¿Impuesto a la riqueza? ¡A los pobres!

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 14/7/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/07/14/impuesto-a-la-riqueza-a-los-pobres/

Es hora de descubrir a los demagogos y decir que todos los impuestos caen sobre los más débiles. De hecho, el Estado, la violencia que monopoliza- siempre destructiva- sin dudas es el principal creador de pobreza, sino el único.    

             Más de 80 multimillonarios publicaron una carta abierta instando a los gobiernos a subir impuestos, “inmediatamente” y de “forma permanente”, a los más ricos para financiar la recuperación. Entre los firmantes está el cofundador de los helados Ben and Jerry’s, Jerry Greenfield, el guionista Richard Curtis, la cineasta Abigail Disney, el exdirector gerente de BlackRock Inc., Morris Pearl, y el empresario danés-iraní Djaffar Shalchi.

             Durante años, millonarios como Warren Buffett y Bill Gates han pedido que se les grave más. Hace un año, un grupo que incluía a George Soros, al cofundador de Facebook, Chris Hughes, y a los herederos de Hyatt y Disney, también publicaron una carta sugiriendo un impuesto sobre la fortuna.

             En primer lugar, antes que nada, deberían exigir que se levanten las restricciones -vía monopolio estatal de la violencia- a los mercados que no son sino las personas trabajando, produciendo y comerciando en paz y voluntariamente. Porque estas restricciones, sobre todo las cuarentenas, van camino de duplicar la cantidad de muertos por inanición.  

              Luego, sería bueno saber cómo hicieron su fortuna. Es que algunos la han hecho, precisamente, usufructuando el poder -la violencia- estatal como en el caso de Bill Gates que se favorece con las “leyes de copyright” que instituyen monopolios intelectuales, como si las ideas tuvieran dueño lo que, a falta de competencia, encarece los productos que terminan pagando los pobres.

              En esa carta abierta publicada anticipándose a la reunión de ministros de finanzas del G20 y de una cumbre europea extraordinaria, el grupo que se hace llamar “Millonarios por la Humanidad“, afirmó que los más ricos “tienen un papel fundamental… para sanar al mundo”.

             A ver, si “Millonarios por la Humanidad” está voluntariamente decidida a ayudar a qué viene exigirle al Estado que los obligue, por qué no se convierte en una ONG. Pareciera que, en realidad, quieren “escaparle al bulto”. Es que una fundación privada se financiaría directamente con sus recursos, en cambio a los impuestos los derivarán hacia abajo.

             “Ninguna sociedad ha hecho más ricos a los pobres haciendo pobres a los ricos”, asegura uno de los mejores economistas españoles, Daniel Lacalle. Cuando el Estado quita coactivamente recursos a una empresa tiene que cubrir ese bache porque existe para obtener ganancias y así atraer inversiones y poder crecer en el servicio que presta a la comunidad.

             Entonces, cubrirá ese costo, por ejemplo, aumentando precios o bajando salarios. O sea, cuanto mayor es la capacidad económica de una persona, con más fuerza derivará los impuestos hacia abajo hasta el desempleado que tiene que absorber el aumento de precios sin poder trasladarlo al no tener ingreso para aumentar.

             Dicen los demagogos que el dinero coactivamente retirado del mercado vuelve en asistencia social. En primer lugar, poco de lo recaudado termina en asistencialismo y luego lo que teóricamente se dirige a los pobres pasa por una burocracia -y corrupción- que consume buena parte y, entonces, lo que llega al pobre es menos de lo que se le quitó: así es como existe la pobreza, por culpa de la violencia estatal.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Hay inflaciones (globales) e hiperinflaciones (en Argentina)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 4/6/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/06/04/hay-inflaciones-globales-e-hiperinflaciones-en-argentina/

 

La represión de los mercados -cuarentenas y demás- han provocado una muy fuerte recesión y, fiel a su filosofía según la cual solo los Estados pueden salvar a las sociedades -y no el mercado- proyectan enormes emisiones monetarias que tendrán distinto impacto según sean absorbidas por la demanda o no.

Mientras Trump propone unos estímulos de US$ 1 B más sobre los 3,5 B que aprobó el mes pasado el senado, el BCE acaba de anunciar un aumento de compras de € 600.000 M, hasta un total de 1,350 B hasta junio de 2021, lo que ayudó a la subida del euro hasta 1,13 US$. Con esta liquidez, claro, las acciones suben y la inflación que vendrá no será tan cruel dada la alta demanda global de dólares.

El Nasdaq 100 cerca de sus máximos históricos de 9.718,72 puntos, si bien luego bajó algo, acumulando una subida del 11% en lo que va de año. El Dow Jones ronda los 26.170 puntos y aun pierde 8%, mientras el S&P 500 sube y ronda los 3.100 unidades perdiendo 3,4%.

