¿Y después de las elecciones, qué pasará con las Leliq y el tipo de cambio?

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/2/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/02/26/y-despues-de-las-elecciones-que-pasara-con-las-leliq-y-el-tipo-de-cambio/

 

El Banco Central se mueve entre el crecimiento de las Leliq y el riesgo de atrasar el tipo de cambio por dólar (DyN)

El Banco Central se mueve entre el crecimiento de las Leliq y el riesgo de atrasar el tipo de cambio por dólar (DyN)

 

Antes de comenzar a redactar esta nota, miro el último informe monetario  diario del BCRA que es del 20 de febrero y muestra un total de Leliq en circulación de $947.661 millones.Recordemos que cuando se decidió terminar con las Lebac y pasar a las Letras de Liquidez, el saldo de ese instrumento de regulaciónj monetaria era de $1,3 billones, en otras palabras falta muy poco para volver al punto de partida de endeudamiento de corto plazo del Central.

Es cierto que ahora son los bancos los que tienen las Leliq, pero también es cierto que los bancos compran ese instrumento con los fondos provenientes de los depósitos a plazo fijo, cuyo crecimiento fue de unos $300.000 millones desde que se puso la supertasa de interés de 72% anual a comienzos de octubre.

Si bien esa tasa ha venido bajando, es bastante claro que llegó un punto en que el nivel no compensó el riesgo de devaluación y llevó a un cambio de cartera fugando pesos de depósitos a plazo fijo hacia el dólar. Un calco de los que pasó con las Lebac.

Puesto de otra forma, considerando que la base monetaria se mantiene estable, todo parece indicar que la suba del tipo de cambio no es tanto un problema de flujos (más pesos en el mercado emitidos por el BCRA o un saldo de balance comercial supernegativo) sino que parece responder a un problema de stocks. Esto quiere decir un cambio de cartera de pesos a dólares por depósitos en el sistema financiero o bien, por caída en la
demanda de moneda.

Dinámica de lo que puede pasar

El primer tema que hay que tener presente para comprender la dinámica de lo que puede pasar, es que el argentino está mentalmente dolarizado. Por ejemplo, el total de depósitos del sector privado en pesos es de $1,1 billón, en dólares son el equivalente a USD 27.500 millones a un tipo de cambio de $40. Ahora bien, el total de depósitos en dólares del sector privado en el
sistema financiero es de USD 29.618 millones de los cuales USD 21.532 millones son depósitos en dólares del sector privado en cajas
de ahorros.

Hay más depósitos en dólares que en pesos del sector privado y encima están a la vista. Ante la incertidumbre política en unas horas pueden volar del sistema financiero.

Si comprendemos que el argentino está mentalmente dolarizado, es bastante obvio que cuando alguien hace un depósito a plazo fijo en pesos, no está esperando que la tasa de interés le gane a la tasa de inflación, sino que su expectativa es que la tasa de interés le gane al aumento del tipo de cambio.

Ahora bien, además sabemos que el BCRA debería lograr que el tipo de cambio acompañe la tasa de inflación. Es decir, evitar que se rezague respecto al aumento de los precios internos para evitar que Argentina vuelva a ser cara en dólares o, si se quiere, que el dólar sea artificialmente barato.

El rol de las exportaciones

Esta necesidad de evitar que el tipo de cambio se rezague frente al aumento de precios internos también responde a que el único motor que le queda funcionando a la economía argentina son las exportaciones.

Si el tipo de cambio vuelve a retrasarse (de hecho cayó bastante en
términos reales desde el pico en abril en 2018 hasta septiembre 2018)
puede afectar las exportaciones y a la caída del consumo; y a la ausencia de inversiones habría que sumarle exportaciones languideciendo.

En otras palabras, se llegaría a las elecciones con un nivel de actividad, en el mejor de los casos, que habría dejado de caer pero sin signos mínimos de reactivación para mostrar en la campaña electoral.

¿Cuánto debería aumentar el tipo de cambio en base a la inflación? Al mes de enero el IPC interanual da un aumento de casi el 50% y los precios  mayoristas muestran un incremento del 67%. Si queremos cambiar la composición del IPC y hacemos una mezcla de IPC con mayoristas, la inflación anual estaría en el orden del 59 por ciento.

