¨El que apuesta al dólar pierde¨

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/1/17 en: http://www.atlas.org.ar/index.php?m=art&s=2836

 

Antes que nada, debe quedar claro que adivinar el futuro no entra en las capacidades de los humanos, de modo que nadie tiene certeza del valor que tendrá el dólar hacia fin de año, pero sí se puede describir una tendencia cuando aparece con tanta claridad. También cabe aclarar que, dada la “incertidumbre Trump”, al hablar de la divisa estadounidense quizás deberíamos más bien pensar en otras “monedas duras” que podrían tener mejor desempeño como el franco suizo o el euro.

 

Hecha la aclaración, digamos que el déficit fiscal cerró en el 4,6% del PIB en 2016 y el Gobierno festeja porque estaría debajo del 4,8% proyectado y porque asegura que cumplirá con la meta del 4,2% para este año. Pero Agustín Etchebarne asegura que al 4,6% de déficit primario, habría que sumarle 1,3% de ingreso por única vez del blanqueo -comprometido para gastar pagando deuda a jubilados- y habría que sumar también los intereses de la deuda que suman casi 2,4% del PIB con lo que el déficit real es de 8,3%, mayor que el 7,1% de 2015.

 

En cualquier caso, según los cálculos de varios especialistas, como venía el año el déficit debería haber cerrado en el 3,5% con blanqueo y 4,4% sin él. O sea, que llegar al 4,6% de déficit -con blanqueo- supone que el gasto creció 60% en diciembre. Es decir, la tendencia es hacia el desboque y el gobierno noprevé realmente ajustarse. Por el contrario, Dujovne insiste en hacer el gasto más “eficiente” y en que, buena parte del “costo argentino” es culpa del sector privado que tiene que ajustarse porque “no van a desfinanciar al Estado”.

 

Para avanzar en el mejoramiento fiscal, el Gobierno apuesta a que este año el PIB crezca entre el 3 y el 4%, pero todo indica que no ocurrirá sencillamente porque este gasto que viene aumentando es parasitario del sector privado, que es el único que realmente produce y que, así las cosas, se achicará.

 

De modo que el déficit va camino de aumentar estrepitosamente y deberá cubrirse con más inflación, ya sea emisión monetaria directa, Lebacs u otro tipo de endeudamiento estatal que provoca inflación, entre otros motivos, porque toma fondos que, en consecuencia, no son dirigidos a aumentar la producción induciendo la baja de precios. Frente a este panorama, la meta del BCRA de una inflación de 17% sería fuertemente superada.

 

Ahora la autoridad monetaria, confiando en la baja de la inflación, mantuvo la tasa de referencia, pero rectoró la de las Lebac lo que impactó en que la tasa de plazos fijos a 30 días que quedó en 17,74%, según informó el BCRA, o sea 1,48% mensual cuando la inflación esperada para enero es del 1,8% según el Relevamiento de Expectativas Monetarias (REM) que realiza el BCRA entre 50 consultoras. Así el plazo fijo ya rinde menos que la inflación esperada. El fenómeno se alinea con la baja de todas las tasas del sistema financiero.

 

De modo que muchos inversores que dejaron el dólar para volcarse a las Lebacs y plazos fijos podrían volver a dolarizar las carteras,por ejemplo, a través de las Letes, o yendo directamente al dólar a falta de inversiones productivas rentables en un país con tan alto “costo argentino” liderado por la presión fiscal, aunque el gobierno crea que es liderado por el sector privado.

 

Ahora, vamos al comportamiento del dólar en particular. Dado el costo argentino la cotización actual a $16,10 es muy seductora y la prueba está en las larguísimas colas de argentinos que van a Chile, Paraguay e, incluso, Bolivia y Uruguay para hacer compras. Considerando que, en 2016, la inflación fue de 40%, la divisa de EE.UU. debería cotizar cerca de los $19,50 y, si no lo hizo,básicamente fue por las Lebacs, y la entrada de algunos dólares por la toma de deuda y el blanqueo, cosas que van camino de acotarse.

 

Por otro lado, el “dólar convertibilidad” -las reservas del BCRA en relación al circulante- arroja un valor de $21 sin tener en cuenta a las Lebacs que, pueden engañar a la opinión pública, pero no al mercado en donde funcionan como efectivo circulante y cuya impresión durante 2016avanzó 90%, comparado con el 35% de los billetes. Aunque, en rigor, el “dólar convertibilidad” es más bien sicológico porque el precio real de la moneda dura -como todo precio- viene dado por la oferta y demanda.

