El DNU del Gobierno para usar los DEGs que envió el FMI: la pirueta contable cierra, lo que no cierra es la macro

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/9/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/09/19/el-dnu-del-gobierno-para-usar-los-degs-que-envio-el-fmi-la-pirueta-contable-cierra-lo-que-no-cierra-es-la-macro/

La maniobra oficial debilita aún más la posición del BCRA y sólo le sirve para financiar más gasto público emitiendo pesos que cada día valen menos. El Gobierno va armando así una tormenta perfecta

Imagen de archivo de billetes de 100 pesos argentinos.
El BCRA necesita una excusa para poder seguir dándole al Tesoro “Adelantos Transitorios” que permitan financiar más gasto público REUTERS/Agustin Marcarian/Ilustración/Foto de Archivo

Una vez más el gobierno recurre a la contabilidad creativa para financiar el desequilibrio fiscal utilizando el regalo que le cayó del cielo: los US$ 4.334 millones equivalentes en Derechos Especiales de Giro (DEGs) que recibió del FMI.

¿Cómo es la estrategia? El Tesoro le vende al BCRA los DEGs por el equivalente a $ 422.174 millones. Obviamente que el BCRA esos pesos tiene que emitirlos. A los pesos emitidos contra los DEGs que le da el Central el Tesoro los usa para cancelar parte de la deuda que tiene con dicha entidad por Adelantos Transitorios, que son los pesos emitidos por el BCRA para financiar al Tesoro en el pasado. Esta cancelación parcial la hace para que las autoridades del Central no incumplan la ley de Carta Orgánica de la entidad y puedan seguir emitiendo para financiar el gasto público.

Pero, al mismo tiempo, el Tesoro emite una Letra Intransferible en dólares por el monto de US$ 4.334 millones que le entrega al BCRA a cambio de los DEGs y con éstos le paga al FMI la deuda que vence en lo que resta del año, para no entrar en default con el organismo. ¿Por qué el Tesoro emite esos US$ 4.334 millones de letras Intransferibles? Para que queden en el “activo” del BCRA y éste le entregue los DEGs para pagarle la deuda al FMI.

Triple mortal

Hasta acá, haciendo un triple salto mortal, el BCRA cumple con la partida doble de contabilidad desarrollada por el fraile Luca Pacioli allá por 1494. El tema es que se quedará con US$ 4.334 millones de Letras de un insolvente, el Tesoro. El Central no solo tiene problemas patrimoniales, sino que además recibe un bono de un insolvente. En otras palabras: un insolvente financia a otro insolvente que supuestamente lo “fortalece” con sus pagarés de insolvente.

Para tener una idea, el último balance semanal del BCRA muestra en el activo Letras Intransferibles del Tesoro por el equivalente a USD 53.377 millones y reservas brutas por US$ 45.900 millones. Es decir, ya tiene más bonos de un insolvente que reservas brutas. Si tomamos las reservas netas, la situación del BCRA es horrorosa. Y si tomamos las líquidas, para salir corriendo.

Ahora bien, dejemos de lado la contabilidad creativa y veamos qué pasa con la macro. En definitiva, el BCRA emite pesos para financiar al Tesoro en su fiesta de aumento del gasto público. La pregunta pertinente es: ¿querrá la gente esos pesos emitidos por el BCRA? La demanda de pesos no crece, de manera que cuando esos pesos entren en circulación van a generar presiones inflacionarias que se van a ir al dólar blue y/o a precios. O sea, a pesar que se emita contra los DEGs, cuando éstos vayan de vuelta al FMI para cancelar la deuda que vence este año, los pesos emitidos habrán quedado respaldados por las Letras Intransferibles de un insolvente, el Tesoro.

El dólar blue retomó el alza y recrudeció la tensión cambiaria
Los dos extremos de la maniobra: el ministro de Economía, Martín Guzmán, responsable del Tesoro, y Miguel Pesce, titular del BCRA

La emisión monetaria de toda esta pirueta contable equivale al 15% de la Base Monetaria. Difícilmente el mercado digiera esta mayor cantidad de pesos. Lo que puede hacer el Central es retirar parte de esa emisión colocando más LELIQs en los bancos, que las seguirán comprando con los depósitos de la gente. El Gobierno tiene que rezar para que la gente no vaya a retirar los pesos de los bancos y haga estallar el sistema, porque el BCRA no tiene cómo pagarle a los bancos las LELIQs que le compraron con la plata de sus depositantes.

