3 años de Macri: mala praxis y mala suerte

Por Iván Carrino. Publicado el 19/12/18 en: http://www.ivancarrino.com/3-anos-de-macri-mala-praxis-y-mala-suerte/

 

El pasado 10 de diciembre se cumplieron tres años desde que la coalición Cambiemos gobierna democráticamente el país.

Tras ganarle a Daniel Scioli en el ballotage y luego de varias idas y venidas por la ceremonia oficial de traspaso, el mandato de Mauricio  Macri comenzó  oficialmente en dicho mes de 2015.

Una enorme expectativa asomaba en Argentina.

Recuerdo que un año después redacté un informe para mis clientes en donde me animé a ponerle una nota a la “Gestión M”. En su momento se había puesto de moda el tema,  porque el propio Macri se había calificado con un “8”.

La nota que yo le puse fue un 6, y el fundamento de la misma estuvo en tres aspectos positivos y algunos negativos

Por el lado de lo positivo había tres medidas concretas para destacar. La primera, la salida del cepo, que aún considero la mejor decisión de política económica de los últimos 10 años. La segunda, la eliminación de casi todas las retenciones a la exportación. La tercera, la designación, frente al Banco Central, de un economista comprometido con la baja de la inflación.

Ahora bien, si se habían tomado todas estas buenas medidas… ¿por qué un 6 solamente?

La respuesta es que muchos de los problemas heredados estaban muy lejos de resolverse, siendo el más fundamental el del agujero fiscal.

En su momento, escribíamos:

“El punto más flojo ha sido el poco compromiso con “la cuestión fiscal”. ¿A qué nos referimos con esto? A que el país atraviesa una crisis de gasto público infinanciable que implica el déficit fiscal más alto desde la época de la hiperinflación. El gobierno, para atender este problema, dijo que iría por el camino del gradualismo, pero en realidad ese gradualismo se transformó en un mayor déficit que el que ya teníamos.”

Paradójicamente, este punto flojo es el principal responsable de la crisis atravesamos en 2018. Es que producto de este agujero fiscal el gobierno tomó ingentes cantidades de deuda, lo que hizo a la economía mucho más vulnerable.

Finalmente, cuando se acabó la confianza, los capitales que llegaban para comprar bonos argentinos dejaron de hacerlo y se precipitó la crisis de balanza de pagos que llevó al peso a caer un 50% contra el dólar.

Hasta aquí la torpeza, inutilidad o incapacidad de la gestión Cambiemos.

ero eso no explica todo.

Mala suerte

Si se tratara solo de torpeza, el kirchnerismo (especialmente el de CFK y Kicillof) debería haber mostrado un desempeño largamente peor.

El gobierno de Cristina deterioró fabulosamente las cuentas públicas, empapeló el país con dinero del Banco Central, incumplió fallos internacionales, controló los precios de las empresas, restringió el comercio…

Obviamente, las consecuencias se notaron. La economía, durante los últimos 4 años de gestión K tuvo una performance paupérrima, con dos años recesivos y una inflación que –también- llegó al 40% anual.

Sin embargo, hubo algo que a CFK la ayudó para que las cosas no fueran incluso peores: el contexto internacional más favorable de las últimas décadas.

Y eso es algo que al gobierno actual le juega claramente en contra.

Veamos.

Durante casi la totalidad del mandato de CFK, la tasa de interés de la FED se mantuvo prácticamente en 0% (siendo negativa en términos reales). Además, en ese período la Reserva Federal norteamericana inyectó en el sistema nada menos que USD 4 billones (equivalentes a 8 PBI argentinos).

Hoy en día, la tasa de la Fed es de 2,2% y la autoridad monetaria yanqui ya lleva aspirados más de USD 500.000 millones desde noviembre de 2015. Todo al revés de cuando gobernaba CFK.

Por su parte, la tonelada de soja, que superó los USD 600 y promedió los USD 462 durante la segunda presidencia de CFK, tiene un precio promedio 23% más bajo en los años que lleva Macri en el poder.