 

Según el REM, el dólar cotizaría a $18,50 en diciembre con lo que la devaluación del peso sería del 17% contra una inflación que proyecta en 21%. Demasiado optimista, en mi opinión, dada las tendencias que hemos visto que empujarían tanto a la inflación como al dólar con mucha más fuerza.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Urgen correcciones en el frente fiscal

Por Adrián Ravier. Publicado el 11/09/16 en: http://m.lagaceta.com.ar/nota/698498/urgen-correcciones-frente-fiscal.html

 

El parto de una nueva economía dejará una Argentina que arrastra problemas estructurales que, si bien parecen congénitos, podrían resolverse con un plan integral. Desde diciembre de 2015, el Gobierno nacional adoptó medidas concretas durante estos nueve meses de gestión. Sin embargo, aún faltan avances específicos en el frente fiscal para reducir el gasto público y el déficit. Lo más importante en esta primera etapa de la administración de Mauricio Macri es que la Argentina revirtió su política exterior. De tener socios como Irán, Venezuela, Ecuador y Bolivia, pasó a vincularse con la Alianza del Pacífico, con Estados Unidos y con Europa. Este cambio no es menor, y le devuelve al país algo de la previsilibidad para atraer inversiones y para generar empleo.

Fueron acertadas las medidas que permitieron la apertura del cepo cambiario y el sinceramiento del tipo de cambio. También fueron acertadas la eliminación parcial de los subsidios a los servicios públicos y la recuperación de las economías regionales. No obstante este conjunto de medidas, que se sucedieron durante estos nueve meses de “trabajo de parto”, son insuficientes para poner en marcha la economía, si no hay avances en materia fiscal.

En relación al gasto público, la sobredimensión del Estado es uno de los problemas pendientes, en particular por el incremento del empleo estatal. El Gobierno habla, en estos días, de 100.000 despidos en el país. Para algunos es demasiado por el impacto social que esto genera; para otros es bajo considerando los 2 millones de trabajadores que se sumaron al Estado en los últimos 12 años. La sobredimensión del Estado continúa y financiarlo con deuda no es algo que pueda sostenerse en el mediano o largo plazo.

En el horizonte más próximos, el blanqueo de capitales promete impulsar la inversión. Esto puede ayudar a salir de la recesión. La apuesta es que ayude a mejorar la recaudación y a reducir el déficit fiscal. Sin embargo, para que el parto de una nueva economía resulte exitoso, hay que afrontar el verdadero problema, que está en el mediano plazo. El blanqueo tiene un efecto positivo de una sola vez. Pero hay problemas como la sobredimensión del Estado, la presión tributaria y el atraso cambiario. La herencia no puede solucionarse de la noche a la mañana, pero tampoco se tomaron medidas para corregir los problemas heredados. La gestación del nuevo modelo no está libre de complicaciones.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Promoviendo la cultura de la violencia

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 17/3/16 en: http://www.panamaamerica.com.pa/opinion/promoviendo-la-cultura-de-la-violencia-1018155

 

Según el informe Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2016, dado a conocer por la CEPAL en vísperas del XXVIII Seminario Regional de Política Fiscal -del 16 y 17 de marzo- en Santiago de Chile, “Durante 2015, las cuentas fiscales de América Latina registraron? un déficit del 3,0% del PIB y un nivel de deuda pública bruta del 34,7% del PIB. De los 19 países considerados, en 11 se incrementaron simultáneamente este déficit y la deuda pública como proporción del PIB”.

La CEPAL vislumbra un futuro heterogéneo en la región en 2016, ya que para la mayoría de los países de América del Sur se mantendrá la incertidumbre por la desaceleración de China y de otras naciones emergentes, mientras que México, Centroamérica y el Caribe se verán beneficiados por tasas de crecimiento positivas y, en las dos últimas subregiones, por la caída de los precios del petróleo.

En promedio, la región aumentó su presión tributaria en 0,2% del PIB, principalmente gracias al impuesto sobre la renta. Según el documento, aunque se comprobó un descenso generalizado de las tasas de evasión del IVA hasta 2007-2008, a partir de la crisis financiera se revirtió esta tendencia. La desaceleración del crecimiento económico y el deterioro de los términos de intercambio han tenido efectos muy significativos sobre las finanzas públicas de varios países, lo que ha obligado a realizar ajustes fiscales de magnitud.

Para la CEPAL, la evasión es una de las principales debilidades de los sistemas tributarios de la región. Para Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, sobre la base de estudios recientes, el incumplimiento asciende a un monto equivalente a 2,2% del PIB en el caso del IVA y 4,1% del PIB en el caso del impuesto sobre la renta, lo que suma un total de $320,000 millones en 2014. Estimaciones recientes sitúan en cerca del 70% la evasión del impuesto sobre la renta de las empresas en algunos países.

“Los ingresos tributarios constituyen la piedra angular del financiamiento básico de un Estado moderno y por ello es imprescindible priorizar la creación de una cultura impositiva en la que se penalice efectivamente a los evasores”, indica el organismo las Naciones Unidas. Con “penalice” efectivamente se refiere a utilizar el monopolio de la violencia estatal, la violencia, para forzar a quienes no quieren pagar voluntariamente.

Suena mal eso de forzar a las personas. Pero el problema no es que suene mal. El problema es que está mal. La ciencia ya ha demostrado que la violencia solo destruye: para decirlo rápidamente, existe un ordenamiento natural sapientísimo y la violencia -ya lo decían los filósofos griegos- es aquello que produce un cambio extrínseco (por fuera de la persona, de su voluntad) del desarrollo espontáneo de la naturaleza.

Las personas pagan de buen grado lo que les conviene. Nadie tiene reparos, por caso, en pagar a quién le brinda un buen servicio sobre todo cuando quiere que el servidor permanezca. Cuando se niegan a pagar voluntariamente es porque o no les interesa lo que se ofrece, o creen que su dinero se malgastará. Por tanto, es respetable su negativa y, en cambio, es inmoral -va contra las leyes naturales- “una cultura impositiva que penalice”, que violente. La eficiencia económica es el resultado, precisamente, de que voluntariamente las personas entregan su dinero a cambio de lo que les conviene más: así ganan.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

LA OPORTUNIDAD DEL SIGLO.

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 7/1/16 en: Ámbito Financiero.

 

Con relación al mentado “ajuste”, es muy temprano para saber qué rumbo tomará el gobierno y cómo gestionará la herencia de un gasto público descontrolado que ronda los $2,5 billones. Con semejante gasto y déficit, sería una perogrullada decir que debe haber un ajuste. El tema central radica en cuál de los dos caminos posibles se transitará para abordar el problema ya que los resultados de cada uno, son bien diferentes.

 

Un camino, es el ajuste que recae sobre el bolsillo del ciudadano. Este ajuste, que siempre se ha dado en la Argentina cuando los números del gasto público no cierran, llevaría a repetir notorios fracasos de nuestra historia económica. Incrementaría más la carga a un pesado carro del que el trabajador privado tira hace ya muchos años para sostener al sector público paquidérmico, que, lejos de ponerse a dieta, incrementa su adiposidad de forma exponencial. Y, en algún punto, el carro se vuelve a romper.

 

El otro camino es el ajuste del gasto público. Históricamente en la Argentina, los gobiernos no solo no cumplieron sus funciones específicas sino que se expandieron sin razón asfixiando cada vez más las actividades privadas. Si realmente pretendemos un cambio, no hay que cometer el error de hacer pequeños cambios pour la galerie, sino ejecutar recortes estructurales radicales. Ministerios, secretarías, subsecretarías, reparticiones, dependencias, e inexplicables órganos de control abundan en la estructura política y conllevan una desmesurada plantilla de empleados, la cual se duplicó en poco más de diez años.

 

El sentido común y la economía familiar no siguen criterios diferentes a los criterios que deben aplicarse en la administración de la hacienda pública. Si en una casa de familia los gastos superan los ingresos, se debe recortar dispendio rápidamente. Es momento de que la política argentina entienda de una buena vez que el estado no genera ingresos y que todo gasto público implica una postergación de proyectos y sueños familiares de individuos que pagan impuestos. Por consiguiente, los gobiernos deben hacer el menor daño posible limitando su radio de acción a las actividades que le competen y aplicando un riguroso criterio de optimización.

 

Es imprescindible también tener en claro que el problema no es el déficit sino el gasto, de otro modo, nos limitaríamos solo a evitar rojos contables en la gestión pública en lugar de atacar el problema de fondo. Como decía Milton Friedman, es preferible tener un mayor déficit respecto de un gasto público pequeño a tener cuentas fiscales que cierran en el marco de un gasto público enorme. De más está decir que resultaría una torpeza si el actual gobierno cae en la tentación de tomar empréstitos para cubrir faltantes de caja porque, siguiendo con el ejemplo de la economía familiar, sería como tomar un adelanto de efectivo de la tarjeta de crédito para pagar el vencimiento de la misma.

 

Hoy la Argentina tiene la gran oportunidad de restablecer la tendencia hacia la libertad y aspiro a que seamos capaces de retomar la senda de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

 

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

Entrevista a Carlos Rodriguez Braun:

Publicada el 29/10/14 en http://www.empresasbandera.com/twecos-credito-y-caucion-carlos-rodriguez-braun/ 

 

Además de desvelar las claves de la economía en sus múltiples artículos, conferencias e intervenciones públicas, usted también es profesor. ¿Qué es lo primero que enseña a sus alumnos?

Mi asignatura es Historia del Pensamiento Económico, así que lo primero que hago es explicarles por qué puede resultar interesante para un economista. Les pido que comparen nuestra profesión con otras: un neurocirujano o un físico o un químico pueden ser excelentes expertos sin saber cómo se realizaba una trepanación, un cálculo o un experimento en la Edad Media. Pero si la economía es una ciencia, lo que está abierto a discusión, evidentemente no es como las demás, en las que los profesionales pueden confiar en que toda o casi toda la sabiduría anterior ha sido ya incorporada a la disciplina en su actual estadio de desarrollo y, por tanto, el futuro neurocirujano no obtendrá un provecho apreciable si estudia las trepanaciones medievales. En cambio, los economistas sí podemos aprender de los aciertos y errores de quienes nos precedieron. Algo parecido les sucede a los abogados, que siguen estudiando Derecho Romano, y desde luego no lo hacen por mera curiosidad.

En uno de sus últimos artículos, advierte de que el análisis de los mercados no es sencillo y afirma que en la actualidad se va aproximando a una profesión de alto riesgo. ¿Es cada vez más difícil acertar el futuro, aunque sea el inmediato?

Como recuerda con crueldad y acierto Deirdre McCloskey: “if you are so clever, why aren’t you rich?”. Los economistas y analistas no conocemos el futuro: si lo conociéramos seríamos realmente los más ricos del lugar, y es evidente que no lo somos. Mi advertencia no iba sólo contra la pretensión absurda de saber lo que va a pasar en los tiempos venideros, sino que añadía un mensaje de precaución: en los momentos de volatilidad en los mercados, los análisis que buscan conclusiones más o menos nítidas e incuestionables son peligrosos, porque si empleamos los argumentos A, B y C para explicar por qué hoy la Bolsa sube, tendremos mucha dificultad en explicar por qué baja mañana, cuando las circunstancias explicativas A, B y C permanecen intactas.

¿Se puede afirmar con rotundidad que el ajuste del sector privado ha concluido en España?

En economía conviene no afirmar nada con rotundidad (salvo, quizá, esto que acabo de afirmar…). Sin embargo, el tiempo transcurrido, el enorme coste soportado en términos de millones de empleos perdidos y decenas de miles de empresas que han debido cerrar, y las señales de recuperación en varios ámbitos de la actividad económica, sugieren que, efectivamente, el sector privado puede haber completado o casi completado su ajuste en nuestro país.

¿Qué otros pasos quedan por dar para acelerar la recuperación?

Los mismos pasos que los Gobiernos de PSOE y PP debieron dar y no dieron. Es decir, la reducción del gasto público, del déficit y de la deuda, por un lado, y la apertura de los mercados, por otro. Los Gobiernos de Rodríguez Zapatero y Rajoy hicieron lo contrario  y por la misma razón: subieron los impuestos y no redujeron el gasto público para “preservar el Estado del Bienestar”. Esa enorme irresponsabilidad abortó la débil recuperación de 2009-2011, y quiera Dios que no termine por hacer lo propio ahora.

Algunos están convencidos de que las recesiones profundas dan lugar a recuperaciones débiles ¿Es el caso en nuestro país?