Comparación preocupante

Actualmente el total de deuda emitida por el BCRA equivale a 1,5 veces la Base Monetaria. Si el BCRA absorbiera los pesos emitidos por los DEGs vía LELIQs pasaría la deuda pasaría a equivaler 1,6 veces la base monetaria. Para dar una referencia: cuando estalló la crisis del 2018 que llevó a Cambiemos a la derrota electoral, esa relación era de 1,4 veces la Base Monetaria. El kirchnerismo no está haciendo nada diferente a lo que en su momento hizo Cambiemos, que emitía pesos contra deuda externa para financiar el gasto público. Lo hacía con deuda voluntaria que colocaba en el mercado. Ahora el kirchnerismo lo hace contra el “despreciable” FMI, que tanto detesta y denuncia.

En síntesis, la pirueta contable para poder emitir más pesos sin afectar jurídicamente al directorio del BCRA le cierra al gobierno. Lo que no le cierra es la macro, porque al final del día va a estar financiando más gasto público con más emisión monetaria, pero sin tener reservas para dominar el mercado de cambios si este se le desboca.

La gente no quiere los pesos que emite el BCRA y por lo tanto el lector puede firmar que luego de toda esta voltereta contable estará peor: con más inflación y un BCRA contablemente más débil, y seguirán pendientes de resolución el atraso de las tarifas de los servicios públicos y del tipo de cambio oficial.

El gobierno está armando la tormenta perfecta.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Qué nos muestra el dólar blue por arriba de $180: ¿se condice con la realidad?

Por Aldo Abram: Publicado el 21/10/20 en: https://www.ambito.com/opiniones/dolar-blue/que-nos-muestra-el-arriba-180-se-condice-la-realidad-n5141979

Para salir de la forma menos traumática posible del cepo se debe revertir la fuerte pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en el futuro del país.

A la mayoría de los argentinos les preocupa el alza del dólar blue” (aún cuando no tenga dinero para comprarlo)

A la mayoría de los argentinos les preocupa el alza del “dólar blue” (aún cuando no tenga dinero para comprarlo),  porque siente que sus pesos pierden valor.

Ante una consulta, el ministro de Economía Martín Guzmán dijo que los valores actuales de los dólares paralelos no se condicen con la realidad de la Argentina. De hecho, muchos economistas plantean que, si uno “inflaciona” (trae al presente sumándole la inflación) los dólares libres oficiales o paralelos del pasado, no son tan altos como los vigentes hoy.

Ahora, la pregunta es, ¿cómo se decide cuál es el momento pasado que tenía la misma combinación de riesgo país, el aumento de la oferta y caída de la demanda de pesos? De hecho, si buscamos antes y durante la hiperinflación de 1989, vamos a encontrar valores de brecha iguales o más altos que los actuales. ¿Eso no nos estará indicando algo? Estamos en un serio problema si el ministro, en lugar de tratar de entender lo que le están “diciendo” los precios de los distintos mercados, sólo intenta convencer a los que operan en ellos que están errados porque no opinan igual que él. Debe entender que ellos están arriesgándose a perder mucha plata si no son ellos, sino Guzmán el que tiene razón.

Cuando a cualquier argentino se le pregunta por qué se preocupa cuando ve el dólar blue subir (aún cuando no tenga dinero para comprarlo), la mayoría responderá que porque siente que sus pesos pierden valor. Es increíble, porque es una realidad que muchos economistas parecen no haber comprendido aún.

Como el Gobierno pretende gastar de más y no tiene financiamiento, recurre al Banco Central (BCRA) que emite más de lo que la gente quiere, quitándole poder adquisitivo a los pesos en los que ahorran en moneda local, para transferirle esos recursos al Estado. Es lo que está pasando actualmente y, también, sucedió en los ´80s, hasta que la gente se cansó de que le devalúen su atesoramiento en pesos; dejó de demandarlos y terminó en la hiperinflación de 1989. Cuando se repudia una moneda, ésta se transforma en basura y todo vale un montón medido contra lo que nadie quiere.