Por si esto fuera poco, el Deutsche Bank comunicó recientemente que en 2018 el 89% de los activos en el mundo se encuentra en terreno negativo. Si tomamos el Índice de MSCI para las bolsas globales, encontramos que acumula una baja de 7,6% en dólares. Por su parte, el ETF de países emergentes cae 15%. En dólares, la bolsa argentina cae mucho más, pero no deja de ser parte de una tendencia generalizada.

Lo mismo pasa con el Riesgo País. Hasta el 12 de diciembre, el de Argentina fue el que más creció de la región. Pero no hay un solo país Latinoamericano en donde hayan mejorado las condiciones de crédito este año.

2018 va a mostrar la inflación más alta de los últimos 27 años y la caída del PBI más grande de los últimos 9.

Las responsabilidades recaen mayormente en la mala praxis del gobierno. Pero tampoco es para ignorar el cambio drástico de las condiciones financieras globales.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Why Are Argentinean Libertarians Voting for Macri?

Por Belén Marty: Publicado el 3/11/15 en: http://blog.panampost.com/belen-marty/2015/11/03/why-are-argentinean-libertarians-voting-for-macri/

 

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Una esperanza para la Argentina

Por Mario Vargas Llosa. Publicado el 2/11/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1841789-una-esperanza-para-la-argentina

 

Los resultados de las elecciones del domingo 25 en la Argentina desmintieron todos los sondeos de opinión según los cuales el candidato Daniel Scioli, apoyado por la jefa de Estado, Cristina Kirchner, ganaría en primera vuelta. Y han abierto la posibilidad de que el país que fue algo así como el faro de América latina salga de la decadencia económica y política en que está hundido desde hace más de medio siglo, y recupere el dinamismo y la creatividad que hicieron de él, en el pasado, un país del primer mundo.

La condición es que en la segunda vuelta electoral, el 22 de noviembre, gane Mauricio Macri y el electorado confirme el rechazo frontal que ha recibido en la primera el kirchnerismo, una de las más demagógicas y corruptas ramas de esa entelequia indescifrable llamada peronismo, un sistema de poder parecido al antiguo PRI mexicano, en el que caben todas las variantes del espectro ideológico, de la extrema derecha a la extrema izquierda, pasando por todos los matices intermedios.

La novedad que encarna Macri no son tanto las ideas modernas y realistas de su programa, su clara vocación democrática, ni el sólido equipo de plan de gobierno que ha reunido, sino que el electorado argentino tiene ahora la oportunidad de votar por una efectiva alternativa al peronismo, el sistema que ha conducido al empobrecimiento y al populismo más caótico y retardatario al país más culto y con mayores recursos de América latina.

No será fácil, desde luego, pero (por primera vez en muchas décadas) sí es posible. La victoria de María Eugenia Vidal, de inequívocas credenciales liberales, en las elecciones para la gobernación de Buenos Aires, tradicional ciudadela peronista, es un indicio claro del desencanto de un vasto sector popular con una política que, detrás de la apariencia de medidas de “justicia social”, antiamericanismo y prochavismo, ha disparado la inflación, reducido drásticamente las inversiones extranjeras, lastimado la credibilidad financiera del país en todos los mercados mundiales y puesto a la Argentina a orillas de la recesión.

El sistema que encarna la señora Kirchner se va a defender con uñas y dientes, como es natural, y ya es un indicio de lo que podría suceder el que, en la primera vuelta, el Gobierno permaneciera mudo, sin dar los resultados, más de seis horas después de conocer el escrutinio, luego de haber prometido que lo haría público de inmediato. La posibilidad del fraude está siempre allí y la única manera de conjurarlo es, para la alianza de partidos que apoya a Macri, garantizar la presencia de interventores en todas las mesas electorales que defiendan el voto genuino y -si la hubiera- denuncien su manipulación.

