“¿Saldrá Argentina del default con la expresidente vice candidata?”

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 20/5/19 en: http://correopuntadeleste.com/columna-de-opinion-saldra-argentina-del-default-con-la-expresidente-vice-candidata-por-alejandro-tagliavini/?fbclid=IwAR2jssIZFsY9eQNwF3-oXURpAmxCoafko6W_6qYIqwirrzawGtZRvYQXjyA

 

Como señalaba un destacado encuestador, el anuncio de la ex presidente sobre su postulación a la vicepresidencia es inesperado y, por tanto, prematuro analizar cómo responderá la opinión pública, habrá que esperar con cautela a ver cómo se digiere. Además, durante las próximas cinco semanas puede modificarse, podría ser este solo un anuncio para “marcar la cancha” y seguir negociando.
Entretanto el mercado -el dinero- actuará como siempre: frío y calculador, le hablan con el corazón y responde con el bolsillo.
Según intelectuales del nivel de Alberto Benegas Lynch (h), P. Bauer, D. Bandow, R. Barro, K. Brunner, R. Vauvel y R. Mickesell el FMI -iniciativa keynesiana- financia fracasadas políticas estatistas. Es incoherente que un banco estatal sea promercado cuando vive de fondos extraídos, impositivamente, contra la voluntad del mercado.
Ineptos gobiernos acordaron con este organismo más de 30 veces, financiándose hasta llegar a donde estamos. Según el BM, Argentina desde 1950 -creció 2,7% contra 3,7% promedio de la región- es el país que pasó más tiempo -32%- en recesión, detrás del Congo.
Ahora este último acuerdo con el FMI pospuso el default al que se dirigía el gobierno, que está fuera del mercado internacional de deuda voluntaria que percibe que no existe capacidad de pago. El riesgo país supera los 920 pb.
La presión tributaria, tasas e inflación estratosféricas provocan la caída del PBI y, por ende, la capacidad de pago, a presión impositiva constante. Por eso el FMI pide mayor presión tributaria, y mayor control estatal, para que se reintegren sus préstamos.
El Gobierno celebra el superávit fiscal primario, ya que el acuerdo stand by obliga a un superávit en esa cuenta -con el fin de pagar el acelerado endeudamiento- y deja deliberadamente de lado el pago de los intereses porque incluye los del FMI.
En el primer cuatrimestre el resultado primario tuvo un superávit de 0,1% pero se dio un déficit financiero 0,9%, del PBI, porque el pago de intereses se incrementó 101% solo en abril. Según el IARAF los gastos de los intereses tuvieron un incremento real fuerte -34,7%- en lo que va de 2019.
La recaudación va muy por debajo de lo esperado dada la fuerte caída del PBI. Contra una inflación superior al 50%, los recursos tributarios crecieron 45,4% sobresaliendo los Derechos de Exportación (313,4%), seguidos lejos por el Impuesto a las Ganancias (52,6%).
Evidenciando su improvisación, el FMI le preguntó a la Rural cuánta soja queda por liquidar porque no está siendo lo que esperaban. Solo falta solo que pregunten al kiosquero cuántos chupetines vendió para ver si el consumo avanza.
Por la bajada de precios, la BCR restó US$ 1.400 M a su proyección -de principios de 2019- de ingresos por parte del complejo sojero y la ubicó en US$ 14.000 M, solo 18% más respecto a 2018. De modo naif, los dirigentes rurales pidieron que rebajen las retenciones y el FMI se lavó las manos diciendo que nada pueden hacer cuando probablemente presionarán para un aumento dada la caída del PBI.
El sector manufacturero aceleró su caída en marzo, retrocediendo el 13,6% i.a. y 6,3% respecto de febrero, la mayor caída desde el inicio de la recesión, según la UIA. Y la utilización de la capacidad instalada bajó al 57,7% en relación con el 66,8% de marzo de 2018.
Entretanto, según Morgan Stanley, Brasil lidera la sobre exposición de activos locales en fondos de inversión globales con un 2,3% por encima del benchmark seguido de Argentina -un 2,1%- que realizo las emisiones más grandes comparada con los países de la región.
Y los fondos empiezan a vender. Según la consultora 1816, la semana pasada se dio la mayor salida semanal de fondos -unos US$ 6000 M- de emergentes desde junio 2018. Y, cuando no descargan posiciones, se protegen con los CDS (seguros contra default) que ya rondan -el argentino a 5 años- los 1.200 pb.
Y la fuga hacia el dólar acelera. Las suscripciones de fondos en dólares y activos en el exterior crecen, y los fondos T+0 -en pesos de menor duración- venían sumando 30% en 2019 y 148% en los últimos 12 meses contrastando con los T+1 -activos de corto plazo en pesos- que pierden 16% en 2019 y 63% en los últimos 12 meses. Según la BCC, la dolarización de portfolios se inició casi dos años antes de la votación de octubre y ya suma US$ 36.600 M.
La aversión al riesgo global crece y los inversores se vuelcan a los bonos de países desarrollados. El rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. está en su mínimo de la era Trump -a 2,391% cerró el viernes- mientras que el español llegó a su mínimo histórico perforando el 0,88% -50% menos desde máximos de 2018- aunque el viernes cerró a 0,883%. El de España -con mejores datos macro que gran parte de la UE- es una buena opción en Europa, ofrece menos riesgo que Italia y una rentabilidad aceptable respecto a Alemania o Francia.
En fin, entre lo poco serio que hizo el gobierno -como deudor responsable- es vender propiedades, pero por solo US$ 1.131 M durante todo 2019. Insignificante.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

A un año del acuerdo… Cómo nos va con el FMI

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 14/5/19 en: http://www.elefete.com/a-un-ano-del-acuerdo-como-nos-va-con-el-fmi/

 

Como recuerda Alberto Benegas Lynch (h), el FMI fue inspirado por White y Keynes y, según economistas de la talla de P. Bauer, D. Bandow, R. Barro, K. Brunner, R. Vauvel y R. Mickesell, se dedica a financiar fracasadas políticas estatistas. Es contradictorio que un banco estatal sea promercado cuando vive de fondos extraídos, impositivamente, contra la voluntad del mercado.