Inflación, devaluación y tasa de interés

Digamos que el piso es 50% anual y el techo 67% anual. Elijamos el dato del IPC y sabemos que el tipo de cambio debería aumentar el 50% anual para no retrasarse respecto al aumento de precios internos. Si el tipo de cambio tiene que crecer a este ritmo en la medida que no baje la inflación, la tasa de interés debería superar al 50% anual para no quedar empatada con el aumento del tipo de cambio.

Cuál es el número que compensa ese riesgo no lo sabemos, pero sí sabemos que con tasas de interés reales tan altas, se mata toda posibilidad de  actividad económica y anula cualquier intento de crecer en base a inversiones.

Las altas tasas de interés y la baja real de los salarios afectaron duramente a la producción de automotores

Las altas tasas de interés y la baja real de los salarios afectaron duramente a la producción de automotores

Pero seamos optimistas y supongamos que, por algún milagro, no se activa la mecha del arbitraje tasa versus dólar, no hay turbulencias cambiarias de cara a las elecciones y llegamos a octubre sin mayores sobresaltos. Aun así la pregunta es: ¿y después de octubre, qué?

En rigor hoy no tenemos a ningún candidato que esté mostrando un plan económico mínimamente consistente. Si llegara a ganar el kirchnerismo, sabemos que ya no solo habría una gigantesca crisis económica porque no tendría las mismas herramientas para financiar el populismo que financiaron durante 12 años, sino que además las mismas libertades individuales estarían en riesgo conociendo las inclinaciones autocráticas del kirchnerismo. Nuestro horizonte sería una dictadura al estilo Maduro.

El macrismo sigue sin ofrecer un horizonte de crecimiento. Solo intentar frenar la vuelta del kirchnerismo al poder para que establezca su proyecto chavista, una especie de nosotros no somos buenos pero ellos son peores.

Por su parte el peronismo no k muestra como su mejor opción a un Roberto Lavagna que en rigor tomó la economía con todo el trabajo sucio que previamente habían hecho primero Rodríguez Saa con el default, con lo cual el gasto público bajó porque no hubo que pagar intereses de la deuda, y segundo Remes Lenicov que licuó el gasto público con una llamarada cambiaria e inflacionaria, sumado la pesificación de los depósitos y el retraso tarifario que mantuvo Lavagna más la oportuna suba de los precios de las commodities a mediados de 2002.

Puesto de otra manera, con todo el respeto que me merece Lavagna, quien siendo ministro de Economía de Duhalde se comportó como un caballero conmigo cuando publiqué mi primer libro en 2002 enviándome una afectuosa carta de felicitaciones, no creo que Lavagna pueda dominar la herencia k, más la herencia Cambiemos sin tener que meter mano en el gasto público.

Afirmar que de esta situación se sale con crecimiento puede sonar muy lindo en el discurso político, pero todos sabemos que no se puede crecer con este nivel de gasto público que tiene como contrapartida una feroz carga tributaria que ahoga cualquier proceso de inversión que lleve al crecimiento. Decir que se sale creciendo sin aclarar cómo se va a crecer es hacer el mismo juego de Cambiemos. Decir que va a llegar una lluvia de inversiones solo porque se desea.

En síntesis, hoy los argentinos estamos frente a un doble problema. Uno tratar de llegar a las elecciones sin fuertes turbulencias cambiarias y financieras, y dos carecemos de una dirigencia política que aporte la más mínima idea de propuesta para entrar en una senda crecimiento. Están todos paralizados frente al fenomenal nivel de gasto público heredado del kircherismo que, además, está en un 60% indexado con lo cual no hay posibilidades de recurrir a la receta de Duhalde de licuar el gasto con una llamarada inflacionaria.

Ahora hay que operar sí o sí. Los trucos monetarios ya no sirven para esconder el problema por mucho tiempo más. El endeudamiento está limitado desde el exterior. El ahorro interno es escaso para financiar al estado y el crecimiento. La carga tributaria ahora la inversión. Y la opción de financiar el gasto público con emisión pone por delante un escenario de hiperinflación o megainflación.

En síntesis, nos movemos entre un futuro proyecto chavista, el kirchnerismo, y una alarmante mediocridad en materia de propuestas económicas por del lado de Cambiemos y el peronismo no k.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE 

Problemas de razonamiento en el BCRA

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 26/6/16 en: http://economiaparatodos.net/problemas-de-razonamiento-en-el-bcra/

 

Es un error conceptual decir que cuando el BCRA coloca LEBACs en el mercado y paga una tasa de interés desorbitante, aumenta la demanda de moneda

De acuerdo a los confusos argumentos que esgrimen algunas de las autoridades del BCRA, todo parece indicar que no parece ser que tengan muy en claro algunos principios básicos de política monetaria.