Dos hechos notables de las elecciones del 25 de octubre son los siguientes: Macri aumentó su caudal electoral en cerca de 1.700.000 votos y el número de electores se incrementó de manera espectacular: del 72% de los inscriptos en la pasada elección a algo más del 80% en ésta. La conclusión es evidente: un sector importante del electorado, hasta ahora indiferente o resignado ante el statu quo, esta vez, renunciando al conformismo, se movilizó y fue a votar convencido de que su voto podía cambiar las cosas. Y, en efecto, así ha sido. Y lo ha hecho discretamente, sin publicitarlo de antemano, por prudencia o temor ante las posibles represalias del régimen.

De ahí la pavorosa metida de pata de las encuestas que anunciaban un triunfo categórico de Scioli, el candidato oficialista, en la primera vuelta. Pero el 22 de noviembre no ocurrirá lo mismo: el poder kirchnerista sabe los riesgos que corre con un triunfo de la oposición y moverá todos los resortes a su alcance, que son muchos -la intimidación, el soborno, las falsas promesas, el fraude- para evitar una derrota. Hay que esperar que el sector más sano y democrático de los peronistas disidentes, que han contribuido de manera decisiva a castigar al kirchnerismo, no se deje encandilar con los llamados a la unidad partidista (que no existe hace mucho tiempo) y no desperdicie esta oportunidad de enmendar un rumbo político que ha regresado a la Argentina a un subdesarrollo tercermundista que no se merece.

No se lo merece por la variedad y cantidad de recursos de su suelo, uno de los más privilegiados del mundo, y por el alto nivel de integración de su sociedad y lo elevado de su cultura. Cuando yo era niño, mis amigos del barrio de Miraflores, en Lima, soñaban con ir a formarse como profesionales no en Estados Unidos ni Europa, sino en la Argentina. Esta tenía entonces todavía un sistema de educación ejemplar, que había erradicado el analfabetismo -uno de los primeros países en lograrlo- y que el mundo entero tenía como modelo. La buena literatura y las películas más populares en mi infancia boliviana y adolescencia peruana venían de editoriales y productores argentinos y las compañías de teatro porteñas recorrían todo el continente poniéndonos al día con las obras de Camus, Sartre, Tennessee Williams, Arthur Miller, Valle Inclán, etcétera.

Es verdad que ni siquiera los países más cultos están inmunizados contra las ideologías populistas y totalitarias, como demuestran los casos de Alemania e Italia. Pero el fenómeno del peronismo es, al menos para mí, más misterioso todavía que el del pueblo alemán abrazando el nazismo y el italiano el fascismo. No hay duda alguna de que la antigua democracia argentina -la de la república oligárquica- era defectuosa, elitista, y que se precisaban reformas que extendieran las oportunidades y el acceso a la riqueza a los sectores obreros y campesinos. Pero el peronismo no llevó a cabo esas reformas, porque su política estatista e intervencionista paralizó el dinamismo de su vida económica e introdujo los privilegios y sinecuras partidistas a la vez que el gigantismo estatal. El empobrecimiento sistemático del país multiplicó la desigualdad y las fracturas sociales. Lo sorprendente es la fidelidad de una enorme masa de argentinos con un sistema que, a todas luces, sólo favorecía a una nomenclatura política y a sus aliados del sector económico, una pequeña oligarquía rentista y privilegiada. Los golpes y las dictaduras militares contribuyeron, sin duda, a mantener viva la ilusión peronista.

Recuerdo mi sorpresa la primera vez que fui a la Argentina, a mediados de los años sesenta, y descubrí que en Buenos Aires había más teatros que en París, donde vivía. Desde entonces he seguido siempre, con tanta fascinación como pasmo, los avatares de un país que parecía empeñado en desoír todas las voces sensatas que querían reformarlo y que, en su vida política, no cesaba de perseverar en el error. Tal vez por eso he celebrado el domingo 25 los resultados de esa primera vuelta con entusiasmo juvenil. Y, cruzando los dedos, hago votos porque el 22 de noviembre una mayoría inequívoca de electores argentinos muestre la misma lucidez y valentía llevando al poder a quien representa el verdadero cambio en libertad.