Por cierto, el 27 de abril escirbí (Mmm… ¿en qué andará Warren Buffett?) que era llamativo el silencio de Buffett, pero finalmente habló… y se equivocó, vendió sus acciones en las aerolíneas que suben fuerte dado que su recuperación está siendo más rápida de lo esperado. Un 74% aumentaron la demanda de vuelos de American Airlines (NASDAQ: AAL) cuya acción trepó 85% esta semana, en tanto que la de United Airlines (NASDAQ:UAL) subió casi 105%.

La tendencia es alcista y no será fácil darla vuelta, dicen los analistas y muestran el siguiente gráfico sobre lo que sucedió hacia el futuro cuando el Nasdaq ha subido durante 50 días como ahora:

Aun cuando los indicadores muestran una fuerte sobrecompra, como se ve el Price/Earning ratio está muy arriba contando las últimas dos décadas:

Por su parte, el MSCI de mercados emergentes está cerca del máximo de tres meses mientras que el MSCI World Index se recupera y lleva perdido solo un 7% en lo que va de 2020.

En fin, como bien señala el destacado economista español Daniel Lacalle los inversores pueden estar cayendo en un exceso de optimismo ya que gran parte de la recuperación del PBI viene por un aumento brutal del gasto público y del endeudamiento, que va a alcanzar máximos históricos de forma global, en 2020 y 2021. Y esto no es gratis.

Entretanto, en otro mundo está Argentina cuyo gobierno cree que su moneda es tan “virtuosa” como el dólar y que, por tanto, puede emitir lo que quiera sin que se desmadre la inflación.

En abril los ingresos crecieron en torno al 14% interanual mientras que los gastos por encima del 97%. Así, el déficit acumulado en el primer cuatrimestre equivale a 1,3% del PBI.

Y todo indica que la dinámica empeora: la asistencia del BCRA al Tesoro (en M) fue de $60.000 en Noviembre 2019, $290.000 en Diciembre, $107.000 en Enero 2020, $205.000 en Marzo, $310.000 en Abril y la friolera de $430.000 en Mayo.

La recaudación fue de $499.543 M en Mayo, cayendo 22% en términos reales. Así, durante los primeros cinco meses los recursos tributarios acumularon un monto de $ 2,3 B, o sea un derrape de 15% en términos reales, y sigue para abajo. Vamos a un déficit fiscal primario de entre 5 y 6 puntos del PBI, financiado 100% con emisión monetaria, dicen los analistas y, en mi opinión, son optimistas ya que la caída debido a la represión del mercado -la cuarentena- ha desplomado la actividad y no se ve recuperación al final del túnel ya que se prolonga y, para cuando acabe esta represión, la actividad será bajísima por empobrecimiento general.

El Estado ya se financia mitad con recaudación ($499.543) y mitad con emisión ($430.00). Al cierre de mayo, la base monetaria promedio presenta un crecimiento interanual del 16% mientras que el M2 creció casi el 32%, en términos reales, récord. Y va por mucho más.

Desde el comienzo del mes de mayo, las Reservas Internacionales cayeron US$ 1.119 M, de los cuales casi el 70% fue por ventas en el mercado de cambios. A raíz de esto, las Reservas Netas bajaron a menos de US$ 6.000 M.

 

Para detener esto, el gobierno tomó medidas represivas que van a provocar más inflación y un aumento del IPC. La última es la restricción al acceso de las empresas al MULC para el pago de importaciones y deudas previas. Las que cuenten con activos líquidos originados en la formación de activos externos deberán disponer primeramente de esos recursos para pagos al exterior.

Así, muchas empresas tendrán que comprar dólares en el CCL para importar, encareciendo los costos. Sobre un total de 22.500 empresas registradas para importar, unas 17.500 no podrán cumplir con las nuevas condiciones. Y quedarán al margen del mercado de cambios oficial.

 

A este ritmo de emisión acelerándose al infinito y con una demanda de moneda decreciente, dada la caída del PBI y otros factores, será difícil escaparle a la inflación.

Según las Normas Internacionales de Información Financiera, NIC 29 o IAS 29, “Información financiera en economías hiperinflacionarias”, se llama hiperinflación o alta inflación cuando supera el 100 % acumulado durante 3 años, con lo cual Argentina ya estaría en hiperinflación o alta inflación.

Yendo a una definición más usada, en 1955, Philip Cagan escribió “La dinámica monetaria de la hiperinflación”, considerado el primer estudio serio al respecto y la definió como una inflación mensual de al menos 50%, o sea, más de 1300% anual.