En forma confusa hablan de fijar la cantidad de moneda, de demanda de moneda y de la tasa de interés. Una mescolanza preocupante porque tienden a creer que la colocación de LEBACs a tasas inconsistentes con el sector real de la economía genera una absorción monetaria que pueden denominar demanda de moneda.

Veamos, lo primero que las autoridades del BCRA deberían tener presente es que la moneda es una mercadería como cualquier otra. Deberían recordar que la moneda es un descubrimiento del mercado que permitió pasar del trueque al intercambio indirecto haciendo más fluido el comercio.

Lo segundo que deberían considerar las autoridades del BCRA es que la moneda, que es una mercadería como cualquier otra, tiene la característica de ser aceptada ampliamente como medio de intercambio y como reserva de valor. La función de unidad de cuenta es derivada de ser reserva de valor. Para que una mercadería sea considerada moneda debe cumplir con estas características.

Ahora bien, como toda mercadería, la moneda tiene una demanda y una oferta. Veamos el tema de la demanda de moneda. ¿Qué es la demanda de moneda? La cantidad de pesos que la gente quiere tener en el bolsillo por si acaso. Si el BCRA emitió 100 y la gente guarda siempre en sus billetera por las dudas 20, la demanda de moneda es 20.

Ahora, la demanda de moneda puede aumentar o disminuir de acuerdo a las expectativas que tenga la gente. Si los agentes económicos creen que la inflación se va a acelerar, es probable que no guarde esos $ 20 porque sabe que si los guarda, cuando quiera comprar algo, con esos $ 20 podrá comprar menos bienes por efecto de la inflación. ¿Qué hace la gente en ese caso? Disminuye su demanda de moneda o, la inversa, aumenta la oferta de moneda que es lo mismo que decir que demanda más bienes y servicios. La gente sale a comprar antes que suban los precios.

Por el contrario, si piensa que los precios van a bajar, aumenta su demanda de moneda. Es decir, posterga la compra de bienes a la espera de una baja de precios y, por lo tanto, si antes gasta 80 de los 100 emitidos, ahora gasta 60 con lo cual la demanda de moneda pasa a ser de 40, pero, al mismo tiempo, al demandar menos bienes y servicios los precios tienden a bajar.

Oferta y demanda de moneda tiene que ver con la tenencia de saldos monetarios no remunerados. Pesos que tenemos en el bolsillo y no usamos. Los tenemos por si acaso. Y oferta es cuando nos quitamos de encima esos pesos.

Es un error conceptual decir que cuando el BCRA coloca LEBACs en el mercado y paga una tasa de interés desorbitante, aumenta la demanda de moneda porque el BCRA demanda moneda. Lo que está haciendo el BCRA es colocar activos financieros y la gente comprando activos financieros, pero la demanda de moneda en el sentido antes expresado, no se modifica. Lo que sí puede ocurrir es que el ahorro que tiene la gente destinado a la compra de bienes sea destinado a la compra de LEBACs, con lo cual el BCRA absorbe ahorro pero no modifica la demanda por moneda. Lo que hace la gente es destinar sus ahorros a comprar un activo financiero llamado LEBAC.

Es cierto que si el BCRA absorbe ahorro del mercado y lo inmoviliza, disminuye la demanda de bienes y los precios tienden a bajar o a subir menos. Pero lejos está de significar un aumento en la demanda de moneda en el sentido que la gente retiene más pesos inmovilizados en su bolsillo.

Ahora, lo que también debería plantearse la gente del BCRA es que los pesos que emite no son moneda en el estricto sentido de la palabra porque los pesos no son reserva de valor. Esto significa que luego de tantos años de inflación y de destrucción de signos monetarios, los argentinos elegimos como moneda el dólar, en consecuencia comparar la tasa de interés que paga el BCRA para absorber ahorro contra la inflación en pesos no es correcto. La tasa de interés hay que compararla contra la evolución del tipo de cambio. Y si la cuenta se hace de esa manera, terminamos con una tasa de interés en dólares que es absolutamente inconsistente con la rentabilidad que puede ofrecer el promedio de la actividad económica lícita.