 

Mario Vargas Llosa es Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa de ESEADE.

El balotaje y los “espíritus animales” del mercado

Por Iván Carrino. Publicado el 30/10/15 en: http://oikosbsas.com/el-balotaje-y-los-espiritus-animales-del-mercado/

 

John Maynard Keynes, uno de los economistas más famosos del siglo XX, popularizó la idea de que la actividad económica estaba guiada por lo que él dio en llamar los “espíritus animales” del mercado.

 

Para el economista británico, de hecho, estos espíritus eran tan potentes que las depresiones económicas tenían origen en el desánimo y la “mala onda” de los empresarios, mientras que los períodos de auge podían explicarse por lo contrario: el optimismo generalizado de productores y consumidores.

 

Por más atractivo que pueda tener, la teoría del inglés deja mucho sin explicar. ¿Por qué, de un día para el otro, todos los empresarios se pondrían de acuerdo para estar de mal humor? ¿Por qué, sin explicación aparente, el sector privado cambiaría sus expectativas y se pondría a invertir y producir más para mejorar la calidad de vida de la nación?

 

Ni Keynes ni sus seguidores lograron responder satisfactoriamente esta pregunta. Sin embargo, su teoría aún hoy tiene influencia.

Volviendo a la Argentina de 2015, los espíritus animales del mercado se mostraron vigorosamente optimistas a partir del resultado de la primera vuelta electoral el domingo pasado. La escasa diferencia entre Daniel Scioli y Mauricio Macri generó una expectativa muy grande respecto de que, en diciembre, el nuevo presidente provenga de un partido distinto al del Frente Para la Victoria que hoy gobierna.

La esperanza está puesta en que, si este es el caso, el rumbo económico será distinto, y dejaremos de tener una economía con megainflación, control de cambios y estancamiento.

 

Ahora bien, si tomamos la teoría keynesiana, nuestro pronóstico debería ser que estamos a las puertas de un auge económico sin precedentes. Con el Merval en alza, el dólar blue y el riesgo país en baja y los títulos argentinos que cotizan en Nueva York con una sostenida demanda, parecería claro que los inversores dejaron de formar parte de “la cadena del desánimo”.

 

Sin embargo, si creyéramos que solo esto garantiza una etapa de prosperidad económica durante los años por venir, estaríamos equivocados.

Es que la teoría keynesiana olvida que las expectativas de los inversores, las empresas y los consumidores, deben ser confirmadas por lo que efectivamente suceda en la realidad. Es decir, se nota que hay esperanzas y un cambio de humor en la sociedad, pero esto no alcanza para resolver los problemas económicos que hoy nos aquejan.

 

Para dar un ejemplo concreto: un empresario puede estar hoy de muy buen humor, pero a la hora de traer sus dólares a la argentina para invertir seguirá encontrándose con un cepo cambiario que expropia su riqueza, con numerosas regulaciones que dificultan enormemente el establecimiento negocios, con una inflación monstruosa que imposibilita la planificación de largo plazo y con la prácticamente inexistencia de crédito a tasas razonables.

 

En este contexto, es muy poco lo que los entusiastas “espíritus animales” pueden hacer por el país.

 

Así las cosas, es muy bueno que los argentinos estemos pensando en un futuro económico mejor, pero no puede subestimarse la enorme tarea que debe llevarse adelante para que un cambio de rumbo efectivamente tenga lugar en la realidad.

 

Este cambio va a exigir mucha convicción, mucha capacidad técnica y mucha habilidad y cintura política. Esperemos que el que gane la segunda vuelta electoral el 22 de noviembre esté a la altura de las circunstancia. Si ese fuera el caso, los argentinos se lo vamos a agradecer.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

 

 

El derrumbe del candidato inevitable.