La evidencia empírica no demuestra de modo concluyente esa correspondencia, sugerida más bien por el sentido común. Supongamos que este gobierno y el anterior hubiesen sido responsables y hubiesen recortado el gasto público sin subir ni un impuesto: el derrumbe en la actividad económica habría sido igual o quizá mayor, pero también la recuperación habría sido menos débil.

¿Qué sabe del seguro de crédito y del papel que está jugando en esta crisis?

En la medida en que protege a los acreedores solventes contra el impago de los créditos comerciales, el seguro de crédito siempre es económica y financieramente útil, y especialmente en épocas de crisis, cuando este tipo de incidencias naturalmente tienden a extenderse. En estos últimos años, sin embargo, ha habido abusos considerables en el caso concreto de los CDS, que no son precisamente un seguro de crédito, pero que han sido quizá el flanco más débil por donde la expansión monetaria orquestada por los bancos centrales ha afectado al mundo del seguro.

Entrevista realizada por Javier Labiano

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

Reservas: el Gobierno ataca la fiebre en vez de la infección

Por Julián Obiglio. Publicado el 8/1/14 en:

Frente a la caída de reservas del Banco Central de esta semana, el Jefe de Gabinete ha expresado que “lo importante es quebrar la lógica de convertibilidad” ya que “no necesariamente tiene que haber una asociación entre el volumen de reservas y la base monetaria”.

Si bien ello es técnicamente cierto, sería aplicable exclusivamente a un país con niveles de seguridad jurídica, equilibrio fiscal, libertad de comercio y  previsibilidad como los de Suiza. En Argentina todos los indicadores y valores están en alerta amarilla, con tendencia hacia el rojo, por lo tanto la caída de reservas se convierte en una variable a la cual la sociedad comienza a prestarle especial atención. Sucede lo mismo que vimos con las mediciones del ‘riesgo país’ durante el 2001: nadie sabía muy bien qué implicaba su escalada, pero todos tenían la certeza que era algo negativo.

Mientras tanto, el Gobierno centra su atención en los métodos que debe aplicar para detener la caída de reservas (la fiebre), en vez de atender las causas de dicha realidad (la infección). El equipo económico y la Presidenta siguen sin comprender que el valor de la moneda y el nivel de reservas serán estables cuando se procure lograr un equilibrio fiscal y no exista un déficit que deba ser financiado con la emisión de billetes en cantidades superiores a las que la gente (el mercado) demanda.

La emisión de billetes de los últimos seis años ha aumentado un 350%, mientras que la producción ha crecido un 50%, y ello provoca que cada día menos gente quiera ahorrar en pesos y que la mayoría busque escapar hacia otras monedas basadas en sistemas jurídicos y económicos más serios y previsibles. Debemos tener en claro que cuando la gente compra dólares o euros, no busca solamente el papel color verde, sino que está comprando la seguridad jurídica y económica que le brindan el sistema norteamericano o el europeo.

En los últimos tres años la pérdida de reservas fue del 40% (unos u$s 22.000 millones) y ellas fueron utilizadas para cubrir un déficit fiscal cada día mayor, la falta de ingreso de divisas, la huida de capitales y la importación de la energía que nuestro país dejó de producir. En el mismo período de tiempo Uruguay aumentó sus reservas un 107%, Perú un 49%, Chile un 47%, México un 55%, Brasil un 30% y Colombia un 55%.

El escenario actual nos muestra entonces un exceso de pesos en circulación que aumenta día a día, un estancamiento en el ingreso de dólares, un Estado deficitario y un panorama general de desconfianza hacia las instituciones, con violaciones evidentes al libre comercio, a la propiedad privada y a la previsibilidad para hacer negocios. Frente a todo ello, la caída de las reservas del BCRA se convierte en un indicador más que refleja un panorama poco alentador.

El Gobierno debe enfocar su atención en la infección ya que por más que en esta oportunidad logre bajar la fiebre, si no soluciona los problemas de fondo, ella volverá a aparecer con mayor intensidad. Si comienza a reencauzar las expectativas, acepta reducir el déficit fiscal, aumenta la seguridad jurídica y respeta el libre comercio, logrará niveles de previsibilidad en los cuáles el volumen de reservas del Banco Central no será un tema determinante para el futuro del país. Si no lo hace, asistiremos a una película que todos los argentinos pensamos que no volveríamos a tener que ver.

Julián Obiglio es Diputado Nacional y egresado de ESEADE.