Puesto de otra manera, si la tasa de interés en dólares que paga el BCRA es del 32% en dólares, ¿a quién le puede prestar a esa tasa para poder devolver el importe de las LEBACs llegado del momento? La respuesta es más que obvia. A nadie, por lo tanto, cuando el BCRA coloca LEBACs subiendo la tasa de interés, lejos está de aumentar la demanda de moneda. Lo que está armando es un arbitraje entre tasa de interés y tipo de cambio que es inconsistente con el funcionamiento del sector real de la economía. Una ficción que termina mal. Ya lo vimos en 1988 con el plan primavera que terminó en la hiperinflación luego del estallido del 6 de febrero de 1989.

No estoy diciendo que estemos marchando a una hiperinflación y a un estallido como el de 1989, pero la inconsistencia es más que evidente.

En síntesis, ni por casualidad aumenta la demanda de moneda cuando el BCRA sube la tasa de interés como lo está haciendo ahora. Solo está armando una especulación financiera para ganar tiempo. Tiempo que debería ser asignado a reformar el gasto público y reducir su peso sobre la economía, para tener disciplina fiscal y así llegar a la disciplina monetaria sin necesidad de recurrir a artilugios financieros que hemos visto infinidad de veces terminar muy mal.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Gasto público, deuda externa e inflación

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 12/6/16 en: http://economiaparatodos.net/gasto-publico-deuda-externa-e-inflacion/

 

Si el gobierno llegara a financiar obras públicas con deuda externa igual puede generar más inflación

Por una cuestión de simplificación en las explicaciones económicas para una amplia audiencia no especializada en temas económicos, se ha dicho muchas veces que la inflación es consecuencia de emitir moneda sin respaldo. Es decir, de darle a la famosa maquinita sin que haya reservas que respalden esos pesos que se emiten.

Lamentablemente esa simplificación ha llevado a una confusión sobre el problema inflacionario que está dando lugar a complicar más el problema económico. Me refiero a que se cree que si para reactivar la economía el gobierno toma deuda externa para financiar obras públicas, esa medida no sería inflacionaria.

En rigor si el gobierno toma deuda externa para financiar obras públicas, los dólares que reciba tendrá que transformarlos en pesos para pagar salarios, insumos y demás gastos operativos. Todos esos rubros se pagan en pesos, no en dólares.

Para transformar en pesos los dólares que toma como deuda para financiar el gasto el gobierno tiene dos opciones: a) vender los dólares en el mercado a tenedores de pesos, con lo cual no aumenta la cantidad de moneda en circulación y no es inflacionario pero sí hace caer el tipo de cambio nominal y el tipo de cambio real, generando problemas del sector externo o b) puede entregarle los dólares al BCRA para que los ponga en las reservas y contra esas mayores reservas emitir los pesos. De ahí que se diga que esta forma de financiamiento no genera inflación porque tiene respaldo en divisas.

Sin embargo, esa mayor cantidad de pesos en circulación puede producir presiones inflacionarias si no aumenta la demanda de moneda o la productividad de la economía.

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El cuadro 1 muestra los efectos de la emisión monetaria sobre el nivel de precios al margen de las reservas que tenga el BCRA.

Tomemos el caso 1 y supongamos que hay $ 10.000 en circulación. Que la gente quiere tener siempre atesorados o guardados por las dudas $ 2.000, esto quiere decir que el dinero que si bien hay emitidos $ 10.000 los pesos que efectivamente están en circulación son $ 8.000. Los $ 2.000 que la gente guarda y no usa es lo que se llama demanda por moneda.

Ahora bien, imaginemos que la economía produce 800 unidades de bienes, al dividir los $ 8.000 para transacciones por las 800 unidades de bienes, el precio promedio de los bienes es de $ 10.

Tomemos ahora el caso 4 y supongamos que el estado, por la razón que fuere (ingreso de divisas o financiamiento al fisco) emite moneda y lleva el stock de pesos en circulación a $ 11.000. Si la demanda por moneda sigue siendo $ 2.000, entonces quedarán en circulación para realizar transacciones $ 9.000. Si la economía sigue produciendo 800 unidades, el precio promedio de los bienes sube a $ 11,25 generándose un proceso inflacionario. Insisto, no importa si se emitió contra reservas o para financiar el gasto público. Lo cierto es que la gente no aumentó la demanda de moneda y el remanente que quedó boyando en el mercado impactó en el nivel de precios porque como contrapartida no aumentó la oferta de bienes.

Ahora, vayamos al ejemplo 5. Si el stock de moneda aumenta a $ 11.000 pero la demanda de moneda baja a $ 1.000 y la cantidad de bienes ofrecidos se mantiene constante en 800 unidades, el precio promedio de la economía se eleva a $ 12,5.