Por Ricardo Lopez Göttig: Publicado el 28/10/14 en: http://labandaoccidental.blogspot.com.ar/2015/10/el-derrumbe-del-candidato-inevitable.html

 

Tras varios meses en los que se buscó instalar la idea de que Daniel Scioli era el presidente “inevitable“, ya casi consagrado en las urnas, el desempeño que tuvo en la primera vuelta resultó decepcionante para los propios, que se están hundiendo en la desazón.
La retórica de la épica política, carente de sustancia, los llevó a su propio callejón sin salida. A pesar de que Daniel Scioli es el más presentable de los candidatos del Frente Para la Victoria, esto no alcanzó para que lograra salir del estrecho círculo del kirchnerismo.
Convenció a los convencidos, pero no logró salir de ese margen.
Mauricio Macri, en cambio, logró ubicarse como el candidato con más expectativas para ganar la presidencia.
El escenario que veníamos planteando desde hace tiempo, de que el centro de la disputa era la Provincia de Buenos Aires, fue el que prevaleció. Allí, la candidata a gobernadora María Eugenia Vidal triunfó cómodamente sobre Aníbal Fernández, derrumbando esa idea instalada por muchos analistas políticos de que no había corte de boleta en el distrito más poblado de Argentina. Ya lo adelantamos: esa aseveración era falsa, y se comprobó abundantemente el domingo.
Daniel Scioli, que hizo toda su carrera política bajo el ala de presidentes -Menem, Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner- no puede desarrollar su propia personalidad como candidato a la primera magistratura. Siempre se transformó en una copia del presidente de turno, como un Zelig de la política argentina. En el momento crucial en que estuvo al frente del escenario, sólo, como protagonista, no supo ya quién era él. De allí esa aseveración tan extraña de que habrá “más Scioli que nunca”.
El triunfo de María Eugenia Vidal le ha dado una estocada letal a las ambiciones presidenciales de Daniel Scioli, a lo que se suma el desbande desordenado del Frente Para la Victoria, con acusaciones a su propio candidato. Una persona honorable defiende a su partido y candidato hasta el último momento, en las buenas y en las malas; pero esto no es así en estos días. Acostumbrados a ser una máquina de agravios, una metralla de agresión verbal, se han lanzado histéricamente a lanzar una campaña del miedo sin sustento, mostrando una debilidad pasmosa.
Sergio Massa, de reconocida habilidad, interpretó rápidamente el mapa y probablemente negocie un acuerdo de gobernabilidad con Mauricio Macri. Y así lo harán, en menor grado, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Sáa. Cambiemos, entonces, se convertirá en el eje de una gran coalición de gobierno que puede y debe restaurar la plena vigencia de las instituciones, la independencia del Poder Judicial y el funcionamiento del Congreso como el gran escenario de los debates por venir.
¿Qué debería hacer Mauricio Macri de cara a la segunda vuelta? En principio, no prestar demasiada atención a Daniel Scioli, que está enfrascado en discusiones con Hebe de Bonafini, Carta Abierta y el resto del kirchnerismo duro. Debe ir al debate, tal como lo ha hecho poco tiempo atrás con los otros candidatos de la oposición. Mauricio Macri debe seguir hablando a los ciudadanos, ganar su confianza, ir proyectando sus grandes metas para la presidencia. Mientras Scioli se desvanece y no puede recuperar la iniciativa, Macri está transmitiendo una gran confianza de cara al mañana. En esto lo ayuda María Eugenia Vidal, la nueva estrella de la política argentina, fortalecida por su triunfo tras meses del ninguneo más desembozado por parte de sectores del periodismo y de la política.