Otro ejemplo. Un riesgo país de más de 1.400 puntos porcentuales es una señal de que los nuevos bonos emitidos para el reciente canje de deuda serán reestructurados en el mediano plazo y con una quita tan importante como la que ya tuvieron. O sea, son coherentes las cotizaciones de los mercados argentinos de activos financieros o de pesos contra dólares libres, que sólo descuentan una muy alta probabilidad de que el actual gobierno continúe con el actual rumbo económico llevando al país a otra gran crisis.

La reversión de algunas de las erradas medidas de restricción cambiaria podrá traer algún alivio coyuntural; lo mismo que lograr una refinanciación de los vencimientos con el FMI. Sin embargo, sólo permitirán ganar tiempo para encarar la solución de los problemas de fondo de la Argentina y salir del cepo cambiario, que es lo que verdaderamente aumentará la confianza en el futuro del país. Es imposible pensar que la inversión va a fluir si el Estado no deja de gastar mucho más de lo que los argentinos pueden pagar. Argentina está en el puesto 21, de 190 países, entre los que más exprimen con impuestos a sus empresas. Según el mismo informe del Banco Mundial, si las pymes pagaran todos sus impuestos, la mayoría quebraría. Además, recién el 3 de agosto, la mayoría de los argentinos deja de trabajar para pagar gravámenes y empieza a hacerlo para sí y sus familias. Es imprescindible una reforma del Estado que lo ponga al servicio de los ciudadanos y no de la política; pero que además su gasto se pueda pagar con una presión tributaria aceptable.

Por otro lado, nuestros funcionarios se sorprenden de que haya tanta informalidad. Ya vimos cómo el sistema impositivo la incentiva; además hay más de 67.000 regulaciones que nuestros gobernantes siguen aumentando todos los días. Es imposible que un emprendedor o pymes puedan cumplirlas. Sólo una gran empresa podría hacerlo, pagando un ejército de asesores y gestores.

Si se lograra reformar el Estado y desregular la economía, volverá la inversión productiva de argentinos y extranjeros. Sin embargo, lo harán tratando de contratar la menor cantidad de empleados posibles. Tenemos una legislación laboral, con bases arcaicas, que desincentiva la creación de puestos de trabajo productivo. Si se toma cualquiera de los últimos 20 años, en los que hubo algunos de fuerte crecimiento y gobiernos de todos los colores, y se elige cualquiera de ellos, más del 40% (posiblemente más del 50%) de los argentinos estaba desempleado, en la informalidad o con un seguro de desocupación disfrazado de empleo público inútil o plan asistencial.

El Gobierno tiene que entender que para salir de la forma menos traumática posible del cepo debe revertir la fuerte pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en el futuro del país. Eso sólo se logrará lanzando un detallado plan de reformas estructurales a encararse en los próximos dos años y empezando a dar pasos concretos en ese sentido. Si no, su gestión terminará dándole la razón a los valores del dólar blue y de los activos financieros argentinos que descuentan una nueva debacle de la Argentina en el corto o mediano plazo.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 29/4/19 en: https://www.ambito.com/cuanto-caera-el-pbi-2020-n5028788

 

¿Cuánto caerá el PBI en 2020?

Mucho nerviosismo la semana pasada, el dólar rozando los $47 y el riesgo-país superando 1.000 pb para luego bajar. El Gobierno lo adjudicó a la “incertidumbre política”, en particular a Cristina. Pero el 18 de marzo, como recordó Mariano Fernández, cuando Macri anuncia su reelección, el riesgo-país sube de 721 a 768 y el dólar cotizaba a $40,92. Entre otros empresarios, “No creo que Cristina sea el cuco… los mercados internacionales deciden que les conviene invertir o no”, opinó Martín Cabrales.

La verdad es que el mercado -el capital- es un sistema anterior al hombre -y por ello no lo puede controlar- que actúa fríamente, sin “expectativas” y totalmente al margen de cuestiones políticas. Sí es cierto que, cuando la injerencia estatal es fuerte, el humor de los políticos puede degenerar todo y, por tanto, hay que andar adivinando qué harán para escapar, no del mercado, de los políticos.

