El mito de la “Restricción Externa”

Por Iván Carrino. Publicado el 25/7/19 en: https://www.ivancarrino.com/el-mito-de-la-restriccion-externa/

 

El problema histórico de Argentina no es la falta de dólares, sino sus gobiernos adictos al gasto y la demagogia.

En junio del año pasado se firmó el primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que facilitaba al gobierno argentino USD 50.000 millones para hacer frente a los pagos de deuda.

En aquel momento, fuimos invitados con Delfina Rossi a analizar las causas y las consecuencias probables de dicha decisión.

Si uno mira el video del intercambio, mi punto fue el siguiente: Argentina tiene un problema que es el déficit fiscal del gobierno. Ese déficit se financiaba con deuda y, dado que la confianza de los inversores se perdió, la posibilidad de financiamiento se redujo marcadamente, desencadenando una crisis que llevó al gobierno al FMI.

A mi argumento, la economista del “Frente de Todes” respondió que el problema de fondo de Argentina no era el déficit fiscal, sino “del frente externo”. Es decir, que el problema es la “falta de dólares” o la famosa “restricción externa”.

Citando textualmente:

El financiamiento para el gobierno se soluciona emitiendo pesos. Porque los docentes y los empleados públicos cobran pesos, no cobran dólares. Necesitamos los dólares porque hay deuda en dólares, porque tenemos un déficit energético y porque financiamos un déficit en la balanza de cuenta corriente que se triplicó en los últimos tres años. De ahí es de donde viene la deuda, no para pagarles a los docentes.

A continuación, clarificamos un poco el argumento e intentamos explicar sus falencias fundamentales.

La Restricción Externa

Quien aclaró más el tema de la falta de dólares fue recientemente el periodista de Página 12 Claudio Scaletta, en una nota que abordaba el papelón de Kicillof en Polémica en el Bar.

Es que lo que ocurrió ahí fue la consecuencia natural de escuchar este tipo de ideas. En definitiva, si como dice Delfina Rossi, el gasto del gobierno en pesos puede financiarse con emisión monetaria: ¿para qué tomarse la molestia de cobrar impuestos? Emitamos todo y listo.

Scaletta responde a eso diciendo que la creación de dinero por parte del estado “aumenta la demanda y la producción”, pero que se enfrenta con una restricción cuando el aumento de la demanda es para bienes “que no se producen internamente”. Es decir, que “el aumento de la demanda expande la producción hasta que aparece la restricción externa”

En la misma línea argumenta Alfredo Zaiat, otro pope del diario izquierdista. Zaiat sostiene que la restricción externa, entendida como la falta de disponibilidad de divisas, fue clave histórica de Argentina, ya que marcó siempre sus ciclos de auge y recesión.

Según se puede desprender de lo expuesto por Zaiat, esos ciclos tienen al menos tres fases: la primera, una gran expansión de la producción. La segunda, un déficit de la balanza comercial por aumento de las importaciones, necesarias para seguir produciendo. La tercera, una crisis generada por la devaluación de la moneda (señal de restricción externa).

Refutación empírica

Enfrentados a este planteo, queda al menos una duda grande por responder: ¿cómo hacen otros países para tener déficits comerciales por años y décadas y no por ello caer en crisis periódicas?

Si se miran los datos de la cuenta corriente en Estados Unidos y Australia, podemos ver que por décadas han tenido déficit sin que ello les impidiera crecer, devaluara sus monedas o destruyera sus salarios reales.

Como se observa en el gráfico, si bien los resultados externos de Estados Unidos y Australia han sido relativamente volátiles, es de destacar que casi siempre han mostrado signos negativos.

Es decir, Estados Unidos y Australia siempre están endeudándose con el exterior, pero sin mayores “restricciones externas”. O sea, para estos países parecería siempre haber financiamiento disponible. Y es aquí donde el asunto queda expuesto como un gran mito.

Es que si uno se deja llevar por el argumento tal como se expone, parece que los países crecen de manera virtuosa hasta que “el frente externo” (es decir, los acreedores internacionales) se encapricha y decide dejar de financiar, condenándolos a un ajuste inevitable del consumo y la producción.

La realidad, sin embargo, no es esta.

Crecimiento sostenible vs. Insostenible

Como los datos de arriba permiten intuir, hay que diferenciar entre un crecimiento sostenible y uno insostenible.

En Australia y Estados Unidos, los capitales del mundo se desesperan por ingresar y financiar el consumo y la producción. Dado que son dos países que tienen seguridad jurídica, baja inflación y orden fiscal, la expectativa es que el crecimiento económico sea el necesario para que las deudas se paguen.

Pero distinto es cuando las necesidades de financiamiento son principalmente del gobierno. Es que aquí encontramos dos casos de crecimiento que son absolutamente insostenibles y que necesariamente llevan a que “escaseen los dólares”.

El primero es de la financiación monetaria del déficit fiscal. Si el gobierno quiere estimular la producción emitiendo carradas de dinero, tal como explicó David Hume en 1749, la abundancia de moneda hará que los precios locales suban en relación con los internacionales, generando una fuerte necesidad de importar y un fuerte desincentivo a la exportación.