 

Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en Historia, egresado de la Universidad de Belgrano y de la Universidad Karlova de Praga (República Checa). Ex investigador Senior part time del Departamento de Investigaciones y Profesor titular de Teoría Social en la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

 

“Macri critica fuertemente todos los populismos de Latinoamérica”

Por Belén Marty: Publicado el 28/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/28/macri-critica-fuertemente-todos-los-populismos-de-latinoamerica/

 

Mariano Obarrio, periodista político de Argentina, explica que el fracaso de Scioli en las últimas elecciones argentinas se debe a un quiebre dentro del kirchnerismo

Todos parecen sorprendidos por el resultado electoral del opositor Mauricio Macri en las elecciones del domingo 25 de octubre. Tras la euforia inicial y el desfile por los medios de comunicación, ambas fuerzas políticas se reacomodan en afán de evaluar estrategias de cara al balotaje.

El candidato del oficialista Frente para la Victoria, Daniel Scioli, ya adelantó que será “más Scioli que nunca” y afirmó que esta vez, a diferencia del primer debate presidencial al cual no fue, debatirá contra Macri el 11 de noviembre por televisión.

Hay una fuerte división dentro del oficialismo tras el hecho de que la agrupación política ultrakirchnerista “La Cámpora” se presentó el domingo electoral en el bunker de Aníbal Fernández, candidato de Kirchner a la provincia de Buenos Aires, y decidió no ir al sitio donde se encontraba Scioli.

PanAm Post conversó con Mariano Obarrio, periodista argentino especialista en Política, sobre el posible quiebre interno de la fuerza kirchnerista, las relaciones internacionales de Argentina en caso de que gane la oposición y de las virtudes y defectos de los candidatos presidenciables.

¿Por qué la agrupación juvenil kirchnerista La Cámpora le quitó el apoyo a Scioli? ¿Afectará eso el resultado en la segunda vuelta?

Hubo posturas encontradas en La Cámpora. Máximo Kirchner (hijo de la Presidente Kirchner) y Andrés Larroque (diputado nacional y líder de la agrupación kirchnerista) eran más anti sciolistas que Wado De Pedro (secretario General de la Presidencia) y Mariano Recalde (presidente de Aerolíneas Argentinas). El motivo es ideológico. No comparten el modelo y ven a Scioli como un exponente de los poderes económicos. No les gustó el discurso diferenciador de Scioli. Además, lo más importante, saben que Scioli no les daría un solo cargo en el Gobierno. Y que podría sacar muchos empleados contratados que son de La Cámpora.

El resultado no depende de La Cámpora. No parece tener poder electoral. Pero puede tener poder de daño y generarle retiros de apoyo económico y peleas que no lo ayudarían. Estos son pases de factura.

¿Qué virtudes y defectos tendrá la administración de Macri en caso de alzarse con la victoria?

Las virtudes: sería un gobierno más racional, conservador, con ideas económicas más afines a un capitalismo de mercado, con desarrollo industrial. Acordaría con los holdouts, bajaría el gasto, sinceraría la economía, atacaría la inflación y daría mayores facilidades a la inversión.

Los defectos: poca experiencia política, menor número de diputados y senadores en el Congreso. Cierta tendencia a no escuchar propuestas o ideas que no provengan de su “núcleo duro”. Necesidad de acordar con otros partidos para sostener la gobernabilidad. Escasos operadores políticos para negociar temas conflictivos con el peronismo.

¿Cuáles cree usted que serán los cambios más relevantes en materia internacional con Macri Presidente? ¿Cómo se posicionaría Argentina frente al caso de Venezuela y la condena a Leopoldo López?

Scioli acompaño a la Presidenta Kirchner en varias cadenas nacionales. (BonelliOk)

Macri condenó severamente la detención y condena de López, no tiene relación con el chavismo y critica fuertemente todos los populismos de Latinoamérica. Mejoraría su relación con el Mercosur, Estados Unidos, la Unión Europea, especialmente Italia y España, dos países con los que Argentina enfrió sus relaciones.

¿Cómo hará Macri para destrabar la economía sin asumir los costos políticos del reajuste? ¿Levantará el cepo cambiario?