Y hablando de cuestiones políticas, muchos ahora dicen que Macri los desilusionó, pero la verdad es que hace lo mismo desde que asumió en la CABA, 14 años atrás: aumentando el peso del Estado (impuestos, endeudamiento/tasas altas, inflación) sobre el sector productivo y por eso, no por otra cosa, la economía cae. Por cierto, decir que hubo “gradualismo” es incoherente: de haberse ido hacia una economía de mercado “gradualmente”, el país debería haber crecido lentamente.

Nervioso, el Gobierno toma medidas contraproducentes. La tasa de las Leliq subió al 73% anual intentando frenar al dólar. Luego el BCRA vendió -regalo, de nuestros bolsillos- dólares futuro para operaciones superiores a 5 M por un total de u$s200 M. Y, además, el Tesoro vendió -regaló a un máximo de $45,7432- los u$s60 M diarios, más las ventas por parte de bancos oficiales.

Con esto, quizás, logren dormir por un rato al precio del dólar, pero la devaluación del peso se debe directamente a la inflación, que no afloja, y nada tiene que ver con la oferta de dólares. Regalar billetes verdes -como regalar ganancias futuras vía altísimas tasas-, por el contrario, es inflacionario desde que absorbe demanda de pesos en tiempo real.

El BCRA, en 11 ruedas, perdió u$s5.583 M básicamente por el pago de bonos, la mitad del aporte de abril, por u$s10.835 M, del FMI. A lo que hay que sumar una “fuga de capitales” por u$s900 M. Por razones como esta, y no por “incertidumbre política” el riesgo-país sube.

Además de aumentar las tasas y fogonear la inflación, suben impuestos. Las anotaciones en el registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) sumaron 7,6 M de toneladas recientemente. Las agroexportadoras quieren anticiparse a un aumento de retenciones. Según rumores, el FMI pide cambiar el esquema -en $4 y $3 por dólar exportado- dejando un porcentaje fijo del 10% para todos los productos y mantener el 30% para el complejo sojero.

En el período enero/marzo la recaudación por derechos de exportación (DEX) fue de $50.500 M, suba de 476% i.a. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el aporte del campo y la agroindustria en 2019, por DEX, por sobre lo aportado en 2018 equivale al 0,8% del PBI proyectado, “este aporte adicional equivale a cubrir… 60% del (déficit fiscal primario) que se esperaba para 2019”. No sólo es irreemplazable dado el derrumbe de la recaudación en IVA y Ganancias -por la caída del PBI-, sino que el Gobierno aumentará la presión impositiva en general, dado el modelo macrista: una auténtica bola de nieve.

El Gobierno desmintió el cambio en retenciones. “Habrá medidas, pero no van en esa dirección”, o sea, retenciones o no, los impuestos se aumentan. Hoy, ruralistas se reunirán con Etchevehere, y probablemente se medirá la reacción del campo. Por otro lado, a pesar de la fuerte caída del consumo, las fintech crecen al 110% i.a. precisamente porque hasta ahora -pronto podría no ser tan así- no les cae el Sirtrac, el nuevo mecanismo anticipado de cobro de Ingresos Brutos a las transacciones con tarjetas.

De modo que, a pesar de los pronósticos del FMI, el BM, la CEPAL, y los del REM que ya corregirán como hacen sistemáticamente y siempre tarde, el PBI en 2020 caerá con la muy probable reelección de Macri y quizás más todavía si gana la oposición. Aunque es imposible saber cuánto, es imposible saber qué tan irresponsables serán los políticos.

Para remate, los países desarrollados no vienen tan mal como se creía y, entonces, los capitales tienen más motivos para quedarse y no venir a emergentes. La economía de EE.UU. creció 3,2% en el primer trimestre de 2019, por encima del 2,5% esperado y del 2,2% registrado sobre el final del año pasado. La inflación -índice de precios del PCE-, por su parte, fue del 0,6%, debajo del 1,5% del último trimestre de 2018. Y en marzo se crearon 196.000 empleos.

Así, se disipan las preocupaciones de una recesión a corto plazo. Wall Street vuelve a moverse en máximos tras el batacazo a finales de 2018. De modo que, durante la reunión -mañana y el miércoles- de la Fed para fijar las tasas de interés, muy probablemente se reconfirme que no las subirán en 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.