Este proceso tiene un final inevitable. O bien llega un momento en que no hay más reservas, o bien la moneda se deprecia fuertemente, restableciendo el equilibrio. En ambos casos hay una crisis, pero no por “restricción externa”, sino por la irresponsabilidad monetaria del gobierno.

La segunda posibilidad es que el gobierno financie su déficit con endeudamiento externo. Si hace eso todo marchará bien en la medida que los acreedores tengan confianza en su capacidad de pago. Ahora como el estado generalmente gasta con baja productividad, si todo el financiamiento externo va a sus erogaciones, es probable que en algún momento las dudas empiecen a aparecer.

Cuando eso ocurre, de nuevo surgirá una crisis externa, pero no por “capricho” de los inversores o volatilidades propias del esquema, sino porque el gobierno nuevamente se comportó de manera irresponsable.

Para concluir, la restricción externa es un mito. Todo en economía es escaso, y por eso hay un precio para pagar por él. Los dólares también lo son, pero en la medida que el gobierno permita al sector privado crecer sin inflación, déficit fiscal e inseguridad jurídica, siempre habrá divisas para financiar el crecimiento.

El problema histórico de Argentina no es la falta de dólares, sino la sistemática irresponsabilidad de gobiernos adictos al gasto público y la demagogia.

PD: Si te interesa este tema, te recomiendo que veas este buen videodebate entre los economistas Martín Kalos y Federico González Rouco.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Nepotismo: ni para todos ni para todas

Por Iván Carrino. Publicado el 18/8/15 en: http://opinion.infobae.com/ivan-carrino/2015/08/18/nepotismo-ni-para-todos-ni-para-todas/

En la semana que pasó, se volvió viral el caso de Delfina, la hija del ministro de Defensa Agustín Rossi, quien, con solo 26 años y una escasa experiencia laboral, fue designada directora del Banco Nación. El Nación es el banco estatal más importante del país y, al cierre del año pasado, administraba activos por 380.881 millones de pesos, un monto superior al total de las reservas del Banco Central.

Uno pensaría que para ser miembro del directorio de un banco, nada menos que la posición de mayor responsabilidad dentro de la institución, no solamente hace falta haber estudiado, sino también contar con experiencia en el sector. Por ejemplo, en la misma página web del Nación puede verse un espacio donde jóvenes estudiantes y jóvenes graduados pueden dejar su CV para comenzar su carrera laboral en la entidad. Y de eso se trata, de comenzar la carrera, desde los puestos de menor jerarquía hacia los de mayor jerarquía, de manera de ir conociendo no solo el funcionamiento del banco, sino también las características de la industria, los clientes, etcétera.

Pero nada de eso sucedió en el caso de la hija de Rossi. El expediente, tal como explicó Aníbal Fernández, llegó al escritorio del jefe de gabinete y este lo firmó “con mucho orgullo”.

Es simple: la designación de Delfina Rossi no dependió de la capacidad, ni del estudio, ni de la experiencia de la joven, sino de la firma de Aníbal Fernández, a quien tampoco se le conoce experiencia en el manejo bancario.

Ahora bien, alguno podrá argumentar que también en el ámbito privado sucede, a menudo, que el que ocupa cargos de jerarquía no es el más idóneo, sino aquel que tiene mejor relación con el de arriba. Es cierto, a veces hay factores intangibles que pesan en estas decisiones y la confianza o la afinidad pueden derivar en un ascenso laboral. Sin embargo, la diferencia está en que, en el sector privado, si la persona contratada o ascendida no resulta apta para el cargo, el costo es asumido por el dueño de la compañía.

En el caso de la administración pública y sus organismos, la situación es diferente. Dado que el Banco Nación tiene acceso ilimitado al presupuesto público por ser una empresa estatal, el costo de las malas decisiones administrativas no es afrontado por nadie en particular, sino por todos los argentinos, que financiamos coactivamente con nuestros impuestos las aventuras de dicha empresa.

El caso de Delfina Rossi no es el único. De hecho, el directorio del Nación también está conformado por un compañero de colegio de Máximo Kirchner, el consuegro de Julio de Vido, y una militante de La Cámpora (organización que logró una verdadera colonización del Estado). Además, hace poco también se conoció que Alejandro Vanoli, presidente del Banco Central, nombró a su pareja y a su hijo en la planta permanente del organismo.

Es que esta es una característica intrínseca del modelo de Estado presente que patrocina el kirchnerismo. A mayor Estado, más y mayores son las empresas estatales, más y mayores son los fondos públicos administrados por funcionarios, más y mayores son las regulaciones y, finalmente, más y mayores son las posibilidades de que aparezcan la discrecionalidad y el nepotismo.

El caso de la hija de Rossi es uno más de esos que nos indigna y nos preocupa como sociedad. Y hasta que no haya un cambio profundo de sistema seguiremos indignándonos con los eternos beneficiarios de la prebenda y el privilegio.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.