Según anunció, levantaría el cepo de inmediato. Buscaría ingresos de dólares abundantes vía reducción de retenciones (impuestos a la exportación) y, si bien no lo admiten, una recomposición del tipo de cambio. Eso mejoraría el perfil fiscal y buscaría inversiones y créditos con un plan integral pro mercado y pro inversiones.

¿El fracaso de Scioli se debe más al quiebre interno del kirchnerismo o a haber perdido la provincia de Buenos Aires?

Ambos factores jugaron sin dudas. Pero en orden de prioridades yo mencionaría:

1- Gruesos errores de Cristina Kirchner al armar las listas de diputados.

2- Apoyar a Aníbal Fernández en la provincia, un candidato con mala imagen y denuncias de narcotráfico, cuestionado incluso por la Iglesia, siendo que la Argentina tiene un papa como Francisco.

3- Colocar a Carlos Zannini como vicepresidente de Scioli, lo que le quitó un perfil de autonomía a Scioli y lo pegó al kirchnerismo (del núcleo más duro).

4- El exceso de protagonismo de Kirchner, con decenas de cadenas nacionales en las que saturó a la sociedad, muchas de ellas con Scioli al lado.

5- Falta de propuestas nuevas y renovadoras del modelo y un exceso de continuidad en la propuesta.

6- Discrepancias de discurso entre Scioli y el kirchnerismo, continuo desgaste de Kirchner hacia Scioli, con gestos de autoridad que hacían parecer al candidato como plegado a la presidenta.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

70 Years Later, Peron’s Politics Still Reign In Argentina

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 22/10/15 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2015/10/22/argentinean-2015-presidential-election-uncertain-change-or-peronist-continuity/

 

Argentina is a nation that, for its potential, should be able to shine as its name: the “Silver Nation.” Yet as the elections this Sunday will prove, the country is stuck in the slime of a corrupt political culture: Peronism.

According to the most recent polls, approximately 60% of the votes of the first round of the presidential election will go to the two candidates aligned with the Justicialista Party, founded by General Juan Domingo Peron (1895-1974). Around 30% of the votes will go to Cambiemos, a coalition that would, in the United States, be considered centrist with a tilt to the left in social values and to the right in economics. Its leader, Mauricio Macri, who has been governing the city of Buenos Aires, recently paid tribute to Peron’s memory while attending the unveiling of a statue in his honor.

The story goes that a foreign journalist interviewed President Peron during the peak of his first “democratic dictatorship” (1946-1955). He asked Peron to describe the Argentine political scene. In his affable and convincing tone, the president answered: “Close to forty percent are conservatives, then we have the radicals, near thirty percent, they are a centrist party founded in 1890, we also have the socialists, also moderate, around ten percent, we also have some Christian Democrats and some Liberals …” the journalist interrupted, “Excuse me Mr. President, aren’t you forgetting the Peronists?” “Peronists? They are All Peronists!” the president quipped wittingly.

A few different versions of this story exist, but they all describe the same sad reality, which continues to reign true today, 70 years later. Some of the distinguishing aspects of the Peronist culture—a third way economic system, a cult of the leader, a rhetoric of “social justice,” and a penchant for seeking foreign enemies to blame for local ills—continue to color the Argentine political scene.

Peronism has been able to dominate Argentine politics because it is based more on interests and feelings than on a strict ideology. Depending on circumstances, the ideology can accommodate the extreme right or the extreme left. Some of its figures have also flirted with free-market views. Take the two leading candidates and two additional political figures of the “departing” Cristina Kirchner administration. Daniel Scioli, former vice president, and current governor of the Buenos Aires province, who is currently ahead in the polls, used to be the de facto ambassador of the administration (1989-1999) of Carlos Saul Menem to most gatherings with U.S. free-market conservatives. Menem was the Peronist who led numerous privatizations, from the post office to the oil company—many of them crony. At the time, his government was hailed and praised in capitalist neo-liberal circles. Scioli attended the U.S. Republican conventions and many other meetings with pro free-market policy leaders. Despite being Kirchner’s favorite candidate, though, he is not the most trusted ally.

Sergio Massa is running third in the polls with almost 20% of the vote. During his youth, he was a member of UCEDE, a pro free-market party founded by Alvaro Alsogaray, a prominent Argentine figure of the Mont Pelerin Society, the elite libertarian and classical liberal group. He later joined the Peronists and occupied relevant positions in the governments of Nestor and Cristina Kirchner. The current Argentine Vice President, Amado Boudou, was also a member of UCEDE, and got his master’s degree at CEMA, a graduate school aligned with the Chicago School of Economics. Another prominent figure in the Kirchner administration, Jorge Capitanich, now Governor of the Chaco Province, graduated from ESEADE, a business school founded by another Mont Pelerin Society member with Austrian School leanings. Capitanich even had a short tenure as an ESEADE trustee.

For lovers of free-enterprise, Argentina is a very frustrating case. Milton Friedman, who was very open to travelling abroad to give advice, never once went there. I once acted as an intermediary for Fundación Libertad, trying to attract him for a visit by offering a very substantial fee. He had gone to Chile, Mexico, and Peru almost for free. Yet he decided against it. He told me, “Argentina has a large amount of talented economists; I know many who graduated with honors from the University of Chicago. You also have the Austrians, and several Mont Pelerin Society members. If Argentineans do not do the right thing it is because they do not want to do the right thing.” Argentina is also one of the countries in the world with the highest number of free-market think tanks per capita.

By kneeling in Peronist altars, Mauricio Macri increased the pain of those who still cherish an Argentine Republic that rose to glory by embracing free-society principles and practices. Macri leads the Cambiemos (Let’s Change) coalition, which includes some traditional and less populist parties. They tend to be more respectful of institutions, and of checks and balances. If they manage to come up within ten percent of the winner of Sunday’s election, Cambiemos has a chance to win in a second round. If that is the case, then we can expect a change in country’s direction.

Few things are more important for the Argentine economy than eliminating exchange controls, and the multiple exchange rates which have fueled immense corruption and created damaging bottlenecks. By providing undervalued foreign currency to allies, the Kirchner administration had an easy tool to buy votes and enrich cronies. Agustin Etchebarne, of the think tank Libertad y Progreso, believes that under a Macri administration there would likely be a reduction or elimination of numerous subsidies to energy, transport, and other government-controlled services, “this will have two effects: higher prices will affect salaries, leading to a contraction of consumption. On the other hand, more realistic prices will benefit energy-producing provinces and generate a more transparent and credible economic climate. It will make it easier for Argentina to regain some credibility to settle with remaining creditors and reach an agreement with the Paris Club.”

With the commodities boom over and with its trading partners growing very slowly or in stagnation, Argentina will need access to credit. Salvador Di Stefano, an economics consultant formerly with the Fundacion Libertad think tank, speculates that if Scioli wins, one of his allies, economist Mario Blejer, former president of the Argentine Central Bank, would likely be appointed UK ambassador. Blejer will try to lead Argentina’s effort to borrow in London, seeking to bypass the jurisdiction of U.S. courts, which ruled that Argentina must first settle with its creditors. Di Stefano also expects a “blanqueo” (literally “whitewash”), which would forgive taxes on repatriated undeclared money, and is expected to attract $15 to $30 billion. This official avenue for money laundering can give a temporary push and compensate for other adjustments.

Going to issues beyond economics, few expect major changes. As Iranian groups have been accused of committing terrorist acts in Argentina, some, like Joseph Humire of theCenter for a Secure Free Society, have been tracking their influence. Humire does not expect much: “Iran is entrenched in Argentina’s intelligence and judicial system. They have been there for 30 years. The new Argentine government would have to clean house but that might cause more problems than what is politically expedient. Your everyday Argentine doesn’t seem to worry much about Iran, even though they’ve attacked Argentina three times. It’s a problem.”

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.