Ineptos gobiernos argentinos acordaron con este organismo más de 30 veces, financiándose para continuar y llegar adonde estamos. Recordemos el momento más sintomático. En junio de 2004 Rodrigo Rato -hoy preso por corrupción- asume la dirección del FMI “con el mejor cuadro de economistas del mundo” que “trabaja de manera transparente”. ¿Sí? Contrariamente a sus proyecciones -crecimiento del 4,5%- el PBI de Brasil cayó en 2003 y no levantaba, entonces, el FMI aseguró que “(Brasil) está haciendo progresos importantes”. Cualquier parecido con Argentina es casual.

Estos burócratas financiaron a nuestros gobiernos hasta que cayeron en default: unos US$ 88.000 M. Necesariamente la política del FMI es pedir mayor presión tributaria, y mayor control estatal, porque es el único modo de reintegrar sus préstamos dado que el PBI caerá. Así, presionó a Kirchner para subir la carga fiscal mientras que las deudas con los privados “son entre el gobierno y los acreedores…”, se lavó las manos Rato.

Luego, aunque por motivos muy discutibles, se tuvo la sana idea de romper con el FMI…  hasta hace un año. ¿Cómo nos ha ido?

Tras la “corrida cambiaria” en abril de 2018, con los mercados de capitales internacionales privados cerrándose -por la inviabilidad del “modelo macrista”, de agrandamiento del peso del Estado- el Gobierno recurrió al FMI.

El 8 de mayo se iniciaron conversaciones consiguiéndose hasta hoy unos US$ 57.000 M. Desde entonces, el dólar subió 105%, aumentó la inflación, el BCRA subió la tasa del 40% de la Lebac hasta el 71% de la Leliq, el riesgo país subió de 480 pb a unos 920, los bonos del gobierno pasaron a rendir de 4 a 16%, el Merval en dólares cayó casi 50% y los ADR hasta 80%.

Un cliché del gobierno para justificarse es la “incertidumbre política”, sin embargo, la semana pasada a pesar de los temores globales -todas las bolsas caían- el ataque a un diputado radical y la presentación del libro de CFK, el mercado cambiario tuvo el viernes el récord de operaciones de 2019, US$ 1.013 M, gracias a las ventas de exportadores -no de sojeros que retienen dado que la soja cae fuerte y ya perfora los US$ 290/tn-, bancos y algunas empresas, el dólar minorista bajó -cerró la semana 1% arriba- y la bolsa subió en las últimas ruedas casi 18% en pesos y tuvo la mayor subida en dólares en lo que va de 2019, aunque luego volvió a la dura realidad macro.

Como con Brasil, el FMI asegura que vamos bien, y los hechos desmienten. En marzo la industria cayó 13,4% ia., la construcción 12,3% y para 9 de cada 10 empresarios la actividad no mejorará. Todos perdieron en 2018, la pobreza crece y 17% cayó el poder de compra salarial según el IET, e incluso las empresas grandes, en particular las alimenticias, sufrieron caídas de hasta 46% en sus facturaciones. Según la Undav, al 48% de las 29 mayores empresas que cotizan en bolsa le cayeron los ingresos en 2018. Desde el último desembolso del FMI, el 9 de abril, el BCRA ya dilapidó -y se acelera- el 86,7%, US$ 9.370 M.

Entretanto, el viernes Uber debutó en Wall Street emitiendo 180 M de acciones con los que recaudaría US$ 8.100 M a US$ 45. Aunque terminó bajando 7,62% hasta los US$ 41,57 por título en un mal día para la bolsa que tuvo su peor semana de 2019 -su principal rival, Lyft, cayó 7,47%- y el lunes caía más de 10% mientras Wall Street bajaba fuerte. Contrastando con Beyond Meat -la firma de carne artificial- cuyas acciones ya triplicaron su valor.

Uber tuvo en los dos últimos años pérdidas operativas por US$ 4.000 M y 3.000 M respectivamente y “continuaremos incurriendo pérdidas a corto plazo”, reza su prospecto.          Pero su futuro atrae. Posee Uber Freight -logística-, Uber Eats -entrega a domicilio-, alquiler de bicicletas y scooters, desarrolla taxis aéreos y tecnología de automóviles sin conductor, entre otras cosas, solo el 2% ha usado su aplicación con lo que tendría un enorme potencial y gastó US$ 14.300 M en 2018 en subsidios para atraer a conductores y usuarios. Desde Morningstar, estiman que será rentable en 2024.

Quizás lo peor de Uber es que los conductores son contratistas, no empleados, y eso le exime de pagar sueldo mínimo y cobertura médica, pero si esto termina regulado por los gobiernos el coste será alto.

Corolario: una empresa no tiene que estar ganando para conseguir inversores ya que, con todo, no es poco el dinero que consiguió Uber del mercado voluntario. Si se presenta un plan creíble de crecimiento, entonces, aunque personalmente no lo recomendaría, los especuladores -en el buen sentido- invierten. El problema del Estado argentino no es que no está teniendo éxito, sino que su “modelo” -mayores impuestos, tasas e inflación- es un fracaso anunciado.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.