El ejemplo 6 muestra qué pasa si sube la cantidad de moneda en circulación, cae la demanda de moneda y también la productividad de la economía. En ese caso el precio promedio de la economía sube a $ 14,3. Es decir, la emisión monetaria aumentó el 10% respecto al ejemplo 1, pero al caer la demanda de moneda y la oferta de bienes y servicios los precios aumentaron el 43%. Esto quiere decir que no necesariamente un 10% de aumento en la cantidad de moneda se traduce en un 10% en el nivel general de precios. Puede subir más si cae la demanda por moneda, si baja la productividad de la economía o si aumentan la cantidad de moneda y cae la demanda de moneda.

Como puede verse a lo largo de los 6 ejemplos del cuadro 1, hay varias combinaciones posibles que puede acelerar la inflación, con lo cual no es que si el gobierno toma deuda externa para financiar obra pública no habrá inflación porque emite contra reservas. Pueden aumentar las reservas y los pesos en circulación, pero si la gente no quiere esos pesos adicionales o disminuye la demanda por moneda, el proceso inflacionario igual se acelera.

Si el gobierno recurre al endeudamiento externo para financiar el gasto público puede no frenar el proceso inflacionario por la emisión de pesos para transformar en esa moneda los dólares que recibe, con lo cual el tipo de cambio real bajará o bien vende los dólares en el mercado y hace bajar el tipo de cambio nominal agravando la caída del tipo de cambio real.

En definitiva, siempre volvemos al mismo punto. No es cuestión de ver cómo se financia el déficit fiscal. El problema es el astronómico nivel de gasto público que dejó el kirchnerismo. Aquí no hay magia para solucionar un problema estructural que viene de lejos y el kirchnersimo lo llevó hasta su máxima expresión.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

La recesión camino de profundizarse

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 3/6/16 en: http://www.cronista.com/columnistas/La-recesion-camino-de-profundizarse-20160603-0025.html

 

No parece que la economía vaya a mejorar a partir del segundo semestre. Mientras esperan inversiones que no ‘llueven’ debido al aumento del ‘costo argentino’, el gobierno pretende reactivar con obra pública.
A ver. El Estado no produce capitales de modo que las inversiones que digita son recursos retirados del mercado: se le quita producción al sector privado, pasa por una burocracia que se queda con parte y llega disminuida a la ineficiente inversión estatal. De modo que la obra pública es recesiva no reactivante.
Pero la política más absurda es la monetaria. La inflación no se disparó por el aumento de tarifas que, por ejemplo, en el caso de la quita de subsidios debió compensarse con una quita equivalente de los impuestos con los que se financiaban los subsidios. En un mercado libre las tarifas se reacomodan -suben unas, bajan otras, se cambian los hábitos de consumo- sin provocar inflación.
Aquí hubo un ‘rodrigazo’, aumentos digitados por el Gobierno mientras que la inflación se dispara debido a las políticas monetarias -y al gasto-también del Gobierno. Los políticos inventaron una ‘teoría’ para poder gastar sin controlar la emisión: las ‘metas de inflación’, una de cuyas variantes aplica el BCRA que consiste en emitir dinero en exceso y, luego, intentar engañar al mercado retirando circulante vía Lebacs.
Ya decía en 1614 el escolástico Luis de Molina que ‘Siempre que la demanda de moneda sea mayor, ya sea para comprar o transportar bienes…, allí su valor será más alto’. O sea, la inflación se produce cuando la oferta supera a la demanda de moneda para ser utilizada en el mercado.
Entonces, cuando el BCRA ofrece Lebacs, provoca una caída en la demanda de moneda, para ser utilizada en el mercado, ya que es entregada a cambio de las Letras. El proceso es muy inflacionario, porque produce una escalada en la suba de tasas en general contrayendo en catarata la demanda de dinero.
Los datos. Cuando Macri asumió, la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero rondaba el 45%. Desde entonces absorbieron $ 140.000 millones con Lebacs, mientras que la tasa de emisión monetaria bajó al 25% interanual. Así, la cantidad de dinero (M1) en términos reales -considerando una inflación del 30% anual- cayó 20% este año o sea que debería haber deflación, según la teoría del BCRA. Pero como cayó la cantidad de dinero, pero también la demanda, se mantiene la inflación.
Para remate, esto genera un fuerte endeudamiento, una bola de nieve que deberían pagar lo antes posible porque tiene absorbidos capitales productivos y mantiene las tasas altísimas. Y para remate del remate, al volcarse los pesos a las Lebacs, provoca una baja en el precio del dólar -tenemos el carry trade, el cambio de monedas para aprovechar las tasas, más alto del mundo- perjudicando a los exportadores y beneficiando las importaciones contra la producción nacional.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Se puede salir del cepo sin morir en el intento