En 1989 en Argentina, la hiperinflación -que llevó el porcentaje de pobres al récord histórico de 47,3 % cuando hoy vamos camino de superar el 50%- provocó que el IPC aumentara 3079% anual con el dólar subiendo -mejor dicho, la moneda nacional bajando- el 2038%.

Los analistas estiman que hay un margen para girar $ 1,6 B al Tesoro en 2020, y creo que superarán ese límite. Esto, más el margen proyectado de adelantos transitorios, da un total de margen de financiamiento de $ 2 B, cerca de 7,3 % del PIB. De cumplirse, sería un récord histórico y representaría casi el 90% de la base monetaria en solo medio año, si consideramos la caída en la demanda -supongamos 30%- estaríamos en una inflación anual de por lo menos 240% lo que podría disparar la huida del peso hacia la hiper.

En fin, para darnos una idea del empobrecimiento general dada la inflación, hoy un metro cuadrado de una vivienda usada en la CABA se necesitan 5,82 salarios promedio, la más baja de la historia, una caída de 38,5% en el poder adquisitivo respecto al mismo mes del 2019, según la UADE, y eso que cae fuerte el precio en dólares dada la histórica sobreoferta, y va para peor. Y, por cierto, sigue barato el SP Merval que está en unos US$ 390 cuando la media histórica ronda los 500. Así las cosas, además del blue, están de moda los CEDEARS que permiten comprar acciones de Wall Street.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

A New Long March: Trade Or War? Xi Jinping Evoking Mao Zedong

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 23/5/19 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2019/05/23/a-new-long-march-trade-or-war-xi-jinping-evoking-mao-zedong/#6e731bac6a66

 

Xi Jinping has proclaimed to the Chinese that they should prepare for a “new long march.” The term “new long march” has a very important historical meaning in China. It evokes Mao Zedong’s strategic retreat in 1934, a retreat from nationalist troops through China’s vast territory. The goal of those who survived, though, was to come back to take power. Mao acquired a reputation as a great leader, and his party took power completely in 1949. The Communist takeover in China led to more deaths than any other regime in the history of mankind—estimates are from 49 to 78 million victims. During the period from 1958 to 1962 alone, the supposed “Great Leap Forward,” 45 million people died.

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Trade wars don’t have nearly as many deaths, but almost everyone loses. This is not an exaggeration—the United States and China make up 40% of the global economy, and what happens there affects the whole world. Both economies are much larger than the third and fourth largest (Japan and Germany), which taken together are still less than China’s. Only the United States can take on China’s trade practices—which have attracted much criticism—with any prospect of success.

Production chains are so intertwined that the shockwaves and bottlenecks resulting from a trade war will affect unforeseen producers. In some cases the affected industry may be one with a unique product, and if this were something necessary for an American military aircraft, for example, the U.S. government would feel obliged to grant exceptions. Peter Navarro, Director of Trade and Manufacturing Policy and one of the main proponents of President Trump’s aggressive stance towards China, has a team that studies these possible bottlenecks and unwanted effects of high tariffs and boycotts of Chinese products. He feels optimistic that he can control the effects, but given the interconnectedness of the economy and the economic processes behind most elaborate products, I have serious doubts.

One of today’s most perceptive economic analysts, Daniel Lacalle, has outlined the reasons why, according to him, it is China that stands to lose the most in this trade war. Its economy is deeply in debt. It needs exports to the U.S. to keep its economy at an acceptable rhythm. Stocks on the Chinese exchange are 40% below their peak, while in the U.S. they are still near record levels. Whereas in the U.S. stocks have risen 40% (DJIA) since Trump took office, in China stocks are lower.

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

CHARTED BY STATISTA

When tariffs were raised in 2018, China responded symmetrically, imposing measures of similar value to those that the Trump administration put in place. With the last two tariff hikes (September 2018 and May 2019), China responded more timidly, with measures at half the value. And regarding other retaliatory measures, as Lacalle clearly explains, two possible actions would have little effect. With regard to rare earth minerals, the U.S. has sufficient reserves to last 140 years, and there are other countries such as Brazil, our new great ally, which has reserves almost 20 times greater than our own nation’s. As for the possibility that China will sell off its U.S. debt, they have less than 10% of U.S. bonds, and the costs would be shared.
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But beyond the fact that China has more to lose, we should not forget that Trump is facing not only external enemies but strong internal enemies as well. In contrast to Xi Jinping’s autocracy, the president of the United States has an independent press very hostile to his administration.

I doubt that Xi Jinping’s China can emulate the long march of Mao Zedong’s retreat, either militarily or economically. In this global economy, the voids created would be filled quickly. But we will all suffer the pains of adjustment. The ideal would be for China to move toward compliance with just trade rules, based on transparency and rights of private property, both physical and intellectual. Unfortunately, of late it seems that we are at the beginning of this difficult struggle, and it’s far too early to be optimistic.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen