Por qué fracasan los países: una lección para Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/4/17 en: http://www.infobae.com/opinion/2017/04/21/por-que-fracasan-los-paises-una-leccion-para-argentina/

 

En su best-seller Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson hacen un extenso estudio sobre los descalabros y éxitos de los países a lo largo de la historia. Países exitosos son aquellos que crean riqueza de manera sostenida y estable recudiendo sus niveles de pobreza. Los países que fracasan presentan el caso contrario, no logran crear riqueza de manera estable y tienen serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza. Acemoglu y Robinson argumentan que el éxito y el fracaso de los países no se deben ni a cuestiones geográficas como recursos y clima ni a cuestiones culturales, sino que dependen del marco institucional.

Los autores dividen las instituciones en dos grandes grupos. Por un lado, se encuentran las instituciones extractivas, que están destinadas a extraer recursos de la población a beneficio del poder político de turno y sus amigos. Del otro lado se encuentran las instituciones inclusivas, que protegen las libertades y la propiedad de los individuos. Bajo instituciones inclusivas, el poder no se concentra en manos de la dirigencia política y se dan los incentivos para crear y acumular riqueza. Los países que fracasan son aquellos que se encuentran bajo instituciones extractivas, mientras que los países exitosos son aquellos que han logrado imponer instituciones inclusivas. Acemoglu y Robinson respaldan esta conclusión con varios siglos de historia que soporta su tesis.

¿Qué tiene que ver esto con Argentina? Una de las conclusiones de este libro es que el paso de instituciones extractivas a instituciones inclusivas depende de la buena suerte de un accidente histórico o de un héroe. El héroe o estadista es aquel dirigente político capaz de generar un movimiento desde instituciones extractivas hacia instituciones inclusivas. En otras palabras, el héroe no es un gran estratega electoral, el héroe es un gran educador. En este contexto, el antihéroe sería lo contrario, aquel dirigente político que genera un movimiento hacia instituciones extractivas alejándonos de las instituciones inclusivas. En este marco, los Kirchner han sido antihéroes, generaron un gran marco extractivo en beneficio propio y de sus seguidores. El kirchnerismo se ha enriquecido a expensas de dejar niveles de pobreza que evidencian lo extractivo de su proyecto político.

Si asignamos una muy baja (o nula) probabilidad de que partidos políticos históricos como el Partido Justicialista o la Unión Cívica Radical produzcan un héroe, el destino económico y social de Argentina queda entre la buena suerte de un accidente histórico o que Cambiemos posea héroes en sus filas. Da la sensación, sin embargo, que más allá del eslogan de cambio, el gobierno de turno posee más seguidores de encuestas que héroes o estadistas.

Si bien las restricciones políticas y sociales son innegables, año y medio de mandato muestran una semántica o una retórica por parte del PRO y Cambiemos que no están destinadas a generar un fuerte cambio institucional en torno a instituciones inclusivas. La retórica en torno a controles de precios como el programa de Precios Cuidados, el “compre nacional”, obligar a supermercados a informar precios en aplicaciones de teléfonos móviles, exigir a empresarios que inviertan (como si pagar la carga tributaria argentina no fuese ponerse el país al hombro), otorgar subsidios a piqueteros que coartan la libre circulación a su gusto, etcétera, habla más de un nacionalismo económico que de una genuina mentalidad de libertades económicas y civiles.

Un gran momento educador hubiese sido explicar en detalle la herencia recibida en lugar de asumir que el ciudadano entiende el desastre económico, social e institucional que dejó el kirchnerismo. Cambiemos ni siquiera posee, o no ha dado a conocer, un plan económico. Tener objetivos no es tener un plan económico que detalle cómo llegar a esos objetivos. ¿Qué estrategia en concreto se conoce más allá de esperar una lluvia de dólares? La situación económica recibida y la actual son insostenibles y no se perciben claros avances para solucionar el gran desequilibrio macroeconómico que es el déficit fiscal.

Cambiemos puede tener convicción de gestión, pero parece faltarle convicción institucional. Esto deja, lamentablemente, a Argentina a la espera de un accidente histórico para finalmente pasar del fracaso al éxito. Quizás tengamos que aceptar que apostar a la buena suerte histórica no es en sí una estrategia de cambio. Argentina necesita más héroes y menos gestores eficientes.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

La vision de Acemoglu sobre las causas del exito y fracaso de los paises

Por Pablo Guido. Publicado el 18/6/13 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

 Desde que Adam Smith escribió La riqueza de las naciones hasta un par de décadas entrado el siglo XX la preocupación por las causas del progreso económico inundaba a los escritos de los académicos. Luego fue menguando en importancia hasta hacer una reaparición en las últimas décadas del siglo XX. Múltiples teorías respecto a las causas de la riqueza: el clima, los recursos naturales, el origen de la colonización, etc. Pero cada vez son mas los economistas y estudiosos de las ciencias sociales que coinciden en que son las reglas de juego, las instituciones, las que definen el “partido”. Acá, una entrevista a uno de los estudiosos del tema de la actualidad, Daron Acemoglu. Aquellas instituciones necesarias, según Acemoglu, para el éxito de los países son las garantías a la propiedad privada y la distribución del poder político de la manera más extensa posible que garantice la ley y el orden. Es decir, no solo que se respete el derecho de propiedad sino que el Estado no esté concentrado en una o pocas manos. En lo que respecta a las reformas necesarias para implementar dichas instituciones Acemoglu afirma que estos cambios deben estar legitimados o aceptados por una parte importante de la población. Otro punto interesante es cuando se refiere a la importancia en estos procesos de cambio de los movimientos no partidistas, que pueden terminar influyendo sobre los partidos políticos. También como tema de discusión es la posición de Acemoglu respecto al caso chino, donde menciona que no están dadas las condiciones institucionales para un desarrollo de largo plazo. En fin, algunas respuestas que brinda este investigador de las causas del crecimiento económico y que pueden servir de “disparadores” de otras preguntas que yo me sigo haciendo: si las instituciones formales son muchas veces la implementación a través de las leyes de los usos y costumbres (la cultura) de una sociedad, ¿Cómo se hace para revertir una cultura orientada al estatismo, al proteccionismo, a las prebendas políticas, etc.? ¿son los ciudadanos quienes deben cambiar y así “transferirles” estos valores a los políticos que son elegidos por aquellos? ¿o las elites políticas también juegan un rol de “generador” de cambios en los valores de la ciudadanía?

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.