El gobierno privilegia los votos por sobre la vida de las personas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 6/4/13 en: http://economiaparatodos.net/el-gobierno-privilegia-los-votos-por-sobre-la-vida-de-las-personas/

 No estamos ya solo a los dislates de Moreno, la impericia de Marcó del Pont o la incapacidad del resto de los funcionarios. Ahora estamos frente a un populismo que privilegia los votos y el poder por sobre la vida las personas.

Leer más “El gobierno privilegia los votos por sobre la vida de las personas”

España necesita un presupuesto base cero… y ¡Argentina también!

Por Adrián Ravier. Publicado en http://economiaparatodos.net/espana-necesita-un-presupuesto-base-cero-y-argentina-tambien/

 La crisis del Estado de Bienestar español

Con matices, el caso de España se puede resumir en unos pocos párrafos. España ingresó a la Unión Europea en 1993 y desde entonces se esforzó por equilibrar sus cuentas y cumplir con el Tratado de Maaestricht. Este tratado imponía a los países miembros cierta disciplina fiscal, limitando el déficit público y los niveles de endeudamiento.

España no lo hizo mal en un comienzo. Sus cuentas estaban prácticamente equilibradas. Pero la burbuja inmobiliaria llegó, y muy pocos analistas comprendieron su naturaleza. Zapatero se encontró entonces con elevados niveles de recaudación tributaria, que a su vez crecían cada año, y decidió entonces elevar los niveles de gasto que el pueblo siempre demanda. El Estado de Bienestar encontró en Zapatero, ¡su máxima expresión!

Pero la burbuja inmobiliaria se desinfló y con ello la recaudación tributaria cayó en picada. Ante la atenta mirada de Zapatero y el pueblo español lo que era una “economía sana y equilibrada” se convirtió en una “economía deficitaria”.
El gobierno de Zapatero comenzó un tibio ajuste, pero la situación lo desbordó y el pueblo lo castigó en las elecciones.

Llegó Rajoy prometiendo más ajuste y la gente avaló su propuesta. Pero al llegar al gobierno, no tuvo el coraje para avanzar lo necesario. Distintos analistas muestran que no hubo ajuste, graficando que el gasto y el déficit no ceden.

Cada discurso del nuevo Presidente transmite aun más dudas, y la actividad económica se resiente, continuando con la baja en la recaudación fiscal. El déficit permanece.
“Indignado” el pueblo sale a la calle, pero nadie comprende el mensaje, porque la solicitud es tan heterogénea como los individuos que gritan ¡basta!

El fin del Estado de Bienestar y el Presupuesto Base Cero

España no puede sostener hoy el Estado de Bienestar desarrollado por Zapatero. Alemania “ayuda” en una transición hacia la normalización de las cuentas, pero sin ajuste, el objetivo no se alcanza. El desempleo sigue aumentando, y por ello muchos españoles hacen sus valijas y abandonan su tierra, migrando hacia América y otros destinos, tal como ocurrió hace alrededor de un siglo.

Pero hay una gran diferencia. Hoy no hay guerra. Hoy sólo hay un ilusorio Estado de Bienestar que pide a gritos ser corregido. Se necesita para ello una reforma integral del Estado que permita ordenar las finanzas públicas y terminar con los desequilibrios.

Está claro que el ajuste es doloroso, pero la fiesta de gasto no puede continuar. Es por ello que propongo que volvamos sobre una herramienta poco estudiada, aun por los economistas. Se trata del “Presupuesto Base Cero” o el “Zero Based Budgeting” (ZBB).

El presupuesto base cero tiene su origen en el mundo de la empresa, específicamente en 1970, cuando Peter Pyhrr, su creador, lo introdujo en la empresa americana Texas Instruments. El caso fue exitoso, y poco a poco se extrapoló a otras empresas, hasta que en 1971, Jimmy Carter contrató a su creador para aplicar la herramienta a la administración estatal. Primero como gobernador del Estado de Georgia, luego como Presidente de los Estados Unidos, Carter utilizó esta herramienta para enfrentar el proceso inflacionario de los años 1970.

Con el tiempo la práctica se extendió exitosamente al Reino Unido, Singapur, Nueva Zelanda y algunos otros estados de Norteamérica.

La mayor ventaja de este sistema, es que ignora la práctica habitual de considerar el gasto del año anterior y sumar algo más de dinero a cada partida. En este caso, se ignora la historia presupuestaria del gobierno municipal, provincial o nacional, y se reconsidera, o reevalúa, la necesidad de cada partida, tanto histórica como nueva. En otras palabras, se busca que se vuelva a justificar cada una de las partidas del nuevo presupuesto.

Algunos analistas insisten en que esta propuesta requiere de mucho tiempo, puesto que se debe reelaborar todo el presupuesto, o más bien, volver a discutir cada función del estado.

Mi impresión es que esta herramienta debieran utilizarla todos los gobiernos, al menos una vez cada década, justamente para mejorar la calidad del Estado, pero especialmente en casos de crisis fiscales como la del Estado de Bienestar Europeo de hoy.

Ya es demasiado tarde para reelaborar el presupuesto 2013. Pero existe la oportunidad de empezar a debatir el cambio que España necesita para el presupuesto 2014. Rajoy tiene en sus manos la posibilidad de pasar a la historia como el Presidente que resolvió la crisis, o bien, si mira para otro lado, observar como España abandona la Unión Europea y vuelve a los procesos inflacionarios que la han caracterizado durante gran parte de su historia.

Argentina también lo necesita

Uno de los aspectos económicos fundamentales del kichnerismo 2003-2012 es la expansión del gasto público consolidado, que pasó del 30 al 45 % en menos de una década. Esto fue posible por varios factores, desde la re-estatización del sistema de pensiones hasta el precio de los commodities que no ceden. Pero los recursos se agotan, y al igual que Zapatero el déficit se incrementa, junto con su monetización y su consecuente inflación.

Es muy difícil pensar que el kirchnerismo vuelva hacia atrás en este proceso de expansión de gasto. Pero la oposición debiera destacar este punto y comenzar a plantear la necesidad de una reestructuración del gasto y una reforma integral del Estado para lo que vendrá post-2015.

El presupuesto base cero, de nuevo, se vuelve una herramienta fundamental. Por supuesto que es costoso y que habrá dificultades políticas y sociales en su implementación. Pero como científicos sociales, debemos destacar que mirar para otro lado, no resolverá los problemas.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Crisis del Euro: Lecciones para Argentina

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 19/12/12 en  http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=668174

La crisis del euro adquirió dramatismo a fines de 2009, fundamentalmente por las revisiones al déficit y deuda pública comunicadas al asumir el nuevo Gobierno griego. Tras esa novedad, un importante conjunto de economistas y destacadas personalidades redoblaron vaticinios de la «imposibilidad» de subsistencia de Grecia y otras naciones «periféricas» en el euro.
Desde esta columna de Ámbito Financiero sostuvimos lo contrario, que el euro se fortalecería con las dificultades y las autoridades de los países miembros adoptarían las medidas necesarias para ello. Más tarde, las secuelas de la restricción crediticia se extendieron a Irlanda, Portugal, España e Italia. Para colmo de males, los pronósticos de abandono del euro incentivaron temores cambiarios y retiros de depósitos bancarios en las naciones consideradas menos competitivas. La consecuencia fue restricciones crediticias aún mayores y desplomes del nivel de actividad, copiando a los sufridos en nuestro país en la antesala de la crisis del 2001/2.
Los especialistas en Europa acuñaron el término PIIGS, por las siglas en inglés de los cinco países con mayores dificultades. Los agoreros resaltaban los desbalances, desigualdades de productividades, de actitudes culturales y propensiones a trabajar y ahorrar. Anunciaban la inexorable devaluación de esos países, a los que recomendaban adoptar monedas nacionales propias, flotando respecto del euro. Así, Grecia debía retornar al antiguo dracma, su unidad monetaria anterior. ¡Los fundamentalistas del «retraso cambiario» bramaban por la inmediata adopción de monedas nacionales! ¡Era imposible seguir adelante con el euro, según un gran número de respetados especialistas! Con argumentaciones paralelas a las utilizadas para abogar por una devaluación del peso en nuestro país.
Gran parte de esos especialistas están educados en las teorías del «equilibrio», visiones de agentes económicos que se mueven dentro de senderos acotados por severas curvas geométricas, comportamientos embretados por ecuaciones parciales que determinan «variables de equilibrio». En esa visión, las políticas no juegan o sólo ejercen un rol secundario. Sólo las «variables» pueden moverse y una de las principales es el tipo de cambio.
Los líderes europeos siguieron otro camino. Reconocieron que la construcción política de la Unión Europea era el vehículo principal para proteger los derechos y logros personales de los europeos. Y que las normas y acuerdos políticos pueden reformarse y adecuarse para superar los conflictos y prosperar en forma sustentable a mediano y largo plazo. Instituyeron los pactos fiscal, económico, bancario y político para hacer más efectiva y competitiva la UE, exigiendo cesiones de soberanía nacional en beneficio de la coordinación de las decisiones comunitarias y de la población del conjunto europeo. En la emergencia, el Banco Central Europeo está teniendo un papel importantísimo, siempre respetando su mandato institucional. Contrariando la «imposibilidad competitiva» o «retraso cambiario» dictaminado por expertos, las naciones «periféricas» están expandiendo sus exportaciones. Ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, Mario Draghi, presidente del BCE, acaba de informar que las exportaciones de España crecieron en volumen un 27%, desde 2008. Y las de Irlanda el 14%; de Italia el 21%, Portugal el 22%. Otros países de la UE que están fuera del euro, como los bálticos, a los que el FMI había recomendado devaluar la moneda fuertemente para superar la crisis, optaron por mantener la relación fija con el euro y recuperaron significativamente sus economías. Más contundente, Estonia entró en el euro.
Estas breves consideraciones muestran que la economía, como ciencia social que es, ofrece posibilidades, aperturas, que muchas veces los técnicos no advierten. El tipo de cambio de «equilibrio» es una falacia, pues el balance cambiario y las reservas internacionales reflejan movimientos financieros de diferentes orígenes. Nunca existe un equilibrio inmutable, ni ceñido en márgenes estrechos, en las grandes sociedades complejas donde interactúan decenas de millones de personas. Está muy generalizado ignorar las condicionantes políticas, las restricciones financieras, y hasta contables, y las consecuencias. Por ejemplo, los que insisten con supuestos «retrasos cambiarios» se olvidan que las devaluaciones catapultan la inflación, deterioran la confianza y, generalmente, tumban gobiernos.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

