya una pesada carga para el contribuyente o que en algún momento no haya que pagarla.

Pero la mejor vara para medir si el kirchnerismo, en este raid de papelones que nos viene haciendo pasar por el mundo con su comportamiento frente a los fondos de inversión y el comercio internacional, es analizar si contribuye a mejorar o a empeorar las condiciones de vida de la población.

Y aquí la respuesta es muy sencilla, solo logrando confianza, credibilidad, respeto por el derecho de propiedad, respetando los contratos firmados y cumpliendo con la palabra dada es que se consiguen más inversiones. Son las inversiones las que incrementan la demanda de mano de obra y la productividad de la economía mejorando la calidad de vida de la población.

Sin duda, con su comportamiento el kirchnerismo está espantando inversiones, con lo cual deteriora el nivel de vida de la población. Ahora bien, supongamos por un momento que todos aplaudimos el comportamiento patotero del kirchnerismo de no pagarle a los fondos de inversión que ganaron los juicios y nos ahorramos U$S 1.500 millones y nos reímos en la cara de Griesa no acatando los fallos de la justicia. Pregunta: ¿acaso no perdemos muchos más millones de dólares en inversiones que no se hacen por esta falta de cumplimiento de las normas que los U$S 1.500 millones que el kirchnersimo no le quiere pagar a los fondos de inversión?

En definitiva, lo que busca el kirchnerismo es maximizar en el corto plazo su beneficio político recurriendo a un falso nacionalismo a cambio de un costo que se traduce en menos inversiones, puestos de trabajo y calidad de vida de la población. Dado que el costo es mucho mayor al beneficio de ahorrarse U$S 1.500 millones, el discurso político será que ese costo que tiene que pagar la población es culpa de los fondos buitres, el neoliberalismo y estupideces por el estilo que, reconozco, en algunos casos prende bastante bien en una parte de la población.

El gran interrogante es hasta qué punto la gente seguirá comprando el discurso del falso nacionalismo y aceptando pasivamente seguir perdiendo su nivel de vida.

En otras palabras, no vaya a ser cosa que, llegado un punto, la gente diga: muy lindo el discurso Patria versus Buitres, pero la plata no me alcanza y con el kirchnerismo vivo cada vez peor. Ahí se cae el relato y el beneficio político de corto plazo se diluye.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.