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 8/11/15 en: http://economiaparatodos.net/se-puede-salir-del-cepo-sin-morir-en-el-intento/

 

La salida del cepo puede ser una bomba con un estallido fenomenal o el comienzo de un increíble crecimiento

El dato para el próximo presidente es que CF deliberadamente va a dejarle un campo minado. Una de esas minas es el cepo cambiario. Desarmarlo puede implicar una explosión cambiaria, financiera e inflacionaria o bien en transición suave que impulse rápidamente la recuperación de la economía. Así de drástico. No veo puntos medios. O se desactiva la bomba o si explota la reacción puede ser en cadena. La segunda alternativa puede evitarse.

Desde el punto de vista estrictamente técnico, me animaría a decir que esa mina del cepo cambiario es casi imposible que Scioli pueda desactivarla sin que le explote. En primer lugar porque no va a tener flujo de ingreso de divisas por inversiones dado el riesgo institucional que sería tenerlo como vicepresidente a Zannini.

En segundo lugar, su equipo económico está bastante embarullado con sus argumentos. Por un lado dicen que no puede eliminarse el cepo porque, según Miguel Bein, hay que tener U$S 40.000 millones de reservas en el BCRA para tener un mercado libre de cambios. Ni siquiera Bein se ocupó de mirar las estadísticas del BCRA, porque el espacio político al que pertenece puso el cepo cambiario cuando el BCRA tenía U$S 47.587 millones de reservas. En segundo lugar, hablan de administrar el tipo de cambio y reconocen que el Central no tiene un dólar. ¿Con qué van a administrar el tipo de cambio si no tienen reservas para administrar nada? Scioli tiene, al menos, un doble problema para atraer dólares: a) el riesgo Zannini y b) le falta equipo económico que genere confianza. Con esas dos cosas no puede llegar  ni a la esquina. El campo minado le estalla en cadena o la economía muere por inanición si no hace nada al respecto.

Veamos si inevitablemente salir del cepo puede generar un estallido cambiario. Para eso analicemos de dónde provienen la oferta y la demanda de divisas.

La oferta está compuesta por:

Las exportaciones + ingreso de capitales (para invertir, créditos externo, etc.)

La demanda de divisas está compuesta por:

Las importaciones + el egreso de divisas (fuga de capitales, pago de intereses y principal de la deuda, giro de utilidades y dividendos, etc.)

Lo que uno sabe seguro es que nadie va a ingresar dólares al país en la medida que no pueda sacarlos cuando quiera. La mejor forma de generar ingreso de divisas es asegurarle al que las trae que puede llevársela cuando quiera. Si el que ingresa divisas sabe que puede irse cuando quiere, ingresa y se queda. Si le digo que no puede irse, se va inmediatamente, como pudimos verlo con el cepo y nadie entra.

Imaginemos que gana Macri las elecciones y quiere eliminar el cepo. ¿Puede hacerlo sin que estalle todo? Sí puede. ¿Cuáles son las condiciones? 1) Tener un equipo económico con gente que sepa comunicar el sentido del plan económico y con prestigio suficiente como para generar confianza, 2) anunciar un plan económico consistente, sin fisuras y que no sean parches o medidas tomadas en forma aislada e inorgánicamente y 3) respaldar políticamente el plan y al equipo económico.

Siendo los tres puntos señalados, condición necesaria para salir del cepo, veamos cómo se moverían la oferta y la demanda.

En primer lugar, el tipo de cambio oficial, el de $ 9,50, subiría por la sencilla razón que hoy está pisado por el gobierno. Es artificialmente bajo porque el gobierno lo impone manu militari. Siempre que el estado pone un precio máximo, en este caso el tipo de cambio, lo pone por debajo del nivel de mercado. Si el mercado está operando a $ 10 no tiene sentido poner un precio máximo de $ 10 porque el mercado ya opera a ese precio. Tampoco tiene sentido poner un precio máximo de $ 12 porque el mercado opera por debajo de ese precio. Solo tiene sentido poner un precio máximo menor a $ 10, es decir, por debajo del nivel que opera el mercado y eso hace que el precio sea, por definición, artificialmente bajo, que la demanda aumente y la oferta se contraiga porque todos quieren comprar algo artificialmente barato y nadie quiere vender algo que está artificialmente barato. Así que sabemos que el tipo cambio oficial subirá.

Al subir el tipo de cambio las exportaciones se dinamizarán, en particular en el sector agropecuario, lo cual hace ingresar dólares. Podría decirse que el riesgo latente es que aquellos que tienen atrasos en el pago de importaciones saldrían a comprar divisas al mercado haciendo subir fuerte el tipo de cambio, pero ojo que hay mucho grano en los silos bolsa que se venderían si el contexto económico y político cambia.

Si uno anuncia que elimina de golpe todas las retenciones de maíz, trigo, etc. y que también elimina las restricciones a las exportaciones de todos los productos, los productores se lanzarían a preparar sus campos para producir más trigo y maíz, granos que hoy no son negocio producir, la industria láctea se reactivaría, los cítricos en Entre Ríos, el vino en Mendoza y la manzana en el sur, por dar solo algunos ejemplos recibirían un nuevo impulso. Y ojo, no estoy hablando de devaluar, solo dejar que el tipo de cambio flote libremente y que el estado no lo pise.

Si cambia el ambiente de negocios y además hay un plan económico consistente habría un flujo de inversiones hacia el país por la razón que siempre hay empresarios deseosos de comprar activos que están baratos. Otro motivo de ingreso de divisas.

Las razones para que aumente en forma inmediata la oferta de dólares en el mercado son:

1)   Mayores exportaciones, hoy artificialmente frenadas por regulaciones y por el tipo de cambio artificialmente bajo

2)   Venta de granos que están en silos bolsa

3)   Mayor turismo receptivo. Vendrían más turistas a la Argentina porque hoy es artificialmente cara en dólares

4)   Ingreso de capitales de por inversores que buscan oportunidades de comprar activos baratos.

¿Y por  el lado de la demanda? Al subir el tipo de cambio en un mercado libre, quienes quieran importar tendrían que entregar más pesos por cada  dólar de importación, con lo cual disminuye la demanda.

Al eliminarse el cepo y haber un clima de respeto por los derechos de propiedad junto con un plan económico consistente no veo razones para que se produzca una fuga de capitales. Lo cual disminuiría la presión que hoy hay sobre el mercado blue que no se trasladaría al mercado único generando una explosión cambiaria como en el 2002.

Si la perspectiva es de un plan de estabilización de precios, la gente deja de huir del peso para refugiarse en el dólar. Es decir aumenta la demanda de moneda. La gente no sale corriendo a sacarse los pesos de encima como ocurre ahora.

Al subir el tipo de cambio, habría menos gente haciendo turismo en el exterior y más turismo en el interior y, por lo tanto, también disminuiría la demanda de divisas. Hoy mucha gente se va de viaje porque el gobierno está regalando los dólares para viajar al exterior.

Habría que ver si todos aquellos que tienen que girar utilidades y dividendos que no pudieron hacerlo en estos años salen al mismo tiempo a girar a sus casas matrices. Supongamos que empiezan a hacerlo, subiría tanto el tipo de cambio que se licuarían esas utilidades y girarían pocas. Si las utilidades hoy están en pesos y hay que transformarla a dólares para girarlas, en la medida que suba el tipo de cambio bajan las utilidades medidas en dólares. No tendría mucho sentido ese comportamiento por parte de las empresas.

Al subir el tipo de cambio, entonces, bajaría la demanda por importaciones, cesaría la fuga de capitales y solo habría que ver el comportamiento de las deudas comerciales atrasadas y el giro de utilidades y dividendos retenidos, sabiendo que del otro lado aumenta la oferta por más exportaciones, ingreso de capitales y venta de granos en silos bolsa.

El riesgo grande que veo es la montaña de LEBACs que tienen los bancos. Son bonos que le compraron al Central usando los depósitos de la gente. Si la gente va a los bancos a retirar los pesos por miedo a una estampida cambiaria, el banco tiene que darse vuelta y pedirle los pesos al Banco Central. Como el Banco Central no tiene esos pesos, tendría que emitirlos y eso generaría una estampida inflacionaria y cambiaria. Es la mayor bomba que deja activada el kirchnerismo. Por eso insisto en que para desactivar la bomba hay que generar mucha confianza con un plan consistente y un equipo económico que genere confianza.

La salida del cepo puede ser una bomba con un estallido fenomenal o el comienzo de un increíble crecimiento.

Bajo un plan consistente, con gente de prestigio y apoyo político no veo razones para que se produzca un estallido cambiario. Pero para salir del cepo es condición necesaria generar un schock de confianza con los ingredientes mencionados anteriormente.

En lo que hace a las ventas de futuros que estuvo haciendo el BCRA, que habrá que compensar con pesos, desde ya le iría avisando a los compradores que van a cobrar con bonos porque saben que del otro lado hay una mano insolvente. Saben que le están comprando a un insolvente y no hay razón alguna para que se cobre el impuesto inflacionario al conjunto de la sociedad para pagar una timba armada por el BCRA.

Aclarando que no soy parte del equipo económico de Cambiemos, para no comprometerlos y para dejar en claro que esta nota busca ser estrictamente económica en el manejo de las expectativas, desde el punto de vista técnico yo diría que Scioli no tienen ningunas chances de salir del cepo sin estallido y menos en forma gradual como dicen. El único que podría lograrlo es Macri si es elegido presidente y bajo las condiciones mencionadas.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

¿Qué festeja la FED?

Por Pablo Guido. Publicado el 24/12/13 en: http://chh.ufm.edu/blogchh/

El banco central que emite la moneda más demandada del planeta festejó 100 años. La pregunta que me hago es la siguiente: ¿hay motivos para festejar este centenario? Una empresa podría festejar sus primeros 100 años de vida si lo que haya ofrecido al mercado en ese lapso fue demandado. Y dicha demanda supone, habitualmente, la conformidad de los que compran el producto en cuestión. Es decir, para que una empresa sobreviva 100 años seguramente habrá hecho razonablemente bien las cosas, ofreciendo bienes demandados por los consumidores.

Pregunta: ¿qué debería haber ofrecido un productor de moneda como la Reserva Federal para sobrevivir 100 años en el mercado? La respuesta es simple: una moneda de calidad. ¿Qué significa esto? Una moneda cuyo poder adquisitivo haya sido más o menos estable. Esto significa que a lo largo del tiempo la cantidad de cosas que se compren con dicha moneda no haya variado demasiado.

¿Pero qué sucedió con el poder adquisitivo del dólar en los últimos 100 años? Como podemos observar acá los bienes que se compraban con 1 dólar en 1913 requieren de $23,54 hoy. Esto significa que se necesitan casi 24 veces más dólares que hace 100 años para adquirir la misma cantidad de bienes en el mercado. ¿Esto es una moneda estable? Evidentemente no. ¿Entonces, cómo ha sobrevivido el dólar? En el mercado doméstico el hecho que la Reserva Federal imprima moneda en condiciones monopólicas (la ley permite al banco central ser el único emisor de moneda en EEUU) le ha permitido tener un mercado “cautivo”. Otra razón del “triunfo” del dólar seguramente ha sido que el resto de las monedas del planeta tiene un peor récord, es decir, han sido menos estables. O, quizás hayan sido más estables pero menos conocidas que el dólar (ejemplo: franco suizo, dólar canadiense, dólar australiano).

Hoy día las monedas existentes son casi 100% estatales, es decir, son fabricadas por los gobiernos a través de los bancos centrales. Ya por el hecho de ser fábricas estatales no tienen los mismos incentivos que las del sector privado sino que además corren con la ventaja de ser monopolios legales. También son monedas inconvertibles, es decir, los emisores no están obligados a entregar ningún bien a cambio en la ventanilla del banco si alguien se presentara a reclamar. Y, por último, son monedas de curso legal, es decir, las personas dentro de EEUU están obligadas a cancelar sus pagos con el dólar. Estas características conspiran contra la posibilidad de tener monedas más estables.

Imagínese qué sucedería si el gobierno le diera el monopolio legal de fabricación de teléfonos celulares a una sola empresa en el mundo; obligara a las personas a usar los celulares independientemente que los necesiten o no; y no les cambiara los celulares si vinieran con algún desperfecto de fábrica. Si ese fuera el caso la calidad de dichos celulares caería al punto de ser conveniente hacer señales de humo para comunicarse.

Hace 3 años el Cato Institute publicó un excelente trabajo de Selgin, White y Lastrapes sobre la Reserva Federal: Has The FED Been A Failure? De colección.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina).Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.