 

El desafío de Obama

Por Pablo Guido. Publicado el 8/11/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 El presidente Obama ganó su reelección el martes pasado. La sorpresa hubiera sido que ganara Romney. Sin embargo, esto no significa que la agenda que tiene que enfrentar Obama durante los próximos cuatro años haya cambiado en algo. El desafío fundamental del presidente es intentar torcer el rumbo fiscal que lleva el gobierno estadounidense. El fisco estadounidense se parece al Titanic en los momentos previos a chocar con el iceberg.

 Como claramente se muestra en este informe de Heritage Foundation el gasto público del gobierno federal (sin considerar los gastos estaduales y locales) creció un 50% en términos reales, mientras que los ingresos (siempre medido en dólares constantes) ha bajado levemente. ¿Resultado? Un enorme déficit fiscal que equivale a más del 8% del PIB. ¿Qué hacer? Si tenemos en cuenta que la carga tributaria ya es de por sí elevadísima entonces los políticos del país, tanto demócratas como republicanos, debería enfocarse en los gastos. De los 3,7 trillones de dólares de erogaciones se observa que donde están asignados más recursos es en Seguridad Social, defensa, Medicare y Medicaid. Es decir, pago de jubilaciones, gastos médicos y gastos militares. En estos tres rubros se gastan unos 2,4 trillones de dólares, lo que equivale al 65% del presupuesto federal. Obviamente que en el restante tercio del gasto también hay “tela para cortar” pero no hay solución fiscal en los EEUU sin reformas en el sistema de jubilaciones y salud. Y, también, en los gastos militares, por supuesto.

 El presidente Obama, en su primer discurso después de conocer al ganador de las elecciones, mencionó que su segundo mandato tendrá que enfocarse, entre otras cosas, en reducir el déficit fiscal. ¿Bajarán los gastos? ¿Intentarán subir impuestos? Veremos cómo republicanos y demócratas se enfrentan a la “bola de nieve” del crecimiento del gasto público y deuda de las últimas décadas para frenar lo que puede ser el principio de un proceso de decadencia relativa de la economía estadounidense. Son muchísimos los ejemplos en la historia de la humanidad de sociedades que se “fueron de pista” por no atender a una regla básica de responsabilidad fiscal: que no se puede gastar indefinidamente más de lo que ingresa a la tesorería pública.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.